domingo, 2 de octubre de 2011

EL OSO



Esta historia habla de un sastre, un zar y su oso.

Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído.

El zar era caprichoso, autoritario y cruel (cruel como todos los que enmarañan por demasiado tiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón mandó a buscar a su sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.

Nadie contradecía al emperador de todas la Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí su muerte.

Cuando, cayo el sol un guardia de la cárcel le llevó al sastre la última cena, el sastre revolvió el plato de comida con la cuchara­ y mirando al guardia dijo:
Pobre del zar”.
El guardia no puedo evitar reírse
-“¿Pobre del zar? - dijo - pobre de ti, tu cabeza quedará separada de tu cuerpo unos cuantos metros mañana a la mañana.
-Si, lo sé, pero mañana en la mañana el zar perderá mucho más que un sastre, el zar perderá la posibilidad de que su oso, la cosa que más quiere en el mundo, su propio oso aprenda a hablar”.
-“¿Tú sabes enseñarle a hablar a los osos?” - preguntó el guardia sorprendido.
-Un viejo secreto familiar...” – dijo el sastre.

Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento: “¡¡El sastre sabía enseñarle a hablar a los osos!!”.

El zar se sintió encantado. Mandó rápidamente a buscar al sastre y le ordenó:
-“¡¡Enséñale a mi oso a hablar!!
-Me gustaría complaceros pero la verdad, es que enseñar a hablar a un oso es una ardua tarea y lleva tiempo... y lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo...”
El zar hizo un silencio, y preguntó;
-“¿Cuánto tiempo llevaría el aprendizaje?”
-Bueno, depende de la inteligencia del oso...” - dijo el sastre.
-“¡¡El oso es muy inteligente!! – interrumpió el zar – de hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia”.
-Bueno, musitó el sastre... si el oso es inteligente... y siente deseos de aprender... yo creo... que el aprendizaje duraría... duraría... no menos de...... DOS AÑOS”.
El zar pensó un momento y luego ordenó:
-Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras tanto tú entrenarás al oso. ¡Mañana empezarás!”.
-Alteza - dijo el sastre – Si tu mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estaré muerto, y mi familia se las ingeniará para poder sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, yo tendré que dedicarle el tiempo a trabajar, no podré dedicarme a tu oso... debo mantener a mi familia”.
-Eso no es problema – dijo el zar – a partir de hoy y durante dos años tú y tu familia estarán bajo la protección real. Serán vestidos, alimentados y educados con el dinero de la corte y nada que necesiten o deseen, les será negado... pero, eso sí... si dentro de dos años el oso no habla... te arrepentirás de haber pensado en esta propuesta... rogarás haber sido muerto por el verdugo... ¿Entiendes, verdad?”
-Sí, alteza”.
-Bien... ¡¡Guardias!! - gritó el zar – que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños. Ya... ¡¡Fuera!!”.

El sastre en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras musitaba agradecimientos.
-No olvides - le dijo el zar apuntándolo con el dedo a la frente – si en dos años el oso no habla...”
Alteza...”

Cuando todos en la casa del sastre lloraban por la pérdida del padre de familia, el hombre pequeño apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalos para todos.

La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes había sido llevado al cadalso volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante...

Cuando estuvo a solas el hombre le contó los hechos.

-“¡Estás LOCO! – chilló la mujer – enseñar a hablar al oso del zar. Tú, que ni siquiera has visto un oso de cerca, ¡Estás, loco! Enseñar a hablar al oso... ¡Loco, estás loco...!”

-Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora... ahora tengo dos años... en dos años pueden pasar tantas cosas. En dos años... – siguió el sastre - se puede morir el zar... me puedo morir yo... y lo más importante... por ahí el ¡¡oso habla!!”

HECHOS EXTRAORDINARIOS EN TORNO A LA VIDENTE DE "EL ESCORIAL", LUZ AMPARO CUEVAS



Treinta años de las apariciones.

José María Zavala publica una obra definitiva con testimonios hasta ahora inéditos sobre los sucesos.

En 14 de junio de 1981 tuvo lugar la primera aparición de la Virgen a Luz Amparo Cuevas en un fresno de la finca de Prado Nuevo, en la localidad madrileña de El Escorial. Fue el inicio de un fenómeno que dura ya treinta años y que congrega a miles de fieles en torno a los mensajes que la vidente dice recibir de la Madre de Dios, y que exhortan a los fieles, y en particular a las almas consagradas, a la conversión y a la penitencia.

Una nota oficial del arzobispado de Madrid en 1985, siendo titular de la diócesis el cardenal Ángel Suquía, afirmó que "no consta" la sobrenaturalidad de los hechos que allí suceden. En los últimos años el cardenal Antonio María Rouco ha autorizado la celebración de una misa pública en una nave próxima al lugar de las apariciones, cada primer sábado de mes.

Un libro definitivo.
El escritor José María Zavala acaba de publicar una obra que puede considerarse en muchos aspectos definitiva sobre la cuestión:
Las apariciones de El Escorial (LibrosLibres). En ella, varias personas del entorno directo de Amparo hablan por primera vez, destacando en particular los testimonios de Julia Sotillo, en cuya casa comenzó trabajando la vidente, hoy su amiga íntima, y José Arranz, sacerdote y hoy capellán de los Reparadores de la Virgen de los Dolores, como se conoce la asociación de fieles congregados en torno a Prado Nuevo.

De entre la multitud de datos recogidos en la obra, destacan los concernientes a los numerosos hechos extraordinarios que jalonan la vida de Luz Amparo desde 1980.

