viernes, 16 de noviembre de 2007

TESTIMONIO – CÁNCER AL ÚTERO


Empezaré dando infinitas gracias a Dios Todopoderoso, a Jesucristo Hijo Único de Dios por el inmenso amor que ha sentido por mi enfermedad.

Yo soy Genoveva Edelmira Araujo Barboza de 62 años, a quien pronosticaron cáncer al útero el 02 de noviembre del 2005. Al saber que tenía cáncer – dos tumores en el útero -, no sé qué sentí; me parece que no podía ni pensar y no quería ni hacerlo, estaba muy triste, confundida con mucho miedo al dolor, miedo a la muerte, quería rezar y no podía, empezaba y no podía terminar la oración.

Eran muchos meses que me sentía enferma con sangrado desde el mes de junio, y cuando me dijeron cáncer es cuando acepté la invitación de mi sobrina Rocío (perteneciente al grupo de oración) a ir a la oración de sanación y así fue que escuché Misa, y asistí al grupo de sanación con mucha fe, y cuando el hno. José rezó por mí, sentí una fuerza, una cosa inexplicable que me hizo sentir mejor y más alegre, más tranquila.

Durante mes y medio que esperé para la oración, asistí los días viernes, y conforme me imponían las manos y oraban por mí, sentí mucha mejoría, incluso mis exámenes de sangre, de colesterol, triglicéridos, presión alta, mejoraron... estaba todo normal.

Ingresé al Hospital con condiciones favorables. El hno. José me dijo: Que te operen para Gloria de Dios, porque ya no tienes nada”, y rezó invocando al Útero de la Santísima Virgen María pidiendo a Dios que me curara y así lo sentí.

Luego llegó el día 13 de diciembre, el día que me operaron... yo estaba serena y con mucha fe en Dios, y así fue que el doctor me dijo que mi cáncer se había encapsulado en un solo sitio y que parecía que allí se quedaba, pero la última palabra era el resultado de la biopsia del dos de febrero.

Fui al control, el doctor Moisés Oyasac leyó los resultados y me dijo: No te preocupes, no necesitas ni quimioterapia ni radioterapia, anda tranquila y regresa dentro de tres meses a tu control Yo, de emoción me puse a llorar... no sabía que decir, sólo repetía: Gracias Jesús, gracias Jesús”, y lo seguiré repitiendo muchas veces.

Doy gracias a todo el Grupo de Oración por los EnfermosSí Señor”, que son instrumentos de Dios, y que dedican su tiempo desinteresadamente a pedir por la salud de los enfermos. Qué Dios los siga ayudando y fortaleciendo su fe, y a la vez, transmitiéndonosla a nosotros que a veces decimos tenerla y nos equivocamos... no sabemos tenerla. Yo los viernes decía tener fe, pero era a medias, hasta que viví el amor del perdón y la sanación de Jesucristo misericordioso y de su santa Madre María... que también es mi Madre. Gracias.
Genoveva Edelmira Araujo Barboza

Nota: Quisiera recalcar, que era la primera vez que yo invocaba en una sanación, la intercesión de la Santísima Virgen María a través de su Útero... esta invocación vino del Espíritu Santo...y resultó. ¡Alabado sea Dios y su Santísima Madre!
José Miguel Pajares Clausen

miércoles, 14 de noviembre de 2007

TESTIMONIO DE SANACIÓN


Hace cinco meses, fui diagnosticado que padecía de CÁNCER NASOFARINGEO METÁSTICO MALIGNO, en el Instituto de Enfermedades Neoplásicas.

Los médicos me dieron un tratamiento que consistía en tener que llevar QUIMIOTERAPIA y RADIOTERAPIA.
En ese tiempo, empecé a frecuentar a la Iglesia Católica, porque para mi mal, la única esperanza era Dios. Así que mi hija me habló de un Grupo de Sanación al que había asistido con su mamá; me habló tanto, que decidí asistir y contarle al hno. José - a cargo del grupo - sobre mi enfermedad.

En este grupo encontré a personas que habían padecido cáncer y que Dios las había sanado, y yo me puse a disposición de Dios y me dije a mí mismo:
Me voy a sanar”.

Y empecé a orar en las mañanas y en las noches.

El tratamiento empezó a agotarme físicamente y me sentía anímicamente mal; había días en que me sentía bien y otros mal. Había terminado 40 sesiones de RADIOTERAPIA y 2 de QUIMIOTERAPIA. Después me pidieron hacerme un examen de TOMOGRAFÍA, para ver cómo la enfermedad había evolucionado con el tratamiento recibido. No les puedo mentir que me sentía un poco temeroso, pero siempre con mi fe puesta en Dios, me dije:
“¡Qué sea tu voluntad, Señor!”

Cuando el médico empezó a revisar la TOMOGRAFÍA, para ver cómo había evolucionado mi enfermedad, le empezamos a hacer preguntas:
§
¿Cómo había salido... cuales eran los resultados de los exámenes?
§ No necesita más tratamiento... el cáncer ha sido controlado – respondió el médico.
§ Y... ¿cuándo se reinician las QUIMOTERAPIAS... faltan dos? – repliqué.
§ Ya no necesita más tratamiento... el cáncer ha sido controlado, sólo tiene que venir cada mes para un control – dijo el médico.

