jueves, 18 de octubre de 2018

UNA IMPORTANTE SECTA BRASILEÑA, DETRÁS DEL CANDIDATO A PRESIDENTE BOLSONARO


“Iglesia Universal: El megaemprendimiento evangélico que quiere tomar el poder en Brasil junto con Bolsonaro”. Así se titula el artículo que ha escrito el periodista Victor Farinelli en el medio chileno El Desconcierto, en torno al proceso electoral presidencial de Brasil, que tanto está dando que hablar. Entre los que sostienen al candidato Bolsonaro no sólo hay evangélicos, sino una importante secta que sólo aparenta ser evangélica.
Edir Macedo fundó hace más de 40 años la secta de origen evangélico más grande de Brasil. Hoy son 7.000 templos que reúnen a más de 8 millones de fieles provenientes de las clases sociales más vulnerables y su sobrino es alcalde de Río. Y si Bolsonaro se convierte en presidente, Macedo y su Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) ingresarán junto a él al Palacio del Planalto.
CAMPAÑA ELECTORAL EN LOS CULTOS
Hay muchos factores que explican el salto vertiginoso y sorprendente que tuvo la candidatura de Jair Bolsonaro en la última semana de la primera vuelta presidencial en Brasil, pero al menos uno de ellos puede ser determinante incluso para los cambios profundos que el país podrá sufrir si el candidato de la ultraderecha confirma su favoritismo en el ballotage (segunda vuelta electoral) del 28 de octubre.
Sucedió el 28 de septiembre, un día antes de la gigantesca marcha de las mujeres contra Bolsonaro, la cual se creía que multiplicaría el rechazo femenino al candidato. En aquella tarde, representantes de su campaña se reunieron con el pastor y megaempresario Edir Macedo, fundador y dueño de la IURD.
Al día siguiente, mientras millones de mujeres marchaban, en las poco más de 7.000 iglesias desplegadas por todo el país, los pastores de la secta empezaron a transformar las liturgias en una oración de odio al PT (Partido de los Trabajadores) de Fernando Haddad, mostrado como enemigo de la familia de los valores cristianos, mientras que Bolsonaro es alabado como el que va a salvar Brasil de la perdición.

