viernes, 29 de enero de 2010

PUBLIO ARJONA DÍAZ


La entereza es virtud de valientes.

Publio Arjona Díaz es prueba de ello. Este hombre, que ora a Dios al inicio y al final de cada día es ejemplo de voluntad y optimismo. Ha demostrado ser tan productivo como cualquiera. En Octubre 2005 fue a Viena a recibir una distinción por tener sueños y alcanzarlos.

Publio es cuadrapléjico desde agosto de 1986. Su mente está en perfecto estado, pero el resto del cuerpo no le responde, sin embargo este revés no lo detiene en lo absoluto. Él ha crecido por encima de este obstáculo y sigue mirando con fe y esperanza el mañana.

Publio dice:
-Yo era un tipo muy inquieto. Me gustaba mucho la velocidad. Tenía un Jeep, y en una curva de Vía Porras, Panamá perdí el control del vehículo, no llevaba puesto el cinturón de seguridad y salí disparado por el parabrisas. Me golpee el cráneo en la acera y tuve fracturas de varias vértebras cervicales y eso fue lo que causó mi cuadriplejia.

Hoy, Publio no está llorando su incapacidad. Un día se acercó por curiosidad a una computadora y ahora es un experto. Publio es fundador, Director y Creativo de PI&J Designs.

Comenzó primero con su tío y hoy tiene una amplia cartera de clientes. Viajó a Viena el 24 de Octubre 2005 para recibir el Premio de Joven Sobresaliente en la categoría de logro y Superación Personal.

Publio dice:
-que todo en la vida debe realizarse desde la perseverancia, porque las cosas no ocurren como una varita mágica. Hay que ponerle dedicación. Uno tiene que tener metas claras, no hay que frustrase, todos servimos para algo, hay que localizarlo y explotarlo.

Publio ora a Dios cada día y ayuda a la Fraternidad Cristiana de Personas Discapacitadas y es Vice Presidente de la Asociación de Discapacitados en Panamá.

Mírate a ti mismo ahora y ve lo que tienes y aún con lo poco que posees podrás llegar mucho más allá pero recuerda, junto a Dios las cosas pueden ser muy diferentes.

¿Y de quién te asustaste y temiste, que has faltado a la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino al pensamiento? ¿No he guardado silencio desde tiempos antiguos, y nunca me has temido? Isa 57:11

Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Mat 8:10

Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Mat 9:29

SANTOS: ¿HAY UNA LECTURA TEOLÓGICA DE LA SANTIDAD?


La santidad es una obra de la Gracia de Dios, estupenda, elegante, hermosa. Cada santo es una obra de arte, sellada por la Belleza y la Gloria de Dios.

Identificarla con lo extraordinario podría recluirla a ser la santidad para unos pocos; asimilarla sólo a dones extraordinarios, gracias místicas, milagros y fenómenos que salen de lo común, es encerrarla y puede llevar a pensar que la santidad es para gente extraordinaria, de otra pasta, o incluso de gente rara.

Pero la santidad, ¡tan hermosa!, es vocación común a todos. Cada santo es diferente, ha vivido en circunstancias y etapas históricas distintas y ha recibido una vocación particular (vida consagrada, sacerdocio, matrimonio, trabajo, profesión).

Cada santo es un reflejo del Evangelio, revela, plasma, un aspecto del insondable Misterio de Cristo. Por eso la santidad es para todos y la vida de cada santo hay que leerla teológicamente, no solamente sus anécdotas o sus milagros.

Día tras día la Iglesia nos ofrece la posibilidad de caminar en compañía de los santos. Hans Urs von Balthasar escribió que los santos constituyen el comentario más importante del Evangelio, su actualización en la vida diaria; por eso representan para nosotros un camino real de acceso a Jesús. El escritor francés Jean Guitton los describía como "los colores del espectro en relación con la luz", porque cada uno de ellos refleja, con tonalidades y acentos propios, la luz de la santidad de Dios. ¡Qué importante y provechoso es, por tanto, el empeño por cultivar el conocimiento y la devoción de los santos, así como la meditación diaria de la palabra de Dios y el amor filial a la Virgen!...

Su experiencia humana y espiritual muestra que la santidad no es un lujo, no es un privilegio de unos pocos, una meta imposible para un hombre normal; en realidad, es el destino común de todos los hombres llamados a ser hijos de Dios, la vocación universal de todos los bautizados. La santidad se ofrece a todos; naturalmente no todos los santos son iguales: de hecho, como he dicho, son el espectro de la luz divina. Y no es necesariamente un gran santo el que posee carismas extraordinarios. En efecto, hay muchísimos cuyo nombre sólo Dios conoce, porque en la tierra han llevado una vida aparentemente muy normal.

Precisamente estos santos "normales" son los santos que Dios quiere habitualmente. Su ejemplo testifica que sólo cuando se está en contacto con el Señor se llena uno de su paz y de su alegría y se es capaz de difundir por doquier serenidad, esperanza y optimismo. Considerando la variedad de sus carismas, Bernanos, gran escritor francés a quien siempre fascinó la idea de los santos - cita a muchos en sus novelas - destaca que "cada vida de santo es como un nuevo florecimiento de primavera" (Benedicto XVI, 20-agosto-2008).
Javier Sánchez Martínez

¿ESTÁS LISTO?


Cuando estemos frente a Dios, nos dará más satisfacción haber perdonado que haber partido narices.

¿Cómo moriré? ¿Quizás en un accidente? ¡Dios me libre! ¿De viejo? ¿En un hospital con un cáncer galopante marchitando mis células?

¿Y tú?

Es un misterio el cómo y el cuándo moriremos, tienes razón. Lo único que conocemos con certeza es que - tarde o temprano - nuestro tic-tac del corazón se parará. Y nos encontraremos de frente a nuestro Creador para rendirle cuentas.
En esos momentos nos dará más satisfacción haber perdonado que haber partido narices, haber ido a misa que haber asistido a cien conciertos; haber sido obediente que habernos salido con la nuestra; habernos confesado que...

Ese día - el día de mi muerte y de la tuya - de nada nos servirá nuestras colecciones de revistas, de camisas, de llaveros, de cd’s. De nada nos servirá haber ido al gimnasio y tener el cuerpo lleno de bolas si no cumplimos la misión que Dios nos encomendó.

Ese día brillarán como diamantes las ocasiones en que hicimos el bien sin recibir nada a cambio, o cuando oramos con Dios, aunque no sintiéramos gorgoritos en el estómago.

La muerte será tu y mi inicio o tu y mi final. Depende de nosotros.
Autor: P. Gustavo Aguilera

¿CÓMO SE PREPARA EL "EL COCTEL RELIGIOSO"?


Se empieza con eliminar al jefe visible de la Iglesia; después...

Se empieza con eliminar al jefe visible de la Iglesia; después se elimina a la misma Iglesia fundada por Cristo y poco a poco se llega a eliminar hasta al mismo Cristo y a Dios, haciéndose cada quien su coctel religioso. Hoy más que nunca es necesario conocer y vivir la propia fe, para no caer en las redes de los grupos proselitistas.

Que todos sean uno.
En vísperas de su pasión, Jesús oró al Padre: «Oh Padre, que todos sean uno, como tú estás en mi y yo en ti; que también ellos sean uno en nosotros. Así el mundo creerá que tú me has enviado (Jn 17,21)». La unidad entre los discípulos de Cristo es la señal de que Cristo es el Enviado de Dios.

