martes, 29 de septiembre de 2009

LOS ÁNGELES, COMPAÑEROS DE VIAJE


Los ángeles ven continuamente el rostro de Dios, pero también ven el nuestro. Se necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es.

Los ángeles son mensajeros de Dios. Se encargan de cuidarnos aquí en la Tierra.

Debido a su naturaleza espiritual, los ángeles no pueden ser vistos ni captados por los sentidos. En algunas ocasiones muy especiales, con la intervención de Dios, han podido ser oídos y vistos materialmente. La reacción de las personas al verlos u oírlos ha sido de asombro y de respeto. Por ejemplo, el profeta Daniel y Zacarías.

La misión de los ángeles es amar, servir y dar gloria a Dios, ser sus mensajeros, cuidar y ayudar a los hombres. Ellos están constantemente en la presencia de Dios, atentos a sus órdenes, orando, adorando, vigilando, cantando y alabando a Dios y pregonando sus perfecciones. Se puede decir que son mediadores, custodios, protectores y ministros de la justicia divina.

Los ángeles nos comunican mensajes del Señor importantes en determinadas circunstancias de la vida. En momentos de dificultad, se les puede pedir luz para tomar una decisión, para solucionar un problema, actuar acertadamente, descubrir la verdad; por ejemplo tenemos las apariciones a la Virgen María, San José y Zacarías. Todos ellos recibieron mensajes de los ángeles.

Los ángeles presentan nuestras oraciones al Señor y nos conducen a Él. Nos acompañan a lo largo de nuestra vida y nos conducirán, con toda bondad, cuando muramos, hasta el Trono de Dios para nuestro encuentro definitivo con Él. Éste será el último servicio que nos presten, pero el más importante, pues al morir no nos sentiremos solos. Como ejemplo de ello, tenemos al arcángel Rafael cuando dice a Tobías: Cuando ustedes oraban, yo presentaba sus oraciones al Señor (Tob 12,12-16).

Los ángeles nos animan a ser buenos. Ellos ven continuamente el rostro de Dios, pero también ven el nuestro. Debemos tener presentes las inspiraciones de los ángeles para saber cómo obrar correctamente en todas las circunstancias de la vida. Como ejemplo de esto, tenemos el texto que nos dice: Los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente (Lc 15,10).

La misión de los ángeles es acompañar a cada hombre en el camino por la vida, cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo en el difícil camino para llegar al Cielo. Se puede decir que es un compañero de viaje que siempre está al lado de cada hombre, en las buenas y en las malas. No se separa de él ni un solo momento. Está con él mientras trabaja, mientras descansa, cuando se divierte, cuando reza, cuando le pide ayuda y cuando no se la pide. No se aparta de él ni siquiera cuando pierde la gracia de Dios por el pecado. Le prestará auxilio para enfrentarse con mejor ánimo a las dificultades de la vida diaria y a las tentaciones que se presentan en la vida.

Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro. Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está muy cerca de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos. Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos y deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios conoce exactamente lo que hay dentro de nuestro corazón. Los ángeles sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.

También se les pueden pedir favores especiales a los ángeles de la guarda de otras personas para que las protejan de determinado peligro o las guíen en una situación difícil.

Es muy fácil que nos olvidemos de la existencia de los ángeles por el ajetreo de la vida y principalmente porque no los vemos. Este olvido puede hacernos desaprovechar muchas gracias que Dios ha destinado para nosotros a través de los ángeles. Por esta razón, la Iglesia ha fijado estas dos festividades para que, al menos dos días del año, nos acordemos de los ángeles y los arcángeles, nos alegremos y agradezcamos a Dios el que nos haya asignado un ángel custodio y aprovechemos este día para pedir su ayuda.

Actualmente se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema; se venden angelitos de oro, plata o cuarzo; las personas se los cuelgan al cuello y comentan su importancia y sus nombres. Hay que tener cuidado al comprar estos materiales, pues muchas veces dan a los ángeles atribuciones que no le corresponden y los elevan a un lugar de semi-dioses, los convierten en amuletos que hacen caer en la idolatría, o crean confusiones entre las inspiraciones del Espíritu Santo y los consejos de los ángeles.

Es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses. No son lo único que nos puede acercar a Dios ni podemos reducir toda la enseñanza de la Iglesia a éstos. No hay que olvidar los mandamientos de Dios, los mandamientos de la Iglesia, los sacramentos, la oración, y otros medios que nos ayudan a vivir cerca de Dios.
Autor: Teresa Fernández

NO PELEES CONMIGO


Estaba a 4000 pies de altura en un aeroplano sin motor impulsado por el viento en la Costa Central de California.

Una firme y clara exhortación vino a mis oídos de parte de Gary, mi Instructor de Vuelo. Yo había estado haciendo las cosas a mi manera y no había seguido sus instrucciones. Había tomado en mi mano el instrumento que el instructor usa en caso que los novatos olviden lo que tienen que hacer. Gary me confrontó con la expresión:
-No pelees conmigo.
Sorprendido y en shock al oír sus palabras rápidamente solté el instrumento. Y él me dijo:
-Intentemos otra vez. Adelante es abajo. Atrás es Subir. Izquierda es Izquierda y derecha es derecha
Con lentitud puse mi mano sobre el instrumento sosteniéndolo con toda mi mano y cuando lo hice, volví a escuchar las mismas palabras:
-No Pelees conmigo
Gary me explico que hacer menos es más cuando tú cabalgas sobre el aire con uno de esos aeroplanos.
-Gentilmente mantenga la nariz de la nave arriba y la cabeza hacia esa montaña - me dijo la voz detrás de mi.
-Gentilmente
A la tercera y última vez (Gracias a Dios) asumí el control del pequeño aeroplano con mi pulgar y dedo índice sosteniendo el instrumento. Por los próximos 15 minutos cabalgue sobre los aires. Gary me siguió diciendo adonde conducir el aeroplano mientras las alas del aeroplano sin motor flotaban hacía diferentes puntos del horizonte. Y eso fue algo maravilloso.

Cuando alguien le dice a una persona No pelees conmigo o No pelees con esoes porque algo no esta en el camino correcto. Imagínese a un doctor tratando de sacar una espina del brazo de un niño con una aguja o una madre tratando de sacar una espina del dedo de la hija. No pelees conmigo significa sufrimiento, inconformidad que es necesaria para que cosas positivas puedan ocurrir.

Cuantas veces estamos peleando con Dios porque algunas cosas parecen dolorosas y olvidamos que Dios está removiendo la espina de nuestra alma. Nos retorcemos y Dios tiene que decirnos con voz firme. No pelees conmigo.

¿Que quiere decirnos Dios con esa expresión?:
§ No pelees con mis propósitos en tus circunstancias.
§ No Pelees el crecimiento que quiero darte.
§ No pelees con mi providencia en tu vida.
§ No pelees mi Autoridad en medio de tus expectativas.
§ No pelees con mi voz cuando te pido ir contra tus sentimientos.
§ No pelees cuando te pida que te rindas en este proceso.
§ No Pelees cuando mi mano toca tu vida.
§ No pelees con mi voz.
§ No pelees con el hombre nuevo o la mujer nueva que yo estoy haciendo.

¿Qué está diciendo el Espíritu Santo a la Generación actual del Pueblo de Dios que esta enfrentado los desafíos económicos, culturales, relacionales, emocionales y Espirituales?
¿Qué me está diciendo a mi y a ti?
¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es el Señor, el cual creó los confines de la tierra
?

No desfallece ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Él da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; mas los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán. Esta promesa está dirigida al pueblo de Dios en medio de tiempos de desafío, cuando pareciera que se está experimentando el infierno en la tierra o como cuando se siente uno cautivo en tierras extrañas o lejos de casa y no viendo el futuro claro.

