sábado, 30 de abril de 2022

CIENCIOLOGÍA, ACUSADA POR SUS EX ADEPTOS DE TRÁFICO DE NIÑOS, TRABAJO FORZOSO Y ABUSOS

 Tres personas residentes en Australia han acusado a la Iglesia de Cienciología (Scientology) de tráfico de niños, encubrimiento de múltiples agresiones sexuales, trabajos forzosos y otros abusos en un importante reclamo legal presentado en un tribunal de Florida (EE.UU.) en estos días, tal como informa el periodista de investigación Ben Schneiders en The Sydney Morning Herald.

Los demandantes, el australiano Gawain Baxter y los residentes en el país Laura Baxter y Valeska Paris, buscan tanto una compensación como un castigo significativos contra el líder supremo de Cienciología, David Miscavige , y cinco organizaciones relacionadas con dicha “Iglesia” por presunto tráfico de personas.

AÑOS EN EL NÚCLEO INTERNO DE LA SECTA

Los tres formaban parte de las entidades “Sea Org” (Organización del Mar, el nivel de mayor “consagración” dentro de la secta) y “Cadet Org” (Organización de Cadetes, su rama juvenil) de Scientology, que los involucraron firmando contratos de mil millones de años para proporcionar mano de obra gratuita o barata a Cienciología. La demanda alega que su pago a veces se retuvo, o se fijó en un máximo de 50 dólares por semana.

Los denunciantes aseguran que soportaron años de abuso emocional, físico y psicológico, en particular mientras permanecieron –y así fue durante más de una década– en el Caribe a bordo del crucero Freewinds, propiedad de Scientology, en lo que la demanda describió como “un mundo lleno de abuso, violencia, intimidación y miedo”. Una de los demandantes alegó que fue confinada en una sala de máquinas caliente durante días después de ser acusada ​​de “monopolizar” la atención de una celebridad prominente que cumplió años en el barco en 2004, y que se cree que fue el actor Tom Cruise. No hay ninguna alusión a que Cruise estuviera al tanto de la situación de la demandante. El caso, presentado por importantes bufetes de abogados demandantes de EE.UU., alega que la mano de obra gratuita en el crucero permitió al líder de Cienciología, David Miscavige, “mantener una fachada de legitimidad, un estilo de vida lujoso… e influencia sobre los miembros, incluidas las celebridades”.

UN GRUPO PELIGROSO… TAMBIÉN PARA NIÑOS

La Iglesia de Cienciología fue fundada por el escritor estadounidense de ciencia ficción L. Ron Hubbard en la década de los 50 y durante mucho tiempo ha atraído a celebridades como Elisabeth Moss, John Travolta y el propio CruiseAlgunos antiguos adeptos la han acusado de ser una secta peligrosa centrada en el dinero.

La demanda legal de 86 páginas, presentada por los bufetes de abogados estadounidenses Kohn, Swift & Graf, Preti Flaherty y Cohen Milstein Sellers & Toll, detalla las acusaciones de cómo niños de tan sólo 6 años fueron separados de sus padres, quienes cedieron la custodia a la “Cadet Org” y más tarde a la “Sea Org”, con visitas familiares limitadas a una vez por semana.

Si bien los miembros ordinarios de Scientology pueden vivir en sus hogares, los miembros de las “Orgs” trabajan como mano de obra por contrato tanto en el mar como en tierra, según alega la demanda. Acumulan grandes deudas de su tiempo en las Orgs, que luego se retienen sobre ellos si alguna vez se van.

ASÍ ES LA VIDA DE LOS MENORES

Gawain Baxter se crió como cienciólogo y en 1982, con sólo unas pocas semanas de edad, su familia se mudó de Australia a la base Flag de Scientology en Clearwater (Florida, EE.UU.). Se convirtió en miembro de la Cadet Org a los 6 años mientras vivía en un dormitorio con otros 100 niños.

A la edad de 10 años, veía a sus padres sólo tres horas a la semana y recibía muy poca educación mientras trabajaba de cinco a diez horas al día sin remuneración, con labores que incluían la preparación de alimentos, el paisajismo y la recolección de basura, según alega.

