martes, 4 de septiembre de 2012

ABERRACIÓN: ¡MISA PARA CELEBRAR EL "DÍA DEL MASÓN"!




Lo ofrezco tal y como se me ha facilitado, con la única pretensión de abrir los ojos de los que tienen por misión velar para que el "humo de satanás" no se cuele en la Iglesia, o que salga lo antes posible.

A través del blog El blog Frates In Unum, nos hemos enterado que el pasado 20 de agosto (2012) para conmemorar "el día del masón" se celebró una misa sacrílega en Belo Jardim, diócesis de Pesqueira, en Pernambuco, Brasil. El oficiante fue el sacerdote Geraldo de Magela Silva, párroco de Nossa Senhora da Conceição [Nuestra Señora de la Concepción].

¿A QUIÉN OFRECEN SUS MAQUINACIONES?

Hemos esperado varios días antes de publicar esta nota para ver si existía alguna declaración oficial contra esta monstruosidad, pero a la fecha lo único que se sabe es que interpelado por un fiel, el Obispo diocesano, Mons. José Luiz Ferreira Salles, CSsR, pidió disculpas y respondió simplemente que... ¡acababa de llegar de viaje!

Como ya hemos explicado ampliamente la masonería ha sido condenada por la Iglesia Católica en múltiples ocasiones por tratarse de una secta que maquina contra la verdadera Iglesia y busca su destrucción.

El 26 de noviembre de 1983 la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el entonces Prefecto Cardenal Joseph Ratzinger (hoy: Benedicto XVI), emitió una nueva Declaración contra la masonería firmada por Juan Pablo II, confirmando -por enésima vez- el juicio negativo de la Iglesia Católica sobre ella y la absoluta prohibición para los fieles y eclesiásticos católicos de afiliarse a las logias. Este documento señala: "Por lo tanto, el juicio negativo de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas se mantiene sin cambios ya que sus principios siempre se han considerado irreconciliables con la doctrina de la Iglesia ("earum principia semper iconciliabilia habita sunt cum Ecclesiae doctrina") y por lo tanto se continúa prohibiendo ser miembro de ellas".

PROFECIAS DE LA B. EMMERICH

Con sus delantales blancos.

La beata Ana Catalina Emmerich profetizó la infiltración de lo que llamó secta secreta: «Tuve de nuevo la visión de la secta secreta socavando por todas partes la iglesia de San Pedro» (AA.III.556) Y explicó esa labor de infiltración y socavamiento: «Vi la iglesia de San Pedro y una enorme cantidad de hombres que trabajaban en invertirla, pero vi ahí también a otros que hacían reparaciones. Cadenas de trabajo ocupadas de este doble trabajo se extendían a través de todo el mundo y me quedé asombrada de la coordinación con la que todo ello se hacía. Los demoledores extraían grandes fragmentos; eran particularmente sectarios en gran número y con ellos los apóstatas. Estas personas, haciendo su trabajo de destrucción, parecían seguir ciertas prescripciones y una cierta regla: llevaban delantales blancos rodeados de una cinta azul y proveídos de bolsillos, con paletas de albañil en la cintura. Ellos tenían además vestidos de todo tipo: había entre ellos hombres distinguidos, altos y gruesos, con uniformes y cruces, los cuales sin embargo no trabajaban directamente en la labor, sino que marcaban en los muros con la paleta los lugares donde había que demoler. Vi con horror que había también entre ellos sacerdotes católicos» (AA.II.202). Ver: Visiones y Profecías de la beata Ana Catalina Emmerich.

COMUNIÓN SACRÍLEGA Y EN LA MANO

Oficiar una misa para celebrar a aquellos que maquinan la destrucción de la verdadera Iglesia es evidentemente un sacrilegio, que – además - se duplica al entregarles el Cuerpo de Cristo en la comunión. El masón es un pecador público. Vive en pecado mortal mientras pertenezca a la logia. Esa comunión deshonró a otorgante y a receptores. En realidad no vemos diferencia entre este "regalo" y el que Judas realizó a los guías espirituales de Israel al entregarles a Cristo para ser crucificado. La traición es la misma, pues la comunión - Cristo realmente presente en la hostia consagrada - sólo se puede dar a quien comulgue con todo el dogma católico y esté limpio - por la Confesión - de cualquier pecado mortal. Lo que ciertamente no puede ser el caso de quienes maquinan contra la misma Iglesia de Jesucristo.

PORTAN LOS SIGNOS DE LA ALBAÑILERÍA

En un post anterior denunciamos que, también en Brasil, un obispo participó de una celebración masónica y otro les ofició una misa a los miembros de otra logia masónica. Como puede verse, estas abominaciones están tomando carta de naturalización en Brasil y publicitadas por las propias logias. Muchos católicos han expresado, ante esto, su perplejidad, sobre todo al ver que no se han tomado medidas para sancionar ni para prevenir semejantes sucesos.

EL MISMO SACRILEGIO SE REPITIÓ EN DIVERSOS TEMPLOS CATÓLICOS BRASILEÑOS

Terminado este post nos hemos enterado que ese mismo sacrilegio se repitió en otros sitios de Brasil. Veamos: las cinco Logias Masónicas de Gravesend se reunieron en la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, con el mismo objeto: celebrar "el día del masón". La misa fue celebrada por el Padre Pablo.

El blog masónico La Regeneración Cajazeirense notifica que la tarde del miércoles, 22 de agosto, los masones de la región Cajazeirasón asistieron a una misa en la Iglesia de San Juan Bosco, para celebrar "el día del masón" (20 de agosto) y el Día de la ciudad de Cajazeiras.

La celebración fue presidida por el Padre Janílson, párroco del lugar y contó con la presencia de los masones acompañados por sus familias.

En el siguiente sitio masónico http://goipe.chez.com/gabinete.html se informa que el obispo diocesano en Pesqueira celebrará una misa por "el día del masón".

Otro sitio masónico http://www.lojadeuscaridadeejustica.com/?p=438 señala:

"El 20 de agosto fue el día de Mason. Para conmemorar esta fecha se celebró una misa por el P. Aldeone, en la Parroquia de San Pedro en el barrio de Pereiros.

A la misa asistieron los masones de la Logia Masónica "Dios, la Caridad y la Justicia" No. 1733, Masonic Lodge Raimilson Felinto º 8 GLEPB, Cruzeiro do Hermandad Roots Sul, Hermandad de Acacia, sobrinos De Molays, Hijas de empleo sobrinas y los fieles Parroquia.

La logia masónica "Raimilson Felinto" No.8, en su sitio (http://www.lojaraimilsonfelinto.com/wordpress/?p=1729), reseña que se celebró la misa en honor del día del Masón en la iglesia de San Pedro, oficiada por el P. Aldeone a la que asistieron las dos logias masónicas de Pombal “Deus Caridade e Justiça nº 1733 GOB y “Raimilson Felinto” nº08 GLE-PB. También contaron con la presencia de capítulos DeMolay “Guardiões do Templo Sagrado” y “Cavaleiros Templários”. todos Pombal. Bethel 004 Filhas de Jó, “Mensageiras da Verdade” y las fraternidades femeninas “Cruzeiro do Sul” y “Raízes da Acácia”. (Ver foto abajo)

Hasta aquí el informe recibido con todo detalle. Y nos preguntamos, ¿qué se pretende, desde parte de la Iglesia, con todo ello? ¿Somos ingenuos? ¿Son algunos clerigos miembros de estas organizaciones? La doctrina de la Iglesia está clara. Pero siempre hay alguno que, cándidamente, se presta a "bendecir" lo que no es de Dios

Juan García Inza

ALARMA EN ITALIA POR LA EXPANSIÓN DEL SATANISMO... UNO DE CADA 10 JÓVENES PODRÍA CAER EN SUS REDES



En España hay 54 grupos demoníacos.