La construcción de la capilla.
Los mensajes que le habría transmitido la Virgen forman hoy cinco libros. ¿Cómo los recibía? “Mientras repetía los mensajes con voz casi inaudible, ella no era consciente de lo que decía. Era como si suplantasen su personalidad, pues expresaba palabras y conceptos que ni ella misma entendía, incluso en extrañas lenguas pese a ser casi analfabeta, explica Zavala.

En uno de los mensajes, la Virgen pide la construcción de una capilla, e hizo incluso caminar en éxtasis a su elegida para delimitar las dimensiones exactas de la capilla: 14 por 28 metros”. Asimismo prometió que las aguas de la fuente cercana curarán si se construye.

Los mensajes han ido acompañados de visiones de la Virgen María, aunque también de Jesucristo y, en una ocasión, de las moradas celestiales y de un alma del purgatorio y un alma del infierno, que describieron a Luz Amparo su situación.

Luz Amparo padece los estigmas de la Pasión desde que sangrara por primera vez en 1980, medio año antes de la primera aparición, cuando en plena calle brotó sangre de manos, rodillas, pies, costado y frente.

Esto ha sucedido ante distintos testigos. No es permanente, y suele ir acompañado de una extraordinaria rigidez del cuerpo, que en ocasiones adopta la forma de Cristo crucificado.

Además, en el centro de pecho se le forma un corazón en relieve, traspasado por una especie de flecha de cuyos extremos salían chorritos de sangre, cuenta Julia. Se trataría de una huella de la transverberación, a modo de flecha de amor divino lanzada por un ángel, similar a la de Santa Teresa de Jesús.

¿Cada cuánto tiempo recibía los estigmas y el corazón transverberado?: La propia vidente respondía así al presentador José María Iñigo, durante una entrevista televisada hace ya casi treinta años: «Al principio, me pasó una semana entera; luego, se me quedó el jueves y viernes; y más tarde, sólo los primeros viernes de mes; ahora me suele pasar varios viernes»”.

Asimismo hay registrados varios momentos de doble ubicación de Luz Amparo: Yo misma la he visto varias veces en bilocación, asegura Julia, situaciones en las que un ángel tomaba su cuerpo”. Por ejemplo, Luz Amparo estuvo a los pies de la cama de una persona que quería suicidarse, y lo evitó. Y una niña de cuatro años con dificultades para moverse aseguraba que por las noches acudía a verla una tal Amparo para hacer gimnasia con ella”, y a quien reconoció en cuanto la vio en persona.

La vidente de El Escorial ha sido agredida por el demonio. Una vez, en Prado Nuevo, el demonio la empujó varias veces tratando de estamparla contra el suelo. Fue preciso sujetarla entre varios para evitar que se lastimase, cuenta don José. Otro día el diablo llegó a tirarla por la ventana, explica Julia: “Vi que Amparo estaba nueve metros más abajo... El demonio la había arrojado por la ventana. Le pregunté: «¿Qué te ha pasado. Ella simplemente dijo: «Me mata; un día me mata»”. Y es que el diablo ya le había puesto un ojo negrodurante un éxtasis, e hizo jirones su ropa muchas veces.

Don José se ha dejado aconsejar por ella en algún exorcismo para decidir si hay o no presencia diabólica: Si está uno con Amparo, es posible que ella tenga visión de la posesión”. De hecho, una vez, el diablo salió con la intervención directa de Amparo, bajo su autorización: Colocó su mano en la espalda del endemoniado, haciendo presión. En ese preciso instante, el poseso empezó a chillar como un cerdo en el matadero, quejándose de un inmenso dolor, hasta quedar liberado del todo”.

En torno a Luz Amparo Cuevas afirman varias personas que hay una fragancia delicadísima, definida por el padre carmelita Alfonso María López Sendín, su confesor, como un misterioso aroma que impregna el ambiente, un intenso olor a rosas que suele acompañar a sus éxtasis y perdura horas e incluso días.

Además tiene la capacidad para sufrir la enfermedad de otra persona. Don José Arranz estuvo ingresado, por un accidente de tráfico, sin un solo dolor: La convalecencia la pasó Luz Amparo en su propia casa. Como la de Julián Argüello, quien tras una operación de hernia discal esperaba un posoperatorio dolorosísimo. Pero no necesitó ni un calmante. Ni médicos ni enfermeras se lo explicaban, hasta que ella aclaró qué había pasado: Claro hijo, tú has estado en la cruz pero los clavos los tengo yo”.

Otro don de la vidente ha dejado huella: Yo misma la he visto varias veces leyendo el alma de la gente gracias a su carisma de introspección de conciencias...”, afirma Julia. Cuando estás delante de ella, te saca hasta las entrañas...”, completa don José, quien lo sabe por su experiencia y por la de otros muchos.

Tanto Julia como el padre Alfonso refieren casos de multiplicación de alimentos, pero no es la única intervención celestial en su vida, que también registra la intervención angélica en tareas cotidianas. Como cuando Julia y Luz Amparo echaron en falta los cordones de unas botas de montaña de uno de los niños: Entonces la oí cuchichear y vi de repente los cordones flotando en el aire y cómo ella los cogía. El ángel se los estaba dando”.

La obra de Zavala se completa con multitud de testimonios sobre conversiones y curaciones que han tenido lugar en Prado Nuevo, y permiten por primera vez una visión global de los acontecimientos, a la espera de un pronunciamiento definitivo de la Iglesia.

ReL

EL ÁNGEL CUSTODIO - FESTIVIDAD 02 DE OCTUBRE



¿Quién es el Ángel Custodio? ¿Realmente existe?