Asegura que fue abusado verbal y físicamente con regularidad por adultos vinculados a Cienciología y, cuando era adolescente, fue sometido a preguntas explícitas sobre sus experiencias sexuales por parte de líderes adultos de la Sea Org.

Mientras vivía en el buque Freewinds –que nunca atraca en puertos estadounidenses ni en aguas territoriales– le confiscaron el pasaporte y trabajó de 16 a 24 horas al día en condiciones laborales inseguras, alega. Eso incluyó repintar tuberías, limpiar las cubiertas de los barcos y limpiar los tanques de combustible sin equipo de seguridad. Afirma que después de trabajar con asbesto azul (un tipo de amianto) y polvo de concreto (cemento), llegó a toser sangre.

“Hasta el día de hoy, hay menores completamente indefensos que están siendo maltratados por los líderes de Cienciología. Al igual que me pasó a mí, están aislados de su familia y no tienen forma de protegerse, dijo Baxter en un comunicado. “Cienciología debe rendir cuentas por los abusos contra los derechos humanos y el trauma que ha infligido sin una pizca de remordimiento”.

PRESIONES PARA ABORTAR

Baxter y la co-demandante Laura Baxter, con la que se casó, pudieron abandonar Freewinds después de idear un plan para que ella quedara embarazada y así poder escapar. Se les indicó que practicaran un aborto, pero ellos se negaron, y luego los dejaron salir del barco después de semanas de castigo y aislamiento, tal como alega la demanda.

En 2004, Laura Baxter alega que fue castigada y confinada a una sala de máquinas caliente en el barco durante tres días, y sólo se le permitió salir durante períodos cortos cada vez, tras ser acusada de “monopolizar” la atención de una celebridad durante las celebraciones de su cumpleaños. Casualmente, Tom Cruise tuvo una fiesta por su 42º cumpleaños en Freewinds en 2004.

FRECUENCIA DE LOS ABUSOS FÍSICOS Y SEXUALES

En cuanto a la otra demandante, Valeska Paris, que ahora vive en Australia, sus padres eran miembros de la Sea Org y, por lo tanto, se crió como ciencióloga (en la foto inferior es la primera por la izquierda). A los 6 años estaba en la Organización de Cadetes y durante más de una década fue agredida sexualmente en múltiples ocasiones (siendo menor de edad).

Esta ex adepta afirma que el abuso físico y sexual era común en la Cadet Org de Cienciología, y que había presenciado a un miembro adulto de la Sea Org masturbarse en la cama de un niño. Ella dijo que fue reprendida por denunciar el comportamiento.

Paris alegó que un miembro senior de la Sea Org frotó su pene erecto contra sus genitales. Dijo que tuvo que revivir sus agresiones sexuales con interrogadores masculinos adultos fue castigada por denunciarlos y obligada, en una ocasión, a lavar la ropa de su presunto abusador.

Valeska Paris dijo que era asistente personal de David Miscavige y trabajaba 16 horas al día cuando tenía 15 años, y estaba “privada de sueño, mal alimentada y constantemente abusada verbalmente por supervisores adultos”.

Ella dijo que llegó a tener una conducta suicida y finalmente terminó haciendo trabajos forzados en un espacio de Scientology en Australia, donde le confiscaron el pasaporte. Como recuerda el redactor del reportaje, Cienciología ha sido acusada de dirigir una “colonia penal” en un lugar del oeste de la ciudad de Sydney.

TRAUMA, MIEDO, EXPLOTACIÓN

Cienciología es un sistema que está diseñado para perpetuar el miedo, y sigo luchando con el trauma. Ninguna persona, niño o adulto, debería tener que pasar por el abuso y la manipulación diarios a los que me enfrenté”, dijo Paris.

La demanda describe cómo los miembros de la Sea Org tienen que hacer autoinformes sobre sus pensamientos y comportamientos desviados durante interrogatorios repetidos, material que luego se usa en su contra.

“No se puede permitir que Cienciología continúe explotando el trabajo de sus miembros e infligiendo abuso emocional y físico sin enfrentarse a la Justicia”, dijo Ted Leopold, abogado de los demandantes, del despacho Cohen Milstein Sellers & Toll.

