viernes, 2 de marzo de 2012

EL DRAMA DE LOS GRUPOS CERRADOS EN LA IGLESIA


Hay quien dice que los movimientos y las nuevas comunidades son, ante el declive manifiesto de las parroquias, el futuro de la Iglesia en el mundo Occidental.

Yo soy un hombre de comunidad, pues fue en ella donde me encontré con el Señor (y no en la parroquia, desgraciadamente), así que en principio estoy de acuerdo con esa afirmación.

El problema es que no del todo.

El porqué es sencillo. Hay algo que me preocupa muchísimo de numerosas comunidades y
movimientos (aunque no sólo de ellos, como diré ahora), es una tentación más vieja que la propia Iglesia y que veo avanzar de forma especialmente preocupante en España: me refiero a la cerrazón; la ilusión del ghetto.

En las últimas décadas hemos visto el crecimiento espectacular de algunos Movimientos y corrientes de espiritualidad; en dicho crecimiento no puedo dejar de ver la huella del Espíritu, pero también percibo en su interior, y entre tantos frutos, una realidad anormal. Miren, siempre están a lo suyo: “su”, teología, “sus” canciones, su “liturgia”, “su” fundador. ¡Y se podría comprender hasta un punto! Jean Vanier señala que cuando nace una nueva comunidad, estar un tanto pagada de su belleza constituye un paso normal en el crecimiento: una especie de “narcisismo adolescente institucional”. Pasados muchos años, tales síntomas son ya más preocupantes. Por ejemplo, no puedo concebir que un determinado grupo, no invite nunca (o casi nunca: es igual) a oradores distintos de los suyos en sus encuentros. Que nunca visite a otros para aprender algo, aunque solo sea un poquito. Que permanezca continuamente cerrado en determinados libros, ideas, comportamientos y pautas. Que no sienta la necesidad de estar
con otros, de convivir con otros, de contrastar con otros. No voy a mencionar ningún nombre, pero si estas actitudes son demasiado fácilmente identificables y sencillas de adjudicar, es porque, de alguna manera, están en la mente de todos.

Estos hermanos nuestros crean su propia visión de la Iglesia, la sociedad y el mundo. Son como estanques sin olas en los que nunca pasa nada imprevisto, ni se cuestiona abiertamente nada fundamental: por fuera parecen bellos, pero en su interior el agua permanece peligrosamente retenida. A veces estallan por escándalos manifiestos, por pecados que hubieran debido ser corregidos en una dinámica de transparencia y verdad, y cuando lo hacen, suele ser a costa de un
reguero de vocaciones rotas, de fes destrozadas y de vidas perdidas para siempre.

Personalmente opino que hay que ser maduro y no escandalizarse de la miseria humana. De eso
en la Iglesia sabemos (lo digo con modestia) más que nadie. Pero, ¿no consistirá el verdadero escándalo más bien en permitir una manera de vivir la fe cerrada, alejada de la transparencia que reclama el Evangelio?

La tentación puede estar presente en todas las instancias de la vida de la Iglesia. Hay curas que ejercen un control total en sus parroquias, con sus “líneas” y “pastoral” en las que ni siquiera su obispo puede entrar, hay laicos que intentan hacerse de un pequeño grupo de “fieles” seguidores en cualquier lugar.

Puede haber prelados encerrados en lenguajes, actitudes y concepciones sobre las cosas, que cada vez tienen menos que ver con la vida de la gente real.

Los grupos cerrados en la Iglesia son parecidos a las célebres sociedades de Oxford y Cambridge, donde se citaba continuamente a los clásicos y a Shakespeare, y hasta se hablaba inglés de una peculiar manera. Sí, los grupos cerrados crean su propia visión del mundo y su terminología particular: una forma de cultura que va de los dogmas a los chistes. En cierta medida siempre hay un concepto entre ellos (mucho, poco o nada justificado) de pertenecer a una “élite”.

Cierto o falso, lo cierto es que dichas y autoproclamadas “élites”, “restos” o “reservas espirituales” se sitúan cada vez está más lejos de los problemas verdaderos de la gente, y son cada vez más incapaces de ofrecer una salvación, un testimonio o una verdad que las personas normales gente pueda entender, o en la que puedan creer.

Jean Delumeau hablaba en uno de sus más famosos libros del complejo de cité assiégée. Es característico de estos colectivos, clericales o seculares, sentirse en permanente “estado de
sitio” respecto a un mundo básicamente concebido como malo, al que entienden cada vez peor (aunque hablen de continuo de él) y que desde luego ya no los comprende en absoluto a ellos. Desde esta perspectiva, intentar dar consejos morales o pretender evangelizar, constituye una evidente quimera. Invocar con una actitud así el nombre de Jesús, el Señor, que vivió entre, por y para la gente, puede llegar a ser casi blasfemo.

La Iglesia nos recuerda a todos la necesidad de asumir hasta el final “las alegrías, esperanzas, tristezas y angustias de los hombres”. Eso implica por fuerza abrirse, conectarse, replantearse, las propias ideas, los esquemas asumidos desde siempre: tender la mano es siempre más costoso que guardarla en el bolsillo. Predicar desde el propio sillón es más confortable que subir a la
Cruz.

Pero Dios nos libre. Un abrazo a todos.

Josué Fonseca

JESÚS HABLA


EL MUNDO ESTÁ POR SOMETERSE AL SIGUIENTE NIVEL DE LIMPIEZA
Lunes, 27 de febrero del 2012, a las 15:30 hrs.

Mi muy querida y amada hija, así como los eventos de ruptura en el mundo continúan
creciendo, el momento se está acercando para Mi Divina Misericordia (GRAN AVISO).

Así como las guerras y los disturbios se esparcen en toda dirección, la fe de Mi
iglesia continuará debilitándose.

Este sisma en Mi Santa Iglesia está por desenvolverse rápidamente. Sacerdote contra sacerdote. Obispo contra obispo.

El mundo está por someterse al siguiente nivel de limpieza. La ira en contra de Mi Padre emergerá en todo país en el mundo.

Mis seguidores experimentarán ahora sufrimiento por su fe en una forma que no han
experimentado antes.

El dolor sentido por aquellas pobres almas es un reflejo del dolor que Yo estoy soportando justo ahora.

Todos aquellos en unión conmigo, su amado Jesús, conocerán sin duda en sus almas, que Mi Santo Espíritu, ahora descansa en ellos. Ellos sabrán instantáneamente cuando presencien el pecado alrededor de ellos y cómo Me duele. Cuando ellos vean guerras infligidas a los inocentes, sentirán Mis tormentos en cada hueso de sus cuerpos. Cuando ellos vean el pecado del aborto
desfilando delante de ellos, como si no tuviera ninguna consecuencia, serán acribillados con Mi dolor.

El pecado está escalando. La fe de Mi Iglesia se está disipando. La lealtad de Mis siervos sagrados se está debilitando. La fe en Mis enseñanzas está siendo rechazada por Mis siervos sagrados en donde a Mi rebaño le son dichas mentiras acerca de la seriedad del pecado.

También están Mis amados sacerdotes, monjas y clero de todas las denominaciones religiosas, que creen en Mí y en Mi Padre Eterno, que están soportando el dolor de tener que presenciar la difusión del pecado, como un reguero de pólvora, que está engullendo naciones por todas partes a una velocidad feroz.

No importa cuán difícil sea esto deben permanecer fuertes y mantenerse unidos en Mi Nombre.

La oración es necesaria ahora y deben pasar al menso una hora al día haciendo esto con el fin de mitigar los eventos que ahora de desenvolver en el mundo.

Las iglesias cristianas están en la mira y atormentadas por grupos seculares. Ellos
buscarán de abolir todas las cosas que Me honren a Mí, su Divino Salvador, Jesucristo.

El odio que está siendo instilado en sus almas es por la mano de Satán.

Recen, recen ahora para que aquellas almas que infligen dolor y sufrimiento en los
hijos de Dios, puedan ser salvadas.

Su Jesús

¿NO SABEN QUE EL ESPÍRITU SANTO NO PUEDE ENTRAR Y NO ENTRARÁ EN LAS ALMAS DE AQUELLOS CON EL CORAZÓN ENDURECIDO?
Jueves, 1° de marzo del 2012, a las 17:30 hrs.

Mi muy querida y amada hija, el tiempo de la voluntad de Mi Padre no es de su conocimiento. Mis seguidores deben ser pacientes mientras todo en el mundo evolucionará como fue profetizado en el Libro de Mi Padre.

Todo esto estará de acuerdo al tiempo de Mi Padre y al efecto que sus oraciones tendrán, ayudando a evitar las guerras globales.

No pasará mucho tiempo para que todas Mis promesas se cumplan.

Ustedes, Mis seguidores, deben confiar en Mí, su amado Jesús. Recen por las almas y dejen todo en Mis manos. Nunca se olviden de pedir a Mi Padre, lo más a menudo que puedan, el Sello del
Dios Viviente, con el fin de protegerles a ustedes y a sus familias.

Cruzada de Oración (33) para pedir el Sello del Dios Viviente y aceptarlo con amor, gozo y gratitud.

