viernes, 2 de septiembre de 2016

UN FANTÁSTICO MILAGRO POR INTERCESIÓN DEL PADRE PÍO


Nunca digas nunca, cuando todavía no recurriste al Padre Pío…
Paul Walsh tenía 17 años cuando el automóvil que conducía chocó contra un árbol en Chester Pike en los suburbios de Piladelphia en una helada noche de diciembre en 1983. 
Un médico describió sus heridas en la cabeza como el equivalente de dejar caer un huevo en una acera de cemento. 
No sólo tenía el cráneo destrozado, sino que todos los huesos de su rostro estaban rotos y había un desgarro en su cerebro.
Los médicos del Centro Médico de Crozier Chester dijeron que era irreversible el daño cerebral y que nunca recuperar la conciencia. 
Pero como dice el viejo refrán, “nunca digas nunca” [si aún no recurriste al Padre Pío].  
Pero el sábado 14 de mayo de 2005, Paul Walsh recibió una licenciatura en artes liberales de Neumann College en Aston, PA. 
“Me gustaría enseñar a especiales”, dijo el graduado de 38 años, que se empleaba como un asociado de tiempo completo con Elwyn, Inc., un programa residencial de día para las personas desfavorecidas mentalmente. 
“Me gustaría seguir trabajando con las personas desfavorecidas mentalmente.”
La recuperación de Paul de las lesiones masivas en la cabeza en 1984 fueron “inexplicables, sobre una base puramente médica y científica”, dijo uno de los médicos que lo atendieron, Michael Ryan, MD. En una declaración escrita, el Dr. Ryan dijo:
“Es mi sensación de que sin la ayuda de la influencia sobrenatural, Paul hoy estaría muerto o seguiría en un estado comatoso”.
LAS LESIONES DEL ACCIDENTE
A pesar de que recuerda poco de su calvario de cuatro meses después del accidente, su madre, Betty Walsh, recuerda cada detalle, desde el momento en que recibió la llamada de teléfono en la noche del accidente.
“La enfermera me dijo que fuera al hospital de inmediato”, dijo la madre de diez hijos de Ridley Park, PA.
“Fue difícil incluso reconocer a Paul. Su cara estaba tan hinchada, como una calabaza, y totalmente envuelta en vendas.
No se veía muy bien, pero él reconoció mi voz, porque se movió cuando él me escuchó”.
Después de diez horas de cirugía al día siguiente, en la que Paul perdió cuatro veces y media la cantidad de sangre en su cuerpo, fue trasladado al Centro Médico de Crozier-Chester en condición crítica.
Al principio, parecía estar mejorando, e incluso hablaba un poco, pero había un líquido sospechoso que goteaba de la nariz.
Todo el mundo pensó que tenía un resfriado y pasó un mes antes que los médicos descubrieran que el fluido no era de la congestión nasal – era fluido espinal. 
Una tomografía computarizada reveló un desgarro en el cerebro de Paul.
“Fue entonces cuando se dieron cuenta de que era peor de lo que pensábamos“, dijo Betty.
Los médicos trataron de reparar la ruptura, pero el interior de la cabeza de Paul estaba demasiado destrozado.
Recurrieron a drenar el fluido con punciones lumbares y luego un catéter, pero la condición de Paul continuaba deteriorándose.
Comenzó a deslizarse dentro y fuera de la conciencia.
Otra tomografía reveló que tenía hidrocefalia y los ventrículos de su cerebro se llenaban de líquido.
Los médicos lo prepararon para cirugía de emergencia para colocar una derivación en la cabeza para drenar el líquido cuando descubrieron otra complicación grave, que también había desarrollado meningitis espinal.
“En este momento, no había esperanza”, dijo Betty. “Los ventrículos se seguían llenando de líquido y se aplanaba el lóbulo frontal de su cerebro“.
A pesar de que Paul estaba vivo, en esencia, se había ido.
“Ellos decían ‘tienes que dejar de esperar. . . la forma en que está ahora es la forma en que va a ser’. Es permanente e irreversible el daño cerebral“.
Pero Betty no estaba dispuesta a renunciar a su hijo. 
A pesar de que tenía otros nueve hijos en casa, se sentía como la mujer en la Biblia que tenía diez monedas, pero perdió una y no podía dejar de buscar hasta encontrarla.
“Decidimos que Paul necesitaba un milagro“, dijo Betty. 
