martes, 28 de febrero de 2023

«SÍ, HAGO POLÍTICA, PERO NO DE PARTIDOS; TODOS DEBEN HACERLA», DICE EL PAPA FRANCISCO EN «EL PASTOR»

 LIBRO-ENTREVISTA A LOS 10 AÑOS DE PONTIFICADO: ABORTO, CAPITALISMO, PERONISMO...

El Papa Francisco ha concedido muchas entrevistas, en El Pastor habla tras diez años como Pontífice

Al cumplirse los 10 años de Pontificado de Francisco, se publica en Argentina un libro-entrevista con el Pontífice titulado El pastor. Él responde a las preguntas de dos periodistas argentinos (Francesca Ambrogetti, ex-directora de agencia ANSA en Argentina, y Sergio Rubin, del diario El Clarín) desde la perspectiva de haber pasado ya una década en ese servicio único que es el Trono de San Pedro. Ellos ya le entrevistaron en 2010, siendo arzobispo de Buenos Aires, en el libro El jesuita.

El nuevo libro consta de 19 capítulos y 346 páginas, e incluye un prólogo escrito por el mismo Francisco alabando la perseverancia de los periodistas.

EL PAPA HACE POLÍTICA, PERO NO DE PARTIDOS

Uno de los temas del libro es la relación del Papa con lo político.

"Sí, hago política, porque todos deben hacer política", admite el Pontífice. Luego añade: "¿Y qué es la política? Una forma de vida para la polis, para la ciudad. Lo que yo no hago, ni debe hacer la Iglesia, es política de partidos. Pero el Evangelio tiene una dimensión política, que es transformar la mentalidad social, incluso religiosa, de las personas". Busca, dice, orientar la mentalidad hacia el bien común.

Concreta además que "nunca estuve afiliado al partido peronista, ni siquiera fui militante o simpatizante del peronismo. Afirmar eso es una mentira. Tampoco estuve afiliado a Guardia de Hierro [fue un partido peronista, de izquierda, activo de 1962 a 1974; nota de ReL]. Pero en la hipótesis de tener una concepción peronista de la política, ¿qué tendría de malo?"

"NO CONDENO EL CAPITALISMO"

También niega ser anti-capitalista. "No condeno el capitalismo como me adjudican algunos. Tampoco estoy en contra del mercado, sino a favor de lo que Juan Pablo II definía como ‘economía social de mercado’. Esto implica la presencia de una ‘pata’ reguladora, que es el Estado, que debe mediar entre las partes. Es un mesa de tres patas: Estado, capital y trabajo".

Y añade: "En lo que todos podemos estar de acuerdo es en que la concentración de la riqueza y la desigualdad han aumentado. Y que hay mucha gente pasando hambre".

El Pastor - libro-entrevista del Papa Francisco tras 10 años de pontificado con 2 veteranos periodistas argentinos, Francesca Ambrogetti y Sergio Rubin, que ya le entrevistaron en profundidad cuando era arzobispo en Buenos Aires.

Afirma además: "En ninguna parte de la Biblia figura un mandamiento de producir pobreza. Sí es bienaventurado el pobre de espíritu, el que no está apegado a la riqueza. Pero de ninguna manera está mal producir riqueza para el bien de todos. Diría más: producir es un acto de justicia".

Respecto al manejo del dinero en entidades eclesiales, advierte: "El dinero es una tentación fuerte. El diablo entra por el bolsillo, la corrupción empieza por el dinero y con el dinero se compran conciencias. Y en la Iglesia esto lamentablemente pasó. Para decirlo de un modo llano, en el IOR (el banco vaticano) tuve que ‘cortar cabezas’".

EL TRABAJADOR QUE NO TRABAJA Y EL SINDICATO QUE ENFERMA

Comenta además -en la línea habitual de la Doctrina Social de la Iglesia- que "la ayuda económica del Estado al desempleado debe ser pasajera para no afectar la cultura del trabajo. Además, tengamos en cuenta que el trabajo hace a la dignidad de las personas y una cosa es vivir de la caridad y otra es ganárselo con el propio esfuerzo". Es un tema que ha tratado con cierta frecuencia en sus alocuciones públicas.

Añade que "los atropellos a la dignidad del trabajador y sus derechos no solo provienen de ciertos patrones, sino también de aquellos sindicatos que se enferman porque sus dirigentes van lentamente elevando su nivel de vida y olvidándose de sus representados".

"ES IMPORTANTE LA DEFENSA DE LA VIDA"

Hablando sobre aborto y eutanasia, el Papa especifica: "Es importante la defensa de la vida en todos sus momentos, no solo desde la concepción, sino hasta la muerte natural. Además, no basta con oponerse al aborto y desinteresarte de una mujer con un embarazo no deseado. Por otra parte, debemos acompañar a quien abortó porque ciertamente es una decisión traumática con consecuencias anímicas".

