jueves, 2 de marzo de 2023

«YA NO QUEDAN CURAS CATÓLICOS EN LAS 4 REGIONES OCUPADAS POR RUSIA»: TESTIMONIO DE UN CURA EXPULSADO

 EL PADRE BOGOMAZ, EXPULSADO DE MELITÓPOL, INTENTA ATENDER A SUS FELIGRESES EN LA DISTANCIA

Oleksandr Bogomaz celebra la Divina Liturgia según el rito bizantino

Oleksandr Bogomaz, de 34 años, es un sacerdote grecocatólico expulsado de Melitópol en diciembre por las fuerzas rusas"Ya no quedan sacerdotes católicos en las cuatro regiones ocupadas por los rusos", asegura Avvenireel diario participado por los obispos italianos. Se refiere a las regiones de Donetsk y Lugansk (casi del todo ocupadas por tropas rusas) y a buena parte de las regiones de Jersón y Zaporiyia.

Pero no es exacto: sus vecinos, los sacerdotes de la cercana ciudad de Berdiansk, Bohdan Heleta e Ivan Levytsky, siguen en algún lugar, pero detenidos por autoridades rusas e incomunicados desde noviembre.

Bogomaz no siempre fue católico. De niño y adolescente era ortodoxo, de una parroquia ligada al Patriarcado de Moscú. Nació en un pueblo de Jersón y la parroquia ortodoxa era la única iglesia del lugar. Pero cuando se trasladó a Melitópol a estudiar pedagogía en la universidad, se hizo muchas preguntas sobre Dios y la fe. Conoció a un sacerdote católico, "maestro de oración y de cercanía con la gente. Éramos cinco estudiantes: todos nos hicimos católicos y dos de nosotros nos hicimos sacerdotes". Bogomaz fue ordenado en 2016.

MESES DE ACOSO BAJO CONTROL RUSO

Al empezar la invasión, los rusos ocuparon Melitópol y la convirtieron en capital de la parte de Zaporiyia que controlan. El 5 de octubre, con un falso referéndum que nadie ha reconocido ni acepta, declararon anexionada la región a la Federación Rusa.

Durante los meses antes de ser expulsado, los rusos le investigaron y acosaron. "Cuando fui interrogado por la policía rusa, los agentes lo sabían todo sobre mí: por ejemplo, que mis padres todavía están en los territorios ocupados o que mi hermano había luchado en Donbass al comienzo de los enfrentamientos en 2014", explica a Avvenire.

En diciembre, cuando fue expulsado al territorio bajo control ucraniano, lo recibió su superior, el arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk. En la catedral de la Resurrección, en Kiev, Shevchuk besó las manos del joven sacerdote ante todos los fieles presentes. "Estuvo bajo una presión especial durante el pseudo-referéndum. ¡Siete veces acudieron a él para que aceptara un pasaporte ruso!", explicó el arzobispo.

El arzobispo Shevchuk besó las manos del sacerdote de Melitópol ante todos los fieles en la catedral de Kiev; contó su perseverancia bajo las presiones de los ocupantes.

Shevchuk le había propuesto varias veces la posibilidad de salir de Melitópol. "Y él me dijo con lágrimas en los ojos: “No, hay tanta gente aquí que pide la confesión, la sagrada comunión, se casa y se bautiza. ¿Quién los servirá si yo no estoy aquí?’", narró el primado ucraniano ese día en la catedral.

LA VIDA PASTORAL BAJO LA OCUPACIÓN

Con el padre Petro Krynitsky, su maestro, Bogomaz atendía 2 parroquias en Melitópol y seis más, pequeñas, en pueblos de alrededor. "Nuestra vida era ajetreada: comunidades de niños y jóvenes, estudio bíblico con parroquianos, y grupos activos de Madres en Oración y Caballeros de Colón en todas las parroquias", detalla en la web de la Iglesia Grecocatólica. "Hasta el último minuto creí que no habría guerra".

Antes de la guerra, su parroquia tenía unos 50 feligreses en la misa del domingo. Con la invasión, aunque muchos fueron huyendo de la ciudad, observó que tenía esa cifra casi cada día, en misa de diario.

Una vez tomada la ciudad por los rusos, "nos reunimos con el Consejo Interreligioso cada día a las 11 de la mañana en la plaza de la ciudad y orábamos por Ucrania. Al mismo tiempo, había manifestaciones proucranianas. Y rezábamos. Estas oraciones duraron hasta mediados de agosto, cuando las prohibieron. Yo no estaba allí cuando sucedió, pero un pastor protestantes fue encarcelado 5 días por organizar esas oraciones", detalla.

Aparecieron muchos "parroquianos nuevos": eran gente que quería ayudar como voluntarios. "Los invitamos a servicios de la Iglesia, leímos la Biblia juntos, les enseñamos a rezar el Rosario, les preparamos para confesarse y comulgar. Administramos muchos matrimonios y bautizos. No sé exactamente cuántos, unos diez. No recuerdo cuánta gente se confesó por primera vez".

Detalla que los ocupantes, en los puntos de control, "nos humillaban". "Una vez pensé que me dispararían. Siete veces me visitaron los servicios especiales. Me hablaban como si yo fuera lo peor del mundo y ellos los anfitriones en mi casa, en la parroquia", añade. Además, los rusos robaron la furgoneta de la parroquia, "en la que íbamos con los niños y parroquianos a distintos eventos".

Considera que "obviamente, alguien me denunció, alguien se quejó de mí. Cada día dábamos de comer a unas 30 personas sin hogar. Alguien habló de mí, durante los interrogatorios oí frases que dejaban claro que alguien pasaba información sobre mí. No quiero ni averiguar quién: que Dios se encargue".

EL PEOR CASO: LOS DOS CURAS DE BERDIANSK AÚN SECUESTRADOS

El 16 de noviembre fue un punto de inflexión. Soldados de la Rosgvardiya (una especie de guardia pretoriana creada por Putin que responde directamente ante él) detuvieron en la ciudad costera de Berdiansk a los padres Ivan Levytsky y Bohdan Heleta. Después hicieron circular la idea de que guardaban armas y explosivos, algo que la diócesis grecocatólica de Donetsk negó rotundamente y califica de mentiras y propaganda.

Los padres Levytsky y Heleta, los dos sacerdotes grecocatólicos de Berdiansk detenidos e incomunicados por los rusos desde noviembre.

El clero católico de Donetsk hoy opera desde fuera de su territorio, atendiendo a desplazados en regiones cercanas. Levytsky y Heleta siguen desaparecidos, aunque presos intercambiados en 2023 aseguran haberles visto.

Después, el 25 de noviembre, los rusos detuvieron al compañero de Bogomaz, el párroco grecocatólico de Santa Ana en Melitopol, Petro Krynitsky. La diócesis (exarcado) de Donetsk explicaba cómo fue: "Lo pusieron en un coche, le colocaron una bolsa en la cabeza, lo llevaron a Vasilivka y lo tiraron allí". Después, estando cerca de la zona ucraniana, le ordenaron cruzar al otro lado.

Y al empezar diciembre le tocó el turno a Bogomaz. Dice que la policía rusa le dio un ultimátum: o se hacía ortodoxo ruso y se incorporaba al Patriarcado de Moscú, o lo echarían. Y lo echaron.

No fue a escondidas. Sucedió ante muchos testigos, en la iglesia, justo al acabar la misa. "Unos soldados rusos entraron en la parroquia y, tras despreciar a los católicos, la oración y el hecho de estar juntos, capturaron y se llevaron al padre Oleksandr Bogomaz", avisó a TV2000 y a la prensa internacional el nuevo obispo auxiliar de Donetsk, Maksym Ryabukha. Se lo llevaron ante los fieles petrificados, para mostrar el poder de las armas y la fuerza.

CON LOS DESPLAZADOS DE ZAPORIYIA

Ahora el padre Bogomaz vive en Zaporiyia, ciudad controlada por los ucranianos. Allí, en el monasterio grecocatólico de las Hermanas de San Basilio, residen algunos exiliados de Melitópol, a los que él atiende pastoralmente.

Él vive en un piso de un bloque de apartamentos soviético al lado derecho del Dniéper. A cien metros hay otro bloque que quedó devastado por misiles rusos, donde murieron 16 civiles: reza por ellos al pasar.