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Al final, si Paul no mejoraba, lo aceptaría, pero, mientras tanto, estaba realmente creyendo que podría haber un milagro y por lo menos me gustaría orar con fe.”
LLEGA LA ESTAMPITA DEL PADRE PÍO
Una mujer de San Madeline en Ridley Park, le dio cinco tarjetas de oración para las personas que se encontraban en el proceso de beatificación y necesitaban un milagro.
Todos los días después de la misa, ella y su madre iban al hospital y rezaban el rosario sobre Paul, a continuación, decían las cinco oraciones.
“Cuando llegaba a la oración del Padre Pío, Paul se bendecía a si mismo, a pesar de que estaba totalmente inconsciente”, dijo Betty.
Varias personas fueron testigos de los fenómenos, incluyendo algunas enfermeras. Betty decidió convocar a un grupo local de devotos del Padre Pio y decirles lo que estaba sucediendo.
LLEGA EL GUANTE DEL PADRE PÍO
Este grupo del Padre Pío decidió enviar a alguien al hospital con uno de los guantes usados por el Padre Pío durante las sangrientas heridas de estigmas en sus manos.
El lunes 12 de marzo Paul fue bendecido con la reliquia y en pocos días, una de sus muchas dolencias graves había desaparecido milagrosamente.
Betty llamó al grupo de nuevo y el 6 de abril de 1984, el guante fue traído de nuevo a Pablo y se le puso en la cabeza.
“Supe de inmediato que algo sucedió porque fue como una descarga eléctrica que pasó por él”, dijo Betty. 
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“Abrió los ojos y miró alrededor de la habitación, muy lúcido. Luego quedó en coma de nuevo, pero yo sabía que algo había sucedido.”
Ella tenía razón. Al día siguiente, cuando regresó al hospital se sorprendió al encontrar a su hijo sentado en un sillón y viendo la televisión.
Se dio la vuelta y dijo: “Hola, mamá.”
La enfermera entró corriendo y le dijo a Betty:
“Él ha estado hablando todo el día“.
 Cuando llamó al neurocirujano para decile que Paul Walsh estaba hablando, dijo el doctor, “No es posible y colgó”.
Pero era cierto.
“Le hicieron a Paul otra tomografía y todos los médicos decían: ‘Yo no lo puedo creer. Yo no lo ‘creo’. El lóbulo frontal de su cerebro no estaba más destrozado“.
APARECE UN VIEJO SACERDOTE CON HÁBITO MARRÓN
Aún más inexplicable fue lo que ocurrió días después, el Domingo de Pascua por la mañana, cuando Paul se despertó encontró a un hombre de pie a los pies de la cama.
Descrito como “un viejo sacerdote con una túnica marrón”. Paul pensó que era el hermano de Betty, Charley, que tiene un notable parecido con el Padre Pío.
“Recuerdo que estaba muy seguro de que mi tío Charley había estado a visitarme”, dijo Paul. “Yo lo vi. Él estaba muy contento y me sonrió. Y luego salió de la habitación“.
Betty sabía que no podría haber sido Charley porque vive en Boston. Dobló una imagen del Padre Pío, ocultando el nombre, y se lo mostró a Paul.
“Este es el que me visitó“ dijo. “¿No es que el tío Charley?”
Semanas más tarde, Paul Walsh salió de Crozier Centro Médico de Chester, sanado por completo.
LO HABÍAN ENCOMENDADO AL PADRE PÍO TRES MINUTOS DESPUÉS DE QUE SUCEDIÓ EL ACCIDENTE
Si había alguna duda en su mente de que el Padre Pío intercedió en la curación de Paul, esas dudas se disiparon un año después del accidente, cuando la familia recibió una llamada telefónica inesperada de Bill Rose, que vivió en la propiedad donde Paul se golpeó con el árbol.
Rose afirmó que escuchó el ruido la noche del accidente y salió corriendo para encontrar a Paul tirado en el suelo con su cara en una alcantarilla.
Él sabía que la persona estaba muriendo y mientras alguien llamó a una ambulancia, se ocupó la cabeza de Paul hasta sacarla de la cuneta y oró por su alma.
“A los tres a cinco minutos del accidente de su hijo”, dijo a Betty “lo dediqué al Padre Pío”.
A día de hoy, Paul admite que todavía se pregunta “¿por qué yo?”. Pero eso no le impide contar su historia cada vez que puede. “No estoy haciendo esto por mí mismo”, dijo Paul. “Quiero dar a otras personas la esperanza.”
Fuentes:

