viernes, 24 de junio de 2022

EL DEMONIO, «¿UN CUENTO INFANTIL?»: MAGISTRAL LECCIÓN DE UN EXORCISTA A UN CONOCIDO CURA INFLUENCER

 EL PADRE GUY-EMMANUEL CARIOT, ES RECTOR DE LA BASÍLICA DE SAINT-DENYS EN ARGENTEUIL Y EXORCISTA DE LA DIÓCESIS DE PONTOISE.

EL PADRE CARIOT REBATE AL SACERDOTE, QUE TIENE MÁS DE UN MILLÓN DE SEGUIDORES EN TIKTOK

¿Existe el demonio de verdad? ¿Es simplemente una “entidad simbólica” o es un ser real? Pese a la clara enseñanza de la Iglesia al respecto, y la insistencia del Papa Francisco en hablar del demonio, todavía hay pastores, algunos muy influyentes, que diluyen la realidad de Satanás.

La última polémica al respecto se ha producido en Francia, con el agravante además de que por medio están cientos de miles de jóvenes y adolescentes. El sacerdote Matthieu Jasseron es un joven párroco en la diócesis de Sens-Auxerre y un auténtico influencer en las redes sociales, especialmente en TikTok, donde acumula más de un millón de seguidores.

No es la primera vez que sus opiniones sobre temas relacionados con la fe chocan con las enseñanzas de la Iglesia, lo que ha provocado la confusión en muchos de sus jóvenes seguidores. Y la última ha sido precisamente sobre el demonio.

En uno de sus vídeos en TikTok llegaba a afirmar que la enseñanza sobre el demonio es como un “cuento para niños” y que cuando aparece Jesús en los Evangelios expulsando demonios en realidad lo que estaba haciendo era sanar a personas de distintas dolencias.

El sacerdote francés Matthieu Jasseron tiene más de un millón de seguidores en TikTok.

Este sacerdote influencer ha sido contundentemente rebatido por el padre Guy-Emmanuel Cariot, rector de la basílica de Saint-Denys en Argenteuil y exorcista de la diócesis de Pontoise, a través de un artículo en Famille Chretienne.

El problema cuando ya no se habla de esto en las iglesias es que esta realidad resurge, muchas veces teñida de errores. En las librerías de los supermercados hay infinidad de libros sobre ángeles, todos imbuidos de esoterismo y francamente coqueteando con el paganismo. Cuando se rechaza a Dios desde la cultura e incluso desde la enseñanza cristiana, surgen todos los demás ‘dioses’”, recuerda el exorcista.

Además, recuerda que “esta pobre exégesis” utilizada por el sacerdote influencer ha sido rebatida “1.000 veces” y “particularmente por los Papas" desde el Concilio Vaticano II.

De este modo, el padre Cariot muestra algunas consideraciones basadas en el Catecismo y que son las que reflejan la verdadera enseñanza de la Iglesia con respecto al demonio.

En primer lugar, el exorcista francés insiste en recordar que “Dios es inocente del mal” y que “cualquier concesión a esta afirmación nos aleja de la revelación cristiana”. Por ello, añade: "El origen del mal, tal como lo cuenta el relato de la caída original, exonera a Dios de todo mal. ¿Quién podría decir que esta pregunta no es vital? Si Dios tiene alguna complicidad con el mal, eso cambia todo en su rostro. Él se nos revela en Jesucristo como el ‘cordero inocente’”.

En segundo lugar, el padre Guy-Emmanuel Cariot explica un hecho fundamental: “el diablo se revela como el adversario del plan divino, que es hacer de los hombres sus hijos. El diablo es sobre todo el adversario de Dios”.

En este sentido, el exorcista de Pontoise señala que Satanás “viene a acusar al hombre de todos los males, para así hacer fracasar en él el plan de la adopción divina. Eso es lo que hizo con Adán, es lo que hizo con éxito con Judas”.

“Todos los sufrimientos de la Pasión son como los sufrimientos de Jesús por Judas. Sí, el plan de Dios puede ser extinguido y aniquilado por la sumisión del corazón humano a sugerencias diabólicas”, sentencia.

