martes, 12 de enero de 2016

CIEN FRASES DEL PAPA FRANCISCO


Con ocasión de la visita del santo padre Francisco a México, el obispo de San Cristóbal de las Casas, Mons. Arizmendi ha propuesto a sus fieles meditar algunos de sus mensajes. Y escoger algunas de estas frases y pedir al Espíritu Santo que nos ayude a poner en práctica lo que Dios dice por medio del Sucesor de Pedro.

LA MISERICORDIA DIVINA

  1. La misericordia es el don más precioso de Dios. La misericordia es el corazón de Dios. Por ello debe ser también el corazón de todos los que se reconocen miembros de la única gran familia de sus hijos.

  1. Descubramos la ternura que nuestro Padre celestial tiene a cada uno. Que resplandezca la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado.

  1. Que el Año Santo de la Misericordia sea una ocasión privilegiada para reforzar la comunión, perfeccionar la unidad, reconciliar las diferencias, perdonarnos unos a otros y superar toda división.

  1. Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza. En Jesús todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión.

  1. La alegría del Evangelio llena la vida de quienes se encuentran con Jesús. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.

  1. Quienes se dejan salvar por Jesús son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración.

  1. El amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura. Donde está Dios, hay esperanza; y donde hay esperanza, las personas encuentran su dignidad. Hagamos la revolución de la ternura.

  1. Fijemos la mirada en Jesús. A veces se habla más de la Iglesia que de Jesucristo, más del Papa que de la Palabra de Dios. ¡Jesús es el Señor!

  1. No puede haber auténtica evangelización sin la proclamación explícita de que Jesús es el Señor.

  1. La primera forma de indiferencia en la sociedad humana es la indiferencia ante Dios, de la cual brota también la indiferencia ante el prójimo y ante lo creado. Esto es uno de los graves efectos de un falso humanismo y del materialismo práctico, combinados con un pensamiento relativista y nihilista.

MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE

  1. La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura. Dondequiera haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia.

  1. La Iglesia será llamada a curar las heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.

  1. Con el Jubileo de la Misericordia, deseo invitar a la Iglesia a rezar y trabajar para que todo cristiano pueda desarrollar un corazón humilde y compasivo, capaz de anunciar y testimoniar la misericordia, de perdonar y de dar, de abrirse a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, sin caer en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye.

  1. Casi sin darnos cuenta, nos hemos convertido en incapaces de sentir compasión por los otros, por sus dramas; no nos interesa preocuparnos de ellos, como si aquello que les acontece fuera una responsabilidad que nos es ajena, que no nos compete. Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien.

  1. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio.

  1. Una Iglesia con las puertas cerradas se traiciona a sí misma y a su misión, y en vez de ser puente, se convierte en barrera. La Iglesia no es una aduana. Es la casa paterna, donde hay lugar para cada uno. La Iglesia es la portera de la casa del Señor, no es la dueña.

  1. Una Iglesia inhospitalaria mortifica el Evangelio y aridece el mundo. ¡Nada de puertas blindadas en la Iglesia, nada! ¡Todo abierto!

  1. La indiferencia ante el prójimo asume diferentes formas. Hay quien está bien informado, escucha la radio, lee los periódicos o ve programas de televisión, pero lo hace de manera frívola, casi por mera costumbre: estas personas conocen vagamente los dramas que afligen a la humanidad pero no se sienten comprometidas, no viven la compasión. Esta es la actitud de quien sabe, pero tiene la mirada, la mente y la acción dirigida hacia sí mismo.

  1. La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio.

  1. La Iglesia debe llegar a todos, sin excepciones. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie.

  1. Me gustaría decir a aquellos que se sienten lejos de Dios y de la Iglesia: ¡El Señor te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor!

OTRO SISTEMA ES POSIBLE

  1. El sistema social y económico es injusto en su raíz. ¡No a una economía de la exclusión! Esa economía mata. ¡No a la inequidad que genera violencia!

  1. ¡No a la nueva idolatría del dinero! ¡No a un dinero que gobierna en lugar de servir! El dinero debe servir y no gobernar.

  1. La causa principal de la pobreza es un sistema económico que ha quitado a la persona del centro y ha puesto al dios dinero, un sistema económico que excluye, excluye siempre, excluye a los niños, ancianos, jóvenes sin trabajo… y que crea la cultura del descarte en la que vivimos. Nos hemos acostumbrado a ver personas descartadas. Esta es el motivo principal de la pobreza, no las familias numerosas.

  1. Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una “educación” que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus gobiernos, empresarios e instituciones—, cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes.

  1. ¡Cuánto daño nos hace la vida cómoda, el bienestar! El aburguesamiento del corazón nos paraliza. Algunas personas prefieren no informarse y viven su bienestar y su comodidad indiferentes al grito de dolor de la humanidad que sufre.

  1. Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional. Una auténtica fe siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo.

  1. Debemos inmiscuirnos en la política, porque la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común. Y los laicos cristianos deben trabajar en política.

  1. Trabajar por el bien común es un deber de un cristiano. Y muchas veces para trabajar, el camino a seguir es la política.

  1. En nuestras ciudades está instalado el crimen mafioso y aberrante de la trata de personas, y muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda.

  1. ¡No al pesimismo estéril!

  1. Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos.

  1. Los ámbitos educativos son diversos: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis, etc. Una buena educación escolar en la temprana edad coloca semillas que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida.

  1. La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza.

UNIDAD Y PLURALIDAD

  1. ¡No a la guerra entre nosotros! ¡Sí a las relaciones nuevas que genera Jesucristo! ¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno! ¡No nos dejemos robar la comunidad!

  1. Descubrir a Jesús en el rostro de los demás, en su voz, en sus reclamos.

  1. Vivir juntos, mezclarnos, encontrarnos, tomarnos de los brazos, apoyarnos, participar de una verdadera experiencia de fraternidad.

