martes, 24 de enero de 2017

SON MUCHOS LOS QUE IRÁN AI INFIERNO: MENSAJES DE LA VIRGEN MARÍA A CHRISTINA GALLAGHER

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Christina Gallagher fue una vidente irlandesa de los ’80.
Recibió muchos mensajes de María entre ellos sobre el Purgatorio y el Cielo.
Y una sombrosa afirmación:
La mayoría irá al purgatorio, y aquellos que irán al Cielo provendrán del purgatorio.
Las palabras de nuestra Madre relacionadas con los 3 estados de la vida después de nuestra muerte son muy claros.
VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE
En su mensaje a fines de Octubre de 1992, nos informó:
“Hay muchas calamidades que vendrán al mundo. El alma de la humanidad será limpiada.
Dios desea que venga a muchas partes del mundo para prevenir a mis hijos.
Algunos responden por un tiempo, otros no desean oírme, otros no desean conocerme.
Habrá muchos que irán al Infierno. La mayoría irá al Purgatorio, y aquellos que vayan al Cielo, irán desde el Purgatorio…
Mi corazón está perforado y lleno de amargura. Deseo darles a mis hijos muchas gracias y paz.
Ellos desean continuar en la oscuridad y el pecado y correr tras todos los deseo de la carne y del mundo”
PURGATORIO
Christina ha visto el Purgatorio muchas veces. Una vez miró almas en el Purgatorio que fueron permitidas venir ante ella.
Ella describe el sentimiento de compasión como el que siente una madre al mirar a sus hijos atrapados en el sufrimiento pero sin poder llegar a ellos.
En ocasiones por separado, Christina ha visto tres diferentes niveles del Purgatorio.
Uno de ellos le fue mostrado por Jesús quien la acompañó; fue una experiencia dolorosa, lastimosa y detestable, tanto que ella estaba convencida que debía ser el infierno.
Esto sucedió cuando Christina fue tomada por Jesucristo a las profundidades como en un pasaje de arenas movedizas.
Cuando se acercaron se abrieron automáticamente ante ellos unas portones enormes, un tufo repulsivo lo envolvía todo, la gente que vio vestían atuendos con capuchas cafés.
Vinieron hacia ella un sacerdote y un seglar a quienes ella conoció durante su vida en el mundo aunque de manera superficial.
Sus cabezas estaban agachadas como si estuvieran cargando un gran peso de sufrimientos.
La vivencia en su totalidad impactó a Christina, así lo relató: “El piso era de apariencia fangosa y despedía un hedor.
Pude sentir una sentimiento particular de agonía y tristeza por esas almas, no conocía personalmente a esa gente.
Solamente conocía de vista a un sacerdote y un seglar, pero en el momento en el que estaba ahí, me pareció que eran tan cercanos a mí como mi propia madre o padre.
Los amaba tanto, obviamente, Dios los estaba amando a través de mí y haciendo que les tuviera lástima mediante Su propio amor hacia ellos.
Cuando me ofrecí a sufrir en su lugar, Jesús se fue.
Entonces quedé atrapada en lo que parecía ser una pared, es difícil de describir, no me podía mover, pero no me importaba, tan sólo gritaba “Jesús, por favor libera esta dos almas y si es Tu voluntad, déjame quedarme aquí, pero libera a estas dos almas”.
Durante esta experiencia, me resigné a esperar ahí, de pasar por todo lo que tuviera que sufrir y soportar.
Vi demonios jugando con fuego que tomaban en sus garras y que arrojaban hacia mí en mi estado de indefensión.
Era más doloroso que cuando en la vida terrenal te quemas tu cuerpo.
Sin embargo mi simpatía por estas dos almas para que fueran liberadas era algo más allá de lo que podía entender.
Después de esto, una enorme bola de luz blanca vino y fui atraída hacia ella. Todo había acabado”
Jesús más tarde le confirmó a Christina que esas dos almas habían sido liberadas.
Le dijo que éste no era el nivel más bajo del Purgatorio, el cual se llamaba la Cámara del Sufrimiento.
Y que Christina no estaba lista para verlo, aún.
Ella espera nunca verlo debido al grado de sufrimiento que testificó en el nivel que le fue revelado.
