lunes, 4 de marzo de 2013

EL CARDENAL SODANO YA HA CONVOCADO AL COLEGIO CARDENALICIO


Ofrecemos el texto de la carta que el decano del Colegio Cardenalicio, cardenal Sodano, ha remitido a los purpurados para comunicar la situación de sede vacante y convocarles a la primera congregación general

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Señores cardenales:

En analogía a cuanto prescribe la Constitución Apostólica "Universi dominico gregis" del 22 de febrero 1996 en el número 19, por el caso de muerte del sumo pontífice, cumplo el deber de comunicar oficialmente a sus eminencias la noticia de la vacante de la Sede Apostólica por la renuncia presentada por parte del papa Benedicto XVI, y efectiva desde ayer por la tarde, 28 de febrero, a las 20,00 horas de Roma.

Al comunicarles cuanto precede, cumplo el deber de convocar a sus Eminencias a la primera de las Congregaciones generales del colegio cardenalicio, para el lunes 4 de marzo a las 9,30 en el aula Pablo VI, Sala del Sínodo de los Obispos.

Continuarán después regularmente dichas Congregaciones generales, hasta cuando se alcance el número completo de cardenales electores y el colegio cardenalicio decida la fecha de ingreso al Cónclave de dichos cardenales electores, en base a lo prescrito por el reciente motu proprio del 22 de febrero pasado, con algunas modificaciones de las normas relativas a la elección del romano pontífice.

Por mi parte estoy feliz de aprovechar esta ocasión para enviarles mis fraternos saludos.

Cordialmente en el Señor,

Angelo Cardenal Sodano

Traducido del italiano por Rocío Lancho García

NUEVA EVANGELIZACIÓN Y SACRAMENTO DE LA PENITENCIA


El grito de Cristo sigue vivo hoy como hace 2000 años: Convertíos y creed en el Evangelio.

El grito de Cristo sigue vivo hoy como hace 2000 años: Convertíos y creed en el Evangelio (Mc 1,15).

La escucha de esa invitación se concreta de modo particular en un sacramento que tiene un papel clave para la vida cristiana: el sacramento de la penitencia.

Lo explicaba el Papa Benedicto XVI en un discurso pronunciado el 9 de marzo de 2012. Tras preguntarse en qué sentido la confesión sacramental es el camino para la nueva evangelización, respondía:

"En primer lugar, porque la nueva evangelización toma su linfa vital de la santidad de los hijos de la Iglesia, del camino diario de conversión personal y comunitaria para conformarse de modo cada vez más profundo a Cristo. Y existe una estrecha trabazón entre santidad y sacramento de la reconciliación, testimoniada por todos los santos de la historia".

En la confesión, continuaba el Papa, "el pecador arrepentido, por la acción gratuita de la misericordia divina, es justificado, perdonado y santificado, abandona el hombre viejo para revestirse del hombre nuevo".

Desde la renovación que produce la gracia es posible vivir y transmitir el Evangelio. Lo había dicho ya el beato Juan Pablo II, en la Carta apostólica "Novo millennio ineunte" (n. 37), al recordar cómo el sacramento de la penitencia permite redescubrir el rostro misericordioso de Cristo. Lo repite su sucesor, Benedicto XVI, que no duda en gritar, en el discurso antes citado: "Por lo tanto, ¡la nueva evangelización inicia también desde el confesionario!"

Son palabras que muestran la urgencia de una pastoral más viva, más convencida, más creyente, de un sacramento que permite el encuentro entre la necesidad del hombre herido por el pecado y la gracia salvadora de un Dios que busca a cada uno de sus hijos. Son palabras que abren un horizonte magnífico a la nueva evangelización, que será posible sólo desde corazones convertidos y curados gracias a ese milagro de la misericordia que se produce en cada confesión bien hecha.

Autor: P. Fernando Pascual LC

HABLÓ AL MUNDO CON EL INSTRUMENTO MÁS PERSUASIVO: LA RAZÓN


El profesor judío Weiler, de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York, valora el pontificado que acaba de terminar.

Sería difícil encontrar, en cualquier parte del mundo, una persona que no mantenga vivo el recuerdo de alguna de las apariciones más importantes de Benedicto XVI en la escena mundial: en la Asamblea General de Naciones Unidas tal vez, o quizá el famoso discurso en París, en el Colegio de los Bernardinos, o en el Westminster Hall de Londres, o en el Bundestag alemán; y casi todos habrán oído hablar del discurso de Ratisbona. ¿Cómo explicar una capacidad así para llamar la atención del mundo entero? ¿Es simplemente a causa de su oficio, el Papado? ¿El ser jefe de una Iglesia que comprende a más de mil millones de personas?

En el Génesis, capítulo 11, se lee el caso simbólico de la Torre de Babel: toda la tierra hablaba una sola lengua y usaba las mismas palabras. Al salir de oriente los hombres... se dijeron unos a otros: "Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego". El ladrillo les servía de piedra y el asfalto de cemento. Luego dijeron: "Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo y pongámosle un nombre por si nos dispersáramos por toda la tierra". Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo y dijo: "He aquí que el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero".

La historia narrada en el libro del Génesis, engañosamente sencilla, va al corazón de la condición humana. Vivimos en un mundo guiado por hybris y soberbia, y por tanto dividido por lenguas, culturas y distintas religiones, ideologías y visiones del mundo. A veces dominado por los conflictos, a menudo sanguinarios.