Ben Schneiders también recuerda que una investigación de 2021 realizada por The Age y The Sydney Morning Herald encontró parte de la información financiera más detallada disponible en cualquier parte del mundo sobre Scientology. Descubrió que había transferido decenas de millones de dólares a Australia, que se ha convertido en un paraíso internacional, y que obtiene ganancias libres de impuestos con una vigilancia mínima.

Secretaría RIES

SOBRE LO POSIBLE

Lo importante, entonces, es optar correctamente.

Por: P.Fernando Pascual, L.C. | Fuente: Catholic.net

Lo imposible queda fuera del alcance de las opciones humanas. Lo posible, en cambio, aparece ante nosotros como algo realizable.

¿Cómo explicar lo posible? Como aquello que puede empezar a existir (si todavía no existe) o a ser de otra manera (si ya existe).

Es posible, por ejemplo, ahorrar dinero y mejorar el tráfico en una ciudad si uno usa menos el coche y más el autobús o el metro.

Es posible tener la habitación limpia si se dedica menos tiempo a internet y se ponen los medios para quitar polvo, manchas y telarañas.

Es posible mejorar las relaciones con un familiar o un compañero de trabajo si reflexionamos antes de hablar para escoger palabras adecuadas y acompañadas con cariño.

Es posible morir en paz con Dios y con los demás, si superamos actitudes negativas de odio, de egoísmo, de maldad. Un posible que puede llevar a un resultado maravilloso: el cielo.

Desde luego, en la lista de ejemplos aparecen también los negativos: es posible decir una tontería hiriente a una persona que genere un proceso de desconfianza y de tensiones.

La lista de acciones y resultados posibles es larguísima. Tanto que, a veces, al constatar que existen muchas posibilidades, no sabemos cuáles escoger primero, cuáles posponer, y cuáles excluir con firmeza.

La vida sigue su marcha, inexorable. El tiempo no se detiene. En cada momento escogemos, entre tantos posibles, unos. Según las opciones, queda menos tiempo para otras posibilidades.

Lo importante, entonces, es optar correctamente. No según gustos, ni presiones malsanas, ni miedos, ni intereses turbios. Solo tiene valor lo que se escoge desde el amor y para el amor.

Vuelvo a mirar ese futuro cercano o lejano que depende, en buena parte, de mis elecciones. Pido ayuda a Dios y consejo a personas prudentes para que escoja posibles valiosos.

Así el mundo (cercano o lejano: algunas opciones llegan a donde ni siquiera podemos imaginar) mejorará un poco y se abrirá al encuentro, definitivo, con el Dios que espera a sus hijos tras la frontera de la muerte.

JESÚS Y LOS NIÑOS

Jesús siente una gran predilección por los niños, y los pone como ejemplo de inocencia.

Por: P. Antonio Rivero, L.C. | Fuente: AutoresCatolicos.org

¿Quién no recuerda los años de la infancia? En general, fueron años vividos en la alegría e inocencia. Es bueno adentrarnos en los Evangelios para ver cómo se comportaba Jesús con los niños. Viviendo en una época que ponía la perfección en la ancianidad y despreciaba la infancia, Jesús era un apasionado de los niños, se atrevió a poner a los pequeños como modelos. Él que no quiso tener hijos de la carne, disponía de infinitos ríos de ternura interior; y repartió su amor simultáneamente entre los pecadores y los niños [1].

Jesús siente una gran predilección por los niños, y los pone como ejemplo de inocencia, sencillez y pureza de alma. Es más, Él mismo se identifica con ellos al decir que quien reciba a uno de este pequeños a Él recibe. Para entrar en el cielo hay que hacerse como niño.

Los niños eran en ese tiempo “tolerados” por la simple esperanza de que llegarían a mayores. No eran contados como personas. Su presencia nada significaba en las sinagogas, ni en parte alguna. Parecía que el llegar a viejo era la cima de los méritos. Conversar con un niño era tirar y desperdiciar las palabras. Cuando veamos a los apóstoles apartando de su Maestro a los críos entenderemos que no hacían sino lo que hubiera hecho cualquier otro judío de la época.

Pero Jesús, una vez más, rompería con su época. Donde prevalecía la astucia, entronizaría la sencillez; donde mandaba la fuerza, ensalzaría la debilidad; en un mundo de viejos, pediría a los suyos que volvieran a ser niños.