  1. Es imperiosa la necesidad de evangelizar las culturas para inculturar el Evangelio. El cristianismo no tiene un único modo cultural. Una sola cultura no agota el misterio de la redención de Cristo.

  1. La visión consumista del ser humano, alentada por los engranajes de la actual economía globalizada, tiende a homogeneizar las culturas y a debilitar la inmensa variedad cultural, que es un tesoro de la humanidad.

  1. La diversidad cultural no amenaza la unidad. La unidad nunca es uniformidad, sino multiforme armonía. Sólo el Espíritu Santo puede suscitar la diversidad, la pluralidad, la multiplicidad y, al mismo tiempo, realizar la unidad.

  1. La uniformidad no es católica, no es cristiana. La unidad católica es diversa, pero es una. La unidad no es uniformidad. Hay que construir puentes, en vez de levantar muros.

  1. La unidad es saber escuchar, aceptar las diferencias, tener la libertad de pensar diversamente y manifestarlo con todo respeto hacia el otro, que es mi hermano. No tengan miedo de las diferencias.

  1. Que el diálogo entre nosotros ayude a construir puentes entre todos los hombres, de modo que cada uno pueda encontrar en el otro no un enemigo, no un contendiente, sino un hermano para acogerlo y abrazarlo. Dejar el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices.

  1. Dios bendiga a quienes trabajan por el diálogo y la unidad de los cristianos.

  1. Las religiones tienen el derecho y el deber de dejar claro que es posible construir una sociedad en la que un sano pluralismo que respete a los diferentes y los valore como tales, es un aliado valioso en el empeño por la defensa de la dignidad humana y un camino de paz para nuestro mundo tan herido por las guerras.

RENOVACION ECLESIAL

  1. Hoy la Iglesia quiere vivir una profunda renovación misionera.

  1. Las Sagradas Escrituras son fuente de la evangelización. Es indispensable que la Palabra de Dios sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial.

  1. Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador.

  1. ¡Quiero que la Iglesia salga a la calle! ¡Quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos. Las parroquias, los colegios, las instituciones, ¡son para salir! Si no salen, se convierten en una ONG, y la Iglesia no puede ser una ONG.

  1. Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos.

  1. Todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.

  1. Me gusta ser Papa con estilo de párroco, en el servicio: cuando visito a los enfermos, cuando hablo con las personas que están un poco desesperadas, tristes. Me gusta mucho ir a la cárcel. Si un Papa no se comporta como párroco, no es pastor.

  1. ¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero! ¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora!

  1. ¡No nos dejemos robar el Evangelio! ¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!

UNA IGLESIA POBRE, CON Y PARA LOS POBRES

  1. Todas las personas, verdaderamente todas, son importantes a los ojos de Dios. El rico y el pobre tienen igual dignidad, porque a los dos los hizo el Señor.

  1. El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos.

  1. De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad.

  1. El corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres, tanto que hasta Él mismo se hizo pobre. La pobreza está en el centro del Evangelio. ¡Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!

  1. Hoy y siempre, los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio. Para la Iglesia, la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica.

  1. Estamos llamados a descubrir a Cristo en los pobres, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos.

  1. Sin la opción preferencial por los más pobres, el anuncio del Evangelio corre el riesgo de ser incomprendido. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por los pobres.

  1. Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social. ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres!

  1. Estamos llamados a reconocer a Cristo sufriente en los sin techo, los toxicodependientes, los refugiados, los pueblos indígenas, los ancianos cada vez más solos y abandonados, los migrantes.

  1. Hay un signo que no debe faltar jamás: la opción por los últimos, por aquellos que la sociedad descarta y desecha. Jesús nos advierte: el amor a los demás —extranjeros, enfermos, encarcelados, los que no tienen hogar, incluso los enemigos— es la medida con la que Dios juzgará nuestras acciones. De esto depende nuestro destino eterno.

  1. Tenemos que aprender a estar con los pobres. No nos llenemos la boca con hermosas palabras sobre los pobres. Acerquémonos a ellos, mirémosles a los ojos, escuchémosles. Los pobres son para nosotros una ocasión concreta de encontrar al mismo Cristo, de tocar su carne que sufre.

  1. Ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo. La peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual.

  1. Doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia.

  1. La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer. Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia y en las estructuras sociales.

  1. Entre los débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer.

CUIDADO DE LA HERMANA Y MADRE TIERRA

  1. Entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra. La hermana y madre tierra clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella.

  1. Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios. Los cristianos descubren que su cometido dentro de la creación, así como sus deberes con la naturaleza y el Creador, forman parte de su fe.

  1. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás.

  1. La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir el calentamiento del sistema climático.

  1. Que cada gobierno cumpla con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su país, sin venderse a intereses espurios locales o internacionales.

  1. Algunos cristianos suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos, no se deciden a cambiar sus hábitos y se vuelven incoherentes.

  1. Hace falta una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea.

  1. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa; no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana. La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad.

PUEBLOS ORIGINARIOS Y MIGRANTES

  1. Es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. Los indígenas no son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios.

  1. En diversas partes del mundo, los indígenas son objeto de presiones para que abandonen sus tierras, a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura.

  1. Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor.

  1. En nuestra época, los flujos migratorios están en continuo aumento en todas las áreas del planeta: refugiados y personas que escapan de su propia patria interpelan a cada uno y a las colectividades, desafiando el modo tradicional de vivir y, a veces, trastornando el horizonte cultural y social con el cual se confrontan.

  1. La presencia de los emigrantes y de los refugiados interpela seriamente a las diversas sociedades que los acogen. Estas deben afrontar los nuevos hechos, que pueden verse como imprevistos si no son adecuadamente motivados, administrados y regulados. ¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminación, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?