Sobre las personas con sentimientos homosexuales que "sufrieron el ‘rechazo de la Iglesia’", dice, "les haría saber que no es el ‘rechazo de la Iglesia’, sino de ‘personas de la Iglesia’; la Iglesia es madre y convoca a todos sus hijos". Considera que los padres que apartan a un hijo por tener esos sentimientos cometen "una falta de paternidad y maternidad".

LA LUCHA CONTRA LOS ABUSOS SEXUALES

Francisco señala que "el abuso sexual no solo es un delito, sino un delito grave cuyo daño es irreparable y obviamente demanda una severa condena". Está convencido de que la Iglesia ya empezó a tomar medidas eficaces contra los abusos antes de su elección como Papa. "El informe que la Justicia de Pensilvania difundió en 2018 detectó poquísimos casos desde 2002", pone como ejemplo.

AÚN QUIERE IR A ARGENTINA

Comenta además que él quiere hacer algún viaje a Argentina, donde no ha estado desde que fue elegido Pontífice. "El propósito de viajar a la Argentina sigue vigente. Es injusto decir que no quiero ir", afirma. También se declara dispuesto a ir a China: "¡Mañana mismo, si fuera posible!".

Recuerda que él duerme muy poco, que no tiene celular (teléfono móvil) y que se acuerda de telefonear para felicitar el cumpleaños a mucha gente porque "los tengo anotados". Además, "los de mi familia los recuerdo todos. Es cierto que tengo buena memoria, aunque a veces es selectiva".

"Cuando puedo llamo a los que me escriben, en especial a los que necesitan consuelo o a las personas mayores que están solas. Lo hice siempre", comenta.

Tras 10 años gobernando esa Barca de San Pedro que es la Iglesia, le piden una "palabra clave" de su pontificado. "Cercanía", responde. "¿No misericordia?", le preguntan. "La cercanía lleva a la misericordia", explica.

Pide a la Iglesia vivir esta cercanía, como una madre. "La madre da afecto, toca, besa, ama. Cuando la Iglesia no está cerca de sus hijos porque está ocupada con mil cosas o se comunica con ellos a través de documentos, es como si una madre se comunicara con sus hijos por carta", compara.

"ME SIENTO JOVEN"

El Papa, que tiene 86 años y problemas en la rodilla, afirma que no se siente viejo. "Me siento joven. No sabría decir de cuántos años, pero me siento joven", asegura. "Soy un hombre feliz. Lo fui en mi infancia y a lo largo de mi vida sacerdotal. Lo sigo siendo", añade. ¿La causa? "Soy feliz porque seguí mi vocación y puedo desarrollarla".

Respecto a la hipotética posibilidad de que por enfermedad tuviese que renunciar al gobierno de la Iglesia, afirma que, igual que un obispo suele vivir sus últimos años en su última diócesis, "como soy obispo de Roma me iría a la casa de sacerdotes ancianos de la ciudad".

P.J.G

lunes, 27 de febrero de 2023

LOS ENEMIGOS DEL ALMA

Tres son los enemigos del alma: demonio, mundo y carne, pero sólo la carne nos combate desde dentro.

El demonio y el mundo nos combaten desde fuera, apoyándose en la carne, nuestro enemigo interno, y de este modo todos nuestros pecados provienen de la carne.

Se suele creer que sólo los pecados de impureza son pecados de la carne.

No. La mujer que es casta pero chismosa, es una mujer carnal.

El casto pero avaro, es un hombre carnal.

El que no peca contra la pureza pero tiene un carácter que lo hace intratable, es carnal.

La mujer casta que tiene una piedad sentimental (buscando en la religión sentimientos agradables; buscándose entonces a sí misma, no a Dios) es carnal.

El sacerdote piadoso, muy “rezador”, pero cobarde, es carnal. Etc.

P. René Trincado

NO SE PUEDE SER CATÓLICO Y AL MISMO TIEMPO PRACTICAR LA BRUJERÍA.

"No hagan, pues, caso ustedes a sus profetas, adivinos, soñadores, augures y hechiceros, que les dicen: «Ustedes no serán súbditos del rey de Babilonia», (Jeremías 27, 9)"

- BÍBLIA CATÓLICA

"9.Había llegado a aquella ciudad antes que Felipe un hombre llamado Simón. Tenía muy impresionada a la gente de Samaría con sus artes mágicas y se hacía pasar por un gran personaje.

10. Todos estaban pendientes de él, pequeños y grandes, y decían: «Este es el poder de Dios", pues se hablaba de un tal "gran poder de Dios.»

11. Desde hacía tiempo los tenía alucinados con sus artes mágicas, y la gente lo seguía.

12. Pero cuando Felipe les habló del Reino de Dios y del poder salvador de Jesús, el Mesías, tanto los hombres como las mujeres creyeron y empezaron a bautizarse.

13. Incluso Simón creyó y se hizo bautizar. No se separaba de Felipe, y no salía de su asombro al ver las señales milagrosas y los prodigios que se realizaban.

14. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén tuvieron noticia de que los samaritanos habían aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.

15. Bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo,

16. ya que todavía no había descendido sobre ninguno de ellos y sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús.

17. Pero entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

18.Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se transmitía el Espíritu, les ofreció dinero,

19. diciendo: «Denme a mí también ese poder, de modo que a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo.»

20. Pedro le contestó: «¡Al infierno tú y tu dinero! ¿Cómo has pensado comprar el Don de Dios con dinero?

21. Tú no puedes esperar nada ni tomar parte en esto, porque tus pensamientos no son rectos ante Dios.

22. Arrepiéntete de esa maldad tuya y ruega al Señor que te perdone por tus intenciones, si es posible.

 23. Porque en tus caminos solamente veo amargura y lazos de maldad.»

24. Simón respondió: «Rueguen ustedes al Señor por mí, para que no venga sobre mí nada de lo que han dicho.»

25. Pedro y Juan dieron testimonio y, después de predicar la Palabra del Señor, volvieron a Jerusalén. Por el camino evangelizaron varios pueblos de Samaría

Hecho de los Apóstoles, 8 - Biblia Católica

LA OPORTUNIDAD DE HACER EL BIEN AL PRÓJIMO ES A DIARIO

 Las obras de misericordia corporales y espirituales son acciones concretas con las que podemos hacer palpable la acción de Dios

Por: Mónica Muñoz | Fuente: El Observador

Las obras de misericordia que la Iglesia Católica contempla para realizar con más empeño en este Año Jubilar, no son inventos del Papa Francisco. Un cristiano medianamente formado sabe que su origen es bíblico, por eso, para despejar cualquier duda, basta consultar en el Evangelio de San Mateo capítulo 25 versículos del 34 al 40.

Es por eso que el Papa Francisco ha insistido en que este Año Jubilar de la Misericordia hagamos presente a Cristo en los hermanos necesitados. Las obras de misericordia corporales y espirituales son acciones concretas con las que podemos hacer palpable la acción de Dios y “ganar puntos” para alcanzar el cielo, porque no basta con creer, hay que  trabajar para que la gracia de Dios llegue a nuestras vidas y nos transforme, porque “no todo el que dice ‘Señor, Señor’, entrará al Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial”. (Mt 7,21)

Brevemente comentaré las siete obras de misericordia espirituales, que se llevan a cabo con la ayuda del Espíritu Santo y son:

Enseñar al que no sabe: se refiere no solamente a quien no tiene conocimiento en ciencias y materias humanas, sino también compartir las enseñanzas que Cristo el Señor ha dejado para alcanzar la salvación. Es muy importante esmerarnos en alcanzar el conocimiento de la doctrina cristiana para fortalecer nuestra fe y avivar el amor a Dios y sus creaturas, por eso hay que compartir con los hermanos nuestro saber y experiencias cristianas.

Dar buen consejo al que lo necesita: para esto, hay que invocar constantemente al Espíritu Santo, quien inspira adecuadamente lo que se debe decir, pues es muy fácil hacer recomendaciones insanas o desviadas de la moral, por ello se debe tener una conciencia recta y bien formada, pues no todo lo que se aconseja es lo que Cristo quisiera para nosotros. No podemos creer que es correcto aconsejar a una mujer someterse a un aborto o a alguien a que infrinja la ley, sólo porque “todo mundo lo hace”, es por esto, una de las obras más difíciles de realizar sin la ayuda y gracia de Dios.

Corregir al que se equivoca: en este caso, creo que a todos nos gusta hacer ver las fallas en los demás, sin embargo, cuando alguien señala nuestros errores, la historia cambia. Corregir y aceptar correcciones es una manera eficaz de practicar la humildad.

Perdonar al que nos ofende: aquí sentimos que el estómago da un vuelco, pues cuando se trata de olvidar las ofensas el orgullo y la soberbia se hacen presentes. Porque no sólo hay que pedir la gracia divina para dejar atrás lo malo que se cometa contra nosotros, también hay que rogar a Dios fortaleza y valentía para solicitar el perdón a quienes ofendemos. Basta recordar el Padre nuestro: “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Esa es la medida.

Consolar al triste: quien ha sufrido una pérdida, ya sea por la muerte de un familiar, un despido laboral, la destrucción de sus bienes o todo lo que pueda causar sufrimiento a nuestros hermanos, requiere de nuestra solidaridad y disposición para que el que llora pronto alcance consuelo. Ojo: no resignación, porque el que se resigna deja de luchar y pierde toda esperanza; el consuelo conlleva la certeza de que el mal es pasajero y traerá consigo algo bueno, porque Dios no nos abandona cuando ocurre la desgracia, que es inevitable porque es parte de la vida; Él nos sostiene y envía ayudas constantes para que entendamos que las sacudidas son necesarias para nuestro crecimiento y purificación y quizá, para ayudar a nuestro prójimo. Porque, como dice la escritura: “Los caminos de Dios son inescrutables”. 

