La noche del miércoles 18 de marzo la emblemática
imagen del Cristo Redentor de Río de Janeiro (Brasil) fue iluminada con las
banderas de los 166 países afectados por la pandemia del coronavirus COVID19.
El evento de oración, en el que solo participó la prensa para evitar
aglomeraciones, fue dirigido por el Arzobispo de Río, Cardenal Joao Orani
Tempesta, quien explicó que la iniciativa nació de un llamado del cónsul de
Italia, que pidió proyectar la bandera italiana en el monumento para expresar
su solidaridad con el país europeo, en el que ya han fallecido unas tres mil
personas, 475 de las cuales murieron ayer.
Al comentarle la solicitud al rector del Santuario del Cristo Redentor,
P. Omar Raposo, se decidió ampliar el pedido para proyectar en el monumento la
bandera de todos los países afectados.
“Estamos a los pies del Redentor pidiendo por todas
las familias, por todas las personas que pasan por este momento difícil o que
están en cuarentena, por los que han perdido a sus seres queridos. Estamos
rezando por todos, para que ante el sufrimiento tengan esperanza en el mañana”,
dijo el Cardenal en el evento de oración.
“En el mundo globalizado de hoy, pero tan dividido,
vemos cómo las banderas de las naciones proyectadas en el Redentor nos hablan
que podemos ser de etnias diferentes, tradiciones diferentes, religiones e
historias diferentes, pero somos humanos, tenemos las mismas necesidades de
fraternidad y de ayudarnos los unos a otros”, continuó
el Arzobispo de Río.
En el evento también estuvo presente una imagen de San Sebastián,
patrono de Río de Janeiro, para recordar que la población local recurrió al
santo durante la epidemia de gripe española en 1918.
A los pies del Cristo Redentor, el Cardenal rezó al
santo la siguiente oración:
Glorioso mártir San Sebastián, valeroso patrón y
defensor de la ciudad de Río de Janeiro, tú que derramaste tu sangre y diste tu
vida como testimonio de fe en nuestro Señor Jesucristo, alcánzanos del mismo
Señor la gracia de salir vencedores de nuestro verdadero enemigo, el pecado,
que nos hace vivir sin fe, sin esperanza y sin caridad.
Protege, con tu poderosa intercesión, a los hijos de esta tierra de la Santa Cruz. Líbranos de toda epidemia corporal, moral y espiritual.
Protege, con tu poderosa intercesión, a los hijos de esta tierra de la Santa Cruz. Líbranos de toda epidemia corporal, moral y espiritual.
Haz que se conviertan en aquellos que, por querer o
sin querer, son instrumentos de infelicidad para los otros.
Que el justo persevere en su fe y propague el amor
de Dios hasta el triunfo final.
San Sebastián, abogado contra las epidemias, el hambre y las guerras, ruega por nosotros sin cesar.
San Sebastián, abogado contra las epidemias, el hambre y las guerras, ruega por nosotros sin cesar.
Oh glorioso batallador de la fe, socórrenos en
nuestras flaquezas y necesidades urgentes, ruega por nosotros junto a Dios.
Amén.
Traducido y adaptado por Walter
Sánchez Silva. Publicado originalmente en ACI Digital
Redacción ACI Prensa








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