§ Cuando tus decisiones parecen ser desafiadas.
§ Cuando tu carácter parece ser confrontado.
§ Cuando tu habilidad para permanecer como un creyente en Dios es desafiada.
§ Cuando tu conexión con Dios parece estar bajo ataque.
§ Cuando tu Fortaleza emocional parece estar en decaimiento.
§ Cuando has sido llamado en medio del infierno para levantar el ambiente.
§ Cuando eres desafiado a entrar en otra dimensión.

En medio de la desilusión y la incertidumbre de los tiempos, todos necesitamos hacer ajustes. El principal ajuste es cómo estoy procesando lo que me está ocurriendo a mi personalmente y descubrir el más amplio contexto que le de significado a mi vida en medio de esos desafíos.

Entonces allí necesitamos estar alineados, balanceados y ajustado para volar por encima de los vientos contrarios, si no lo hacemos perderemos altitud, caeremos de los cielos y sucumbiremos en las gravedades de la vida en esta tierra.Esto es lo que Dios está diciendo a ti que lees estas palabras:
§ Tú puedes decidir volar en medio de estos vientos.
§ Recuerda quien soy yo.
§ Llámame.
§ Escúchame.
§ Espera la Palabra que tengo para ti.
§ Recibe esa Palabra.
§ Déjame hacer ajustes en tu vida para que puedas volar sobre estas circunstancias.
§ Haz los ajustes que te diré que hagas.
§ Yo te estabilizaré, te fortaleceré y te afirmaré para que puedas levantarte por encima de estos vientos severos.

No mucha gente te invita a volar directamente dentro de las tormentas de la vida. Cuando nosotros decimos Si a los propósitos de Dios es importante recordar que a la vez estamos diciendo No al mismo tiempo. Si decimos Si a Dios, a la vez estamos diciendo No al impulso propio, a la Cultura, a la Auto Complacencia o al mal.

En esto pensemos:
¿Quién es el jefe realmente?
¿Quién nos está llamando?
¿Quién está en Control
?

Recordemos que algunas veces el Instructor de Vuelo nos dirá estas palabras: No Pelees Conmigo
Escrito por: Kenny Luck

SALVAMENTO EN EL MAR


La tempestad era espantosa, con vientos de 120 kilómetros por hora, y rachas que llegaban a los 170. El pesquero ruso «Briz», de seis mil toneladas, se anegaba en las aguas del mar del Norte.

Cuando el capitán Sverdlovsk, del pesquero ruso, vio que su nave se hundía, irradió una llamada de auxilio, y un remolcador holandés, el «Carlot», acudió en su ayuda. Pero el salvamento se hacía casi imposible. Era como si toda la furia de los vientos y las inmensas olas del mar se hubieran propuesto no permitir el rescate de ninguno de los cincuenta y seis marineros a bordo del «Briz».

Después de algún tiempo de tratar de ejecutar el salvamento y de agotar todos los recursos sin poder transferir a un solo hombre, el capitán del remolcador «Carlot», André Ruyg, de cuarenta y dos años de edad y creyente en Dios, hizo lo que para un capitán era insólito. Pidió ayuda divina: «¡Dios mío – rogó -, ayúdanos! Sólo tú puedes calmar este vendaval».

De repente los vientos comenzaron a calmarse y las inmensas olas perdieron su furia. El salvamento pudo llevarse a cabo, y aunque el pesquero «Briz» se hundió, no pereció ninguno de los marineros.

Las batallas del hombre contra el mar tienen siempre acentos épicos. ¡Es tan grande el océano y son tan pequeños los barcos! ¡Son tan altas las olas y tan frágiles los cascos! Por eso el marinero sabe clamar a Dios, y al igual que en aquella célebre tormenta en el mar de Galilea de dos mil años atrás, Jesús viene en auxilio caminando sobre las olas.

Aprendamos a orar. No es cuestión de aprender ciertos rezos ni oraciones redactadas de cierto modo, sino de establecer una relación permanente con Dios. Practiquemos la presencia de Dios. Vivamos con la línea de comunicación abierta. Que nunca haya un momento en que no estemos en contacto con Dios.

Si no tenemos una relación con Dios, entablemos una sin demora. Si hemos cortado la relación que teníamos, comencemos desde este momento a restablecerla. Así, pase lo que pase, en medio del dolor podremos clamar con la seguridad de que Dios nos está escuchando.

Jesucristo desea ayudarnos en todas las tragedias de la vida. Él puede reprender los vientos y calmar las olas. Lo único que tenemos que hacer es expresarle nuestro temor y esperar con fe en la respuesta. Cristo dijo: «Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre» (Mateo 7:78).
Por: El Hermano Pablo

ES URGENTE DEFENDER A DIOS


Hay que luchar por defender la fe. En otras épocas históricas este afán por defender lo que creemos llevó a la sociedad cristiana a combatir con las armas. Afortunadamente esos métodos, no evangélicos, desaparecieron hace tiempo. Los Papas más recientes han pedido perdón por los excesos cometidos en otras épocas muy distintas a la nuestra.

Pero, como nos recuerda un internauta llamado Alejo Fernández, hoy a la fe, especialmente a la católica, se la ataca sin tapujos y hasta se presume de ello. Defender a la Iglesia no vende. Incluso periodistas católicos, acojonados (perdón por la palabra), prefieren seguir la corriente. Es un fenómeno cíclico que se da en todas las épocas. Nunca ha tenido la Iglesia una larga etapa duradera de paz. Tal vez sea esta la Voluntad de Dios para que no nos durmamos en el dulce sueño de los justos.

Las divisiones, los enfrentamientos entre personas, familias, grupos, etc., son causas de muchísimas desgracias. Y nunca, en nombre de Dios, o de mis creencias, puedo organizar una guerra contra nadie. Ni puedo volverle la espalda al que no piense como yo. Esto se llamaría intransigencia, totalitarismo, fanatismo. Esto no es cristiano. Esto no es de Dios, por mucho que le podamos invocar con gestos clamorosos y palabras bonitas.

Esto ha pasado, puede pasar y pasa en todas las religiones. Y los que no creen Dios lo suelen sustituir por el líder del momento, por la ideología, por el nacionalismo, o por la obsesión delirante de adueñarse del mundo. Y de ahí vienen las nuevas guerras seudo-religiosas, los terrorismos, los fascismos, el marxismo, el capitalismo, el consumismo, el relativismo, y tantos credos laicistas que, después de atacar a las religiones, terminan ellos por implantar los más feroces cultos a los nuevos dioses. Y en nombre de su dios cometen auténticas salvajadas.

Todos, jerarquía y fieles, sacerdotes y religiosos, militantes de todos los movimientos y miembros de todas las asociaciones e instituciones de la Iglesia. Absolutamente todos debemos luchar en el combate de la fe, pero sin olvidar que Cristo desterró la espada y dijo: Mi Reino no es de este mundo. Pero estamos en el mundo, y no podemos permitir que a Dios lo quieran echar fuera, mientras nosotros nos entretenemos con nuestras cosillas, nos agotamos en la tibieza, y nos dedicamos al lamentarnos de lo mal que van las cosas.

San Pablo dijo: He combatido bien el combate de la fe, he corrido, he luchado Y con él todos los santos. ¿Y nosotros?

EL OBJETIVO DE LA MASONERÍA ES EL DOMINIO OCULTO DEL MUNDO Y LA IMPOSICIÓN DE SU IDEOLOGÍA


VICENTE A. GUILLAMÓN DISECCIONA LA MASONERÍA

«Los Masones en el Gobierno de España» (LIBROSLIBRES) hace un repaso histórico por los orígenes y posterior desarrollo de la masonería. Desde su comienzo al servicio de la Corona Real Británica, pasando por su expansión gracias al imperio napoleónico, hasta hoy: un poder oculto, infiltrado a todos los niveles, que persigue implantar su ideología a cualquier precio.