En otra ocasión Christina no sólo observó el sufrimiento de las almas en el Purgatorio sino que tuvo que sufrir ella misma sus sufrimientos, sucedió cuando fue conducida en un pasadizo embotador y lúgubre en el cual se abrían una serie de portales a cada lado.
El final del pasadizo conducía a una puerta más amplia. Esta puerta en particular provocaba a Christina una especial repulsión.
Aunque intentaba apartarse, era atraída directamente hacia ella, no tenía opción alguna.
Durante el camino hacia ella, tenía que parar en cada portal en donde soportaba las agonías íntimas que afectaban las diferentes almas que estaban dentro de cada caverna.
La última era la más horrenda. Al preciso momento en que se rindió a fin de ir ahí, se vio envuelta en una bola de luz.
En noviembre 2 de 1993, Christina recibió una experiencia que describe el sufrimiento de aquellos en el Purgatorio.
“Las almas en el Purgatorio, las puedo ver en un mar de nubes grises tratando de alcanzarme y llamándome por mi nombre:
“Christina, reza por mí, reza por mí, señalándome mi Rosario”.
Y en diciembre 4 de 1993, ella los volvió a ver implorando por su ayuda con sus manos en alto.
Christina dice que le recordaba la forma en que los peregrinos levantan las manos tratando de tocar al Santo Padre.
Christina ha sido visitada por muchas almas en el Purgatorio -sacerdotes, laicos, hasta obispos- todos pidiéndole sus oraciones, todos deseando ser liberados.
Un obispo que vino ante ella justo después de su muerte le suplicó que Christina ofreciera una semana de sus sufrimientos por él.
Esta persona en particular, en vida creía en las apariciones de Nuestra Señora a Christina pero no deseó conocer a Christina o hacer cualquier cosa para poner en práctica los mensajes de Nuestra Señora.
Esto ocasionó que Christina le preguntara porqué debía ayudarlo ahora cuando él la ignoró mientras vivía.
Ella dijo que inclinó la cabeza avergonzada y con tal arrepentimiento que por lástima a él, ella ofreció los sufrimientos que necesitaba.
En la Fiesta de Todos los Santos, noviembre 2 de 1994, Christina vio que el Purgatorio se abría ante ella estando en su propia casa.
Sucedió de esta forma: Vio una gran extensión y almas santas elevándose como si no tuvieran peso por encima de lo que parecía ser humo gris.
Algunos gritaban el nombre de Christina y, como en forma de canto, le pedían “reza por mí”.
Lo que sintió Christina fue una profunda tristeza y simpatía, había miles de gentes, requerían de un gran esfuerzo para elevarse por encima del “humo” gris en el que estaban sumergidos
En el día de Navidad de 1994, durante la Misa, en el momento de la Oración Eucarística “Venimos hacia Ti Padre, con alabanzas y en agradecimiento a través de Jesucristo, Tu Hijo…” una gran muchedumbre de almas provenientes del Purgatorio fue vista por Christina.
Levitaban pero inclinaban sus cabezas con gran reverencia por la Consagración en la Misa.
Al momento de la consagración, una luz proveniente de la Hostia los envolvió. Después de alrededor de dos minutos cuando se disipó la luz, se fueron.
En diferentes ocasiones, como en febrero 25 de 1996, durante la Misa, Christina vio a las almas individuales que les han otorgado su libertad del Purgatorio las cuales son atraídas a la Hostia Sagrada y desaparecen en ella.
En febrero 25 de 1996, vio a miles aparecerse en una forma miniatura avanzando para ser consumidos en el Corazón Latiente de Jesús que provenía de la Hostia.
LA REALIDAD DEL DEMONIO
“Es una experiencia que sacude al alma, sacude cada célula de tu cuerpo“, dice Christina respecto al Demonio.
Su presencia oscura, es “gélida y de gran odio”, permea el aire y la llena de escalofríos espeluznantes.
“Inmediatamente, me volví hacia Dios, Empecé a alabar a Jesús y a Dios Nuestro Padre y al Espíritu Santo.
Empecé a alabar a Dios a mi estilo, con lo que llega primero a mi corazón.
Frecuentemente ofrezco el mismo ataque que estoy sufriendo, ese lapso de tiempo, de lo que Satanás está tratando de hacer; lo ofrezco a Dios.