La existencia de los Ángeles Custodios es una verdad, continuamente profesada por la Iglesia, que forma parte desde siempre del tesoro de piedad y de doctrina del pueblo cristiano. Estos Ángeles, explica el citado Catecismo, "no han sido enviados solamente en algún caso particular, sino que han sido designados desde nuestro nacimiento para nuestro cuidado, y constituidos para defensa de la salvación de cada uno de los hombres" (n. 6). Jesucristo mismo dijo a sus discípulos: "Mirad que no despreciéis a alguno de estos pequeñuelos, porque os hago saber que sus Ángeles en los cielos están siempre viendo el rostro de mi Padre celestial" (Mat. 18, 10).

Es preciso invocarlos.
A pesar de la gran perfección de su naturaleza espiritual elevada perfectisimamente al orden de la gracia, los Ángeles no tienen el poder de Dios ni su sabiduría infinita. Como explica Santo Tomás, no pueden leer en el interior de las conciencias (Summa Theologica, 1, 57, 4 ad 31). Es preciso, por tanto que les demos a conocer de algún modo nuestras necesidades. Como su permanencia a nuestro lado es continua y con su inteligencia penetra de modo agudísimo en lo que expresamos, ni siquiera es preciso articular palabras: basta que mentalmente le hablemos para que nos entienda, e incluso para que llegue a deducir de nuestro interior más de lo que nosotros mismos somos capaces.

Por eso es tan recomendable tener un trato de amistad con el Ángel de la guarda. "Ten confianza con tu Ángel Custodio. - Trátalo como un entrañable amigo lo - es - y él sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios cada día". (Camino, n. 562).

También podemos relacionarnos con los Ángeles Custodios de los demás, para ayudarles en su tarea de conducir al Cielo a esas almas. "Gánate al Ángel Custodio de aquel a quien quieras traer a tu apostolado. - Es siempre un gran "cómplice" (Camino, n. 563).

Esa complicidad - ordenada y querida por Dios - se extiende a todas las acciones con que hemos de ganar el Cielo para nosotros y para otras almas.

Ángeles de las comunidades sociales.
«Dios mandará a sus ángeles, para que protejan al justo en todos sus caminos», leemos en el Antiguo Testamento (Ps.90,11) Es opinión común de los teólogos, sólidamente fundada en Sagrada Escritura, en los escritos de los Santos Padres y en liturgia de la Iglesia, la creencia de que los Ángeles Custodios no sólo cuidan de cada alma en particular, sino que extienden su patrocinio a los cuerpos sociales - países, corporaciones, ciudades, personas morales, etc. -, velando para que los lazos que unen a sus miembros no les aparten de la felicidad eterna, y para que los fines corporativos de las distintas comunidades sociales, aun de aquellas nacidas para la consecución de un bien natural se encaminen en último término al fin sobrenatural común a todos, que es Dios. Los Ángeles y la Sagrada Eucaristía. La piedad cristiana considera desde antiguo que allí donde se encuentra reservada la Santísima Eucaristía hay Ángeles adorando constantemente a Jesucristo Sacramentado.

La tradición cristiana describe a los Ángeles Custodios como a unos grandes amigos, puestos por Dios al lado de cada hombre, para que le acompañen en sus caminos. Y por eso nos invita a tratarlos, a acudir a ellos. Los cristianos hemos de practicar y difundir la devoción a los Santos Ángeles Custodios, de tanta raigambre en la Iglesia: para que el Ángel Custodio, que nos acompaña siempre, contribuya a mantener en todas nuestras acciones la unidad de vida, nos proteja, interceda por nosotros, y sea siempre el más poderoso aliado en la tarea de nuestra santificación personal y en el apostolado. Como reza la oración dirigida a San Miguel, en las fiestas litúrgicas que le dedica el Misal romano, Santos Ángeles Custodios: defendednos en la batalla, para que no perezcamos en el tremendo Juicio.

Valiosos consejeros celestes.
Los Ángeles de la Guarda son nuestros consejeros, inspirándonos santos deseos y buenos propósitos. Evidentemente, lo hacen en el interior de nuestras almas, si bien que, como vimos, hayan existido almas santas que merecieron de ellos recibir visiblemente celestiales consejos.

Cuando Santa Juana De Arco, aún niña, guardaba su rebaño, oyó una voz que la llamaba: "Jeanne! ¡Jeanne!" ¿Quien podría ser, en aquél lugar tan yermo? Ella se vio entonces envuelta en una luz brillantísima, en el medio de la cual estaba un Ángel de trazos nobles y apacibles, rodeado de otros seres angélicos que miraban a la niña con complacencia. "Jeanne", le dice al Ángel, "sé buena y piadosa, ama a Dios y visita frecuentemente sus santuarios". Y desapareció. Juana, inflamada de amor de Dios, hizo entonces el voto de virginidad perpetua. El Ángel se le apareció otras veces para aconsejarla, y cuando la dejaba, ella quedaba tan triste que lloraba.

El desvelo de nuestro Ángel de la Guarda para con nosotros está bien expresado por el Profeta David en el Salmo 90: "El mal no vendrá sobre ti, y el flagelo no se aproximará a tu tienda. Porque mandó [Dios] a sus Ángeles en tu favor, para que te guarden en todos tus caminos. Ellos te elevarán en sus manos, para que tu pié no tropiece con alguna piedra" (Sl. 90, 10-12).

Innumerables son los ejemplos del poderoso auxilio de los Ángeles en la vida de los Santos. Santa Hildegonde, alemana (+ 1186), habiendo ido en peregrinación a Jerusalén con su padre y falleciendo éste en el camino, fue frecuentemente socorrida por su Ángel. Cierto día, cuando viajaba camino a Roma, fue asaltada y abandonada como muerta. Apenas pudo lograr levantarse, y vio surgir a su Ángel en un caballo blanco. Éste ayudó cuidadosamente a su protegida a montar, y la condujo hasta Verona. Allá, se despidió de ella diciendo: "Yo seré tu defensor donde quiera que vayas".