¿Cuál es la "única lengua", cuáles son esas "mismas palabras" capaces de trascender tanto la hybris como las divisiones culturales, lingüísticas y de todo tipo? ¿Cómo un hombre puede "hablar al mundo", a un mundo fuera del suyo propio? Los sabios han reflexionado mucho sobre esto en el curso de los años. ¿Hebreo? ¿Griego? ¿Latín? Benedicto, en su carisma único, en su magisterio y en su modo de ser, ofrece a esta pregunta una de las respuestas más interesantes y persuasivas: ¡la lengua de la razón! Ese es el hilo rojo que une su intervención en la Asamblea General de Naciones Unidas, su discurso de París, su intervención en el Westminster Hall, sus conferencias de Ratisbona y su intervención, probablemente la más importante, en el Bundestag alemán. Que no se me malinterprete: cuando se mueve en la escena del mundo, del mundo que está fuera del suyo, Benedicto no deja a un lado su fe. La Revelación y la constante presencia de Dios en este mundo definen su ser, son parte de su testimonio continuo. Pero esto es lo que él ofrece. Según una expresión de su gran predecesor, la Iglesia propone, nunca impone.

Pero cuando él plantea propuestas al mundo, cuando afirma con seguridad la legitimación de la Iglesia y del mensaje cristiano para tomar parte en el diálogo sobre los valores de la vida pública, su lenguaje, sus palabras pertenecen a la única lengua que puede trascender la diferencia y la división, la razón humana.

No hay peligro de exagerar al subrayar la importancia de esta lengua benedictina. Ella es al mismo tiempo audaz y valiente. Es audaz de dos formas. Sobre todo, si tiene delante a un hombre, cuya única medida ha sido siempre la verdad, incluso cuando la verdad desconcierta, eso es lo que distingue al cristianismo de otras religiones, cuya normativa pública ha sido sin embargo, y sigue siendo aún hoy, una combinación de revelación y razón. Para él esto es algo imposible: imponer en el ámbito público una prescripción fundada sobre la sola revelación, a personas que pueden no aceptar esa o cualquier otra revelación, ofende no sólo a la dignidad del hombre sino a la dignidad de la religión y a la de Dios mismo. Para Benedicto la libertad de religión es necesariamente también libertad que da la religión. Sí, la libertad de decir "no" a Dios. Pensar de otro modo significa negar nuestra propia ontología de seres morales libres creados a imagen de Dios.

En segundo lugar, esta lengua benedictina se mide audazmente con una cómoda argumentación, que excluye a la voz cristiana del debate público precisamente porque, al estar basada en la Revelación, carecería de un punto de partida común con ella. En un cierto sentido, podemos decir que el mundo entero está dominado por el pensamiento del gran filósofo americano John Rawls, que ha articulado las condiciones de legítima participación en la discusión normativa de nuestras democracias. Para que se pueda dar tal participación debería haber una premisa común de lo que cuenta como un argumento convincente basado en un fundamento cultural compartido. Toda religión, entre ellas el cristianismo, se considera entonces sectaria, no compartida, basada en una revelación y por tanto ontológicamente no convincente para los no creyentes. En nuestro sistema democrático los fieles debían por tanto gozar de la libertad de religión, pero tendrían que dejarla en casa cuando se tratara de entrar en el debate público. En la historia de las ideas, la lección de Benedicto en el Bundestag será considerada como la respuesta más autorizada a Rawls. El Papa acepta la premisa de Rawls, pero demuestra sus incomprensiones y su distorsión del carácter del cristianismo.

Y es una lengua valiente porque no sólo es un pase de entrada en la plaza pública, sino que impone también una seria y severa disciplina a la comunidad cristiana de fe. Las vías de la razón podrían llevar a revisar artículos de fe, a derribar juicios precedentes. Faltaría el comodín: "Esto es lo que Dios manda". Y eso no es razón. Se podría incluso sucumbir, razonablemente, en una discusión arraigada en la razón. Si se adopta una lengua, hay que hablarla correctamente para ser comprendidos, para ser persuasivos. Y eso vale también para la lengua de la Razón.

En todos sus principales encuentros con el mundo, hemos asistido al mismo escenario, repetido continuamente: los medios de comunicación escépticos, a la espera de un rígido doctrinario, "El Profesor" -por recordar uno de sus apelativos más amables-, "El Inquisidor", "El Rottweiler", entre los peores. Y sin embargo, puntualmente, todas las veces, él llega de un modo tranquilo y convincente a conquistar, no a su rebaño, sino a personas de otros credos y sin ninguna fe. ¿Quién puede olvidar su triunfo total por ejemplo en Reino Unido?

¿Cuál es su secreto? Él es la personificación de Jerusalén y Atenas, una metáfora que le encanta usar al describir el cristianismo. Un hombre de evidente gran fe que sin embargo no predica, sólo enseña. Audaz, pero también valiente, hasta el punto de llegar a auto-limitarse.

En definitiva, una capacidad comunicativa única, la habilidad de hacer sencillo y accesible lo que a veces es compleja y profunda.

Será un ejemplo difícil de seguir.

(publicado en Avvenire)
Autor: Joseph H.H. Weiler

domingo, 3 de marzo de 2013

COMUNIÓN EUCARÍSTICA Y ESPIRITUAL


Lo que para muchas personas…, ahora les resulta normal, como es oír misa todos días del año y comulgar diariamente, esto no era posible, años atrás. La antigua posición de muchos clérigos y teólogos, sobre este tema, giraba en torno a la idea, de que un abuso continuo de la comunión eucarística podía llevar a los fieles a perder la conciencia de la importancia, que nos debe de representar a todos, la presencia sacramental del Señor.

A principios del pasado siglo, concretamente, por medio del decreto Sacra tridentina synodus, publicado en 1905 por la Congregación del concilio con la aprobación de San Pío X, este santo papa, resumió admirablemente la enseñanza revelada, en una presentación sintética que conviene citar. Evocando el discurso de Jesús sobre el Pan de Vida, el texto nos dice: “Mediante esta comparación (Jn 6,59) con el pan y el maná, los discípulos podían comprender fácilmente que, siendo el pan el alimento cotidiano del cuerpo y que habiendo sido el maná el alimento cotidiano de los Hebreos en el desierto, de la misma manera, el alma cristiana podría nutrirse cada día del pan celestial. Además, cuando Jesucristo nos manda pedir en la oración dominical nuestro pan de cada día, hay que entender esto, como casi todos los Padres de la Iglesia lo enseñan, no tanto el pan material, alimento del cuerpo, cuanto el pan eucarístico que debe ser consumido cada día”.