- ¿Por qué hablar de la masonería ahora?
¿Y por qué no? Ahora, precisamente, que estamos sufriendo en España una verdadera invasión masónica que afecta a la mayoría de las instituciones públicas, empezando por el Gobierno de la nación y de ciertas comunidades autónomas, y siguiendo por las Cortes, la Universidad, la enseñanza en general, la magistratura, el periodismo y la televisión, algunos partidos políticos, especialmente de izquierdas sin descartar infiltraciones en el PP, etc.

-¿Tantos masones hay en España?
No muchos, probablemente no pasen de unos pocos miles, la mayoría personas comunes de nivel profesional mediano o bajo. Sin embargo, existe una casta superior muy reducida, acaso con sus logias exclusivas, pero situada en los puntos clave de los engranajes del Poder, lo que le permite ejercer una influencia decisiva en la marcha del país.

- Entonces, su libro, ¿se refiere a este problema?
Sí, pero no exclusivamente, porque va mucho más allá, o mucho más atrás de la situación actual, dado que estos lodos vienen de polvos muy antiguos. El libro, en realidad, es un recorrido histórico de la masonería española y «sus repetidos asaltos al poder», como reza su propio subtítulo, desde su creación en España, a raíz de la invasión francesa, hasta nuestros días.

- ¿Usted cree que la gente sabe lo que ha sido y es la masonería?
Muy pocos saben o tienen conciencia de ello. Incluso sus propios iniciados en los grados inferiores desconocen los «misterios» de los grados superiores. Digo más: tengo para mí que algunos expertos o estudiosos de este fenómeno ideológico se dejan envolver por las fábulas de la Orden y acaban perdiendo el sentido de la realidad masónica, en particular de su verdadera historia y su auténtico espíritu. Por eso dedico, al principio del libro, unos breves capítulos a fin de aclarar conceptos, desmitificar la farfolla histórica, limpiarla de telarañas y novelerías legendarias y reducirla a la realidad de ella misma. Lo demás es perderse en misterios esotéricos ajenos a lo que la orden es efectivamente. A la masonería no hay que buscarle pasados grandiosos y monumentales, relacionados, en unos casos, con la construcción del templo de Salomón, y en otros, con los supuestos secretos de la «masonería operativa» que levantó las grandes catedrales góticas. Todo eso es pura fabulación, leyendas para aparentar linajes de «rancio abolengo» o simulaciones para enmascarar la verdad de los hechos.

- En ese caso, ¿qué es la masonería y qué pretende?
Yo he necesitado un libro entero para desenredar la madeja, pero voy a intentar resumirlo muy resumido en poquísimas palabras. La masonería es un movimiento ideológico y conspirativo, de ahí su persistente secretismo, además de raíz protestante, nacido a principios del siglo XVIII en Inglaterra, al objeto de apoyar la lucha del Orange (Guillermo III, calvinista) y los Hannover (los sucesivos Jorges, de origen luterano), usurpadoras del trono inglés, contra la pretensiones de los Estuardo (católicos) para recuperar la corona, como legítimos herederos de los Tudor. En consecuencia, los masones, una amalgama de protestantes (anglicanos, puritanos, presbiterianos, incluso algún hugonote francés, etc.), brazo conspirativo al servicio de la casa de Hannover, todavía reinante, mantuvieron desde entonces, es decir, desde su fundación, una actitud beligerante contra los «papistas», los jesuitas, los estuardistas, los reinos «católicos» como Francia y España que apoyaban los Estuardo y, en definitiva, contra la religión católica y su Iglesia. Parte de aquellos enemigos iniciales de la masonería, es decir, del Imperio británico, se los ha tragado la historia, pero la Iglesia persiste, y la masonería también, además multiplicada, con la irrupción de la masonería de corte francés de la que se adueñó Napoleón para servir a los intereses de su propio imperio. La historia de todo esto es mucho más compleja y enredada de lo que sugiere mi respuesta, pero como avance del contenido de una parte del libro, sirve lo que digo.

- Sin embargo no ha explicado qué pretende la masonería.
Es que resulta muy difícil comprimirlo todo en un par de frases, así que vayamos por partes. El objetivo actual de la masonería, en realidad el de siempre, es el dominio oculto del mundo, la imposición global de su ideología, que no es otra que un secularismo relativista que pretende sobreponerse a todas las demás religiones e ideologías políticas, expresión, éstas, de la división y el fraccionamiento humanos y, por ello, causa de las continuas luchas de los hombres entre sí. Como la masonería aspira a la paz infinita, como dijo alguna vez Zapatero, intenta excluir de la vida social los motivos de enfrentamientos humanos que provocan, a su juicio, las religiones, de ahí que haya que reducir sus cultos a la esfera exclusivamente privada, encerrarlas en sus templos, erradicarlas, empezando por sus símbolos, de la vida pública, como estamos viendo actualmente en España.

- De ese modo terminaríamos en el pensamiento único.
En efecto, porque la masonería es un ideología total, es decir, totalitaria, como son todas las ideologías absolutas que han pretendido siempre crear un «hombre nuevo» y «salvar a la humanidad»: radicalismo jacobino que algunos llaman liberal aunque no lo haya sido nunca, marxismo, anarquismo, etc. El sueño de todas las mentes iluminadas, opresoras y totalitarias. Ahora sostienen, siguiendo a Malthus, entre otras teorías muy inquietantes, que somos demasiados en este mundo, que la Tierra no aguanta el crecimiento «incontrolado» de la población, por eso hay que promover políticas de «salud sexual y reproductiva», que se traduce en el uso generalizado de anticonceptivos, aborto masivo, etc. No descubro nada, lo estamos viendo y sufriendo en nuestras propias carnes de la mano de un Gobierno masonizado.

- Eso que dice es terrible.
Claro que lo es, y tanto. Sin embargo, la oposición política todavía sostiene que eso de la ampliación de la ley del aborto es una simple cortina de humo para que la gente no repare en el tremendo drama del paro y la crisis económica. Serán estúpidos. Claro que estamos padeciendo una gravísima situación económica y laboral, en buena medida por la incompetencia de los gobernantes, pero no es menos cierto que estos gobernantes, con crisis o sin ella, van a lo suyo, al logro de los objetivos masónicos universales.

- No obstante, la gente no parece que se entere mucho de la situación que estamos viviendo...
La gran mayoría de la gente no se entera lo más mínimo de donde proceden los tiros, de quienes mueven los hilos entre bastidores incluso en los organismos internacionales como la ONU y sus distintas agencias. No se enteran, me temo, ni siquiera muchos obispos y la casi totalidad de los clérigos, buena parte de ellos todavía se toman a cachondeo aquello de la «conspiración judeo masónica», que repetía Franco. Bueno, pues digo, judeo, no, desde luego, pero masónica, naturalmente que sí. Y el que no quiera creerlo, peor para él, aunque acabemos sufriéndolo todos.

- Entonces, ¿su libro sirve para orientarnos ante lo que parece una gran amenaza?
No soy el más indicado para contestar a esta pregunta dada mi parte en el «negocio», pero si alguien quiere enterarse de lo que pasó y pasa actualmente en España, bajo la sombra de la acacia, el árbol de la masonería, estimo que no puede dejar de leer el libro. Hay mucha ignorancia en este país sobre este fenómeno ideológico que tanto está influyendo en la sociedad española. Mi trabajo, fruto de largos años de estudio, documentación y reflexión, viene a ser una voz de alerta a quines no quieran ser manipulados desde las sombras. Además, es muy ligero de leer, nada indigesto, aunque documentado y concreto. Después de todo, los muchos años de profesión periodística, tenían que servirme de algo.
Rafael Beltrán/ReL

lunes, 28 de septiembre de 2009

¿POR QUÉ SE ESTÁ REDESCUBRIENDO EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN?