Libros, cine, internet, música...nuestro mundo está lleno de reclamos y ambientes propicios para «la cultura satánica». Más de 6.000 personas adoran a Lucifer en España y, en Italia según una encuesta, uno de cada diez jóvenes podría caer en manos de un grupo satánico.

Manuel Guerra, el mayor experto de la Iglesia española en este tema, asegura que más de 6.000 personas adoran a Lucifer en nuestro país y ha catalogado hasta 54 grupos diabólicos. La zona de mayor actividad es Levante y las grandes urbes como Barcelona o Madrid. Pero, sin duda, el país que sufre más violentamente el satanismo sigue siendo Italia.

EN LA RED DE LAS SECTAS SATÁNICAS

Según una encuesta, uno de cada diez adolescentes italianos corre el riesgo de caer en manos de una secta satánica. Muchos de los jóvenes entrevistados han declarado que si Satán les diera poder y dinero no tendrían problema ninguno en aliarse con él.

Lo ha explicado en «Famiglia Cristiana» el profesor Tonino Cantelmi, psiquiatra y presidente de la Asociación de Psicólogos y Psiquiatras Católicos: «Se sienten atraídos y fascinados por la rebelión y la anarquía, por la práctica del sexo, el consumo desmedido de alcohol y la atracción de la droga. Hay algo muy importante, y es que el satanismo no es ausencia de valores -si fuera así sería mucho más fácil combatirlo- sino un contravalor, la afirmación y el triunfo del valor moral del mal, por desgracia algo profundamente atractivo en los tiempos que corren», explica.

CUANDO LA FE ES SÓLO FACHADA

En cuanto al componente religioso, según el profesor Cantelmi, el factor principal es el de rebelión a la religiosidad católica, la mayoría de las veces recibida de los propios padres. Y a veces ni siquiera eso: «Hoy la fe católica se vive a menudo sólo como fachada. La expansión de los grupos satánicos es más una consecuencia de la falta de valores fuertes: los padres han renunciado a su papel de padres y formadores», sostiene.

Cuando se habla de satanismo, viene enseguida a la cabeza la terrible cadena de homicidios, misas negras y rituales satánicos. El más conocido en Italia es el caso de las «Bestias de Satanás», de la zona de Varese, una secta satánica que acabó en 1998 con la vida de dos de sus miembros, Chiara Marino, a la que consideraban la «encarnación de la Virgen María» y a su amigo Fabio, por defenderla. Tenían 16 años.

Michele Tollis es el padre Fabio, víctima de su propia red: «Mi hijo tocaba por los bares. Al principio sólo hacía música “metal”, pero el problema llegó cuando empezó a frecuentar el pub Midnight. Comenzó a componer letras de tipo satánico, vestía de negro y llevaba símbolos extraños, pero a mí eso no me preocupaba.

»Pensé que era el típico síntoma de adolescente rebelde. Además, era buen estudiante, nada problemático», asegura. Una noche, tras una discusión, los líderes de la secta se los llevaron a un bosque y los asesinaron brutalmente. «Fui demasiado ingenuo. Tendría que haber estado más atento al ambiente que frecuentaba mi hijo.

»Cuando ya nada tenía remedio pasé un día por el Midnight y vi que tenían un altar con la figura de Satanás pisando a un hombre. Tenía que haber mirado antes, y no limitarme a ir a buscarlo allí algunos días. Sólo en la fe he encontrado la fuerza suficiente para salir adelante después de todo aquello. Y me ha ayudado especialmente la figura del Padre Pío, al que he encomendado a mi hijo y a mi familia, que gracias a Dios permanece unida», reconoce.

«SATANÁS ES MUY ASTUTO»

El padre José Antonio Sayés, profesor en la Facultad de Teología del Norte de España (Burgos), autor de la obra «El demonio ¿realidad o mito?», asegura que el demonio existe, aunque muchos sacerdotes no crean en él: «Hay una corriente secularizadora en la teología que nace en los años sesenta, que realmente piensa que todo esto se debe a un lenguaje mítico que hoy en día no podemos aceptar en un mundo secularizado.

En un mundo que no necesita a Dios, hablar del demonio sería hablar de algo que el hombre moderno no puede aceptar. Y el sacerdote tiene complejo, miedo a hablar de ello, y también una tremenda ignorancia. Yo, por ejemplo, durante mis años de formación nunca recibí una clase de teología sobre el demonio. Ni en el seminario ni en la Universidad Gregoriana, la de los buenos tiempos que yo conocí. Y he escrito un libro sobre el demonio, porque yo mismo quería tener clara la cuestión», sostiene.

Sin embargo, según el padre Sayés, resulta que curioso que precisamente hoy el mundo moderno esté más inclinado a hablar del demonio que nunca: «Y eso es porque ya ha tocado fondo y empieza a tener miedo. Cuando el hombre se aleja de Dios, le entra miedo. Ve que no se puede dominar el mal y empieza realmente a interesarse sobre este tema.

Hay numerosas sectas satánicas en Italia, por ejemplo, en Turín, donde el arzobispo ha tenido que nombrar a cuatro nuevos exorcistas porque hay unas 40.000 personas involucradas en sectas satánicas», explica.

Insiste en que al demonio, si se vive en paz, no hay que tenerle miedo: «Una persona que sea cristiana, que reza diariamente, que acude a los sacramentos, a la eucaristía y la penitencia, no tiene nada que temer. Creyendo en Cristo no es posible el miedo. Él vino a destruir las obras del diablo y tiene conciencia de que con su muerte, con la obediencia al Padre, que le ha llevado hasta la Cruz, vence al “Príncipe de este mundo”. Contamos con la gracia de Cristo que nace de su misterio pascual para vencer el pecado, para vencer al demonio, para vencer la muerte», explica.

«Al demonio se le puede vencer, pero hay que tener los ojos abiertos», continúa. «Decía Baudelaire, que la mayor astucia del demonio es hacernos creer que no existe porque así trabaja mejor. No hace muchas posesiones diabólicas, porque en un mundo descreído como el nuestro, eso llevaría a la gente a creer en él.

»Si hay una posesión diabólica, por ejemplo, de un joven en la universidad y lo ve todo el mundo, nace un interrogante para todos los estudiantes. El demonio es más astuto: prefiere convencer a los sacerdotes de la que la oración no es tan importante, provocar la división dentro de la fe. Y lo está haciendo bastante bien», concluye.

Pero no todo está perdido. Como dice el profesor Cantelmi, de las sectas satánicas se puede salir: «Todo el que quiera liberarse de esta trampa, debe saber que, además de recibir un apoyo espiritual, debe confiarse a un apoyo psicológico, social y legal, a toda una red de protección. Y no está solo. Siempre habrá gente que le va a ayudar».

Mar Velasco/ ReL

EL ESTUDIO TEOLÓGICO SOBRE LA VIRGEN MARÍA



En la doctrina de la Iglesia católica - en su teología, en su culto y en la vida de los fieles, la Virgen María ocupa un lugar excepcional: Ella es la mujer asociada íntimamente al Verbo encarnado; es la Madre de Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, Redentor y Salvador del género humano.

En la doctrina de la Iglesia católica - en su teología, en su culto y en la vida de los fieles -, la Virgen María ocupa un lugar excepcional: Ella es la mujer asociada íntimamente al Verbo encarnado; es la Madre de Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, Redentor y Salvador del género humano. Es también la Madre espiritual de los hombres y miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia, quien la venera como Madre amantísima con afecto de piedad filial (cfr. Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n.53).

LA RAZÓN DE SER DEL ESTUDIO TEOLÓGICO SOBRE MARÍA

La justificación de un estudio teológico sobre María, no obstante lo dicho en el párrafo anterior, no es tan obvia como parece a primera vista si consideramos que Ella es una criatura humana - aunque privilegiada -, descendiente de Adán. Hay, evidentemente, razones que lo justifican plenamente, pero éstas hay que dilucidarlas a la luz de la ciencia teológica.