Sufrir con paciencia los defectos del prójimo: ¡ay!, qué difícil nos resulta la convivencia con personas duras y antipáticas, por eso es una obra de misericordia que más reditúa para el bien de quien lo realiza. Basta recordar a la gran Santa Teresita del Niño Jesús, que soportaba estoicamente los desaires y groserías de una de las religiosas mayores con quienes vivía y a quien cuidaba con tanto cariño como si no le molestara lo que le hacía. Esta obra se debe aplicar con todos, especialmente con nuestra familia, pues son muy comunes los roces entre los que convivimos a diario.

Rogar a Dios por los vivos y los difuntos: Pedir por la gente que amamos es sencillo, sin embargo no siempre lo hacemos. Hay que orar unos por otros, incluyendo a los que nos caen mal y a los que se nos han adelantado en el camino.

Mucho hay por hacer, tenemos todo el año para practicar y hacer que estas obras se vuelvan parte permanente de nuestras vidas. ¿Qué esperamos para comenzar?

¿JESÚS, ESPOSO? ¿DE QUIÉN? ¿QUIÉN ES LA AFORTUNADA ELEGIDA?...

Cristo ha amado a la Iglesia, y se ha entregado por ella, a fin de que aparezca delante de Él toda gloriosa.

Por: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net

En el Evangelio nos vamos a encontrar con una expresión de Jesús que no sabemos si llamarla misteriosa o idílica o encantadora. El mismo Jesús se va a dar el calificativo de ESPOSO. ¿Jesús, Esposo? ¿De quién? ¿Quién es la afortunada elegida?... Vayamos primero a la narración del hecho.

Jesús viene como un verdadero revolucionario, no de armas en la mano, sino de amor en el corazón. Y como el amor hace libres, Jesús se muestra desde el principio como un liberador de tanta esclavitud a que los escribas y fariseos habían sometido al pueblo, con prácticas que a lo mejor eran buenas, pero que no eran necesarias y resultaban a veces cargas insoportables.

Una de éstas costumbres era el ayuno como penitencia. Pues, bien. Se le presentan algunos a Jesús, y le preguntan extrañados:
- ¿Cómo es que los discípulos de Juan Bautista ayunan, igual que los discípulos de los fariseos, mientras que a los tuyos no los vemos ayunar nunca?

A Jesús le cae en gracia la pregunta, y responde con sonrisa y con buen humor:
- ¿Ayunar mis discípulos? ¿Y cómo queréis que ayunen si estoy yo con ellos? ¿Habéis visto alguna vez a los amigos del esposo ayunar mientras el esposo está con ellos en la fiesta de bodas? Llegará el momento en que les será quitado de delante el esposo, y entonces ayunarán.

Ahora es Jesús el que da un rodeo a la conversación y lleva el pensamiento por otros derroteros:
- Ha llegado la cosecha del vino nuevo, del vino de la alegría mesiánica, la que os trae el Cristo. Entonces, a vino nuevo, envases también nuevos...

El pensamiento de Jesús es claro: la venida del Mesías, del Cristo, es para el mundo una fiesta de bodas. ¿Cabe entonces la tristeza en medio de la fiesta? El amor y la alegría nos hacen libres. ¿Se puede, por lo mismo, pensar en esclavitud a la ley antigua o a prácticas pasadas de moda con la venida de Jesucristo?

Pero Jesús se da cuenta de que su presencia física entre los discípulos no va a ser posible siempre, y entonces los discípulos sabrán también ayunar, es decir, sabrán dolerse de la ausencia del Esposo amigo cuando no esté con ellos...

Nos metemos aquí en el misterio de la alianza de Dios con su Pueblo. Primero con Israel, después con la Iglesia.

Si abrimos la Biblia en el Antiguo Testamento, vemos cómo Dios establece con Israel una alianza de amor, un verdadero desposorio. Dios ama entrañablemente a su pueblo, le es fiel, lo mima. Pero Israel, como esposa alocada, se enamora continuamente de los dioses de otros pueblos, los adora, les ofrece sacrificios, y así se prostituye delante de ellos y comete el adulterio contra su esposo, que es Dios.

Dios, sin embargo, sigue en su empeño. Enamorado perdido, no deja de seguir a su pueblo, la esposa infiel, hasta que la rinde. Lo ha expresado en la Biblia, como nadie, el profesa Oseas:
- La atraeré hacia mí, la llevaré a un lugar solitario, le hablaré al corazón... Sí, te haré mi esposa querida, y tú conocerás al Señor.

Dios es así con Israel. Pero con el nuevo Israel de Dios, con la Iglesia, estas palabras tendrán un sentido místico pleno.

El apóstol san Pablo les dirá a los de Corinto:
- Os tengo desposados con Cristo como una preciosa muchacha virgen.