Responde Scott Hahn, teólogo católico, ex predicador protestante.

Innumerables fieles constatan el efecto sanador de la confesión y una paz que no encuentran en otras fórmulas. Por ello, como afirma Scott Hahn, profesor de Escritura y Teología en la Universidad Franciscana de Steubenville, este sacramento se está haciendo cada vez más popular. También director del Instituto de Estudios Bíblicos Aplicados y presidente del Centro San Pablo de Teología Bíblica, Scott Hahn era ministro presbiteriano y gran predicador de esa comunidad cristiana.

En la actualidad, es uno de los «nuevos católicos» más famosos en Estados Unidos. 1986 fue el año de su entrada en la Iglesia católica. Tiene 45 años y lleva casado 23 con Kimberly Kirk. El matrimonio tiene seis hijos.

Su último libro, «Lord, Have Mercy: The Healing Power of Confession» - «Señor, ten piedad: el poder sanador de la confesión» - (Ed. Doubleday), explica el alcance de este sacramento, del que habló en esta entrevista.

-La Iglesia siempre ha recomendado la confesión frecuente, pero muchas personas lo encuentran abrumador. ¿Cómo puede su libro ayudarlas a enfrentar este desafío?”
Lo más importante que encontrarán los lectores es un enfoque bíblico del sacramento. La confesión no es una novedad. Es la manera en que el pueblo de Dios ha abordado siempre el arrepentimiento, la reconciliación y la sanación. En el Antiguo Testamento, la gente confesaba sus pecados regularmente ofreciendo un sacrificio animal. Era más difícil hacerlo, más caro y además sangriento. Había que comprar un animal, llevarlo al altar y sacrificarlo uno mismo.

Nuestra necesidad de confesión no se desvanece con la venida de Jesús. Sin embargo ahora se realiza de una forma más ordenada, sencilla y más poderosa. Jesús la satisfizo perfectamente estableciendo un ministro y un sacramento de la penitencia en la Nueva Alianza. Esta evolución la explico más detalladamente en «Lord, Have Mercy».

-Interpretar la confesión como un sacramento sanador, ¿puede ayudar a verla como una experiencia menos intimidante?”
Hay muchas formas de considerar la confesión, todas ellas válidas. Se puede ver como un tribunal con un juez divino. Se puede contemplar como un balance de deudas. Pero creo que el modo más útil de considerarla es como una sanación. La confesión hace por nuestras almas lo que los médicos hacen por nuestros cuerpos. Basta con pensar en todo lo que hacemos para mantener nuestros cuerpos en correcto funcionamiento. Acudimos a chequeos periódicamente. Nadie debe recordarnos que nos lavemos los dientes, nos duchemos o tomemos la medicación necesaria. Todo esto es bueno para nosotros, y para los que nos rodean también. Nadie querría trabajar a nuestro lado si decidiéramos dejar de lavarnos.

Si nos esforzamos tanto por cuidar nuestros cuerpos, ¿no deberíamos emplear más tiempo en nuestras almas? Después de todo, nuestros cuerpos morirán pronto, pero nuestras almas vivirán para siempre. Más aún, nuestras decisiones acerca de nuestra salud e higiene espiritual tendrán un tremendo efecto en las personas que nos rodeen. Nada ayuda más en la vida familiar y laboral que un alma limpia y el consejo de un buen confesor. Nada hiere más nuestras relaciones y nuestra salud mental que la carga del pecado y de la culpa.

¡La confesión es un tratamiento para la salud gratuito, y un seguro de vida gratuito también! Cristo es el médico divino y, a diferencia de los especialistas humanos, Él nos puede garantizar una curación siempre. De hecho, nos asegura la inmortalidad. Si un médico pudiera hacer todo esto, tendría largas colas a la puerta de su consulta. Lo que hará la confesión menos intimidante es una fe más fuerte en Jesucristo y lo que Él puede hacer por nosotros.

-“¿Es la confesión exclusivamente católica?”
¡No! Los cristianos ortodoxos la recomiendan con entusiasmo. Martin Luther amaba la confesión; y aún existe un rito para la confesión privada en el Libro Luterano de Culto. C. S. Lewis era anglicano, pero se confesaba con regularidad. Algunas Iglesias evangélicas incluso permiten la confesión de los pecados antes de la reunión de la asamblea. Creo que la confesión satisface una necesidad profunda en nuestras almas. Necesitamos descargar la conciencia. Necesitamos recomenzar.

-“¿Responden estas prácticas al camino cierto y eficaz por el que Dios ha ido dirigiendo a su pueblo en la confesión?”
No tengo duda de que cuando los hombres y las mujeres responden a la invitación que reciben desde el altar y confiesan sus pecados a Dios, Él les muestra gran misericordia. Pero sólo existe un camino «cierto y eficaz» que Dios ha dado para el perdón de los pecados, y que es la confesión sacramental a los ministros de la Iglesia que Jesús estableció. Así se desprende con claridad de la Escritura y la Tradición, como explico en mi libro.

-En muchas parroquias católicas hay celebraciones comunitarias de la penitencia en Adviento y Cuaresma cada año. ¿Cree que estas celebraciones ayudan o dificultan la confesión, tanto desde el punto de vista de la recepción frecuente del sacramento como en cuanto a la calidad de la confesión y a la experiencia del sacramento?”
La Iglesia aprueba estas celebraciones, pero establece claramente que deben conducir a cada fiel a la confesión individual. Aún recibiendo la absolución general en un campo de batalla, el fiel debe acudir a un sacerdote en cuanto el peligro cese. He ido a muchas celebraciones comunitarias del sacramento de la penitencia donde los sacerdotes estaban disponibles toda la tarde para confesiones individuales. Y las filas de fieles eran largas.

-En su libro explica la forma en que la confesión ha cambiado en el tiempo. ¿Qué cambios podrían suceder en este sacramento en el futuro?”
En dos mil años, el sacramento no ha cambiando en su esencia, sólo en sus accidentes. En este sentido, se diferencia poco del resto de los sacramentos. Las costumbres en torno al bautismo y a la confirmación han cambiado a través de los siglos, pero no la doctrina de la Iglesia respecto a estos sacramentos. No puedo predecir un cambio futuro. No soy profeta. El único cambio que preveo es un incremento en la popularidad del sacramento. Esto ya se verifica en muchos lugares. La gente se deshace de las alternativas porque no dan paz. La asistencia psicológica, la medicación, las terapias y las diversiones tienen su lugar. Pueden aliviar el dolor temporalmente, pero ninguna de estas cosas pueden curar la herida. Nuestros corazones están inquietos, «y permanecerán inquietos» hasta que descansen en Dios.

¿POR QUÉ LA URGENCIA?


Pocas cosas son realmente tan urgentes como parece serlo.

Una persona sabia me dijo esto una vez cuando me sentía que era forzado a dar una respuesta inmediata a un dilema que enfrentaba. Es un buen consejo, y desearía poder compartirlo con mis hermanos y hermanas en la televisión cristiana durante esta temporada de levantamiento de fondos.

Mientras observo, se me anima a sembrar una semilla ahora”, “tomar el teléfono mientras la unción está fresca, y - lo peor de todo - meterse en el estanque mientras las aguas están moviéndose. Esta alocada interpretación de la sanidad del paralítico en Betesda por parte de Jesús contradice directamente el mensaje de la narración bíblica: el pobre hombre no tenía a nadie que le metiese al estanque cuando las aguas se movían. Así que Jesús vino a él y tornó al estanque obsoleto - un acto de misericordia que no requirió nada de parte del mendigo inválido.