LA CIENCIA TEOLÓGICA

Teología significa, etimológicamente, tratado o estudio acerca de Dios. Pero, ¿qué es Teología como ciencia? Es necesario, pues, adentrarnos un poco en el ser mismo de la Teología.

a) Cuando el creyente no se conforma con el simple entendimiento y la sencilla aceptación de las verdades que conoce por la Revelación, sino que desea comprenderlas con mayor profundidad y conocerlas relaciones reciprocas de las verdades sobrenaturales y, de éstas, con las verdades naturales, es entonces cuando nace la Teología.

Por lo tanto, Teología es el estudio científico de la Revelación divina a la luz de la fe. En otras palabras, Teología es la ciencia que trata de Dios y su obra de salvación, y tiene como principios las verdades de la Revelación divina.

El término Teología se comienza a emplear con Clemente de Alejandría y Eusebio de Cesarea; posteriormente, Anselmo de Canterbury lo utiliza diciendo que la Teología es "la fe que busca entender" o con expresión sinónima “la inteligencia de la fe". Tomás de Aquino, a partir del concepto aristotélico de ciencia, define la Teología como "ciencia de la fe". El Concilio Vaticano II enseña que se trata de un conocimiento, cada vez mayor, de los tesoros insondables de la Palabra de Dios sobre sí mismo y su mensaje de salvación (cfr. Const. dogm. Dei Verbum, nn. 5-6).

b) El quehacer de la Teología tiene como objeto la profundización en el mensaje de la Palabra de Dios a los hombres. Ahora bien, cuando Dios revela, el hombre lo escucha mediante la Fe y, por ella, se entrega entera y libremente a Él: ofreciendo el homenaje pleno de su entendimiento y voluntad, asintiendo libremente a lo que Dios revela movido por su gracia (cfr. Conc. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, n.5).

LA TEOLOGÍA Y LA VIRGEN MARÍA

Si la Teología trata de Dios y su mensaje de salvación, ¿por qué se ocupa de María? Para responder adecuadamente es útil descartar primero algunas respuestas insuficientes:

a) No basta decir, simplemente, que la Teología se ocupa de María porque de Ella habla la Sagrada Escritura.

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se habla de muchos personajes: Abraham, Moisés, el rey David, San Pedro y San Pablo, etc. y, sin embargo, sólo de Cristo hay una Cristología por la sencilla razón de ser verdadero Dios y verdadero Hombre: sólo Él constituye el centro del estudio teológico. La razón antes mencionada sobre María, sólo justificaría una biografía de Ella o, en su caso, de Abraham, o de San Pedro, etc., pero no una Teología sobre ellos.

b) Tampoco justificaría un estudio teológico sobre María la consideración de los "privilegios personales" que Ella ha recibido, si los consideramos sólo desde el punto de vista de ,"dones personales", que son importantísimos para Ella, pero lo serían menos para nosotros. Esa razón - los privilegios - a lo más serviría para hacer una maravillosa hagiografía (es decir, el estudio descriptivo de la vida de los santos, por las gracias recibidas de Dios y su correspondencia a ellos), pero no una Teología mariana.

¿CUÁL ES, ENTONCES, LA RAZÓN VÁLIDA PARA QUE LA TEOLOGÍA SE OCUPE DE MARÍA?

La razón válida proviene de la siguiente consideración. Si la Teología, como hemos dicho, se ocupa de Dios y su obra de salvación, María entra de lleno en la Teología, consecuentemente, como objeto de ella - no podría ser de otra manera - en cuanto que tuvo un papel positivo en la obra de la salvación; y, éste, por voluntad expresa y positiva de Dios.

En otras palabras: el fundamento teológico del estudio sobre María radica en su divina maternidad y, de ella, en la asociación íntima y activa que tuvo en la realización de los planes divinos, por medio de su único Hijo, en orden a la salvación de los hombres.

Con razón los santos Padres estimaron que María no fue un simple instrumento pasivo, sino que cooperó de manera activa a la salvación humana por medio de su fe y libre obediencia.

En resumen, la razón última de una teología sobre María radica en el modo como quiso Dios que se llevara a cabo la Redención. Ella estuvo asociada a su Hijo, el Redentor, de tal manera que juntamente con El quebrantó la cabeza a la serpiente infernal, obteniendo así un señalado triunfo.

La respuesta de María al ángel: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra" (Lc. 1,38), nos da la clave para poder constatar que María está en el corazón mismo del misterio de Cristo y su Obra; y, sobre todo, no porque Ella se haya colocado ahí usurpando ese sitio, sino puesta por Dios mismo. De ahí las palabras suyas "según tu palabra", que son la respuesta a los planes de Dios. Dios quiere contar con Ella, precisamente, como Madre de su Hijo, el Redentor, y que Ella misma sea Corredentora. Así lo anunció a nuestros primeros Padres - Adán y Eva - (cfr. Gén 3 15) luego a los Profetas (cfr. Is. 7,14).

Al aceptar María su divina maternidad y formarse Jesús en su seno, no sólo se está formando el Jesús hecho hombre, Jesús histórico que vivió en Palestina hace dos mil años, sino también la cabeza de un gran Cuerpo místico; ha comenzado a constituirse un gran organismo que es el "Cristo místico" que será la Iglesia. María, por tanto, interviene de modo activo en la obra de la redención y, por ello, es pieza clave de la historia de la salvación (cfr. Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, nn.60- 62).

Si bien, antes se dijo que no era suficiente que la Sagrada Escritura hablara de María y tampoco bastaba la consideración de sus "privilegios personales" para justificar un estudio teológico sobre Ella, ahora, una vez asegurado su papel activo en la obra de la Redención, Ella es objeto de la Teología porque así lo enseña la Revelación -como atestiguan las fuentes- ocupando el lugar que le corresponde y teniendo como centro a Cristo, Mediador y Redentor.

EL PROTESTANTISMO Y LA MARIOLOGÍA

Por su misión activa y singular en la obra de la Redención, la Virgen María tiene un lugar propio en los tratados de la Teología y, por lo mismo, se justifica el culto y la devoción que la Iglesia le profesa.

La misión privilegiada de María toca uno de los nervios más sensibles del protestantismo y afecta en el centro de sus doctrinas. En efecto, ellos sostienen que sólo Cristo es el único Mediador y el único Redentor - excluyendo de raíz cualquier otro tipo de mediación -; además de negar la libertad del hombre para cooperar positivamente con Dios, de ahí que digan que el hombre se salva por la sola "fe fiducial" en Jesucristo, - y no admiten el papel que libre y activamente desempeñó María en la obra de su Hijo y, en consecuencia, tampoco admiten la validez de un culto y devoción a Ella. Es aquí donde surgen las principales dificultades teológicas entre protestantes y católicos.

Al decir protestantismo - término genérico que se aplica a las diversas sectas - nos referimos a los protestantes que provienen de Lutero, Zwinglio y Calvino.

Martín Lutero fue un hombre que vivió atormentado por la angustia de su propia salvación. Ese temor le condujo al pesimismo y al error de afirmar que, por el pecado original, el hombre quedó corrompido en su naturaleza y libertad e incapaz de poder merecer para la vida eterna por las buenas obras que pudiera realizar. Por tanto, al ser radicalmente pecador, sólo puede confiar en que Dios "no le impute" -no le tome en cuenta, mire con disimulo- sus pecados y, permaneciendo pecador, pueda salvarse.

Las dificultades de la doctrina protestante respecto a la Teología católica consisten en el rechazo de la enseñanza sobre la justificación cristiana y la corredención mariana.