1.     POSTURA DE JESÚS FRENTE A LOS NIÑOS

JESÚS CONOCE A LOS NIÑOS: Sabe cuáles son sus juegos y sus gracias. Y habla de ellos con alegría. En Mateo 11, 16 nos cuenta la parábola de los chiquillos que tocan la flauta a sus amigos y que juegan a imaginarios llantos. En cada pupila de los niños vería su propio rostro y su propia alma. Jesús conoce la ilusión de los niños de correr, hacer sanas travesuras, gritar.

JESÚS VALORA A LOS NIÑOS: Dice que de la boca de los niños sale la alabanza que agrada a Dios (cf. Mt 21, 16). Los pone como modelos de pureza e inocencia. Son ellos, los niños, los que saben, los inteligentes, porque es a ellos a quienes Dios ha entregado su palabra y lo profundo de sus misterios (cf. Mt 11, 25). ¡Cuántos niños nos sorprenden con sus preguntas y respuestas! Un niño vale no porque sea lindo o feo, rico o pobre, listo o menos dotado. Vale por el tesoro de gracia e inocencia que porta dentro de su alma.

JESÚS LES QUIERE: Sólo dos veces encontraremos en los Evangelios la palabra “caricias” aplicada a Jesús. Y las dos veces serán caricias dirigidas a los niños (cf. Mc 9, 35-36; Mt 18, 1-5). Les abrazaba, dice uno de los evangelistas, describiendo una efusión que nunca vimos en Jesús ni referida a su madre siquiera. Será una caricia limpia, sin dobles intenciones. Será un abrazo lleno de ternura divina. Al abrazar a un niño, Jesús abrazaba lo mejor de la humanidad.

JESÚS SE PREOCUPA POR ELLOS: Reprende a quienes les mirasen con desprecio (cf Mt 18, 10); señala, sobre todo, los más duros castigos para quien escandalizare a un niño (cf. Mt 18, 6). Y hasta nos ofrece una misteriosa razón de esta especial preocupación de Dios por ellos: “Porque sus ángeles ven de continuo en el cielo la faz de mi Padre que está en los cielos” (Mt 18, 10). Como que los ángeles custodios de los niños están en primera fila en el cielo, recreándole y contándole a Dios las travesuras de esos niños, a ellos encomendados.

JESÚS LOS CURA: Cura a esa niña de doce años (cf. Mc 5, 39), a quien llama con dulzura Talitha, es decir, “niña mía”; y la aprieta contra su corazón. Detrás de esta niña se encuentra toda niña de ayer, de hoy y de siempre. Y pide a sus padres que le den de comer. Sí, comida abundante, no sólo para su cuerpo, sino también para su alma.

Cura a la hija endemoniada de una mujer pagana (cf. Mt 15, 21-28). Pagana porque no creía en el Dios verdadero; creía en Baal, el dios engañador, el dios cruel, el dios fornicario, el dios vengativo. Baal es el símbolo del demonio, y los baales equivale a decir, demonios. Pues uno de esos demonios poseía el cuerpecito de esta niña pagana. La fe y la humildad de la madre arrancaron el milagro de Jesús.

Cura al hijo único de una viuda (cf. Lc 7, 11-15). Esta viuda no le pide nada a Jesús, ni por su hijo adolescente ni por ella. Era tan grande su pena y tantas sus lágrimas que no se entera de nada de lo que le rodea. Fue Jesús quien se fijó en el tamaño de la cruz que llevaba aquella mujer. “Joven, a ti te lo digo: levántate”. Levántate y crece, por dentro y por fuera.

Cura al hijo de un oficial real (cf. Jn 4, 46-54). El padre creyó en la palabra de Jesús. Y con la curación creyó también toda su familia. ¿Qué tienen los niños que arrancan de Jesús el milagro?

¿Cómo respondían los niños a Jesús? Los niños, por su parte, quieren a Jesús, también. Corrían hacia Él. Y es misterioso que este Jesús, un tanto frío y adusto ante los lazos familiares, al que encontramos un tanto tenso ante sus apóstoles, sea tan querido por los niños. Los niños tienen un sexto sentido, y jamás correrían hacia alguien en quien no percibieran esa misteriosa electricidad que es el amor.