Este texto nos pone de relieve, de manera muy clara, cómo las escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, y luego los Padres de la Iglesia, mencionemos aquí a San Cipriano, San Basilio, San Ambrosio y San Agustín, convergen para indicar que la voluntad divina, es la de que: el pan eucarístico sea comido cada día por los miembros de la Iglesia de Cristo. Así San Agustín, en su Sermón 56, nos dice que: El cuerpo de Cristo y su Palabra constituyen un pan de Vida comido en la fe; la Palabra hace conocer la Eucaristía e inflama de amor hacia ella. Ambas son, conjuntamente, el pan del alma, ese pan que reciben los únicos hijos de Dios, mientras que el pan material, alimento del cuerpo mortal.

En San Agustín, como en los Padres en general, el simbolismo eucarístico del pan cotidiano no es el único: "La misma Iglesia, que recomienda la comunión cotidiana del cuerpo de Cristo, aconseja también la audición o la lectura cotidiana de su Palabra, ofrecida precisamente como alimento en la liturgia eucarística”. Y sobre estas palabras de San Agustín, más tarde San Pío X, aclararía que no existe para el cristiano un deber de recibir diariamente el pan eucarístico, porque ello no corresponde a un precepto divino sino solamente a tener un ardiente deseo de Cristo y de su Iglesia del que ya estaba consciente la comunidad de Hipona a fines del siglo IV y principios del siglo V gracias a la palabra de San Agustín. Es decir, San Pío X claramente nos dice que no existe una obligación de comulgar diariamente, aunque si existe la de rezar. Nuestro Señor, más de una vez y en distintos momentos y con distintas palabras nos dejó dicho: “…, conviene orar perseverantemente y no desfallecer”. (Lc 18,1). “Vigilad y orar para que no caigáis en tentación”. (Mt 26,41). Y San Pablo también nos decía: "Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros”. (1Ts. 5,17-18).

Existen dos formas de tomar la comunión: Una es la eucarística, de la que ya someramente hemos hablado y la otra es la espiritual. La comunión espiritual, a juicio de algunos autores católicos como Ronald Knox, su valor es muy semejante al de la comunión eucarística y así escribe diciendo: “Nosotros sabemos que una comunión espiritual hecha sinceramente puede producir los mismos efectos que la comunión sacramental”. En todo caso, hay que considerar, que tanto en una como en otra clase de comunión, su valor al alma que lo recibe está en función de su deseo de amor al Señor y su entrega a Él. Royo Marín escribía: “Una sola comunión recibida con gran fervor bastaría, sin duda alguna, para elevar a un alma a la más encumbrada santidad”. La diferencia fundamental entre las dos clases de comuniones, radica en que solo en la comunión eucarística además de recibir el espíritu divino, también recibimos el cuerpo y la sangre del Señor, pues aunque solo tomemos el pan también tomamos la sangre. En la consagración de pan, se hacen también presentes, la sangre, alma, y divinidad de Cristo. Y lo mismo ocurre con la consagración de la sangre de Nuestro Señor. La doctrina explica porque el Cristo completo está presente bajo cada especie Eucarística. Cristo es indivisible; Su Cuerpo es inseparable de Su Sangre, de Su Alma humana, Su Naturaleza Divina y Su Persona Divina. De esta verdad se deduce que Jesús está enteramente presente en la Eucaristía.

La Comunión espiritual es una oración con la que el fiel católico expresa el deseo de recibir a Jesucristo en la Eucaristía sin efectuar materialmente la comunión sacramental, es decir, sin recibir la forma consagrada. Se utiliza sobre todo como una preparación para la Santa Misa o en los casos en los que es imposible acudir a ella. La comunión espiritual, tiene su origen natural en el vehemente deseo de las almas de recibir al Señor eucarísticamente y no ser esto posible, en momento o circunstancia dada. En cuanto a su origen histórico, la comunión espiritual es muy anterior al Concilio de Trento en el cual ya se hizo referencia a ella alabándola y exhorta a los fieles a practicarla.

Para Santo Tomás de Aquino, “La comunión espiritual consiste, en un deseo ardiente de recibir a Nuestro Señor Jesucristo sacramentalmente y en amoroso abrazo, como si se lo hubiera ya recibido.” El efecto o las consecuencias de recibir la comunión espiritual, pueden ser para el alma las mismas que la recepción eucarística, salvo lógicamente la no recpeción del cuerpo del Señor, solo recibiremos el Espíritu pero no el cuerpo material del Señor.

Según la doctrina católica, las comuniones espirituales deben siempre tener la comunión eucarística como meta. Para Juan Pablo II. “La práctica de este deseo constante de Jesús en la Eucaristía tiene su raíz en la perfección última de la comunión eucarística, que es el fin último de todo deseo humano”. La comunión espiritual puede repetirse muchas veces al día. Puede hacerse en la iglesia o fuera de ella, a cualquier hora del día o de la noche, antes o después de las comidas. La comunión Espiritual no es primordialmente una sustitución de la comunión eucarística, sino más bien anticipación y extensión de sus frutos. Un acto de comunión espiritual, expresado mediante cualquier fórmula devota, es recompensado con una indulgencia parcial."¡Qué fuente de gracias es la Comunión espiritual! Practícala frecuentemente y tendrás más presencia de Dios y más unión con Él en las obras".

Por el deseo sincero de recibirlo, el Señor, se te confiere la gracia. Él lo da todo por las almas que tanto ama. Basta con que estas lo deseen. Su Misericordia no tiene límites. Durante la misa y con anterioridad al momento de comulgar eucarísticamente, podemos recibirlo espiritualmente. El Señor sabe encender nuestros corazones y siembra en nuestras almas el deseo fervoroso de recibirlo... ¡dulce huésped del alma! Las oraciones que podemos emplear en la comunión espiritual, son muy variadas y todas ellas son válidas pues lo importante es expresarle á Él el deseo de amor que nos embarga.

