jueves, 25 de marzo de 2021

EL CARDENAL SCHÖNBORN QUIERE QUE LA IGLESIA BENDIGA UNIONES ADÚLTERAS, DE CONCUBINATO Y ENTRE HOMOSEXUALES

Dice no estar contento con la nota de Doctrina de la Fe

El cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, se ha unido al coro de voces que han mostrado su rechazo a la doctrina católica sobre las uniones homosexuales que fue defendida, como es su deber, por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El cardenal quiere que la Iglesia sea una Madre que bendiga todo tipo uniones pecaminosas y también contranatura.

(SüdTirol/InfoCatólica) El cardenal ha asegurado que no está «contento» con la actuación del dicasterio presidido por el cardenal Ladaria. En una entrevista con «Kathpress» y los medios de comunicación de la Archidiócesis de Viena se mostró además comprensivo con el hecho de que muchas personas se hayan sentido heridas por la declaración.

El cardenal dijo en su opinión la verdadera preocupación del Vaticano es que en público sólo se ha un «no».  Un «no a la bendición; y eso es algo que duele profundamente a mucha gente». Ello implicó el hecho de que detrás de la declaración se encuentra también una preocupación positiva con respecto al matrimonio sacramental.

La cuestión de si se puede bendecir a las parejas del mismo sexo pertenece para Schönborn a la misma categoría que la pregunta de si es posible hacerlo con las parejas de divorciados que se han vuelto a casar o con las parejas sin certificado de matrimonio. Y aquí su respuesta es relativamente sencilla, el cardenal dijo: «Si la petición de la bendición no es un espectáculo, es decir, no es sólo una especie de coronación de un ritual externo, si la petición de la bendición es sincera, es realmente la petición de la bendición de Dios para un camino de vida que dos personas, en cualquier situación, están intentando recorrer, entonces no se les negará esta bendición», Es decir este cardenal pretende que Dios y la Iglesia en su nombre pueden bendecir uniones que son objetivamente pecaminosas según la Escritura, la Tradición y el Magisterio bimilenario de la Iglesia.

Como sacerdote u obispo, dice Schönborn, usando como argumento una burda manipulación de la enseñanza de Santo Tomás de Aquino «ves que no se ha realizado todo el ideal. Pero es importante que vivas tu camino sobre la base de las virtudes humanas, sin las cuales no hay asociación exitosa. Y eso merece una bendición». Y añade que hay que «pensar bien» si la forma correcta de expresarlo es una celebración eclesiástica de bendición.

BENDECIR AL PECADOR POR REALIZAR VIRTUOSAMENTE SU PECADO

El argumento del purpurado viene a significar que una persona que peque gravemente puede recibir una bendición si a la vez demuestra en ese pecado una supuesta virtud. Así por ejemplo, la relación entre dos adúlteros merecería la bendición si ambos son fieles entre sí, porque, según este cardenal, esa fidelidad es una virtud.

El purpurado dijo que la Congregación para la Doctrina de la Fe estaba preocupada por la «alta estima en que se tiene el matrimonio sacramental, pero que este a la familia no debe convertirse en un no a todas las demás formas» de convivencia. Es decir, algo así como si el a la vida no debe convertirse en un no al aborto o la eutanasia

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