Santa Hildegonde podría aplicar a sí misma el siguiente comentario de San Bernardo al Salmo arriba citado: Cuán gran reverencia, devoción y confianza deben causar en tu pecho las palabras del profeta real! La reverencia por la presencia de los Ángeles, la devoción por su benevolencia, y la confianza por la guarda que tienen de ti. Mira vivir con recato donde están presentes los Ángeles, porque Dios los mandó para que te acompañen y asistan en todos tus caminos; en cualquier posada y en cualquier rincón, ten reverencia y respeto a tu Ángel, y no cometas delante de él lo que no osarías hacer estando yo en tu presencia". San Buenaventura afirma: "El santo Ángel es un fiel paraninfo conocedor del amor recíproco existente entre Dios y el alma, y no tiene envidia, porque no busca su gloria, sino la de su Señor". Agrega que la cosa más importante y principal "es la obediencia que debemos tener a nuestros santos Ángeles, oyendo sus voces interiores y saludables consejos, como de tutores, curadores, maestros, guías, defensores y mediadores nuestros, así en el huir de la culpa del pecado, como en el abrazar la virtud y crecer en toda perfección y en el amor santo del Señor".

Bienaventurado Agustín escribe: "Los Ángeles con gran dedicación y diligencia, permanecen con nosotros a toda hora y en todo lugar, nos ayudan, piensan en nuestras necesidades, sirven de intermediarios entre nosotros y Dios, elevando a El nuestras quejas y suspiros... Nos acompañan en todos nuestros caminos, entran y salen con nosotros, observando como nos comportamos entre ese genero engañoso y con que empeño deseamos y buscamos al Reino de Dios". Un pensamiento semejante tiene San Basilio el Grande: "Con cada fiel hay un Ángel, quien como niñera o pastor dirige su vida" y para demostración cita las palabras de David, el cantor de los Salmos: "A sus Ángeles dirá sobre ti - que te protegen en todos caminos tuyos..." "Ángel del Señor hará guardia alrededor de los que Le temen y los ayudará" (Sal. 90:11, 33:8).

El Obispo Feofan el Ermitaño enseña: "Hay que recordar, que tenemos a un Ángel Guardián y dirigirse a Él con pensamiento y corazón - en nuestra vida normal y especialmente cuando ésta se agita. Si no nos dirigimos a Él, el Ángel no puede aconsejarnos. Cuando alguien se dirige a un abismo ó pantano con ojos cerrados y los oídos tapados - como es posible de ayudarle?"

Así el cristiano debe recordar a su buen Ángel, que durante toda su vida se preocupa por él, se regocija con sus éxitos espirituales, se acongoja con sus caídas. Cuando el hombre muere, el Ángel lleva su alma a Dios. Según muchos testimonios, el Alma reconoce a su Ángel Guardián, cuando llega al mundo espiritual.

San Bernardo explicó durante una Cuaresma, en 17 sermones, el salmo 90. Ya en la Introducción nos dice que hace la explicación de este salmo, "de donde el enemigo tomó ocasión para tentar al Señor, a fin de que sean quebrantadas y deshechas las armas del Maligno con lo mismo que él maliciosamente quería formarlas" (cf. BAC Obras selectas p.358). Damos la síntesis del sermón 12, en el que el Santo explica el versículo 11 aducido por el tentador en el desierto: Porque El mandó a sus ángeles cuidasen de ti y te guardasen en todos tus caminos (cf. Serm. 12 sobre el salmo 90 en Obras selectas p.413 ss. [BAC, Madrid I947]. El texto latino puede verse en PL 183,221 ss).

Bondad de Dios en enviar a sus ángeles como custodios.
Qué lección, hermanos, qué amonestación, qué consolación tan grande nos ofrecen estas palabras de la Escritura! ¿Qué salmo, entre todos los demás, esfuerza tan magníficamente a los pusilánimes, despierta a los negligentes, enseña a los ignorantes? Por eso dispuso la Providencia divina que especialmente en este tiempo de la Cuaresma tuviesen sus fieles de continuo en su boca los versículos de este salmo. No parece haberse tomado pie para ello sino del abuso que de este salmo hizo el diablo, para que en esto mismo aquel malicioso siervo sirva a los hijos de Dios, aunque a pesar suyo"...

Esta preocupación de Dios por el hombre manifiesta de modo extraordinario su misericordia. San Bernardo habla así a Dios: "Aplicas a él (al hombre) tu corazón y solícito lo cuidas. En fin, le envías tu Unigénito, diriges a él tu Espíritu, le prometes tu gloria. Y para que nada haya en el cielo que deje participar en nuestro cuidado, envías a aquellos bienaventurados espíritus a ejercer su ministerio para bien nuestro, los destinas a nuestra guarda, les mandas sean nuestros ayos. Poco era para ti haber hecho ángeles tuyos a los espíritus; hacedlos también ángeles de los pequeñuelos, pues escrito está: Los ángeles de éstos están viendo siempre la cara del Padre (Mt 18,10). A estos espíritus tan bienaventurados hacedlos ángeles tuyos para con nosotros y nuestros para contigo".

Para considerar mejor la bondad de Dios, conviene pensar: Quién manda a los ángeles. "La suma majestad mandó a los ángeles, y mandó a los ángeles suyos, a aquellos espíritus tan sublimes, tan dichosos, tan próximos, tan inmediatos a Él, tan familiarmente allegados a Él y verdaderamente de su casa".