Bogomaz duerme en una litera. Arriba duerme un seminarista, en otra cama un joven estudiante y en otra habitación una chica. Son sus compañeros de Melitópol.

"Todos vivían en la rectoría conmigo en Melitopol. Podrían haberse quedado cuando los hombres del servicio secreto me arrastraron hasta el puesto fronterizo y me advirtieron que la Iglesia Católica había sido proscrita. Prefirieron seguirme", explica a Avvenire.

Por el piso pasa bastante gente: evacuados, soldados, familias... "Soy sacerdote y la casa siempre debe estar abierta aunque sea en un piso de apartamentos", dice. La luz se va y se viene. "Una estufa de gas es esencial para sobrevivir", sonríe mientras cocina borscht, la típica sopa roja de remolacha.

ROSARIO CLANDESTINO DE 13 PARROQUIANOS EN MELITÓPOL

En Melitópol no hay ya sacerdotes, pero los católicos que quedan allí intentan organizarse para rezar. "Hay quienes todavía tienen el coraje de reunirse en nuestras parroquias: hace unos días eran trece para un Rosario clandestino", detalla Bogomaz.

"Todos los días, a través de Telegram, les envío una video-meditación sobre la Palabra. Pero de vez en cuando disminuye el número de suscriptores del canal. Los ocupantes se apoderan de los teléfonos y los revisan. Entonces aterrorizan a todos. Y si encuentran vínculos con la Ucrania libre, puedes terminar en una cámara de tortura", advierte.

Su ciudad, popular por sus cerezas, melocotones y miel, tenía unos 150.000 habitantes antes de la guerra. En enero de 2023 las autoridades rusas anunciaron que se recuperaban los nombres comunistas de calles y plazas de Melitópol (como explicó ReL).

La actual Plaza de la Catedral pasa a llamarse de nuevo Plaza de la Revolución, como durante la Unión Soviética. La Avenida Ucraniana volvía a llamarse Avenida Soviética. Una calle dedicada político e historiador ucraniano Mikhail Grushevsky (procomunista, pero purgado por Stalin) volvía a dedicarse a Carlos Marx. La calle Lokomotivnaya volvía a llamarse calle Dmitry Ulyanov, que era el hermano pequeño de Lenin. Y la calle de San Yaroslav el Sabio volvía a estar dedicada a la revolucionaria comunista Rosa Luxemburgo.

ALLÍ ES DONDE EL SACERDOTE QUIERE VOLVER PARA SANAR Y EVANGELIZAR.

"La otra mañana estaba rezando frente a la ventana", explica al diario italiano. "Noto que viene un cohete y escucho la explosión. Las ventanas tiemblan. Y yo, estúpido, me quedo quieto en vez de ir a refugiarme tal vez bajo el alféizar de la ventana o en el pasillo". Y añade, suspirando: "Estoy deseando volver a mi amada Melitópol".

 Según el Servicio Estatal de Ucrania para Asuntos Étnicos y Libertad de Conciencia, al menos 307 lugares religiosos de Ucrania (incluyendo 5 judíos y 5 musulmanes) han quedado en ruinas durante los once primeros meses de ataques rusos. Los centros católicos en ruinas serían 5 edificios católicos latinos y 4 grecocatólicos. Otro informe, el del IRF, contabiliza 23 ataques contra centros católicos. La discrepancia puede a que el IRF cuenta también los casos de saqueo, pillaje y daños considerables sin llegar al nivel de reducir a ruinas.

Para ayudar a las víctimas de la guerra en Ucrania, Cáritas Española ha abierto esta web y la cuenta Caixabank ES31 2100 5731 7502 0026 6218

P.J.G.

miércoles, 1 de marzo de 2023

UBUNTU

Un antropólogo intentó probar un juego con unos niños de una tribu africana, colocó una canasta llena de frutas deliciosas junto al tronco de un árbol, y les dijo:

“El primer niño que llegue al árbol y toque la canasta, se ganará toda la fruta”.

Cuando el antropólogo les dio la señal de inicio, y pensó que iban a correr para ganarse la fruta, se sorprendió de que comenzaran a caminar todos juntos, tomados de las manos, hasta que llegaron al árbol, juntos tocaron la canasta, y compartieron la fruta.

Él les preguntó que porqué hacían eso, si cada uno de ellos podría haber conseguido la canasta de fruta solo para ellos o para repartirla con sus familias.

Los niños respondieron todos juntos y a una sola voz: UBUNTU.

El antropólogo intrigado comenzó a indagar entre los adultos de la tribu: resulta que "Ubuntu" en el lenguaje de su civilización significa: "yo soy porque todos somos..."

Es decir, según la educación que recibieron de sus padres y abuelos, ¿cómo puede sólo uno de nosotros ser feliz, mientras todos los demás son miserables?...

Esta tribu "sin educación" conoce el secreto de la cooperación y la solidaridad, que se ha perdido en todas las sociedades que la "trascienden", y que se consideran a sí mismas sociedades "civilizadas".

UBUNTU.

«UNA IGLESIA QUE SE ESCONDE EN LA SACRISTÍA NO ES IGLESIA», ADVIERTE EL PAPA EN UNA ENTREVISTA

HABLÓ CON PERIODISTAS BELGAS SOBRE GUERRAS, SINODALIDAD, EL CONCILIO Y ACCIÓN SOCIAL

Los semanarios católicos belgas Tertio (en neerlandés) y Dimanche (en francés) han publicado ahora una detallada entrevista con el Papa Francisco, aunque la realizaron hace más de dos meses, el 19 de diciembre de 2022, "dos días después de que Francisco cumpliera 86 años y un día después de que Argentina ganara la Copa del Mundo". Realizan la entrevista hablando en español.

Los periodistas ya le habían entrevistado en 2016 y, como en aquella ocasión, también en ésta la solicitud de entrevista la cursó el antiguo obispo de Gante, Luc Van Looy, viejo conocido de Francisco por la colaboración entre la Iglesia belga y la universidad católica de Córdoba, Argentina.

"Una Iglesia que no celebra la Eucaristía no es Iglesia. Pero una Iglesia que se esconde en la sacristía tampoco es Iglesia", les dirá el Papa, cuando hablen sobre las prioridades eclesiales.

EL CONCILIO VATICANO II

El primer tema que plantean al Papa es su visión del Concilio Vaticano II (1962-1965), recórdándole que en realidad es el primer Papa moderno que no participó en él.

"Los historiadores dicen que se necesita un siglo para que los decretos de un Concilio surtan pleno efecto y se implementen. Todavía nos quedan cuarenta años", responde Francisco.

"Juan XXIII era un hombre abierto a los impulsos del Señor. Así es como Dios le habla a su pueblo. Y aquí Él ciertamente nos ha hablado", añade.

"El Concilio abrió la puerta a una mayor madurez, más acorde con los signos de los tiempos. Por ejemplo, Lumen Gentium, la Constitución Dogmática sobre la Iglesia, es uno de los documentos más tradicionales y al mismo tiempo más modernos, pues en la construcción de la Iglesia lo tradicional, bien entendido, es siempre moderno. Eso es porque la tradición continúa desarrollándose y creciendo”, detalla.

"Como afirmó el monje francés Vicente de Lérins en el siglo V, los dogmas deben desarrollarse más, pero según esta metodología: 'Ut annis scilic et consolidatur, dilatetur tempore, sublimetur aetate' (para que se consolide a lo largo de los años, se expanda a través de tiempo y profundizado por la edad, ed.). Es decir: desde la raíz, siempre seguimos creciendo. El Consejo ha dado ese paso adelante, sin cortar de raíz, porque eso no se puede si se quiere dar fruto".

SINODALIDAD: EL EJEMPLO DE LOS CATÓLICOS ORIENTALES

Preguntado por el Sínodo de la Sinodalidad, Francisco retoma el Concilio, que inició Juan XXIII pero clausuró Pablo VI.

"Cuando terminó el Concilio, Pablo VI quedó muy consternado al comprobar que la Iglesia occidental casi había perdido su dimensión sinodal, mientras que las Iglesias católicas orientales habían logrado conservarla. Por lo tanto, anunció la creación de la Secretaría para el Sínodo de los Obispos con el objetivo de promover nuevamente la sinodalidad en la Iglesia. Esto se ha vuelto cada vez más común en los últimos sesenta años", explica Francisco.