Oh, Mi Dios, Mi amoroso Padre, yo acepto con amor y gratitud Tu Divino Sello de Protección. Tu Divinidad abarca mi cuerpo y alma por la eternidad. Me inclino en humilde acción de gracias y te ofrezco mi profundo amor y lealtad a Ti mi amado Padre. Te suplico que me protejas y a mis seres queridos con este Sello especial y comprometo mi vida a Tu servicio por los siglos de los siglos. ¡Te amo Querido Padre! Te consuelo en estos momentos querido Padre. Te ofrezco el Cuerpo, La Sangre y la Divinidad de Tu queridísimo Hijo en expiación por los pecados del mundo y por la salvación de todos Tus hijos. Amén.

Asegúrense también de alentar a otros a rezar la Cruzada de Oración (24) para que busquen la redención de los pecados:

O Oh mi Jesús, Tu eres la Luz de la Tierra. Eres la llama que toca todos los corazones. Tu misericordia y amor no conoce límites. No somos dignos del sacrificio que hiciste con Tu
muerte en la cruz. Sin embargo sabemos que Tu amor por nosotros es mayor que el amor que tenemos por Ti. Concédenos, Oh Señor, el don de la humildad, para que así seamos merecedores de Tu Nuevo Reino. Llénanos con el Espíritu Santo, para que así podamos marchar hacia adelante y guiar a Tu ejército para proclamar la verdad de Tu Santa Palabra y prepara a nuestros hermanos y hermanas para la Gloria de Tu Segunda Venida a la Tierra. Te honramos. Te alabamos. Nos
ofrecemos a nosotros mismos, nuestras penas, nuestros sufrimientos, como un don
a Ti para la salvación de las almas. Te amamos Jesús. Ten Misericordia de Tus hijos donde sea que ellos estén. Amen.

Aquellos que retan este don especial de oración, en el cual Yo ofrezco la total absolución, deben
saber esto:

Yo soy Jesucristo, el Hijo del Hombre y Me ha sido dada la autoridad de perdonar todos los pecados. A Mis sagrados sacerdotes, se les ha dado también el poder de perdonar el pecado, a
través del Santo Sacramento de la Confesión. Pido que ustedes acepten Mi don de absolución,
por el beneficio de aquellos que no pueden recibir el Sacramento de la Confesión o de aquellos que no son miembros de la Iglesia Católica Romana.

¿Por qué ustedes niegan a estas preciosas almas el derecho a Mi don? ¿Por qué tratan de desalentar a aquellas almas que aceptan Mi Divina Palabra, de recibir la absolución? ¿Preferirían que no se redimieran ante Mis ojos?

Ustedes deben mostrar amor a sus hermanos y hermanas y estar contentos de que a ellos se les esté dando este don especial por Mí, su amado Jesús.

Incluso si ellos nunca leen Mis mensajes dados a ti, hija Mía, todo pecador tiene el derecho de pedirme que le perdone una vez que hayan mostrado verdadero remordimiento en sus almas.
Abran sus corazones y recen por el don de la humildad.

¿No saben que el Espíritu Santo no puede entrar y no entrará en las almas de aquellos con el corazón endurecido?

Su Divino Salvador, Jesucristo

ÚNANSE A MEDIDA QUE ENTRAMOS POR LAS PUERTAS DEL NUEVO PARAÍSO
Jueves, 1° de marzo del 2012, a las 19:55 hrs.

Mi muy querida y amada hija, muchos de Mis hijos serán ahora salvados por las oraciones y el sufrimiento de Mis queridos seguidores, cuyo amor por Mí excede a aquel que conoce mucho la Humanidad.

En este período de intensidad, Yo tiendo y dependo de Mis seguidores para que Me ayuden a salvar las almas. Muchas de estas almas no sobrevivirán el acto de Mi Divina Misericordia (GRAN AVISO) y morirán en pecado mortal.

Muchísimos de ustedes han respondido a Mi llamado con tal obediencia y generosidad de corazón. Ustedes Me traen consuelo.

Yo les bendigo, Mis queridos seguidores, y les pido que continúen orando por las almas de los otros. A toda la Humanidad le será dado el don de Mi Misericordia pronto (el GRAN AVISO).
Ninguno fallará en comprender la verdad de Mi existencia, pero no todos querrán abrazarme incluso cuando la verdad sea revelada a ellos. Ellas son las almas por las que Yo languidezco.
Estas son las almas perdidas por quienes Mi amada Madre derrama lágrimas. Estos son los pecadores que ustedes deben ayudarme a salvar porque Yo quiero salvar a todos los hijos de Dios.
Recen y únanse para ayudarme a llevar cada alma unida mientras entramos por las puertas del Nuevo Paraíso.

Cruzada de Oración (35): Oración por las almas para que entren al Paraíso:

¡Oh Mi Jesús, ayúdame a ayudarte a salvar al remanente de Tus hijos en la Tierra!
¡Yo pido que, por Tu misericordia, salves las almas del espíritu de las tinieblas! ¡Acepta mis pruebas, sufrimientos y tristezas en esta vida, para salvar almas del fuego del infierno! Lléname con las gracias para ofrecerte estos sufrimientos con amor y alegría en mi corazón, para que así todos nosotros nos reunamos como uno solo en el amor por la Santísima Trinidad y vivir contigo,
como una sola santa familia, en el Paraíso. Amén.

Hijos, ustedes saben cuánto les amo. Ustedes que Me conocen, entenderán las profundidades de Mi dolor y sufrimiento por el número de personas que rechazan Mi mano misericordiosa. Solo ustedes, a través de sus oraciones, pueden ayudar a estas almas y así traerme el consuelo que Yo deseo.

¡Manténganse cerca de Mí ahora! No tardaré. ¡Sean pacientes y recen! ¡Relájense, sientan Mi amor! Todo estará bien.

Su amado Jesucristo
www.jesushabla.com

A MAL TIEMPO BUENA CARA


A mal tiempo buena cara, es lo que vino a decir Jesús a sus discípulos, cuando les recomendó
que al ayunar y hacer penitencia no lo hicieran como los fariseos que hacían todo lo posible para que todo el mundo se enterara. Vamos, que hacían penitencia para la galería.

O sea, que si en un tiempo del año hemos de estar risueños y alegres, es en Cuaresma. Por
eso hoy se me ocurre contaros una historia divertida:

En una universidad USA daban clase un sacerdote católico, un pastor evangelista y un rabino judío. Eran buenos amigos y solían tomar cafés juntos. En una de esas reuniones, hablando de las dificultades que encontraban en la pastoral con los estudiantes, llegaron a la conclusión que lo verdaderamente difícil sería convertir a un oso. Así que se emplazaron a ver quién de ellos era capaz de hacerlo.

Al cabo de unos días se volvieron a encontrar. El sacerdote estaba lleno de grandes arañazos y llevaba toda la ropa hecha jirones. Se explicó así:

- Entré en el bosque. Cuando topé con el oso empecé a leerle el catecismo, pero él se abalanzó sobre mí y empezó a darme zarpazos. Por suerte pude sacar agua bendita y rociarle. Quedó manso como un corderito. Así que de aquí tres semanas vendrá el obispo a bautizarlo.

El pastor evangélico llevaba un brazo y una pierna escayolados. Contó:

- Entré en el bosque. Cuando me encontré con el oso empecé a proclamarle la Palabra. Pero
él se abalanzó sobre mí. Luchamos montaña arriba, montaña abajo, montaña arriba, montaña abajo... hasta que caímos en un riachuelo. Aproveché para bautizarlo por inmersión. Quedó manso como un cordero.

El pobre rabino judío estaba en una camilla, escayolado de pies a cabeza. Con un hilo de
voz dijo:

- Está claro que empezar por la circuncisión no fue una buena idea...

DERECHO CANÓNICO...(NULIDAD MATRIMONIAL, ANULACIÓN DEL MATRIMONIO, DIVORCIO Y SEPARACIÓN)


Aunque los términos nulidad y anulación a veces se usan como sinónimos, en derecho tienen significados distintos.

El matrimonio, por su propia naturaleza, se contrae por tiempo indefinido: hasta que la muerte les separe, según la expresión ya clásica. No es válido el matrimonio que se contrae por tiempo determinado. El canon 1055 § 1 define el matrimonio como un “consorcio de toda la vida”, y el canon 1056 considera la indisolubilidad como propiedad esencial del matrimonio.

Sin embargo, la Iglesia tiene organizado un sistema judicial con tribunales en todas las diócesis que pueden examinar los matrimonios, y a veces hay matrimonios canónicos en los que los cónyuges se separan y vuelven a contraer matrimonio. Parece necesaria una aclaración de los
conceptos que se manejan.

Nulidad y anulación de los actos jurídicos.

Aunque los términos nulidad y anulación a veces se usan como sinónimos, en derecho tienen significados distintos. Por anulación se entiende el hecho de declarar ineficaz un acto: cuando se anula un acto jurídico, lo que se hace es declarar que desde ese momento el acto no produce
efectos. La declaración que anula un acto, así vista, no entra a considerar la existencia del acto. El acto que se ha anulado ha existido y ha producido efectos jurídicos válidos, pero - por los motivos tasados que el derecho considere relevantes - desde el momento de la declaración deja de existir el acto.