Nosotros, los líderes eclesiásticos, no nos hacemos ningún favor cuando animamos a la gente a tomar decisiones a la ligera - sean estas espirituales, vocacionales o financieras.

§ ¿Cuántos pecadores han sido arrastrados al altar a través de urgentes amenazas del infierno - sólo para verlos regresar a sus vidas de pecado, luciendo una confesión verbal y un corazón no lavado?
§ ¿Cuántos santos no preparados hemos empujado al ministerio a tiempo completo con promesas de un campo blanco para la siega - sólo para verlos secarse en los ardientes desiertos del ministerio vocacional?
§ ¿Cuántas veces hemos animado a los financieramente vulnerables a hacer extravagantes promesas de fe - sólo para verlos fracasar avergonzados cuando se vencen sus hipotecas o sus autos de malogran?

A veces, aún buscamos beneficiarnos de la impulsividad financiera de los endeudados sugiriendo que su pobreza se aliviará al dar ahora mismo.

Promesas de abundancia financiera y reversión divina de la deuda son fáciles de hacer en el calor del momento. Sin embargo, deberíamos ser sabios en animar a aquellos que guiamos a considerar las consecuencias y recompensas eternas de la construcción de torres - tal como hiciese Jesús al describir los desafíos del discipulado a potenciales seguidores (Lucas 14:25-34).

Los resultados serán cristianos balanceados y discernidores, que pueden ver la diferencia entre una estafa y una oportunidad, una inversión a largo plazo en el Reino y un corto viaje de culpa.
Matt Green

La verdad es que podemos ser fácilmente manipulados cuando no entendemos que los principios bíblicos nunca se pueden usar como una ligera forma de presión. Dios, respeta de tal manera al ser humano, que deja los principios frente a él o ella, pero jamás los manipula. Lo que parece urgente, debiera ser tomado con paciencia mientras analizamos cómo y en que forma podemos andar en esos principios bíblicos, sin dejar de cumplirlos. Dios quiere que sus hijos lleguemos a la madurez, para discernir entre principios y manipulaciones.

Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. I Cor 2:6

Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. Heb 5:14

NO TAN MALOS COMO PARECEN


El terror que la mayoría de los humanos sienten hacia los tiburones es tan antiguo como la historia compartida con estos animales. La mayoría de la gente está completamente segura de que el simple encuentro de un buzo con un tiburón terminará en un violento ataque.

Esto es absolutamente irreal. De las 310 especies de tiburones conocidas solamente 9 están relacionadas con ataques a seres humanos. De hecho, cuando los buzos queremos realizar inmersión con tiburones solemos invertir mucho tiempo en la búsqueda de escualos que, la mayoría de las veces, resulta infructuosa.

El encuentro de seres humanos con tiburones no es tan frecuente como se podría creer pero, incluso en estos casos, tendría que tratarse de una de las especies agresivas, del tamaño suficientemente grande como para arriesgarse a atacar a una persona y con un motivo real (hambre, territorialismo) que justifique dicho ataque.

¿Para qué arremeter contra un animal tan grande y desconocido cuando hay tantas presas pequeñas disponibles? Realmente son demasiadas las situaciones que deberían darse al mismo tiempo.

Las estadísticas coinciden con esta apreciación de la realidad. En los Estados Unidos, sólo en la década del noventa, murieron 180 personas atacadas por perros, mientras que en el mismo período sólo murieron cuatro personas atacadas por tiburones. En el mismo país en el período de 44 años, entre 1959 y 2003, 22 personas murieron producto de ataques de tiburón, pero en ese mismo período 1857 personas murieron alcanzadas por un rayo.

Por lo tanto se puede afirmar que la probabilidad de ser alcanzado por un rayo es mucho mayor que la de ser atacado por un tiburón.

Los tiburones que solemos ver en la televisión son animales que fueron estimulados con sangre para conseguir que se muestren agresivos, muerdan la jaula de los buzos o saquen la cabeza del agua buscando desesperadamente algo que morder.

Los tiburones que vemos en el fondo del mar, durante una inmersión, son sumamente diferentes. Son animales lentos y tranquilos, poseedores de una hermosa línea estilizada que se desplazan por el arrecife con movimientos sensuales. Suelen ignorarnos completamente al pasar a nuestro lado, pero dejando absolutamente claro que son los dueños del lugar. Ostentan ese aire de superioridad típico de los más poderosos.

A todos los buzos nos queda claro que estamos ante uno de los animales más hermosos del fondo, pero también que estamos ante el jefe y que no sería buena idea molestarlo.

Demasiado complicados para mantenerlos vivos en cautiverio, absolutamente indomables, fuertes y resistentes. Tan odiados como temidos. Los tiburones se pasean por el fondo rodeados por una aureola de misticismo y misterio. Sólo quien los ha visto pasar puede reconocer que es uno de los animales más hermosos y sofisticados del mar.

Hace treinta años teníamos que decirles a los buzos que no había tiburones en el área para que se animaran a bucear. Hoy son los buzos quienes los buscan entre las piedras del arrecife seguros de que si logran avistarlos será el presagio de un gran día.
Tito Rodríguez
Director Instituto Argentino de Buceo

Cuantas veces en la vida, juzgamos personas, situaciones o eventos según las apariencias o según la impresión que otros han recibido y perdemos de vista elementos preciosos y verdades ocultas. Mucha de la mala impresión que tenemos ha sido el producto de la perspectiva de alguien y caemos fácilmente en el prejuicio. Veamos hoy, más allá de lo que la simple vista presenta y descubriremos como en el fondo del mar bellezas increíbles en personas, eventos o circunstancias.

No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio. Juan 7:24

PARA MEDITAR LAS PALABRAS DEL SALVE REGINA


Te saludamos con sonrisas, flores, y canciones. Oh María, la mujer más digna del amor.

En el Mes de Octubre recordamos el Rosario, meditemos esta oración para disfrutar más esta oración.

Dios te salve.
Te saludamos con sonrisas, flores, y canciones Oh María, la mujer más digna del amor. Desde niño me enseñaron esta oración mis padres queriendo que yo te amara y venerara como ellos lo hacían. Y desde entonces sigo rezando y cantando esta bella plegaria todos los sábados y a la hora del rosario cotidiano. Dios te salve, maravilla de mujer y de Madre, lirio hermoso de los valles y praderas. Pensando en Ti me vuelvo poeta me dan ganas de cantar. Mis versos son para Ti, mis canciones te las canto a Ti.

Reina y Madre de misericordia.
Lo que más necesitamos es misericordia, porque somos infinitamente miserables. Tu amor inmenso hacia tus hijos se convierte en océano de bondad, de misericordia, y de piedad. Te agradecemos tu amor, tu virtud excelsa, veneramos tu grandeza incomparable pero sobre todo agradecemos la misericordia de tu rostro y de tu corazón. Tienes ojos y corazón hechos de bondad. Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…

Vida nuestra.
Nos animas a vivir, haces feliz nuestra vida, nos otorgas calidad de vida, porque contigo vale la pena vivir. No vamos solos por la vida. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? Tú lo dijiste. Y cumples las promesas.

Dulzura.
Suavidad, serenidad, paz. Contigo estamos al abrigo de tormentas y huracanes. Tu corazón es refugio montañero, es brisa de primavera, es cantar de pajarillos, es cristalina fuente, dulzura de la vida, de mi vida.