Pentecostés.
El día de Pentecostés este sueño de Cristo se hace realidad. Ahí vemos a los discípulos de Cristo todos unidos bajo la guía de Pedro y los Apóstoles, al amparo de María, llenos del Espíritu Santo (Hch 2,1-4).

Aquel día tres mil personas, provenientes de lugares diferentes, con idiomas y culturas diferentes, escuchando el mensaje de salvación, proclamado por Pedro y los Apóstoles, llenos del Espíritu Santo, creyeron en Cristo y se entregaron a El, entrando a formar parte de la Iglesia.

Donde hay amor, allá está Dios; donde está Dios, allá hay unidad. La división no viene de Dios.

¡Qué diferencia con lo que pasó en la Torre de Babel! (Gn 11,1-9). Allá todos formaban una sola familia, con un solo idioma. Sin embargo, al querer poner como base de su unidad, no a Dios, sino a sí mismos con su egoísmo, su fuerza y su inteligencia, se dividieron. Sin Dios, no puede haber unidad.

Espíritu sectario dentro de la Iglesia.
Satanás no duerme. Pronto empezaron las divisiones dentro de la Iglesia. Primera carta de San Pablo a los Corintios, capítulo 1, versículo 12: «Yo soy de Pablo; yo soy de Apolo; yo soy de Pedro». Liderazgos malentendidos; espíritu sectario dentro de la Iglesia. «Yo soy de Pablo; ¿qué me importa Pedro con sus seguidores. Otro dice: «Yo soy de Pedro; ¿qué me importa Pablo con sus simpatizantes. Cada uno se queda con su grupo y su líder, con su línea pastoral. Los demás no interesan.

No se trata de divisiones declaradas, sino de desconocimiento mutuo. Espíritu sectario dentro de la Iglesia. Un camino peligroso.

Peor todavía. Otros dicen: «Yo soy de Cristo (1Cor 1,12)». ¡Cómo se oye bonito: «Yo soy de Cristo»! Cristo sin Iglesia. Un contacto directo con Cristo. ¿Para qué, entonces, Jesús dijo a Pedro: «Apacienta mis corderos... apacienta mis ovejas? (Jn 21,15-17)». Maldito el que cambia el Evangelio.

Carta de San Pablo a los Gálatas, capítulo 1, versículos del 6 al 9: «Me maravillo de que, abandonando al que los llamó por la gracia de Cristo, se pasen tan pronto a otro Evangelio. En realidad, no existe otro Evangelio. Lo que pasa es que algunos los están perturbando y quieren cambiar el Evangelio de Cristo. Sin embargo, aunque viniera yo mismo o un ángel bajado del cielo para anunciarles un Evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, ¡sea maldito! Como lo he dicho, lo repito otra vez: Si alguien les anuncia un Evangelio distinto del que ya recibieron, ¡sea maldito!».

¿Y qué pasa? Que desde un principio se nos enseñó que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre; y ahora hay algunos que andan de casa en casa, queriéndonos convencer de que Cristo no es Dios, sino que solamente la primera creatura de Dios. Desde un principio se nos enseñó que, al celebrar la Cena del Señor, el pan se transforma en el Cuerpo de Cristo y el vino en su Sangre; y ahora resulta que algunos nos quieren convencer de que esto no es cierto: se trata de un símbolo y nada más. Lo mismo acerca del bautismo de los niños, la virginidad de María, la obediencia que se debe a los sucesores de Pedro y los Apóstoles, y tantas cosas más.

Según los nuevos «expertos en la Biblia», desde un principio todo se entendió mal. Ellos, por fin, han descubierto la verdad. ¿Qué dice San Pablo al respecto? «Maldito el que quiere cambiar el Evangelio, que nos llegó desde un principio».

Nada de que: «En el fondo, todo es lo mismo; todos buscamos y servimos al mismo Dios». San Pablo no era de la misma opinión. Una cosa es el respeto y la tolerancia para con todos y otra cosa pensar que todo es lo mismo. Cuando se trata de respeto, tolerancia y amor, en nuestro corazón no debe haber límites, llegando hasta los no creyentes y los peores asesinos. Con eso no se quiere decir que todo es lo mismo, creer o no creer, ayudar o matar. Amor hacia todos, pero al mismo tiempo plena fidelidad a Cristo y a su Evangelio, hasta la muerte.

Anticristos: los que dejan la Iglesia de Cristo y se ponen en contra de ella.
Primera Carta de San Juan, capítulo 2, versículos 18 y 19: «Hijitos míos, es la última hora. Se les dijo que tendría que llegar el Anticristo; pues bien, ya han venido varios anticristos, por donde comprobamos que esta es la última hora. Ellos salieron de entre nosotros mismos, aunque realmente no eran de los nuestros. Si hubieran sido de los nuestros se habrían quedado con nosotros. Al salir ellos, vimos claramente que no todos los que están dentro de nosotros son de los nuestros».

¿Qué quiere decir la palabra «anticristo»? Quiere decir «enemigo de Cristo«. Así que, desde un principio, siempre han existido «enemigos de Cristo». ¿Quiénes son? «Ellos salieron de entre nosotros mismos - dice San Juan -, aunque realmente no eran de los nuestros». Estaban dentro de nosotros, sin ser de los nuestros. Una presencia física y nada más; su mente y su corazón estaban fuera.

¡Cuántas veces hemos oído decir: «Cuando yo era católico, era un borracho, un mujeriego, un ladrón no conocía la Palabra de Dios…»! ¿Y que querían, una medalla de oro, por portarse de esa manera? «Medalla de oro a don Francisco Hernández por ser el primer borracho de la parroquia». Por eso, ahora se encuentra fuera de la Iglesia fundada por Cristo, en un grupo religioso fundado por un hombre. Si hubiera sido verdaderamente católico, no habría dejado la Iglesia.

Pues bien, por lo que nos dice San Juan, dejar la Iglesia de Cristo y ponerse en contra de ella, es ser «anticristo». ¿Quién no recuerda aquellas palabras que escuchó Saulo cuando cayó en el camino de Damasco? «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" (Hch 9,4)». Y todos sabemos que Saulo no estaba persiguiendo directamente a Cristo, sino a sus discípulos; es decir, a su Iglesia. Ahora bien, perseguir a la Iglesia de Cristo es perseguir a Cristo mismo, volverse en «anticristo».

¿Qué está pasando ahora? Que, con la Biblia en la mano, los que salieron de la Iglesia, no dejan de atacarnos, asegurando que la Iglesia católica es la "prostituta", el Papa es el "anticristo" y los católicos somos unos "idólatras". Está pasando ahora lo mismo que pasó al tiempo de Cristo: los que se consideraban "expertos en la Palabra de Dios" (los fariseos y los maestros de la Ley) no supieron reconocer la identidad de Jesús y por eso se pusieron en contra de Él, hasta no lograr su muerte.

«Padre, perdónales porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34). Perdónales porque no saben que la Iglesia católica es la que fundó Cristo personalmente, cuando vivió en este mundo, y llegará hasta el fin del mundo.

Divisiones del primer milenio.
Un hecho es cierto: las divisiones son fruto del pecado, no vienen de Dios, y, por lo tanto, no tienen ninguna garantía para el futuro. Empiezan, se desarrollan y se acaban. Es la experiencia del primer milenio de la historia de la Iglesia. Todas las divisiones que se realizaron durante el primer milenio de la historia de la Iglesia, prácticamente ya no existen. Solamente la Iglesia que fundó Cristo, durará para siempre. Las divisiones que existen ahora son del segundo milenio.