"Poco a poco se fueron aclarando las cosas, por ejemplo en cuanto a si sólo los obispos tenían derecho a voto [en un Sínodo]. A veces no estaba claro si las mujeres podían votar", añade.

Según Francisco, la necesidad de realizar un sínodo sobre sinodalidad se constató en un sondeo entre obispos.

"Cuando termina un sínodo, se sondea a los participantes ya todos los obispos del mundo sobre el tema que les gustaría ver en la agenda del próximo sínodo. El sacerdocio era el número uno y la sinodalidad ocupaba el segundo lugar. Aparentemente, era un tema compartido que todos los obispos sienten que ahora es el momento de abordar", asegura.

Francisco insiste en que no hay que pensar en un Sínodo como en un parlamento mundano, porque en el Sínodo se reza. “En un sínodo se habla mucho, cada participante por turno da un discurso de cuatro minutos. Después de tres intervenciones, siguen cuatro minutos de silencio, tiempo de oración, para que el Espíritu nos ayude".

LA GUERRA DE UCRANIA Y OTRAS GUERRAS

Francisco también responde preguntas sobre la Guerra de Ucrania, desde su perspectiva de diciembre, con bombardeos dejando a los ucranianos sin electricidad ni gas en invierno y antes de que se frustrara, por ejemplo, la posibilidad de una tregua por la Navidad ortodoxa.

"El día después de que comenzara la invasión, fui personalmente a la embajada rusa. Algo que no se veía y que un Papa normalmente no hace. Me puse a disposición para viajar a Moscú y asegurarme de que el conflicto no continuara. Desde el principio hasta el día de hoy, el Vaticano ha estado ocupado. Varios cardenales ya han viajado a Ucrania, el cardenal Konrad Krajewski [el limosnero pontificio, polaco] ya ha ido allí seis veces para ayudar al pueblo ucraniano. No dejará [el Vaticano] de hablar con el pueblo ruso para que haga algo", detalla.

"Esta guerra es terrible, es una crueldad inmensa. Hay muchos mercenarios luchando. Algunos son muy crueles. Hay tortura; los niños son torturados. Muchos niños que residen en Italia con sus madres, refugiados, han venido a verme. Nunca he visto sonreír a un niño ucraniano. ¿Por qué esos niños no se ríen? ¿Que vieron? Es aterrador. Esas personas están sufriendo, están sufriendo por la agresión. El presidente Volodymyr Zelensky envió varias delegaciones para hablar conmigo".

"Recuerdo lo que me decían mis padres: "La guerra es una locura". No hay otra definición", lamenta.

Después comenta otras guerras "a las que no prestamos atención: Myanmar, Siria, Yemen, donde los niños se ven privados de educación y mueren de hambre... El mundo está en guerra".

Francisco considera que la industria de armamento de países ricos está interesada en que haya guerras.

"Hay una cosa que hay que denunciar y es la industria armamentista. Cuando un país rico comienza a debilitarse, se dice que necesita una guerra para sobrevivir y volver a ser más fuerte. El comercio de armas está aumentando. Se deshacen de todas las armas viejas que tienen y prueban otras nuevas. Es terrible. Dicen que la Guerra Civil Española sirvió para probar armas para la Segunda Guerra Mundial. No sé si es verdad, pero las armas siempre se prueban, ¿no? Esta es la industria de la destrucción, la industria de la guerra, de un mundo en guerra. En cerca de un siglo hemos tenido tres grandes guerras mundiales: la del 14-18, la del 39 al 45 y la actual que también es una guerra mundial, en la que los países ricos renuevan sus armas".

Recuerda que cada día de difuntos visita un cementerio y ha visitadp los cementerios de Redipuglia y Anzio, llenos de soldados muy jóvenes muertos en la Primera Guerra Mundial.

"Toda guerra es un fracaso. Pero no aprendemos. Y ahora que estamos viendo una de cerca otra vez, es de esperar, Dios mediante, que finalmente aprendamos algo de ella. Comenzó con Caín y Abel y sigue y sigue. Para mí es muy doloroso y no puedo elegir bando, la guerra es mala en sí misma", insiste.

Preguntado por la violencia en Congo, antigua colonia belga, el Papa asiente. "Sí, la violencia en Goma, en el noreste del Congo, donde se ubica la guerrilla ruandesa. Tales guerras han estado ocurriendo durante años, pero las ignoramos".

¿RENDIR CULTO O HACER CARIDAD? AMBAS COSAS

Los periodistas plantean si la Iglesia debería centrarse más en lo "social y profético" para ser relevante, y no en "la liturgia y el anuncio". El Papa responde que ambas cosas son necesarias y van unidas.

“No puedes enfrentar esas actividades. No son contradictorias. Una Iglesia que no celebra la Eucaristía no es Iglesia. Pero una Iglesia que se esconde en la sacristía tampoco es Iglesia. Esconderse en la sacristía no es un culto apropiado. Cuando celebras la Eucaristía, tiene sus consecuencias", añade.

E insiste: "Oración y compromiso van juntos. La adoración a Dios y el servicio de nuestros hermanos y hermanas van juntos, porque en cada hermano y hermana vemos a Jesucristo". Y detalla más: "Atención, el compromiso social de la Iglesia es una reacción, una consecuencia del culto. Por tanto, no debemos confundir ese compromiso con la caridad que también puede hacer un incrédulo. Para la Iglesia, su acción social brota de su ser, porque reconoce en él a Jesús. Eso es tan fuerte que es incluso la medida por la cual seremos juzgados según Jesús. Escucharemos esa medida de nuestra caridad, según Mateo 25, en el Juicio Final: He aquí, tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; Estuve en la cárcel y me visitasteis; Estuve enfermo y me cuidaron...' Se trata de acciones sociales, pero no por compulsión social o por un deber, sino porque Jesús está ahí. Sin embargo, nunca reconoceré a Jesús allí si no lo reconozco también en adoración y adoración".

Más aún: "Esa conexión siempre ha estado ahí, incluso en el Antiguo Testamento. Cuando Dios da sus leyes y reglamentos a los israelitas, ¿qué es lo que siempre dice en conclusión? 'Cuida al huérfano, a la viuda y al extranjero, al migrante'. Él ordena un cuidado especial para el que está en necesidad".

LA PROFECÍA DE JOEL: VIEJOS Y JÓVENES SE APOYAN

Preguntado por las relaciones cristianas entre ancianos y jóvenes, Francisco cita la famosa profecía de Joel (Joel 3,1): "Tus hijos y tus hijas profetizarán, los viejos soñarán, y los jóvenes verán visiones".

Así, propone ponerlos en relación, que ancianos y jóvenes se visiten, se escuchen y conozcan. "Acercar a los jóvenes a sus abuelos es sembrar vida, es sembrar futuro. Debemos apreciarlos. No son material de usar y tirar, como tampoco lo son los jóvenes". También lo aplica a la relación entre niños y abuelos: "Es muy importante que los niños tengan contacto con sus abuelos", insiste.

Jóvenes scouts visitan una residencia de ancianos en Coahuila, México. Francisco a menudo insiste, en viajes, catequesis y entrevistas, en que hay que poner más en contacto a los jóvenes y los ancianos.

EL PAPA TAMBIÉN PIDE TERNURA A LOS QUE TRABAJAN CON ANCIANOS.

"Si ese trabajo se vive como vocación, con ternura, es muy digno. Es muy triste que algunas residencias de ancianos se estén volviendo demasiado comerciales, perdiendo la ternura. Cuando era obispo en Buenos Aires, me encantaba celebrar la Eucaristía en las residencias de ancianos. Siempre me aseguré de tener mucho tiempo, porque hablaba con todos y solo entonces celebraba misa. Recuerdo una vez – habrá gente que se enfadará que diga esto, pero lo digo de todos modos – que llegó el momento de comulgar y alguien dijo: 'El que quiera comulgar, que levante la mano' y yo pasaba junto a ellos para que no tuvieran que desplazarse. Todos levantaron la mano, por supuesto. Había una señora a la que le di la comunión y luego me tomó la mano y me dijo: 'Gracias, padre, gracias, soy judía'. Le respondí: "Bueno, este que te di también era judío, ¿no?" (Risas) La persona mayor busca compañerismo, cercanía y conexión, que trasciende la creencia religiosa. A los obispos les digo: 'Id a las casas de reposo, id a visitar a los ancianos'".