Foros de la Virgen María

jueves, 1 de septiembre de 2016

ELIZABETH KÜBLER-ROSS: LA CONNOTADA CIENTÍFICA QUE CONFIRMÓ QUE SÍ EXISTE EL MÁS ALLÁ


Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.
La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.
La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.
“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.
La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.
La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matrícula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.
La muerte no existe
La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. “Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.
La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.
La luz al final del túnel
La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.
La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.
La “conciencia cósmica” de la doctora Kübler-Ross
La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.
La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.
En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.

ERA "SACERDOTE" SATÁNICO



ROMA, 05 Mar. 15 / 10:03 pm (ACI/EWTN Noticias).- La pasada visita del Papa Francisco a Nápoles (Italia) recuerda la historia de un beato que estuvo muy involucrado en el satanismo, llegando incluso a declararse "sacerdote" de esta práctica. Se convirtió gracias al rosario y fundó el Santuario de Nuestra Señora de Pompeya.

El Beato Bartolo Longo nació en una familia católica pero se alejó de la fe aproximadamente en la década de 1860: un tiempo en el que la Iglesia Católica era atacada en la esfera política y que afrontaba las amenazas de la creciente popularidad del ocultismo.
Longo se hizo satanista e incluso llegó a afirmar que era un sacerdote satánico.
Tras varios años de luchar contra la depresión e incluso con algunos intentos de suicidio encima, un profesor universitario lo alentó a abandonar el satanismo y le presentó a su confesor, el P. Alberto Radente quien lo animó a rezar el rosario. Esa oración lo devolvió a la fe católica.
Bartolo Longo se convirtió en un gran devoto de Nuestra Señora del Rosario, especialmente por una imagen que recibió de manos del P. Radente en 1875. Se hizo terciario dominico y se convirtió en un gran promotor del rosario.

La imagen que recibió Longo muestra a la Virgen sentada en un trono sosteniendo al niño Jesús y con un rosario en la mano, con Santo Domingo y Santa Catalina de Siena a sus pies.
En poco tiempo la imagen, que preside el Santuario actualmente, hizo que Dios obrara una gran cantidad de milagros.

El primer milagro fue la curación de una niña de doce años, Clorinda Lucarelli, que sufría de epilepsia, que había sido diagnosticada con un mal calificado de “incurable” por los médicos de la época.

En declaraciones a ACI Prensa, el Arzobispo de Pompeya, Mons. Tomasso Caputo, dijo que el Beato Bartolo Longo “hizo un enorme trabajo de promover la devoción a la Virgen, invitando a la gente a rezarle para que difunda su misericordia”.

“Y así fue. Este es un testimonio de los muchos ofrecimientos de los fieles donantes de todo el mundo en señal de su gratitud por la misericordia recibida”, añade.

Longo murió en Pompeya en 1926 y fue beatificado por el Papa San Juan Pablo II el 26 de octubre de 1980. Es conocido como el Apóstol del Rosario.

Sus últimas palabras fueron: “mi único deseo es ver a María, que me salvó, salvando a otros de las garras de Satanás”.

Publicado por Unción Católica y Profética

EN NOMBRE DE JESÚS



 "En una ocasión se encontraba Jesús a orillas del lago de Genesaret, y se sentía apretujado por la multitud que quería oír el mensaje de Dios. Vio Jesús dos barcas en la playa. Estaban vacías, porque los pescadores habían bajado de ellas a lavar sus redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca y comenzó a enseñar a la gente. Cuando terminó de hablar dijo a Simón:
– Lleva la barca lago adentro, y echad allí vuestras redes, para pescar.
Simón le contestó:
– Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, puesto que tú lo mandas, echaré las redes.
Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros de la otra barca, para que fueran a ayudarlos. Ellos fueron, y llenaron tanto las dos barcas que les faltaba poco para hundirse. Al ver esto, Simón Pedro se puso de rodillas delante de Jesús y le dijo:
– ¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!
Porque Simón y todos los demás estaban asustados por aquella gran pesca que habían hecho. También lo estaban Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón:
– No tengas miedo. Desde ahora vas a pescar hombres.
Entonces llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús."