2.     LA LLAMADA DE JESÚS A LA INFANCIA ESPIRITUAL

Jesús no sólo ama a los niños, sino que les presenta como parte suya, como otros Él mismo: “El que por Mí recibiere a un niño como éste, a Mí me recibe” (Mt 18, 5). Esta frase se ahonda más con otra: “Quien recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, a Mí me recibe, y quien me recibe a mí, no es a mí a quien recibe, sino al que me ha enviado” (Mc 9, 37).

Hay en Jesús como una eterna infancia, porque vive en permanente pureza, limpieza de alma, ausencia de ambición y egoísmo. Estas son las cosas que van manchando mi infancia espiritual. Por eso, Jesús se atreverá a pedir a todos el supremo disparate de permanecer fieles a su infancia, de seguir siendo niños, de volver a ser como niños (cf. Mt 18, 2-5).

¿Qué le pedía a Nicodemo? Renacer del agua y del Espíritu (Jn 3, 3). ¿Qué condición les puso a los apóstoles para entrar en el cielo? Hacerse como niños.

La infancia que Jesús propone no es el infantilismo, que es sinónimo de inmadurez, egoísmo, capricho. Es, más bien, la reconquista de la inocencia, de la limpieza interior, de la mirada limpia de las cosas y de las personas, de esa sonrisa sincera y cristalina, de ese compartir generosamente mis cosas y mi tiempo. Infancia significa sencillez espiritual, ese no complicarme, no ser retorcido, no buscar segundas intenciones. Infancia espiritual significa confianza ilimitada en Dios, mi Padre, fe serena y amor sin límites. Infancia espiritual es no dejar envejecer el corazón, conservarlo joven, tierno, dulce y amable. Infancia espiritual es no pedir cuentas ni garantías a Dios.

Ahora bien, la infancia espiritual no significa ignorancia de las cosas, sino el saber esas cosas, el mirarlas, el pensarlas, el juzgarlas como Dios lo haría. La tergiversación de las cosas, la manipulación de las cosas, los prejuicios y las reservas, ya traen consigo la malicia de quien se cree inteligente y aprovechado. Y esta malicia da muerte a la infancia espiritual.

La infancia espiritual no significa vivir sin cruz, de espaldas a la cruz; no significa escoger el lado dulzón de la vida, ni tampoco escondernos y vendar nuestros ojos para que no veamos el mal que pulula en nuestro mundo. No. La infancia espiritual, lo comprendió muy bien santa Teresita del Niño Jesús, supone ver mucho más profundo los males y tratar de solucionarlos con la oración y el sacrificio. Y ante la cruz, poner un rostro sereno, confiado e incluso sonriente. Casi nadie de sus hermanas del Carmelo se daba cuenta de lo mucho que sufría santa Teresita. Ella vivía abandonada en las manos de su Padre Dios. Y eso le bastaba.

Cuatro son las características de la infancia espiritual: apertura de espíritu, sencillez, primacía del amor y sentimiento filial de la vida. Apertura, no cerrazón. Sencillez, no soberbia. Primacía del amor, no de la cabeza. Sentimiento filial, no miedo ni desconfianza.

¿No será el purgatorio probablemente la gran tarea de los ángeles de quitarnos emplastos, capas, láminas que hemos ido acumulando durante la vida...para que vuelva de nuevo a emerger de nosotros ese niño que tenemos dentro y que Dios nos dio el día de nuestro bautismo?

CONCLUSIÓN

Gran tarea: hacernos como niños. Requiere mucha dosis de humildad, de sencillez. Dios nos dice que debemos pasar por la puerta estrecha, si queremos entrar en el cielo. En el Reino de Dios sólo habrá niños, niños de cuerpo y de alma, pero niños, únicamente niños. Dios, cuando se hizo hombre, empezó por hacerse lo mejor de los hombres: un niño como todos. Podía, naturalmente, haberse encarnado siendo ya un adulto, no haber “perdido el tiempo” siendo sólo un chiquillo.. Pero quiso empezar siendo un bebé. Lo mejor de este mundo, ¡vaya que lo sabía Dios!, son los niños. Ellos son nuestro tesoro, la perla que aún puede salvarnos, la sal que hace que el universo resulte soportable. Por eso dice Martín Descalzo que si Dios hubiera hecho la humanidad solamente de adultos, hace siglos que estaría podrida. Por eso la va renovando con oleadas de niños, generaciones de infantes que hacen que aún parezca fresca y recién hecha. Los niños huelen todavía a manos de Dios creador. Por eso huelen a pureza, a limpieza, a esperanza, a alegría. ¡No maniatemos a ese niño que llevamos dentro con nuestras importancias, no lo envenenemos con nuestras ambiciones! Por la pequeña puerta de la infancia se llega hasta el mismo corazón del gran Dios.