La Iglesia entiende como justificación "el traslado del estado en el que el hombre nació como hijo del primer Adán, al estado de gracia y de adopción entre los hijos de Dios por medio del segundo Adán, Jesucristo, Salvador nuestro" (Conc. de Trento, DZ. 796). Lo anterior supone dos aspectos simultáneos, por el primero se consigue la verdadera remisión de los pecados, por el segundo, la renovación y santificación del hombre interior, por obra de la gracia de Dios (cfr. DZ. 799).

Para Lutero, en cambio, la justificación consiste en el simple encubrimiento de los pecados, fruto de la misericordia divina, pero no en la remisión de los mismos ni en la infusión de la gracia.

Por otra parte, admitir que algo creado o alguna persona humana pudiera tener un influjo positivo en la obra de la Redención, como es el caso de la Virgen María - según el protestantismo - destruye la exclusividad del único Mediador y Redentor que es Jesucristo. En otras palabras, la existencia misma de la Mariología tiene como fundamento un motivo que el protestantismo jamás podrá aceptar sin negarse a sí mismo.

El Concilio Vaticano II y el magisterio de Juan Pablo II nos presentan a María como Madre de Jesucristo y Madre de la Iglesia, maternalmente presente y activa en toda la vida y apostolado de la Iglesia: como insustituible componente, por la providencial voluntad del Padre, que nos ha dado por medio de María al Salvador y Fundador de la Iglesia; indisolublemente asociada al Hijo en toda la historia de la salvación (cfr. Const. dogm. Lumen gentium, cap. VIII y Enc. Redemptoris Mater).

Juan Gustavo Ruiz Ruiz

¿CÓMO ORAR CUANDO ALGUIEN TE HACE SUFRIR?



Al rezar por quienes te hacen sufrir, te das la oportunidad de desahogarte y de hacerlo con quien es todopoderoso y puede remediar las cosas.

Hay personas que nos hacen sufrir. Sabiéndolo o no, queriéndolo o no, pero nos hacen pasar malos ratos. Nos duelen sus palabras hirientes, sus actitudes humillantes, sus tratos despóticos, su falta de responsabilidad, sus infidelidades, sus prontos temperamentales, sus olvidos y negligencias...

Ante personas así podemos reaccionar siendo con ellos de la misma manera que son ellos con nosotros: "para que se enteren", "para que vean lo que se siente". O bien podemos enfrentarlos, decirles sus verdades y ponerles un alto. O incluso evadir el problema ignorándolo y dejándolo a su suerte. Pero sabemos que estos recursos pocas veces funcionan.

Sin embargo, podemos también buscar el momento y las palabras más adecuadas para hacerle ver lo que está sucediendo. Podemos poner amor: "Donde no hay amor, pon amor y encontrarás amor" (San Juan de la Cruz). Y por fin, orar por ellos.

Orar por una persona querida es fácil, pero orar por una persona que te hace daño es difícil. Apenas lo traes a la memoria en la oración y se te retuerce el estómago. Y si llegas a formular una oración, lo más probable es que ésta sea para pedirle a Dios que lo parta un rayo, que le dé una buena lección o que lo cree de nuevo. Aún si te salen estos sentimientos, intenta de nuevo. Verás que la oración irá ablandando tu corazón, pues en la oración se hace presente el Espíritu de Dios que es amor, y Él, el Amor en persona, irá renovando tu corazón. Y te dirás: "pero de lo que se trataba era de que el otro cambiara". Sí, pero al orar por quien te hace sufrir te darás cuenta de que el primero que comienza a cambiar eres tú mismo.

AL REZAR POR QUIENES TE HACEN SUFRIR:

- Te das la oportunidad de desahogarte y de hacerlo con quien es todopoderoso y puede remediar las cosas. Desahogarse con Dios sana y libera. Poner en manos de Dios aquello que no puedes controlar ni remediar es de personas sensatas.

- Dios te hace ver que el rencor, la venganza, la falta de perdón, el resentimiento, el odio, no son virtudes cristianas, y que más bien debes aprender a ser como es Dios con nosotros: rico en misericordia, dispuesto a perdonarme siempre (aunque no lo merezca), tolerante, paciente, compasivo. “Perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34) “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. (Lc 23, 43)

- Rezas con coherencia y sinceridad el padrenuestro y le das a tu Padre celestial excusa suficiente para perdonarte. “Perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

- El Espíritu Santo comienza a modelar tu corazón conforme al Suyo. Verás que todo ese rencor que llevas dentro es veneno que intoxica, vinagre que amarga la vida, y que a medida que te purificas de él y lo suples con la miel de la caridad cristiana, la vida se te hace mucho más llevadera. Ya bastante mal te lo pasas con el sufrimiento que el otro te impone como para que lo amplifiques con el reflujo de tu propia amargura.

- Y no te quede la menor duda de que si rezas con fe y caridad por quienes te hacen sufrir, Dios actuará. No esperes resultados inmediatos, simplemente espera con absoluta confianza en que Dios obrará en el momento y de la manera que considere oportunas.

TAL VEZ TE PUEDA SERVIR ESTA ORACIÓN DE INTERCESIÓN Y SANACIÓN DEL P. EMILIANO TARDIF:

Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús.

Gracias Padre porque a la luz de tu Espíritu comprendemos que él es la luz, la verdad y el buen pastor, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.

Hoy, Padre, quiero presentarte a este hijo(a). Tú lo(a) conoces por su nombre. Te lo(a) presento, Señor, para que Tú pongas tus ojos de Padre amoroso en su vida.

Tú conoces su corazón y conoces las heridas de su historia.

Tú conoces todo lo que él ha querido hacer y no ha hecho.

Conoces también lo que hizo o le hicieron lastimándolo.

Tú conoces sus limitaciones, errores y su pecado.

Conoces los traumas y complejos de su vida.

Hoy, Padre, te pedimos que por el amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo, derrames tu Santo Espíritu sobre este hermano(a) para que el calor de tu amor sanador, penetre en lo más íntimo de su corazón.

Tú que sanas los corazones destrozados y vendas las heridas, sana a este hermano, Padre.

Entra en ese corazón, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo. Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: "paz a vosotros". Entra en este corazón y dale tu paz. Llénalo de amor.

Sabemos que el amor echa fuera el temor.

Pasa por su vida y sana su corazón.

Sabemos, Señor, que Tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estamos pidiendo con María, nuestra madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino y Tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino.

Cambia su corazón y dale un corazón generoso, un corazón afable, un corazón bondadoso, dale un corazón nuevo.

Haz brotar, Señor, en este hermano(a) los frutos de tu presencia. Dale el fruto de tu Espíritu que es el amor, la paz y la alegría. Haz que venga sobre él el Espíritu de las bienaventuranzas, para que él pueda saborear y buscar a Dios cada día viviendo sin complejos ni traumas junto a su esposo(a), junto a su familia, junto a sus hermanos.

Te doy gracias, Padre, por lo que estás haciendo hoy en su vida.

Te damos gracias de todo corazón porque Tú nos sanas, porque Tú nos liberas, porque Tú rompes las cadenas y nos das la libertad.

Gracias, Señor, porque somos templos de tu Espíritu y ese templo no se puede destruir porque es la Casa de Dios. Te damos gracias, Señor, por la fe. Gracias por el amor que has puesto en nuestros corazones.

¡Qué grande eres Señor!

Bendito y alabado seas, Señor

Autor: P Evaristo Sada LC

lunes, 3 de septiembre de 2012

JESÚS HABLA



VIRGEN MARÍA: ¡ABRACEN EL DON DE INMUNIDAD, HIJOS! APRÉCIENLO PORQUE ES UN DON EXCEPCIONAL DEL CIELO.

Sábado, 25 de agosto del 2012, a las 12:00 hrs.

Mi niña, el Cielo se regocija. El Coro de los Ángeles está cantando en voz alta en alabanza de Mi Padre.

Su Gloriosa Misericordia, otorgada por El, a través de la Gracia de Inmunidad especial, está siendo aclamada con gran amor y alegría, por todos los Ángeles y Santos del Cielo.