Para quiénes los mandó.
"Mándalos a ti ¿Quién eres tú, Señor, y quien es el hombre para que pongas en él tu corazón o el hijo del hombre para que tanto le aprecies? ¡Como si el hombre no fuera corrupción y él hijo del hombre un gusano!"

Qué les mandó.
"¿Quizás escribió contra ti amarguras? ¿Acaso les mandó que muestren su poder contra esta hoja que arrebata el viento, y que persigan esta paja seca? ¿O que quiten de delante al impío, para que no vea la gloria de Dios? Esto se ha de mandar algún día, pero no está todavía mandado"...

"Por donde vemos en el Evangelio que, disponiéndose los criados a recoger al punto la cizaña sembrada después del trigo, el providente Padre de familia les dice: Dejad que ambos crezcan hasta la siega..., no sea que, al querer arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo (Mt. 13, 29-30). Mas ¿cómo el buen grano se podrá conservar hasta el tiempo de la recolección? Este es precisamente el objeto del mandato que Dios ha impuesto a sus ángeles para mientras vivamos en la tierra"...

Servicio que prestan al hombre.
"A sus ángeles les mandó te guarden. ¡Oh tú, que eres trigo entre cizaña, grano entre paja, lirio entre espinas! Demos gracias a Dios, hermanos míos, démosle gracias por mí y por vosotros. Un precioso depósito me había encomendado, que es el fruto de su cruz y el precio de su sangre. Mas no se contentó con esta custodia tan poco segura, tan poco eficaz, tan frágil, tan deficiente; por lo cual puso de guardianes a los ángeles custodios sobre los muros del alma. Y cierto, aun aquellos que parecen muros inexpugnables necesitan de estas defensas"

Nuestra correspondencia con los ángeles.
"A sus ángeles mándeles guardarte en todos tus caminos. ¡Cuánta reverencia debe infundirte, cuánta confianza debe darte! Reverencia por su presencia, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia".

Reverencia.
"Anda siempre con toda circunspección, como quien tiene presente a los ángeles en todos tus caminos. En cualquier parte, en cualquier lugar, aun el más oculto, ten reverencia al ángel de tu guarda. Y ¿cómo te atreverías a hacer en su presencia lo que no harías estando yo delante?".

Devoción.
Aunque Dios tiene mandado que a Él se dé todo honor y toda gloria, sin embargo, "no debemos ser ingratos con aquellos que le obedecen con tanto amor y nos amparan en tanta indigencia. Seamos, pues, devotos, seamos agradecidos a su amor, honrémosles cuanto podamos, cuanto debemos. Mas todo amor y honor deben ir dirigidos a aquel Señor de cuya mano, así ellos como nosotros, recibimos el poderle amar y honrar y merecer ser amados y honrados.

Este amor a los ángeles no está prohibido, ni es en detrimento del amor de Dios; los dos se compaginan perfectamente. Dios, que exige el amor a El con toda la mente, y con todo el corazón, y con todas las fuerzas, nos manda amar a todas las cosas para que en ellas le honremos y amemos a Él. "En Él, pues, hermanos míos, amemos afectuosamente a sus ángeles como a quienes han de ser un día coherederos nuestros, siendo por ahora abogados y tutores puestos por el Padre y colocados por Él sobre nosotros. Ahora somos hijos de Dios, aunque todavía no se manifiesta lo que seremos; por cuanto, siendo todavía párvulos, estamos bajo abogados y tutores, sin diferir ahora en nada de los siervos".

Confianza.
"Mas aunque somos tan pequeños y nos queda aún tan largo, y no sólo tan largo, sino tan peligroso camino, ¿qué temeremos teniendo tales custodios? Ni pueden ser vencidos ni engañados, y mucho menos pueden engañar los que nos guardan en todos nuestros caminos. Fieles son, prudentes son, poderosos son. ¿De qué temblamos? Solamente sigámosles, juntémonos a ellos, y perseveraremos bajo la protección del Dios del cielo..."

"No permitirán que seas tentado por encima de tus fuerzas, sino que te llevarán en sus manos para que evites los tropiezos..."

"Siempre, pues, que vieres levantarse alguna tentación o amenazar alguna tribulación, invoca a tu guarda, a tu conductor, al protector que Dios te asignó para el tiempo de la necesidad y de la tribulación. Dale voces y dile: ¡Sálvanos, Señor, que perecemos! (Mt. 8,25). No duerme ni dormita, aunque por breve tiempo disimule alguna vez; no sea que con mayor peligro te precipites de sus manos, si ignoras que ellas te sustentan. Espirituales son estas manos, como también lo son los auxilios que a cada uno de los elegidos prestan, según sea el peligro y la dificultad que han de superar más o menos grande".

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sábado, 1 de octubre de 2011

OCTUBRE: MES DEL SANTO ROSARIO



¿CÓMO SE REZA EL SANTO ROSARIO?
Nos hacemos la señal de la Cruz:
“Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios Nuestro.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.
Nos ponemos en presencia de Dios y para que la oración llegue al Cielo, pedimos humildemente perdón al Señor por nuestras faltas (silencio...) y decimos:
“Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón por haberos ofendido – Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí – pero mucho más me pesa – porque pecando ofendí a un Dios tan bueno – y tan grande como Vos. – Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más – y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén”.
Decimos: En el primer misterio contemplamos... (nombramos el misterio que corresponde al día (*)
Rezamos:
1 Padrenuestro: “Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre – venga a nosotros tu Reino – hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén”.
10 Avemarías: “Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, - y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. – Santa María, Madre de Dios, - ruega por nosotros pecadores – ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.
1 Gloria: “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo – como era en un principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén”.
Finalizamos el misterio diciendo: “Oh Jesús mío, perdona nuestras culpas, presérvanos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”.
Continuamos rezando de la misma forma el 2º, 3º, 4º y 5º misterio.
Al final del Santo Rosario podemos decir la siguiente oración: : “Padre, líbranos de todo mal – con tu Santa Sabiduría, Señor, sálvanos de todo pecado. En nombre de todos cuantos te queremos, Señor, llévanos por el camino del bien. Amén”. (Esta oración la enseñó María del Rosario de San Nicolás, y Ella promete que: “El que reza esta oración nueve días seguidos, acompañada con un Rosario, le concederé una gracia especial”)
Podemos agregar al final una Salve a la Virgen, un Bendita sea tu pureza, un Padre nuestro y tres Ave Marías para ganar las santas indulgencias y por las intenciones del Santo Padre. Y si tenemos tiempo le hacemos un regalo a la Virgen rezando las Letanías Lauretanas.