La Iglesia siempre ha enseñado la realidad y la existencia del demonio.

En tercer aspecto que destaca, y que tiene mucho que ver con la polémica, es que “el diablo es una criatura”.  El exorcista muestra que “lejos de los relatos mitológicos de la Antigüedad que siempre nos presentan un principio del mal luchando contra un principio del bien, la revelación bíblica nos presenta al diablo como una criatura angelical”.

“La falta de fe y de conocimiento sobre el demonio proviene lamentablemente de la falta de atención y enseñanza sobre el mundo angélico, ese ‘mundo invisible’ del cual afirmamos en el Credo que Dios es el creador. Dios no crea un ángel malo sino que cada ángel compromete la totalidad de su libertad una sola vez (nosotros que estamos en el tiempo, podemos evolucionar en nuestra libertad, no el ángel). Lucifer, celoso del plan de adopción filial de los hombres, se niega entonces a servir y es expulsado del cielo con sus ángeles”, recuerda el padre Cariot.

En cuarto lugar destaca que “el diablo es derrotado”. Para muchos esto es una paradoja pues parece que el mal triunfa en el mundo. Sin embargo, la realidad es muy diferente: “su derrota es total y la gracia se extenderá por todo el mundo. Entonces, ¿por qué el mal parece reinar con tanta fuerza? Tomaré la imagen un tanto trivial del pato al que le han cortado la cabeza y cuyo sistema nervioso sigue moviendo las alas o el pico. El poder molesto del diablo ciertamente no ha terminado. Pero la puerta del cielo está abierta y la Salvación es posible en Jesucristo. Ya nadie podrá cerrar esta puerta. Es la base de la esperanza cristiana tantas veces encarnada por los santos a lo largo de los siglos. En circunstancias a menudo infernales, pudieron encarnar la victoria. Pensemos en San Maximiliano Kolbe cantando los salmos en su terrible calabozo de Auschwitz y acompañando con inmensa caridad a sus compañeros de prisión hasta el encuentro con su Creador. ¿Qué queda del nazismo hoy? Nada. ¿Qué queda de la caridad de Maximiliano Kolbe? ¿Dónde está la victoria? Donde el amor de Jesús revelado en la cruz se encarna en el mundo”.

Otro punto que destaca el padre Cariot es que la liturgia enseña al cristiano la actitud correcta. Para ello, insiste en que desde el Bautismo se invita al catecúmeno a renunciar a Satanás, no como algo abstracto que representa un mal moral, sino como un ser angélico claramente señalado por Cristo en numerosas ocasiones en el Evangelio. Se trata de renunciar a Satanás para decir sí a Dios.

“La oración cristiana por excelencia que es el Padre Nuestro nos invita también en su última petición a ser librados del mal”, recuerda el exorcista. Así aclaró esto el propio Papa Francisco en el punto 160 de Gaudete et Exsultate: “Cuando Jesús nos dejó el Padrenuestro quiso que termináramos pidiendo al Padre que nos libere del Malo. La expresión utilizada allí no se refiere al mal en abstracto y su traducción más precisa es «el Malo». Indica un ser personal que nos acosa. Jesús nos enseñó a pedir cotidianamente esa liberación para que su poder no nos domine”.

Por último, el padre Cariot habla del combate por la libertad. Según afirma, es ilusorio no ver al diablo por ningún lado, pero también considera muy peligroso verlo victorioso en todos lados. “Es claro que en ninguna parte de las Sagradas Escrituras vemos al diablo actuando directamente en una decisión humana. Siempre es por sugestión que empuja al hombre a caer, pero no puede hacer nada sin nosotros. Entendemos, pues, aquí lo que nos dice San Pablo: "Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneros firmes. ¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza, calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz, embrazando siempre el escudo de la Fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno. Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios" (Efesios 6, 11-17).

Como conclusión, este sacerdote añade que “lejos de mitos antiguos y cuentos infantiles, la realidad diabólica está bien atestiguada en la obra de la salvación de Jesucristo”.

J. Lozano

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