Mis hijos no entienden todavía el significado de este gran Don de Misericordia, dado por el Padre, Dios el Altísimo.

Ustedes, hijos Míos, ahora tienen el poder de salvar a los otros, las almas perdidas.

Esto significa que el poder del maligno, puede ser conquistado de una manera que no era posible hasta ahora.

Las mentiras, el engaño y el odio, que el maligno planta en las mentes de los hijos de Dios, pueden ser inutilizadas, si las oraciones dadas a aquellos que aman a Mi Hijo, son presentadas delante del Trono de Mi Padre.

¡Abracen el Don de la Gracia de Inmunidad hijos!

Aprécienlo, porque es un Don excepcional del Cielo.

Este les prueba a ustedes el Amor de su Padre por cada uno de Sus amados hijos.

Este es uno de los grandes milagros, presentados a todos los hijos de Dios, en los Tiempos del Fin.

Gracias por responder a Mi llamado.

María, Reina del Cielo, Madre de la Salvación

EL ODIO ES LA CAUSA DE TODO EL MAL EN EL MUNDO Y ÉSTE TOMA MUCHAS FORMAS

Domingo, 26 de agosto del 2012, a las 18:30 hrs.

Mi muy querida y amada hija, el odio es la causa de todo el mal en el mundo y éste toma muchas formas.

La hostilidad en contra de otra persona brota del miedo, el miedo de que esa persona pueda herirte de alguna manera.

Los desacuerdos con otra persona, pueden ocurrir por el pecado del orgullo. Esto es cuando sientes que debes probar tu valor, a toda costa, incluso si estás equivocada.

Los celos se convierten muy pronto en odio, aunque pueden ser leves al comienzo.

El desagrado de uno mismo, comienza porque comparas tu vida con la de otros, que sientes que han tenido mejor fortuna que tú.

Muy pronto, este desagrado se desarrolla en odio de sí mismo y del propio cuerpo. Esto entonces lleva a los pecados de la carne.

El odio puede también desarrollarse por el pecado de codiciar las riquezas de otros.

Esto puede conducir a la guerra, cuando un país codicia las riquezas de otros.

O puede significar el permitir la codicia de consumir tu alma, cuando apeteces las mismas riquezas mundanas de tu prójimo.

La envidia también se convierte en una forma de odio, especialmente cuando, no importa cuán fuerte trates de emular a otros, fallas en alcanzar lo que te propusiste hacer.

Todos los pecados, si se les permite persistir, pueden conducirte hacia el odio.

Cuando tú sientes odio, debes saber que Satán ha logrado invadir tu espíritu.

Cuando esto suceda, él te sostendrá en un control férreo y no te dejará en paz.

No importa cuánto trates de soltarte de su control, él te sostendrá toda la vida. Tu única arma es la oración.

Reza, reza, reza cuando el odio surge en ti, porque hasta que éste te deje, nunca podrás sentir paz, amor o alegría de nuevo.

Cuando el odio se apodera de tu corazón y de tu alma, llegas a estar un paso más alejado de Mí, tu Jesús.

Tú sufres terriblemente y sientes una ira e impotencia que no puedes controlar.

Nunca creas la mentira final que Satán plantará en tu alma, cuando él haya echado su manto de odio sobre ti.

La mentira es ésta: tu odio solo puede ser disipado cuando busques la venganza final sobre el blanco de tu odio.

¿Qué hacer cuando el odio te envuelva? El poder del amor puede evaporar el odio, instantáneamente.

Cuando reces y Me pidas que te ayude, Mi respuesta será ésta: perdona a tus adversarios y a aquellos que crees son la causa de tu odio.

Pero para perdonar debes humillarte ante Mí y pedirme que te perdone primero.

Una vez que perdones a aquellos que odias, debes entonces reparar por tu pecado.

Muestra amor a tus adversarios. Combate el odio, una perversa y peligrosa enfermedad del alma, con amor.

El amor es la cura para liberar tu alma de esta infestación.

Cuando puedas hacer esto, tu habrás vencido a Satán y él te dejará en paz.

Nunca tengas miedo de combatir el odio en tu alma, aunque lo encuentres muy difícil.

Si el odio puede ser diluido de esta forma, por la humildad del pecador, la paz reinará en el mundo.

Tu Jesús

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¿QUIERES SER RICO?


Sin un mínimo de bienes temporales una familia no podría conservarse, atender a sus buenas obras y proveer moderadamente el porvenir. Si lo temporal marcha bien, el espíritu se hallará menos abrumado de cuidados, más libre para entregarse todo a lo espiritual. Como Dios nos ha constituido sus administradores y los dispensadores de esos bienes, con ellos podrá hacerse un fructuoso apostolado, puesto que al aliviar los cuerpos se tiene ocasión de ganar las almas para Dios, a la vez que se siente el placer de hacer dichoso a otros, porque «es mucho más agradable dar que recibir».

Tiene, pues, razón San Francisco de Sales al decir en este sentido: «que ser rico de hecho y pobre de afecto es la gran dicha del cristiano, pues por este medio se obtienen las comodidades de las riquezas para este mundo y el mérito de la pobreza para el otro».

«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos».

Y San Francisco de Sales añade: «Desdichados, pues, los ricos de espíritu, porque a ellos pertenece la miseria del infierno.

Rico de espíritu es aquel que tiene las riquezas en su espíritu o su espíritu en las riquezas.

Pobre de espíritu es aquel que no tiene ningún género de riquezas en su espíritu, ni su espíritu en las riquezas. Los halcones hacen su nido como una pelota, y no dejan sino una pequeña abertura en su parte superior; los construyen a la orilla del mar, y además los hacen tan firmes e impenetrables que aun pasándoles las olas por encima, jamás el agua ha podido penetrar en ellos, mas sobrenadando siempre permanecen en el mar, sobre el mar y dueños del mar.

Vuestro corazón, abierto solamente hacia el cielo, impenetrable a las riquezas y a las cosas caducas; si las poseéis, conservad vuestro corazón libre de afición a ellas; que se mantenga siempre en alto y que en medio de las riquezas permanezca sin riqueza y dueño de las riquezas. No, no coloquéis este espíritu celestial en los bienes terrestres, haced que les supere, que esté sobre ellos, y no en ellos.» Así queda descrita la pobreza afectiva, la cual ofrece una variedad de grados desde la simple resignación en la miseria o desapego en la posesión, hasta el amor apasionado de San Francisco de Asís, por su Señora la Pobreza.

Cuando esta pobreza alcanza una elevada perfección es la bienaventuranza alabada por nuestro Señor. La pobreza afectiva es necesario pedirla de una manera absoluta y procurarla con asiduidad en la fortuna y en la miseria, por ser el fin que hemos de proponernos alcanzar, ya que según la observación de San Bernardo, «no es la pobreza reputada por virtud, sino el amor de la pobreza». Las riquezas, por el contrario, lo mismo que la pobreza afectiva, son uno de los principales objetos del Santo Abandono.

Mas, según San Buenaventura, «la abundancia de los bienes temporales es una especie de liga, que se adhiere al alma y la impide volar a Dios». Por consiguiente, pone en peligro de derramarse más de lo conveniente en las cosas de la tierra, de apegar a ella su corazón, de sacrificar más o menos la austeridad de su vida, de ir en busca de comodidades y de entibiarse así en el amor de Dios.

Se está entonces en ocasión de muchas tentaciones más temibles, puesto que el dinero es la llave de una vida mundana y disipada. Con las riquezas entran fácilmente la estima de si, el deseo de ser honrado, el orgullo y la ambición; en una palabra, «puesto que el amor de las riquezas es la raíz de todos los males», difícilmente entrará el rico en el reino de los cielos, al menos si sólo es rico para sí mismo y no según Dios, y con mayor razón, si a diario celebra opíparos festines, mientras que a su puerta sufre Lázaro la necesidad.