San Josemaría Escrivá aprendió de niño de un padre escolapio, la siguiente fórmula: “Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre; con el espíritu y fervor de los Santos”.

San Maximiliano Kolbe, además de recibir la Eucaristía, hacía visitas frecuentes al Santísimo Sacramento: hasta diez veces al día. Esto no fue suficiente para él. Y, siguiendo a San Francisco de Sales, decidió hacer Comuniones Espirituales cada 15 minutos. A veces, dice San Maximiliano, la Comunión espiritual puede traer las mismas gracias que la sacramental.

San Alfonso María de Ligorio, su fórmula decía así: “Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. (Pausa en silencio para adoración) Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén.”

Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.

Otras glosas o libros del autor relacionados con este tema.

• Libro. AMAR A DIOS.- www.readontime.com/isbn=978461164509

• Libro. LA SED DE DIOS.- www.readontime.com/isbn=9788461316281

• ¿Son dos o son más? 12-02-12

• Contacto físico afectivo 17-08-10

• La lucecita roja 09-02-10

• Gloria de la Santa Misa 05-07-11

• Misterio de la Transubstanciación 19-09-11

• Transubstanciación 05-12-09

La fecha que figura a continuación de cada glosa, es la de su publicación en la revista ReL, en la cual se puede leer la glosa de que se trate.

Si se desea acceder a más glosas relacionadas con este tema u otros temas espirituales, existe un archivo Excel con una clasificada alfabética de temas, tratados en cada una de las glosas publicadas. Solicitar el archivo a: juandelcarmelo@gmail.com

Juan del Carmelo

CANADÁ: CRITICAR ACTOS HOMOSEXUALES ES CRITICAR A LOS HOMOSEXUALES, Y POR TANTO PUNIBLE


Condenado un activista anti-pederastia.

La sentencia va más lejos: considera que la verdad de los hechos que denunciaba el condenado no sirve para su defensa.

Un militante pro-familia protestante ha sido condenado por el Tribunal Supremo de Canadá (y por unanimidad) por unos hechos acaecidos en 2001 y que han hecho un largo recorrido judicial hasta llegar a esta instancia, que sienta jurisprudencia.

Bill Whatcott distribuyó unos folletos contra la propaganda homosexual en el colegio, donde denunciaba los anuncios de contactos de un diario gay que buscaban menores de edad. La sentencia reconoce la verdad de los hechos que denunciaba Whatcott, pero afirma que eso no sirve para su defensa de la acusación de "incitación al odio"

"Tanto la decisión como el razonamiento subyacente son aterradores", dijo Bill, "pues sostienen que la verdad no es un elemento de defensa" cuando se trata de supuesta "discriminación".

Los abogados de Whatcott afirmaban que las críticas contenidas en los folletos (de tono "vivo" e incluso "virulento") no se referían a personas ni tendencias, sino a actos. De hecho, durante el juicio Bill declaró que profesa a los homosexuales un amor fraterno aunque denuncie la práctica de la homosexualidad y su promoción en las escuelas.

LA INQUIETANTE SENTENCIA

Pero, según los jueces -y éste es el elemento inquietante de la sentencia-, "aunque la orientación sexual y el comportamiento sexual pueden diferenciarse para ciertos fines, sin embargo cuando el lenguaje de odio se dirige a un comportamiento para enmascarar el verdadero objetivo, a saber, el grupo vulnerable, esta distinción no puede invocarse para no caer en la condena legal. El tribunal reconoce que existe un fuerte vínculo entre la orientación sexual y la conducta sexual, allí donde esta conducta constituye un aspecto crucial de la identidad de un grupo vulnerable. En ese caso, los ataques a esa conducta sustituyen a los ataques contra el grupo mismo".

La Liga Católica por los Derechos Civiles se ha mostrado inquieta por esta decisión, pues al identificar la actividad homosexual con la persona homosexual permite convertir cualquier crítica a la actividad homosexual en "incitadora del odio".

ReL

HIGUERAS ESTÉRILES


"Por aquel mismo tiempo fueron unos a ver a Jesús, y le contaron lo que Pilato había hecho: sus soldados mataron a unos galileos cuando estaban ofreciendo sacrificios, y la sangre de esos galileos se mezcló con la sangre de los animales que sacrificaban.

Jesús les dijo:

- ¿Pensáis que aquellos galileos murieron así por ser más pecadores que los demás galileos? Os digo que no, y que si vosotros no os volvéis a Dios, también moriréis. ¿O creéis que aquellos dieciocho que murieron cuando la torre de Siloé les cayó encima, eran más culpables que los demás que vivían en Jerusalén? Os digo que no, y que si vosotros no os volvéis a Dios, también moriréis.

Jesús les contó esta parábola:

- Un hombre había plantado una higuera en su viña, pero cuando fue a ver si tenía higos no encontró ninguno. Así que dijo al hombre que cuidaba la viña:

- Mira, hace tres años que vengo a esta higuera en busca de fruto, pero nunca lo encuentro. Córtala. ¿Para qué ha de ocupar terreno inútilmente?

Pero el que cuidaba la viña le contestó:

- Señor, déjala todavía este año. Cavaré la tierra a su alrededor y le echaré abono. Con eso, tal vez dé fruto; y si no, ya la cortarás."

La primera parte del texto de hoy viene a decirnos que las desgracias no son castigo de Dios. Jesús aprovecha estas dos noticias para hacer una llamada a la conversión.

Jesús habla en su tiempo. En el Antiguo Testamento la viña es símbolo del pueblo de Dios y la higuera de Jerusalén. Jesús lleva tres años de predicación y ni escribas ni sacerdotes le han hecho caso. Corren el riesgo de ser cortados para no ocupar un terreno inútil.

Pero el Evangelio nos habla también hoy y todos debemos preguntarnos si no somos higueras estériles. La Iglesia, con sus escándalos ¿da fruto o es higuera estéril? Cada uno de nosotros, con nuestra tibieza ¿damos fruto o somos higueras estériles?