Cisma de Oriente.
Iglesia de Cristo:. Papa: no.

Año 1,054: primera división. Los obispos de Oriente, que se autoproclaman «ortodoxos» (ortodoxia = verdadera doctrina), se apartan de Roma. Durante mil años habían reconocido la autoridad del Sucesor de Pedro, el obispo de Roma; ahora ya no. ¿Qué dicen?

Iglesia de Cristo, con obispos, sacerdotes, diáconos, sacramentos, concilios ecuménicos y devoción a María y a los Santos: SI. Papa: NO. Pretenden una Iglesia sin cabeza visible.

Reforma Protestante.
Cristo: . Iglesia de Cristo: no.

Año 1,517: Martín Lutero da inicio a su inconformidad con Roma. Su enseñanza fundamental: Cristo: SI. Basta la fe en Cristo para alcanzar la justificación (= perdón de los pecados y amistad con Dios).

Iglesia visible de Cristo, la que viene desde un principio, con Papa, obispos, sacerdotes, diáconos, sacramentos y concilios ecuménicos: NO

Lo que importa, es pertenecer a la Iglesia espiritual, a la que pertenecen los que de veras creen en Cristo, sin importar a cual entidad eclesiástica pertenezcan. Esto no tiene mucha importancia. Sirve solamente para ayudar a vivir la fe en comunidad.

Basándose en estos principios, pronto se multiplican las divisiones: luteranos (1,521), calvinistas (1,532), menonitas (1,536), presbiterianos (1,560), bautistas (1,611), metodistas (1,784)… que fundamentalmente siguen las ideas de Lutero.

El año de 1,534 el rey Enrique VIII aparta Inglaterra de Roma. Así surge la Iglesia Anglicana; de esta viene la Iglesia Episcopaliana, una vez que Estados Unidos logra su independencia de Inglaterra. Se mueven entre el catolicismo y el protestantismo.

A principios de 1,800 en el mundo protestante surge un nuevo movimiento religioso, que ahora está invadiendo el mundo con un afán proselitista incontenible: mormones (1,830), adventistas del séptimo día (1,863), testigos de Jehová (1,874) y la línea evangélica pentecostal (principios del siglo XX). Normalmente, a nivel teológico, éstos grupos siguen a Lutero; pero, al mismo tiempo, rechazan todas las Iglesias anteriores, acusadas de «apostasía», y cada grupo de considera la única y verdadera Iglesia visible de Cristo «restaurada», en clara oposición a todas las demás y en una actitud abiertamente sectaria.

Testigos de Jehová.
Dios: . Cristo y su Iglesia: no.

Entre los grupos que empezaron a surgir desde principios del siglo pasado, hay uno que va más allá de Lutero: la congregación de los Testigos de Jehová. No hablamos de los mormones, porque no se pueden considerar cristianos al admitir un Tercer Testamento: "El libro de Mormón" y ser politeístas.

¿Cuál es la posición de los testigos de Jehová? Dios: SI. Un solo Dios, sin Trinidad, al estilo del Antiguo Testamento.

Cristo y su Iglesia: NO. Cristo es un hombre y nada más, la primera creatura de Dios. La Iglesia que fundó Cristo, cuando vivió en este mundo, fracasó.

Ahora los testigos de Jehová son la única y verdadera "congregación visible de Jehová".

De por sí desde antes ya se había empezado a considerar a Cristo como hombre y no como Dios; por ejemplo, con la masonería (principios del 1,700; Cristo es visto como un sabio), o el espiritismo (mitad del 1,800; Cristo es visto como un grande médium).
Nueva Era.
Religiosidad y espiritualidad:. Dios: no.

Se trata de otro movimiento cultural-religioso, que empezó a surgir en la primera mitad del siglo XX y se desarrolló en la segunda mitad. Actualmente está invadiendo el mundo entero, especialmente los ambientes artísticos e intelectuales o económicamente más pudientes: una mezcla entre cristianismo, antiguas religiones paganas, religiones orientales gnosis, astrología, sicología, esoterismo, ocultismo, ecología, indigenismo y medicina alternativa. Un supermercado, en que cada uno prepara su coctel al gusto, escogiendo lo que más le agrada y lo hace sentir bien.

Por lo que se refiere a Dios, he aquí la idea central: No existe un solo Dios, creador, salvador y remunerador. Todo el universo es un organismo viviente. Todo lo que forma parte del universo es Dios.

Panteísmo.
Dicen los nuevaerianos: «¿Quieres buscar a Dios? Entra dentro de ti mismo y allá lo encontrarás. Además, harás el grande descubrimiento: Tú eres Dios. Lo que pasa es que tú estás ciego y no te das cuenta de lo que eres y las posibilidades "infinitas" que tienes. ¿Quieres aprovechar de ellas? Inscríbete en algún taller sobre control mental, chacras, cuarzos, cristales, colores, perfumes, ángeles, …y verás como poco a poco irás despertando y tomando conciencia de los poderes "infinitos" que tienes».

¿Y cómo resolver el problema de la muerte? «La muerte no es un verdadero problema - contestan -. Al morir, el alma pasa a otro ser viviente y mediante un proceso continuo de reencarnaciones te vas purificando. Por lo tanto, no tienes que temerle ni a la muerte, ni al purgatorio, ni al infierno. Todo es bonito en este universo; todo es energía y vida, felicidad y éxito para los que se adhieren a esta nueva visión del mundo».

Satanismo.
Dios: no. El enemigo de Dios:
.

A lo largo de la historia, siempre hubo grupos selectos de personas que han rendido culto a Satanás. La novedad actual consiste en que ahora este fenómeno se está volviendo «popular».

Normalmente se trata de adolescentes y jóvenes, que empiezan reuniéndose en las discotecas para escuchar música y bailar. Mediante un buen sistema de reclutamiento, poco a poco se pasa de la música rock a la metálica, de la simple alusión al himno declarado en honor de Satanás, de la imagen a la oración y la entrega, del sacrificio con animalitos al sacrificio con seres humanos, especialmente en aquellos países en que los gobiernos no logran ejercer un control real sobre la población y así se pretende lograr «poder» para encontrar satisfacciones inmediatas.

Pluralismo religioso.
Ya se acabó la sociedad monolítica del pasado. Hoy es necesario que estemos conscientes de nuestra identidad como católicos, para no dejarnos confundir y envolver por la variedad de propuestas que continuamente se nos presentan.
Para sentirnos seguros y vivir nuestra fe con dignidad, es necesario que conozcamos el Evangelio de Cristo, tengamos una verdadera experiencia de Dios y, como dice San Pedro estemos capacitados para «dar razón de nuestra esperanza (1 Pe 3,15)». Solamente así estaremos colaborando con nuestro granito de arena para que se haga realidad el sueño de Cristo: «Habrá un solo rebaño como hay un solo Pastor (Jn 10,16)».
Autor: P. Flaviano Amatulli Valente

LOS ALIMENTOS "TOP 5" CAUSANTES DE CÁNCER


1. Salchichas.
Porque son altos en nitratos de sodio. La "Coalición de la Prevención del Cáncer" advierte que los niños no deben comer más de 12 salchichas al mes. Si no puedes vivir sin las salchichas compra de las que son hechas sin nitrato de sodio.