Y esperanza nuestra.
Todo lo espero de Dios por medio de Ti, porque Dios te ama muchísimo y Tú me amas muchísimo. Contigo no cabe la desesperanza y la tristeza. En las orillas de tu manso río crecen los pastos y las flores en toda estación. Tú eres una eterna primavera, rosal florido, perfumado, digno de contemplarse. De Ti lo espero todo y más de lo que esperan todos los niños de sus mamás. Espero que me lleves al cielo. Espero que me hagas feliz. Espero contemplarte en el cielo en un éxtasis de amor. Eres hermosísima paloma blanca que vuelas en mi jardín. Alegras mis días y mis noches. Me haces sonreír y mirar hacia delante con ilusión y entusiasmo. La vida sin Ti no tendría sabor ni sentido. Pero contigo sí quiero vivir. Quiero contemplarte en el lirio del campo, en la rosa perfumada, en el blanco clavel, en todas las flores de las praderas, en las estrellas de la noche.

Dios te salve.
Te saludamos, te cantamos, te llevamos mañanitas, Oh dulce madre. Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva. Fuimos hijos de Eva para desgracia nuestra. Pero somos hijos tuyos para completa felicidad. Si triste y dura fue la herencia de nuestra madre Eva, inmensamente rica es la herencia que nos viene de Ti. El destierro se dulcifica porque Tú nos acompañas cada día. Así nuestro desierto florece y se vuelve llevadero. ¡Qué dura sería la vida sin tu dulce compañía! ¡Qué cardos, qué espinas no produciría! Pero entre los cardos y espinas tu mano amorosa ha plantado muy bellas rosas.

A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Siempre nos quedas Tú. En medio de los peligros eres refugio, pararrayos contra la justa ira de Dios. En medio de las lágrimas, eres consuelo. Tus hijos pueden sufrir, por ser ley de todos, pero nunca desesperan. Saben mirar a través de las lágrimas tu rostro materno que les llena de esperanza.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra
El nombre de abogada significa defensora. Tú nos defiendes del maligno, del que atacó a nuestra madre Eva en el Paraíso, y la hirió pasándonos la herida. Tú nos libras de peligros y tentaciones que nos pudieran hacer perecer. Contigo llevamos la frente alta por la vida, hasta el destino final que es el cielo. Desde allí intercede ante tu Hijo por cada uno de tus hijos, por mí también.

Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos.
Sí, tus ojos... Yo quiero asomarme a tus ojos, contemplarlos, porque sólo de mirarlos me curo de mis tristezas, su alegría se me contagia, su pureza infinita se me participa. Tus ojos, Madre Virgen, son océano de gracia y de pureza. Por eso necesito mirarlos, contemplarlos, para que la bienaventuranza de los puros de corazón me toque a mí también. Nos miras con amor y misericordia. Necesitamos de ambas realidades a morir. Porque somos débiles y miserables en abundancia. Misericordia es lo que suplicamos. Suplicamos a la misericordiosa Virgen. Suplicamos a la más amorosa Madre. A través de tus ojos aspiramos esa misericordia y ese amor. Es lo mejor que nos puedes regalar. Eres misericordia y eres amor, dos realidades que heredaste de Dios, para regalarlas a tus hijos.

Y, después e este destierro
Destierro, porque la patria no está aquí. Porque la tierra, que es en sí hermosa, se nos vuelve inhóspita y agraz, al pensar en el cielo. Destierro, porque aquí te tenemos y tenemos a Dios, pero todavía no es del todo y para siempre. Podemos perderte, podemos perder a Dios, ¡Oh terrible posibilidad! En el cielo Tú serás nuestra y nosotros tuyos del todo y por toda la eternidad. ¡Qué inmensa beatitud!

Muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
Lo más grande que Tú tienes es Jesús. Muéstranoslo, queremos verlo, conocerlo, amarlo entrañablemente. Desde que fuiste Madre de Jesús, nunca podrás separarte de Él, es tu hijo. Pero lo mismo que a Él, nos has engendrado a cada uno de nosotros. Somos por eso sus hermanos y tus hijos. Ser hijo no siempre es bien valorado por éste pero ser madre es muy bien conocido por ella. Yo no conozco bien lo que significa ser tu hijo, pero Tú sí sabes lo que significa ser mi madre. Jesús es el hermano mayor y especial. Debemos asemejarnos a Él. Danos la gracia de conocerlo como Tú lo conoces: Un Dios amor que nos quiere hasta la muerte de cruz, que nos dio a su Madre, a Ti, para cada uno. Déjanos ver su rostro, déjanos conocer su corazón, concédenos amarlo con todas nuestras fuerzas.

Oh clemente, Oh piadosa, Oh dulce Virgen María.
Clemente, piadosa y dulce: la trilogía de la misericordia encarnada en Ti. Permítenos beber en tu fuente el agua dulce de tu piedad. Estamos tan necesitados de clemencia, dulzura y piedad. Pero tu fuente rebosa de esa agua pura. Virgen María dulce: Eres el rosal sin espinas, belleza de rosas perfumadas: corremos al olor de tus perfumes. Virgen María clemente: De Dios lo aprendiste, Oh Madre del hijo pródigo. Si algo sabes hacer con excelencia, es el arte de la misericordia con tus hijos pecadores. Necesitamos tanto tu capacidad de compasión, porque somos pecadores maltratados por Satanás. Virgen María piadosa: Te compadeces del pecador, de sus heridas purulentas, no queriendo ver su culpa. Respondes con piedad y misericordia a la negra ingratitud, como tu Hijo. Misericordia del Hijo, misericordia de su Madre. Gracias por ser dechados de piedad para nosotros, que, si algo necesitamos, es misericordia y piedad.
Autor: P. Mariano de Blas LC

SOLUCIONES INTELIGENTES


Ideas positivas o negativas, estados emocionales favorables o desfavorables, argumentos alentadores o depresivos.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que, por lo general, el problema de la mayoría de las personas no es que carezcan de recursos. Su principal dificultad suele ser que carecen del necesario control sobre los recursos personales que ya poseen.

Acudamos a una comparación. El director de una película, o de un reportaje televisivo, puede obtener efectos muy distintos de una misma realidad que está filmando. El ángulo y el movimiento de la cámara, el tipo de música de fondo y su volumen, el color y la calidad de la imagen, etc., pueden crear en el espectador impresiones enormemente diferentes. Hay todo un conjunto de detalles que influye mucho en los sentimientos que una misma realidad puede generar en quien la vive o la presencia.

Algo parecido sucede con el mundo interior de cualquier persona. Dependiendo de cómo se utiliza la cámara con que observamos lo que nos sucede, o la música con la que acompañamos esa mirada, o los diálogos que establecemos en nuestro interior, una misma situación objetiva puede generar en nosotros efectos subjetivos muy diversos. Puede ponernos en pantalla ideas positivas o negativas, estados emocionales favorables o desfavorables, argumentos alentadores o depresivos.

Usar la inteligencia.
Aunque quizá sea simplificar un poco, puede decirse que cabe vivir de dos maneras. O bien se deja que la mente siga su curso al son de lo que espontáneamente surja ante lo que nos sucede, o bien se opta por dirigir conscientemente nuestra actividad mental. Esos dos estilos corresponden, por decirlo de modo sencillo, a dos niveles de uso de la inteligencia: la inteligencia simple y la inteligencia guiada inteligentemente. Lo verdaderamente inteligente - pido disculpas por la redundancia - es lo segundo: implantar en nuestro interior los estilos intelectuales y emocionales que consideremos mejores (o más adecuados a nuestra situación).