  1. Es trágico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental, que llevan el peso de sus vidas abandonadas sin protección normativa alguna.

  1. Abundantes bendiciones para quienes socorren a los migrantes. Acójanlos sin miedo. Ofrézcanles el calor del amor de Cristo y descifrarán el misterio de su corazón.

LA FAMILIA

  1. La familia atraviesa una crisis cultural profunda.

  1. Vale la pena la vida en familia. Una sociedad crece fuerte, crece buena, crece hermosa y verdadera, si se edifica sobre la base de la familia.

  1. Lo más lindo que hizo Dios, fue la familia. Todo el amor que Dios tiene en sí, toda la belleza que Dios tiene en sí, toda la verdad que Dios tiene en sí, la entrega a la familia. Y una familia es realmente familia cuando es capaz de abrir los brazos y recibir todo ese amor. ¡A su Hijo lo mandó a una familia! Dios entró al mundo en una familia.

  1. En la familia hay dificultades, pero esas dificultades se superan con amor. El odio no supera ninguna dificultad. La división de los corazones no supera ninguna dificultad, solamente el amor es capaz de superar la dificultad. La familia es bella, pero cuesta. Que Dios los bendiga, que Dios les dé fuerzas, que Dios los anime a seguir adelante. Cuidemos la familia, defendemos la familia, porque ahí, ahí se juega nuestro futuro.

  1. Es en la familia unida donde los hijos maduran su existencia, viviendo el amor gratuito, la ternura, el respeto recíproco, la mutua comprensión, el perdón y la alegría.

  1. Que toda familia cristiana sea un lugar privilegiado en el que se experimenta la alegría del perdón. El perdón es la esencia del amor, que debe comprender el error y poner remedio. ¡Es tan feo vivir en el rencor!

JÓVENES

  1. Joven: Da testimonio de que Jesús está vivo. Pregúntale lo que quiere de ti y sé valiente. ¡Pregúntale! Si sabes decir “sí” a Jesús, entonces tu vida joven se llenará de significado y será fecunda.

  1. Jóvenes: Hagan lío, pero también ayuden a arreglar y a organizar el lío que hacen.

  1. Jóvenes: Apuesten por grandes ideales. Hay que ser valientes para ir contra corriente y Él nos da esta fuerza. Es necesario detenerse a dialogar con Él, darle espacio con la oración.

  1. Cristo tiene confianza en los jóvenes y les confía el futuro de su propia misión: «Vayan y hagan discípulos»; vayan más allá de las fronteras de lo humanamente posible. También los jóvenes tienen confianza en Cristo: no tienen miedo de arriesgar con él la única vida que tienen, porque saben que no serán defraudados.

  1. No podemos quedarnos enclaustrados en la parroquia, cuando tantas personas están esperando el Evangelio. Empujemos a los jóvenes para que salgan. Pensemos con decisión en la pastoral desde la periferia. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean callejeros de la fe, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!

  1. Jóvenes: No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor. La Iglesia necesita de ustedes, del entusiasmo, la creatividad y la alegría que les caracteriza.

  1. No queremos jóvenes debiluchos, jóvenes que están ahí no más, ni sí ni no. No queremos jóvenes que se cansen rápido y que vivan cansados, con cara de aburridos. Queremos jóvenes fuertes, jóvenes con esperanza y con fortaleza. ¿Por qué? Porque conocen a Jesús, porque conocen a Dios. Porque tienen un corazón libre.

¡NO NOS DEJEMOS ROBAR LA ESPERANZA!

  1. El olvido y la negación de Dios, que llevan al hombre a no reconocer alguna norma por encima de sí y a tomar solamente a sí mismo como norma, han producido crueldad y violencia sin medida.

  1. Las guerras y los atentados terroristas, con sus trágicas consecuencias, los secuestros de personas, las persecuciones por motivos étnicos o religiosos, las prevaricaciones, han marcado de hecho el año pasado, multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podría llamar una tercera guerra mundial en fases. Pero renuevo la exhortación a no perder la esperanza en la capacidad del hombre de superar el mal, con la gracia de Dios, y a no caer en la resignación y en la indiferencia.

  1. No perdamos la esperanza de que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente comprometidos en realizar la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica.

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EL BUEN PASTOR


¡PUEBLO MÍO, ESCUCHAD: TRIBULACIÓN COMO NUNCA ANTES SE HA VISTO EN LA TIERRA SE APROXIMA!

Enero 09 de 2016 - 8:30 a.m.

LLAMADO DE DIOS PADRE A LA HUMANIDAD

Mi paz sea con vosotros Pueblo mío, Heredad mía.

Los días de este año serán más cortos, la maldad de esta humanidad ha hecho que todo cuanto está escrito se acelere. De no acortarse los días ni los justos se salvarían; no quedarían sobrevivientes que habitaran los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra. El acortamiento de los día es otra señal que el cielo os da para que estéis preparados.

La maldad y el pecado de esta humanidad está rompiendo la armonía de todo lo creado. Todo en el universo se desincroniza por el pecado y la maldad de los hombres; acordaos lo que ya os dije: Sois seres espirituales en un universo espiritual; el pecado de un solo hombre afecta a muchos y el pecado de muchos afecta el universo entero.

Se acercan los días de la gran hambruna, id acostumbrándoos a vivir con lo necesario; no derrochéis vuestra comida, porque vienen día de escasez; días donde tener un pedazo de pan, será tener un tesoro. De nada servirá vuestras riquezas materiales, ya que no habrá qué comer. Serán días de lamentaciones y de gran sequía, la tierra se rebelará contra el hombre y solo malos frutos dará. El grito y la desesperación se apoderará de muchos y será tan grande la hambruna que muchas mujeres cocinarán a sus hijos y ellos le servirán de comida (Lamentaciones 4,10).