Luego satanás parece desaparecer, de cierta forma, me siento atraída a hacer oración a un nivel más profundo con más sinceridad y amor. Luego todo termina”
Nuestra Santísima Madre le dijo a Christina del vacío y dolor que hay detrás de satanás y cómo él medra con nuestro temor:
“El temor los está reteniendo, el temor no proviene de Dios, sino del Príncipe de la Oscuridad.
El los mantiene en la oscuridad. Hagan todo por el amor de mi Hijo, Jesús”
Christina es ahora más fuerte en contra de los ataques de satanás. Ella aconseja a la gente que: “Tenemos siempre que recordar que Dios es Luz y que satán es oscuridad, y aunque la oscuridad de una habitación pueda asustarnos, la luz puede instantáneamente desaparecer toda oscuridad.
Al abrir nuestros corazones a Dios, Quien es Luz, vencemos el poder diabólico de la oscuridad y ya no debemos temer.
El único poder que tiene es el que Dios le permite.
El hombre también puede darle un ámbito de acción a través de nuestra libre voluntad, al omitir rezar y al rehusar vivir dentro de los Mandamientos de Dios.
No hay paz, no hay amor, sólo distracciones. Somos atraídos hacia todo.
En lugares del mundo no hay consideración o amor hacia los demás.
Requerimos de Dios, y con Dios y a través de la gracia y ayuda de Dios, obtendremos la paz.
Nuestra Madre Bendita desea que reconozcamos las necesidades de los demás.
Debemos amarlos porque Dios desea que nos amemos unos a otros así como Él nos ama.
Cuando el demonio intenta distraernos y molestarnos, perdemos nuestra paz, y cuando no tenemos nuestra paz y nos sentimos distraídos, no podemos realmente orar con propiedad.
Ahora bien, es diferente cuando alguien trata de orar y se percata que su mente se encuentra vagando en algo que sucedió ese día.
Podrían estar preocupados en lo que están pensando. Esto es diferente a cuando el demonio constantemente intenta separarnos de la oración.
Si estamos rezando el Rosario, podemos encontrar muchas dificultades.
Enfado y molestia pueden originarse en nuestras familias entre aquellos que desean rezar el Rosario y los que no lo desean
Todo esto es el demonio que intenta detenernos, pero la gente debe darse cuenta que cuando han optado por Dios, pueden vencer a satanás y sus ataques por la gracia del amor de Dios a través de la intercesión de nuestra Madre Bendita.
Entonces podrán realizar la voluntad de Dios y liberarse de las tentaciones.
¿Cómo podemos vencer las tentaciones de Satanás? Mediante los Sacramentos, la oración fervorosa, el ayuno y sacrificándonos, por amor -todas estas cosas Satanás no las soporta.
Lo que más odia satanás es que los humanos amemos y confiemos en Dios”.
Debido a la maldad esparcida por el mundo, la gente en ocasiones culpa a Dios y se pregunta por qué Dios lo permite.
Christina nos explica que es nuestra libre voluntad. Dios nos ha hecho a su imagen y semejanza, por lo tanto somos libres.
Dios nunca nos retira nuestra libre voluntad, la respetará por siempre. Por lo tanto, sólo puede invitarnos, nunca nos forzará.
Christina nos dice: “Debido a nuestra libre voluntad Dios nos dice, que recordemos usarla debidamente mediante discernimiento y la oración.
Estamos llamados a hacer las decisiones correctas. Sin embargo satanás también nos llama.
Mediante la oración y los sacramentos, se fortalece nuestra voluntad para realizar la voluntad de Dios.
Pero satanás mediante tentaciones y engaños, también está siempre presente, está constantemente intentando influenciar nuestra libre voluntad para que rechacemos a Dios”.
La batalla entre Dios y satanás, entre el bien y el mal, depende de nuestro uso de nuestra libre voluntad que Dios nos ha otorgado.
Christina dice: “Pero no debemos temer a la oscuridad si estamos en la luz, si permitimos y autorizamos a Jesús que viva en nuestras vidas.
Esto es lo que Nuestra Bendita Madre me ha enseñado.
Mientras menos le temo a satanás y confíe más en Dios, estoy más capacitada para aceptar la voluntad de Dios”.
Pero no debemos negar la existencia de Satanás.
Christina dice que Nuestra Madre le comentó que si negamos la existencia de satanás, negamos la existencia del pecado.
Cuando negamos el pecado, negamos a Cristo y a Su Sacrificio de Redención en el Calvario, que es un sacrificio hecho, – subraya Nuestra Madre- para “redimirnos de nuestros pecados”.