La tarea ha sido repetida todos los días desde entonces, lo que ha tenido claros resultados electorales, sobre todo en el rechazo a Haddad, que aumentó más de un 10 % en los primeros cuatro días de octubre.
UNA SECTA INFLUYENTE EN BRASIL
La IURD fue creada en 1977 por los pastores Edir Macedo y Romildo Ribeiro Soares, y en un par de décadas se transformó en mucho más que una secta: es un megaemprendimiento que posee más de 7.000 templos en todo Brasil, que reúnen a más de 8 millones de fieles, los que se encuentran sobre todo en las clases sociales más vulnerables.
También están presentes en más de cien otros países del mundo, de los cinco continentes, donde son conocidos por la consigna “Pare de sufrir”, de sus programas televisivos de madrugada. No hay números más específicos sobre la cantidad de locales y seguidores en otros países.
En Brasil, la IURD es un imperio gigantesco, que surgió de la máquina de transformar la fe ajena en dinero, y que desde los años 90 pasó a buscar otras formas de demostrar su poder: construyeron mega templos gigantescos en todas las capitales brasileñas, compraron un canal televisivo en quiebra (TV Record) y lo transformaron en la segunda señal más poderosa del país. Tantos logros llevaron a Edir Macedo al ránking de las más grandes fortunas del mundo, listado donde debutó en el año 2016.
ESTÁ CLARO: ES UNA SECTA
Pese a su apariencia, la IURD no es sin embargo “una iglesia pentecostal en el sentido tradicional, sino una unión sincretista de elementos pentecostales, católicos y afrobrasileños, mezclados con marketing –tal como explica al semanario español Alfa y Omega Miguel Pastorino, profesor de la Universidad Católica de Uruguay y miembro fundador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES)–. Mucho de lo que hacen es una pantalla” para el enriquecimiento de sus líderes.
Como recuerda el experto en un reportaje firmado por María Martínez López, la secta fundada por Macedo siempre ha buscado alianzas políticas estratégicas, pero no por cuestiones ideológicas, sino para favorecer sus intereses. Van de la derecha a la izquierda sin problema”.
Bolsonaro también ha recibido el apoyo de muchas agrupaciones pentecostales propiamente dichas, de corte conservador –no así de las protestantes, más liberales–. Los grupos pentecostales “son los que más están creciendo en América Latina, y apoyan a cualquier candidato” que comparta su agenda provida y en contra del matrimonio homosexual, pasando por alto los rasgos autoritarios o antisociales de candidatos como Bolsonaro.
Perciben esos aspectos como un mal menor,  o incluso los aplauden. Esto último ocurre en las comunidades fundamentalistas que se adhieren al evangelio de la prosperidad, según el cual “la pobreza es consecuencia de los propios pecados”, y por ello digna de desprecio y no de ayuda.
Todas estas comunidades eclesiales tienen gran capacidad de movilización política, de la que los candidatos se aprovechan. “No separan el ámbito temporal del religioso. Los pastores dicen, porque ellos mismos lo creen, que ‘el Señor me ha mostrado que tenemos que votar a este hombre’, y los fieles van en masa.
Esta actitud contrasta con la de los obispos y sacerdotes católicos, para los que “la libertad de conciencia es sumamente importante –continúa Pastorino–. Por eso dan criterios para discernir el programa más cercano al Evangelio, pero no marcan el voto”. Y tienen en cuenta un abanico más amplio de cuestiones a considerar.
SU VERTIENTE POLÍTICA
Volvemos al artículo de Farinelli en El Desconcierto, donde continúa diciendo que la IURD también ha alcanzado enorme poder político, constituyendo su propio partido, el PRB (Partido Republicano Brasileño), el que en 2016 eligió a Marcelo Crivella (sobrino de Macedo) como alcalde de Río de Janeiro, además de contar con un ministro.
El PRB inició la actual campaña electoral apoyando al neoliberal Geraldo Alckmin, del PSDB (Partido Social Demócrata Brasileño, en el nombre, y neoliberal a ultranza en la práctica), que terminó en cuarto lugar. Al ver que la campaña de Alckmin se encaminaba hacía el fracaso, Macedo llevó todo su imperio (iglesia, canal televisivo y partido político) a embarcar con todo en la campaña de Jair Bolsonaro.
En un artículo publicado el pasado 13 de octubre, el sitio The Intercept Brasil cuenta cómo se da el acoso a periodistas para que produzcan material favorable a Bolsonaro y repudien a Fernando Haddad. La nota también muestra que algunos periodistas pelean y se niegan a hacer los trabajos, otros solamente ocultan sus nombres como autores de los textos.
LA BATALLA MEDIÁTICA
Ante ese acuerdo tácito, la posible llegada de Bolsonaro al Palacio del Planalto podría significar la conquista de más poderes por parte de Edir Macedo y la IURD, lo que quizás incluya el apoyo gubernamental para que la TV Record le quite la hegemonía mediática de más de medio siglo a la todopoderosa Red Globo.
El imperio de multimedia de la familia Marinho fue el que identificó primero la jugada de Macedo en aliarse con Bolsonaro, quizás mirando en su propia historia: Globo era un diario de tercera importancia y circunscripto a la ciudad de Río de Janeiro hasta que el empresario Roberto Marinho, el fallecido padre de los actuales dueños, fue el principal apoyador del golpe militar de 1964, ganando el canal televisivo como recompensa al año siguiente y creando su hegemonía con el apoyo de la dictadura para la cual funcionó casi como un medio oficial durante 21 años.
Por ese temor a que el objetivo de Macedo al aliarse con Bolsonaro sea el de derribarla de la cima sólo empezó a notarse al día siguiente a la primera vuelta electoral, con una movida que desconcertó a muchos. El 8 de octubre, al comentar el escenario para el ballotage, los analistas de la ultraconservadora Globo, que además son conocidos por sus opiniones siempre duramente críticas al PT y a sus figuras, como Lula da Silva, Dilma Rousseff y Fernando Haddad, pasaron a defender el discurso de que “pese a sus errores, el PT siempre fue un partido democrático, que nació defendiendo la democracia, que también es lo que está en juego en esta segunda vuelta”, lo que está lejos de la posición tradicional de la empresa.
También ha llamado la atención sus reportajes comparando el discurso de Bolsonaro con el nazismo –el slogan de Bolsonaro, “Brasil acima de tudo e Deus acima de todos” es claramente equivalente al “Deutschland über alles del Tercer Reich– mientras la grilla de películas del canal la semana pasada ha destacado títulos como El pianista, de Roman Polanski, y La vida es bella, de Roberto Benigni.
Sin embargo, ese cambio de posición por parte de Globo no debe tener grandes efectos en una campaña en la cual la televisión ha perdido protagonismo ante el poder de las redes sociales, sobre todo Facebook y Whatsapp, los medios que más han logrado cambiar tendencias entre los electores.
El hecho concreto es que Jair Bolsonaro sigue siendo el favorito para ganar el 28 de octubre, y eso llevaría a Edir Macedo y su IURD a entrar con él en el Palacio del Planalto. Nadie conoce los parámetros del acuerdo realizado en septiembre entre el candidato y el pastor, pero no es difícil imaginarlo.
Lo hacen los dueños de Globo, los directivos del PT e incluso la CNBB (siglas en portugués de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, ente que representa a la Iglesia Católica en Brasilia). Claro, son los que más pueden perder su poder, pero sería ingenuo pensar que no hay muchos otros sectores que podrán ser duramente afectados, y quizás la propia democracia.
Secretaría RIES

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