Pueblo mío, escuchad: Tribulación como nunca antes se ha visto en la tierra se aproxima. La guerra será el comienzo de todo; la contaminación nuclear se expandirá por los aires y el sol perderá su brillo; en muchos lugares habrá tinieblas y el clima cambiará totalmente. La tierra contaminada no volverá a reverdecer, ni a dar frutos; la contaminación nuclear hará de muchos lugares un desierto.

En muy pocas naciones habrá agua, solo aquellas que me han sido fieles, podrán tener el preciado líquido. El agua será más escasa que el oro de ofir; ¡pobres de aquellas naciones que me han dado la espalda, porque de la misma forma serán tratadas mañana! ¡Recapacitad naciones impías, porque se acercan los días de mi justicia! ¡Volved a Mí, antes de que llegue mi justicia, para que no tengáis mañana de qué lamentaros!.

El jinete de la hambruna ha comenzado a derramar su copa sobre los habitantes de la tierra. ¡Corred a poner vuestras cuentas en orden Pueblo mío, porque está cerca la noche de mi justicia!. Mi aviso es la última puerta abierta de mi misericordia. Estad preparados porque ese día está cerca, que no os coja la noche para cuadrar vuestras cuentas, porque bien sabéis que la noche es tiempo de justicia y ya no habrá quien os escuche. Acordaos que vengo a pediros un balance de vuestra vida y obras y muchos por no querer escucharme se van a perder y no despertarán más a este mundo. ¡Apresuraos pues, porque el día grande y terrible del Señor está cerca!.

Vuestro Padre, Yahvé, Señor de las Naciones.

LA BLASFEMIA: UN PECADO NEFASTO


La blasfemia persiste, aunque se trate de uno de los pecados más aborrecibles que se cometen, quizá por la facilidad y ligereza mental con que se hace

Por: P. Luis Alfonso Orozco | Fuente: Catholic.net

Recuerdo un episodio de hace algunos años. Me encontraba de vacaciones con otros compañeros en un pequeño pueblo del norte de España, en la verde y montuosa provincia de Santander (Cantabria). Oímos el relato que refirió una anciana de ese pueblo: cuando ella era jovencita estalló la Guerra Civil, que dividió España en dos partes y dio lugar a una despiadada persecución religiosa. Recordaba la señora perfectamente el día en que unos milicianos comunistas entraron en su pueblo y llevaban preso al cura de la parroquia.

“¡Como si lo estuviera viendo! Lo llevan, con las manos atadas, a la plaza donde se ha congregado también la gente. Después de insultarlo y de lanzar repetidas blasfemias contra la religión y los curas, el cabecilla de la banda de milicianos manda al sacerdote ponerse de rodillas, le apunta con su pistola en la frente y, cargado de odio, le grita: “¡blasfema!” Nuestro cura respondió que no lo haría. “¡Blasfema!, vuelve a gritarle aquel bárbaro. Nueva negativa del buen sacerdote. Entonces, a la tercera vez que le mandó y que no accedió el sacerdote, el cruel miliciano le disparó en la cabeza dejándolo muerto en medio de un charco de sangre. Después se dirige a la gente que estábamos ahí congregados: ¡para que os enteréis que no hay Dios y que se acabaron todas esas historias que os cuentan los curas!”

La señora concluyó su relato diciendo que no olvidaría la escena mientras tuviera vida, por lo que significó para ella y todo el pueblo el martirio del heroico cura.

El episodio no fue un caso aislado dentro de los muchos que sucedieron en aquella trágica persecución religiosa sufrida por España, y está documentado. Cito aquí la válida información de Mons. Antonio Montero, autor de una documentadísima historia sobre la persecución religiosa en España, que lo reporta así:

Recordemos un caso de Santander. Es el de don Arsenio García Lavid, ecónomo de Cerrazo... fue sacado para el frente de Cabañas de Virtus para que prestase sus trabajos en un batallón de fortificación... “según testigos de vista, le sacaban y ponían contra una piedra o pared, silueteando a tiros su persona para obligarle a blasfemar el santo nombre de Dios, cosa que no consiguieron jamás. Pero un día, el último, porque Dios lo quiso, se le llevó al lugar donde había de confesar valientemente a Cristo, dando su vida por Él”.

Los verdugos le intimaban por última vez para que blasfemara, y don Arsenio, lleno de decisión y fortaleza que le daban la gracia de Dios, dice estas magníficas, cristianas y sublimes palabras: “No conseguiréis jamás que blasfeme; podéis matarme si queréis. Yo, además, os perdono”. Sonó una descarga y cayó pesadamente y sin vida su cuerpo a tierra.



¡ANTES MORIR QUE BLASFEMAR!

La señora que refirió el episodio recordaba vivamente el cuadro que puso punto final a la vida ejemplar de don Arsenio, y que se produjo siendo ella una niña. Aquel sacerdote mártir prefirió morir antes que blasfemar contra Dios o contra la Virgen Santísima, y dejó un testimonio imborrable de heroísmo y fidelidad a sus parroquianos. El odio de los milicianos y comunistas y de la gente sin Dios contra la fe y sus ministros, durante aquella Guerra Civil española (1936 – 1939), hizo que se difundiera ampliamente la odiosa costumbre de blasfemar. Esta mala costumbre persiste, aunque se trate de uno de los pecados más aborrecibles que se cometen, quizá por la facilidad y ligereza mental con que se hace.

Voy a referir otro caso, entre los cientos y tal vez miles que se dieron durante aquellos años heroicos y de martirio. Se trata de Antonio Molle, un joven jerezano que a los veinte años fue mutilado y martirizado el 10-VIII-1936. Cayó prisionero de los milicianos en el frente de Peñaflor (Sevilla), y como llevaba un escapulario quisieron hacerle blasfemar. Él siempre contestaba gritando: ¡Viva Cristo Rey! Primero le cortaron las orejas y le sacaron los ojos, entre blasfemias horrorosas de los verdugos, y al final lo acribillaron a balazos. Así lo cuenta Rafael de las Heras, testigo presencial. Hoy su cuerpo mutilado está enterrado en la Basílica de Ntra. Sra. del Carmen Coronada de Jerez de la Frontera, Cádiz.