La gente se agolpa junto a Jesús para oír su mensaje. Jesús quiere dar una lección a sus seguidores. Han pescado toda la noche y no han recogido ni un solo pez. Pero vuelven a echar las redes obedeciendo a Jesús, en nombre de Jesús. La pesca es extraordinaria. Este hecho va a cambiar la vida Pedro, Santiago y Juan. Se van a convertir en pescadores de hombres.  Se trata de "pescar" en nombre de Jesús. Nos quejamos de falta de vocaciones, de iglesias vacías...pero, ¿pescamos en su nombre o en  el nuestro? ¿Predicamos una doctrina o dedicamos nuestra vida a salvar a los hombres, a compartir, a darles de comer, de vestir y hacerlos caminar? Esos dos puntos son imprescindibles: actuar en nombre de Jesús, y actuar para salvar a los hombres.  El día que lo hagamos, cambiarán nuestras vidas.


CARTA A MADURO: LÍNEAS ANTE EL INEVITABLE DESMORONAMIENTO


Estimado señor Maduro:

La marcha de hoy en Venezuela no es una marcha política. Es la marcha de la dignidad, de la honradez, de la decencia de un Pueblo que ha sido ultrajado, engañado, machacado y encadenado.

Salga al balcón y mire al horizonte, hacia la marcha. Toda la gente digna está contra usted. Ha logrado unir al país, señor presidente. Por fin lo ha logrado, pero contra usted.

Evidentemente, no apelo a su decencia, señor Presidente. Sólo me queda apelar a su más básico y elemental sentido de supervivencia. Si se obceca en enrocarse, las cosas se le van a ir de las manos del peor modo posible. No hace falta ser muy inteligente, como usted, señor presidente, para darse cuenta de lo peligroso que es vivir en una nación donde todo el mundo está desesperado, hasta los carceleros.

La desesperación tiene un límite y usted lo va a comprobar muy pronto. La única duda que todos tenemos es cuál es el precio que va a hacer pagar a ese pueblo.

Esta marcha hubiera sido imposible hace un año. Con su régimen de libertades, hubiera sido irrealizable. Pero ahora se enfrenta a una masa incontenible de millones de desesperados. ¿Se da cuenta de que intenta contener lo incontenible?

El día de hoy será largo, el más largo de su presidencia. En teoría, los presidentes se dedican a gobernar. Usted, a partir de ahora, se va a dedicar a contener a las masas. Va a vivir el día de hoy como una batalla. Triste presidencia la de aquél que batalla contra su pueblo. Quizá la única guerra que no se puede ganar.

No le quito más tiempo, porque hoy va a tener mucho trabajo. No sé lo que va a pasar hoy. Tampoco usted sabe si dentro de un año se acostará en la cama de su dormitorio o en el lecho de una prisión a la espera de ser juzgado por jueces imparciales.

Hoy todo conspira en su contra, señor Maduro. Hoy, hasta la mirada de los carceleros es más torva. Por primera vez en su mandato, mira al rostro de los pretorianos tratando de interpretar la frialdad de sus gestos.

Suyo afectísimo.

Padre Fortea

¿EL PAPA FRANCISCO SE INSPIRÓ EN SAN JUAN PABLO II PARA SU PROGRAMA DE MISERICORDIA?