(*) MISTERIOS GOZOSOS: (se rezan los lunes y sábados)
La Anunciación del Ángel a la Virgen María y la Encarnación del Hijo de Dios: El Arcángel Gabriel se presenta ante la Virgen María y le anuncia que será la Madre de Jesús. “María dijo entonces: Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en Mí lo que has dicho”. (Lc. 1, 38) – Por este misterio pedimos a la Santísima Virgen aprender a ser humildes y obedientes a la Palabra de Dios.
La visita de María Santísima a su prima Santa Isabel: “En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá”. (Lc. 1, 39), a ver a su prima Isabel. Imitemos a la Virgen María y aprendamos a sacrificarnos con alegría, en bien de nuestro prójimo. – Pidamos la verdadera caridad cristiana.
El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el portal de Belén: “Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre”. (Lc. 2, 6-7) – Pidamos a la Santísima Virgen, el desprendimiento de todo lo terreno.
La presentación del Niño Jesús en el Templo: “Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al Niño a Jerusalén, para presentarlo al Señor”. (Lc. 2, 22) – Pidamos a la Santísima Virgen la virtud de la obediencia.
El Niño Jesús, perdido y hallado en el Templo: Jesús se ha perdido. Tiene doce años. Acongojada y afanosamente la Virgen lo busca con resignación. “Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley”. (Lc. 2, 46) – Pidamos a María gran resignación cristiana ante la voluntad de Dios.

(*) MISTERIOS LUMINOSOS: (se rezan los jueves)
El Bautismo de Jesús en el río Jordán: “Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se le abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia Él. Y se oyó una voz del cielo que decía: Éste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”. (Mt. 3, 16-17) – Pidamos a la Santísima Virgen, vivir nuestro Bautismo con fidelidad a Cristo Jesús.
La autorrevelación de Jesús en las Bodas de Caná: “Y como faltaba vino la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le respondió: ¿qué tenemos que ver nosotros?. Mi hora no ha llegado todavía. Pero su madre dijo a los sirvientes: Hagan todo lo que Él les diga... Éste fue el primero de los signos de Jesús y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él”. (Jn. 2, 3-5, 11) – Pidamos a María Santísima, saber corresponder al Señor.
El anuncio de Jesús sobre el Reino de Dios y su invitación a la conversión: “Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: El Tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”. (Mc. 1, 14-15) – Pidamos al Señor, nos envíe su Espíritu, para lograr una real conversión.
La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor: “Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante... Desde la nube se oyó entonces una Voz que decía: Éste es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo”. (Lc. 9, 29 y 35) – Pidamos a la Santísima Virgen, reconocer en nuestros hermanos, el rostro de Jesús.
Jesús instituye la Eucaristía: “Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomen y coman esto es mi Cuerpo. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó diciendo: Beban todos de ella, porque ésta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados”. (Mt. 26, 26-28) – Pidamos a María Santísima, ser dignos depositarios del Cuerpo y de la Sangre de Jesús.

(*) MISTERIOS DOLOROSOS: (se rezan los martes y viernes)
La oración de Jesús en el Huerto de los Olivos: La noche antes de su muerte en la Cruz, Jesús, que siendo Dios sabía que lo iban a crucificar, sube al Monte de los Olivos a rezar. “Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. (Mt. 26, 39) – Pidamos a la Santísima Virgen, aprender a orar.
La Flagelación de Nuestro Señor: “Pilatos mandó entonces azotar a Jesús”. (Jn. 19, 1) – Pidamos a la Santísima Virgen, aprender a sufrir.
La Coronación de espinas: Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo, y acercándose, le decían: “¡Salud, rey de los judíos!”, y lo abofeteaban. (Jn. 19, 2-3) – Pidamos a la Virgen, aprender a aceptar pacientemente las humillaciones.
Jesús con la Cruz a cuestas camino al Calvario: Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado “del Cráneo”, en hebreo “Gólgota”. (Jn. 19, 17) – Pidamos a la Virgen, aprender a aceptar y amar nuestra cruz.
La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo: “Cuando llegaron al lugar llamado “del Cráneo”, lo crucificaron”. (Lc. 23, 33). Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde: el velo del Templo se rasgó por el medio. Jesús, con un grito, exclamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y diciendo esto, expiró. (Lc. 23, 44-46) – Pidamos a la Santísima Virgen llegar al último momento de nuestra vida, habiendo cumplido bien nuestra misión aquí en la tierra.