LA BLASFEMIA ES UN PECADO NEFASTO

Donde hay un blasfemo, él solo es capaz de echar a perder la fe y las buenas costumbres de una casa o de una entera familia. Con los insultos que salen de su boca y que brotan de su corazón malvado, enlodaza la conciencia de los niños y de los jóvenes que lo escuchan, y que después se sienten justificados a repetir lo que oyen.

Un amigo me refirió la siguiente anécdota. Conoce a un padre de familia vecino suyo, de carácter muy impulsivo. Cierto día llegó del trabajo de mal humor, se enfadó con su mujer por nada y dejó salir una asquerosa blasfemia. La señora trató de calmarlo, pero se enfadó más y para demostrarse “muy hombre” dejó salir otra blasfemia, en voz más alta. Cerca estaba jugando su niño de cuatro años. Intentaba cabalgar en su caballito, pero se rompió. Se levantó el niño y repitió la blasfemia oída a su padre. Fue como un trueno del cielo; la madre se quedó en blanco y dejó caer el plato que tenía entre las manos. El padre, pálido de vergüenza y tocado en su corazón, se dio cuenta del tremendo mal que hacía con su arrogancia y estupidez humana. Entonces se hizo el propósito de no volver a blasfemar en su vida. -Dios quiera que se mantenga fiel a su promesa-. ¿Por amor a su hijito? Está bien, pero sobre todo debe hacerlo por no ofender el Santo nombre de Dios y por salvar su alma.

En España y en otros países de tradición cristiana está aún muy difundida, por desgracia, aquella repugnante costumbre de blasfemar, propagada masivamente allá durante la Guerra Civil, como una manifestación del odio a Dios y a la Virgen. Pero las blasfemias se escuchan también en Italia, en Francia, en Alemania... En muchos lugares, como un cáncer entre gente que se dice cristiana, pero que ofenden a Dios, a la Virgen Santísima y a los santos. ¿Se darán cuenta de la gravedad de este pecado?

Suelen ser los hombres quienes más blasfeman, como si haciéndolo ante los demás se mostraran los valientes, los “muy machos”, con una facilidad pasmosa y con una ligereza mental que da mucho a pensar. El blasfemo por lo general es un individuo cargado de respeto humano, de corazón mezquino y que demuestra muy poco amor a Dios, a quien ofende. En los países islámicos la blas-femia contra el Corán y contra Mahoma, el profeta, está severamente penada, incluso con la muerte.


LA BLASFEMIA CONSISTE EN USAR DE UNA MANERA INJURIOSA EL NOMBRE DE DIOS, DE JESUCRISTO, DE LA VIRGEN MARÍA Y DE LOS SANTOS

Los santos, por su cercanía espiritual a Dios y el gran amor que le demuestran, siempre han sido especialmente sensibles contra la blasfemia, porque comprenden muy bien la gravedad de este mal. Santo Domingo Savio, el patrono italiano de la juventud, que murió siendo un niño, corría a la iglesia más cercana a rezar y hacer reparación cuando escuchaba alguna blasfemia. Los tres pastorcitos videntes de las apariciones de Fátima, en Portugal, hacían largas penitencias en reparación por las ofensas contra Dios y la Santísima Virgen, que los hombres malvados proferían. Alguna santa tuvo el raro privilegio otorgado por de Dios de ver los torrentes de sapos, culebras, escorpiones, babosas y otras sabandijas que salían de la boca de un hombre blasfemo, cuando se encontraba cerca de él. El dolor que le causaba en su alma le hacía incrementar sus oraciones y mortificaciones para reparar el santo nombre de Dios y por la conversión de aquél y de todos los blasfemos pecadores.

El que blasfema peca directamente contra el I y II mandamientos de la ley de Dios. Por ofender a Dios, a la Virgen o los santos y por tomar en vano el santo Nombre de Dios. El que blasfema escupe al cielo y arroja piedras contra su propio tejado. Como piensa que Dios no le “oye” o que no existe –porque en realidad no le ama— entonces lanza sus palabrotas obscenas al viento, haciéndose en realidad un gran daño moral a sí mismo y a los que lo oyen e imitan, sobre todo si se trata de menores de edad o personas de corazón fino y sensible. Quien incita a otros a blasfemar, con su mal ejemplo, además carga consigo una responsabilidad mayor y es la solicitación al pecado. ¿Cómo se presentará delante de Cristo el día que el Señor le llame a rendirle las cuentas de su vida?


¿QUÉ ES LA BLASFEMIA?

En la acepción tradicional, el término blasfemia indica el dicho o el término injurioso o irreverente -generalmente trivial- referido a Dios o a las personas o realidades sagradas, que por consi-guiente suena como una ofensa para el sentimiento religioso difundido en determinados ambientes o en determinadas épocas. La palabra se deriva del latín eclesiástico, que empleaba a su vez el término griego blasphemía (= injuria).

La conciencia actual de la gente se muestra más sensible a la ofensa hecha contra el sentimiento religioso de los creyentes (no sólo cristianos) que a la ofensa hecha a la divinidad, ya que como tal el Ser divino de Dios no puede verse afectado por manifestaciones de este género, a no ser en el sentido que se trata de manifestaciones de pobreza espiritual y cultural humana y por tanto de bajeza moral. Además, en muchos casos el que blasfema, a pesar de demostrar su ignorancia, su falta de madurez humana y de cultura, puede ser que no esté movido por la intención deliberada y primaria de ultrajar al propio Dios o a la propia religión. Pero esto no rebaja la gravedad moral de su acción.