2. Carnes procesadas y tocino.
También contiene Altos niveles de nitrato de sodio que además incrementan el riesgo de enfermedades del corazón. La grasa saturada en el tocino también es un gran colaborador en la generación de cáncer.

3. Donas.
Ahora son las Donas doblemente Causantes de Cáncer. Porque son primero elaboradas con flúor, Azúcar Refinada y aceite hidrogenado, Después fritas a temperaturas altas. Las donas es el primer "alimento" de todos los que puedas comer, que elevarán altamente tu riesgo de generar cáncer.

4. Papas fritas.
Así como las donas, las papas fritas son elaboradas con aceites hidrogenados y cocinadas después a temperaturas altas. También contienen acrílico amidas que se generan durante el proceso de cocción a altas temperaturas. Deberían llamarse papas cáncer en lugar de papas fritas.

5. Pastelitos y galletas.
Todas estas usualmente elaboradas con azúcar y fluor. Hasta las que en sus etiquetas son orgullosamente presentadas como libres de grasas transgénicas generalmente lo contienen, solo que en cantidades menores.

HÁBITOS QUE DAÑAN EL CEREBRO (MATAN NEURONAS)

1. No desayunar.
La gente que no desayuna tiene bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto genera insuficientes nutrientes al cerebro causando su degeneración paulatina. Durante el desayuno, se debe de tratar de ingerir los alimentos más fuertes (harinas, frutas, lácteos, huevos, líquidos) del día.

2. Comer de más.
Esto causa el endurecimiento de las arterias del cerebro, además causando baja capacidad mental. ¿Cómo se sabe cuando se ha comido lo suficiente? Cuando el cerebro manda la primera señal de satisfacción.

3. Fumar.
Causa la disminución del tamaño cerebral y además promueve la enfermedad de Alzheimer. Fumar tabaco u otros en general, son muy perjudiciales para cualquier tipo de dieta.

4. Consumir Cantidades altas de azúcar.
El alto consumo de azúcar interrumpe la absorción de proteínas y nutrientes causando malnutrición. Puede interferir en el desarrollo del cerebro. Aún es peor si se trata de sustituir el azúcar con químicos. Es mejor eliminar los alimentos dulces por las noches.

5. Inhalar aire contaminado.
El cerebro es el más grande consumidor de oxígeno del cuerpo. Inhalar aire contaminado disminuye su oxigenación generando una disminución de la eficiencia cerebral. Si uno está expuesto a tóxicos por el trabajo que desempeñan, tratar de limpiar pulmones con aire fresco del campo con frecuencia.

6. Dormir poco.
El dormir permite al cerebro descansar. La falta de sueño por periodos prolongados acelera la pérdida de células del cerebro. Uno tiene que dormir aproximadamente 6 horas diarias como mínimo.

7. Dormir con la cabeza cubierta.
Dormir con la cabeza cubierta aumenta la concentración de dióxido de carbono y disminuye el oxígeno, causando efectos adversos a nuestro cerebro. Dormir en cuartos cerrados con ventanas y puertas cerradas provoca el mismo efecto. Es preferible Tener una ventana abierta para que entre aire fresco.

8. Hacer trabajar al cerebro cuando estamos enfermos.
Trabajar y estudiar cuando estás enfermo, además de la dificultad del cerebro para responder en ese estado, lo daña.

9. Falta de estimulación.
Pensar, es la mejor manera de estimular nuestro cerebro; no hacerlo, provoca que el cerebro disminuya su tamaño y por lo tanto su capacidad. Uno debe de leer un mínimo de 8 páginas diarias entre libros, periódicos, pantallas de computadora, avisos, etc.

10. Practica la conversación inteligente.
Conversaciones profundas o intelectuales promueven la eficiencia cerebral. Aún más si las conversaciones promueven la discusión, el razonamiento, la imaginación.
CAUSAS PRINCIPALES QUE DAÑAN EL HÍGADO

1. Dormirse tarde y despertarse tarde.
2. No orinar por la mañana.
3. Comer demasiado.
4. Saltarse el desayuno.
5. Consumir muchos medicamentos.
6. Consumir conservantes, colorantes, endulzantes artificiales.
7. Consumir aceites de cocina no saludables. Tanto como puedas reducir el consumo de alimentos fritos aún cuando utilices aceites sanos. No consumas alimentos fritos cuando estés cansado o enfermo a menos que seas muy delgado, pero si puedes, evítalos.
8. Consumir alimentos crudos o demasiado cocidos le agregan carga al hígado. Los vegetales Deben ser comidos crudos o cocidos al vapor.
Debemos seguir estos consejos sin que signifique gastos. Solo tenemos que adoptar un estilo de vida más sano y mejorar nuestros hábitos alimenticios. Mantener el buen hábito de alimentación y hacer ejercicio es muy positivo para que nuestro organismo absorba lo que necesita y elimine los químicos en su "horario".

RAZONES PARA DORMIRSE TEMPRANO Y DESPERTARSE TEMPRANO
El ciclo de sueño es el siguiente:

De las 9-11: Es el horario en el que cuerpo realiza actividades de eliminación de químicos tóxicos innecesarios y (desintoxicación) mediante el sistema linfático de nuestro cuerpo. Horario de la noche que debe utilizarse en encontrar un estado de relajación, escuchando música, por ejemplo. Generalmente a esta hora las mamás realizan actividades como limpiar la cocina y monitorear que todo este listo para la actividad del día siguiente, etc. Como estas actividades inhiben la relajación, lo que genera un efecto negativo para la salud.

De las 11-1: El cuerpo realiza el proceso de desintoxicación del hígado, e idealmente debe ser procesado en un estado de sueño profundo.

Durante las primeras horas de la mañana 1 - 3am: Proceso de desintoxicación de la vesícula biliar, idealmente debe suceder también en un estado de sueño profundo.

Temprano en la mañana 3 - 5am: Desintoxicación de los pulmones. Es por esto que en ocasiones, en este horario se producen accesos severos de tos. Cuando el proceso de desintoxicación ha alcanzado el tracto respiratorio es mejor no tomar medicamentos para la tos ya que interfieren en el proceso de eliminación de toxinas.

Mañana 5 - 7am: Desintoxicación del colon, es el horario de ir al baño una vaciar el intestino.

Durante la mañana de 7 - 9am: Absorción de nutrientes en el intestino delgado, Es el horario perfecto para tomar el desayuno. Si estás enfermo debes tomar el desayuno más temprano: antes de las 6:30 de la mañana.

El desayuno antes de las 7:30 de la mañana es benéfico para aquellos que quieren mantenerse en forma. Quienes siempre se saltan el desayuno, Deben procurar cambiar el hábito, siendo lo menos dañino realizarlo entre las 10:00 y 9:00 am en lugar de no hacerlo por completo.

Dormirse tarde y despertar tarde interrumpirá el proceso de desintoxicación de químicos innecesarios de tu organismo.

Además de eso debes tener en cuenta que de las 12:00 a las 4:00 am es el horario en el que la médula ósea de tus huesos producen la sangre, así es que procura dormir bien y no te acuestes tarde.

CUIDA TU SALUD
¡Vive la vida sin límites!

jueves, 28 de enero de 2010

LAS PERSONAS SON REGALOS


Las personas son regalos que la vida me ha dado. Ya vienen envueltas, algunas en forma muy bella y otras de una manera menos atractiva.