(*) MISTERIOS GLORIOSOS: (se rezan los miércoles y domingos)
La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo: Al entrar al sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas quedaron sorprendidas, pero él les dijo: “No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. (Mc. 16, 5-6) – Si por el pecado hubiéramos muerto a la gracia, pidamos a la Virgen María resucitar con Cristo, por medio de una sincera confesión.
La Ascensión de Nuestro Señor a los cielos: “Ustedes son testigos de todo esto. Y Yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto”. Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo”. (Lc. 24, 48-51) – Pidamos a la Santísima Virgen ascender diariamente en nuestra vida espiritual.
La venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y sobre los Apóstoles: “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido semejante a una ráfaga de viento que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. (Hechos 2, 1-4) – Pidamos a la Santísima Virgen que el Espíritu Santo nos ilumine para cumplir siempre la voluntad de Dios.
La Asunción de María Santísima a los cielos: “Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial (Lumen Gentium Cap. VIII 59) – Pedimos a Dios, vivir como lo hizo María aquí en la tierra, con sencillez y humildad, para alcanzar una santa muerte.
La Coronación de María Santísima como Reina y Señora de todo lo creado: “...Y ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte”. (Lumen Gentium Cap. VIII 59) – Pidamos a Dios la verdadera y filial devoción a María y la gracia de imitar fielmente sus virtudes, para alcanzar el cielo.

Las Promesas de la Santísima Virgen María a los que rezan el Santo Rosario
1. Los que fielmente me sirven mediante el rezo del Santo Rosario, recibirán insignes gracias.
2. Yo prometo mi protección especial, y las más notables gracias a todos los que recitasen el Santo Rosario.
3. El Rosario será la defensa más poderosa contra las fuerzas del infierno. Se destruirá el vicio; se disminuirá el pecado y se vencerá a todas las herejías.
4. Por el rezo del Santo Rosario, florecerán las virtudes y también las buenas obras. Las almas obtendrán la misericordia de Dios en abundancia. Se apartarán los corazones del amor al mundo y sus vanidades y serán elevados a desear los bienes eternos. Ojalá que las almas hiciesen el propósito de santificarse por este medio.
5. El alma que se recomienda a Mí por el rezo del Santo Rosario, no perecerá jamás.
6. El que recitase el Rosario devotamente, aplicándose a meditar los Sagrados Misterios, no será vencido por la mala fortuna. En Su justo juicio, Dios no lo castigará. No sufrirá la muerte improvisa. Y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y será digno de alcanzar la vida eterna.
7. El que conserva una verdadera devoción al Rosario, no morirá sin los sacramentos de la Iglesia.
8. Los que fielmente rezan el Santo Rosario, tendrán en la vida y en la muerte, la Luz de Dios y la plenitud de Su gracia. En la hora de la muerte, participarán de los méritos de los Santos del Paraíso.
9. Yo libraré del Purgatorio a los que han acostumbrado el rezo del Santo Rosario.
10. Los devotos del Santo Rosario, merecerán un grado elevado de gloria en el Cielo.
11. Se obtendrá todo lo que se me pidiere mediante la recitación del Santo Rosario.
12. Todos los que propagan el Santo Rosario recibirán Mi auxilio en sus necesidades.
13. Para los devotos del Santo Rosario, he obtenido de mi Divino Hijo, la intercesión de toda la Corte Celestial durante la vida y en la hora de la muerte.
14. Todos los que rezan el Santo Rosario son hijos Míos, y hermanos de Mi único Hijo, Jesucristo.
15. La devoción al Santo Rosario es gran señal de predestinación.

Bendiciones del Rosario
1. Los pecadores obtienen el perdón.
2. Las almas sedientas se sacian.
3. Los que están atados ven sus lazos desechos.
4. Los que lloran hallan alegría.
5. Los que son tentados hallan tranquilidad.
6. Los pobres son socorridos.
7. Los religiosos son reformados.
8. Los ignorantes son instruidos.
9. Los vivos triunfan sobre la vanidad.
10. Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios.

Los beneficios del Rosario
1. Nos otorga gradualmente un conocimiento completo de Jesucristo.
2. Purifica nuestras almas, lavando nuestras culpas.
3. Nos da la victoria sobre nuestros enemigos.
4. Nos facilita practicar la virtud.
5. Nos enciende el amor a Nuestro Señor.
6. Nos enriquece con gracias y méritos.
7. Nos provee con lo necesario para pagar nuestras deudas a Dios y a nuestros familiares cercanos, y finalmente, se obtiene toda clase de gracia de nuestro Dios todopoderoso.

AGUA, ACEITE Y SAL. RECURSOS DE LOS CUALES HACEN AMPLIO USO LOS EXORCISTAS



Entre los recursos de los cuales hacen amplio uso los exorcistas (y los no exorcistas), citamos en primer lugar el agua exorcizada (o al menos bendita), el aceite (de oliva) exorcizado y la sal exorcizada.

Cualquier sacerdote puede rezar las plegarias del Ritual para exorcizar estos tres elementos; no se necesita ninguna autorización particular. Más bien es muy útil conocer el uso específico de estos tres sacramentales que, empleados con fe, son de gran ayuda.

El agua bendita es muy utilizada en todos los ritos litúrgicos. Su importancia está inmediatamente relacionada con la aspersión bautismal.

En la plegaria de bendición se pide al Señor que la aspersión con el agua nos dé estos tres beneficios: el perdón de nuestros pecados, la defensa contra las insidias del maligno y el don de la protección divina.

La plegaria del exorcismo sobre el agua añade muchos otros efectos: ahuyenta todos los poderes del demonio con objeto de extirparlo y expulsarlo. Incluso en el habla popular, cuando se quiere indicar dos cosas que no están en absoluto de acuerdo entre sí, se dice que son como el diablo y el agua bendita.

Luego la plegaria continúa subrayando otros efectos, además de expulsar a los demonios: curar las enfermedades, aumentar la gracia divina, proteger las casas y todos los lugares donde moran los fíeles contra toda influencia inmunda causada por el pestilente Satanás. Y añade: que las insidias del enemigo infernal sean vencidas y quedar protegidos de cualquier presencia nociva para la seguridad o la tranquilidad de los habitantes, a fin de que gocen de serenidad y salud.