BOGOTÁ, 31 Ago. 16 / 05:30 pm (ACI).- El Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gómez, sugirió recientemente que el Papa Francisco se inspiró en la reflexión de San Juan Pablo II sobre la misericordia para promoverla como su programa y clave de su pontificado.
Así lo indicó el Prelado de origen mexicano, que lidera la arquidiócesis más grande de Estados Unidos, durante su intervención el 30 de agosto en el evento de celebración del Jubileo de la Misericordia en América que se realizó hasta ayer en Bogotá, Colombia.
En su ponencia titulada “Sólo la Misericordia es creíble: El Papa Francisco y la Misión Continental en toda América”, Mons. Gómez dijo que “el programa de misericordia” del Santo Padre “está enraizado en una profunda reflexión espiritual sobre la visión profética de San Juan Pablo II”.
En primer lugar, el Arzobispo explicó “un simple hecho que creo que todos ya sabemos: el Papa Francisco no ‘ha inventado’ la misericordia”.
Desde la noche de su elección en marzo de 2013, recordó, los medios seculares “han insistido en una narrativa que presenta al Papa Francisco como un punto de quiebre respecto a los Papas que lo precedieron y como un reformador radical de las desfasadas enseñanzas de la Iglesia y su tradición”.
Por supuesto, continuó, “todos sabemos que esta narrativa de la ‘discontinuidad’ no es cierta” pero “aunque el Papa no ‘ha inventado’ la misericordia, sí es cierto que él ha sido profético al reconocer que la misericordia es la ‘palabra’ que los hombres y mujeres deben oír ampliamente hoy en nuestro mundo”.
“De un modo más profundo, creo que la visión del Papa Francisco está enraizada en haber descubierto una ‘clave’ espiritual del pontificado de San Juan Pablo II. Creo que este punto necesita aún mayor estudio, pero sí me parece que podemos ver las prioridades pastorales y las perspectivas del Papa Francisco ya anticipadas en la sección final de la gran encíclica del Santo, Dives in Misericordia.
El Arzobispo de Los Ángeles explica que “en el hermoso y casi místico pasaje final con el que concluye la encíclica, el Papa Juan Pablo II afirma que la misericordia es una respuesta profética a las ‘múltiples formas de mal que pesan sobre la humanidad y la amenazan’”.
Allí también, prosigue, el Santo Papa “exhorta a los cristianos a ‘practicar la misericordia para con los hombres a través de los hombres’; alienta a la Iglesia a redescubrir las ‘características maternas’ del amor de Dios por sus hijos; y a seguir ‘el ejemplo de María’ y buscar ser ‘madre de los hombres en Dios’”.
Estos temas, explicó el Prelado, “caracterizan la predicación y el testimonio del Papa Francisco”.
ANTÍDOTO PARA LA DESCRISTIANIZACIÓN
“Desde los primeros días de su pontificado, el Santo Padre ha guiado a la Iglesia a una especie de ‘retorno a las fuentes’: una recuperación de la misericordia como la clave de las Escrituras y la historia de la salvación; entendida también como los cimientos de la actividad pastoral de la Iglesia y la vida de todo cristiano”, explicó el Arzobispo.
En todo esto, remarcó, “creo que el Papa Francisco nos muestra una forma nueva, resaltando un camino a seguir para la Iglesia en un mundo que se encuentra en un momento crítico de la historia”.
La misericordia, que el Papa Francisco testimonia siempre en primera persona en su pontificado con obras muy concretas, es lo que necesita el mundo de hoy que vive amenazada por “la secularización y la descristianización” que dominan “los países de América y en todo Occidente”.
“Podemos estar de acuerdo en que las élites que gobiernan y modelan la dirección de nuestras sociedades están profundamente secularizadas y son hostiles a la religión, los valores religiosos y la cultura tradicional”, denunció el Prelado.
“No vemos una persecución violenta en nuestras sociedades, como sí la sufren nuestros hermanos y hermanas en Medio Oriente, África y otros lugares. Pero en nuestros países sí vemos cada vez más a las élites usando todo el poder de la ley y las políticas públicas para imponer sus perspectivas y prioridades, que buscan negar los derechos y libertades de los que no están de acuerdo con ellas”.
Mons. Gómez explicó que “estamos confrontados en nuestras sociedades con un ‘humanismo’ poderoso y falso: un peligroso conjunto de creencias sobre lo que significa ser humano y lo que permitiría la felicidad y el florecimiento humanos. Esta falsa visión está enraizada en suposiciones materialistas y hedonistas que están completamente opuestas a la verdad revelada en la tradición cristiana“.
Además, dijo, “este falso humanismo es opuesto a la consideración de que la persona humana es creada a imagen de Dios y tiene como destino la santidad y la comunión”.
TESTIMONIAR LA MISERICORDIA EN PRIMERA PERSONA
El Arzobispo de Los Ángeles resaltó asimismo que “el testimonio siempre es más poderoso y más persuasivo que las palabras, como bien sabemos, pero esto se vuelve más crucial en una sociedad que niega la realidad de Dios, la relevancia de la fe y la libertad de consciencia”.
“En una sociedad post cristiana, la misericordia –vivida a través de las obras del amor– se convierte en la mejor “prueba” de la presencia de Dios y su poder”, continuó.
El Papa Francisco, dijo el Prelado, “resalta que la misericordia no es una virtud pasiva, tampoco una estrategia ‘de defensa’ de la Iglesia ante una cultura hostil. La misericordia es misionera, está conducida por un amor universal por la humanidad, por un deseo de salvación y liberación de la persona humana”.
“La misericordia busca sacar a los hombres y mujeres de su soledad y llevarlos al encuentro de la hermandad con el Dios viviente”.
“Nuestra práctica de la misericordia lleva a la transformación del entorno, ya que podemos comenzar a ver el mundo a través de los ojos misericordiosos de Cristo. Y así, podremos ver los inicios de una cultura del encuentro, que es la puerta de entrada a un nuevo mundo de fe, una ciudad de amor y verdad”, subrayó.
Mons. José Gómez puso luego como ejemplo a San Junípero Serra, canonizado en septiembre pasado por el Papa Francisco, quien decía en uno de sus sermones que Dios “es misericordia completa, completo amor y completa ternura para todos, incluso para los pecadores más desagradecidos”.
Hacer conocer esto a los hombres, para que también sepan que el Señor es camino, verdad y vida, “es nuestra misión ahora”, precisó.
“Que este Año Jubilar de la Misericordia nos renueve y nos dé un nuevo coraje para proclamar la Buena Nueva de que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte en el mundo de hoy, y que su misericordia puede encontrarse en la misericordia que mostremos unos con otros”.
Para concluir, el Arzobispo de Los Ángeles hizo votos para “que la Virgen de Guadalupe –Madre de Misericordia y Madre de la Nueva Evangelización– nos ayude a todos a ser discípulos misioneros y mensajeros de la misericordia divina”.