Algunos han sido maltratados en el correo; otros llegan como Entrega Especial; algunos llegan envueltos, otros cerrados con gran rigidez. Pero la envoltura no es el regalo y es importante darse cuenta de esto. Es muy fácil equivocarse en este sentido, juzgando el contenido por el estuche.

A veces el regalo se abre con facilidad; otras se necesita la ayuda de otras personas. Tal vez es porque tiene miedo, quizá han sido heridas antes y no quieren ser lastimadas de nuevo. Pudo ser que alguna vez se abrieron y luego se descartaron. Quizá ahora se sienten más bien como cosas que como seres humanos.

Yo soy una persona. Como todas las demás personas también soy un regalo. Poseo una bondad que es sólo mía. Y sin embargo, algunas veces tengo miedo de mirar dentro de mi envoltura. Tal vez temo decepcionarme, quizá no confío en el que llevo dentro. Pudiera ser que en realidad nunca he aceptado el regalo que soy.

Cada encuentro y comunicación entre personas es un intercambio de regalos. Mi regalo soy yo, tú eres tu regalo. Somos obsequios de Dios unos para otros.

Es difícil pensar en ocasiones que aquel que me ha lastimado es también un regalo de Dios, pero si vemos la ofensa como una envoltura maltratada y no nos quedamos con ella, seguramente encontraremos un hermoso regalo, pues de cada suceso Dios nos tiene una enseñanza para crecer en su amor, en nuestra fe.

Nosotros mismos podemos tener una envoltura tan maltratada por el tiempo y/o las circunstancias, pero lo que llevamos dentro siempre será hermoso, pues quien lo puso ahí es nuestro Creador, solo tendríamos que ver hacia adentro y estar listos para darnos… descubre en tu interior todos los dones con los que el Señor te conformó y sé el digno regalo para los que te necesitamos.
Enviado por: Miriam de Pérez

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros, por vuestra participación en el evangelio desde el primer día hasta ahora, estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Fil 1:3-6

Por esta razón también yo, habiendo oído de la fe en el Señor Jesús que hay entre vosotros, y de vuestro amor por todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones. Efe 1:15,16

ÁNGELES DE LA GUARDA ¿CALAVERAS O CENIZAS EN CASA?


Cráneos o cenizas venerados como ángeles de la guarda en casa.

Recuerdo en mis recorridos por varios monasterios, que las monjitas tenían en el comedor un cráneo. ¿Cuál era la razón para tener un cráneo en el comedor? Recordar a la muerte y perderle el miedo. Polvo eres y en polvo te convertirás.

Para mí eso era una estupidez, porque no necesitas tener un cráneo para recordar que algún día te vas a morir y tienes que estar preparado… pero, la idea no estaba del todo mal… en ese caso en particular. Las monjitas no estaban del todo locas.

Pero ¿qué sucede con los que veneran un cráneo dentro de casa? Muchos creen que el muertito los va a proteger de cualquier mal si lo veneran, le rezan, les prenden velas, etc. Creen que nadie les va a robar, que su casa nunca se va a incendiar, etc. Lo peor de todo es que algunos los roban de algún cementerio.

Hace un tiempo atrás, nos solicitaron la bendición de una casa, y lo primero que encontramos fue una cabeza escondida en uno de los armarios del comedor. Una cabeza que nadie se atrevía a tocar o sacar. Una de las condiciones para bendecir y liberar la casa de cualquier mal espíritu que por ahí estuviera rondando fue que tenían que deshacerse de esa calavera.

Los dueños de casa nos permitieron sacar la calavera, ponerla en una bolsa negra y botarla a la basura fuera de casa. Hicimos las oraciones del caso y nunca más la casa se sintió afectada…. y a nosotros no nos pasó nada…. ¿qué nos podría pasar por sacar algo que no debería estar ahí?

También hay persona que acostumbran guardar las cenizas de sus difuntos en urnas dentro de casa. Gente que se ata al muertito. No hacen nada en casa que no le hubiera gustado al difunto. No hacen fiestas, no se toman un trago, no se fuman un cigarro, porque creen que las cenizas – porque sólo eso son – se podría molestar. La mente es la que, inconscientemente, mantiene al difunto en el hogar… no las calaveras ni las cenizas.

Es el colmo que en pleno siglo XXI todavía sigan creyendo en esas cosas que sólo confunden y, lo peor de todo es que, esas costumbres son heredadas.

¡Señor, creo pero aumenta mi fe!

Cuídate de los vivos deja en paz a los muertos.
José Miguel Pajares Clausen

¡GRACIAS A DIOS!


¡Gracias a Dios! Expresión muy común cuando todo nos va muy bien.

-“¿Cómo te va en tu trabajo?”
-“¡Muy bien... gracias a Dios!”

-“¿Tu salud…?”
-“¡Muy bien... gracias a Dios!”

-“¿Tu proyecto
-“¡Muy bien... gracias a Dios!”

Esto es lo que casi todos responden:
-“¡Muy bien... gracias a Dios!”

Pero por qué no responden lo mismo cuando las cosas son diferentes.

Murió un familiar o amigo; nos fue mal:
-“¿Por qué es tan injusto Dios?... era tan joven, tan lleno de vida
-“¿Qué voy a hacer ahora que no tengo trabajo... Dios me ha abandonado?”

Lo normal para todo católico debería ser:
-“¡Gloria a Dios Él me lo dioÉl se lo llevó ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!”
O también:
-“¡Gracias, Señor, por todo el tiempo que nos lo regalaste!... Tú nos lo diste Tú te lo llevaste!”
-“¡Gracias, Señor!, por algo me sacaste de este trabajo debes tener algo mucho mejor para mí

A Dios hay que darle gracias por todo. Por todo lo bueno que recibimos y por todo – lo aparentemente malo – que nos sucede.

Los planes de Dios son mucho mejor que los nuestros, lo que no significa que veamos que es lo que se nos presenta y podamos discernir si es bueno o malo para nosotros. El nos pide vivir el HOY”… el pasado ya fue, el futuro no lo sabemos.

En el Padrenuestro: Danos hoy nuestro pan de cada día. Aprendamos a pedir por hoy…”, mañana pediremos por ese otro hoy. Acuérdate que Él mismo nos enseñó como pedir al Padre.
José Miguel Pajares Clausen

LA UNIÓN HACE LA VIDA


100 años de ecumenismo

Hace años entablé amistad, corta pero intensa, con un sacerdote ortodoxo, profesor universitario. Vino para un congreso a la Universidad de Navarra. Estuvo sólo tres días. Charlamos, rezamos, comimos y paseamos juntos. Traía algunos prejuicios que me comentó, y que - como suele suceder - se desmontaron solos al comprobar que no eran gigantes, sino sólo molinos de viento, ciertas ideas que se había forjado (o que había recibido) acerca de los peligros de involucrarse con católicos, sobre todo si eran españoles... El segundo día me enseñó la fotografía de su familia, fotografía que le bendije como expresión de afecto.

El último día, cuando esperábamos para facturar su equipaje en el aeropuerto, se volvió hacia mí para despedirse, con los brazos bien abiertos: Por fin he comprendido - me dijo con voz entrecortada - el significado de la palabra hermanos. Al abrazarlo, yo también abracé a un hermano con el que me unía una real amistad. Uno y otro sólo habíamos conversado, a veces largos ratos, compartiendo afanes e ideales que nos unían y comprendiendo el alcance de los puntos de vista en que divergíamos. Fue para ambos una enseñanza vivida de ecumenismo.