UNA ECONOMÍA CON PAUTAS CRISTIANAS

Después preguntan al Papa por la alternativa económica que puede ofrecer la Iglesia.

"La doctrina social de la Iglesia, desde el Papa León XIII hasta nuestros días, puede inspirarnos en esto", responde el Papa.

"Escribí el libro Let Us Dream con el periodista Austen Ivereigh. Atrevámonos a soñar, en efecto, también con economías que no sean puramente liberales. Ciertamente, una economía también puede integrar pautas cristianas", añade. "Si está demasiado centrada solo en las finanzas, solo en números sin una entidad real detrás, entonces la economía se derrumba y puede conducir a una traición grave".

"La economía debe ser una economía social. Cuando hablamos de 'economía de mercado', Juan Pablo II añadió lo 'social': economía social de mercado. ¡Siempre tener en cuenta lo social!", insiste,

Un ejemplo que le sirve como ilustración fue la industria textil Flandria, cerca de Luján, en Argentina, desde los años 20 hasta los 90 del siglo XX, impulsada por belgas, "que poseían los propios trabajadores y participaban de los dividendos".

UN SANTO PATRONO PARA LOS PERIODISTAS

Los entrevistadores le comentan la posibilidad de declarar al carmelita holandés Titus Brandsma (1881-1942) como santo patrono de los periodistas. Cientos de periodistas de Holanda y Bélgica lo han pedido en una recogida de formas. Brandsma murió mártir, por inyección letal, en el campo nazi de Dachau. Fue canonizado por Francisco en 2022.

"Estoy totalmente de acuerdo con esa propuesta", dice el Papa. Pero enseguida matiza: "Hay otro santo que califica para eso, que también murió en un campo de concentración, ¿no?" Se refiere a San Maximiliano Kolbe, que también fue un gran impulsor de la comunicación de masas. "Me pondré en contacto con el Dicasterio de los Canónigos para ver qué es posible", añade.

[En España se promueve más bien como patrono de periodistas modernos la figura del beato Lolo -Manuel Lozano Garrido-, de Linares (Jaén), ejemplo de santidad ante la enfermedad y escritor incansable incluso paralizado durante años].

El Papa aprovecha para prevenir contra los "cuatro pecados" del mal periodismo (desinformar, calumniar, injuriar y publicar basura que fascine o escandaliza) y para proponer en cambio tres buenas cualidades: "escuchar, traducir y transmitir, porque siempre hay que traducir, ¿no? Pero escuchar primero. Hay periodistas que son genios porque dicen claramente: 'Escuché, dijo esto, pero yo pienso lo contrario'. Esa es una buena manera de jugar el juego".

P.J.G.

UN PROFETA DESOBEDIENTE

¡Perdónalos porque no saben lo que hacen!

Por: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net

Muchas veces pensamos que Dios, antes de que viniera Jesús, no era sino rigor, amenazas, castigos... Los rayos y truenos del Sinaí nos han impresionado siempre. Pero Dios se mostraba también muy bueno y misericordioso. Así nos lo dice la historia de Jonás, que no es más que una parábola preciosa, con la cual la Biblia nos transmite dos mensajes importantes y bellos.

El primero, y ante todo, que Dios es muy bueno con todos, a pesar de lo mal que a veces nos portamos con Él...

Y el segundo, siguiendo la interpretación que le dio Jesús es que un día, aunque hayamos muerto, la tierra nos devolverá a la vida, igual que el pez devolvió a Jesús el resucitado.

Era Nínive una ciudad enorme, capital de los asirios. Y se portaba mal, mal... Pero Dios, en vez del castigo, prefiere salvarla, y le encarga a Jonás:
- Vete a Nínive, y predícales la conversión. Como sigan pecando, la destruyo sin más.
Jonás tuvo miedo de ir, y se quiso esconder de Dios. ¡Como si fuera fácil engañar a Dios, de modo que Él no sepa dónde estamos cada uno!... Y se mete en una embarcación que se iba entonces hacia el extremo de la Tierra conocido. De repente, surge una tempestad furiosa, que destroza y hunde la nave. Tripulación y pasajeros buscan al responsable que así enojaba a Dios, y Jonás confiesa su culpa:
- Soy hebreo, y adoro al Dios que hizo el cielo y la tierra. Me he escapado de Dios, y por esto viene ahora esta desgracia sobre todos.
Temblando aquellos hombres, al oír eso del “Dios de cielo y tierra”, le intiman:
- Entonces, ¿qué tenemos que hacer contigo?
- Arrojadme al mar, y se calmará del todo.
Así lo hacen. Pero, asoma un pez enorme, que abre su boca y se traga a Jonás. Llega la calma más completa, y el profeta, metido en el vientre del cetáceo, exclama a Dios:
- Desde el profundo del abismo te invoco, rodeado como estoy de angustia. ¡Sálvame!
Al día tercero, el pez arrojaba vivo a Jonás en la playa. Ahora, escarmentado el profeta, sí que va a obedecer a Dios, el cual le dice:
- Vete a Nínive, como te lo mandé, y anúnciales: ¡Dentro de cuarenta días será arrasada la ciudad!
Los ninivitas, comenzando por el rey, creen al enviado de Dios y hacen dura penitencia. Dios, al ver aquella conversión, se compadece y le ahorra a Nínive la catástrofe anunciada.
Pero viene ahora la actitud desconcertante de Jonás, que se le queja a Dios porque no ha castigado a la ciudad pecadora:
- ¡Ya lo decía yo! Tú eres un Dios misericordioso y clemente, magnánimo, de gran corazón, y siempre te arrepientes y te retractas de las amenazas que haces. ¿Por qué no les has castigado?...
Y Dios, con calma:
- Pero, Jonás, ¿crees tú que puedo castigar a una ciudad como Nínive, si sus habitantes no saben distinguir la mano derecha de la izquierda, de ignorantes que son?...
¿Dónde está la fuerza de este hecho? Jesús reclamará en el Evangelio a las ciudades del lago:
- Los de Nínive se alzarán contra vosotras en el Juicio, porque sus habitantes se convirtieron a la voz de Jonás, y aquí está uno mayor que Jonás.
Y Jesús invocará la figura de Jonás dentro del pez como signo de su resurrección:
- Así como estuvo Jonás tres días y tres noches en el seno del cetáceo, así estaré yo tres días en el seno de la tierra.
Este es el significado de Jonás en la mente de Jesús.

Pero, aparte de eso, la predicación de Jonás en Nínive, su conversión y su perdón, resultan conmovedores por la imagen de Dios que hacen resaltar:
- ¿Por qué perdona los pecados?
Jonás se le queja a Dios, y Dios tiene que defenderse del profeta, que se lo echa en cara:
- ¡Tú, siempre bueno! ¡Tú, siempre misericordioso! ¡Tú, siempre compasivo! ¡Tú, siempre con tu amor! ¡Tú, a no cumplir con tus amenazas, porque te arrepientes pronto de ellas!... Entonces, ¿para que he predicado yo?...
El Dios nuestro, el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, es un Dios amor, y porque ama, es comprensivo y misericordioso. Y porque es misericordioso, salva. Lo único que Dios no puede pasar es el orgullo de la criatura. Quien se rinde ante Dios, ése no se pierde nunca.
Por eso nuestra confianza en Dios es firme. No nos apoyamos en nosotros mismos, que tenemos muy poca cosa que lucir ante Dios. Nos apoyamos en su bondad inmensa.
Como Jonás seguía refunfuñando, Dios le saca a relucir otra razón convincente:
- ¿Cómo voy a castigar a esos pobres pecadores, ignorantes como ellos solos, que no saben nada?... Esto, nos recuerda la petición de Jesús desde la Cruz:
- ¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen!...
¡Este es nuestro Dios! Todo bondad. Eso que enojaba a Jonás, es precisamente nuestra esperanza mayor. Somos malos, ¡pero qué suerte la nuestra, porque tenemos un Dios bueno de verdad!... .

Jonás, todo. Mat. 12, 39-41.

LO CONTRARIO DE LA PERVERSIÓN ES LA CONVERSIÓN

Miércoles primera semana Cuaresma. Perversa porque tenemos una señal y no estamos dispuestos a aceptar la señal que Dios nos da.