Por otra parte, la miseria, pesando sobre el espíritu con sus cuidados y preocupaciones, apenas deja libertad para entregarse a Dios sólo, pues expone a las almas todavía débiles al desaliento, a la murmuración, a la insubordinación; y si es persistente y demasiado dura, hace la existencia, por decirlo así, imposible.

Entre la fortuna y la miseria háyase un grado intermedio, que el Apóstol mira como una riqueza: es la piedad con lo necesario para vivir, o bien con esa moderación de espíritu que se contenta con el alimento y el vestido.

Hablábase a San Francisco de Sales de la pobreza de su Obispado: «Después de todo -respondió-, teniendo honestamente con qué alimentarnos y vestirnos, ¿no hemos de estar contentos? Lo demás no es sino trabajo, cuidados, superfluidad... Mis rentas bastan a mis necesidades, y lo que sobre esto hubiera, sería superfluo. Los que tienen más, no lo tienen sino para llevar mayor ostentación; no es para ellos, sino para servidores que comen, por lo regular sin hacer nada, los bienes del Obispado.

Quien menos tiene, menos cuenta tendrá que dar y menos cuidados de pensar a quién es preciso dar, ya que el Rey de la gloria quiere ser servido y honrado con equidad. Los que disfrutan de grandes rentas gastan a veces tanto, que al fin del año no han conservado más que yo, si es que no se han cargado de deudas. Yo hago consistir la principal riqueza en no deber nada.» Y de otra parte, «mi Arzobispado me vale tanto como el Arzobispado de Toledo, porque me vale el paraíso o el infierno».

El mismo Santo también decía: «Hemos de vivir en este mundo como si tuviéramos el espíritu en el cielo y el cuerpo en la tumba.

La verdadera felicidad de aquí abajo está en contentarse con lo suficiente. ¿Quién no amará la pobreza tan amada de Nuestro Señor y de la que ha hecho la fiel compañera de toda su vida?

Para aprender a contentarse con poco, no hay sino considerar a los que son más pobres que nosotros, porque nosotros no somos pobres, sino relativamente. Si nos contentamos con lo necesario, rara vez seremos pobres, y si queremos todo lo que la pasión exige, nunca seremos ricos. El secreto de enriquecernos en poco tiempo y con poco gasto, consiste en moderar nuestros deseos, imitando a los escultores que hacen sus obras por sustracción y no a los pintores, que las hacen por adición.»

Es preciso, pues, ejercitarse en el santo abandono, porque de una parte, para evitar la miseria y llegar a la fortuna, no bastarán el trabajo, el espíritu de orden y economía, ni la misma virtud. Dios continúa Dueño de sus bienes, los da o los rehúsa según le place. Por otra parte, ¿sabríamos nosotros santificar la miseria, o hacer buen uso de las riquezas? No lo sabemos; sólo Dios pudiera decirlo. Lo mejor será, pues, ponernos en sus manos, rezando la plegaria del Sabio: «Señor, no me deis ni la extrema pobreza ni la riqueza; concededme solamente lo que es necesario para vivir, no sea que en mi hartura me exponga a desconoceros y decir:

¿QUIÉN ES EL SEÑOR?, O QUE LA NECESIDAD ME ARRASTRE A COMETER INJUSTICIAS».

Que Dios nos conceda las riquezas, la medianía o la miseria, habrá siempre una mezcla de su beneplácito y de su voluntad significada, y, por consiguiente, nosotros habremos de unir la obediencia al abandono.

Si Él nos ha distribuido con largueza sus bienes, nos es necesario guardar «el precepto del Apóstol a los ricos de este mundo, es decir, evitar el engreírnos en nuestros pensamientos, y poner nuestra confianza en nuestras inciertas riquezas, hacer limosna con alegría, gustar de hacer a otros partícipes de nuestros bienes, acumular tesoros de santas obras, y de esta manera establecer un sólido fundamento para el porvenir, a fin de llegar a la vida eterna».

Esforcémonos entre tanto, según el consejo de San Francisco de Sales, «por armonizar en nuestros afecto la riqueza y la pobreza, teniendo a la vez un gran cuidado y un desprecio de las cosas temporales», cuidado mayor aún que el de los mundanos por sus bienes, porque ellos no trabajan sino por sus intereses y nosotros para Dios; cuidado dulce, pacífico y tranquilo, como el sentimiento del deber de donde procede.

«Dios quiere en efecto que obremos así por su amor.» Juntemos a esto el desprecio de las riquezas, «a fin de impedir que aquel cuidado se convierta en avaricia»; vigilemos para no desear con inquietud los bienes que aún no poseemos y para no aficionarnos a los que ya poseemos, hasta el punto de temer vivamente perderlos; y si nos acontece llegar a perderlos, no apenarnos con exceso:

«Pues nada manifiesta tanto el afecto a la cosa perdida como el afligirse cuando se pierde.» «Cuando se presentaren inconvenientes que nos empobrezcan en poco o en mucho, como sucede en las tempestades, los incendios, las inundaciones, la sequía, los robos, los procesos, entonces es la verdadera ocasión de practicar la pobreza, recibiendo con dulzura esta disminución de los bienes y acomodándonos paciente y constantemente a este empobrecimiento. Por muy rico que sea uno, ocurre con frecuencia padecer necesidad de alguna cosa.

Aprovechad, Filotea, estas ocasiones, aceptadlas con ánimo varonil, sufridlas alegremente.» «Si, pues, os veis privados de remedios en vuestras enfermedades o de fuego durante el invierno, o también de alimento o de vestido, decid: Dios mío, Vos me bastáis, y conservaos en paz.»

«Si realmente sois pobre, muy amada Filotea, sedlo además de espíritu, haced de la necesidad virtud, y emplead esta piedra preciosa de la pobreza para lo que vale. Su brillo no se descubre en este mundo, a pesar de estar tan a la vista y de ser tan bello y rico. Tened paciencia, que estáis en buena compañía:

Nuestro Señor, Nuestra Señora, los Apóstoles, tantos santos y santas han sido pobres. y pudiendo ser ricos han despreciado el serlo... Abrazad, pues, la pobreza como la dulce amiga de Jesucristo, pues El nació, vivió y murió en la pobreza que fue la nodriza de toda su vida.»

La venerable María Magdalena Postel, reducida a refugiarse en un establo con su pequeña Comunidad, rebosaba de gozo y decía: «Sí, hijas mías, estoy contenta, porque ahora nos parecemos más a Nuestro Señor, que en su Nacimiento no fue recibido ni en un palacio real, ni en palacio suntuoso, sino en el pesebre de Belén.» Y algún tiempo después añadía: «Temo las riquezas para las Comunidades.

No deseemos sino lo estrictamente necesario, y aun esto es preciso ganarlo con el trabajo de nuestras manos. Trabajad como si os propusierais llegar a ser ricos; mas desead y pedid permanecer siempre pobres. La pobreza y la humildad deben ser la base da la Congregación que Dios me ha llamado a fundar, y el día en que se pierda el espíritu de pobreza, aquélla perecerá.»

San José es un admirable modelo de abandono a la Providencia en la necesidad. «Dios quiere que sea siempre pobre, lo que constituye una de las más fuertes pruebas que nos pueden sobrevenir. Él se somete amorosamente y durante toda su vida. Su pobreza fue una pobreza despreciada, abandonada y menesterosa.

La pobreza voluntaria de que los religiosos hacen profesión es muy amable, tanto más cuanto que no impide que reciban lo necesario, privándoles únicamente de lo superfluo. Más la pobreza de San José, de Nuestro Señor y de la Santísima Virgen no era de tal naturaleza, pues aunque era voluntaria, en cuanto a que la amaban con cariño, no dejaba, sin embargo, de ser abyecta, abandonada, despreciada.