Con frecuencia, desde entonces, he pensado que los católicos podemos aprender de nuestros hermanos bautizados en otras Iglesias o comunidades eclesiales; su amistad, su sinceridad, y también su vivencia de la fe quizá en medio de muchas dificultades, son lecciones, a veces magistrales, para vivir nuestra identidad cristiana.

Me venía este sucedido a la mente ahora que se cumplen 100 años del comienzo del Movimiento ecuménico en Edimburgo, 1910, donde se reunieron los delegados de sociedades misioneras anglicanas y protestantes. El octavario para la unidad de los cristianos tiene este año como tema: Vosotros sois testigos de todas estas cosas (cf. Lc 24, 46-48), y como protagonistas destacados, por razones obvias, los cristianos escoceses. La celebración del centenario tendrá lugar el próximo mes de junio bajo el lema: Testimoniar a Cristo hoy”. Desde los años sesenta se han empeñado en impulsar la unidad de los cristianos tanto por vía teológica, como por medio de la colaboración en distintos planos (educativo, cultural, etc.), como también en la denuncia de las injusticias sociales. Una de sus iniciativas ha sido, por ejemplo, la denominada Pastores de calle”: personas disponibles para ayudar en cualquier necesidad, grande o pequeña, en medio de las ciudades.

En nuestra perspectiva, la tarea ecuménica está integrada en la Misión de la Iglesia por varios motivos. El motivo más inmediato viene determinado por una razón histórica o de hecho: el Movimiento ecuménico nació y se desarrolló en los ámbitos de los movimientos misioneros juveniles protestantes del s. XIX.

Esta raíz misionera del Movimiento ecuménico (puesto en marcha por personas que tenían una indudable preocupación misionera y social) se comprobó en 1910 en Edimburgo. Allí se dio una fuerte toma de conciencia del drama y escándalo de la separación de los cristianos, precisamente en el ámbito de la misión y de la evangelización: Cristo predicó el Evangelio y las Iglesias cristianas no deberían predicar cada una un evangelio distinto ni fragmentario.

En tercer lugar, y por una razón aún de más peso, la promoción de la unidad de los cristianos está integrada en la grande y única Misión de la Iglesia (llevar la humanidad a Dios): porque Cristo así lo quiso expresamente. Él afirmó que la unidad de los cristianos era condición de la eficacia en el cumplimiento de esa Misión o en su realización: Que todos sean uno - pidió en su oración sacerdotal -; como Tú, Padre en mí y yo en Ti, que así ellos estén en nosotros, ‘para que el mundo creaque Tú me has enviado. Por tanto, la unidad de los cristianos tiene un modelo profundo y supremo que es la unidad de la Trinidad. Y tiene una finalidad durante la historia:para que el mundo crea; es decir, la finalidad de la misión. Además, compromete a todos y a cada uno de los cristianos.

De ahí se deriva un cuarto motivo - en parte ya indicado - de la relación entre Misión y ecumenismo: todos los cristianos somos responsables de extender el Evangelio, cada uno según sus circunstancias y, ante todo, testimoniando con su propia vida el amor de Cristo. Cabe resaltar que del cristiano se espera también la palabra que explique las razones de su esperanza(1 Pe 3, 15), los motivos de su conducta. En consecuencia, tanto para la evangelización como para el ecumenismo (que es hoy un aspecto esencial de la evangelización) se requiere una formación permanente. Una formación que renueve la conciencia en el cristiano de lo que Dios le encomienda al recibir la fe en el bautismo. Una formación que le capacite para dar razón de su fe.

Un nuevo motivo surge ante las necesidades de nuestro mundo. El compromiso misionero (o evangelizador) y el compromiso ecuménico van juntos porque - como suele decir Benedicto XVI - el testimonio fundamental que hemos de dar los cristianos, sobre todo hoy, es el de nuestra unidad. Por eso esta unidad es urgente y afecta a todos los cristianos.

Además de la oración por la unidad (núcleo del ecumenismo espiritual que es la parte más importante del ecumenismo), hay muchos modos de participar en el ecumenismo: agradecer a Dios la fe cristiana y profundizar en su estudio; subrayar - ya entre los mismos católicos y con los otros cristianos - lo que une sobre lo que separa; celebrar - participar en la misa -, confesar y compartir la fe con nuestros familiares y amigos; conocer, para comprender mejor, la historia y la cultura de otros cristianos (en el caso de los católicos, apreciando la comunión, aunque imperfecta, que tenemos con los hermanos separados).

Hoy la gran Misión cristiana - todo cristiano es misionero, dice Camino (cf. n. 848), aunque no se llame misionero, por no tener ese encargo oficial de la Iglesia - como también el ecumenismo, se plantean en un marco multicultural e interreligioso. Este contexto proporciona a la vez motivos de esperanza (más posibilidades de enriquecimiento y comunicación) y de riesgos (peligros de relativismo y secularismo). Por eso, conviene conocer y vivir bien la propia fe, y al mismo tiempo tener un corazón grande para comprender y vivir lo que significa la palabra "hermanos".

La unión hace la fuerza, según un dicho con frecuencia atribuido a Esopo. Aquí se podría decir con más profundidad: la unión hace la Vida.
Ramiro Pellitero

DEL 65 ANIVERSARIO DE LA PÁGINA MÁS NEGRA EN LA HISTORIA DEL HOMBRE


Sesenta y cinco años del día en que las tropas rusas hicieron su entrada en el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, encontrándose el desolador espectáculo que se encontraron, ocho mil pobres desgraciados que alguna vez habían sido seres humanos y que después de todo, aún se podían considerar afortunados, pues eran los únicos supervivientes de los cuatro a seis millones de judíos que alguna vez entraron en aquel campo pero nunca salieron de él. Pues bien, tal fecha como hoy es la que el día que el 1 de noviembre de 2005 eligió la Asamblea General de las Naciones Unidas para celebrar en adelante el Día del recuerdo del Holocausto. La Shoah, como se llama en hebreo.

Un holocausto que no es sino la penúltima página de un fenómeno que parece correr en paralelo con la historia de la Humanidad, como si estuviera intrínsecamente unido a ella y no hubiera manera de extirparlo: el antisemitismo”, padecido por todas las sociedades y en todas las épocas.

El judío es pueblo errante desde los inicios de su historia. Con el exilio babilónico del s. VI a.C. se puede decir que comienza la famosa diáspora que llevará a sus hijos a poblar el mundo entero, creando en todas las ciudades del orbe, colonias en las que los judíos, generalmente segregados, a veces autosegregados, hasta su lengua pierden, aunque nunca dejan de relacionarse entre sí, de reproducirse entre sí y, sobre todo, de practicar el culto del Dios único Yahveh y los ritos principales de su religión, resumidos en la circuncisión, el sabat, la celebración de las fiestas, la Biblia, las prohibiciones alimenticias y el culto en las sinagogas.

La conquista de Jerusalén en 135 por el Emperador Adriano pone fin a una guerra, la romano-judía, que ha durado prácticamente dos siglos, los que van desde que Pompeyo irrumpe en la región el año 70 a.C.. Pero lo hace de modo dramático, con la reducción a cenizas de la ciudad santa y el levantamiento en su lugar de una urbe nueva, Aelia Capitolina. La orden inapelable dada a los judíos de abandonar la ciudad representa el momento álgido de la diáspora y la definitiva expansión de la nación israelita por todas las tierras del mundo conocido. De todas serán expulsados, un poco por ese afán de diferenciarse del resto de los ciudadanos con los que conviven; a menudo por la envidia que el éxito con el que culminan cuanto acometen provoca.