Y explanará su pensamiento en la carta a los de Éfeso:
- Cristo ha amado a la Iglesia, y se ha entregado por ella, a fin de que aparezca delante de Él toda gloriosa, sin mancha ni arruga, sino santa e inmaculada.

El Apocalipsis, por su parte, nos muestra a la Iglesia viniendo al encuentro de Cristo como esposa radiante de hermosura...

¿Cómo entendió la Iglesia este Evangelio de Jesús, cuando dice que un día les será arrebatado el Esposo a los amigos?...

Desde un principio se aplicó al día de la muerte del Señor. Aquel día sí que podían los discípulos de Jesús ayunar, es decir, llorar y hacer penitencia.

Y de ahí arrancó la práctica de la penitencia cuaresmal y la costumbre de ayunar y hacer otros sacrificios especiales el viernes de cada semana.

La Iglesia ha sabido unir admirablemente los dos términos de la cuestión. Por una parte, siempre vive alegre, siempre rebosa felicidad, porque sabe que su vida es una continua fiesta de bodas con Jesucristo su Esposo. Se siente libre, pues nunca la esposa puede temer al esposo que la adora...

Pero, por otra parte, sabe también la Iglesia que debe unirse a su Esposo Jesucristo cuando salva al mundo precisamente con la pasión y la cruz. Y la Iglesia no rehúsa la penitencia. La practica con toda libertad, pero no la omite nunca.

Cuando la Iglesia nos manda la penitencia cuaresmal, y nos aconseja la semanal de cada viernes --que si ayuno, que si abstinencia, que si la renuncia a muchos caprichos, que si la limosna penitencial-- no hace sino enlazar con la más pura tradición del primer tiempo de cristianismo.

¡Señor Jesucristo, Esposo de la Iglesia, que nos llenas del gozo más puro! Eres Esposo, pero Esposo de sangre, que reclamas nuestra unión contigo cuando salvas al mundo con el sacrificio de la Cruz. Haznos generosos para vivir tus dolores, igual que nos haces avaros para disfrutar de tus alegrías....

ESTRELLAS Y LÁGRIMAS

 Testimonio sobre un momento muy especial en la vida de Chiara Lubich

Por: Chiara Lubich | Fuente: Enviado por Selma Rodriguez

Éramos muy jóvenes, y cuando teníamos un momento libre, mis compañeras se escapaban de su casa para venir a la mía, para oír hablar de este gran Ideal.

Queríamos conquistar todo el mundo para Jesús. Queríamos amar a todos, queríamos hacer como los santos.

En ese tiempo había iniciado la guerra, es una cosa terrible. Primero suena la sirena de la alarma y todos tienen que escapar a los refugios que están debajo de la tierra, así, si cae una bomba, no hace daño.

El 13 mayo de 1944, hacia la tardecita, la sirena sonaba muy fuerte anunciando un terrible bombardeo. Se había desatado la guerra. Con mis hermanas, papá y mamá recogimos algunas frazadas y nos escapamos a un bosque llamado “Gota de Oro”. Era un bosque lindo y tenía también un lindo nombre, porque me parecía que las inspiraciones que Dios me daba eran gotas de oro.

Nos recostamos, de ahí se veían toda la ciudad pero ya empezaba a oscurecer. Era una noche muy estrellada, llena de estrellas y estrellas… Yo las estaba mirando cuando oí los primeros bombardeos. Ruidos que no se imaginan.

Desde aquel bosque se estaba un poquito más alto, se veía abajo la ciudad… veíamos pasar los aviones arriba nuestro y luego “boom” las bombas. Veíamos la calle de nuestra casa, veíamos las primeras casas destruídas, los escombros saltar al aire… todo en llamas… Pero como estábamos lejos no sabíamos si nuestra casa había sido también destruída. Pero era evidente que todo el barrio había sido bombardeado. “Si mi casa fue destruida – pensaba- no se puede volver más”. Y a parte podía haber bombas sin explotar, que tal vez tocándolas con el pie, explotan. ¿Qué podíamos hacer?

Me acordé que había jurado quedarme en Trento. Me dije: “¿Qué hago ahora? Mis padres tienen que escaparse, irse a refugiar en la montaña.“Yo era la más grande de las chicas, papá no tenía trabajo, porque aquellos eran tiempos difíciles. En casa era la única que ganaba algo como para mantener a la familia. No podía entonces dejarlos. Sería una crueldad, porque mis padres y mis hermanitas se quedaban sin comer, sin nada.

Pero yo había jurado que no iba a ir de la ciudad, aunque fuera destruida, porque tenía a mis compañeras y empezaba el Movimiento. Pero mis padres no sabían nada.

Entonces empecé a llorar. Y miraba el cielo, porque pensaba que no podía traicionar a Dios. Pero al mismo tiempo decía: ¿Cómo puedo abandonar a mi mamá? ¿Cómo abandonar a mis hermanos, a papá… cómo dejarlos así en la calle solos: cómo hago? Yo no puedo, no puedo, …”
Y me puse a llorar, lloré toda la noche, porque estaba debatiéndome entre los dos amores: el amor a Dios y el amor a mi familia, era una tragedia.