Controlar los sentimientos.
Todos tenemos experiencia de cómo el simple hecho de dar vueltas a un pensamiento negativo (ya sea de envidia, rencor, victimismo, crítica exacerbada, tristeza, etc.), acentúa y amplifica nuestras percepciones negativas sobre la realidad en cuestión. Si se sigue así un poco de tiempo, ese diálogo interior nos acaba llevando, por su propia dinámica, a una situación en la que probablemente el asunto quede fuera de toda proporción sensata. ¿A qué se debe? Sin duda, en gran parte a la fuerza de nuestras imágenes mentales. Y esas imágenes mentales no estaban al principio, las hemos aportado nosotros. Nos hemos ido haciendo una película en la que la imagen, la música y los diálogos nos han conducido a un estado emocional muy negativo, muy poco real y que nos puede perjudicar mucho. ¿Cuál es la solución? Llegar a ser el director de esa película, no un simple espectador.

Tomar el mando.
¿Te has visto alguna vez atormentado por un diálogo interior incesante, por una de esas situaciones en las que la mente gira a gran velocidad y parece casi imposible de parar? Muchas veces nuestra mente dialoga consigo mismo de modo interminable, sopesando pros y contras de una decisión intrascendente, buscando un nuevo argumento para darnos la razón en una antigua discusión sin importancia, o acumulando agravios sobre determinada persona a la que deberíamos tratar con afecto y comprensión.

Haz un esfuerzo por hacerte con el mando de esa voz, de esa música y de esas imágenes. No dejes que se te llene la cabeza de ideas recurrentes sobre tus grandes cualidades advertidas o inadvertidas por todos, ni sobre tus grandes limitaciones igualmente advertidas o inadvertidas por todos, ni sobre los grandes defectos o cualidades de los demás, lo que te han hecho o dicho o dejado de decir.

¿Te hablas a ti mismo constantemente con un tono de voz quejoso, o triste, o amargo? Prueba a hacerlo con un tono más cordial, alegre y positivo. Piensa también si te hablas con un tono de voz crispado o estimulante. Piensa si te tratas con el afecto y la comprensión, y también la exigencia, con que debes tratar a cualquier amigo al que aprecias de verdad y quieres ayudar a mejorar.

Confiar en Dios.
Es la solución más inteligente para eso que te agobia. Lo que está en tus manos, hazlo. Lo que se sale de tu control, déjaselo a Dios. Él, que es tu Padre Todopoderoso y digno de confianza, sabrá qué hacer.
Autor: Alfonso Aguiló

TOMANDO PROMESAS Y CONCIBIENDO LA VISIÓN


Es importante alcanzar grandes objetivos en la vida, pero más importante aun es disfrutar del proceso y cuando se alcanza la meta, poder ser feliz deleitándose en ella.

Hay gente muy inteligente, grandes estrategas, pero cuando van en busca de concretar metas, lo hacen sin sabiduría (que no es lo mismo que inteligencia) y por eso, luchan por llegar a sus objetivos a cualquier precio; y cuando llegan a los mismos no pueden disfrutar de ello, pues, han dejado en el camino una larga lista de hechos de los cuales no se pueden enorgullecer.

Se puede ser exitoso y feliz al mismo tiempo, pero también se puede ser exitoso e infeliz. La razón es, porque sencillamente quien es exitoso es aquella persona que solamente ha llegado a la meta. Pero feliz es aquel que no solo llega a la meta sino que disfruta del proceso y es feliz cuando llega a cumbre.

Vamos a comenzar analizando un hecho histórico, el cual era sombra de lo habría de venir: Cómo el Pueblo de Dios en el pasado, tomó posesión de su herencia. Cómo concretó el sueño de una tierra propia, una casa propia, bienestar para sus familias, prosperidad económica, desarrollo personal, liderazgo entre naciones, y mucho más.

Este hecho histórico habla de Moisés y el pueblo de Israel.
El relato no comienza precisamente con Moisés, sino con Abraham, todo empieza con un llamado, una promesa y una visión: Pero el Señor había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Genésis 12:1-3

-El Señor lo llama a Abraham para darle una misión, que por el momento solo consistía en salir de su lugar, para pasar a una tierra desconocida. Esta misión estaba acompañada de una promesa de bendición (v.2-3). En la promesa estaba incluida la visión. La visión comprendía los siguientes aspectos:
§ Haré de ti una nación grande
§ Te bendeciré.
§ Engrandeceré tu nombre.
§ Serás de bendición.
§ Bendeciré a los que te bendijeren (a los que hablen bien de ti).
§ Maldeciré a los que te maldijeren (a los que hablen mal de ti).
§ Serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Ahora mi querido lector, qué tal si en lugar de escribir el nombre de Abraham en este texto bíblico escribiéramos su nombre, de tal manera que se leyera por ejemplo: Pero el Señor había dicho a (su nombre:……………………………..): Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. ¿Le gustaría contar con todas estas promesas de parte del Señor para su vida? ¿Ser un Abraham del siglo XXI? ¿Transformarse en un líder de naciones? ¿Ser bendito y ser de bendición? ¿Que por voluntad de Dios su nombre sea reconocido en las naciones y quede grabado en la historia? ¿Que sus herederos posean la tierra? Pues bien, le tengo una impactante noticia… Usted, es heredero de esta promesa.

Dice:
§ Gálatas 3:22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.
§ Gálatas 3:29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.
Y agrega diciendo en: Efesios 1:11 En él (Cristo) asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, Efesios 1:12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria

¿Qué tal esta noticia? Sí mi estimado lector, usted ha sido llamado como Abraham para heredar bendición:
§ 1Pedro 3:9 (b): sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.
Podemos notar hasta aquí, que tanto 1 Pedro 1:5 como Gal.3:22 tienen algo en común, lo cual nos enseña el método correcto para obtener la bendición del Padre.

El método correcto es, mediante la fe.
§ Hebreos 11:8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.

¿Qué es la fe?
§ Hebreos 11:1: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Muy bien, quizás este versículo hebreos 11:1, lo haya oído en repetidas ocasiones en las reuniones de su iglesia, o lo habrá leído muchas veces en su Biblia. Sin embargo, es necesario comprenderlo exegéticamente para poder ampliar el entendimiento de lo expresado aquí. Lo cual, es de vital importancia entender, pues, la Palabra de Dios dice: El justo por su fe vivirá (Gal.3:11), y agrega la palabra Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Si usted quiere vivir, y vivir una vida plena y bendecida (la vida en abundancia que Jesús compró a precio de sangre para nosotros) debe necesariamente conocer y asimilar de qué estamos hablando cuando nos referimos a la fe, ya que es mediante ella que usted la obtendrá. Para esto, le invito a hacer un pequeño ejercicio exegético o más bien, de lectura comprensiva comparando la misma expresión en diferentes versiones bíblicas:
§ (Biblia Latinoamericana rev.95) La fe es como aferrarse a lo que se espera, es la certeza de cosas que no se pueden ver.
§ (Biblia Lenguaje Sencillo) Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no podamos verlo.
§ (Dios Habla Hoy) Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos.
§ (Jerusalén 1976) La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven.
§ (Nueva Biblia de los Hispanos) Ahora bien, la fe es la certeza (sustancia) de lo que se espera, la convicción (demostración) de lo que no se ve.
§ (Palabra de Dios Para Todos) Ahora bien, tener fe es estar seguro de aquello que esperamos; es creer en algo que no vemos.

En todas las versiones podemos notar que tienen un punto en común: Hay algo que se espera y eso que se espera, no se ve. Es decir, hay una convicción interna sobrenatural de que lo que deseo viene en camino y eso que deseo, no lo puedo ver con mis ojos naturales sino, con los ojos del espíritu (esto involucra el intelecto). Por lo tanto, lo que está en mi intelecto (y en mi espíritu) como concepción de la fe es, UNA VISIÓN.