La declaración de nulidad de un acto, sin embargo, supone la inexistencia del acto. Cuando se declara nulo un acto, lo que se declara es que el acto nunca ha existido. Tampoco han producido efectos jurídicos válidos, por lo tanto. El acto nulo lo es porque en su origen, en su formulación, contiene defectos de tal gravedad que provocan que, en justicia, el acto deba ser tenido como no celebrado. El término nulidad se opone a validez. Naturalmente, se presume la validez de los actos jurídicos, o lo que es lo mismo, los actos que aparentemente se han realizado se han de considerar válidos, salvo prueba en contrario. Se da relevancia a la apariencia, por razones de seguridad jurídica: en otro caso, se haría casi imposible el tráfico jurídico. Por razones elementales de justicia, sin embargo, se da la posibilidad a las partes legítimamente interesadas de demostrar la nulidad de un acto. Esa es la función de los tribunales de justicia.

Obviamente, para declarar la nulidad de un acto se considera lo que ocurrió en el momento de producirse el acto, siendo indiferente lo que haya ocurrido después, durante la vida del acto. La declaración de nulidad examina que el acto era imposible. Uno de los ejemplos más claros es
el contrato celebrado bajo coacción. Al juez que debe examinar la nulidad de un contrato celebrado bajo coacción no le interesa lo que ha ocurrido durante la vida del contrato, sino lo que ocurrió en el momento de la celebración del contrato. Las partes, por lo tanto, deben aportar pruebas de la coacción en el momento de la celebración; y no es posible pretender que hubo coacción ateniéndose a lo que ocurrió en la vida del supuesto contrato.

Mientras que en la anulación suele ser irrelevante la celebración del negocio jurídico, para centrarse en la vida del acto.

Un ejemplo es el contrato continuo - como el suministro de electricidad o de gas - que se ha de anular por falta de pago.

Los efectos de una declaración de anulación se producen desde el momento de la declaración, o con expresión clásica se producen ex nunc. Mientras que los efectos de la declaración de nulidad se retrotraen al momento de producirse el acto: son efectos ex tunc. Como ya hemos dicho, se considera que no ha producido efectos. Por razones de equidad, sin embargo, y en atención a la buena fe de quien recibe efectos jurídicos de un acto nulo, muchas veces el ordenamiento jurídico tiene mecanismos correctores de la dureza de esta norma: puede hacer la ficción jurídica de considerar legítimos actos que en su origen son ilegítimos. Pero ello no afecta a la nulidad del acto en sí, sino sólo a la legitimidad de los actos que se derivan del acto nulo.

Matrimonios nulos y anulaciones de matrimonios.

Apliquemos esta doctrina al matrimonio canónico, el matrimonio celebrado según los ritos de la Iglesia. Dado que la Iglesia quiere ser fiel a la doctrina de Jesucristo, ha de dar relevancia a la enseñanza contenida en Mateo 19, 6: lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Por lo tanto, la Iglesia considera que no tiene potestad para disolver un matrimonio. Usando la terminología explicada, se debe decir que la Iglesia no tiene potestad para anular el vínculo matrimonial. Es necesario, sin embargo, añadir algunos matices.

El canon 1141 comienza un sección del Código de Derecho canónico titulada precisamente “De la disolución del vínculo (matrimonial)”. ¿Qué quiere decir aquí el Código de Derecho Canónico?

Ciertamente, es posible disolver el vínculo matrimonial en algunos casos. El propio canon 1141 nos da la clave de esta cuestión: Canon 1141: El matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano, ni por ninguna causa fuera de la muerte.

Por lo tanto, es posible anular el matrimonio si éste no es rato, o no ha sido consumado. Se entiende que el matrimonio es rato si es sacramental, es decir, cualquier matrimonio válido entre bautizados. Y se entiende que el matrimonio ha sido consumado “si los cónyuges han realizado de
modo humano el acto conyugal apto de por sí para engendrar la prole” (canon 1061). En estos casos, es posible pedir al Romano Pontífice la anulación del matrimonio. Los cánones 1142 y siguientes regulan los supuestos más comunes, entre los que se cuentan el privilegio paulino, el privilegio petrino y la disolución del matrimonio rato y no consumado.

Pero si el matrimonio es rato y consumado, no puede ser disuelto por ningún poder humano, ni siquiera por el Romano Pontífice. Los Papas han sido siempre conscientes de este límite de su potestad, siendo el ejemplo histórico más conocido el del matrimonio entre Enrique VIII de
Inglaterra y Catalina de Aragón. En ese caso el Papa no dudó en declarar la imposibilidad de satisfacer la pretensión de Enrique VIII, a pesar de que existía la amenaza de un cisma.

Por lo tanto - salvo en los supuestos citados, que son poco frecuentes como se puede conjeturar - la Iglesia no anula ningún matrimonio. Los procesos matrimoniales canónicos tienen la finalidad de dilucidar la duda de la validez o no de un matrimonio. Si es el caso, el tribunal eclesiástico declara la nulidad del matrimonio. Se puede decir, por lo tanto, que en términos generales la Iglesia no puede anular matrimonios. No lo hace, ni tampoco pretende hacerlo.

Los procesos de nulidad matrimonial.

Por lo tanto, cuando las partes acuden a los tribunales eclesiásticos por causas de índole matrimonial, lo que hacen es preguntar a la autoridad eclesiástica competente si un matrimonio es nulo.

Formalmente no acuden para que se les solucione un problema, sino para resolver una duda de conciencia: la de si se han casado verdaderamente o su matrimonio fue nulo. Por supuesto, si han dado ese paso es porque existen problemas, y la nulidad del matrimonio sería la solución. Pero la pregunta que se le hace al tribunal eclesiástico es la de la nulidad del matrimonio, lo cual es
independiente de lo que haya ocurrido en el transcurso de la vida matrimonial.

Naturalmente, el tribunal sólo puede dar dos respuestas, reconociendo la nulidad o la validez: sentencia pro nullitate o pro validitate. Y de acuerdo con lo que llevamos dicho, al tribunal no le interesa lo ocurrido durante la vida del matrimonio. Lo que le interesa es lo que ocurrió en el momento de la celebración del matrimonio: el juez eclesiástico intentará establecer si verdaderamente se celebró el matrimonio, o por el contrario, se interpuso alguna dificultad objetiva que hizo que el consentimiento emitido no fuera válido. Las causas de nulidad matrimonial son, brevemente, la existencia de un impedimento, el defecto de forma válida o el
vicio de consentimiento.

No se debe olvidar que forma parte de la función pastoral de la Iglesia la búsqueda de la verdad. No es una actitud pastoral válida la respuesta del juez que no esté de acuerdo con la verdad objetiva. El juez, por lo tanto, habrá de dictar la sentencia que más se acerque a la verdad
objetiva, aunque defraude las expectativas de las partes. Verdaderamente, no defraudará las expectativas de las partes si la sentencia se ajusta a derecho.

Queda claro, así, que - salvo las excepciones comentadas - es un error terminológico decir que la Iglesia anula matrimonios: los declara nulos si es el caso, pero no puede anular matrimonios. Los
tribunales de la Iglesia no hacen nulo un matrimonio, sino que se limitan a constatar una nulidad prexistente.

El derecho canónico y los matrimonios que tienen problemas.

Con las excepciones ya indicadas, la Iglesia no está autorizada por Jesucristo para disolver ningún matrimonio (o declarar el divorcio de ningún matrimonio). Sin embargo, la cuestión permanece: si lo cónyuges se llevan mal, y el matrimonio fue válido, el problema por el que acudieron al tribunal eclesiástico permanece en pie. ¿El derecho canónico les obliga a vivir juntos toda la vida? O formulado con crudeza, ¿están condenados a ser marido y mujer, aunque no ya no se quieran, por siempre?

La Iglesia tiene en cuenta la naturaleza humana en la configuración del matrimonio. Cuando declara la imposibilidad de reconocer el divorcio no les obliga a vivir juntos de por vida; los matrimonios con problemas tienen otras soluciones, que aquí no se pueden detallar por no ser el
lugar. Entre ellas está la separación matrimonial permaneciendo el vínculo (cánones 1151 y siguientes). Pero no se puede pretender que la Iglesia rompa el vínculo matrimonial, para lo cual no tiene potestad, ni tampoco que el juez declare lo que no es cierto.

Esta solución puede desilusionar a quienes acuden a los tribunales de la Iglesia pretendiendo que le solucionen un problema que objetivamente puede ser grave, pero se debe recordar que a los tribunales de la Iglesia se le pregunta por la validez de un matrimonio, y responden de acuerdo con la cuestión planteada. Los matrimonios que tienen problemas graves habrán de buscar soluciones, y la Iglesia va a facilitarla, con tal de que sea posible. No se le pida a la Iglesia que declare lo que no puede declarar.

Publicado por: Wilson

PROHIBIDOS LOS MILAGROS


Historias de intolerancia y de la incapacidad de diálogo entre creyentes y el mundo de
inspiración atea en Gran Bretaña.