Me acuerdo que durante la noche mirando las estrellas, y pidiéndole ayuda a Dios vi como la Osa Mayor hizo el recorrido del cielo; para decirles como pasé toda la noche con los ojos abiertos, pidiendo la ayuda del cielo, para saber cómo podía decirles a mis padres lo del juramento que había hecho.

Yo sentía todo el amor por mi papá y mi mamá ¿Cómo podía dejarlos? Pero sentía una frase dentro mío: “Todo lo vence el amor” Y dije: “¡Todo!… lo vence el amor de Dios… ¡También esto! Tengo que dejar a mi mamá, que ya es anciana; a mi papá con el hambre… a mis hermanas…” Yo, la única que trabajaba… Y dentro mío sentía: “Todo lo vence el amor”. “Todo lo vence el amor”. Y lloraba.

Mamá me decía: “Quedate tranquila Chiara, vas a ver, mañana entraremos en nuestra casa, y si no está, nos vamos a la montaña, encontraremos un refugio, alguien nos hospedará… ¿Pero porque lloras? Y yo no podía decir nada.

Dentro mío seguía esa frase: “Todo lo vence el amor”. Entonces me dije: “Tengo que vencer también esto. Dios me llama a este acto heróico y debo hacerlo”.

A la mañana, a eso de las cuatro, amanecía. Entonces papá dijo: “Vamos a ver si nuestra casa está todavía o fue destruida. De todos modos si fue destruída, tomamos nuestras cosas y las ponemos en las mochilas de montañas; cada uno carga una en la espalda y vamos a buscar refugio en lo de alguna buena gente que quiera recibirmos”. Y yo mientras tanto me decía: “Tengo que dejarlos… Yo tengo que dejarlos!”

Llegamos a la casa y ¡vimos un desastre! ¡Todo destruido! Pero la casa estaba todavía en pie, tenía las paredes enteras, porque por casualidad, las bombas habían explotado al mismo tiempo y por un contragolpe del aire, las paredes no se cayeron.

Yo me di cuenta de que las paredes estaban, pero que dentro había caído la escalera. Había un solo escalón y después un montón de piedras, luego otro escalón y otro montón de piedras… Comprendí la situación y dije: “¡Tal vez adentro hay bombas sin explotar, si las tocamos vuela todo por el aire!”

Pero Dios me había llamado y yo lo tenía solo a Él. Por eso si moría era lo mismo para mí. Yo tenía mi ideal, mi Amor. En cambio mis familiares todavía no habían comprendido estas cosas.

Entonces dije: “Esperen, quédense afuera, lejos de la casa, que yo subo a ver si quedó alguna cosa”. Así entré, entre los escombros. Había un escalón… después subí por la baranda que estaba medio rota… otro escalón y subí un poco más… Finalmente llegué a lo que era mi pieza: todas las camas desechas. En una habitación sólo había quedado un cuadro del Sagrado Corazón, al cual estaba consagrada mi familia. También en la cocina habían quedado algunas cosas.

No habían bombas sin explotar. Entonces llamé a mi papá y a mi mamá. Ellos vinieron, les ayudé a subir y mientras tanto pensaba: “ahora es el momento de hablar con ellos”. Mamá me decía: “Poné esta frazada en la mochila, poné estos alimentos.. poné esta olla… “y llené todas las mochilas para poder cargarlas sobre la espaldas e irnos. Y dentro mío pensaba: “Ahora… tengo que decírselo. Ahora tengo que decírselo”.
Vi que mi papá estaba solo en la cocina. Me puse de rodillas delante de él y le dije: “Papá tengo que decirte una cosa, juré no irme de Trento, aún si todo estuviera destruido. Por lo tanto, debo quedarme. Elegí a Dios… dame tu bendición. Comencé un Movimiento… Papá ayudame”.

Papá, que me quería mucho, porque era la hija más grande, y a la que él quería tanto, inspirado – se ve - por Dios, me dijo: “Sí, hija, te bendigo”.

Miren que hizo un acto heróico mi papá, levantó la mano y me dio la bendición. Estaba muy feliz, llena de alegría.

Corrí al mi cuarto, donde estaba mi mamá con todas las camas dadas vuelta, donde estaba todavía el cuadro del Sagrado Corazón y le dije lo mismo: “Mamá, papá me dejó, no puedo irme; tengo que quedarme”. Y ella: “Pero hija, te vas a morir. No entendés que los bombardeos continuarán… te vas a morir. Y además, ¿vas a dejar a tu familia así? Sos la única que gana dinero, que puede traer algo a casa… Pero te vas a morir. Y entonces, ¿nosotros qué haremos? Eres cruel”. Y lloraba… y yo lloraba más que ella. Y no sabía cómo hacer. Entonces le dije: “Andá, hablá con papá.”