La crisis no es un castigo de Dios, sino el fruto de nuestra sociedad aburguesada, falta de compromiso, en la que hemos convertido lo accesorio en importante y nos hemos olvidado de las necesidades de los demás. Proclamamos universales los derechos a la enseñanza, a la salud, a la vivienda... y no nos dimos cuenta que dos terceras partes de la humanidad estaba desprovista de ellos. Ahora que nos peligran a nosotros, echamos el grito al cielo. Pero, ¿cuáles han sido nuestros frutos? ¿Hemos luchado para que esos derechos sean verdaderamente universales o nos hemos contentado con que lo sean para nosotros? ¿Nuestra vida espiritual es profunda o navegamos en medio de la tibieza? ¿En qué se nota que somos cristianos?

La esperanza de esta parábola está en el viñador, que pide una segunda oportunidad, que quiere seguir regando la higuera, cavándola, abonándola para que dé fruto. El salmo de hoy, 103(102), nos presenta precisamente ese Dios compasivo y misericordioso, lento para castigar y rico en amor. Ese Dios que se enternece como un padre ante sus hijos... Este salmo podría ser hoy el eje de nuestra meditación.

La Cuaresma nos invita a convertirnos. Es decir, a dar fruto. ¿Seguiremos siendo higueras estériles?

EL DIARIO


Un buen Hombre fue asaltado por unos ladrones que le robaron su cartera.

Entonces él escribió lo siguiente en su diario:

“Señor, ayúdame a estar agradecido; primero, porque nunca antes he sido robado;

segundo, porque aunque se llevaron la cartera, no me quitaron la vida;

tercero, porque aunque se llevaron todo lo que tenía yo, no era mucho;

y cuarto, porque fui yo quien fue robado y no quien robó.”

1 Tesalonicenses 5:18

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

1 Corintios 15:57

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Romanos 5:3

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia.

Habacuc 3:18

con todo yo me alegraré en el SEÑOR, me regocijaré en el Dios de mi salvación.

Mateo 5:12

Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros.

Lucas 21:19

Con vuestra perseverancia ganaréis vuestras almas.

Romanos 5:11

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.

Romanos 8:23

Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.

LOS TRES SOBRES


La gente dice que hay dos formas de aprender:

Por la experiencia, la cual se obtiene de los errores cometidos; y por la sabiduría, la cual se obtiene de los errores de otros.

Recomiendo que hasta donde sea posible, se aprenda de los errores de otros.

Aprender de los fracasos es siempre más fácil con la ayuda de un buen consejero. Después que cometo mis errores garrafales, pido consejo de algunas personas: mi papá, Jack Hayford, Elmer Towns, y mi esposa Margaret, quien siempre está dispuesta a compartir conmigo sus opiniones acerca de mis fracasos.

Es importante buscar consejo de la persona correcta.

Oí la historia de un servidor público recién nombrado que estaba instalándose en su nueva oficina.

Al sentarse ante su escritorio por primera vez, descubrió que su predecesor le había dejado tres sobres con instrucciones que deberían abrirse únicamente en tiempos de angustia.

No habían pasado muchos días antes que el hombre entrara en conflicto con la prensa, así es que decidió abrir el primer sobre.

La nota decía: «Échele la culpa a su predecesor». Y eso fue lo que hizo.

Durante un tiempo todo anduvo bien. Pero unos pocos meses más tarde, de nuevo estaba en problemas, así es que procedió a abrir el segundo sobre.

La nota decía: «Reorganícese». Y eso fue lo que hizo.

Eso le permitió disponer de más tiempo. Pero debido a que en realidad nunca había resuelto ninguno de los asuntos que estaban complicándole la vida, volvió a tener problemas, y esta vez, peores que nunca. De modo que, desesperado, abrió el último sobre.

La nota adentro decía: «Vaya preparando tres sobres».

Pida consejos, pero asegúrese que sea de alguien que haya aprendido a manejar sus fracasos en forma exitosa.

Maxwell, John C

Aprendizaje es un elemento esencial en la vida. Dios es un maravilloso Maestro que nos enseña a través de las circunstancias de la vida. No pierdas ni un solo detalle.

Aun si fuera verdad que me he desviado, mis errores son asunto mío. Job 19:4.

¿Quién está consciente de sus propios errores? ¡Perdóname aquellos de los que no estoy consciente! Salmo 19:12.

DE LOS ÁNGELES QUE ANUNCIAN NACIMIENTOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO. HOY ISMAEL.


Cuando el pasado día 11 de febrero hablábamos del papel que correspondía a San Gabriel en el Nuevo Testamento (véalo pinchando aquí si lo desea), decíamos que “esta afición de Gabriel a anunciar nacimientos le haría un buen candidato para ser también el ángel anónimo que anuncia dos de los importantes nacimientos prodigiosos que se registran en el Antiguo Testamento. El de Ismael en el Génesis, y el de Sansón en los Jueces, bien que el ángel protagonista de ambas acciones no reciba en ninguno de los libros nombre alguno”. Hoy nos ocuparemos de las que rodearon el de Ismael.

Ismael es uno de los primeros patriarcas, perteneciente probablemente al s. X a.C., cuyas circunstancias relacionadas con su nacimiento las recoge el libro del Génesis:

“Saray, mujer de Abrán [este Abrán es el que luego el propio Yahvé rebautizará Abraham], no le daba hijos. Pero tenía una esclava egipcia, que se llamaba Agar, y dijo Saray a Abrán: «Mira, Yahvé me ha hecho estéril. Llégate, pues, te ruego, a mi esclava. Quizá podré tener hijos de ella.» Abrán escuchó el consejo de Saray.