Por: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net

Jesucristo califica con mucha dureza a la gente de su tiempo y dice que son una generación perversa. Perversa porque tienen una señal y no están dispuestos a aceptar la señal que Dios les da. La señal que Cristo dará, será su Resurrección. Pero Cristo mismo es consciente de que no es suficiente con que Dios dé señales a los hombres; Cristo es consciente de que es necesario que los hombres aceptemos las señales que Dios nos da, que estemos dispuestos a abrir nuestro corazón a las señales; de otra forma, nuestro corazón es un corazón perverso.

¿Qué significa esto? Esto significa que nuestro corazón puede estar caminando de una forma alejada de Dios Nuestro Señor, viviendo de una forma torcida, porque no está aceptando el modo concreto en el cual Dios llega a su vida. Todo este camino que es nuestra existencia, está sembrado por señales de Dios. Está de una forma o de otra, con una constante presencia de un Dios que nos va señalando, indicando, prestando, como una luz que parpadea en todo momento de nuestra vida. Así es Dios en nuestro corazón, con todas las señales que constantemente nos va marcando.

Señales que a veces podrían parecernos extrañas, como el que “la reina del Sur vaya a ver a Salomón”. ¿Qué es lo que la reina del Sur había hecho para ir a ver a Salomón? Simplemente había oído hablar de su sabiduría. ¿Qué es lo que Jonás predica a los ciudadanos de Nínive? Simplemente el hecho de que Nínive va a ser destruida. La reina del Sur cambia su vida y es capaz de ir hasta Israel para ver a Salomón y los ninivitas cambian su vida y se convierten. Es decir, no es problema el cómo Dios Nuestro Señor nos manda una señal particular para que cambiemos nuestra vida, el problema está en si nuestro corazón va abriendo los ojos a esas señales, si está dispuesto en todo momento a escuchar lo que Dios le quiere decir.

Y aquí donde Jesucristo nos pone en guardia: cuidado, porque a ustedes no se les van a dar otras señales más que la señal del profeta Jonás, la Resurrección de Cristo. Esta señal, se nos presenta en la vida de una forma que nosotros tenemos que tomarla arriesgando nuestra vida. Cristo cuando se nos presenta en nuestra vida, no nos da mucha seguridad, al contrario, más bien nos pone en más riesgo. Cristo, cuando llega a nuestra existencia, nos hace arriesgarnos más. La reina del Sur podría haber dicho: “¿Cómo voy a ir yo hasta allá para escuchar a un rey que dicen que es muy sabio?” Los habitantes de Nínive podrían haber dicho”. ¡Este señor está mal! ¿Por qué va a tener que destruir nuestra ciudad dentro de tres días si no cambiamos nuestra existencia?”. Y a la reina del Sur se hubiera quedado sin conocer la sabiduría y los habitantes de Nínive se habrían quedado sin conocer la Misericordia de Dios. No habrán sido capaces de captar la señal con la que Dios, en ese momento, estaba pasando por sus vidas. No habrían sido capaces de captar la luz con la que Dios, en ese momento, quería iluminar su existencia.

Cuando uno mira para atrás de la propia existencia y empieza a ver la cantidad de señales que no ha captado y la cantidad de veces que la luz no brilló en nuestro corazón, podría preguntarse: ¿qué hago ahora si he dejado muchas señales, muchas luces de Dios? ¿No será un paso gigante para mi alma? ¿Tendré posibilidad de dar marcha atrás? ¿La reina del Sur tendría posibilidad de volverse a encontrar con Salomón? ¿Los habitantes de Nínive habrían tenido posibilidad de volver, otra vez a escuchar a Jonás? No lo sabemos. Sabemos una cosa como decíamos en el Salmo “Un corazón contrito. Dios no lo desprecia”. Que si en nuestro interior hay el anhelo y el deseo de volver a Dios, Él siempre va a esta listo para darnos de nuevo su luz. Dios siempre va a estar listo para presentarse de nuevo en nuestra vida.

¿Cómo nos envía Dios señales? Dios nos las envía fundamentalmente a través de nuestra conciencia. Una conciencia que tiene que estar buscando constantemente a Dios; una conciencia que no tiene que detenerse jamás a pesar de las barreras de las murallas que hay en la propia alma.

Lo contrario de la perversión es la conversión. Si nuestra alma está constantemente convirtiéndose a Dios, así encuentre un su vida mil defectos, mil problemas, mil reticencias, mil miedos, encontrará al Señor. Es lo mismo que les ocurrió a los habitantes de Nínive. Es la frase final, con la cual el rey de Nínive termina su mandato: “Quizá Dios se arrepienta y nos perdone, aplaque el incendio de su ira y así no moriremos”. Aunque halla murallas, dificultades; aunque seamos nosotros mismos los primeros que nos sintamos como obstáculo al regreso de Dios N. S., no olvidemos que Él siempre está en el camino de la conversión. Él siempre está ahí, dispuesto a darnos la mano, a tendernos la posibilidad de regresar a Él.

¿Por qué descorazonarnos, cuando en nuestro camino de conversión encontramos algo que se nos hace tremendamente difícil de superar? ¿Somos más grandes nosotros que la Misericordia de Dios? ¿Es más milagroso el hecho de que una mujer vaya a escuchar a Salomón, o el que una ciudad completa, se convierta ante la voz de una profeta, que la Resurrección del Hijo de Dios?

En esta Cuaresma tenemos que ir viendo hasta qué punto estamos aceptando las señales de Dios N. S. nos da. Viendo cómo Dios me habla, que detrás de ese cómo Dios me habla, a veces gozo, con penas, a veces con un quebranto tremendo de corazón y a veces con una grandísima alegría en el alma. Estas señales de Dios, tienen detrás un sello que es la Resurrección de Cristo y si nosotros las aceptamos, no simplemente vamos a estar aceptando a un Dios que pasa por nuestra vida, sino que vamos a estar aceptando la garantía con la cual, Dios N. S. pasa por nuestra vida.

Hagamos de nuestra existencia, de nuestro camino, de nuestro encuentro con Dios, un constante aceptar el modo en el que Dios me ha hablado, aunque yo no lo entienda. “Aunque este muy lejos Salomón”. Abramos nuestros ojos, abramos nuestro corazón, nuestra vida a las señales de Dios y permitamos que el Señor vaya señalando, indicando por dónde nos quiere llevar.

Si algún día no sabemos por dónde nos está llevando, que solamente nos preocupe el no perder de vista las señales de Dios. No importa por dónde nos lleve, eso es problema de Él. Nuestro auténtico problema, es no perder de vista las señales de Dios, porque por donde Él nos lleve, tendremos siempre la certeza de que nos está llevando por el camino siempre correcto, por el que nosotros necesitamos ir.

Que ésta sea nuestra oración y el más profundo fruto de esta Cuaresma: ser tan auténticos con nosotros mismos, que seamos capaces de ver la autenticidad con la que Dios nos habla. Que nunca la autenticidad de Dios, choque con la inautenticidad de nuestra vida. Que la autenticidad con la que Él se manifiesta en nuestra existencia, a través de sus señales, encuentre siempre como eco el corazón abierto, dispuesto, auténtico, que recibe todas las señales que el Señor le da.

CALLAR, ESO SÍ QUE ES DIFÍCIL.

Callar es sacrificio, es amor. No figurar, son gestos muy interiores, que sólo Dios ve y valora.

Por: Oscar Schmidt | Fuente: www.reinadelcielo.org

¿Cuántas veces tenemos ganas de decir, de criticar, de negar, de oponernos, de resistirnos, de imponer nuestro particular punto de vista? Es como un fuego interior, irresistible, el que nos grita. ¡No puedes dejar las cosas así! ¡Es que te están tomando de tonto! En muchas ocasiones, estos impulsos están motivados por el amor propio, mejor dicho, el egoísmo que nos invita a no quedar jamás sin poner la última palabra o dejar en claro que no estamos de acuerdo.

Callar, eso si que es difícil. Callar cuando creemos comprender lo que ocurre, más difícil todavía. ¿Y en qué medida conocemos realmente la motivación de aquellos a quienes queremos criticar, o aconsejar, o corregir? ¿En qué medida podemos juzgar a los demás? Las más de las veces tomamos posiciones que, con los años, juzgamos como equivocadas. ¡Que equivocado estaba entonces!, solemos exclamar. ¡Si hubiera sido capaz de guardar silencio!