Todos consideraban a este gran Santo como a un pobre carpintero, quien sin duda no podía trabajar tanto que no le faltasen muchas cosas necesarias por más que se esforzaba cuanto le era posible, con un afecto que no tiene igual, por el mantenimiento de su familia. Después de esto, sometíase humildemente a la voluntad de Dios, para continuar en su pobreza y abyección, sin dejarse en manera alguna vencer ni abatir por el disgusto interior, que seguramente había de hacer tentativas para turbarle.»

Para imitar estos grandes ejemplos «no os lamentéis, pues, de vuestra pobreza; porque no se queja uno sino de lo que le desagrada; y si la pobreza os desagrada, ya no sois pobre de espíritu, sino rica de afecto. No os desconsoléis por no ser tan socorrida como sería conveniente, porque querer ser pobre y no sufrir por ello incomodidad, es querer el honor de la pobreza y la comodidad de las riquezas».

Al copiar este artículo favor conservar o citar este link.

Fuente: EL CAMINO HACIA DIOS

www.iterindeo.blogspot.com

Por Wilson

LOS PATOS MUERTOS NO ALETEAN



Hace muchos años, un hombre rico fue a cazar patos con un empleado llamado Sam.

Llevaron consigo un caballo y un carruaje, y por el camino se le salió un aro a una de las ruedas.

Mientras Sam lo martillaba para ponerlo de nuevo en su lugar, accidentalmente se golpeó un dedo. De inmediato pronunció algunas malas palabras. Rápidamente se puso de rodillas y pidió perdón a Dios.

Oró diciendo: “Señor, ¡es tan difícil a veces vivir la vida cristiana!”

“Sam -dijo el hombre- sé que eres cristiano, pero dime ¿por qué luchas así? Yo soy ateo y no tengo problemas como ese.”

Sam no supo qué decir. Justo entonces, dos patos volaron por encima de ellos. El hombre levantó su arma y se escucharon dos tiros.

“Deja al muerto y ve tras el pájaro herido” -gritó. Sam señaló al pato que estaba aleteando desesperadamente para escapar y dijo:

“Jefe, tengo una respuesta para usted. Usted dijo que mi cristianismo no es bueno porque tengo que luchar así. Y bien, yo soy el pato herido y lucho por alejarme del diablo. Pero jefe, ¡usted es el pato muerto”!

Esa reflexión encaja con la descripción de Pablo de su experiencia cristiana en Romanos 7. La lucha es una evidencia de la obra de Dios en nuestra vida. El perdón de pecados está disponible, así que no te desesperes.

Recuerda: los patos muertos no revolotean. -DJD

Romanos 7: 14-25

…porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago.

Fuente: Nuestro Pan Diario 2005

VIAJE SIN CHILLIDOS



En un reciente vuelo en avión había dos chicos que no estaban felices de encontrarse allí, e interrumpían la paz de los demás pasajeros. Sus gritos y quejas se escuchaban por toda la cabina, mientras brincaban por encima de los asientos y corrían por los pasillos.

Los padres hicieron lo imposible por calmarlos, pero nada funcionó. Al fin se rindieron y dejaron a los chicos comportarse como unos salvajes.

Ante el comportamiento del niño y su hermanita, era obvio que no estaban acostumbrados a recibir disciplina.

Justo antes de despegar, una aeromoza se detuvo a su lado y les dijo con una gran sonrisa:

-¿De qué se trata todo este chillido que escucho?

Después de pasar unos encantadores momentos con el exigente chico de 3 años de edad y con su hermanita mayor, la aeromoza se inclinó sobre ellos y les dijo en un susurro:

-Debo recordarles que este es un vuelo libre de chillidos.

Increíblemente los pequeños se tranquilizaron, y para el alivio de los demás pasajeros, no volvieron a moverse durante todo el vuelo.

El comportamiento de tus hijos afecta a todos a su alrededor. Enséñales a respetar a los demás haciendo de cada día un viaje sin chillidos.

Hay dos injusticias que pueden acontecerle a un hijo:

Una es castigarlo por algo que no hizo. La otra es permitir que se salga con la suya por algo que él sabe que está mal.

Proverbios 22:6

Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Fuente: El libro devocionario de Dios para los Padres.

APUNTABA AL CRIMINAL COMO CLINT EASTWOOD Y SU «ALÉGRAME EL DÍA» CUANDO LE TOCÓ LA GRACIA DE DIOS



Mark Stanley, un «geo» australiano.

Son segundos en los que no hay tiempo para pensar ni para dudar, pero esta vez la «distracción» valió la pena y cambió su vida.

Es una de las frases célebres de la historia del cine, y quizá la más conocida de Clint Eastwood en todos sus papeles: "Anda, alégrame el día [Make my day]". Se la dice el detective Harry Callahan a un delincuente que ha capturado a un rehén, mientras le apunta fríamente con su Smith & Wesson calibre 44 Magnum. (Ver abajo la escena completa de Impacto súbito [1983], cuarta entrega de la serie de Harry el Sucio.)

Para muchos policías sólo la frase pertenece a la ficción. El resto forma parte de su trabajo, sobre todo en los cuerpos de intervención. Así que Mark Stanley, un geo australiano, estaba preparado para ello. Como oficial que fue entre los años 2003 y 2009 del grupo STAR (Special Tasks and Rescue [Operaciones Especiales y Rescate]) , había entrenado y vivido la situación de estar apuntando a un hombre armado que apuntaba contra él. Sin embargo, aquella vez fue diferente.

LA DUDA

Hacía tiempo que algo en su vocación cristiana no iba bien. Tenía 35 años, se había convertido al catolicismo, pero no encontraba la forma de compaginar la vida que quería llevar con las exigencias de la unidad más dura del cuerpo y la continua tensión que le obligaba a decidir en cuestión de segundos entre la vida y la muerte, a sospechar de cada movimiento durante la protección de personalidades, a detener a criminales dispuestos a dejar huérfanos a sus dos hijos
a la menor distracción.

No es que hubiese una contradicción entre ser geo y ser cristiano (al contrario: sus intervenciones redundaban en bien de las personas en los momentos más dramáticos), pero tenía la sensación de que Dios quería un tipo de compromiso personal que no estaba llevando bien a cabo.

EL INSTANTE DECISIVO

Y de golpe aquel problema se le planteó en un momento crítico, haciendo frente a un individuo armado: "Estaba apuntando mi arma hacia él y pensando que en cuanto hiciese el siguiente movimiento tendría que dispararle porque no podría hacer otra cosa. Justo en ese momento, cuando estaba literalmente de rodillas, tuvo lugar un momento de gracia y supe todo lo que tenía que hacer, y al día siguiente empecé a hacer las cosas de modo diferente", cuenta al diario católico The Southern Cross.

Fue en 2009, y poco después fue ascendido. Para entonces ya se había involucrado mucho más en la vida de la Iglesia. Mark era católico desde su matrimonio con Tania en 1999, pero su compromiso no iba mucho más allá de la misa dominical.

Hoy, tres años después de aquel momento de tensión, Mark es miembro del consejo parroquial de Glenelg (un barrio de Adelaida) y oblato de San Benito, y reza a diario la Lectio Divina. Se ha convertido en uno de los 114 "embajadores" del Año de la Gracia, una iniciativa de la conferencia episcopal australiana para renovar la fe del país en Jesucristo.

Por eso ha prestado su testimonio, que remata con un consejo: "En mi opinión, es a través de la oración como podemos identificar la gracia en nuestra vida. Quiero recomendar muy vivamente a todos que empleen unos minutos cada día, aunque se de manera informal, en reconocer la gracia de Dios".

Carmelo López-Arias / ReL

NATIVIDAD DE LA VIRGEN: UNA VIDA DE ALEGRÍA Y REGOCIJO



La fiesta de la Natividad de la Virgen es una excelente oportunidad para reflexionar sobre la propia vocación – 8 de setiembre.