Así, al cabo de diez años de habitar Abrán en Canaán, tomó Saray, la mujer de Abrán, a su esclava Agar la egipcia, y se la dio por mujer a su marido Abrán. Se llegó, pues, él a Agar, que concibió. Pero luego, al verse ella encinta, miraba a su señora con desprecio. Dijo entonces Saray a Abrán: «Mi agravio recaiga sobre ti. Yo puse mi esclava en tu seno, pero, al verse ella encinta, me mira con desprecio. Juzgue Yahvé entre nosotros dos.» Respondió Abrán a Saray: «Ahí tienes a tu esclava en tus manos. Haz con ella como mejor te parezca.» Saray dio en maltratarla y ella huyó de su presencia.

La encontró el Ángel de Yahvé junto a una fuente que manaba en el desierto -la fuente que hay en el camino de Sur- y dijo: «Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?» Contestó ella: «Voy huyendo de mi señora Saray.» «Vuelve a tu señora, le dijo el Ángel de Yahvé, y sométete a ella.» Y dijo el Ángel de Yahvé: «Multiplicaré de tal modo tu descendencia, que por su gran multitud no podrá contarse.» Añadió el Ángel de Yahvé:

Sábete que has concebido y que darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque Yahvé ha oído tu aflicción. Será un onagro humano. Su mano contra todos, y la mano de todos contra él; y enfrente de todos sus hermanos plantará su tienda.»

Dio Agar a Yahvé, que le había hablado, el nombre de «Tú eres El Roí», pues dijo: «¿Si será que he llegado a ver aquí las espaldas de aquel que me ve?» Por eso se llamó aquel pozo «Pozo de Lajay Roí». Está entre Cades y Béred.

Agar dio a luz un hijo a Abrán, y éste llamó al hijo que Agar le había dado Ismael. Tenía Abrán ochenta y seis años cuando Agar le dio su hijo Ismael”. (Gn. 16, 1-16).

Ismael pues, es el primer hijo e Abraham, anterior al que le dará después su esposa legítima Sara, de nombre Isaac. Es como vemos, hija de una esclava, lo que no es óbice para que sea para aquél de quien se tienen por descendientes los árabes, y por extensión, los musulmanes. Pero eso es harina de otro costal a lo que dedicaremos también unas líneas, pero será ya en una próxima ocasión.

Volviendo a nuestro Ismael bíblico, el hecho es que al poco tiempo la vieja Sara, esposa legítima de Abraham, por otra intercesión divina, concibe y tiene su propio hijo, Isaac. Nacido éste, Sara pide a Abraham que eche de casa a Ismael y a su madre, cosa a la que éste accede. Solos y desasistidos en el desierto de Berseba Ismael y su madre, Agar, un ángel se aparece de nuevo. Esta vez a Agar:

“El Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del chico en donde está. ¡Arriba!, levanta al chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una gran nación.» Entonces abrió Dios los ojos de Agar y vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre de agua y dio de beber al chico. Dios asistió al chico, que se hizo mayor y vivía en el desierto, y llegó a ser un gran arquero. Vivía en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de Egipto” (Gn. 21, 17-21).

Ismael será bendecido, lo mismo que Isaac con una nutrida descendencia.

“Éstos son los descendientes de Ismael, hijo de Abrahán, el que tuvo Abrahán de Agar la egipcia, esclava de Sara; y éstos son los nombres de los hijos de Ismael, por orden de nacimiento: El primogénito de Ismael, Nebayot; después, Quedar, Adbeel, Mibsán, Mismá, Dumá, Masá, Jadad, Temá, Yetur, Nafís y Quedmá. Éstos son los hijos de Ismael, y éstos sus nombres según sus poblados y sus aduares: doce caudillos de otros tantos pueblos” (Gn. 25, 12-16).

Luis Antequera

DE LOS ÁNGELES QUE ANUNCIAN NACIMIENTOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO. HOY SANSÓN.


Cuando el pasado 11 de febrero hablábamos del papel que toca a San Gabriel en el Nuevo Testamento (pinche aquí si desea conocerlo), decíamos que “esta afición de Gabriel a anunciar nacimientos le haría un buen candidato a ser también el ángel anónimo que anuncia dos de los importantes nacimientos prodigiosos que registra el Antiguo Testamento. El de Ismael en el Génesis y el de Sansón en los Jueces, bien que el ángel protagonista de ambas acciones no reciba en ninguno de los libros nombre alguno”.

Pues bien, momento es llegado de revisar hoy el anuncio que un ángel hace del nacimiento de Sansón.

Sansón es uno de los jueces que gobierna el pueblo de Israel en el período que sigue a la muerte de Moisés y de la conquista y asentamiento en la Tierra Prometida, antes de que hacia el año 1000 a.C. se dote finalmente de una monarquía en la persona de Saúl primero, y del mítico y añorado David después. Es concretamente el que hace el número trece de un total de quince. Cabe datar su hipotética existencia en el s. XI a.C.. Sobradamente conocido el hecho de que está dotado de una fuerza colosal cuya clave se halla en su melena. Ciegamente enamorado de Dalila, que se ha dejado comprar por sus enemigos filisteos, le confiesa el secreto de su fuerza descomunal. Dalila le corta el pelo mientras duerme y Sansón es apresado.

Por lo que se refiere a su nacimiento, tiene lugar en las siguientes circunstancias que recoge el Libro de los Jueces:

“Había un hombre en Sorá, de la tribu de Dan, llamado Manóaj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos. El Ángel de Yahvé se apareció a esta mujer y le dijo: «Mira, eres estéril y no has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo. En adelante guárdate de beber vino ni bebida fermentada y no comas nada impuro. Porque vas a concebir y a dar a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño será nazireo de Dios desde el seno de su madre. Él comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos.» La mujer fue a decírselo a su marido: «Un hombre de Dios ha venido donde mí; su aspecto era como el del Ángel de Dios, muy terrible. No le he preguntado de dónde venía ni él me ha manifestado su nombre. Pero me ha dicho: Vas a concebir y a dar a luz un hijo. En adelante no bebas vino ni bebida fermentada y no comas nada impuro, porque el niño será nazireo de Dios desde el seno de su madre hasta el día de su muerte.»