Me refiero hoy a esa enorme llave del amor, que es el silencio, la humildad de callar y privarnos de pasar a la primera fila, de tomar el micrófono y decir todo lo que pensamos. El poder simplemente observar a los demás, escucharlos, e intervenir sólo cuando tenemos algo positivo para dar, seguros de no estar simplemente tratando de decir algo, de tener nuestro “papel protagónico” bien cubierto.

Callar es sacrificio, es amor. No hacer, privarnos de figurar, son gestos muy interiores, que sólo Dios ve y valora. ¿Quién más puede ver lo que está pasando en nuestro interior, si a nadie lo contamos? Ese silencio es una gigantesca muestra de fe, es entregar a Dios ese sacrificio, sabiendo que Él lo ve y lo valora. Dios toma esas muestras de amor y las pone en su alhajero, a buen recaudo de los ojos de los hombres. ¿Qué hombre, acaso, es testigo de esos actos de heroísmo interior? Nadie, sólo Dios los ve.

A veces pensamos que nuestro servicio a Dios incluye lo que los demás piensan de nosotros, el juicio que tienen de nuestros actos. No es así. Dios ve nuestro corazón y busca aquello que es sincero, profundo y puro. Si la gente, con juicios del todo humanos, ve en nosotros algo que no somos en realidad, no debemos preocuparnos por la opinión de Dios. El ve las cosas como realmente son, ya que las más de las veces es la hipocresía lo que impulsa los actos de las personas. El Señor, el Justo de los Justos, puro Amor y Misericordia, ve el mundo de modo muy distinto. Él quiere que le demos sacrificios interiores, que vayan purificando nuestra alma de las necesidades de figuración y protagonismo, que llenan nuestro corazón de vanidad y egoísmo.

El verdadero heroísmo es el de aquellos que pueden callar, esperar, y privarse de las necesidades propias, en beneficio de los demás. Es una gran muestra de amor, que florece también en nuestra relación con quienes nos rodean. ¿Acaso nosotros mismos no nos sentimos incómodos con aquellos que opinan sobre todo, y nos critican, aconsejan, corrigen y enseñan sobre todo en todo momento?

Sin embargo, no siempre nos irá bien practicando el silencio y la humildad. Algunas veces podremos ser incomprendidos, o malentendidos. Pero es Dios el que conoce la motivación que anida en nuestro corazón en esos momentos. Y Él se hará cargo de nuestras necesidades, como siempre, en el instante oportuno.

Señor, hazme manso, prudente y humilde. Dame la fortaleza para callar, esperar y confiar en Ti. Enséñame a hacer pequeños sacrificios interiores que agraden a Tu Corazón Amante, necesitado de pequeños gestos que te recuerden la humildad y el silencio de Tu Madre, en la pequeña casita de Nazaret. Ella, la más perfecta Criatura surgida del Amor de Tu Padre, guardó silencio desde el día en que el Ángel le anunció Tu venida, hasta aquella tarde en que te vio morir en la Cruz. Tú también guardaste silencio ese día. Ahora, Señor, enséñanos a callar, a esperar, a amar.

CORRUPCIÓN Y EDUCACIÓN MORAL

El problema de la corrupción es un problema de educación. No de instrucción, sino de educación.

Por: Pedro Luis Llera | Fuente: Catholic.net

Una de las mayores preocupaciones que tenemos los españoles radica en los casos de corrupción que se destapan un día sí y otro también: EREs falsos en Andalucía, el caso Gürtel, Urdangarín, Pujol… Parece que no hay partido político que no esté salpicado por corruptelas y choriceos de todo tipo.

Y lo que a mí me surge inmediatamente es preguntarme por las causas y las soluciones. Me pregunto cómo se sentirán los padres de esos tipos que se han forrado a base de robar. Yo me sentiría abochornado si fuera el padre de cualquiera de esos ladrones y me preguntaría en qué habría fallado en la educación de mis hijos.

Y los hijos de todos esos delincuentes, ¿qué pensarán de sus padres? Supongo que no se podrán sentir muy orgullosos de ellos. Yo me avergonzaría si supiera que el pan que he recibido de mis padres proviene del robo o de la estafa.

Porque al final, el problema de la corrupción es un problema de educación. No de instrucción, sino de educaciónPorque el latrocinio y la mentira no tienen que ver con el grado de estudios de las personas: hay sinvergüenzas en todos los estratos sociales, con carrera universitaria y sin ella; con cinco posgrados o sin estudios. El problema no se soluciona con leyes educativas ni con Bolonia ni mejorando los resultados de PISA. Ni siquiera endureciendo el código penal (que tampoco estaría mal). El problema de la corrupción es un problema de educación moral y en esa tarea, la escuela es subsidiaria de la familia. Un buen colegio puede colaborar en la labor de infundir unos determinados principios éticos a los alumnos, pero la moral y los principios se maman en casa.

Papá y mamá son quienes tienen la obligación de enseñar a los niños a no mentir, a no robar, a no abusar de los compañeros en el patio del colegio (ahora a eso se le llama “bullying”, que queda más fino y más moderno); a ser responsables de sus actos, a reprimir sus deseos caprichosos, a respetar a los compañeros y a ayudarlos siempre que sea necesario. Papá y mamá son quienes tienen que inculcar a los niños desde pequeños la necesidad de sacrificio y esfuerzo para alcanzar las metas que se hayan fijado o para superar los obstáculos que la vida les vaya poniendo por delante. Porque sin sacrificio, sin disciplina, sin esfuerzo, sin fuerza de voluntad no se consigue nada. Pero la voluntad y el carácter hay que forjarlo. El niño tiene que ser capaz de dominarse a sí mismo para no ser títere de sus propios instintos, de la vagancia o de sus pasiones desordenadas.

Así pues, si la educación moral es una de las responsabilidades básicas de los padres, la conclusión inmediata a la que podemos llegar es que el origen de la corrupción radica en buena medida en la crisis de la familia: divorcios, familias desestructuradas; niños desatendidos por padres que trabajan jornadas interminables y delegan sus obligaciones en abuelos, niñeras o guarderías (¿de qué vale ganar el mundo entero si pierdes los más importante?); padres irresponsables que prefieren cumplir todos los caprichos a sus hijos para evitar conflictos o para acallar su mala conciencia por el tiempo que no les dedican. Y en casos extremos, padres impresentables que maltratan, torturan o abandonan a sus hijos.

Hemos cambiado los valores y principios que sustentaron nuestra civilización durante siglos por contravalores que nos están conduciendo de nuevo a la ley de la selva. Pero, ¿cuáles son esos principios que debemos recuperar, que debemos vivir y transmitir a nuestros hijos? Sin ánimo de ser exhaustivo, yo apuntaría los siguientes:

1.- El amor es lo primero
. El bienestar, el lujo, el dinero, los viajes, los coches, las casas, no son lo más importante. Lo más importante, lo que nos puede hacer realmente felices, es el amor: amar y sentirse amado. Amar a la esposa, a los hijos, a los padres, a los amigos, a los vecinos… Darse, entregarse, desgastarse por los demás. No hay otro camino hacia la felicidad. Lo más importante de la vida no se compra ni se vende. Lo que hará felices a tus hijos será el amor que tú les des, no los juguetes que les compres ni los viajes a los parques temáticos. Tus hijos necesitan tu tiempo, tu atención; que juegues con ellos, que les leas cuentos, que les mimes, que los abraces, que los beses. Para vivir con dignidad no hacen falta muchas cosas. Tal vez deberíamos revisar nuestra lista de prioridades y plantearnos vivir con menos cosas, con mayor austeridad, pero con más tiempo para disfrutar de los hijos.

Ello no empecé – sobra decirlo – que sea necesario que los padres tengan un trabajo decente y un salario digno con el que llevar el pan a casa honradamente. El paro atenta gravemente contra la dignidad de las personas y pone en riesgo a la familia. No es que el dinero no sea importante: claro que lo es. Pero no es lo más importante: lo realmente determinante es el amor a la esposa o al esposo, a los hijos y al prójimo.

2.- La responsabilidad: somos responsables de nuestra vida y también de la de los demás. Pongámonos en el lugar del otro. Comportémonos con los demás como quisiéramos que los demás se comportaran con nosotros. Los demás también son asunto mío.