La negación de satanás, como la negación del Infierno, dice Christina, nos causa que “bajemos nuestra guardia y pongamos nuestras almas en peligro que es precisamente lo que Satanás siempre ha buscado obtener”.
EL INFIERNO
Después de mostrarle a Christina el Infierno en marzo 29 de 1989, Jesús le dijo:
“Este es el abismo del pecado, el Infierno, para todos aquellos que no aman a Mi Padre.
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Hija mía, une tu debilidad a Mí, quien Soy toda fortaleza”.
Christina recuerda: “El Infierno era solamente fuego, Jesús estuvo conmigo durante toda la experiencia.
Era aterrador, más allá de cualquier palabra, nunca deseo experimentarlo de nuevo.
Era una gran oscuridad y aterrador.
Todo lo que podía ver era un interminable océano de fuego, y de alguna forma podía ver a través de ello, flamas atravesando flamas; ahí había figuras de cuerpos, como en el mar, nadando entre el fuego.
Los cuerpos eran negros y las inmensas llamas los atravesaban.
Había una grandísima cantidad de cuerpos. Sentí un espantoso sentimiento de terror.
No podía hacer más que temblar y recé porque nadie tuviera nunca que ir al Infierno“.
En una ocasión, después de 5 semanas de sufrimientos extenuantes, Christina fue invitada a ofrecerse a ser “crucificada”.
Christina cumplió, diciéndole al Señor “si es necesario, crucifícame”.
Después de esto Christina atestiguó la presencia de muchos demonios encolerizados.
Al día siguiente, Jesús le informó que a través de su sufrimiento, cinco mil almas fueron salvadas del borde del Infierno.
Esas almas estaban aún en vida, Jesús le explicó.
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Y cuando Christina le preguntó; “¿Y si vuelven a su vida pecadora?”
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Jesús le respondió: “Los he tocado de forma tal que se salvarán”.
Christina dice que aquellos que van al Infierno eligen su destino.
“Según lo entiendo yo, tiene que ver con la libre voluntad y el pecado” dice Christina.
“Ustedes saben, algunas personas no están conscientes que están cometiendo pecado.
Ahí es donde los pastores de la Iglesia tienen que intervenir.
Tienen que hacer que la gente se percate de la realidad del pecado.
Demasiada gente no reconoce la existencia del pecado.
Pero, Dios es misericordia y está lleno de amor, así que alguien que no está consciente del pecado puede pasar por grandes sufrimientos para concientizarse.
Esto es como una purificación.
Dios desea la salvación de todos pero eso depende por completo de nosotros, acercarnos y buscar la mano auxiliadora de Dios, y si lo hacemos, estaremos a salvo.
Pero, hay algunos que saben que están haciendo mal y de todas formas no tienen intención alguna de cambiar.
Estas gentes pueden desear todo lo mundano por encima de Dios: poder, lujos, y saben que está mal.
Conscientemente se percatan de ello y saben que están sirviendo al demonio.
El es el príncipe o el rey de este mundo. Este mundo es su reino.
Ahora me percato de qué forma nos tienta la carne. La carne es débil.
Debemos volver a Dios y suplicar por su gracia mediante la oración y los sacramentos.
Debemos disminuirnos y permitir que el Espíritu de Dios crezca en nosotros.
La oración, ayuno y todo lo que podamos ofrecer, es lo que Dios nos pide que hagamos.
Dios nos da su fuerza a través de Su gracia, mediante la oración y mediante los sacramentos.
Así que cuando el hombre intencionalmente se aleja de Dios y no quiere reconocerlo, debe comprender claramente que el camino que lleva es el camino que conduce al Infierno.
Así pues, el hombre elige por sí mismo el Infierno por sus acciones“
Después de la aterradora escena del Infierno, Nuestra Madre Bendita informó a Christina: “Hija mía, no tengas miedo de aquellos del mundo. Pon todo lo mundano bajo tus pies, y trabaja solamente por la salvación.
La purificación está próxima. Muchos se perderán por los pecados del mundo y los pecados de la carne.
Tú, hija mía, debes hacer reparación por aquellos que blasfeman contra mi Hijo el sucesor de Pedro.
Mi hijo está rodeado por muchos cuyos corazones están llenos de

Foros de la Virgen María

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