Entonces, se pusieron a hablar con papá y se ve que la convenció… Yo no lo sé…
Después me dijo: “Está bien, te quedas”. Ellos se pusieron las mochilas en la espalda y yo me recuerdo la tragedia de mi corazón cuando agarré mi mochila y se la puse en la espalda de mi madre… Era un poco anciana y hacérsela llevar a pie, por quien sabe cuántos kilómetros… sentía que me moría. Pero Dios me había llamado. De un lado había un camino que iba hacia la montaña, del otro se iba hacia la ciudad bombardeada. Era de mañana, las seis, y yo estaba sola. Mi familia se había ido llorando. Yo también me había quedado llorando… Después supe, que algunas horas más tarde sintieron en el corazón una alegría tan grande, tan grande, que sólo Dios podía habérselas dado, por haberme dejado en Trento, y encontraron enseguida personas que los alojaron.

Yo fui hacia la ciudad. Pero no sabía adónde ir, porque la ciudad estaba toda bombardeada. No sabía si vivían mis compañeras… quizás habían muerto… o estaban vivas bajo los escombros.

Me encaminé por una calle que antes estaba toda arbolada, ahora los árboles estaba todos por el piso. Allí me vino al encuentro una señora desarreglada, con el pelo con rulos, rubios. Estaba enloquecida del dolor. Me tomó por los hombros y me gritaba: “¡Cuatro se me murieron! ¡Cuatro se me murieron!”… En aquel momento me dije a mí misma: “¿Cuatro se le murieron? Entonces su dolor es más grande que el mío. Entonces debo olvidar mi dolor y tomar los dolores de los otros, de toda la humanidad e ir a ayudar a todos. Desde ese momento no lloré más.

Era temprano. Fui a ver al sacerdote, que me dio las direcciones de donde vivían mis amigas y me dijo: “Andá a buscar a tus amigas”. Había mucho polvo todavía. No se pueden imaginar lo que es la guerra. Es una cosa terrible. Fui sola por las calles más bombardeadas. No había quedado casi ninguna casa. Con las direcciones de mis amigas fui y vi que estaban todas vivas. Así nos fuimos a vivir juntas en una casita. Desde allí nuestro Ideal comenzó a difundirse rápidamente.

Chiara Lubich

 Contado por Chiara

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 UNA AYUDA PARA ENCONTRAR LA PAZ EN MEDIO DE TANTO RUIDO

La vida, sobre todo en el mundo que vivimos actualmente, es en muchas ocasiones compleja. Prisas, mucho trabajo, poco tiempo para poder dedicar a los demás, atascos… Y esto vale para padres de familia, jóvenes o personas mayores.

Muchos anhelan la simplicidad, y en cierto modo Dios se manifiesta en los sencillos y en lo sencillo. La Cuaresma es un excelente momento para que cada uno examine su propia vida, evaluar nuestras prioridades y analizar cómo estamos gastando nuestro tiempo.

Sam Guzmám, editor de The Catholic Gentleman, habla de algunos elementos que ha aprendido en sus luchas para simplificar y acabar contra el caos de la vida, siendo totalmente aplicables para esta Cuaresma, un momento idóneo para esta reflexión:

Sam Guzmán, católico, padre y escritor, es el editor de The Catholic Gentleman.

1. PRIORIZAR

La búsqueda de la simplicidad comienza simplemente haciendo una pregunta"¿Qué es importante para mí?". Si no se puede responder esta pregunta directamente es difícil alcanzar paz.  En ese caso uno será esclavo de las cosas externas que traen amargura y a capricho del resto del mundo. Así que es importante decidir qué es importante, incluso sagrado, para cada uno. Marcar una frontera alrededor de las cosas sagradas y decir no a cualquier cosa que amenace con violar este espacio es importante. No hay que sentirse culpable pues la palabra “No” es también poderosa.

Sam Guzmán afirma que algunos de estos compromisos sagrados en su vida son la fe y la familia. “Sin la base de la oración y la adoración, mi vida se deteriorará rápidamente. Dios, la Santísima Madre, los ángeles y los santos, estos son lo primero en mi vida. El cuidado de mi alma debe venir antes que cualquier otra cosa, o nunca podré dar de mí generosamente. Porque no puedes dar lo que no tienes”, recuerda.

Inmediatamente después de esto  aparece el compromiso con su familia. “El tiempo en familia es importante para mí, y a menudo digo ‘no’ a cosas buenas que amenazan ese tiempo para aquellos que amo. Dios me ha confiado a mi esposa y a mis hijos de una manera sagrada. Son mi principal responsabilidad en la vida".

"He escuchado demasiadas historias trágicas de padres que estaban demasiado ocupados con todo lo demás, incluso cosas dignas, y que descuidaron a sus familias. Como resultado, su esposa e hijos sufrieron y las consecuencias de esas heridas continuaron generacionalmente. Me niego a dejar que nada viole este límite”, señala.