No se imaginan la alegría tan grande que sentí en ese momento, no lo podía creer, era como si hubiera nacido de nuevo; mis ojos se llenaron de lágrimas... pero de alegría, y le agradecí en ese momento a Dios Padre y al médico.
¡A Dios rogando y con el mazo dando!

Amigos, aprendí que Dios, es la única persona quien decide por nosotros y que solamente somos sus instrumentos, por que la fe es la única esperanza que nunca debemos perder

Gracias a Dios, a su Santísima Madre María, a este Grupo de Oración por los Enfermos “Sí Señor”, y a todos los que de alguna forma u otra. Oraron al Altísimo por mí.
Saúl Mayorga.

Nota: Hermano Saúl: El día que diste tu testimonio, más de un instrumento de Dios, de nuestro grupo de oración, lloró de alegría – incluyéndome – porque esa era nuestra recompensa, ese fue nuestro pago, saber que Dios está entre nosotros y que sigue vivo, actuando y glorificándose en los que creen en Él. Te queremos mucho.
José Miguel Pajares Clausen

lunes, 12 de noviembre de 2007

TESTIMONIO DE PIER

Buenas tardes Padre José (*), me atreví a incluirlo en mi lista de contactos por el sentimiento de amistad. Si así usted lo permitiera pudiera enviarle los mensajes del alma que también me llegan. Me motiva la razón que recientemente he decidido resucitar y escoger el camino de Dios con Dios. Recientemente tuve la oportunidad de una vivencia que le retransmito, la que me ha reconfirmado en mi fe. Siéntase libre de publicarla en su espacio si así lo considerara.

Recientemente, en mi viaje de regreso a Puerto La Cruz, donde vivo, proveniente de Caracas, al rato de pasar Puerto Píritu, el motor de mi camioneta se detuvo y vi en el indicador de temperatura que había alcanzado casi niveles críticos. Detuve el carro como pude a un costado de la vía e intenté encender el motor pero no hubo respuesta, así que me bajé y alcé la tapa del motor. Una nube de vapor salía por allí. Debido a una fuga el motor había perdido agua y pensé en ese momento que se pudo haber dañado. Inmediatamente llamé a mi hijo, pero estaba en una clínica donde le estaban realizando ciertos análisis preoperatorio; llamé al amigo del taller, pero hasta su grúa estaba descompuesta; llamé a los compañeros del trabajo, pero todos estaban ocupados pues era hora de oficina y solo podían ofrecer tratar de llamar una grúa. Así que no me quedaba sino esperar el auxilio de otro viajero de esa vía, pero todos pasaban tan rápidos que no parecía se fuera a detener alguno o, esperar que llegara o pasara alguna grúa.

Trascurridas casi dos horas, ya casi el mediodía…
¿Dios cómo me haces esto?

A punto de desesperarme y como ningún auxilio aparecía, decido tratar de encender el motor.
Con cierta sorpresa el motor enciende y la temperatura había bajado lo suficiente como para intentar alcanzar el peaje. Al cabo del rato la temperatura del motor volvió a alcanzar niveles críticos y debo detenerme nuevamente… pero ahora estaba frente a la Capilla del Cristo de Jose donde pude reparar la fuga, obtener agua, y luego de agradecerle a Jesús su ayuda, seguir camino a casa…

La fuga de agua caliente había generado tal cantidad de vapor hasta lograr que se apagara el motor y así evitar que se dañara… y yo pudiera luego proseguir.

¿Por qué Dios me hizo eso? Porque sino, mis tribulaciones y mi prisa, no me hubieran permitido conocer al Cristo de Jose…

Hoy me había prometido visitar ese templo tan cercano a mi casa, y así lo hice en compañía de mi hija, y casualmente sin saberlo al llegar comenzaba a celebrarse una Misa...
Saludos... Pier
11 de Noviembre 2007

(*) Nota: No soy sacerdote, aunque me hubiese gustado serlo. Sólo soy un hermano comprometido con la Iglesia Católica, así que por favor te diriges a mí, como hno. José. Gracias, y bienvenido a mi Blogspot.

¡CÓMO VENCÍ MI HOMOSEXUALIDAD!

El 9 de agosto del 2004, asistí por primera vez – invitada por un amigo – a una de las reuniones de los lunes del Grupo de Oración por los Enfermos “Sí Señor. Desde ese día se inició un cambio en mi vida: abrí mi corazón ante Dios y ante nuestra Santa Madre, y pude sentir el consuelo y la paz que me dieron... sus palabras inundaron mi alma de alegría.

Esto quizás no sea entendible para cualquiera que lo lea, y más bien podrían parecer palabras de un fanático religioso, pero la verdad es que gracias a Dios mi fe alcanzó un nivel tal, que me permitió abrir mi corazón y saber que la nueva experiencia que estaba viviendo era la más grande que había experimentado en mi vida. Hey!, no todos los días se puede tener la dicha de hablar en vivo y en directo con Jesús y María... ¿no?)

Pasados aproximadamente un mes y medio, ya en mi corazón, alma y mente, se fueron dando cambios y reflexiones sobre ciertos aspectos de la vida que estaba llevando, y empezaba a darme cuenta que estaba errado, que no estaba en el camino correcto, pero... como todo ser humano, creía que podía vivir con mis errores y que Dios entendería que no soy perfecto y que algún día perdonaría lo que hasta ahora yo creía imposible poder cambiar en mí... así es que, yo continuaba viviendo en lo mismo, en el error más grande que había cometido en mi vida... el ser homosexual, y lo peor de todo, es que convertí a mi madre en cómplice de mi error.

Pensar que siempre creí que esto era algo con lo que yo había nacido, y que, mientras no hiciera daño a nadie, estaría bien con Dios y conmigo mismo. Error más grande de quienes hemos estado metidos en este mundo homosexual, porque el daño más grande es el que nos hacemos nosotros mismos: Somos “Templos Vivos de Dios Espíritu Santo, y por tal, el daño es más grande de lo que podríamos imaginarnos La Palabra dice:
Pueden faltar al Padre, al Hijo, y serán perdonados, pero si faltan al Espíritu Santo... no existe el perdón

Pasó, que transcurrido este corto tiempo, un buen domingo amanecí como si algo bueno y nuevo estuviera por venir... por suceder. Departí el día con mi familia entera y, al llegar la noche, corazón abierto de par en par, con el alma desnuda ante Dios, Nuestro Padre, y ante nuestra Madre Bendita, les pedí (no a mi familia) que tocaran mi corazón, que me ayudaran a encontrar el camino, que había caído en cuenta que lo que estaba haciendo con mi vida no estaba bien, perono me era fácil salir de ahí; pero lo que sí podía hacer era actuar en coraje, como lo he hecho en varias ocasiones cuando me propongo alcanzar una meta... insistir, persistir, decidir hacerlo y lograrlo hasta que por fin, cueste lo que me cueste conseguirlo... ¡lo consigo!


Así fue que le dije a mi Madre del cielo: Madre, si he equivocado mi camino y he faltado y a la vez he sub-estimado a Dios, ante todo pido perdón, y a la vez te pido me ayudes a encontrar el camino. Quiero renunciar a esta vida que no es la correcta, pero te pido me des la fuerza que necesito, porque yo solo no puedo. Yo pongo la decisión y la promesa de luchar contra esto, pero Tú dame la fuerza para mantenerme firme y no volver a caer... Amén (No está demás comentarles que la contrición de mi corazón fue tal, que las lágrimas me caían como aguacero...)

Al día siguiente, en teofanía (Teo: Dios. Fanía: Manifestación), (manifestación de Dios permitida a través de sus instrumentos... La Palabra de Dios sigue... no ha terminado con la Biblia), nuestra Santa Madre se me acercó y luego de inducirme al descanso espiritual (cosa muy difícil, porque hasta ahora no lo logro, aunque me muero de ganas que suceda) me dijo estas palabras a través de un instrumento: Estás en buen camino, y lo que has pedido te será concedido Luego se me acercó Jesús (también a través de un instrumento) y me dijo: Mi Madre está muy contenta con tus oraciones..., le había rezado – por primera vez – un Rosario el día anterior, pero a mi manera, ya que no sabía ni cómo era eso de los Misterios... ahora sí sé.

Es imposible describir con palabras lo que mi corazón sintió en ese instante; era como si tal hubiera sido el perdón que esperaba recibir; sentí como si hubiera vuelto a nacer.

Demás está decirles, que mi renuncia a esa vida anterior, ha sido total y absoluta; que jamás voltearé hacia atrás ni siquiera para recordar, salvo que esto sirva para ayudar a otros, que como yo, pensaron que Dios se equivocó al crearnos. De hecho, estoy seguro, que podré ayudar a otros que están pasando por lo mismo, y es más, siento un inmenso deseo de servir a Dios, por el resto de mi vida. Me confesé y comulgué después de muchos años, y necesito hacerlo más seguido, sobre todo ahora que sé que la fuerza que necesito para continuar en el camino, la encontraré en la Eucaristía.

¡QUÉ GRANDE ES NUESTRO PADRE!
¡QUÉ MISERICORDIOSO NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO!
¡QUÉ BENDITA Y AMOROSA ES NUESTRA MADRE!


N.N. Compréndame por favor.

Nota: Este testimonio es hermoso, y estoy seguro que perseveras en lo que te has propuesto. Hoy, hay fiesta en el cielo... gracias a ti. ¡Cuánto hubiese deseado que personas que se desperdiciaron como tú, y que pasaron por nuestro grupo en la misma situación, lo hubiesen logrado! considerando que tuvieron la misma, o quizás más oportunidades oportunidad que tú y... la desperdiciaron. Llegaron los cuervos y se comieron las semillas del sembrador...
¡Qué Dios y su Santísima Madre te bendigan siempre, esté o no estés con nosotros!

Quisiera agregar algo más para que comprendan en que consiste la teofanía: ¿Recuerdan a los discípulos de Emaus?: Dos discípulos estaban caminado conversando sobre la muerte de Jesús, su Maestro, y se les acercó un extraño. Les preguntó sobre lo que hablaban y si los podía acompañar. Accedieron y siguieron conversando sobre lo mismo. Al llegar a una fonda para almorzar, este extraño, tomó el pan, lo bendijo, y lo repartió a sus discípulos:Ellos lo reconocieron al partir el Pan”. Este pasaje está en Hechos de los Apóstoles. Dios usa a sus instrumentos para comunicarse, aunque sus instrumentos no tengan su parecido físico.

José Miguel Pajares Clausen

RELATO DE UN SUEÑO


A fines del año 1995, me encontraba cuidando a mis pequeños hijos, uno de dos años y medio y el otro de apenas 10 meses.

En ese momento de mi vida me encontraba tan absorbida por las cosas de la casa y tan alejada de Dios que apenas recordaba tantas enseñanzas que había recibido desde pequeña en casa, en el colegio, en mi parroquia.

Una noche, empecé a soñar y vi a mi lado a un ángel con túnica blanca, que me tomó de la mano y me llevó a una habitación en forma de U cubierta de blanco, en la cual se veían como pantallas alrededor. En las primeras se mostraba mi vida: en una, me vi de bebé, en otra, de pequeña jugando en el parque, en la siguiente, mis quince años, en otra más con mis hijos, y a partir de la mitad y hasta el final,
estaban las pantallas apagadas.

De pronto el ángel me preguntó mirándome a los ojos muy serio: Y Jesús ¿dónde está?” Me sentí muy sorprendida, culpable, cuestionada sobre lo que estaba viendo, cuando de pronto me encontré en otro lugar muy diferente. Me encontré en una ciudad, como a las cinco de la tarde, con un ambiente azulado muy neutro, donde yo caminaba en medio de muchas personas, adultos, niños, hombres, mujeres, ancianos. Todos realizaban actividades, entraban y salían del cine, caminaban por las veredas, estaban comprando, todos con unan expresión neutra en su rostro:
no se reían ni mostraban expresión alguna.

Yo estaba como ellos, caminando sin rumbo, cuando en medio de todo me dije: Aquí no debo estar, y a la vez me empecé a sentir mal, a lamentarme... entonces sentí como que despertaba y empecé a preguntarles a todos dónde estaba, que lugar era ese... sólo me miraban y me di cuenta que ellos no se daban cuenta de su estado, sólo estaban ahí viviendo
”.

Comencé a despertarme un poco cuando alguien me tocó el hombro... volteé y nuevamente el ángel me dijo: “¿Quieres salir de aquí?” y yo le dije que sí... Me dijo entonces: dame la mano y corre conmigo Me llevó a una zona donde no había nada, pero fue en ése momento, en el momento que corrimos, que sentí que detrás de nosotros venían
unas sombras negras con mucha ira, gritando de cólera.

Al llegar al descampado, me dijo: vamos hacia arriba, ven conmigo...” cogida de su mano, dimos un salto y me hizo traspasar el cielo de ése lugar y llegamos a otro lugar:
un hermoso jardín verde con flores blancas, donde habían muchas personas, niños, jóvenes, adultos, hombres y mujeres muy felices, que se abrazaban y trasmitían mucho amor, paz y alegría.

Yo miré a todas esas personas de lejos, estaba encantada y pensé aquí si me quiero quedar”, y el ángel me volteó a mirar el lugar de donde habíamos subido, me enseñó la ciudad en donde había estado y me dijo: “¿Ahora comprendes lo que debes hacer?”: yo le dije que sí... y desperté.

Al despertar pensaba que todo había sido muy claro: esa misión era despertar a muchos de esa indiferencia, de esos caminos que no conducen a nada, de este mundo engañoso y lleno de peligros... y llevarlos con la ayuda de Dios a su Reino de Amor. Pero... ¿cuándo, cómo y dónde podría yo hacer eso? En ese momento de mi vida no podía imaginar lo que vendría después de seis años al participar en nuestro querido Grupo de Oración por los Enfermos Sí Señor”... sin embargo, creo que este sueño es válido para todos los que hemos despertado en medio de nuestro camino equivocado por la Gracia de Dios y estamos en el camino de salvar almas para Gloria de Dios.

Demos siempre testimonio de todas las maravillas que ha hecho Dios con nosotros, y con mucha humildad y con ayuda de su Santo Espíritu, sabremos qué es lo correcto decir y hacer en el lugar que nos encontremos.

¡Gracias, Señor, por guiar nuestros pasos... sólo Contigo todo cobra sentido
!

Si Jesús, María y mi ángel de la guarda están conmigo... ¡quién contra mí!”
María Rosa Novoa B.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

LOS REGALOS DE DIOS


TESTIMONIO DE CONVERSIÓN

Yo nací en medio de una familia católica, que desde pequeña me inculcó muchos conocimientos sobre el Evangelio, y la participación de los Sacramentos.

A los 15 años, integré un grupo de jóvenes que trabajaban en obras sociales dentro de mi Parroquia. Nuestra formación religiosa la desarrollaba un sacerdote de los modernos y nos inculcó durante muchos años nuevas ideas sobre Dios, Jesús, María y la doctrina de la Iglesia Católica, que nos cambió el buen concepto que teníamos sobre nuestra religión católica. Paralelamente cada uno de nosotros seguía una carrera profesional. La ideas modernas de este sacerdote no fueron bien vistas y fue finalmente separado de los grupos a su cargo y enviado a otro país por el Arzobispado. Él era un revolucionario y alejó a muchos jóvenes de los sacramentos y el respeto a la Doctrina de la Iglesia.

Esas enseñanzas nos llevaron a muchos a someter los temas de la vida y de la religión a cuestionamientos puramente intelectuales y humanos; creció en nosotros la soberbia de un modo increíble, ya nos considerábamos dueños de la verdad, viendo a otros católicos como personas equivocadas, supersticiosas e incluso irracionales.

Sin embargo yo sentía un gran vacío en mi vida y sólo pensaba Dios mío quiero estar cerca de Ti, me haces mucha falta... y deseaba asistir a algún retiro aunque no compartiera las creencias católicas. Asistí a una Jornada Pastoral, en la cual participé con mucha alegría, y me confesé casi después de 13 años... aunque tenía muy claro mis creencias equivocadas, el papel de Jesús, María y ciertas ideas de la Iglesia.

Por medio de una de las participantes, el Grupo de Oración por los Enfermos Sí Señor”, llegó a hacer oración a mi casa ya que mi mamá se encontraba enferma. Cuando mi hermana me invitó al grupo, yo pensé: “¿Sanación? ¿Serán esas personas que se pegan al techo, que cantan y rezan como locos, o... qué harán?” Bueno, acepté ir sólo porque estaba dirigida a sanar a mi mamá. Llegué lo más tarde que pude (con toda premeditación) y ya en medio del camino, de pronto sentí como que algo bondadoso me rodeaba, y mis labios se movieron diciendo 3 Avemarías sin poder evitarlo. Me quedé pensando: ¿por qué me habrá sucedido esto? (yo llevaba prácticamente 15 años sin rezar con tanta devoción ni un Avemaría)

Cuando llegué a casa, entré y me acomodé lo más discreta posible; fue entonces cuando una niña del grupo me ofreció asiento, y me miró a los ojos. Casi caigo de espaldas al ver la luz en su mirada. Yo sólo pensaba: ¿cómo es posible que una persona pueda transmitir tanta paz? ¿qué ha hecho esta niña?... sinceramente, me parecía que estaba al lado de un ángel. De pronto, el hno. José dijo que el problema de muchos profesionales (y yo lo era), es que sólo quieren conocer a Dios por medio de la razón, y sí, hay que conocerlo con la razón... pero también debemos entregarle el corazón. Para mí fueron palabras que me atravesaron. Durante todos esos años dentro de mi ex grupo, esa era mi frase favorita a Dios se le puede conocer con la razón...” pero no reparé en entregarle el corazón.

Luego me sucedió algo que les aseguro, que si me lo hubieran contado no lo creería ni aunque me lo pasaran por video. El hno. José llamó a una señora, le puso las manos y ella cayó al suelo en descanso espiritual. Yo sólo pensaba ¿por qué no puso las manos al caer? y mi segundo pensamiento era si la estaba hipnotizando; en eso el hno. José volteó hacia mí y me dijo: “¡Ven tú...!” Yo me sorprendí y pensé que le hablaba a otra persona (yo estaba atrás de algunas personas, apenas se me veía). Me acerqué y me dijo, colocando a un muchacho delante de mí: Imponle las manos y pídele al Señor que entre en él Lo hice así con muchas dudas, pero se lo pedí al Señor de corazón. Sentí claramente que algo atravesó de arriba abajo mis manos y en ese preciso instante, el joven cayó en descanso espiritual (ahora sé que eso es: estar sin estar estando) Claramente me di cuenta que esa fuerza venía de arriba, y no de ninguna persona presente en la oración. Mis manos no dejaban de temblar, y para evitar que otros las vieran, me las coloqué en la espalda.

Terminó la oración y el hno. José me dijo: ¿qué te pasa? Y yo le mostré mis manos totalmente descontroladas que temblaban y me hizo repetir: Gracias Señor por ser tu instrumento, luego de lo cual ya pude controlarlas. Comenzaron mis cuestionamientos: ¿qué me ha pasado? ¿por qué? ¿qué significa?, etc. etc. (yo era una preguntona en todo).

En la siguiente reunión, al llegar, la casa olía a flores por todos lados y... ¡no había ninguna! Me instruyeron que eso significaba la presencia de la Virgen María y pedí un descanso en el espíritu. Luego en una siguiente reunión y en medio de otro descanso, sentí como una Luz venía hacia mí y me atravesaba de pies a cabeza, yo sólo quería decir Gracias Señor, bendito seas cuando mi lengua no me respondió y empecé a hablar en lenguas. Cuando salí del descanso sólo pensaba en lo que me había pasado, ya que jamás había visto a alguien hablando en lenguas, no sabía que eso existía, ni nadie me había dicho qué era o qué significaba...
¡recibí el don de lenguas!

Pues bien, hasta ese momento, yo sentía ya un gran aprecio y respeto por Jesús a quien antes consideraba un simple hombre, y comenzaba a admirar su grandeza y presencia espiritual; pero, con María... el Señor permitió que pudiera ser su instrumento para dar un mensaje de su Madre...
¡recibí el don de profecía!

Cuando sentí la presencia de Mamá Santa dentro de mí, las palabras se quedan cortas para expresar cuánta ternura, bondad y protección Maternal ella trasmite; es tan delicada y dulce que realmente todos los que la amamos deberíamos defenderla y ensalzarla en todo momento ante las doctrinas que la atacan con tanta ira, aunque ahora sabemos de donde proviene tanto odio. La presencia de Jesús es muy humana, fuerte, poderosa y su Iglesia, nuestra Iglesia, tiene tantas riquezas que debemos defenderla de doctrinas equivocadas que nos alejan de ellas.

No pasa un día que no agradezca a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo y a nuestra Santísima Madre María, por todo lo que han obrado y siguen obrando en los miembros del grupo y en otras muchas personas, quienes por medio de nuestros testimonios, oraciones y las sanaciones que obra el Señor, se acercan cada día más a Dios ya su Iglesia. Sigamos siendo portadores de esperanza, y demos Testimoniode todos los regalos, protección y amor que el Señor nos entrega cada día, y sigamos diciendo siempreSeñor, si te conformas con nada... aquí me tienes
María Rosa Novoa B.

Nota: Esto sucedió en septiembre del 2004. Ahora, en el 2007, nuestra hermana María Rosa (con seis hijos) es parte infaltable en nuestras reuniones, ya que el Señor la ha llenado de gracias y dones, convirtiéndola en uno de sus mejores instrumentos, por lo cual estamos muy agradecidos. ¡Gloria a Ti... Señor
!
José Miguel Pajares Clausen

EL ZAPATERO



§ "Mira cómo están mis sandalias y ni siquiera tengo otro par... están inservibles. ¿Podrías tú arreglármelas por favor? Yo puedo darte lo que quieras si me las arreglas" – dijo Dios al zapatero.
§ "¿Me podrías dar el millón de dólares que necesito para ser feliz?" – dijo el zapatero con desconfianza.
§ "Te puedo dar 100 millones, pero a cambio me debes dar tus piernas" – dijo Dios.
§ "Y... ¿de qué me sirven 100 millones si no tengo piernas?" – agregó el zapatero.
§ "Te puedo dar 500 millones, si me das tus brazos" – replicó Dios.
§ "¿Y qué puedo hacer con 500 millones si no podría ni siquiera comer solo?" – respondió el zapatero.
§ "Te doy 1000 millones si me das tus ojos" – dijo Dios.
§ "Y dime ¿qué puedo hacer con tanto dinero si no podría ver el mundo, a mis hijos y a mi esposa para compartir con ellos?" – dijo el zapatero.
§ Dios sonrió y le dijo: Ay hijo mío! ¿Cómo dices que eres pobre, si te acabo de ofrecer 1600 millones de dólares y no los has cambiado por las partes sanas de tu cuerpo? ¿Eres tan rico y no te has dado cuenta
?"

Sólo pensemos por todo lo que podemos agradecer a Dios... Él es quien nos da la salud. No pidamos tanto dinero, pues es mejor tener todo nuestro cuerpo sano a tener todo el dinero del mundo
.

LA SILLA


La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a orar por su padre que estaba muy enfermo.

Cuando el sacerdote llegó a la habitación, encontró a este pobre hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas.

Había una silla al lado de su cama, por lo cual el sacerdote pensó que el hombre sabía que vendría a verlo.

§ ¿Supongo que me estaba esperando? – dijo el sacerdote.
§ No, ¿quién es usted? – respondió el enfermo.
§
Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted; cuando entré y noté la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que vendría a visitarlo.
§ Ah si, la silla. ¿Le importa cerrar la puerta? – dijo el enfermo.

El sacerdote sorprendido cerró la puerta.

El hombre enfermo le dijo:
§ Nunca le he dicho esto a nadie, pero toda mi vida la he pasado sin saber como orar. Cuando he estado en la Iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, cómo se debe orar y los beneficios que trae... pero siempre esto de la oración... no sé... me entra por un oído y me sale por el otro. De todos modos no tengo idea de cómo hacerlo... es por eso que... hace mucho tiempo abandoné por completo la oración. Esto ha sido así en mí hasta hace unos cuantos años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús, así es como te sugiero que lo hagas... te sientas en una silla y colocas otra vacía enfrente tuyo, luego con fe miras a Jesús sentado delante de ti. No es algo alocado hacerlo, pues Él nos dijo: “Yo estaré siempre con ustedes...” Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora. Es que... lo hice una vez y me gustó que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces. Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija... pues de inmediato me internaría en un manicomio.

El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era algo bueno lo que venía haciendo y que no dejara de hacerlo nunca. Luego hizo una oración con él, le extendió una bendición y se fue a su parroquia.

Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido.

El sacerdote le preguntó:
§ ¿Falleció en Paz
?
§
, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama. Me dijo que me quería mucho y me dio un beso. Cuando regresé de hacer una compras una hora más tarde, ya lo encontré muerto. Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó la cabeza en ella... pues así lo encontré.

El sacerdote profundamente estremecido, se secó las lágrimas de emoción y le respondió:
§ ¡Ójala que todos nos pudiésemos ir de esa manera
!


Nota: Recuerdo, que mi gran amigo Carlos García murió de cáncer no hace mucho –, la noche antes de irse al Señor, pidió a su esposa que le sacara varios ternos, escogió uno, se lo puso, se miró al espejo y luego se lo sacó. Él le dijo a su esposa que con ese terno deseaba ser enterrado. Aparte escogió su ropa interior, medias y hasta zapatos, todo para que hagan juego con su terno. Luego ella se acercó a la cama y se quiso sentar junto a él, pero él le pidió que por favor allí no lo hiciera, que se sentara al otro lado. Ella le preguntó por qué, y él le respondió, porque... allí está Jesús. El era muy pegado a la oración y nos visitaba cuando podía. Tenía mucha fe, no en que se iba a sanar, sino en que se iba a ir al cielo. Aun así, pasó de lejos los pronósticos médicos, que le habían dado muy poco tiempo de vida. JMPC

Te invito a repetir siempre esta oración: SEÑOR, QUEDATE SIEMPRE CON NOSOTROS

martes, 6 de noviembre de 2007

EL PUENTE


Esta es la historia de un par de hermanos que vivieron juntos y en armonía por muchos años. Ellos vivían en granjas separadas pero un día...

Cayeron en un conflicto. Este fue el primer problema serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinarias e intercambiando cosechas y bienes en forma continua.

Comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo... hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.

Una mañana alguien llamó a la puerta del hermano mayor. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero.
-“Estoy buscando trabajo por unos días – dijo el extraño –
quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ayudar en eso”.
-“ – dijo el mayor de los hermanos – tengo un trabajo para usted. Mire al otro lado del arroyo, en aquella granja vive mi vecino, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros, pero él desvió el cauce del arroyo para separarnos. Él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más”.
-“Creo que comprendo la situación – dijo el carpintero.

El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo. Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado el trabajo. El granjero quedo con los ojos y la boca bien abiertos. No había ninguna cerca de dos metros. En su lugar había un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.

En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano mayor le dijo:
-“Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho”.

Estaban en reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas para irse.
-“No, espera. Quédate unos cuando días... tengo muchos proyectos para ti – dijo el hermano mayor al carpintero.
-“Me gustaría quedarme – dijo el carpintero –
pero tengo muchos puentes por construir”.

Reflexión: Muchas veces dejamos que los malentendidos o enojos nos alejen de la gente que queremos; muchas veces permitimos que el orgullo se anteponga a los sentimientos.

CUANDO EL ORGULLO SE CONVIERTE EN NEGATIVO CAMBIA DE NOMBRE... SE LLAMA ESTUPIDEZ
¡NO PERMITAS QUE PASE ESTO EN TU VIDA!

Aprende a perdonar, a amar y a valorar lo que tienes.
Recuerda que perdonar no cambia en nada el pasado... pero sí el futuro.
No guardes rencores ni sentimientos de amargura que sólo te lastiman, te alejan de Dios y de las personas que te quieren.
Aprende a ser feliz y despierta a las maravillas que Dios a creado.
Él te ama y desea que tengas una vida armoniosa y llena de amor.

LOS CUATRO ACUERDOS

1. NO SUPONGAS.
No des nada por supuesto. Si tienes DUDA, aclara. Si SOSPECHAS, pregunta. Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y que no tienen FUNDAMENTO.

2. HONRA TUS PALABRAS.
Lo que sale de tu boca es lo que eres tú. Si no honras tus palabras no te estás honrando a ti mismo; y si no te honras a ti mismo, no te amas. Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Eres auténtico y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.

3. HAS SIEMPRE LO MEJOR.
Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte ni arrepentirte de nada.

4. NO TE TOMES NADA PERSONAL.
Ni la peor OFENSA. Ni el peor DESAIRE. Ni la más grave HERIDA. En la medida que alguien te quiere lastimar, en esa medida ese alguien se lastima a sí mismo. Pero el problema es de él y no tuyo...

Cuando miremos con ojos de niños, talvez entenderemos como es este juego de vivir y evolucionar

El amor es la mejor música en la partitura de la vida. Sin él serás eternamente desafinado en el inmenso coro de la humanidad
(Roque Schneider)

Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito

FELICIDAD - ÉTICA


Si la felicidad consiste en la plenitud del vivir humano, y si la ética nos ayuda a orientar nuestros actos hacia esa plenitud, entonces la ética nos debería llevar a ser felices.

Es decir, quien vive éticamente se pone en marcha para vivir plenamente su condición humana, y en la medida en que lo logra alcanzará la deseada felicidad.

Aquí, sin embargo, hay que reconocer de nuevo que un sinfín de obstáculos nos separa de la meta. De modo especial, podemos fijarnos en dos aspectos.

El primero consiste en la fragilidad de nuestro cuerpo. Vivimos una existencia temporal en la que la enfermedad, los imprevistos, los peligros de todos los días, ponen en juego nuestra integridad física y nuestras posibilidades de llevar a cabo aquello que desearíamos hacer. Si una madre o un padre anhelan cuidar a sus hijos y se enferman, la debilidad del cuerpo les aleja de su deseo paterno. No podrán mostrar su amor y su generosidad con aquellos actos con los que antes atendían a cada hijo. La pena profunda que experimentan nace de ese sentirse impedidos, fracasados, ante un deseo vehemente, profundo, noble.

En segundo lugar, constatamos la fragilidad de nuestra voluntad. Hay momentos en los que vemos con claridad que un acto nos conviene, que es bueno, que beneficia a otros. Luego, el cansancio, la pereza, el miedo al fracaso o a las críticas, nos acorralan, y no hacemos aquello que deberíamos y que nos habíamos propuesto.

Los casos son infinitos:
- Un señor que se había comprometido a visitar a un amigo enfermo termina la tarde en el bar junto a sus amigos.
- Un joven que estudia medicina y tiene que pasar un examen vuelve a suspender porque prefirió ir a la discoteca en vez de dedicar la tarde para hacer sus deberes universitarios.
- Un político sabe que esta decisión le quitará votos pero beneficiaría al país, y al final prefiere ceder al miedo y opta por otra decisión más cómoda que le permita mantenerse en el poder aunque a la larga provocará muchos males sociales.

Estos y otros miles de ejemplos muestran la debilidad que nos asalta, sea por miedo, sea por intereses turbios, sea por otros factores. Por eso, el camino hacia la felicidad está lleno de baches, de accidentes, de fracasos.

Unos, que escapan a nuestro control. Nos llegan, previstos o imprevistos, y parecen truncar proyectos profundamente acariciados.
Otros, que pudimos haber evitado, y no lo hicimos porque no quisimos o no supimos vencer perezas, deseos de placer o ambiciones de poder, porque nos dejamos esclavizar por un triunfo aparente.

Al mirar hacia atrás, y al ver nuestro presente, pensamos: ¡qué difícil resulta llegar a la plenitud humana! Parece un camino lleno de insidias, parece que no hay posibilidad alguna de ser felices. Sin embargo, quien es capaz de orientarse siempre hacia el bien, quien forma su conciencia y la sigue gustosamente, quien antepone la verdad y la justicia a cualquier interés egoísta, podrá quizá no realizar algunos de sus sueños... pero sentirá en su corazón que, a pesar de todo, ha querido hacer el bien, y ello produce una felicidad profunda, que permite brillar en una cama de dolor, en un campo de exterminio, en una casa mientras se vive abandonado por familiares y amigos, con una luz que es propia de almas grandes.
Esa luz nos lanza hacia lo eterno, descubre que existe un Dios que no es indiferente a la vida de sus hijos. Un Dios que
acompaña a los débiles, levanta a los caídos, ayuda a los necesitados, consuela a los tristes, da la felicidad a los buenos, los justos, los sinceros, los limpios...

Vale la pena vivir a fondo los principios éticos.
Vale la pena construir la vida no según el capricho del instante, sino
según aquello que no pasa.
Vale la pena arriesgarse a aparentes fracasos en el tiempo, cuando lo eterno llena de esperanza y da una felicidad profunda que se inicia aquí abajo e ingresa, de un modo que aún no vislumbramos plenamente, en el cielo.
Catholic Net (Extracto)

lunes, 5 de noviembre de 2007

ME VOY A LA CAMA


Papá y Mamá estaban mirando la televisión cuando Mamá dijo:
Estoy cansada, es tarde, me voy a la cama”.

§ Fue a la cocina a preparar las loncheras para el día siguiente.
§ Puso en remojo los recipientes de las palomitas de maíz que habían estado usando mientras veían televisión, sacó la carne del congelador para el día siguiente.
§ Controló si quedaba bastante cereal para el desayuno, llenó el azucarero, puso las cucharitas y los platos y dejó preparada la cafetera.
§ Puso la ropa húmeda en la secadora, la ropa sucia en la lavadora, planchó una camisa y cosió un botón, recogió los juguetes, puso a cargar el celular y guardó la guía telefónica.
§ Regó las plantas, sacó la basura y tendió las toallas.
§ Bostezó, se pegó una estirada y se fue al dormitorio.
§ Se paró un momento para escribir una nota a la maestra, contó el dinero para la excursión y levantó un libro que estaba debajo de la silla.
§ Firmó una felicitación para un amigo y escribió la dirección en el sobre, escribió una nota para el mandadero y colocó todo junto a su bolso.
§ Mamá a continuación se lavó la cara con las toallitas, se puso crema antiarrugas, se lavó los dientes y las uñas.

Papá gritó:
-“Pensaba que te estabas yendo a la cama
-“Estoy yendo – dijo ella.

§ Puso un poco de agua en el bebedero del perro y sacó al gato al balcón, cerró la puerta con llave y apagó la luz de la entrada.
§ Dio una ojeada a los niños, les apagó las luces y el televisor, un momento rezó por ellos; recogió una camiseta, tiro los calcetines a la cesta de ropa y habló con uno de mis hermanos que estaba todavía haciendo los deberes.
§ En su habitación puso el despertador, preparó la ropa para el día siguiente, ordenó minuciosamente el zapatero.
§ Añadió tres cosas a las seis de la lista de cosas urgentes y visualizó el alcanzar sus propios objetivos.

En ese momento, Papá apagó el televisor y anunció:
-“Me voy a la cama – y lo hizo sin otros pensamientos.

¿Nada extraordinario? ¿Se preguntan por qué las mujeres viven más tiempo? Porque están hechas para largos recorridos (y no se pueden MORIR, antes... tienen demasiadas cosas que hacer).

Ahora ¡dale un beso a las mujeres de tu hogar! Después... ¡¡¡VETE A LA CAMA!!!

Doy gracias a Dios por tenerte: MADRE – ABUELA – ESPOSA – HIJAS – HERMANAS... BUENAS AMIGAS. ¡MUJERES GRANDIOSAS! Y SI NO LAS TIENES DA GRACIAS A DIOS DE QUE YA ESTÉN CON ÉL.

Nota: Este artículo va dedicado a mi Madre que hoy cumple un año más en la Gloria de Dios. 03 de Noviembre 2007. “Día de San Martín de Porres”.