Toda la Iglesia cantará la alegría que el nacimiento de la Madre de Dios trae para nosotros. La liturgia de la santa misa es prueba latente de esa felicidad.

Hace 14 siglos, san Juan Damasceno pronunció una homilía sobre el nacimiento de la Virgen que explica muy bien el sentido de esta fiesta:

“¡Oh feliz pareja, Joaquín y Ana, a ustedes está obligada toda la creación! Por medio de ustedes, en efecto, la creación ofreció al Creador el mejor de todos los dones, o sea, aquella augusta Madre, la única que fue digna del Creador. ¡Oh felices entrañas de Joaquín, de las que provino una descendencia absolutamente sin mancha! ¡Oh seno glorioso de Ana, en el que poco a poco fue creciendo y desarrollándose una niña completamente pura, y, después que estuvo formada, fue dada a luz! Hoy emprende su ruta la que es puerta divina de la virginidad. De Ella y por medio de Ella, Dios, que está por encima de todo cuanto existe, se hace presente en el mundo corporalmente. Sirviéndose de Ella, Dios descendió sin experimentar ninguna mutación, o mejor dicho, por su benévola condescendencia apareció en la Tierra y convivió con los hombres”

La Natividad de la Virgen nos recuerda, sobre todo, que Dios nos ha elegido para una labor concreta desde toda la eternidad. Todos los seres humanos tienen una vocación muy particular, pero es necesario descubrirla.

Para conocer ese llamado personalísimo que Dios hace a cada uno, a cada una, es indispensable fortalecer la vida interior. Como María, nosotros debemos ser conscientes de que Dios quiere de nosotros algo en particular. Y, también según el ejemplo de la Virgen, debemos trabajar para descubrir ese algo desde muy jóvenes.

San Juan Damasceno recalca que es por medio de Ella, que Dios se encarna, que, sirviéndose de Ella, Dios desciende a la Tierra. En efecto, María es instrumento divino para concretar la llegada del Salvador. Pues nosotros también somos instrumentos de Dios, con una finalidad específica.

Por eso, la felicidad humana no está completa si no conocemos para qué estamos vivos. En el trabajo, en la familia, en la vida religiosa, como laicos, como sacerdotes… todos estamos obligados a responder a ese llamado, que puede escucharse con mucha claridad o barruntarse poco a poco, sin importar la edad o condición personal.

Jóvenes, adultos y viejos, hombres y mujeres, deben estar atentos para conocer el querer de Dios. Ahí, en su vida, el Señor les pide algo, en el trabajo de todos los días, sea cual fuere.

Pero sin la oración ni la fuerza de los sacramentos, será más difícil descubrir la vocación. Los cristianos del siglo XXI tenemos el deber de descubrir ese llamado.

Y no se trata sólo de vocación al celibato. La llamada universal a la santidad es para todos: “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

La Fiesta de la Natividad de Nuestra Señora es momento idóneo para revisar si estamos poniendo los medios necesarios para atender al llamado de la vocación, si de verdad estamos haciendo la voluntad de Dios.

Encuentra.com

ANCLADO EN LA ESPERANZA



A veces quedamos anclados en el pasado, inmovilizados por la pena ante lo sucedido. Una y otra vez nos lamemos la herida.

Ocurrió. Cometí ese pecado que tanto daño me hizo. Falté a una promesa dada. No ayudé a un familiar que me necesitaba. Traicioné la confianza de un amigo. O, simplemente, fui víctima de los actos que otros cometieron con una malicia que me llena de rabia.

Ocurrió. A veces quedamos anclados en el pasado, inmovilizados por la pena ante lo sucedido. Una y otra vez nos lamemos la herida. La pena domina nuestras almas.

Vivir así, con la mirada puesta en los errores pasados, puede llevarnos hacia la apatía y la desgana, hacia tristezas enfermizas, hacia reproches continuos hacia otros o hacia uno mismo.

Tenemos, sin embargo, un presente en nuestras manos y un futuro abierto a mil posibilidades. Miradas de amigos y familiares me invitan a dar un paso hacia adelante, sin dejarme apresar por las arenas movedizas de un pasado que no puedo cambiar.

Incluso Dios mismo me mira con un afecto particular, intenso. Me busca para lavar mis faltas. Me invita a perdonar a quien me haya traicionado. Me lanza a edificar mi vida no desde lágrimas amargas sino desde una esperanza que viene de lo alto.

Necesito dejar de lado actitudes malsanas que me arrastran a la pereza. Sólo entonces empezaré a vivir anclado en la esperanza.

Amanece un nuevo día. Dios me renueva su amor de Padre y me regala su gracia. Tomado de su mano puedo emprender esta jornada con el deseo de dar mi tiempo, mis cualidades y mi corazón al servicio de quien necesita a su lado una mano amiga y llena de esperanza.

Autor: P. Fernando Pascual LC

APLICANDO EL GERUNDIO



El gerundio es difícil de explicar, a palo seco, cuando no hay vitalidad, ingenio, transformación, crecimiento.

De pequeño aprendí a obedecer dócilmente a la voz “Caminando, ¡qué es gerundio!” Cuando digo pequeño, es que era pequeño. No pasaba de los seis años probablemente, y ya sabía que aquello significaba movimiento y acción, manos a la obra, sin demorar. Como si una fuerza arrolladora se hubiera puesto en marcha. Por lo que quedarse parado y estancado suponía un peligro. Sólo años después supe qué significaba realmente aquella expresión. Y perdió gracia. ¡Claro que es gerundio! Pero gerundio no me decía nada. Estaba junto al infinitivo y al participio, y se distinguen en su forma estupendamente bien. Nunca tuve problemas, ni los confundí. Ni siquiera cuando se les llamaba perfectos. Aquel juego en clase de lengua, que parecía entretener a la profesora, no tenía ningún misterio. Al menos entonces.

A día de hoy prefiero, con conocimiento ya, el gerundio para muchas más cosas. Ahora comprendo que se puede generalizar, y se debe generalizar, en diversas ocasiones. ¿Cómo se sale de la crisis? Saliendo. ¿Cómo se juega al fútbol? Jugando. ¿Cómo se aprueban los exámenes? Estudiando. ¿Cómo se crea un blog? Escribiendo. ¿Cómo conoceré el amor? Amando. Y así sucesivamente. Tantas veces como quieras, y para todas las preguntas parece existir una respuesta en gerundio. El infinitivo es demasiado arisco y contundente, incapaz de dialogar. Se esconde incluso en las perífrasis obligando y mandando. El participio adjetiva, da por hechas (para muestra un botón) las cosas antes de haber terminado, y tiene algo de holgazán porque nunca lleva la batuta. Sin embargo el gerundio imprime carácter, moldea situaciones, es aventurero. Tiene un punto importante de servicio, capaz de invertir las situaciones. Me gustan los gerundios. Los presentes se quedan sosos, aunque sean primos hermanos. El caso es que con gerundio se construyen además frases de perogrullo que portan grandes verdades. No se pueden decir de mejor modo, así que se repiten. Vienen a confirmar dónde está la clave, pero llaman a la acción y les dan vida. Por otro lado, para explicar un buen gerundio reclamas la atención de otras muchas palabras grandes. No puede ser de otra manera. El gerundio es difícil de explicar, a palo seco, cuando no hay vitalidad, ingenio, transformación, crecimiento. Y no se puede confundir con la pasividad, la mera recepción, la buena disposición a acoger y soportar; implica al sujeto. No hay acción fuera del sujeto cuando utilizamos un buen gerundio contundente.

Hoy he encontrado este solemne párrafo, que comparto con vosotros, para que comprobéis con un ejemplo que no se pueden decir de mejor modo las cosas que a través de los gerundios:

"La fe sólo crece y se fortalece creyendo; no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios." (Porta Fidei, 7)

Autor: José Fernando Juan