La pésima costumbre de referirse de manera injuriosa o trivial a la divinidad es analizada también como dato antropológico-cultural que conduce a adquisiciones importantes en cuestión de mentalidad religiosa y de formación espiritual. Esto no quita que la blasfemia constituya de todas formas un hecho existencialmente lamentable, tanto por parte de los creyentes como de los no creyentes. En ningún caso es justificable la blasfemia.


¿QUÉ DICE EL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA?

Nº 1856:
El pecado mortal, que ataca en nosotros el principio vital que es la caridad, necesita una nueva iniciativa de la misericordia de Dios y una conversión del corazón que se realiza ordinariamente en el marco del sacramento de la reconciliación:

Cuando la voluntad se dirige a una cosa de suyo contraria a la caridad por la que estamos ordenados al fin último, el pecado, por su objeto mismo, tiene causa para ser mortal... sea contra el amor de Dios, como la blasfemia, el perjurio, etc., o contra el amor del prójimo, como el homicidio, el adulterio, etc... En cambio, cuando la voluntad del pecador se dirige a veces a una cosa que contiene en sí un desorden, pero que sin embargo no es contraria al amor de Dios y del prójimo, como una palabra ociosa, una risa superflua, etc. tales pecados son veniales (S. Tomás de Aquino, s.th. 1-2, 88, 2).

Nº 2148:
La blasfemia se opone directamente al segundo mandamiento. Consiste en proferir contra Dios -interior o exteriormente- palabras de odio, de reproche, de desafío; en decir mal de Dios, faltarle al respeto, en las conversaciones, usar mal el nombre de Dios. Santiago reprueba a "los que blasfeman el hermoso Nombre (de Jesús) que ha sido invocado sobre ellos" (St 2,7). La prohibición de la blasfemia se extiende a las palabras contra la Iglesia de Cristo, los santos y las cosas sagradas. Es también blasfemo recurrir al nombre de Dios para justificar prácticas criminales, reducir pueblos a servidumbre, torturar o dar muerte. El abuso del nombre de Dios para cometer un crimen provoca el rechazo de la religión.

La blasfemia es contraria al respeto debido a Dios y a su santo nombre. Es de suyo un pecado grave (cf. Código de Derecho Canónico, can 1369).


LA BLASFEMIA ES UN PECADO DIABÓLICO

“Si crees en Dios, comprenderás que es un disparate insultarle. Y si no crees, ¿a quién insultas?” (P. Jorge Loring). Cuando escuches una blasfemia, aparta de tu corazón las palabras injuriosas y repara con una jaculatoria. Si puedes intervenir delante del blasfemo, di: “Alabado sea Dios”. Si lo dices en voz alta, mejor; y si no te atreves, al menos dilo en voz baja.

viernes, 8 de enero de 2016

SANACIÓN – LIMA-PERU – VIERNES 08 ENERO 2016


REUNIÓN DE SANACIÓN DE TODOS LOS VIERNES A LAS 8 PM

DIRECCIÓN:

NUESTRAS REUNIONES DE SANACIÓN DE LOS VIERNES A LAS 8 PM, SE LLEVAN A CABO EN EL CONDOMINIO PARQUE CENTRAL TORRE A – 802 QUE QUEDA EN EL CRUCE DE AV. COLONIAL Y JR. GARCIA VILLON 674 – A CINCO CUADRAS DE LA PLAZA 2 DE MAYO

Si tienes alguna duda sobre cómo llegar: Llama a los siguientes teléfonos antes de la 8 p.m.

Claro: 9-9718-6681 – Claro 9-4114-8188  - Fijo 310-6460

Si deseas que te visite en tu casa, usa los mismos teléfonos. Puedes llamar también a la sub-coordinadora del grupo, Srta. Ana Ticona al celular 9-9704-4417 por detalles. Gracias por tu comprensión.

Nota: No recibo mensajes de texto a mis celulares. Colaboración si te es posible: S/ 5.00 (Niños no colaboran)

Nota: En nuestra reunión de los viernes puedes adquirir:

-Libros sobre Exorcismo a 30 soles cada uno.

-La Cruz-medalla de San Benito Abad (en metal, con oración de liberación en latín y castellano) y el Escapulario de La Virgen del Carmen bendecidos a 50 soles – (dos en uno), de madera con metal 65 soles.

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Grupo Católico de Oración por los Enfermos “Sí Señor”

José Miguel Pajares Clausen

¿QUÉ SUCEDE CUANDO MORIMOS?


Experiencias de quienes volvieron.

Muchas veces hemos informado sobre los increíbles, intensos, y en gran medida aspectos alegres que suceden cuando “pasamos al otro lado”.

Eso es exactamente lo que es, un paso, nada se detiene. Es como ir de una habitación – una realidad – a otra.

¿Qué puede ser más reconfortante que los diversos informes de los que han vislumbrado el “otro lado” y sintieron el amor fantástico “allá”?

Podemos especular todo lo que queramos, los que han tenido experiencias extraordinarias, sin embargo, puede darnos conocimientos válidos.

FLOTANDO EN UNA LUZ

“Mi primer recuerdo visual fue ver una luz brillante, casi como mirar directamente al sol”, dijo Robin Michelle Halberdier de Texas City, Texas, quien “murió” cuando ella tenía apenas un año y medio por una enfermedad de la membrana hialina.

“Lo extraño era que podía ver mis pies delante de mí, como si estuviera flotando hacia arriba en una posición vertical. No recuerdo haber pasado a través de un túnel ni nada de eso, simplemente flotando en la hermosa luz. Una tremenda calidez y amor vino de la luz”.