___________________________________________

[1] Así lo expresaba Papini, con cruel paradoja: “Jesús, a quien nadie llamó padre, sintióse especialmente atraído por los niños y los pecadores. La inocencia y la caída eran, para él, prendas de salvación: la inocencia, porque no ha menester limpieza alguna; la abyección, porque siente más agudamente la necesidad de limpiarse. La gente de en medio está más en peligro: está medio corrompida y medio intacta; los hombres que están infectos por dentro y quieren parecer cándidos y justos; los que han perdido en la niñez la limpieza nativa y no son capaces de sentir el hedor de la putrefacción interna”.

¿EN QUÉ CONSISTE EL SER NIÑO FRENTE A DIOS?

¿Qué actitudes implica la filialidad? confianza, obediencia y entrega filiales.

Por: P. Nicolás Schwizer | Fuente: Retiros y homilías del Padre Nicolás Schwizer

¿Qué actitudes implica la filialidad? Me parece que son, fundamentalmente, tres actitudes frente al Padre Dios: confianza, obediencia y entrega filiales.

1. LA CONFIANZA FILIAL. Dios es un Padre todopoderoso. Esta afirmación teológica despierta en mí la actitud de confianza. Es la experiencia del niño que sabe confiar ciegamente en sus padres. Y lo hace instintivamente, sin demasiada reflexión; es su experiencia original. Por eso se siente tan seguro y cobijado y vive tranquilo y feliz su vida.

Lo que en el niño es espontáneo, nosotros los adultos hemos de reconquistarlo si queremos tener alma de niño. Lo que el niño presupone de sus padres naturales, el hombre filial lo reconoce en el Padre celestial. Por eso, el Padre José Kentenich, Fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, procura conducirnos a la confianza filial: “Mi esfuerzo personal, respecto a toda la Familia, es que lleguemos a ser héroes de la confianza”.

Él suele ilustrar esta confianza heroica con la imagen del hijo del marinero. Este, aun teniendo conciencia del peligro en alta mar, no desespera sino que permanece tranquilo, porque sabe que su padre está al timón. Es esta convicción la que hemos de reconquistar: “El Padre tiene en sus manos el timón, aunque yo no sepa el destino ni la ruta” (Hacia el Padre, 399). Cuando así le entregamos al Padre Dios la conducción de nuestra vida, entonces renace la seguridad existencial. Es la “seguridad del péndulo” que permanece firmemente agarrado desde arriba.
El Padre es la roca inconmovible, la tranquilidad del hijo, en medio de los vaivenes de la vida. “El niño todo lo vence mediante la confianza” (Dios mi Padre, 223), afirma el Padre José kentencih.

La infancia espiritual consiste, en este contexto, en una fe sencilla en la Divina Providencia que nos hace ver presente, detrás de todos los acontecimientos de la vida, una mano paternal y bondadosa. Filialidad no es evasión de responsabilidades, sino protagonismo histórico y creador. Es compartir responsabilidades con el Padre, luchar por un mundo digno de Él.

2. LA OBEDIENCIA FILIAL. La verdadera filialidad es, en segundo lugar, docilidad, sumisión a la voluntad de Dios, obediencia al Padre. A partir de Jesús y siguiendo sus huellas, “el hombre filial sabe que su obra es grande sólo en la medida en que corresponde al deseo del Padre” (Dios mi Padre, 319).