Manóaj invocó a Yahvé y dijo: «Te ruego, Señor, que el hombre de Dios que has enviado venga otra vez donde nosotros y nos enseñe lo que hemos de hacer con el niño cuando nazca.» Dios escuchó a Manóaj y el Ángel de Dios vino otra vez donde la mujer cuando estaba sentada en el campo. Manóaj, su marido, no estaba con ella. La mujer corrió en seguida a informar a su marido y le dijo: «Mira, se me ha aparecido el hombre que vino donde mí el otro día.» Manóaj se levantó y, siguiendo a su mujer, llegó donde el hombre y le dijo: «¿Eres tú el que has hablado con esta mujer?» Él respondió: «Yo soy.» Le dijo Manóaj: «Cuando tu palabra se cumpla, ¿cuál deberá ser la norma de conducta del niño?» El Ángel de Yahvé respondió a Manóaj: «Deberá abstenerse él de todo lo que indiqué a esta mujer. No probará nada de lo que procede de la vid, no beberá vino ni bebida fermentada, no comerá nada impuro y observará todo lo que yo le he mandado.» Manóaj dijo entonces al Ángel de Yahvé: «Por favor, vamos a retenerte y te vamos a preparar un cabrito.» Porque Manóaj no sabía que era el Ángel de Yahvé. Pero el Ángel de Yahvé dijo a Manóaj: «Aunque me obligues a quedarme no probaré tu comida. Pero si quieres preparar un holocausto, ofréceselo a Yahvé.» Manóaj dijo entonces al Ángel de Yahvé: «¿Cuál es tu nombre para que, cuando se cumpla tu palabra, te podamos honrar?» El Ángel de Yahvé le respondió: «¿Por qué me preguntas el nombre, si es misterioso?» Manóaj tomó el cabrito y la oblación y lo ofreció en holocausto, sobre la roca, a Yahvé, que actúa misteriosamente. Manóaj y su mujer estaban mirando. Cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el Ángel de Yahvé subía en la llama. Manóaj y su mujer lo estaban viendo y cayeron rostro en tierra. Al desaparecer el Ángel de Yahvé de la vista de Manóaj y su mujer, Manóaj se dio cuenta de que era el Ángel de Yahvé. Y dijo Manóaj a su mujer: «Seguro que vamos a morir, porque hemos visto a Dios.» Su mujer le respondió: «Si Yahvé hubiera querido matarnos no habría aceptado de nuestra mano el holocausto ni la oblación, ni nos habría mostrado todas estas cosas, ni nos habría hecho oír tales cosas ahora mismo.» La mujer dio a luz un hijo y lo llamó Sansón. El niño creció y Yahvé lo bendijo” (Jue. 13, 2-24).

Por lo que a nosotros afecta, llama la atención la ocultación que de su nombre hace en todo momento el Ángel de Yahvé. ¿Y si se tratara de un tímido Gabriel que deja de ocultarse en el Nuevo Testamento?

Luis Antequera

¿UN PAPA COMO ANTICRISTO? EL CARDENAL NEWMAN DESHIZO ESA IDEA CON ARGUMENTOS DEMOLEDORES


Una teoría de espurio origen.

«¿Son los valdenses, los albigenses y los "fraticelli" los intérpretes auténticos de las profecías?», se preguntaba en 1840, antes incluso de convertirse.

La renuncia de Benedicto XVI al pontificado convierte a su sucesor, según las supuestas profecías de San Malaquías, en el último Papa, y por tanto convierte los años de vida que le queden al llamado Pedro Romano en los últimos tiempos que señala el Apocalipsis.

A pesar de las normas de prudencia con las que debe ser considerado un texto de 1595 atribuido a un obispo fallecido en 1148, y de la rotundidad de las afirmaciones de falsedad de expertos como el padre Luis Santamaría, miembro de RIES (Red Iberoamericana de Estudios de las Sectas), el hecho ha puesto sobre la mesa innumerables especulaciones sobre la personalidad del próximo Pontífice. Desde la búsqueda entre los cardenales de Pedros (Pierre Tauran, Peter Turkson) y de romanos (Tarcisio Bertone nació cerca de Turín, en pueblo llamado Romano Canavese) -a pesar de que los supuestos lemas de San Malaquías no siempre son tan directos- al reverdecer de la figura del Anticristo, quien podría sentarse personalmente, y en cuestión de días, en la sede del primer Pedro.

"MARCA DE LA CASA" PROTESTANTE

Lo cierto es que la vinculación entre el Papa y el Anticristo la hicieron célebre los reformadores protestantes, y es habitual en las obras de Lutero, Calvino, Zwinglio, Melanchton o Cranmer. Se refieren al Papado como institución, y los distintos teólogos de esas comunidades divergen en considerarlo como la primera o la segunda bestias del Apocalipsis.

El cardenal John Henry Newman (1801-1890) fue un poco más allá y en un artículo publicado en octubre de 1840 (cinco años antes de su conversión al catolicismo) en la revista British Critic, bajo el título "La idea protestante del Anticristo" (recogido en el volumen 2 de sus Ensayos críticos e históricos, publicados por Ediciones Encuentro), apuntaba que los heresiarcas citados habían bebido en tres fuentes heterodoxas para esa interpretación: los albigeneses, los valdenses y los fraticelli. Y por una razón: la necesidad de satanizar (en este caso, usando en sentido estricto la palabra) la autoridad que les sancionaba: "La creencia de que el Papa es el Anticristo parece ser una conclusión gradualmente formada y madurada, a partir de la creencia de que la Iglesia de Roma era Babilonia, por tres grupos heréticos entre los siglos XI y XVI a consecuencia de haber sido sometidos a persecución por sus opiniones".

"¿Son éstos los oráculos de los que la Iglesia de Cristo ha de recibir la verdadera interpretación de las profecías y cuya mera afirmación de que su enemigo es el Anticristo debe aceptarse como el propio cumplimiento de la profecía y demostración de que la consumación de los tiempos ha llegado?", se preguntaba John Henry Newman cuando aún era anglicano pero ya detectaba la falta de sustento histórico, hermenéutico y teológico de la comunidad a la que pertenecía.