“Empecé a asistir a la iglesia a la edad de cinco años, y me gustaba ver la imagen de Jesús en la Biblia y decirle a mi mamá que él era el que estaba en la luz. Todavía tengo muchas dificultades físicas con mi salud, por ser prematura. Pero hay una gran necesidad dentro de mí, de que debo ayudar a otros con lo que es la muerte, y hablar con los pacientes con enfermedades terminales. Yo estuve en el otro mundo y sé que no hay nada que temer después de la muerte“.

EL ESCRITOR HEMINGWAY

Pocos saben que el famoso escritor Ernest Hemingway tuvo una experiencia cercana a la muerte – que afectó una escena en su novela Adiós a las Armas. El suceso de Hemingway fue en 1918 durante la Primera Guerra Mundial, cuando fue gravemente herido por la metralla.

Una gran bomba de mortero austríaca, del tipo que se llamaba cubos de basura, explotó en la oscuridad”, el escritor dijo a un amigo.

“Yo morí entonces. Sentí que mi alma o algo salía directamente de mi cuerpo, como si tirara de un pañuelo de seda del bolsillo por una esquina. Voló alrededor, luego regreso y entró de nuevo y no estaba muerto más”.

¿TE QUEDAS O TE VAS?

Como la Asociación Internacional de Experiencias Cercanas a la Muerte reporta, una mujer llamada Jennine Wolff de Troy, Nueva York, que “murió” y dice:

“vi a lo lejos, en una colina, a Jesucristo. Todo lo que Él me dijo fue que si regresaba a la tierra o no. Decidí volver a terminar mi trabajo. ¿Los cambios en mi vida? Ahora soy más consciente de los sentimientos, creencias y necesidades de la gente. Soy más compasiva y considerada con los demás, también más confiada en el amor de Dios”.

El nunca es visto – en estas experiencias – como un juez severo.

Tenemos que tomar estos casos como cualquier otro informe sobrenatural: con una buena dosis de cuestionamiento. Demasiadas veces, derivan hacia la Nueva Era. Por lo tanto: precaución.

El discernimiento no es fácil. Se puede decir que hay grandes inconsistencias en los informes, en particular cuando se trata de la importancia del amor y el perdón – temas muy destacados por el Papa Francisco.

Lo qué hay en nuestro corazón es más importante que lo que está en nuestras mentes.

Entramos en una realidad – una realidad infinita – que refleja nuestro verdadero yo: lo que realmente somos.

GOZO Y ÉXTASIS INTOXICANTE

Una mujer llamada Alice Morison-Mays casi murió en el Hospital de Marina en New Orleans y vino de vuelta en 1952.

“Me encontré en un lugar de mucha belleza y paz”, dijo.

Era sin tiempo y sin espacio. Yo era consciente de matices delicados y cambiantes de colores de los arcos iris que acompañan el “sonido”, aunque no había ruido en el sonido. Podría haber sentido el viento y las campanas, si fuera terrenal. Yo estaba colgada allí, flotando.”

“Entonces me di cuenta de otro amor, el cariño de seres flotando cerca de mí. Su presencia era muy acogedora. Ellos aparecieron sin forma de la manera en que ya estaba acostumbrada a ver las cosas. No sé cómo describirlos. Me di cuenta de algunas figuras masculinas barbudas con túnicas blancas en un semicírculo alrededor de mí. La atmósfera se mezclaba como si estuviera hecha de nubes translúcidas. Vi como estas nubes y sus colores cambiantes y delicados se movían a través y alrededor de nosotros.”

Un diálogo en voz baja empezó con las respuestas a mis preguntas sin terminar, casi antes de que pudiera formarlas. Ellos me dijeron que eran mis guías y ayudantes, además de ser mensajeros de Dios. A pesar de que se les asignó a mí como ser humano y están siempre disponibles para mí, tenían otros propósitos también. Ellos estaban a cargo de otros reinos en la creación y tenían la capacidad de estar en varios lugares al mismo tiempo. También estaban a cargo de diferentes niveles de conocimiento.”

Me di cuenta del éxtasis y la alegría que impregnaba el conjunto, y que se desarrollaba más allá de lo que yo había experimentado en mi vida de veinticinco años, hasta ese momento. Incluso con la experiencia de mis dos preciosos hijos, a quienes quería mucho, no podía alcanzar el “brillo” de esta experiencia especial.”

Entonces fui consciente de una presencia inmensa que venía hacia mí, bañada en luz blanca y brillante, que a veces brillaba como diamantes. Todo lo demás, los colores, los seres, se desvaneció en la distancia en la medida que todo fue impregnado de luz. Estaba ante una presencia abrumadora. Aunque me sentía indigna, yo estaba siendo levantada, abrazada. El gozo y el éxtasis eran intoxicantes. Me fue “explicado” que podía permanecer allí si quería, era una elección que podía hacer“.

A la mayoría les resulta tan hermoso que no quieren volver, pero se ven obligados a hacerlo debido a asuntos terrenales pendientes.

EXPERIENCIAS QUE ATRAVIESAN LA HISTORIA

Experiencias después de la muerte fueron registradas ya en el año 300 aC por el filósofo Platón (quien escribió de Er, un soldado que “murió” y volvió), y también están las imágenes de otro mundo mencionadas en Ezequiel y el Apocalipsis.

Al parecer es extraño y ajeno a nosotros porque en la actualidad tenemos una percepción limitada.

Pero hay un mensaje que podemos percibir, y esa es la importancia en la tierra de la cercanía a Cristo y por medio de Él “purificar” las capas que tenga incrustada nuestra alma, de dificultades, de pretensiones, de las concepciones de los demás.

Purificándolas se encuentra un manantial de paz.

Capa tras capa. Removerlas, hasta regresar a la inocencia de la pureza de un niño. Así es como a Cristo le gusta: como niños (Mateo 18:2).

Como nos gusta decir, cuando se muere, la primera persona que tu verás será tu verdadero yo.