Somos responsables de nuestros actos, para bien y para mal; responsables de nuestros errores y de nuestros pecados. Estamos demasiado acostumbrados a buscar culpables y a echarle la culpa de todo a los demás, a la sociedad, al gobierno, a los políticos, a los profesores que le tienen manía a nuestros hijos... Y somos reacios a asumir la propia responsabilidad. Vivimos en una sociedad que exalta la libertad como derecho absoluto. Somos libres, sí; pero también responsables de nuestras decisiones. Aceptemos y afrontemos las consecuencias de nuestras decisiones y enseñemos a nuestros hijos a hacer lo mismo y a vivir su vida sabiendo que sus actos y sus decisiones tienen consecuencias para bien o para mal.

3.- La honradez: no se roba ni se engaña. Es fácil, ¿no? Ni en lo mucho ni en lo poco. No vale enriquecerse de cualquier manera. Además de ser un delito, quedarte con lo que no es tuyo resulta indecente. Recuperar la decencia es una necesidad imperiosa. Y la honradez no debe ser producto exclusivamente del miedo a que te acaben pillando con las manos en la masa. Uno debe ser honrado para estar en paz con su conciencia. Yo no robaría en unos grandes almacenes ni en un banco aunque tuviera todas las facilidades para ello y supiera a ciencia cierta que nadie se iba a enterar. No se roba por principios, por dignidad, por decencia. No se roba ni se traiciona a los demás ni se engaña ni se miente para que uno pueda mirarse en el espejo cada mañana sin que se te caiga la cara de vergüenza; para que uno pueda mirarles a los ojos a los hijos sin sentir el rubor de la culpa en la cara.

4.- La honestidad: no se miente ni se traiciona a los demás. La verdad, sea la que sea, nos perjudique o nos beneficie, es sagrada. El origen de todos los males es la mentira: de la corrupción, del adulterio… Un hombre vale lo que vale su palabra. Educar a nuestros hijos para que no mientan ni engañen resulta primordial. Hemos de recuperar y reivindicar el honor, la coherencia y la autenticidad. Engañar, mentir, traicionar, resulta indigno de una persona como Dios manda. Da igual que sea el presidente del gobierno que el tendero de la esquina. Hoy se tolera y se entiende que la gente mienta: “todo el mundo lo hace”, “es normal”... Pero la mentira y la traición resultan intolerables: más intolerables aún si esas mentiras y esas traiciones de dan dentro del matrimonio.

5.- La fidelidad: el matrimonio se basa en el amor. Pero estamos confundiendo el amor con el sentimentalismo barato de las novelas románticas. El amor no es un mero sentimiento pasajero. El amor implica compromiso y fidelidad. Si no, no es amor auténtico. Las infidelidades – el adulterio – están en el origen de la mayoría de los divorcios. Y las separaciones provocan dolor y sufrimiento en los propios cónyuges y en los hijos. ¡Cuántas vidas dañadas encontramos en los colegios a causa de las separaciones! Una persona que no cumple con la palabra dada no es de fiar.

6.- El respetoLa dignidad de todo ser humano es sagrada desde la concepción hasta su muerte natural. Respetemos la vida – también la del no nacido. Respetemos la dignidad de los ancianos y enfermos; la de los que sufren cualquier tipo de limitación. Respetemos a los niños y a las mujeres.

Enseñemos a los niños a respetar a sus semejantes, a los adultos, a sus propios padres. Enseñémoslos a ser educados: a ceder el asiento en los transportes públicos, a dejar pasar a las señoras delante, a ser corteses y atentos; a no interrumpir a los demás cuando hablan, a comportarse correctamente en la mesa; a vestirse adecuadamente según las circunstancias; a saber hablar en público y a dirigirse correctamente a los demás con el debido respeto (y sin tuteos impertinentes). Enseñemos a nuestros hijos a ser puntuales en sus citas y compromisos; a cuidar su aspecto y su aseo por respeto a los demás.

Enseñemos a nuestros hijos a ser respetuosos con las demás personas, con los animales, con la naturaleza. Enseñémosles a ser respetuosos con quienes piensan diferente, o viven de otra manera; o con quienes profesan otra religión.

Pero enseñemos también a nuestros hijos a ser intolerantes con el mal, con cualquier ideología o con cualquier comportamiento que menoscabe la dignidad de las personas: intolerantes con el terrorismo, con el machismo, con la violencia contra las mujeres o contra los niños (también los no nacidos), con las ideologías totalitarias y populistas que viven de la demagogia y el engaño; seamos todos intolerantes con la explotación laboral, con la trata de seres humanos, con las mafias, con la prostitución y la pornografía, que degradan la dignidad de las personas. Toda persona decente tiene la obligación de combatir el mal y defender a los más débiles.

7.- La cultura. Cultivar el buen gusto, la inteligencia y la sensibilidad es tarea diaria no sólo de los centros de enseñanza, sino también prioritariamente de la familia. El gusto por aprender, por comprender el mundo y por conocerse a sí mismo debe adquirirse desde la cuna. La literatura, la filosofía, las artes plásticas, la música o el conocimiento de la historia contribuyen decisivamente a formar el buen gusto y la sensibilidad. Con ello combatimos la vulgaridad, la zafiedad y la ramplonería. Cuando uno se acostumbra desde pequeño a los manjares, huye de la basura.

El conocimiento de las ciencias, por su parte, contribuye al desarrollo de la inteligencia y nos ayuda a comprender la realidad de cuanto nos rodea: nos acerca a la verdad. Y cuanto más cerca estemos del conocimiento de la verdad, más cerca estaremos de Dios.

Me resulta difícil imaginar a un amante de Bach o de Garcilaso de la Vega o de Velázquez haciendo mal a los demás. Quien ama la belleza y busca la verdad probablemente – a buen seguro – será capaz de llevar una vida más digna y decente.

Para concluir, estoy convencido de que la corrupción no es un problema exclusivamente político o legal. La corrupción forma parte de cada uno de nosotros: es un problema personal. Es consecuencia de ese defecto de fábrica que llamamos pecado original. Todos tendemos a la corrupción y al pecado. Y el único que puede solucionar ese problema es Dios. La crisis que vivimos es una crisis de fe. Y mientras no volvamos a Cristo por el camino de la conversión, no habrá solución. Jesús sacrificó su vida para salvarnos de nuestra propia corrupción personal. Pero nosotros somos libres de aceptar su salvación o no. Cristo es el camino, la verdad y la vida. Nada podemos sin Él, pero con Él nada es imposible. El actual secularismo nos aparta de Dios. Y en la medida en que nos apartamos de Dios, nuestra sociedad degenerará cada día más hacia la podredumbre, el vicio y la corrupción. No hay más camino que la conversión. Yo al menos no encuentro otro. La mejor educación moral se recibe ante el Sagrario, mirando al Señor, cara a cara, a los ojos: “Señor mío y Dios mío: ten compasión de mí, que soy un pobre pecador”.

Colaboración de nuestro Experto en temas de Familia y Educación: Consultorio virtual de Pedro L. Llera

RITO DE ELECCIÓN DE CATECÚMENOS: VUELVEN LOS GRUPOS GRANDES DE CONVERSOS TRAS EL PARO DE LA PANDEMIA

 EN ESTADOS UNIDOS ES NORMAL QUE UNA DIÓCESIS BAUTICE ENTRE 300 Y 500 ADULTOS CADA PASCUA

Al empezar la Cuaresma, el primer domingo de Cuaresma, en muchas diócesis del mundo los obispos se reúnen en su catedral con los catecúmenos y candidatos que en Pascua serán bautizados (o, si ya están bautizados, van a ser admitidos en la Iglesia Católica).

Acuden a esta ceremonia en la catedral los catecúmenos, sus catequistas y padrinos o promotores, a veces sus parientes y amigos. El obispo les felicita y anima a perseverar en su camino de fe, y luego suelen hacerse fotos de grupo. Firman además solemnemente su petición de ingreso en la Iglesia. Su nombre queda inscrito en el llamado "Libro de los Elegidos". Es lo que se llama el Rito de Elección de Catecúmenos. Luego suele celebrarse una misa, en la que los candidatos aún no pueden comulgar.