Es preguntarle, en cada caso: Padre, ¿qué te agrada más? La obediencia le confiere a la infancia espiritual, vitalidad y heroísmo; la hace exigente y educadora. Porque la verdadera imagen del Padre encierra no sólo bondad, sino también fuerza. Dios Padre puede causarnos dolor, para asemejarnos más a su Hijo Unigénito. Pero es siempre el amor que lo impulsa a imponernos severas exigencias.

3. EL AMOR FILIAL. “Los santos afirma el Padre Kentenich se hicieron santos a partir del momento en que comenzaron a amar, y comenzaron a amar sólo cuando se creyeron, se supieron y se sintieron amados por Dios” (Dios mi Padre, 248. J. Kentenich).

Nuestro amor ha de volver a ser como el amor de los niños. Debemos dejar de lado nuestros enredos y complicaciones de adultos y aprender a amar con sencillez. Debemos sacarnos nuestras máscaras de falsa grandeza y autosuficiencia y entregarnos con humildad sincera. Debemos pasar de un amor racional y calculador a un amor espontáneo y cálido. Esta simplicidad, autenticidad y espontaneidad en la entrega, cautiva el amor del Padre y lo atrae irresistiblemente.

Por eso ha de crecer y purificarse nuestro amor. El amor primitivo gira en torno al propio yo y sus intereses. En cambio, el amor filial maduro gira en torno al Padre y su voluntad. Y eso requiere de una permanente autoeducación, de una lucha diaria constante, de renuncias y entregas heroicas. Pero sabemos que es el único camino para cambiar y hacernos como los niños, y así poder entrar al Reino del Padre eterno.

¿CÓMO ALCANZAR LA PAZ INTERIOR?

Es una de las preguntas que escucho con más frecuencia.

Por: P. Evaristo Sada LC | Fuente: la-oracion.com

A veces nos sentimos insatisfechos con nosotros mismos. Tenemos la sensación de que no encajan las piezas del rompecabezas; que no están bien ensambladas mi identidad, mi vida íntima y mi comportamiento. La conciencia reclama y dice que algo anda mal.

Esto puede tener diversas causas. Entre otras, sucede cuando una persona se comporta de una manera que no corresponde a la propia verdad, sea por incoherencia, sea para dar una apariencia falsa de sí mismo.

PARA TENER ARMONÍA, EL SER Y EL OBRAR DEBEN ENCAJAR

Para ser una persona en armonía, de una sola pieza, es necesario que encajen el ser y el obrar. Una persona madura es aquella que se comporta conforme a lo que es. Y cuando hablo de ser y de identidad me refiero a lo básico, a lo más profundo de nosotros mismos: nuestra condición de creaturas, de hijos de Dios, de cristianos.

Conversando sobre este tema con un hermano sacerdote, el P. John Hopkins, L.C., me hizo un dibujo que me gustó y al que luego hice ciertas adaptaciones:

* La fachada es aquello que queremos que los demás vean y piensen de nosotros.

* La puses aquello que si bien es verdad, preferimos esconderlo, pues reconocemos que estamos mal.

* El corazón es nuestra identidad, nuestra verdad más profunda. Lo que somos a los ojos de Dios.


LEÍ HACE TIEMPO UN CUENTO:

Un viejo indio Cherokee le habló a su nieto sobre una batalla que se libra en el interior de las personas. Le dijo: "Hijo mío, la batalla es entre dos lobos que llevamos dentro. Un lobo es el pecado: la rabia, la impaciencia, la decepción, el rencor, el resentimiento, el odio, el orgullo, el deseo de venganza, el ego, el orgullo. El otro lobo es el bien: es el perdón, la misericordia, la paz, el respeto, la esperanza, la bondad, la compasión, la confianza, la humildad, el amor..." El niño se quedó pensando y luego le preguntó a su abuelo: "Abuelo, ¿cuál lobo gana la batalla?" El anciano le respondió: "Aquél al que tú alimentas."

Si queremos vivir en armonía, ser personas de profunda paz interior y que irradien paz a su alrededor, debemos alimentar el corazón.

¿Con qué? Con los sacramentos y la oración. Cuidar la vida de gracia para que sea la presencia de Dios en nosotros la fuente de paz interior. Y cuidarla significa buscarla y dejarla actuar. Dejar actuar a Dios dentro del corazón, dar espacio a la labor silenciosa de la gracia divina, que vence nuestras resistencias y cura nuestras llagas.