¿Y EL PAPA COMO PERSONA?

El argumento no acababa ahí, porque no se trataba sólo de rebatir que el Papado (es decir, la institución, la autoridad) fuese el Anticristo, sino de que pudiese serlo, en la interpretación de los Padres de la Iglesia, el Papa como persona. Newman sacó a relucir ahí toda su erudición al refutar punto por punto las alegaciones de los heterodoxos.

Citan un pasaje de San Bernardo, cuando San Bernardo no habla en él del Papa, sino del antipapa Pedro León. Citan a Joaquín el Abad hablando de que el Anticristo será elevado a la Sede Apostólica, cuando Joaquín el Abad dice que el Anticristo expulsará al Papa (es decir, no será el Papa) de la Sede Apostólica para ocuparla él. Citan a San Gregorio Magno como si hubiese dicho que quien se proclame obispo de la Iglesia universal es el Anticristo, cuando aquel Papa dijo que sería "el precursor" del Anticristo. (Pincha aquí para ver el texto original inglés de la argumentación completa.)

¿El Anticristo como Papa? Queda claro, según Newman, que ésa no es una idea católica, sino protestante, y ni siquiera original, sino que bebe en heterodoxos medievales. Y además en heterodoxos medievales de corte gnóstico, que se sentían perseguidos por los Papas injustamente, pues en apariencia propugnaban una pureza extrema de vida y de virtudes evangélicas. La historia muestra, dicho sea de paso, lo lejos que estaba la realidad de sus comunidades de tal pretensión moralizante.

Carmelo López-Arias / ReL

MOTU PROPRIO DE BENEDICTO XVI


26 febrero 2013

Sección: Papas y Papado

Ciudad del Vaticano, 25 de febrero de 2013

Benedicto XVI emitió una Carta Apostólica en forma de Motu proprio, que lleva por nombre Normas Nonnullas que hace algunas modificaciones de las normas sobre la elección del romano pontífice.

La Normas Nonnullas fue explicada a los periodistas acreditados en la Sala de Prensa del Vaticano por el portavoz, padre Federico Lombardi; por el obispo Pier Luigi Celata, actualmente vicecamarlengo. Ayudaron con traducciones y precisiones en idiomas dos comunicadores, el monseñor español José María Gil Tamayo y el sacerdote estadounidense Thomas Rosica.

“Encuentro este motu proprio de una gran sabiduría y de gran comunión eclesial y jurídica”, opinó el obispo Pier Luigi Celata, al abordar el motu proprio de Benedicto XVI, que “fue publicado para hacer algunas precisiones a la constitución apostólica Universi Dominici Gregi“.

“Es una segunda intervención del pontífice –dijo el vicecamarlengo- al precisar que la primera fue en 2007, cuando decidió cambiar el número de la mayoría necesaria para elegir a un nuevo papa, que pasó de la mitad más uno de los votos a los dos tercios de las preferencias de los cardenales electores”.

Entre los contenidos más relevantes hay un cambio sobre la fecha del cónclave. La constitución indica que debe ser convocada de 15 a 20 días tras iniciar la Sede Vacante. “En el motu proprio se precisa que al colegio de cardenales les es concedido adelantarlo si están todos los electores presentes en Roma. Y también posponerlo en caso de graves acontecimientos”.

Otra indicación del documento papal es que, si el número de cardenales es una cifra no divisible por tres, o sea múltiplo de tres, se complica matemáticamente la división de los dos tercios de los votos para elegir el pontífice. Por lo tanto, para evitar cualquier confusión, indicó que se piden “al menos dos tercios de los sufragios de electores presentes y votantes”.

Pueden parecer pequeñas cosas, indicó el prelado, pero “cuando uno se mueve a nivel jurídico sirve siempre la máxima precisión”.

Del secreto sobre todo lo que concierne a la elección del romano pontífice, recordó que el juramento indica que los cardenales tienen que mantenerlo. Contrariamente, la constitución “preveía que una infracción del mismo comportaba que el próximo pontífice decidiera la pena canónica. En cambio ahora no se remite a su sucesor la responsabilidad, ya que el juramento indica directamente cuál es pena la canónica que se le imputa. O sea la excomunión latae sententiae”.

Indicó también que un cardenal puede presentar motivos personales para no participar en el cónclave. Y que un purpurado que antes del inicio del mismo se autoexcluyó no puede ya entrar en la Sixtina. Diverso –dijo el vicecamarlengo- es si uno está enfermo, por ejemplo, y después se siente bien y va. En ese caso puede ingresar en el cónclave y participar desde donde este haya llegado. O sea no es necesario comenzar todo el cónclave desde el inicio”.

Se toma en consideración también en el motu proprio, a los dos técnicos de confianza que participan durante la elección del futuro pontífice antes o después de las operaciones de voto. Quien de ellos no cumpliera con el secreto tienen la graviter onerata coscienza, así como todos los colaboradores que participan.

“Como podemos ver, el papa “ha querido prestar atención a todos los aspectos”, indicó monseñor Celata.

El motu proprio aborda también otro problema relacionado con el secreto, o sea evitar que se aproximen a los cardenales, mientras son transportados desde alojamiento de la Domus Santa Marta hasta la capilla Sixtina. El texto nuevo quita ‘mientras sean transportados’, lo que significa que ese recorrido puede ser hecho por los cardenales también a pie y no necesariamente en transporte.

Las personas que cuentan los votos en el cónclave y se ocupan del ceremonial antes eran dos, ahora serán ocho. Y la procesión que se realiza de la capilla Paulina a la capilla Sixtina será un poco más solemne. Hay también otras puntualizaciones, como la armonización de algunos momentos del cónclave, por ejemplo cuando algunos de los presentes son invitados a salir.

Otra de las indicaciones es que la Missa Pro Eligendo Romano Pontifice, celebrada con todo el cuerpo de los purpurados, será presidida por el decano de los cardenales.