ESTA ES LA “NOVENA DE EMERGENCIA” QUE LA MADRE TERESA REZABA EN APUROS


REDACCIÓN CENTRAL, 01 Sep. 16 / 06:16 pm (ACI).- Ante la gran cantidad de problemas que afrontaba con frecuencia y en medio de un acelerado ritmo de vida, la Beata Madre Teresa de Calcuta inventó una manera de invocar la intercesión de la Virgen María a la que nombró “Novena de emergencia” (Flying Novena).
Mons. Leo Maasburg, amigo y consejero espiritual de la Beata, que será canonizada el 4 de septiembre, explica en su libro Madre Teresa de Calcuta: Un retrato personal’, que esta era “su rápida arma espiritual”.
Las novenas son oraciones que se rezan nueve días y son bastante comunes entre la Congregación de las Misioneras de la Caridad. Sin embargo, este rezo promovido por la Madre Teresa consistía en recitar diez Memorares en un solo día, de forma rápida, con el propósito en mente.
Un Memorare es una oración de intercesión a la Santísima Virgen, comúnmente atribuida a San Bernardo de Claraval, que la Madre Teresa hacía con frecuencia.
Mons. Maasburg explicó que la Madre Teresa siempre oraba diez Memorares porque “daba la colaboración de los cielos tanto por sentado, que siempre añadía un décimo Memorares de inmediato, en acción de gracias por el favor recibido”.
Esta “Novena de emergencia” tenía una cosa en común con las novenas de nueve días e incluso con las de nueve meses: la confianza abogando por la ayuda divina, como hicieron los apóstoles durante nueve días junto con “María, la madre de Jesús, y las mujeres” (Hechos 1:14) a la espera de la ayuda prometida por el Espíritu Santo.
La Madre Teresa utilizaba esta oración constantemente para pedir por la curación de un niño enfermo, antes de conversaciones importantes, cuando los pasaportes desaparecían, para solicitar la ayuda celestial cuando las provisiones se acababan, etc.
El P. Brian Kolodiejchuk, postulador de la causa de canonización de la Madre Teresa, señaló en una ocasión que la Madre Teresa enseñaba que el Memorares “expresa de manera efectiva su confianza en el poder de la intercesión de María como mediadora de todas las gracias”.
“Fluye desde el amor y la confianza que tenía en María; era una forma sencilla de presentarle sus peticiones. La rápida respuesta que recibía era su inspiración para recurrir a la Madre del Cielo cada vez con mayor confianza a través de las palabras del Memorares”, añadió.
LA ORACIÓN ES LA SIGUIENTE:
“Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio y reclamando Vuestro Socorro, haya sido desamparado por Vos.
Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las Vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos.

Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas ante la necesidad, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén”.