2. REDUCE EL CONSUMO

El objetivo de la publicidad es que las empresas fabriquen deseos y que hagan que las personas que no están contentas se sientan  más descontentas para así gastar dinero. Y funciona tremendamente bien.

Sam Guzmán señala que “si crees que eres inmune al poder de la publicidad, piénsalo de nuevo. Todos somos susceptibles a ello, y funciona en nosotros inconsciente y subliminalmente”. Por ello, cree que estando  “continuamente estimulado por la publicidad” y es casi imposible estar en paz, pues “nos encontramos plagados de un descontento  que realmente no podemos explicar. Lo único que parece satisfacerlo, incluso temporalmente, es comprar algo”.

¿Entonces qué se puede hacer? Es casi imposible evitarlo por completo, pero hay algunas cosas que puede hacer. “Lo más importante es simplemente reconocer el poder de una cultura de consumo y ser consciente de su efecto. Luego, apaga el televisor y pasa menos tiempo en Internet. Manténgase alejado de Amazon y reduzca en Instagram”, recomienda Sam Guzmán.

Una solución pasa por llenar la mente con todo lo que es bueno, verdadero y hermoso: Pasa tiempo en la naturaleza y conecta con tus seres queridos (…) Finalmente, sé generoso. Cuanto más atento estés a las necesidades de los demás, menos probabilidades tienes de consumir”.

3. VIVIR EL MOMENTO

En esta vida el ser humano se enfrenta a dos poderosas tentaciones a diario: “vivir en el pasado o vivir en el futuro”. Ambas tentaciones deben evitarse. Solo hay un momento en el que hay que vivir, y ese es  el ahora.

Sam Guzmán asegura que vivir en el pasado con demasiada frecuencia nos llena de arrepentimiento por cosas que ya no podemos cambiar. Nos preocupamos de cómo las cosas serían diferentes si hubiéramos tomado mejores decisiones, o cuánto mejor sería nuestra vida si las circunstancias hubieran sido distintas. Pero incluso si estamos tenemos recuerdos felices, esto puede robar la alegría del momento presente donde se vive realmente la vida”.

Por otro lado, considera que “vivir en el futuro también puede plagarnos de ansiedad. No tenemos idea de lo que traerá el futuro, y es demasiado fácil dejar que nuestra imaginación vuele con escenarios, la mayoría de ellos negativos. Este miedo puede paralizarnos y evitar que tomemos decisiones importantes que necesitamos hacer en el presente. El miedo es la raíz de muchos defectos, y vivir demasiado en el futuro rara vez produce paz”.

EL ÚNICO MOMENTO QUE DIOS DA ES EL PRESENTE.

“El presente es el momento en que se encuentra Dios y su gracia. Es la intersección de la eternidad y el tiempo donde tomamos decisiones que darán forma a lo que nos convertimos. Si podemos aprender a estar contentos en el momento presente, en lugar de tratar continuamente de escapar de él, podemos encontrar a Dios y una paz que supera toda comprensión”, explica Guzmán.

4. PRACTICA LA GRATITUD

En este cuarto punto, este padre de familia y escritor recuerda que la gratitud es esencial para una vida alegre. Inherente a la gratitud está la humildad y el asombro ante la gracia de los dones de Dios. También contiene asombro por el reconocimiento de que todo es un regalo. No hay nada bueno que no nos llegue de las manos misericordiosas de Dios. La gratitud es el polo opuesto del derecho. Es el reconocimiento de que no merecemos nada. No se nos debe nada. Cada respiración, cada latido de nuestros corazones, es un privilegio lleno de gracia”.

Por ello, cree que “la gratitud también nos recuerda que la verdadera alegría rara vez se encuentra en las cosas extravagantes que el mundo nos ofrece”. Sin embargo,  la alegría “se encuentra en dar gracias por los regalos de la vida. Un hermoso amanecer. Una sonrisa amorosa de tu cónyuge. Una buena taza de café. El olor a mojado después de la lluvia”.

Una recomendación que hace es escribir tres cosas cada día por las que estés agradecido. Hazlo un hábito, y cuanto más lo hagas, más te darás cuenta de que estás rodeado de abundancia.

5. REZA

La oración es la respiración de la vida espiritual. “En el momento en que dejamos de hacerlo –cuenta Guzmán- comenzamos a asfixiarnos espiritualmente. No hay mejor manera de encontrar la paz en medio de las tormentas y el caos de la vida que rezando”.

De este modo, concluye afirmando que “la oración da profundidad a nuestra vida espiritual y atrae la gracia a nuestras almas. Nos da la conciencia de un reino celestial donde los santos y los ángeles siempre están a nuestro lado, listos para ayudarnos en las pruebas de la vida. Y nos ayuda a recordar valores eternos cuando las responsabilidades temporales nos presionan. Los sufrimientos de esta vida son cortos, pero la eternidad es larga. La oración nos da ojos para ver esto”.

(Publicado originariamente en ReL en marzo de 2020)

J.Lozano / ReL