En 2020, 2021 y 2022, a causa del coronavirus y sus confinamientos, muchos de estos ritos no se celebraron, o se aplazaron, o se diseminaron en encuentros más pequeños, celebrados en parroquias. Pero la Iglesia prefiere que el nuevo católico acuda a la catedral, la sienta como algo suyo, algo grande y antiguo con lo que enlazar, y que allí vea a muchos otros conversos y candidatos al bautismo, de distintas edades y orígenes, quizá distintos a lo que ve en su parroquia.

En España los grupos de catecúmenos oscilan entre media docena y dos o tres docenas por diócesis, pero en Estados Unidos, tras el parón de la pandemia, se vuelven a los grupos de 200 o 500 conversos que acuden a las ceremonias, preparándose para la Cuaresma que les lleve a entrar en la Iglesia.

INSTRUCCIONES PARA NOVATOS: PADRENUESTRO Y BIENAVENTURANZAS

En Barcelona, por ejemplo, se celebró este domingo 25 de febrero en la catedral, con 25 catecúmenos. El cardenal Juan José Omella les animó a "profundizar en la vida de Cristo" y apoyarse en dos herramientas muy concretas: el Padrenuestro (para orar) y las Bienaventuranzas (como camino de vida). Muy sencillo, en teoría, pero para un cristiano "novato" puede ser toda una aventura.

En Córdoba (Andalucía), el obispo Demetrio presidió la ceremonia con 9 catecúmenos. "Aquí están estos catecúmenos que se añaden aquí y en otras catedrales e iglesias en España y en el mundo entero”, dijo, señalando que a nivel mundial cada año hay "varios cientos de miles" de bautizos de adultos (en realidad, de mayores de 7 años). A los catecúmenos les dijo que "lo más importante es conocer la vida de Jesús" y crecer en la fe en comunidad, en un grupo o parroquia, porque “Dios nos llama aisladamente sino que nos llama en una comunidad, que es la Iglesia”.

Sobre estas ceremonias, es más fácil encontrar reportajes fotográficos y homilías de los obispos de EEUU que de los de España. En EEUU además hay más conversos que en Europa, aunque menos que hace unos años. En una sociedad con mucha inmigración y una gran pluralidad religiosa, muchos se hacen católicos para casarse con un cónyuge católico, o bien porque se han sentido integrados en una comunidad católica.

BAUTIZARSE PARA SER AMIGOS DE DIOS

El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, les predicó en inglés y también algunos párrafos en español. Recordó que cuando fue misionero en Haití muchos años veía que a los santos les llamaban en haitiano "Zanmí Bondié", amigos del Buen Dios. "Eso es lo que el bautismo hace de nosotros: amigos de Dios", les explicó a los catecúmenos. Eso implica decir "no" a "todo lo que es incompatible con esta amistad", igual que Jesús dijo "no" a varios ofrecimientos del diablo en el desierto.

en español añadió, citando a Juan Pablo II: "si el Bautismo es una verdadera entrada en la santidad de Dios... sería un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida según una ética minimalista y una religiosidad superficial”". Y añadió: "Recuerden las palabras pronunciadas una y otra vez en las Escrituras y que nos fueron repetidas a nosotros con frecuencia por el Papa Juan Pablo II: No teman. No tengan miedo de caminar por la vida como amigos de Dios".

500 CONVERSOS EN BALTIMORE

Mientras una diócesis española como Barcelona puede reunir unos 25 catecúmenos, en EEUU se dan cifras que multiplican eso por 20. Por ejemplo, en la catedral de María Nuestra Reina en Homeland, Baltimore, el arzobispo William Llori celebró los ritos de elección con 500 personas: 178 catecúmenos que se bautizarán y 323 candidatos, ya bautizados en comunidades no católicas. Llegaron de 58 parroquias y participaron con amigos y catequistas en una liturgia de 90 minutos en español e inglés.

Un reportaje en el Catholic Review muestra varias motivaciones de los conversos. Algunos llevan sus hijos a colegios católicos, ven despertar la fe en los niños, se hacen preguntas, deciden explorar la fe y así dan el paso al bautismo.

Hay un grupo de 50 conversos que llegan de la parroquia de St Mary en Annapolis, especialmente de sus programas en español. Elmer Guevara, del ministerio hispano de la parroquia, dice que cada año suele ser esa la cifra. A veces son inmigrantes o hijos de inmigrantes que tenían fe a su manera pero por diversas razones habían aplazado muchos años bautizarse.

Amira Rady, estudiante de Salud Pública, dice: "Resultó que la Iglesia estuvo allí para mí en el momento justo. El centro de la fe es el amor, y eso es lo que me atrajo".

La ceremonia del rito de elección de catecúmenos en Washington al empezar la Cuaresma de 2023; esta diócesis bautizará o recibirá en plena comunión a 1.100 personas esta Pascua, un tercio de ellas de origen hispano.

EN HAWAII LA CEREMONIA SE REPARTE POR VARIAS ISLAS

La diócesis de Hawaii se prepara para bautizar 222 catecúmenos en la noche de Pascua. Vienen de 48 de sus 72 parroquias o apostolados. Los candidatos (muchos antiguos protestantes) son recibidos por otra vía en otras fechas de Pascua. Siendo difícil desplazarse de isla a isla, los ritos de elección no se centralizan, sino que los celebran los vicarios de zona en 6 templos distintos. En las listas de conversos, hay apellidos polinesios, tagalos, hispanos, vietnamitas, hispanos, chinos, anglosajones...

En Cleveland, se realizaron dos liturgias en la catedral, una presidida por el obispo Edward Malesic para los catecúmenos (que se han de bautizar) y otra distinta, en otra hora, presidida por el obispo auxiliar Michael Woost para los candidatos (ya bautizados). Es otra forma de organizar el inicio de Cuaresma.

En Detroit son unos 500 los candidatos y catecúmenos, llegados de unas 200 parroquias. 

En la diócesis de Brooklyn (Nueva York), como en Cleveland, separan los ritos de catecúmenos y los de candidatos en días distintos. Paula Katinas, del periódico católico The Tablet, acude a las ceremonias de catecúmenos, que son dos. El obispo Robert Brennan presidió una en Brooklyn, con 164 catecúmenos de 36 parroquias. Y más tarde otra en Queens, con 381 de 39 parroquias.

Katinas cuenta la historia de Nataly Castillo, de 19 años, una estudiante de diseño web y marketing digital.  Nataly tiene padres católicos pero nunca llegó a ser bautizada ni dio el paso de acercarse antes a la Iglesia. “Era algo que pensaba, lo tenía en mente, pero nunca lo hacía. Parecía abrumador intentarlo", dice.

La pandemia y los exámenes de graduación le agobiaban mucho. Su madre le dijo: "Prueba a ir a la iglesia. Simplemente inténtalo". Fue a pasear a un parque para calmarse y al salir vio una parroquia. Entró muy nerviosa y preguntó que había que hacer para hacerse católica. "Inmediatamente me sentí acogida", explica. En las clases de catequesis se sintió a gusto y habló. "Era una forma de abrir mi mente y corazón", detalla.

Otra historia es la de Cunguang Zheng, obrero de la construcción de 45 años. Nació en China y llegó hace pocos años a EEUU. En China acudía con su familia a una iglesia cristiana clandestina, siempre con miedo de ser descubiertos. Al llegar a Estados Unidos decidió hacerse católico "porque era libre para hacerlo". Dice que será muy feliz cuando se bautice: "he esperado mucho para hacerlo".

Cuncuang Zheng. En China pertenecía a una iglesia cristiana clandestina, siempre con miedo a ser descubierto.

La historia de Jennifer Mejia es dura. En agosto, su madre, que nunca estuvo enferma, murió de un ataque al corazón. Jennifer, que es cajera en un restaurante de comida rápida, ha quedado al cargo de sus dos hermanos menores. Su madre no era religiosa, pero Jennifer dice: "Siento como si Dios y mi madre trabajan por mi desde el Cielo". Animada por un pariente, empezó la catequesis en una parroquia. "Al principio costaba un poco, pero lo hice, y ahora estoy lista para ser católica".

En la diócesis de Raleigh fueron unos 300 los catecúmenos y candidatos. Cuenta su historia a la web de la diócesis la nigeriana Oluwaseun Asogbon, que llegó a Estados Unidos hace 6 años. "Vengo de una cultura de tres fes: musulmanes, cristianos y tradicionales. Cuando llegué a EEUU aprendí sobre la fe católica y me encanta", explica.

P.J.G.