En la París del Rey Sol, sobre una de las pocas colinas que dividen el llano panorama de la ciudad, atravesada por el Sena, está la iglesia de San Medardo. Y, en el jardín y en la zona alrededor de la iglesia, han sucedido cosas extrañas; eventos relacionados con el espíritu, convulsiones y, según parece, sanaciones milagrosas. Cosas embarazosas, principalmente porque parecían no estar muy en sintonía con el régimen. Tanto es así, que un edicto del Rey prohibió las aglomeraciones de gente y las reuniones en el cementerio de San Medardo, donde se juntaban amigos y seguidores de un tal Jean de París, sepultado en aquel lugar con olor a santidad y que parecía ser el detonante de tanta espiritualidad. A poca distancia, apareció, fijado por una mano desconocida, un cartel irónico, que fingía provenir de la corte de Versalles. «De par le Roi – Defense a Dieu – De faire miracle – Dans ce lieu». (De parte del Rey - Prohibición a Dios - De hacer milagros - En este lugar). Un hecho análogo está sucediendo en Gran Bretaña, donde la British Advertising Standards Authority (ASA) le ha requerido a un grupo de cristianos que tienen su sede en la ciudad de Bath, en Somerset, que no declare ni haga público, implícita o explícitamente, que, gracias a la intercesión de sus plegarias, la gente puede curarse físicamente.

Una fundación cristiana regularmente registrada, que se llama «Healing on the Streets - Bath» (Sanación en las calles - Bath) y que actúa a través de grupos de activistas formado por cristianos pertenecientes a diferente confesiones, organizó encuentros de oración públicos para la gente de la ciudad durante tres años seguidos, regularmente, frente a la abadía de Bath, y a menudo se ofrece para orar por las personas enfermas, que esperan recibir la sanación gracias a
su pedido.

Todo se desarrollaba con tranquilidad, hasta que Hayley Stevens, de 24 años, una atea declarada de Bradford on Avon, en Wilshire, que se desempeña como bloguera y conferenciante llevando adelante una campaña de carácter antirreligioso a todo campo, decidió presentar una denuncia ante la ASA contra los manifiestos que publicitaban las actividades de oración del grupo cristiano, sosteniendo que los resultados de curación obtenidos a través de las oraciones «no podían ser demostrados» por pruebas científicas.

En una declaración suya, afirma: «Presenté una denuncia ante la ASA por lo concerniente a las presunciones de sanar a las personas con las oraciones, y fue una denuncia dirigida contra los sanadores espirituales y las personas que hacían declaraciones falsas en lo referido a los métodos de tratamiento y sanación. Ni siquiera me había dado cuenta de que la gente de "Healing on
the Street" era cristiana, hasta que llegué a casa y visité su sitio web».

Hayley agregó: «Mi batalla no es contra su fe cristiana, está dirigida contra una situación, potencialmente peligrosa, de personas vulnerables que piensan que pueden ser sanadas de enfermedades graves, como el cáncer. No creo que sea apropiado para ellos estar en la calle y encontrarse con alguien, tal vez con problemas mentales, que debería ser tratado en modo apropiado».

La denuncia fue aceptada, y ahora la ASA ha ordenado al grupo cristiano que deje de afirmar en su sitio web y en su material impreso que Dios puede sanar.

El fundador del grupo cristiano, Paul Skelton, declaró: «Otros grupos en todo el país han sido puestos en la mira en modo análogo. Nos parece muy extraño que la ASA quiera impedirnos que declaremos en nuestro sitio web la convicción cristiana fundamental de que Dios puede sanar».
Según Skelton, la ASA habría pedido a los responsables del grupo que firmaran un documento en el que aceptaban decir cosas que son «inaceptables para nosotros, como sin dudas lo serían para cualquiera a quien se le ordenara que no proclamara las verdades básicas de su fe o sus convicciones filosóficas». Y, de hecho, la ASA, actuando de este modo, pide al grupo cristiano que no hable de una convicción común, ampliamente difundida y fundada, que es un aspecto importante de la fe cristiana. Básicamente, significa pedirles que renieguen de la fe cristiana en
la Biblia. Los responsables del grupo han intentado llegar a un acuerdo, pero, declaró Skelton, «hay cosas sobre las cuales no podemos estar de acuerdo, y entre estas está la prohibición de expresar aquello en lo que creemos». Como consecuencia, «Healing in the Street» iniciará acciones legales para oponerse a la decisión de la ASA, y recurrirá a la apelación.

Por el caso también se ha interesado la organización internacional llamada «Christian Concern», que se ocupa de las violaciones de los derechos de los cristianos en todo el mundo. La responsable operativa de la organización, Andrea Minichiello Williams, declaró: «Esta decisión golpea al corazón de la libertad de culto en Estados Unidos. ¿Será el próximo paso afirmar que decirle
a la gente que sus pecados son perdonados, o que pueden ir al Paraíso, viola las reglas de la publicidad? ¿Y todos los sitios cristianos y los folletos cristianos serán pasibles de este tipo de denuncias? ¿Y toda la doctrina cristiana está destinada a ser juzgada engañosa por la ASA?».
Según Minichiello Williams, «esta decisión revela demasiado claramente cómo las libertades
básicas comienzan a perderse rápidamente en una nación que ha elegido cada vez más el laicismo contra la fe cristiana».

«Imaginad que vivís en un país gobernado por literalistas tan autoritarios que se os prohíbe decir "Dios sana" con el argumento de que, hablando desde el punto de vista técnico, no es verdad», escribió un comentador, tal vez el único que se interesó por el caso, en un periódico británico. «Pues bien, no tenéis necesidad de imaginarlo. Si leéis este blog, en Gran Bretaña ya vivís en
ese país».

Autor: Marco Tosatti

jueves, 1 de marzo de 2012

PRÁCTICAS RELIGIOSAS ORIENTALES


Sé que escribiendo esta glosa, me voy a meter en un avispero…, pero no me importan los aguijones, hace ya tiempo que se los vengo ofreciendo al Señor. El caso es, que una asidua lectora de mis glosas, me ha puesto un correo pidiéndome que comentase este tema y al mismo tiempo me ha facilitado un maravilloso documento, del que luego hablaré y reseñaré.

Hace unos días concretamente el 19 de febrero de este año…, RenL publicó íntegramente una espléndida conferencia dada por el P. James Manjackal M.S.F.S, que es un conocido sacerdote católico indio nacido en el estado de Kerala, y con profundos conocimientos de los que es el budismo y el hinduismo, que tanto subyugan y atraen a cristianos, tanto a católicos como a protestantes, por el ejercicio de unas practicas que consideran que en unos casos, son buenas para la salud y en otros ayudan al encuentro con el Señor. Nada más lejos de la realidad, por las razones que se exponen tanto en la conferencia del P. Manjackal, como en el contenido del
documento del que luego hablaremos.

La conferencia llevaba por título: “Yoga y cristianismo son incompatibles”, lo cual es cierto y justifica el P. Manjackal su afirmación, con una serie de argumentaciones completamente
irrefutables, para cualquier persona que viviendo en comunión con el Señor, tenga una activa y profunda vida espiritual, con asistencia, sino diariamente, al menos una vida con frecuente participación sacramental. Esta clase de personas comprende inmediatamente las argumentaciones expuestas por el P. Manjackal. Pero por el contrario, me he leído los 139 comentarios que hasta ahora se han escrito sobre este artículo, y da pena ver la autosuficiencia con la que pontifican la mayoría de los que suscriben comentarios negativos, que lo único que pretenden es auto justificarse en sus erróneas apreciaciones.

Justificación que nadie les ha pedido, pero ya se sabe lo que dice el aforismo latino: Justificatio non petita, acusatio manifiesta.

Cierto es, que para un católico, el alcanzar el nivel de vida contemplativa es un profundo deseo y son muchos los que han luchado y luchamos para vaciarnos completamente y alcanzar la vida
contemplativa en su plenitud. Hay que estar vacío de todo clase de apegos y entregarse plenamente al Señor vaciándonos de afectos y deseos, razón por la cual se trata de buscar al Señor, en la soledad y el silencio del desierto.

Cierto es también que en la practica del Yoga se busca un vaciamiento, que muchas veces se vende con connotaciones de que su práctica aumenta la salud. Pero no confundamos churras con merinas.

Para alcanzar la contemplación cristiana, además del vaciamiento del alma para que el Señor encuentre espacio donde instalarse en esa alma, es necesaria la existencia del amor y la aquiescencia del Señor, pues no olvidemos que la contemplación es un don divino, que el Señor da a quien, como y cuando quiere.

Llegar a la contemplación, no depende, exclusivamente de nosotros.

Han sido varios, los sacerdotes que trabajando en la India y subyugados por las practicas hindúes y budistas, han tratado de encontrar un camino hacia la adquisición de la contemplación, lo
cual es absurdo, por lo que ellos han sido más de una vez llamados al orden, por el dicasterio para la Doctrina de la fe. Con menos conocimientos y formación de la que se le supone a un sacerdote, son muchos los que se titulan católicos y pretenden justificar no ya el valor de la práctica del Yoga, sino también la injustificable figura de la rencarnación. Desgraciadamente estas personas no viven en la gracia y amistad del Señor.