"El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel". (Mt 13, 44)

Así es la gracia en nuestra vida. Un tesoro escondido por el que valdría la pena venderlo todo, porque todo nos lo da. La semana pasada celebramos la fiesta de la conversión de San Pablo. El recuerdo de Saulo de Tarso nos anima a confiar en el poder de la gracia acogida, consentida y correspondida por nuestra voluntad libre. En las vísperas celebradas por S.S. Benedicto XVI en la basílica de San Pablo Extramuros, el Santo Padre decía:

"Tras el evento extraordinario que sucedió en el camino de Damasco, Saulo, quien se distinguía por el celo con que perseguía a la Iglesia naciente, fue transformado en un apóstol incansable del evangelio de Jesucristo. En la historia de este extraordinario evangelizador, es claro que tal transformación no es el resultado de una larga reflexión interior y menos el resultado de un esfuerzo personal. Es, ante todo, obra de la gracia de Dios que ha actuado conforme a sus inescrutables caminos. Por esto Pablo, escribiendo a la comunidad de Corinto unos años después de su conversión, dice, como hemos escuchado en la primera lectura de estas Vísperas: "Mas, por la gracia de Dios, soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí." (I Corintios 15:10). Por otra parte, examinando cuidadosamente la historia de san Pablo, se comprende cómo la transformación que ha experimentado en su vida no se limita al plano ético --como una conversión de la inmoralidad a la moralidad--, ni al nivel intelectual --como cambio del propio modo de entender la realidad--, sino más bien se trata de una renovación radical de su ser, similar en muchos aspectos a un renacimiento. Tal transformación tiene su base en la participación en el misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo, y se presenta como un proceso gradual de configuración con Él. A la luz de esta conciencia, san Pablo, cuando luego sea llamado a defender la legitimidad de su vocación apostólica y del evangelio por él anunciado, dirá: "Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Esta vida en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gal 2,20)."

Por su parte, el Catecismo de la Iglesia Católica nos confirma que:

"Es una verdad inseparable de la fe en Dios Creador: Dios actúa en las obras de sus criaturas. Es la causa primera que opera en y por las causas segundas: "Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece" (Flp 2,13). Esta verdad, lejos de disminuir la dignidad de la criatura, la realza. Sacada de la nada por el poder, la sabiduría y la bondad de Dios, no puede nada si está separada de su origen, porque "sin el Creador la criatura se diluye"; menos aún puede ella alcanzar su fin último sin la ayuda de la gracia". (CIC, 308)

Como escribía al inicio del artículo, las causas de nuestro desasosiego interior pueden ser muchas. Sabemos que existen asimismo elementos humanos que contribuyen a la paz interior y que si Dios quiere podremos tratar más adelante. Quedémonos hoy con el gusto de haber reflexionado en lo que Dios puede hacer con nosotros, por medio de su gracia, si sabemos alimentarnos de ella.

LA BELLEZA DE UN BUEN ÓLEO

 Doy gracias a Dios por haberme puesto a vivir en una ciudad tan bonita, al lado de una de las urbes más bellas del mundo.

Doy gracias a Dios por tantas buenas personas que han sido mis amigos. Tantos paseos, tantas sobremesas, tantas risas, tantas conversaciones agradables.

Al mismo tiempo compruebo que la mayoría de las amistades dejan de ser intensas con el paso de los años. Me ocurre a mí y les ocurre a casi todos. La amistad es una flor que dura unos años. Después continúa, pero en un estado más latente.

♣ ♣ ♣

Estoy leyendo por segunda vez La Regenta. Esta segunda vez la estoy disfrutando mucho más que la primera. Son varias las razones por las que leer este libro es un placer. Pero lo que más me sorprende es la profundidad de su análisis psicológico. El retrato general del clero ovetense lo borda. Nunca se ha hecho un óleo colectivo tan atinado, tan preciso y tan lleno de maestría.

♣ ♣ ♣

He comido hoy bacalao con unos conocidos. Hemos hablado de Trump. Hacía meses que ese nombre no aparecía en un almuerzo.

♣ ♣ ♣

La democracia es en sí misma un problema. Pero la democracia es la única solución.

P. FORTEA