NO TODO ES COLOR DE ROSA

Una mujer llamada Jazmyne Cidavia-DeRepentigny dice que en una experiencia cercana a la muerte vio su espíritu delante de ella,

vestido con una túnica blanca que suelta y fluida, y por debajo de la rodilla. Desde mi espíritu emanaba un suave halo blanco brillante. Mi espíritu estaba de pie entre 2 a 3 metros de mi cuerpo”

Y esto es desconcertante al inicio, porque ella cuenta que podía ver a su espíritu y su espíritu podía ver su cuerpo que estaba sin color, frío y sin vida. En cambio su espíritu se sentía cálido y celestial.

Su espíritu se fue alejando lentamente como diciendo adiós a su cuerpo, y vio una luz y quería entrar en ella, dice que era como una abertura circular cálida y brillante.

Su confusión era estar entre dos mundos. Por un lado querer permanecer en la tierra y al mismo tiempo sentir la fuerte atracción a quedarse solamente en espíritu y pasar a la luz.

¿Cómo lo resuelven los que vuelven? Cambiando de vida.

Llegan a la Tierra y es como un empezar de nuevo, con una misión que recibió del cielo. Pero lamentablemente en este nuevo comienzo la mayoría de estas personas no tienen ámbitos donde discutir su situación, porque hay mucha incomprensión sobre el tema, aun entre aquellos que deberían comprenderlo más porque creen en la vida después de la muerte y en la vida eterna en el cielo.

Fuentes:


Foros de la Virgen María

¿QUÉ HA DICHO HOY EL PAPA FRANCISCO SOBRE EL ANTICRISTO?


VATICANO, 07 Ene. 16 / 10:18 am (ACI).- Al retomar hoy la Misa habitual que celebra en la capilla de la Casa Santa Marta donde reside, el Papa Francisco reflexionó sobre la necesidad que tiene cada persona de reconocer si su vida gira en torno al espíritu de Dios o del “otro, del anticristo”.

En su homilía el Papa desatacó que “permanecer en Dios es un poco el alcance y el estilo de la vida cristiana” porque un cristiano “es el que permanece en Dios”, el que “tiene en sí al Espíritu Santo y se deja guiar por Él”.

Al mismo tiempo, el Apóstol Juan afirma que es necesario poner “a prueba a los espíritus, para comprender si provienen, verdaderamente, de Dios. Y esta es la regla cotidiana de vida que nos enseña Juan”.

“¿Pero qué quiere decir poner a prueba a los espíritus?”. No se trata de “fantasmas”. Sino de “probar”, ver “qué sucede en mi corazón”, cuál es la raíz “de lo que estoy sintiendo ahora, y de dónde viene”. Esto es poner a prueba para saber si lo que “siento viene de Dios” o de otro, “del anticristo”.

Según señala Radio Vaticano, el Papa dijo que la mundanidad es “el espíritu que nos aleja del Espíritu de Dios que es quien nos hace permanecer en el Señor”. Por tanto ¿cuál es el criterio para “hacer un discernimiento correcto acerca de lo que sucede en mi alma?”. San Juan da uno solo: “todo espíritu que reconoce a Jesucristo que vino en la carne, es de Dios, y todo espíritu que no reconoce a Jesús, no es de Dios”.

“El criterio es la Encarnación. Yo puedo sentir tantas cosas dentro, incluso cosas buenas, ideas buenas. Pero si estas ideas buenas, estos sentimientos, no me conducen a Dios que se ha hecho carne, no me conducen al prójimo, al hermano, no son de Dios. Por esta razón, Juan comienza este pasaje de su Carta diciendo: ‘Este es el mandamiento de Dios: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos recíprocamente’”.

Francisco afirmó que podemos hacer “tantos planes pastorales” e imaginar nuevos “métodos para acercarnos a la gente”, pero “si no seguimos el camino de Dios que vino en la carne, del Hijo de Dios que se ha hecho hombre para caminar con nosotros, no estamos en el camino del buen espíritu: es el anticristo, es la mundanidad, es el espíritu del mundo”.

“¡Cuánta gente encontramos en la vida que parece espiritual!: ‘Pero, ¡qué persona espiritual, ésta!’; pero no hables de hacer obras de misericordia. ¿Por qué? Porque las obras de misericordia son precisamente lo concreto de nuestra confesión, que el Hijo de Dios se ha hecho carne: visitar a los enfermos, dar de comer a quien no tiene comida, cuidar a los descartados… Obras de misericordia: ¿por qué? Porque cada hermano nuestro, que debemos amar, es carne de Cristo. Dios se ha hecho carne para identificarse con nosotros. Y con el que sufre, es Cristo quien lo sufre”.

El Papa alentó luego a “no dar fe a todo espíritu y estar atentos poner a prueba a los espíritus para saber si provienen verdaderamente de Dios”.

El servicio al prójimo, al hermano, a la hermana que tiene necesidad”, que “tiene necesidad incluso de un consejo, que tiene necesidad de ser escuchado”, “estos son los signos de que vamos por el camino del buen espíritu, es decir, el camino del Verbo de Dios que se ha hecho carne”.

Para concluir, el Pontífice exhortó a pedir “al Señor hoy la gracia de conocer bien qué cosa sucede en nuestro corazón, qué cosa nos gusta hacer, es decir, lo que a mí me toca más: si el espíritu de Dios, que me lleva al servicio de los demás, o el espíritu del mundo que gira en torno a mí mismo, a mis cerrazones, a mis egoísmos, a tantas otras cosas… Pidamos la gracia de conocer qué cosa sucede en nuestro corazón”.

La Primera Lectura de hoy

I Juan 4:19--5:4

19 quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor. Nosotros amemos, porque él nos amó primero.

20 Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.

21 Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano.

1 Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a aquel que da el ser ama también al que ha nacido de él.

2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.

3 Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados,

4 pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe.