sábado, 3 de diciembre de 2016

EL AGUA BENDITA ES UN SACRAMENTAL EXORCÍSTICO Y PURIFICADOR ¿CÓMO LA PODEMOS USAR?


En las puertas de las Iglesias normalmente hay pilas con agua bendita.
Y normalmente los cristianos mojamos nuestros dedos en ellas y nos hacemos la señal de la cruz.
¿Pero por qué lo hacemos?
¿Qué función cumplen esas pilas ahí en las puertas de los templos?
Estas mismas pilas las tenemos en nuestras casas con recipientes agua bendita.
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Y nos bendecimos con ella y la aspergemos.
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¿Y por qué la usamos también en nuestras casas?
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¿En qué momentos la debemos usar?
Los Sacramentales crean una conexión entre los mundos sobrenaturales y naturales.
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Y por lo tanto santifican la vida del hombre.
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Debido a eso, son una amenaza para los malos espíritus.
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Y su valor en la lucha contra las fuerzas del mal no puede tomarse a la ligera.
Rociar una persona poseída con agua bendita es un acto de ofrecer a Dios.
El agua bendita protege a las personas, casas, cosas, nos permite salir triunfantes de la lucha contra las tentaciones, el sufrimiento físico y mental, que brotan del espíritu del mal.
Por lo tanto, también se puede beber, se rocía en puntos dolorosos en el cuerpo y en artículos de uso diario.
Esto ayuda a neutralizar los signos manifestados por el espíritu del mal en el cuerpo, así como en los objetos.
Según la tradición fue San Alejandro I  en el segundo siglo que instituyó el uso del agua bendita.
Se trata de una práctica piadosa que lamentablemente las generaciones más jóvenes no están conociendo, y por tanto están cumpliendo menos que la gente de mayor edad.
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El rico simbolismo de esta antigua tradición evoca varias cosas.
NOS RECUERDA EL BAUTISMO
El agua bendita nos remite a nuestro bautismo, que fue el momento en que entramos a formar parte de la familia de Dios al ser reconocidos como hijos de Dios.
A través del agua que fue vertida sobre nuestras cabezas, nos convertimos en “templos del Espíritu Santo” (1 Corintios 6:19).
Ahí comienza nuestra adopción filial por parte del Creador.
Sobre nuestras cabezas se derrama el agua bendita y el sacerdote lo hace en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, o sea una bendición triple.
Nuestros dedos mojados en el agua bendita y la señal de la cruz con ellos no retrotraen a aquel momento.
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Cuando tuvimos una experiencia misteriosa y fundacional de recibir el sacramento del bautismo. 
Y el que estas pilastras estén en la puerta de los templos es una invitación de la Iglesia para que hagamos tal reconexión.
Que demos gracias a Dios por nuestra dignidad de ser amados por Él.
Y para refrescar nuestra conciencia de que somos hijos adoptados por Dios y miembros del cuerpo místico de Cristo.
¿DE DÓNDE VIENEN LOS EFECTOS DEL AGUA BENDITA?
Respecto a los efectos del agua bendita estamos en deuda principalmente a nuestro divino Salvador.
Él nos ha dado la gracia que obtenemos a través de su uso por los dolores de Su Pasión y Muerte.
La Santa Iglesia, sin embargo, que es el custodio de estos preciosos tesoros infinitos y de la gracia de Nuestro Señor, tiene a la vista estos méritos que se adjuntan a estos efectos el agua bendita.
Por lo tanto, debemos los efectos del agua bendita sobre todo a Cristo, y en segundo lugar a la voluntad y las oraciones de la Iglesia.
En cuanto a los efectos, es de señalar que, por el agua bendita, la gracia santificante no es conferida.
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Pero se obtiene la gracia a través de la cual el intelecto es iluminado y la voluntad se mueve para evitar el mal y hacer el bien.
También se obtienen beneficios corporales mediante agua bendita.
Pero si deseamos obtener grandes efectos con la utilización de agua bendita, tenemos estar bien preparados.
Debemos ante todo estar en estado de gracia y tener fe firme en la sumisión a Cristo y a su Santa Iglesia.
Por ello no debe entenderse que necesariamente a cualquiera se otorgarán todos los efectos inherentes a la utilización de agua bendita.
Pero sabemos que las gracias serán concedidas a quien tome agua bendita en la disposición adecuada.
Cuántas gracias favorece o se obtienen no se pueden determinar.
Tampoco uno no necesariamente va obtener el bien o la gracia que pretende obtener a través de agua bendita por muy bien que se pueda preparar.
Por ejemplo, el agua bendita se puede tomar para aliviar una enfermedad.
Tomada con fe firme y una gran confianza, ¿va a ser curada la persona sin falta? No.
Pero invariablemente podrá obtener alguna otra gracia que sea igual de importante para ella, o más aún.
Pero ¿por qué no trae el agua bendita infaliblemente el efecto deseado, a pesar de utilizarse con una disposición adecuada?
El Catecismo enseña que los sacramentales, en consecuencia el agua bendita, operan principalmente por medio de la intercesión de la Iglesia (CIC 1667).
La Iglesia es la novia del Divino Salvador, y por lo tanto sus oraciones siempre son agradables a Dios.
Cuando la Iglesia ora, el novio divino ora con ella, y por esta razón su oración es poderosa para Dios.
Por lo tanto, puede ocurrir que un cristiano tibio pueda obtener grandes beneficios de la utilización de agua bendita.
La razón de esto es que Dios no ve en la indignidad de la humanidad, sino más bien en la oración de la Iglesia, lo que le agrada.
Pero sobre todo serán los hijos fieles de la Iglesia, que tratan de coordinar sus ideales con los del Divino Salvador y los de la Iglesia, los que participarán en los efectos dichosos de agua bendita.
¿CUÁLES SON LOS EFECTOS DEL AGUA BENDITA?
Estos son de una doble naturaleza: efectos de gracia para el cuerpo y los efectos de gracia para el alma.
Hay que tener en cuenta que las influencias nocivas y en ocasiones la enfermedad, se originan en gran parte con el diablo.
Y la oración de la Iglesia en la bendición del agua se dirige principalmente contra el espíritu del mal, y el agua bendita es de una manera especial un medio de protección contra este espíritu maligno.
El agua bendita no es sólo un medio para alejar la enfermedad, sino es también una protección contra la enfermedad.
Pero la Santa Iglesia, en su oración por el bienestar corporal de sus hijos sabe bien que no sólo los sufrimientos corporales, sino la desgracias espirituales son dolorosas para la humanidad.
Es habitual sentir un consuelo extraordinario cuando se utiliza el agua bendita.
Se puede sentir una gran alegría y paz interior que no se  puede describir.
A medida que el alma es muy superior al cuerpo, también son los efectos espirituales del agua bendita superiores a los efectos corporales.
Esa agua bendita posee este efecto purificador y santificador.
No obstante, es posible concluir que no se lleva a cabo una purificación del pecado mortal, ya que ninguno de los sacramentales limpia de tal pecado.
Pero estamos en lo correcto al asumir una purificación del pecado venial y de las penas temporales debidas a pecado.
Doctores de la Iglesia están de acuerdo en que el agua bendita hace la remisión de los pecados veniales y la pena temporal debida por los pecados.
Santo Tomás de Aquino dice:
“Por la aspersión de agua bendita la deuda del pecado venial es aniquilada.
Pero no siempre, sin embargo, habrá de abandonar todas las penas temporales.
Esto tiene lugar en proporción a la disposición de la persona que la usa, dependiendo del menor o mayor grado de ardor en el amor a Dios por parte de la persona que la usa”
El agua bendita no sólo posee el poder de limpiarnos del pecado venial y las penas temporales, sino que también nos ayuda a superar las tentaciones del diablo.
El agua bendita también tiene efectos santificantes.
Estos consisten en las gracias actuales que se pueden obtener.
Estas son las iluminaciones del intelecto y las inspiraciones del Espíritu Santo que ayudan a los fieles a ejercer con lealtad los deberes de su estado de vida, orar con devoción, escuchar un sermón con fines de lucro, y especialmente ayudar con recogimiento y devoción el Santo Sacrificio de la misa, y así participar en abundancia de sus preciosos tesoros.
Una iluminación, por ejemplo, puede ser comprender, mejor de lo que se había comprendido antes, sus defectos y sobre todo su pecado prevaleciente.
Una inspiración, en cambio, es cuando una voz interior le advierte sobre la solución definitiva para evitar la ocasión de pecado, o renunciar a un pecado conocido, o evitar las malas compañías o las ocasiones peligrosas, con mayor determinación.
Y buscar después, con seriedad, la virtud que está en oposición a su vicio predominante.
¿CUÁL ES EL EFECTO QUE PERSIGNARSE CON AGUA BENDITA TIENE SOBRE NOSOTROS?
El “efecto” de esta bendición es principalmente básicamente de limpieza. 
Nuestra intención al entrar en un templo es adorar a Dios y para ello tenemos que estar limpios.
Pero también vamos a misa y comulgamos para estar limpios, para purificar nuestras mentes y cuerpos de nuestros pecados, de nuestra falta de fe, de nuestros procederes indignos, de nuestras debilidades.
De algún modo este gesto es un aspecto exterior de algo que nos debe suceder en el interior, o sea nuestro arrepentimiento y purificación.
No en vano en nuestras casas limpiamos las cosas con agua, las lavamos.
Entonces del mismo modo nosotros hacemos un símil de lavarnos internamente con este signo.
Buscamos un efecto sobrenatural de un hecho natural de persignarnos con el agua bendita.
Por lo tanto, desde el punto de vista sacramental, la conexión se extiende a lo sobrenatural.
También esto está acompañado con algún tipo de oración que podemos decir en ese momento pidiendo la purificación y la gracia para limpiarnos.
Los salmos se refieren a esto:
51:9 Purifícame con el hisopo y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. 
Este tipo de gesto purificador pone nuestra mira en Dios y es una oración hacia él; por más que no digamos palabras oramos con nuestros actos.
Es un adicional a la liturgia que nos permite seguir viviendo la liturgia.
LAS PILAS DE AGUA BENDITA MUESTRAN LOS LÍMITES DEL ESPACIO SAGRADO
En la medida que las pilas de agua bendita están en la entrada de los templos, son señales y marcas que definen un espacio.
De aquí hacia afuera es el espacio secular y de aquí para adentro es el espacio sagrado.
Y el gesto que hacemos cuando entramos o salimos de ese lugar marca la diferencia de geografías.
Cuando entramos es como que dejamos el mundo para ir a un área sagrada.
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Y cuando salimos es que volvemos a trajinar en el mundo profano.
Y esto se puede palpar claramente.
Salimos del ruido y el stress del espacio profano y entramos en otro donde reina el silencio, con luces menos estridentes, donde todo está armado para mostrarnos un mundo de belleza espiritual, donde nosotros debemos orar y adorar a Dios, lo cual refresca nuestra vida y renueva nuestras emociones.
Cuando hacemos el gesto al salir del templo nos ayuda a entrar en el mundo profano, que es peligroso y añoramos quedarnos en el sagrado, pero sabemos que no podemos.
Este mismo gesto lo realizamos en forma privada en nuestras casas. Hay gente que conserva recipientes con agua bendita y se bendice con ella al entrar y salir, simbolizando que pasa de un mundo a otro.
La experiencia física de sentir el agua santa limpia y fresca en nuestra piel expresa y fomenta la renovación espiritual. 
Nos ayuda a hacer la transición de la actividad normal en la actividad especial.
LAS ABLUCIONES VIENEN DE LOS JUDÍOS
Esta es una práctica que los cristianos tomamos de los judíos, porque previo a las adoraciones a Dios los judíos realizaban las abluciones rituales (lavados), que llevaban luego a la sesión de adoración formal. 
Eso se imitó en los templos cristianos, y en los atrios se formó una especie de lugar marca que es la transición entre el mundo externo y el mundo eclesial, donde se celebra la liturgia.
Por eso al principio había grandes fuentes de agua, que luego fueron derivando en las pequeñas pilas que vemos hoy a los lados de las puertas de los templos.
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Aunque en algunos templos aún hay esas grandes pilas.
En esas pilas grandes los fieles sumergían las manos para purificarse antes de seguir para el espacio sagrado.
Que además tenía el significado de prepararse para entrar en la adoración, o sea que implica un cambio en nuestras emociones y nuestra mente.
EL VALOR EXORCÍSTICO DEL AGUA BENDITA
El poder de los sacramentales se encuentra en la oración de intercesión de la Iglesia.
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En nombre de la cual el sacerdote bendice o exorciza personas y objetos.
Según el exorcista y demonólogo Padre José Antonio Fortea el santiguarse con agua bendita al entrar en una iglesia no es un mero símbolo sino que tiene un poder exorcístico real.
El agua bendita produce tres efectos:
Atrae la gracia divina, purifica el alma y aleja al demonio.
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La Iglesia ha orado sobre esa agua con el poder de la Cruz de Cristo.
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El poder sacerdotal ha dejado una influencia sobre esa agua.
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Al mismo tiempo purifica parte de nuestros pecados, tanto los veniales como el reato que quede en nuestra alma.
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Aleja al demonio.
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El demonio puede entrar perfectamente en una iglesia, sus muros no le contienen, el suelo sagrado no le refrena.
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Sin embargo el agua bendita, sí que le aleja.”
Y continúa:
“La gente se suele quejar de que se distrae mucho en la Iglesia, el demonio tiene gran interés en distraernos justo cuando vamos a estar en contacto con las realidades sagradas.
Por eso es tan útil el agua bendita de la entrada.
Aun usando el agua bendita podemos despistarnos, pero tendremos la seguridad de que las distracciones proceden de nosotros y no del demonio”.
Aquí puede leer las oraciones para bendición y exorcizar el agua bendita.
FORMAS PRIVADA DE USAR EL AGUA BENDITA
Una forma de uso, como ya hablamos, es persignarse con agua bendita.
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Otra es aspergerla (salpicarla) sobre sí mismo o sobre otras personas, lugares u objetos.
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Y otra es beberla o pasarla en partes del cuerpo.
Los momentos de uso son múltiples.
Uno es cuando una persona hacer algo importante  y siente malestar, bajón, dolor de cabeza, en cuyo caso usa el agua bendita.
Otro es cuando se producen problemas de relación entre las personas, una pelea, desarmonía, en las cuales siempre está metido el maligno.
La señal de la cruz con agua bendita lo ahuyenta.
También sirve cuando un mismo está irritado, de mal humor, las cosas no le salen.
También algunos consideran que puede librarnos de accidentes y hasta ayudar a recuperarnos de enfermedades.
Hay gente que hasta cocina con agua bendita, le pone un chorrito de agua a la comida para proteger y bendecir a su familia, y para que lo cocinado salga bien.
Para que el agua sea bendita debe estar bendecida por un ordenado según el ceremonial del “Ritual de Bendiciones” y en el propio “Misal Romano”.
Por todo esto es recomendable que las personas anden con agua bendita encima para usar en diferentes momentos.
Asperger la casa de vez en cuando con ella y santiguarse con ella al entrar y salir de la casa.
Y desde luego hacer esto con el agua bendita en las pilas a la entrada de las iglesias.
OTROS TIPOS DE SACRAMENTALES
Aceite exorcizado es un tipo especial de sacramental.
Según el padre Amorth, exorcista romano, el aceite tiene la capacidad de eliminar comidas mágicas, venenosas, impuras, que entran en el cuerpo a través del comer o beber.
Por lo tanto, el aceite exorcizado se puede usar para condimentar los alimentos, cuando existe la sospecha de que algo venenoso, nocivo o mágico se ha comido.
Provoca una expulsión rápida del objeto en cuestión.
Frotar con aceite en el cuerpo de la persona poseída ayuda a la obra de la gracia en la lucha con el espíritu del mal y su influencia.
Sal exorcizada a través de la aspersión en habitaciones consideradas infectados por las acciones de las fuerzas diabólicas, por ejemplo en lugares donde fueron convocados malos espíritus, o tuvieron lugar rituales paganos o espiritistas .
También se utiliza en la protección de casas, viviendas, edificios, granjas y campos, si se sospecha que están bajo la influencia de maldiciones.
La sal se puede añadir a la alimentación si hay sospecha que hay un encantamiento a través de una comida.
Incienso exorcizado se utiliza en condiciones específicas, cuando los malos espíritus abruman a la persona esclavizada, negándole  contacto con su entorno.
El humo del incienso exorcizado irrita a los malos espíritus, lo que hace que se revelen y alejarse.
Esto ayuda al sacerdote al reconocimiento de los malos espíritus.


Foros de la Virgen María

HOY SE INICIA LA NOVENA A LA VIRGEN DE GUADALUPE


REDACCIÓN CENTRAL, 03 Dic. 16 / 02:01 am (ACI).- El 12 de diciembre la Iglesia celebra la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de América y Patrona de México, que dejó su imagen desde ese día en una sencilla “tilma” como señal del Amor de Dios para creyentes y no creyentes.
Cercanos a esta gran solemnidad mariana les dejamos una Novena para pedir la intercesión de la Virgen María ante Dios.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición
"Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, creador y redentor mío, por ser vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido. Propongo enmendarme y confesarme a su tiempo y ofrezco cuanto hiciere en satisfacción de mis pecados, y confío por vuestra bondad y misericordia infinita, que me perdonaréis y me daréis gracia para nunca más pecar. Así lo espero por intercesión de mi Madre, nuestra Señora la Virgen de Guadalupe. Amén".
Primer Día
"¡Oh Santísima Señora de Guadalupe! Esa corona con que ciñes tus sagradas sienes publica que eres Reina del Universo. Lo eres, Señora, pues como Hija, como Madre y como Esposa del Altísimo tienes absoluto poder y justísimo derecho sobre todas las criaturas.
Siendo esto así, yo también soy tuyo; también pertenezco a ti por mil títulos; pero no me contento con ser tuyo por tan alta jurisdicción que tienes sobre todos; quiero ser tuyo por otro título más, esto es, por elección de mi voluntad.
Ved que, aquí postrado delante del trono de tu Majestad, te elijo por mi Reina y mi Señora, y con este motivo quiero doblar el señorío y dominio que tienes sobre mí; quiero depender de ti y quiero que los designios que tiene de mí la Providencia divina, pasen por tus manos.
Dispón de mí como te agrade; los sucesos y lances de mi vida quiero que todos corran por tu cuenta. Confío en tu benignidad, que todos se enderezarán al bien de mi alma y honra y gloria de aquel Señor que tanto complace al mundo. Amén.
Se dicen las intenciones de la novena y se reza un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria.
Oración de San Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe
¡Oh Virgen Inmaculada Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos, y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro. Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor. Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores. Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponernos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra. Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa. Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas. Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe y celosos dispensadores de los misterios de Dios. Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza. Con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos. esperanza nuestra, míranos con compasión, enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver a Él, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el sacramento de la penitencia, que trae sosiego al alma. Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos sacramentos que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra. Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios, podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo,
vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

DAR AMOR



"Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas de cada lugar. Anunciaba la buena noticia del Reino y curaba toda clase de enfermedades y dolencias. Viendo a la gente, sentía compasión, porque estaban angustiados y desvalidos como ovejas que no tienen pastor. Dijo entonces a sus discípulos:
– Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por eso, pedid al Dueño de la mies que mande obreros a recogerla.

Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas de cada lugar. Anunciaba la buena noticia del Reino y curaba toda clase de enfermedades y dolencias. Viendo a la gente, sentía compasión, porque estaban angustiados y desvalidos como ovejas que no tienen pastor. Dijo entonces a sus discípulos:
– Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por eso, pedid al Dueño de la mies que mande obreros a recogerla.
 Jesús envió a estos doce con las siguientes instrucciones:
–  Id y anunciad que el Reino de los cielos está cerca. Sanad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad de su enfermedad a los leprosos y expulsad a los demonios. Gratis habéis recibido este poder: dadlo gratis."

Jesús anuncia el Reino y cura a la gente. Ambas cosas son una sola: Amor.
Los hombres andan desorientados sin nadie que los dirija. Por eso Jesús pide operarios que sigan su trabajo. Gente que reparta Amor por la tierra.
Si examinamos nuestra vida, veremos la cantidad de cosas que hemos recibido gratuitamente. Jesús nos envía para que, también nosotros, repartamos gratuitamente Amor a nuestro alrededor.
El trabajo es inmenso. De lo que se trata es de hacer de nuestras vidas imágenes del Reino. Y eso se hace amando sin cesar. Eso es lo que Jesús nos pide: que demos Amor.


MARÍA, LA VIRGEN TRABAJADORA


Las manos de María tenían la belleza que se refleja cuando han trabajado, consolado, se han tendido abiertas a los demás.

Por: El paraíso de Nazaret | Fuente: El paraíso de Nazaret

Siempre que pienso en el trabajo, me viene a la mente lo que San Pablo escribió al enterarse de que había algunos por ahí que se dedicaban a hacer el vago: “el que no trabaje, que no coma”. Bien dicho.

Desde que nuestros primeros padres tuvieron la desgracia de pecar, toda su parentela hemos tenido que cargar con las consecuencias. Una de ellas fue precisamente aquel: “comerás el pan con el sudor de tu frente”. Todos quedamos sometidos a la ley de trabajo y la fatiga.

Pero resulta que no todos los humanos han nacido con el pecado original. Hay dos excepciones: Jesús y María. Y en justicia, ninguno de los dos tenía que haberse ganado el pan con el sudor de su frente. Sin embargo, ambos prefirieron no reclamar para sí ese privilegio. Decidieron someterse al trabajo y al cansancio que conlleva. Y vaya si trabajaron y se agotaron durante su vida...

Así es, María fue muy trabajadora. Lo atestiguan claramente sus manos. Las manos de María.

Manos de una ama de casa. La primera en levantarse y la última al acostarse. Manos de mujer a la que -como suele decirse- “le faltaban manos” para todos los quehaceres propios (y también ajenos); y a la que se le quedaba corto el día con sus 24 horas por todo lo que metía en él.

Manos repletas de tantas cosas grandes y pequeñas, muy pequeñas, de las que depende la felicidad y el bienestar de un hogar, de un barrio, de un pueblo.

María, seguramente, no tenía demasiado tiempo para andar cuidándose y
arreglándose las manos. (Cuánto tiempo dedican hoy algunas mujeres a arreglarse las manos...) Cuánto tiempo gastamos nosotros en preocuparnos nada más que de nosotros mismos. Y cuántas cosas dejamos de hacer por eso. Se nos van de las manos tantas posibilidades por no haber sido capaces de mover ni un dedo...

No me apena afirmar que las manos de María no eran tan bonitas como otras. Pero sí eran mucho más bellas. Las manos de María tenían toda esa belleza que se refleja en las manos que han trabajado, que han consolado, que se han tendido abiertas a los demás sin tregua ni medida.

Las manos de María lucían toda esa belleza más espiritual que transpiran las manos de una esposa y de una madre que trabaja con ellas. Esa belleza que poseen las manos femeninas que han hecho, precisamente por trabajar, el sacrificio de parecer menos bonitas.

Sí, sin duda eran las manos de una verdadera Reina, de una auténtica Señora; que ahora se elevaban hasta acariciar al mismo Dios y, poco después, andaban entre los pucheros, la ropa sucia, o dándole a la escoba y al trapeador... Admirable contraste: de traer entre manos lo más elevado y puro (el Hijo mismo de Dios), a estar arreglando las cosas rotas, sucias y sencillas de los hombres.

Manos hechas al trabajo, al agua fría del lavandero del pueblo, a la limpieza de la casa, a lijar y mover maderas ayudando a José... Pero manos que nunca perdieron por eso su finura encantadora.

Manos, por tanto, laboriosas, aplicadas, usadas... Pero sin dejar de ser bellas, tiernas y delicadas. Que sabían también lavar y peinar y acariciar a un Niño que era Dios, su Hijo.

Manos abiertas y disponibles a las necesidades de todos; de los vecinos, de los enfermos, de los marginados de su sencilla aldea de Nazaret. Manos que tocaron muchas puertas para ofrecer ayuda, y muchas llagas para curarlas y vendarlas. Manos discretas, llenas de bondad generosa y callada. Nunca su derecha no supo lo que hacía su izquierda. Por eso esa labor en favor de los otros valía el doble, pues lo hacía oculto.

Manos por las que pasaban otras realidades además de las materiales. Por las manos de María pasaban diariamente quintales de gracias de Dios para otras almas. Manos que daban gloria a Dios en cada trabajo sencillo y humilde. Manos que siguen trabajando sin descanso y a través de las cuales nos llegan copiosas todas las gracias de Dios para cada uno de nosotros.

Y nuestras manos, las manos de sus hijos, ¿cómo están nuestras manos? ¿Las usamos, las empleamos para la gloria de Dios? ¿
Nos manchamos las manos”? Es decir, ¿trabajamos, nos esforzamos, nos metemos a fondo en todo lo que tenemos que hacer cada día? ¿Nos manchamos las manos en el trabajo? ¿Nos las manchamos en los propios estudios? ¿Nos las manchamos en obras de caridad y misericordia para con los necesitados? O quizá se nos puede aplicar eso de que “tiene las manos tan limpias, que no tiene manos”.

Sí, nuestras manos, que son nuestros talentos, nuestras cualidades, los denarios que Dios nos ha entregado para negociar con ellos, para ponerlos a producir para el bien y provecho de los demás. A lo mejor los tenemos sin estrenar, nuevecitos, enterrados bajo tierra, bien envueltos en un pañuelo. Pero, sin dar gloria a Dios, sin ganar méritos, sin producir fruto para nadie. Ahí están, bien sepultados, a ver si florecen por generación espontánea...

Es una lástima que muchas veces no nos parezcamos más a nuestra Madre María, la Virgen de las manos trabajadoras. Nosotros, tantas veces, en vez de ‘ensuciarnos las manos’, nos las lavamos. Nos ‘lavamos las manos’ ante nuestros deberes y responsabilidades personales como hombres y como cristianos. Le sacamos el bulto. Nos desentendemos. Y tristemente, lavándonos las manos, nos ensuciamos la conciencia.

Abramos los ojos a todo lo que podemos hacer en casa y fuera de ella también. No seamos fáciles en pensar que no hay tiempo para más cosas. No nos engañemos, cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene cien bolsillos. Sólo el que se los busca los encuentra.

El trabajo digno y humano no mata, no. Lo que sí mata es la ociosidad y la pereza. El trabajo es salud y vida que se dona a los demás. Bien lo sabe María, siempre trabajadora y dispuesta a hacer más por los demás con una sonrisa envidiable. Bien lo saben tantos hombres y mujeres que minuto a minuto desgastan con alegría su vida y sus manos en un trabajo fecundo mucho más allá de las fronteras del propio egoísmo.

Qué diverso sería nuestro mundo si cada uno de nosotros fuésemos más como María, la Virgen trabajadora. Ojalá que nunca olvidemos que no podemos matar el tiempo, sin herir la eternidad. La nuestra y también la de otros...

viernes, 2 de diciembre de 2016

CLASE TRANSEXUAL GRABADA EN COLEGIO: «HAY NIÑAS CON PENE, LA CIENCIA NO PUEDE SABER SI SOY HOMBRE»


Grabación de lo que el lobby transexual explica en colegios de Madrid a padres y niños.

"Este año todo el colegio va a tratar la mejora de la convivencia, atendiendo a la diversidad", explicaba ante unos padres el director de un colegio público de una ciudad del sur de Madrid el pasado 26 de noviembre.

Y con esa motivación (convivencia, diversidad...) se trajo a unos psicólogos activistas de un lobby de ideología de género, la Fundación Daniela. Entre ellos, Leo, transexual, con barba y voz masculina (productos de un tratamiento) pese a su genética femenina.

Primero dieron una charla a los niños de 10 y 11 años, en horario escolar, sin presencia de padres. Después impartieron la charla para padres, en la que estuvieron presentes, con discreción, los periodistas que grabaron este audio.

Estos 6 minutos publicados ahora en La Contra TV resumen una hora y media de doctrina que los mismos activistas reconocen que no es científica.

LO QUE EXPLICAN A LOS NIÑOS
Ellos insisten en que es un tema para hablar con menores: a los niños les cuentan que "hay niñas con pene y niños con vulva" y que cada niño sabe cuál es su identidad de género hacia los 4 años.

"Trabajamos con menores trans y sus familias, y la idea que os lanzamos es que no hay cuerpos de chicos y cuerpos de chicas", predica Leo a los padres que acuden a la charla.

"Una persona es chico o chica en base a como se identifica. Existen chicos con vulva y chicas con pene. Lo que pasa es que esto no se nos cuenta".  

NO SE PUEDE DEMOSTRAR: SE DICE Y SE DEBE ACEPTAR
"La identidad de género es algo que tenemos todas las personas y que se establece en torno a los tres o cuatro años. A esa edad sabemos si somos niños o niñas. No hace falta decirle a nadie que es trans, o asegurarse, o pedirle que nos lo demuestre. Para empezar, porque no se puede. Es una cuestión de palabra, de decir 'yo soy niño' o 'soy niña'. No hay mucho más que investigar".

"La ciencia no puede averiguar si yo soy un hombre o si soy trans, porque no hay una prueba neurológica ni de ningún tipo que determine mi identidad de género como hombre trans, como tampoco hay ninguna que determine la identidad del resto de personas; estamos en la misma situación de no evidencia", añade Leo, dejando claro que la "identidad" no tiene nada que ver con la evidencia científica.

"Cuando nace un bebé, ¿cómo sabemos, quién dice, si es un niño o una niña? El médico, ¿no? El médico ve los genitales del bebé y le asigna un género. Hablamos de género asignado, se le asigna desde fuera", añade.

La ciencia no puede decir nada sobre la identidad de sexo de una persona, insisten en Fundación Daniela; sólo la propia persona. "Esta viñeta es hoy por hoy algo utópica, pero es a lo que habría que llegar", explicó Leo en la charla, con seriedad.

LA SOCIEDAD DEBE AMOLDARSE A ESTA DOCTRINA
El lobby LGBT y la ideología de género pretenden que toda la sociedad, todo "el entorno", asuman su doctrina. "La transición no es sólo del niño, al final es de toda la familia. Todo el entorno tiene que apoyar, tiene que hacer un esfuerzo por cambiar sus esquemas previos sobre lo que es ser hombre y ser mujer".

Además, esta doctrina se ha de impartir a los niños, como han hecho ellos un rato antes con los alumnos de 10 y 11 años. "Esto no es contenido para adultos. Estamos hablando de qué es ser niño y ser niña. Es algo que desde muy pequeños se les habla. Pensamos que desde el momento que se les dice que los niños tienen pene hay que decirles que hay niños que tienen otros cuerpos. Es describir la realidad, que es diversa".

Una vez expuesta la doctrina, Leo completa la exposición con un testimonio en primera persona, y así hizo también con los niños, que preguntaban "cómo supiste que eras niño y no niña". 

"En mi caso yo soy una persona trans, soy un chico trans. Al nacer, no me identifiqué, no me identifico, con el género que se me asignó. Nací con vulva, los médicos me asignaron el género mujer, a mis padres les dijeron 'tenéis una niña' porque tenía vulva. Yo desde muy pequeño veía que me clasificaban en un género que no se correspondía con el que sentía como propio".

Recomendamos la historia del ex-transexual Walt Hayer: era un niño y su abuela lo vestía de niña y halagaba (aquí)

ReL publicará dentro de unos días más datos sobre esta charla, lo que se explicó a los niños, las respuestas de los activistas a las preguntas incómodas y lo que piensa el párroco del pueblo, que estuvo  presente en la charla. 


UN NIÑO SE TRANSFORMÓ EN EL “ÁNGEL” DE ALAN RUSCHEL


Su mano inocente fue la que guió el primer rescate tras el accidente de Chapecoense.

RAUL ARBOLEDA - STR - AFP

Algunas crónicas periodísticas -de las tantas que por estos días emergen luego del trágico accidente que sufrió el avión que llevaba al equipo de fútbol brasileño Chapeconese hacia Medellín para disputar la final de la Copa Sudamericana- lo afirman sin tapujos: un “ángel” salvó a Alan Ruschel, uno de los seis sobrevivientes.

Es que según la agencia EFE, en base a testigos locales, gracias a trabajo de “guía” de un niño de unos 10 años -especulan sobre su edad quienes lo vieron- fue posible el rescate de este futbolista entre los restos de la aeronave que cayó Cerro El Gordo (Antioquia, Colombia).

“Cuando estábamos estacionando las camionetas llegó un niño y nos dijo que a unos heridos los estaban sacando por otro lado”, afirmó a EFE Sergio Marulanda, un lugareño que colaboró con las tareas de rescate.

Este niño, cuya identidad no trascendió, con ese gesto aparentemente insignificante, terminó siendo parte fundamental en la coordinación del rescate.


“Un policía me dijo: ‘usted es el primero en llegar, monte al niño en la camioneta y vaya a recoger los heridos'”, agregó Sergio, quien se había hecho presente en el lugar debido a la llamada de su hermano, un médico que le pidió colaboración ante lo sucedido.

Posteriormente, ya en el lugar, la camioneta de Sergio fue la que recibió en primera instancia a Alan y otros rescatistas para tareas de primeros auxilios.


Sergio se convirtió en eslabón fundamental para que Alan continuara con vida, pero antes fue vital la mano de la inocencia, la mano del pequeño de 10 años que hizo de veces de guía y, por ende, para muchos, de “ángel”.