De España también los expulsamos, y de todas los exilios que los judíos han sufrido, el de nuestro país es aún el que más lamentan. No fuimos peores, en todas partes lo hicieron. Puede que hasta fuéramos mejores, al brindar a los hijos de Abraham dos alternativas que no en todas partes les fueron dadas: la de convertirse y la de marchar. No nos justifica.

Un peligroso iluminado, los iluminados siempre los son, nacido en Austria a finales del s. XIX, creyó haber hallado la que él mismo denominó la solución final que iba a resolver el problema para siempre: el completo exterminio de la raza, para que nunca más hubiera que soportar sus narices aguileñas, el éxito que a menudo les sonreía y ese insultante aferramiento a costumbres ancestrales que les convertían en distintos. No lo consiguió, pero el precio de sangre que los judíos pagaron fue inmensurable, infinito.

Hoy son muchos los que creen que el antisemitismo es cosa de otros tiempos y que está superado. En modo alguno. Un informe de la Agencia Judía indica que 2009 ha sido el año en que se han registrado más ataques antisemitas desde la Segunda Guerra Mundial. Y un dato a registrar: a la pregunta concreta de si los judíos explotan en su beneficio las persecuciones del pasado, el 42% de los encuestados que respondía afirmativamente se elevaba en España al 75%, lo que convierte a nuestro país, junto a Polonia, en aquél con mayor prejuicio antisemita.

Una de las formas que ese antisemitismo adopta en la actualidad, como bien señalaba ayer la Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, nace en la demonización del Estado de Israel bajo la apariencia de humanitarismo progresista.

No le falta razón a la Sra. Aguirre. Pero pese a quien pese, los judíos tienen en Israel derechos ancestrales y derechos presentes. Es verdad que parecidos derechos asisten a los árabes de la región llamados palestinos. Unos y otros, israelíes y palestinos, habrán de hacer un esfuerzo de imaginación y de generosidad para alcanzar la paz y la convivencia. Ahora bien, ninguna solución pasa por el lema que cínicamente esgrimen muchos: ¡al mar con los judíos! Lema que, al fin y a la postre, sólo confirma lo que decíamos al principio, que el antisemitismo existe y que, por desgracia, es inherente a la Historia.
Luis Antequera

PAZ DE DIOS


En general, todo el mundo tiene un concepto único del significado de la palabra Paz”, pero este vocablo es ambivalente y dentro de su ambivalencia, caben muchas consideraciones y apreciaciones de carácter totalmente distintas. Realmente existe mucha confusión al respecto.

Comenzaremos diciendo, que existe dos clases de paz muy distintas, aunque las dos son queridas por Dios, por ello se emplea genéricamente el vocablo Paz de Dios, que es aplicable a todas clases de Paz. Las dos clases básicas de paz son las que se refiere a la paz material y a la paz del alma. Se puede desear la paz material o paz humana y no tener ni saber lo que es la paz de Dios en sentido estricto, es decir la paz interior del alma. Hay pues que considerar, que de entrada, existen dos clase de paz; una paz humana entre los hombres fruto del amor entre ellos, y una paz de Dios, o paz interior fruto de la vida en estado de gracia y amor a Dios.

Sobre la paz material, que determina la concordia entre los hombres, se han escrito ríos de tinta y es un anhelo humano el que desaparezcan las guerras. El uso de la violencia para la obtención de fines humanos, llamémoslo terrorismo o guerras injustas, es repudiado por todo el mundo occidental en general, aunque no parece que así sea en el mundo islámico, que a lo poco que he leído sobre este tema, parece ser que el Corán justifica la violencia para la conversión de adeptos. También hemos de tener en cuenta, que la teoría de que, el fin justifica los medios también ha prosperado incluso dentro del cristianismo, y más concretamente en el catolicismo. Y no me refiero a épocas pretéritas, sino modernamente tenemos la llamada teoría de la liberación, que ha dado como frutos, el que más de un sacerdote, cogiese un arma y se echase al monte en Hispanoamérica.

El obispo Fulton Sheen en referencia a la paz humana, distinguía tres clases de paz: La primera es la noción de la paz utilizada por determinados sistemas políticos, como era la paz, tal como la entendía la Rusia comunista, una paz táctica que implica el no uso de medios militares ni violentos con el fin de preparar el ataque violento y conseguir los objetivos materiales que se perseguían. La segunda es la noción de la paz burguesa que es la idea negativa a saber: la paz es la ausencia de guerra, comprada a costa de la libertad y del derecho, es decir una paz injusta. Y la tercera clase de paz es la autentica paz, es la definida por San Agustín diciendo que: La paz, es la tranquilidad en el orden, y el orden implica justicia, y justicia implica ley y derecho. La paz es pues inseparable de la justicia. Para este obispo norteamericano. La paz es una hermosa palabra pero tiene también un sentido falso y otro verdadero. La verdadera paz es un don de Dios; la falsa paz es de nuestra propia hechura. La verdadera paz florece en nuestra creciente amistad con Dios; la falsa paz se desarrolla en medio del olvido de Dios y de la exaltación de sí mismo.

Tal como escribe Jean Lafrance, la paz material o humana: “… no vendrá de una supresión de conflictos, sino de la presencia del Resucitado. Cuando Cristo se aparece a sus discípulos, les dice: 'La paz esté con vosotros' (Jn 20,21). Y desde ese momento, la paz del resucitado invadió los corazones y barrió sus dudas y conflictos Dicho de otra forma, la paz espiritual anidada en el corazón de todos los hombres, es la que realmente puede imponer la paz material o humana.

No es a esta clase de paz humana o material que es la más conocida, a la que aquí quiero referirme, sino a la auténtica Paz de Dios, a la paz del espíritu. Hay una diferencia fundamental, entre ambas clases de paz, mientras que la paz humana, podemos y debemos de luchar por su obtención, paro conseguirla, pero no depende de nosotros en exclusiva, sino también de otras personas y factores ajenos a nuestra voluntad; la paz de Dios, si depende exclusivamente de nuestra voluntad, de que queramos o no adquirirla, y hemos de luchar por obtenerla.

La obtención de la paz interior de la paz de nuestro espíritu, forma parte de la lucha ascética. El presbítero Jacques Philippe de la Comunidad de las Beatitudes en Roma, escribe: Frecuentemente, el combate espiritual consiste precisamente en eso: en defender la paz interior contra el enemigo que se esfuerza por arrebatárnosla. En efecto una de las estrategias más habituales del demonio para alejar un alma de Dios y retrasar su progreso espiritual, consiste en intentar hacer perderle la paz interior El demonio pone en juego todo su esfuerzo para arrancar la paz de nuestro corazón, porque sabe que Dios mora en la paz, y en la paz realiza cosas grandes”.

Decía San Pablo: Cristo es nuestra paz (Ef 2,14). Mientras no tengamos interiormente a Cristo en el interior de nuestro ser, no tendremos la paz de Dios, y difícilmente podremos individualmente cada uno de nosotros vivir en paz. Es la paz del Dios, la que nos lleva a la felicidad aquí en esta tierra. Es la paz a la que el Señor se refería cuando en la última cena dijo: La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da os la doy yo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde (Jn 14,27). Y más claramente a esta paz interior se refería San Juan más adelante cuando mencionaba las palabras del Señor: En mi tendréis paz; en el mundo tribulación. Pero confiad yo he vencido al mundo (Jn 16,33).