El documento, al que al principio me refería y que me ha sido facilitado por una amable lectora, y puede leerse en internet en el link: http://www.netforgod.tv/s/permn.php?dt=11_02&lg=ES.

En este documento el P, José Maria Verlinde, nos explica, que como consecuencia de la revolución francesa de mayo del 68, se fue a la India y con las prácticas del yoga y otras se convirtió en un Gurú, en razón de los conocimientos y experiencias de las técnicas orientales que adquirió. En su búsqueda del Señor, sintió y se dio cuenta de lo equivocado que era el camino que llevaba. Al final término ordenándose de sacerdote y en la actualidad es el prior de un convento
de una orden por él fundada.

Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.

Juan del Carmelo

UN EXORCISTA RELATA LA PRIMERA VEZ QUE SE ENFRENTÓ AL MALIGNO: «ME ESCONDÍ DETRÁS DE UNAS MONJAS»


Vicepresidente de la Asociación Internacional de Exorcistas.

De niño era muy tímido y le dijeron que nunca sería predicador, pero el padre Rufus ha predicado por todo el mundo y ha practicado cientos de exorcismos. Sin embargo, en su primer caso, se ocultó asustado detrás de unas monjas.

De niño, Rufus Pereira era devoto y buen estudiante, pero muy tímido. Creció en una familia y un pueblecito católico de las afueras de Bombay, en la India, una comunidad evangelizada por San Francisco Javier hace 400 años. En la familia rezaban el Rosario unidos cada día, arrodillados ante un altar casero con la imagen del Sagrado Corazón.

"Siempre comíamos juntos y compartíamos las vivencias del día", explica el hoy popular sacerdote.

La vida del pueblo era de una auténtica comunidad cristiana. Junto a la cruz en la plaza del centro se reunían los vecinos. Las casas estaban siempre abiertas, y todos compartían fiestas, enfermedades o entierros. Rufus ayudaba en misa, en una parroquia de 4 siglos fundada por portugueses, sin llegar a ser monaguillo "porque yo era muy flojo y temía que se me cayese el pesado misal". Aunque tenía buena memoria, era tan tímido que no se atrevía a recitar los poemas obligatorios en el colegio (que se sabía perfectamente) y le ponían malas notas.

Pequeño y frágil entró en el seminario de Bombay, dirigido por un jesuita español, que profetizó que aquel chico canijo y calladísimo nunca sería predicador. Se equivocó.

Realizó los estudios superiores en el Colegio Urbano de Propaganda Fide en el Vaticano, y fue ordenado allí en 1956 junto a 34 compañeros de 20 países. Cada cinco años vuelven a encontrarse.

EL ESPÍRITU SANTO LE QUITÓ LA TIMIDEZ

En 1972, Rufus Pereira llevaba 13 años como pastor de una parroquia en Bombay y atendiendo varios colegios, cuando cambió su enfoque pastoral al conocer la Renovación Carismática. Le interesó porque él siempre fue un apasionado de la Biblia, y veía que los carismáticos la usaban con soltura y pasión. En Pentecostés unos carismáticos oraron pidiendo para él la "Efusión del Espíritu Santo".
"Tuve una experiencia abrumadora del amor de Dios, mi Padre, un encuentro personal con Jesús como Señor y Salvador y un derramamiento del Espíritu Santo que cambió mi vida. Esto me aportó un hambre increíble por la Palabra de Dios, una insaciable sed y gran gusto por la
oración, un deseo gozoso de comunión y una compasión profunda por las personas de corazón herido".

Rufus se convirtió así en un predicador apasionado, especializado en temas bíblicos. El cardenal Gracias, de Bombay, le dio permiso para que se dedicase por completo a la predicación
itinerante. Se convirtió en formador de laicos enamorados de la Biblia en el Instituto Bíblico Católico Carismático de Mumbai (el nuevo nombre de Bombay) y en editor de la revista "Charisindia". Un antiguo colega de Roma, que ahora era arzobispo en Japón, le dijo: "Rufo, tú que eras siempre tan serio y equilibrado, ¿cómo es que te obsesionaste con estas manías carismáticas?". Pero al padre Pereira nunca le han faltado las peticiones para predicar en todo el mundo.

EXORCISMO A LA HORA DE LA SIESTA

En julio de 1976 Rufus Pereira realizó, muy contra su voluntad, su primera oración de liberación.
Le gustaba la predicación carismática, la Biblia, hablar del amor de Dios... pero "no podía aceptar que en estos tiempos modernos la gente pudiera quedar poseída". Estaba predicando un retiro sobre la Providencia a las Hermanas de Santa Ana en Secunderabad, en el centro de la India. La misa había sido intensa, la comida también, Rufus se retiró a su habitación a descansar, empezaba su siesta (usa la palabra española "siesta" en su relato en inglés en la revista "Charisindia")... cuando llamaron a la puerta.

Allí estaban la superiora, la provincial y la maestra de novicias de las Hermanas con dos mujeres, hermanas de sangre, de una familia católica bien conocida en la zona. El hijo de una de ellas estaba en un asilo mental, y pensaban que el chico probablemente no estaba enfermo, sino poseído.

"Les dije que no podía ir con ellas a rezar por el chico, y que deberían ser ellas las que rezasen por él. Pero ellas insistieron, y decían que muchas enfermedades y aflicciones emocionales que atormentaban a sus familias se originaban en una diosa-demonio popular, de la que sus
ancestros habían sido sacerdotes. Y que aunque iban a misa diaria y rezaban el rosario diario, no mejoraban".

Rufus no sólo no creía en tales demonios, sino que admite "que estaba enfadado con las Hermanas y la familia por interrumpir mi siesta. Así que les dije que rezaran más. Y como último recurso me dijeron: ‘al menos puede rezar por nosotras ahora’. Les dije que ya lo haría luego por mi cuenta. Pero sentí como si el Señor me dijese: ‘Rufus, esta gente ha venido buscando a un
sacerdote para que rece por ellos ahora. Lo haces ahora’. Me enfadé un poco con el Señor, pero recé, con bastante reticencia, siento decirlo. Y muy suavemente pedí que Jesús liberase a esa
familia de ese demonio... suponiendo que existiese".

"ME ESCONDÍ DETRÁS DE LAS MONJAS"

"La reacción fue instantánea e inesperada. La mujer más bajita, la piadosa, que me había estado contando sus problemas mientras sus dedos pasaban las cuentas del rosario, cayó al suelo con gran fuerza y por primera vez en mi vida me vi cara a cara con el Maligno. Me escondí detrás de las monjas, mientras ella me gritaba obscenidades y me gritaba que volviese a Bombay... ¡en inglés, una lengua que ella no conocía!".

Pereira, que no había recibido ningún entrenamiento para casos así, se quedó estupefacto e impotente, sin saber qué hacer, mientras una veintena de novicias de Santa Ana vaciaban botella tras botella de agua bendita sobre la mujer enfurecida y agitada sin ningún resultado.

EL PODER DE LA ORACIÓN EN LENGUAS

"De repente, sentí una unción del Espíritu Santo que me dio firmeza, dio poder a la gracia de mi sacerdocio y me guió a rezar con confianza y suavidad en lenguas, la puerta - me habían dicho - de los carismas de poder y conocimiento. Se produjo una transformación inmediata en la mujer. De una cara diabólica de odio y manos como garras, a una contención angelical de gentileza y manos alzadas para alabar a Dios... aunque seguía tumbada de espaldas en el suelo. Se sentía muy débil, sin fuerzas, pero con paz y gozo. Su familia la llevó a casa en un vehículo".

Una semana después, Pereira volvió al pueblo a dar un retiro a sacerdotes. Y las dos mujeres fueron a hablar con él. La hija de la "endemoniada" aseguró que su madre, que durante muchos años había sido de muy mal genio y de carácter imposible, ahora era cariñosa y amable. Además, había recuperado la vista completamente en los dos ojos, porque antes uno estaba ciego y el otro había perdido la mitad de la visión. La familia, que culpaba a la madre por haber hecho marchar a su marido con su genio imposible, ahora entendía que no había sido culpa suya. Las Hermanas de Santa Ana confirmaron al padre Rufus que toda la familia ahora era feliz y sana.

Rufus Pereira luego estudió cómo realizar el ritual completo del exorcismo, contactó con más exorcistas y crearon la Asociación Internacional de Exorcistas, de la que durante muchos años ha sido vicepresidente. Pero siempre recuerda que su primer caso no lo resolvió con el ritual, sino con una oración humilde en lenguas, la oración carismática que usa el habla sin lenguaje, cumpliendo lo que decía el apóstol San Pablo: "El Espíritu viene en nuestra ayuda en nuestra debilidad, porque cuando no sabemos como orar adecuadamente, el Espíritu mismo pide por nosotros en gemidos que no pueden expresarse con palabras" (Romanos 8,26).

EJEMPLO


Un capellán, cuentan, se aproximó a un herido en medio del fragor de la batalla y le preguntó:

- ¿Quieres que te lea la Biblia?
- Primero dame agua que tengo sed, dijo el herido.

El capellán le convidó el último trago de su cantimplora, aunque sabía que no había más agua en kilómetros a la redonda.

- ¿Ahora?, preguntó de nuevo.
- Primero dame de comer, suplicó el herido.

El capellán le dio el último mendrugo de pan que atesoraba en su mochila.

- Tengo frío, fue el siguiente clamor, y el hombre de Dios se despojó de su abrigo de campaña pese al frío que calaba y cubrió al lesionado.
- Ahora sí, le dijo al capellán. Háblame de ese Dios que te hizo darme tu última agua, tu último mendrugo, y tu único abrigo. Quiero conocerlo en su bondad.

1 Timoteo 4:12
Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.
.
Efesios 5:15,16
“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”

EVIDENCIAS DE QUE SATÁN RECLUTA ARTISTAS Y FANS A TRAVÉS DE LA INDUSTRIA MUSICAL


Jueves 1 de marzo de 2012

“Lady Gaga, la pop-star illuminati por excelencia, afirma que un grupo de personas controlan su carrera musical y que si no hace en un show lo que ellos le piden, detendrían su carrera como como artista, sufre pánico por esta razón. Ella sigue su juego porque solo le importa la fama y el dinero (la razón que me imaginaba y por la que se prestan a ese juego), también confiesa que los fans no le importan una mierda (sic) y que a veces, se siente como una perdedora”.

“La artista Katy Perry, famosa por su estética pin-up, cuenta que como cantante de Gospel, no triunfaba, confiesa que: 'Vendí mi alma al diablo'. Y al contrario que Lady Gaga, no parece estar disgustada, sino todo lo contrario”.

“Lady Gaga, confiesa que le encanta matar gente, sacrificarlos y hacer ritos satánicos y para rematar la faena, dice: soy illuminati. Quiero pensar, que estas declaraciones son una broma para ser el centro de atención, o que es broma del traductor, y cuya traducción hace inaudible la voz original de la artista”.

Les ofrezco un interesante mensaje de Jesucristo recibido por la vidente europea, que narra que una música en apariencia tan inofensiva como la música pop, comparada con otros géneros musicales como el heavy metal, encierran a su entender, peligros para el alma de las personas. Personalmente, reconozco que he escuchado a estas artistas musicales, sin caer en la idolatría, que dicho sea de paso, a Lady Gaga le importa un cuerno. una idolatría de adolescente, que por
determinados motivos, ya no conservo.

SATÁN RECLUTA GENTE JOVEN A TRAVÉS DE LA CULTURA POP

Mi muy querida y amada hija, la conversión, como resultado directo de Mis mensajes, se está extendiendo sobre todo el mundo. Regocíjate porque te dije que Mi Palabra, cuando fuera leída, encendería almas por todo el mundo, incluyendo a esos pecadores tibios. Cuando di Mi Palabra al mundo miles de años atrás, Mis amados apóstoles hicieron un impacto profundo en la humanidad. Hoy día, aparte de los seguidores de Dios el Padre Eterno y Su Hijo, Jesucristo, mucho de lo que fue enseñado, tristemente ha sido olvidado.

Mi comunicación a través tuyo es, hija Mía, tratar de simplificar Mis enseñanzas.
Más importante, la razón por la cual Yo hablo ahora, es para recordar, enseñar e instilar Mi Santísima Palabra en las mentes de Mis hijos, para que así sean salvados de las garras de Satán.

Hija Mía, te he llenado tu alma, a través del don del Espíritu Santo, con el poder del
discernimiento. Este poder es dado a ti no solo para que tú puedas entender estos mensajes pero para revelarte la maldad del pecado. Ahora, cuando presencias el pecado te sientes enferma a tal punto que esto te hace sentir agitada. Te estoy dando ahora una prueba de lo que sufro cuando veo a Mis hijos infestados con el pecado.

Muchos de aquellos que ves en tu vida día a día, por los medios y la TV, te confunden. El pecado cuando está presente en sus almas, se manifiesta a sí mismo, de una forma que es clara de ver a través de ciertos signos. Tú, hija Mía, puedes ahora, a través de Mis gracias, discernir inmediatamente el pecado en otro. La primera señal que se ve es la arrogancia y el orgullo, donde un hombre se considera más importante que otro. Otros signos presentados a ti nacen del
pecado de orgullo y codicia.

Uno de los más rampantes pecados en el mundo de hoy es la perversidad sexual. Cuando es
presentada al mundo, será siempre camuflada por el humor. Esta es una manera inteligente de convencer a otros, que esto es una parte natural del maquillaje humano. Ves, hija Mía, cada persona en el mundo le gusta reír y necesita el sentido de humor, que es un don de Dios. Entonces cuando el comportamiento sexual desviado es promovido, usualmente será presentado para hacerte reír. Esto es cuando degrada no solo a la mujer pero donde esto influencia a los niños pequeños, para que acepten el maligno comportamiento decadente, como una cultura pop normal. Satán gusta de reclutar almas jóvenes.

Entonces el usa medios modernos como objetivo para estas preciosas y pequeñas ovejas Mías.
Ellos, Mis pequeños hijos, emularan involuntariamente su desagradable comportamiento que será alimentado aún más por la presión social.

ADVERTENCIA A AQUELLOS EN LA INDUSTRIA DE LA MÚSICA

Yo advierto ahora a todos aquellos en la música, cine y la industria del arte. Si ustedes
continúan contaminando a Mis hijos, serán castigados severamente. Ustedes, Mis
equivocados hijos, son títeres en el arsenal de Satán. Les usa a ustedes primero
seduciéndoles a través del atractivo de la riqueza, fama y opulencia, luego él invade sus almas. Después de esto, les arrastrará a las profundidades de la depravación, en donde sus demonios entrarán a sus cuerpos y así ellos podrán exteriorizar, sus propios horribles actos depravados de lujuria y sexualidad.

“El club de los 27 está formado por una serie de artistas que murieron de forma
violenta a una temprana edad, debido a los excesos en su trayectoria musical”.

Desde el principio ustedes pensarán que esto es solo un inofensivo entretenimiento. ¿No saben que sus almas están siendo robadas? ¿No les importa? ¿No se dan cuenta de que si cometen estos
actos de obscena sexualidad depravada, se perderán para siempre? A medida que ustedes fuertemente desean más emoción cuando el último acto ya no les emocione más se harán insaciables, después de eso se harán autodestructivos.

“La cantante de música soul, Amy Winehouse, murió probablemente por un síndrome de abstinencia, en un proceso de desintoxicación de drogas y alcohol”.

¿Por qué no piensan que hay muchos de ustedes que están viviendo en esta falsa fachada que es la
cultura de las celebridades cometiendo suicidio? ¿Tomando sobredosis de drogas?
¿Sintiéndose deprimidos con desesperado lagrimeo en sus corazones? ¿No saben que Satán quiere sus almas rápidamente?

Entre más pronto mueran en pecado mortal más rápido Satán puede robar sus almas a Dios, el Padre Todopoderoso, su Creador.

“La cantante Whitney Houston, después de una trayectoria musical brillante y por influencia de su ex-marido, el rapero Bobby Brown, se volvió adicta a las drogas, gastándose grandes sumas de dinero, destrozando su carrera. La razón de su muerte parece ser los adversos efectos secundarios de un medicamento tomado contra la depresión”.

Es difícil para Mis hijos, que son atrapados en esta mentira, entender, pero piensen en esto así: incluso cuando estén en pecado, todavía está la Luz de Dios presente en ustedes. Muchos pecadores y ateos, no se dan cuenta de esto. Continúan en su espiral de pecado hacia abajo, acercándose al infierno, sin embargo es solo por la Luz de Dios que se mantienen cuerdos. Sin la Luz de Dios este mundo estaría en tinieblas. La oscuridad, una vez experimentada, les aterrorizará. Sus actos de pecado, no solo serán repulsivos para ustedes sino que también querrán correr y esconderse. Para entonces, incluso si la Luz de Dios apareciera de pronto, no serían capaces de resistir la luminosidad o el poder.

Sin la luz de Dios hay una oscuridad total de alma. Porque ustedes, hijos Míos, no han tenido nada que hacer sin esta Luz, no serían capaces de sobrevivir si y cuando esta Luz se apague.

Alimenten sus almas, es todo lo que se van a llevar con ustedes a la próxima vida

El GRAN AVISO les dará una sensación de lo que esta sensación será. Si están en pecado mortal durante el GRAN AVISO, no teman, es solo eso, una advertencia.

Tristemente, tan chocantes serán sus pecados cuando los vean en su crudo y repugnante estado, que pueden afectarles físicamente con conmoción. No esperen hasta entonces, hagan algo al respecto de su vida espiritual ahora. Consideren la dignidad de su alma. Alimenten su alma porque es todo lo que se llevarán con ustedes a la próxima vida. Su cuerpo es sin consecuencia. Sin embargo si usan su cuerpo, dado a ustedes por Dios el Padre Todopoderoso como un regalo, de forma pecadora, que puede causar que otros pequen, será su cuerpo el que cause la caída de su alma.

Piensen, hijos Míos, en su futura felicidad, porque su tiempo en la Tierra es solo una fracción del tiempo que experimentarán en su existencia. Fallar en cuidar su alma les garantizará el abandono aislado en el infierno, en el que no existe la vida, solo la pena eterna y la tortura.

Cada día millones flotan rápidamente hacia las puertas del infierno

Cada día millones de almas, al momento de la muerte, flotan rápidamente hacia las puertas del infierno. Gente poderosa, líderes, ricos, pobres, cantantes, artistas, terroristas, asesinos, violadores y aquellos que se han hecho un aborto. El común denominador que todos ellos comparten es este: Ninguno de ellos creyó que el infierno existe.

Su Amante Salvador y Maestro, Jesucristo

http://www.jesushabla.com/
Publicado por: Judas

EL ANACORETA Y EL HOMBRE QUE SE CREÍA INÚTIL


El visitante llevaba autoflagelándose un buen rato.

Que si él era inútil y no servía para nada, un fracasado, un desastre... Que todo le salía mal y todo lo estropeaba. Que nadie lo valoraba ni lo tenía en cuenta... El Anacoreta le dejó hablar sin interrumpirlo. En un momento de pausa, el anciano se levantó, se dirigió a una estantería, removió entre unas carpetas buscando algo.

- Hace años copié un texto de Michel Quoist que creo te ayudará. Aquí está... Y se lo
entregó. El hombre leyó en voz alta:

Si la nota dijera: una nota sola no crea música, no existiría la sinfonía.
Si la palabra dijera: una palabra no forma una página, no existiría el libro.
Si una piedra dijera: una piedra no hace pared, no existiría la casa.
Si una gota dijera: una gota no hace río, no existiría el océano.
Si el grano de trigo dijera: un grano no forma un campo, no habría cosecha.
Si el hombre dijera: un gesto de amor no salvará la humanidad, nunca habría justicia, ni
paz, ni dignidad, ni felicidad en la tierra de los hombres.

De la misma manera que la sinfonía necesita cada nota, de la misma manera que el libro
necesita cada palabra, de la misma manera que la casa necesita cada piedra, de la misma
manera que el océano necesita cada gota de agua, de la misma manera que la cosecha necesita cada grano de trigo, la humanidad entera TE necesita a TI, allí donde estés, único, insustituible. (Michel Quoist)

Y regresó agradecido a su casa...

LA PAZ INTERIOR


«Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones»

La experiencia os demostrará que la paz, que infundirá en vosotros la caridad, el amor a Dios y al prójimo, es el camino seguro hacia la vida eterna.

Nuestra época es una época de agitación y de in­quietud. Esta tendencia, evidente en la vida cotidiana de nuestros contemporáneos, se manifiesta también con gran frecuencia en el ámbito
mismo de la vida cristiana y espiritual: nuestra búsqueda de Dios, de la santidad y del servicio al prójimo suele ser tam­bién agitada y angustiada en lugar de confiada y se­rena, como lo sería si tuviéramos la actitud de los ni­ños que nos pide el Evangelio.

Por lo tanto, es fundamental que lleguemos a com­prender un día que el itinerario hacia Dios y hacia la perfección que se nos pide es mucho más eficaz, más corto y también mucho más fácil cuando el hombre aprende poco a poco a conservar en cualquier cir­cunstancia una profunda paz en su corazón.

Esto es lo que pretendemos hacer comprender a través de las consideraciones de la primera parte. Enseguida pasaremos revista a todo un conjunto de situaciones en las que frecuentemente nos encontra­mos, intentando explicar el modo de afrontarlas a la luz del Evangelio, a fin de conservar la paz interior.

En la tradición de la Iglesia, esta enseñanza ha sido abordada frecuentemente por los autores espiri­tuales. La tercera parte consta de una serie de textos seleccionados de autores de diferentes épocas que recuperan e ilustran los distintos temas a los que aludimos.

LA PAZ INTERIOR, CAMINO DE SANTIDAD

SIN MÍ NO PODÉIS HACER NADA

Para comprender la importancia fundamental que tiene, en el desarrollo de la vida cristiana, el afán por adquirir y conservar lo más posible la paz del corazón, en primer lugar hemos de estar plenamente convenci­dos de que todo el bien que podamos hacer viene de Dios y sólo de Él. «Sin mí no podéis hacer nada», ha dicho Jesús (Jn 15, 5). No ha dicho: no podéis ha­cer gran cosa, sino «no podéis hacer nada». Es esen­cial que estemos bien persuadidos de esta verdad, y para que se imponga en nosotros no sólo en el plano de la inteligencia, sino como una experiencia de to­do el
ser, habremos de pasar por frecuentes fracasos, pruebas y humillaciones permitidas por Dios. Él po­dría ahorrarnos todas esas pruebas, pero son necesa­rias para convencernos de nuestra radical impotencia para hacer el bien por nosotros mismos.

Según el testimonio de todos los santos, nos es indispensable adquirir esta convicción. En efecto, es el preludio imprescindible para las grandes cosas que el Señor hará en nosotros por el poder de su gracia. Por eso, Santa Teresa de Lisieux decía que la cosa más gran­de que el Señor había hecho en su alma era «haberle mostrado su pequeñez y su ineptitud».

Si tomamos en serio las palabras del Evangelio de San Juan citadas más arriba, comprenderemos que el problema fundamental de nuestra vida espiritual llega a ser el siguiente: ¿cómo dejar actuar a Jesús en mí? ¿Cómo permitir que la gracia de Dios opere libre­mente en mi vida?

A eso debemos orientarnos, no a imponernos principalmente una serie de obligaciones, por buenas que nos parezcan, ayudados por nuestra inteligencia, según nuestros proyectos, con
nuestras aptitudes, etc. Debemos sobre todo intentar descubrir las acti­tudes profundas de nuestro corazón, las condiciones espirituales que permiten a Dios actuar en nosotros. Solamente así podremos dar fruto, «un fruto que per­manece» (Jn 15, 16).

La pregunta: «¿Qué debemos hacer para que la gra­cia de Dios actúe libremente en nuestra vida?», no tie­ne una respuesta unívoca, una receta general. Para res­ponder a ella de un modo
completo, sería necesario todo un tratado de vida cristiana que hablara de la ple­garia (especialmente de la oración, tan fundamental en este sentido...), de los sacramentos, de la purificación del corazón, de la docilidad al Espíritu Santo, etc., y de todos los medios por los que la gracia de Dios puede penetrar más profundamente en nuestros corazones.

En esta corta obra no pretendemos abordar todos esos temas. Solamente queremos referirnos a un as­pecto de la respuesta a la pregunta anterior. Hemos elegido hablar de él porque es de una importancia absolutamente fundamental. Además, en la vida concreta de la mayor parte de los
cristianos, incluso muy generosos en su fe, es demasiado poco conocido y tomado en consideración.

La verdad esencial que desearíamos presentar y desarrollar es la siguiente: para permitir que la gra­cia de Dios actúe en nosotros y (con la cooperación de nuestra voluntad, de nuestra inteligencia y de nuestras aptitudes, por supuesto) produzca todas esas obras buenas que Dios preparó para que por ellas caminemos (Ef 2, 10), es de la mayor impor­tancia que nos esforcemos por adquirir y conservar la paz interior, la paz de nuestro corazón.

Para hacer comprender esto podemos emplear una imagen (no demasiado «forzada», como todas las com­paraciones) que podrá esclarecerlo. Consideremos la superficie de un lago sobre la que brilla el sol. Si la su­perficie de ese lago es serena y tranquila, el sol se re­flejará casi perfectamente en sus aguas, y tanto más perfectamente cuanto más tranquilas sean. Si, por el contrario, la superficie del lago está agitada, removi­da, la imagen del sol no podrá reflejarse en ella.

Algo así sucede en lo que se refiere a nuestra alma respecto a Dios: cuanto más serena y tranquila está, más se refleja Dios en ella, más se imprime su imagen en nosotros, mayor es la actuación de su gra­cia. Si, al contrario, nuestra alma está agitada y tur­bada, la gracia de Dios actuará con mayor dificultad. Todo el bien que podemos hacer es un reflejo del Bien esencial que es Dios.
Cuanto más serena, ecuá­nime y abandonada esté nuestra alma, más se nos comunicará ese Bien y, a través de nosotros, a los de­más. El Señor .dará fortaleza a su pueblo, el Señor
bendecirá a su pueblo con la paz (Ps 29, 11).

Dios es el Dios de la paz. No habla ni opera más que en medio de la paz, no en la confusión ni en la agitación.

Recordemos la experiencia del profeta Elías en el Horeb: Dios no estaba en el huracán, ni en el temblor de la tierra, ni en el fuego, ¡sino en el li­gero y blando susurro! (cf. 1 Re, 19)

Con frecuencia nos inquietamos y nos alteramos pretendiendo resolver todas las cosas por nosotros mismos, mientras que sería mucho más eficaz per­manecer tranquilos bajo la mirada de Dios y dejar que Él actué en nosotros con su sabiduría y su poder infinitamente superiores. Porque así dice el Señor, el Santo de Israel: En la conversión y la quietud está vuestra salvación, y la quietud y la confianza serán vuestra fuerza, pero no habéis querido (Is 30, 15).

Bien entendido, nuestro discurso no es una invita­ción a la pereza o la inactividad. Es la invitación a actuar, a actuar mucho en ciertas ocasiones, pero bajo el impulso del Espíritu de Dios, que es un espí­ritu afable y sereno, y no en medio de ese espíritu de inquietud, de agitación y de excesiva precipitación que, con demasiada frecuencia, nos mueve. Ese celo, incluso por Dios, a menudo está mal clarificado. San Vicente de Paúl, la persona menos sospechosa de pe­reza que haya existido, decía: «El bien que Dios hace lo hace por El mismo, casi sin que nos demos cuen­ta. Hemos de ser más pasivos que activos».

PAZ INTERIOR Y FECUNDIDAD APOSTÓLICA

Hay quien podría pensar que esta búsqueda de la paz interior es egoísta: ¿cómo proponerla como uno de los objetivos principales de nuestros esfuerzos, cuando hay en el mundo tanto sufrimiento y tanta miseria?

En primer lugar, debemos responder a esto que la paz interior de la que se trata es la del Evangelio; no tiene nada que ver con una especie de impasibilidad, de anulación de la sensibilidad o de una fría indife­rencia encerrada en sí misma de las que podrían dar­nos una
imagen las estatuas de Buda o ciertas actitudes del yoga. Al contrario, como veremos a continuación, es el corolario natural de un amor, de una auténtica sensibilidad ante los sufrimientos del prójimo y de una verdadera compasión, pues solamente esta paz del corazón nos libera de nosotros mismos, aumenta nuestra sensibilidad hacia los otros y nos hace dispo­nibles para el prójimo.

Hemos de añadir que únicamente el hombre que goza de esta paz interior puede ayudar eficazmente a su hermano.

¿Cómo comunicar la paz a los otros si carezco de ella? ¿Cómo habrá paz en las familias, en la sociedad y entre las personas si, en primer lugar, no hay paz en los corazones?

«Adquiere la paz interior, y una multitud encon­trará la salvación a tu lado», decía San Serafín de Sarov. Para adquirir esta paz interior, él se esforzó por vivir muchos años luchando por la
conversión del corazón y por una oración incesante. Tras dieci­séis años de fraile, dieciséis como eremita y luego otros dieciséis recluido en una celda, sólo comenzó a tener una influencia visible después de vivir cuarenta y ocho años entregado al Señor. Pero a partir de en­tonces, ¡qué frutos!
Miles de peregrinos se acerca­ban a él y marchaban reconfortados, liberados de sus dudas e inquietudes, descifrada su vocación, y cura­dos en sus cuerpos y en sus almas.

Las palabras de San Serafín atestiguan su expe­riencia personal, idéntica a la de otros muchos santos. El hecho de conseguir y conservar la paz interior, imposible sin la oración, debiera ser
considerado como una prioridad para cualquiera, sobre todo para quien desee hacer algún bien a su prójimo. De otro modo, generalmente no hará más que transmitir sus propias angustias e inquietudes.

PAZ Y COMBATE ESPIRITUAL

No obstante, hemos de afirmar otra verdad no me­nos importante que la enunciada anteriormente: que la vida cristiana es un combate, una lucha sin cuartel. En la carta a los Efesios, San Pablo nos invita a re­vestirnos de la armadura de Dios para luchar no con­tra la carne o la sangre, sino contra los principados y potestades, contra los dominadores de ese mundo te­nebroso, contra los espíritus malignos que están por las regiones aéreas (Ef 6, 10-17), y detalla todas las piezas de la armadura que hemos de procurarnos.

Todo cristiano debe estar firmemente convencido de que, en ningún caso, su vida espiritual puede ser el desarrollo tranquilo de una vida insignificante, sin historia, sino que debe ser el terreno de una lucha constante, y a veces dolorosa, que sólo dará fin con la muerte: lucha contra el mal, las tentaciones y el pecado que lleva en su interior. Este combate es ine­vitable, pero hay que considerarlo como una realidad extraordinariamente positiva. Porque «sin guerra no hay paz» (Santa Catalina de Siena), sin combate no hay victoria. Y ese combate es realmente el
terreno de nuestra purificación, de nuestro crecimiento espi­ritual, donde aprendemos a conocernos en nuestra debilidad y a conocer a Dios en su infinita miseri­cordia; en definitiva, ese combate es el ámbito de nuestra transfiguración y de nuestra glorificación.

Sin embargo, el combate espiritual del cristiano, aunque en ocasiones sea duro, no es en modo alguno la lucha desesperada del que se debate en medio de la soledad y la ceguera sin ninguna
certeza en cuanto al resultado de ese enfrentamiento. Es el combate del que lucha con la absoluta certeza de que ya ha conseguido la victoria, pues el Señor ha resucitado: «No llores, ha vencido el león de la tribu de Judá» (Ap 5, 5). No combate con su fuerza, sino con la del Señor que le dice: «Te basta mi gracia, pues mi fuer­za se hace perfecta en la flaqueza» (2 Co 12, 9), y su arma principal no es la firmeza natural del carácter o la capacidad humana, sino la fe, esa adhesión total a Cristo que le permite, incluso en los peores mo­mentos, abandonarse con una confianza ciega en Aquel que no puede abandonarlo. «Todo lo puedo en Aquel que me conforta» (Flp 4, 13). El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?» (Sal 27).

El cristiano, llamado como está a «resistir hasta la sangre luchando contra el pecado» (Heb 12, 4), com­bate a veces con violencia, pero combate con un co­razón sereno, y ese combate es tanto más eficaz cuanto más sereno está su corazón. Porque, como ya hemos dicho, es justamente esa paz
interior la que le permite luchar no con sus propias fuerzas, que que­darían rápidamente agotadas, sino con las de Dios.

Publicado por: Wilson

SE EXALTA TODO LO QUE ES SER JOVEN


Hay que estar agradecidos de nuestra edad, pues la vejez es el precio de estar vivos.

Decir que esta es una época de exaltación de la juventud, no es más que reafirmar lo que
está a la vista de todos.

Se exalta todo lo que es ser joven, todo lo que ayuda a mantenerse joven, llegando a extremos inusitados.

Nadie quiere, ni alaba las arrugas. Es natural que uno quiera lucir lozano. Es natural que uno quiera tener la piel tersa, buena musculatura y lleno de energía, pero.......cada una de estas cosas a su edad y a su tiempo.

Sin embargo, las cosas no siempre fueron así. En los tiempos en que no existía la cirugía estética, ni los tratamientos faciales, la sociedad toda, valoraba la madurez.

Este mundo al revés existió en la Edad Media, una época que por el testimonio de los cuadros y esculturas uno llega a pensar que fue una época de viejos, cuando en realidad fue el imperio de los jóvenes, ya que entonces la expectativa de vida alcanzaría los 30 o 35 años. Era frecuente que los reyes y los Papas llegaban al poder siendo adolescentes.
Según cuenta el historiador español Francisco de Moxó y Montoliu, en su libro “La aventura de la historia”, ese mundo predominantemente juvenil, muchos de cuyos más ilustres representantes apenas llegaban a su cumpleaños numero 50.

Citemos algunos: Santo Tomás de Aquino, que falleció a los 49 años o San Francisco de Asís que murió a los 44, o Ricardo Corazón de León, que desapareció a los 42.

En aquel tiempo valoraban la vejez, entre otras cosas, porque era inusual, eran pocos los que llegaban a la ancianidad.

El mundo medieval estaba gobernado por gente muy joven: San Luis rey de Francia, heredó el trono a los 12 años: Fernando de Castilla fue rey a los 16: Carlos V de Francia subió al trono a los 17 y murió a los 42, y a Eduardo III de Inglaterra, que murió a los 65, lo consideraban tan viejo como Matusalén.

Juan XI fue elegido Papa a los 19 años y Juan XII a los 20. Gregorio V un Papa de 25 años coronó al emperador germánico Otón III de 16 años.

Todo ello son escenas juveniles difíciles de imaginar en el mundo de hoy.

Lo singular del caso es que, aunque no se dejaban deslumbrar por el ser joven, para los estudiosos de aquel tiempo, la Edad Media, la juventud, lo que ellos consideraban la etapa juvenil, era más prolongada de lo que pensamos actualmente.

Para San Isidoro de Sevilla, por ejemplo, se extendía nada menos que hasta los 49 años. Ellos consideraban que se era joven hasta los 49. Desde los 71 en adelante, se ingresaba en la senectud y luego se desembocaba en la eternidad.

Antes se rendía culto a la vejez, no solamente porque eran pocos los que llegaban a viejos, sino porque eran la fuente del saber, eran el archivo vivo de los sucesos y hechos con los cuales se fue armando la historia.

Cuando yo era chico, --hace más de 75 años-- mi abuelo era quien nos contaba sus relatos vividos e imaginados. El abuelo fue nuestro televisor de hoy. De ahí el gran valor de llegar a viejo, se tenía mucho que contar y era valorado el saber de los que habían vivido años.

No había otra fuente.
Cuando apareció la imprenta, los viejos empezaron a ser menos necesarios, empezaron
a perder el lugar que tenían. Eso, cuando aparecieron los libros: no les digo nada, ahora, que tenemos televisión.

¿Quien cuenta con los viejos?
Hay que estar agradecidos de nuestra edad, pues la vejez es el precio de estar vivos.

Salvador Casadevall