domingo, 21 de febrero de 2021

DADME VUESTRAS MASAS SEDIENTAS DE JUSTICIA

 Ayer tuve una interesante conversación con un amigo acerca del sistema judicial estadounidense y el español. Me parece evidente que el sistema español es no solo mejor que el del otro lado del Atlántico, sino sustancialmente mejor.

Aunque en los dos países veamos un juez presidiendo y un fiscal y un abogado, los mecanismos de funcionamiento son muy diversos. Resulta muy interesante que pequeños cambios en el modo de proceder produzcan resultados tan distintos.

El sistema en Estados Unidos está radicalmente maleado por varias razones. Una de ellas son los incentivos que tiene un fiscal para lograr condenas; ahora entendemos por qué, en las películas, los fiscales se enfadan tanto cuando pierden y por qué quieren, a toda costa, que el acusado sea condenado.

En Estados Unidos el juez allí solo garantiza un juicio justo, no es un juez instructor. Con lo cual, la policía tiene un poder absoluto. Las sentencias del mismo sistema judicial han demostrado hasta qué punto el sistema policial ha abusado reiteradamente de ese poder. En España, al principio, se parte de la investigación de la policía. Pero tanto el fiscal como el juez son figuras independientes que pueden, a su vez, investigar si lo creen conveniente. Y son muchas las veces las que intervienen en la investigación en marcha.

Las diferencias podrían seguir formando una no corta lista. Pero también el sistema en que trabajan los abogados es distinto respecto a España. Y, de nuevo, el sistema norteamericano ofrece peores resultados. El sistema incentiva que un abogado no quiera tomar la defensa de casos en los que la victoria sea difícil. Los abogados de oficio allí son los peores de todo el gremio. En España, los abogados de oficio son competentes. El juez no va a echar una mano al acusado si el abogado lo hace mal. En España el juez busca la verdad (no es un mero juez de garantías), con lo cual, ayudará al acusado si la línea del abogado es muy equivocada. ¿Cómo le ayudará? Por ejemplo, sugiriendo que busque tal o cual información que resultaría muy útil para la defensa de su cliente si la logra encontrar.

Y a eso hay que añadir que el Tribunal Supremo de Estados Unidos, entre otras cosas, resuelve los conflictos entre tribunales de apelación. Son varios juristas de ese país que han repetido la importancia de que el Tribunal Supremo esté dividido en salas, es decir, en secciones especializadas; como, por ejemplo, lo está en España. Ese pequeño cambio es muy importante y redunda en beneficio de todos. Pero se alega que la Constitución habla solo de un tribunal supremo, es decir, de un tribunal único; razón por la que, hasta ahora, tal reforma se ha rechazado.

En fin, este es un recorrido sucinto, pero la lista es más larga. Incluido el aberrante modo de elegir a algunos jueces y fiscales: por votación del pueblo en unas elecciones.

La justicia se hace en nombre del Pueblo, pero no por el Pueblo. La democracia debe garantizar la justicia, pero la justicia NO es democrática.

P. FORTEA

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