Para encontrar esta paz interior aquí en la tierra, es necesario que el hombre se despoje de todo lo que no es Dios, para dejar todo su ser a disposición del santo amor de Señor, a fin de que éste se enseñoree de todo. Sólo así el corazón del hombre encontrará la paz verdadera y la posesión de esta paz se reflejarán, tal como escribe Jean Lafrance, en: La paz y la alegría que son señales de la acción de Dios en ti Si gozas de una paz duradera, y de una verdadera alegría, puedes decir que los proyectos que acompañan a tus sentimientos interiores son queridos por Dios, pues el Espíritu Santo obra siempre en la alegría, en la paz y en la dulzura. Si por el contrario, estas triste, desanimado e inquieto puedes suponer que el proyecto formado está inspirado probablemente por la carne o por el espíritu del mal”. Porque resulta evidente tal como coinciden todos los santos, autores espirituales y en especial Tomás de Kempis, al decir este que: “Siempre que el hombre apetece algo fuera de razón, pierde enseguida el sosiego de su alma. Resistiéndose pues a las pasiones y no doblegándose a su yugo como esclavo, es como se halla la verdadera paz del corazón.

San Serafín de Serov, en el libro Conversaciones con Motovilov, manifiesta: A esos hombres elegidos por Dios y a quienes el mundo odia, es a quienes el Señor da la paz que ahora sentís; esa paz dice el apóstol 'que sobrepasa todo entendimiento' (Flp 4,7). El apóstol la llama así, porque ninguna palabra puede expresar el bienestar espiritual que ella engendra en los corazones de aquellos a quienes el Señor la infunde. Él mismo la llama su paz, porque es fruto de su propia generosidad y no del mundo, pues ninguna dicha terrena puede darla. Es siempre enviada de lo alto por Dios mismo, por eso se llama la paz de Dios.

Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.
Juan del Carmelo

EUCARISTÍA Y UNIÓN SOLIDARIA


Manos que se unen en su esfuerzo para hacer posible ese pan; sudores y fatigas se esconden detrás de esos racimos de uva que producen vino suave.

¿Cuántos granos de trigo se esconden detrás de ese pan que traemos para que sea consagrado y convertido en el Cuerpo de Jesús? ¿Cuántos sudores y fatigas se esconden detrás de ese pan ya blanco? El que sembró el grano, el que lo regó, lo escardó, lo limpió, lo segó, lo llevó al molino, lo molió, lo volvió a limpiar, lo preparó, lo metió en el horno, lo hizo cocer. ¡Cuántas fatigas, cuántas manos solidarias para hacer posible ese pan que se convertirá en el Cuerpo Sacratísimo de Jesús!.

La eucaristía invoca la unión solidaria de manos que se unen en su esfuerzo para hacer posible ese pan.

¿Cuántos racimos de uvas se esconden detrás de ese poco de vino que acercamos al altar para que sea consagrado y convertido en la Sangre de Jesús? ¿Cuántos sudores y fatigas se esconden detrás de esos racimos de uva que producen vino suave, dulce, oloroso, consistente, espeso? El que injertó la parra, limpió los sarmientos, vendimió, los pisó en el lagar, esperó pacientemente la fermentación, la conversión del mosto en vino, con todo lo que esto supuso. ¡Cuántas fatigas, cuántas manos solidarias, y cuántos pies pisaron esos racimos para hacer posible ese vino que se convertirá en la Sangre Preciosísima de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía!

Manos juntas, manos solidarias, manos unidas que hacen posible la realidad del pan y del vino. Sudores y trabajos, soles tostadores, fríos inclementes. Pero al fin pan y vino para la mesa del altar, que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

¿Qué relación hay, pues, entre eucaristía y la unión solidaria?

En la eucaristía sucede también lo mismo. Todos venimos a la eucaristía, a la santa misa, y traemos nuestros granos de trigo y nuestros racimos de uva, que son nuestras ilusiones, fatigas, proyectos, problemas, pruebas, sufrimientos. Y todo eso lo colocamos, unidos, en la patena que sería como el molino que tritura y une los granos de trigo de diferentes espigas o como la prensa que exprime esos racimos de parras distintas. Juntos hacemos la eucaristía. Sin la aportación de todos, no se hace el pan y el vino que necesitamos para la eucaristía. Como tampoco, sin la unión de esos granos se obtiene ese pan, o sin la unión de esos racimos se obtiene ese vino.

Por eso la eucaristía nos tiene que comprometer a vivir esa unión solidaria entre todos los hermanos que venimos a la eucaristía. No trae cada quien su propio pedazo de pan y sus racimitos para comérselos a solas. Sólo si juntamos los pedazos de pan y los racimos de los demás hermanos, se hará posible el milagro de la eucaristía en nuestra vida.

Esto supondrá prescindir ya sea de nuestra altanería presumida he traído el mejor pedazo de pan y el mejor racimo de uva, ¡que se me reconozca!”. ¡Es ridícula esa actitud!

Pero también debemos prescindir de ese pesimismo depresivo: “mi pedazo de pan es el más pequeño y mi racimo el más minúsculo y raquítico, ¿para qué sirve?”. ¡Ni aquella ni esta actitud es la que Cristo quiere, cuando venimos a la eucaristía!, sino la de unir y compartir lo que uno tiene y es, con generosidad, con desprendimiento, con alegría.

El niño traerá a la eucaristía su inocencia y su mundo de ensueño y de juguetes, sus amigos, papás y maestros. El adolescente traerá a la eucaristía sus rebeliones, sus dudas, sus complejos. El joven traerá a la eucaristía sus ansias de amar y ser amado, tal vez su desconcierto, sus luchas en la vida, sus tropiezos, su fe tal vez rota.

Esa pareja de casados traerá sus alegrías y tristezas, sus crisis y desajustes propios del matrimonio. Esos ancianos traerán el otoño de su vida ya agotada, pero también dorada. Esos enfermos traerán su queja en los labios, pero hecha oración. Esos ricos, sus deseos sinceros de compartir su riqueza. Esos pobres, su paciencia, su abandono en la Providencia. Ese obispo, sacerdote, misionero, religiosa, sus deseos de salvar almas, sus éxitos y fracasos, su anhelo de darse totalmente a Cristo en el prójimo.

Y todo se hará uno en la eucaristía. Todo servirá para dorar ese pan que recibiremos y para templar ese vino.

Si vinimos con todo lo que somos y traemos, podemos participar de esa eucaristía que se está realizando en cualquier lugar del planeta y saborear nosotros también los frutos suculentos y espirituales de esa eucaristía. Y al mismo tiempo, haremos participar de lo nuestro a otros, que se beneficiarán de nuestra entrega y generosidad en la eucaristía.

Invitemos a María a nuestro Banquete. Ella trae también una vez más su mejor pan y su mejor vino: la disponibilidad de su fe y de su entrega, para que vuelva a realizarse una vez más, hoy, aquí, el mejor milagro del mundo: la venida de su Hijo Jesús a los altares, que Ella nos entrega envuelto en unos pañales muy sencillos y humildes, un poco de pan y unas gotas de vino.

María, ¡gracias por darnos a tu Hijo de nuevo en cada misa!
Autor: P. Antonio Rivero LC