Esta visión no es del tipo que recibían lo videntes (profetas) del pasado en un estado de éxtasis (Aunque esta última, también es una visión recibida por fe), sino que es una fe puesta sobre algo que se ve con claridad en el plano espiritual acerca del futuro, como lo describe:
§ Hebreos 11:9 Por la fe (Abraham) habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;
§ Hebreos 11:10 porque esperaba la ciudad (él veía una ciudad) que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Hay muchas definiciones de lo que es visión, ya que es una palabra utilizada en ámbitos empresariales, de negocios, organizaciones, etc. En este caso, voy a utilizar una que me parece muy simple de comprender y muy práctica:VISIÓN: Es una descripción explicita de un futuro deseado difícil de conseguir, pero no imposible.

Es decir que, una visión se puede describir en tiempo presente, en forma detallada y se entiende que involucra una acción o unas acciones que pueden significar sacrifico pero que al fin, logran su cometido.

En muchas ocasiones, he escuchado a algunos creyentes decir: Por la fe voy a comprarme una casa”, “por la fe voy a ser un profesional”, “por la fe voy a tener un ministerio poderoso. Pero cuando les he preguntado qué están haciendo para que este deseo que tienen se haga realidad, suelen contestarme: estoy esperando en Dios”. Me pregunto: ¿es ésta la actitud que Dios espera de nosotros? Una cosa es esperar el tiempo de Dios para obedecer a su orden, y otra muy distinta es quedarse de brazos cruzados esperando en Dios y que las cosas ocurran como por arte de magia. Este es un concepto que lamentablemente predomina en las mentes de muchos cristianos alrededor del mundo.Vale aclarar, que hay situaciones en las que ciertamente debemos esperar en Dios, porque justamente Él, es la garantía de que llegaremos hacia donde avanzamos, pero aun ésta, no deja de ser una posición activa. Estoy haciendo algo, estoy esperando (vigilante) que Dios me dispare hacia el próximo nivel.

No es una actitud pasiva, inerte, sino que sigue siendo fe en acción. Tal como lo describe Salmo 25:5 Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.

David sólo esperaba para ser encaminado en el camino correcto. Esto no es lo mismo que permanecer de brazos cruzados esperando que algo ocurra repentinamente.

¿Qué hizo Abraham cuando Dios le habló? Gen 12:5 Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

Dice este versículo que Abraham obedeció: Salió para ir (muchos han llegado hasta este punto, salen para ir, es decir, se quedan en que sólo salieron para ir, pero nunca llegan a sus objetivos. Luego el versículo dice: y a tierra de Canaán Llegaron, Abraham no solo salió, sino que también, llegó a destino. Esta era solamente una actividad intermedia que Abraham debía realizar para que se le revelase el Plan completo.

En ciertas ocasiones el Señor nos hace dar pequeños pasos de fe para que, luego de haber sido obedientes y haber demostrado que somos hombres y mujeres de acción, el Señor nos revele una gloria mayor.

¿Recuerda el pasaje de Juan 9:6? Dice: Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, (Juan 9:7) y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

En relación a esto, voy a compartirle un testimonio personal para ilustrar de alguna manera lo que estamos analizando.
Estaba predicando en una cruzada de milagros en el sur de Argentina, cuando fui guiado a hacer algo que jamás me hubiera atrevido si Dios no hubiera estado conmigo, y el don fe, absolutamente activado. Estaba enseñando sobre este principio.

Que la fe, y nuestra acción en obediencia, desatan la gloria de Dios en nuestras vidas. Entonces, pregunte a la congregación presente: ¿hay alguien aquí que tenga pie plano? Entonces, varias personas levantaron las manos.

Mirándoles les dije: el que crea que Dios puede hacerle la curvatura en sus pies ahora, póngase de pie en el lugar donde está. Así lo hicieron aquellos que creyeron, si mal no recuerdo sólo uno se quedó sentado. Entonces, les dije: Ahora quiero que pasen aquí adelante, y frente a toda la audiencia se quiten el calzado y me muestren la curvatura que el Señor les hizo en sus pies.

¿Qué estaba probando con esto?, que la fe en una palabra alineada con la voluntad de Dios, y acompañada de acción en obediencia, activa al poder Dios y se producen los milagros. Sólo en aquellas cinco personas que se atrevieron a pasar adelante y descalzarse (ante la sorpresa de ellos mismos y de toda la congregación), sus pies mostraban ahora unos hermosos arcos en sus plantas. Ante lo cual estallaron los aplausos al Señor.

No hizo falta orar a los gritos, ni zapatear, ni dar grandes saltos para que los milagros se desataran, aunque a veces la emoción nos lleva a hacerlo, no estoy dogmatizando. La clave, fue simplemente el llamado a un acto fe, y la consecuente obediencia al llamado, entrando en acción. Esto desató el milagro de Dios y la gloria cayó sobre todos los presentes; a tal punto que cuando hice el llamado para orar por los enfermos, la gente caminó hacia el frente en forma apresurada, casi corriendo a recibir su milagro de salvación y sanidad.

Lo que había ocurrido, era que la fe se había activado en todos ellos. Y ahora estaban imitando la fe de los hermanos que habían tenido pie plano. Tal cual como ocurrió con el ciego que sanó Jesús y con Abraham. ¡Gloria a Dios!
Pastor Maximiliano Contreras

CUANDO SE PARAN LOS MOTORES


El aeropuerto de Anchorage, Alaska, reportaba cielo azul y visibilidad ilimitada.

El avión volaba a veinte minutos del aeropuerto, y no había pronósticos de mal tiempo. Pero de pronto el jet de la línea holandesa KLM entró en una nube espesa. Sólo que no era nube de agua; era nube de ceniza volcánica. Los motores del avión se pararon, y el capitán dio el anuncio de aterrizaje forzoso.

Pero en eso el capitán Vanderlest hizo virar violentamente el avión 45 grados a la derecha. Logró así salir de la ceniza. Aire puro comenzó a entrar en los motores, éstos se encendieron de nuevo, y las 268 personas que venían a bordo del KLM llegaron sanas y salvas a su destino.

Hay aquí una poderosa lección. El capitán Vanderlest sabía, por la interrupción del funcionamiento de los motores, que había un problema, y él sabía que el problema no eran los motores. El problema era la nube de ceniza. Él también sabía que tendría que hacer algo drástico para hacer reaccionar los motores. ¿Cuál fue la solución? Hacer virar violentamente el avión hasta salir de la nube.

Nosotros también, aun sin estar a quince mil metros de altura, sufrimos dificultades. Nuestro mundo está pasando por muy serios problemas. Algunos son problemas políticos: gobiernos en confusión, guerras civiles, conflictos internacionales. Otros son problemas sociales: drogadicción, asaltos, robos, homicidios. Y otros son problemas familiares: hogares en bancarrota, hijos perdidos, matrimonios destruidos. Los motores de la nave están fallando, y estamos a punto de ser destruidos.

Pero el problema no son los motores, es decir, no son los gobiernos, ni la sociedad, ni la familia ni el individuo. El problema es el quebrantamiento de las leyes morales de Dios. Ese pecado es la nube de ceniza que nos está ahogando.

¿Qué podemos hacer? Tenemos que darle un giro violento a nuestra nave para salir de la nube. Tenemos que regresar al aire fresco y puro de las normas divinas, pues si no lo hacemos, todo continuará yéndonos mal. Fallará la sociedad, así como fallarán las relaciones con nuestro cónyuge y con nuestros hijos, y la vida entera continuará siendo un desastre. Y todo esto porque no vivimos de acuerdo con las leyes morales de Dios.

Sólo cuando Jesús es nuestro Señor absoluto, y sólo cuando le rendimos a Él nuestra voluntad, es que nuestra vida se endereza. Él desea ser nuestro Señor. Más vale que nosotros deseemos ser súbditos suyos.
Por: El Hermano Pablo