También el aceite exorcizado, si se usa con fe, es bueno para poner en fuga la potencia de los demonios, sus acometidas y los fantasmas que suscitan. Además, es bueno para la salud del alma y del cuerpo; recordamos aquí el antiguo uso de ungir con aceite las heridas y la facultad dada por Jesús a los apóstoles de curar a los enfermos con la imposición de las manos y ungiéndolos con aceite. El aceite exorcizado posee, además, una propiedad que es específica: separar del cuerpo las adversidades.

Muy a menudo he tenido ocasión de bendecir a personas que han sufrido. También el beber agua bendita ayuda a este objetivo.

Conviene aquí dar mayores precisiones, aunque quien no está familiarizado y no lo haya presenciado tendrá dificultades para creer en estas cosas. ¿Qué se expele? A veces una saliva densa y espumosa; o bien una especie de papilla blanca y grumosa. Otras veces se trata de los objetos más diversos: clavos, trozos de vidrio, pequeñas muñecas de madera, hilos anudados, alambres enrollados, hilos de algodón de distintos colores, grumos de sangre...

En ocasiones estos objetos son expulsados por las vías naturales; muchas veces vomitando.

Nótese que el organismo nunca sufre daño (siente, en cambio, alivio), aunque se trate de vidrios cortantes. El padre Candido conservaba en un canasto tales objetos, expulsados por distintas personas.

Otras veces salen de forma misteriosa: la persona siente, por ejemplo, un dolor abdominal como si tuviera un clavo en el estómago; luego encuentra un clavo en el suelo, a su lado, y el dolor desaparece. Se tiene la impresión de que todos esos objetos se materializan en el instante en que son expulsados. Afirmaba el padre Candido en una entrevista: «He visto vomitar trozos de vidrio, de hierro, cabellos, huesos; a veces incluso pequeños objetos de plástico, con forma de cabeza de gato, o de león, o de serpiente. Seguramente estos extraños objetos guardan relación con la causa que ha determinado la posesión diabólica».

También la sal exorcizada es buena para expulsar a los demonios y para la salud del alma y el cuerpo. Pero su propiedad específica es la de proteger los lugares contra las influencias o las presencias maléficas. En casos semejantes suelo aconsejar que pongan sal exorcizada en el umbral de la casa o en los cuatro rincones de la habitación o de las habitaciones que se consideran infestadas.

Ese «mundo católico incrédulo» se reirá quizá ante estas supuestas propiedades. Desde luego, los sacramentales actúan con más eficacia cuanto mayor es la fe; sin ésta, son a menudo ineficaces. El Concilio Vaticano II, y con las mismas palabras el Derecho canónico (can. 1166), los define como «signos sagrados con los que, por una cierta imitación de los sacramentos, se simbolizan y obtienen efectos sobre todo espirituales, por la impetración de la Iglesia». Quien los usa con fe ve efectos inesperados. Sé de muchos males rebeldes a los fármacos que han desaparecido sólo porque el interesado ha hecho sobre ellos una señal de la cruz con aceite exorcizado.

Para las casas (sobre lo cual hablaremos aparte) es también eficaz la costumbre de quemar incienso bendito. El incienso siempre ha sido considerado incluso entre los pueblos paganos, como un antídoto contra los espíritus malignos, además de un elemento de alabanza y adoración a la divinidad. Su uso litúrgico se ha visto ahora muy reducido, pero no deja de ser un elemento eficaz de alabanza a Dios y de lucha contra el maligno.

El Ritual contiene también una especial bendición destinada a la ropa. Hemos podido reconocer su eficacia muchas veces en personas afectadas por presencias maléficas. En otras ocasiones ha servido de test para saber si en tal persona había o no presencias diabólicas. También esto es útil saberlo. Muchas veces, a nosotros, los exorcistas, nos llaman personas (padres, novios...) que se preguntan si un pariente suyo está afectado por el demonio, pero se trata de un pariente que no cree en estas cosas, a menudo carece de toda fe religiosa y, en cualquier caso, no está dispuesto a dejarse bendecir por un sacerdote.

¿Qué hacer? Algunas veces, después de haber hecho bendecir sus ropas, hemos podido ver que apenas puestas, se las han arrancado, por no poder soportar su contacto. Antes hemos dado un ejemplo de ello. Puede hacerse otra prueba con el agua bendita. Por ejemplo, una madre que sospecha de un hijo o de su marido prepara la sopa con agua bendita o la usa en el té o el café. Puede suceder que la persona afectada encuentre amarga e incomestible aquella comida, incluso sin darse cuenta del porqué.

Ahora bien, nótese que estos tests pueden ser indicativos en caso positivo: o sea, si una persona es sensible al hecho de que el agua esté bendecida o no podría ser un síntoma de una presencia maléfica. Pero no se puede decir lo contrario: o sea, que no se puede decir que, si uno es insensible a esta clase de tests, deba por eso excluirse una presencia maléfica en él. El demonio lo intenta todo para no dejarse descubrir.

También durante los exorcismos el demonio trata de esconderse, y el Ritual pone en guardia al exorcista respecto a las ficciones diabólicas.

A veces no responde o da respuestas necias, no atribuibles a un espíritu inteligente como el demonio. Otras veces finge haber salido del cuerpo del poseído y haber dejado de trastornarlo, esperando así sustraer al individuo de las bendiciones del exorcista. Otras veces pone los más diversos impedimentos para que la persona no se vea sometida a los exorcismos: puede tratarse de impedimentos físicos o, más a menudo, psicológicos, por lo que la persona no acude a la cita con el exorcista si no tiene a su lado a alguien que la obligue; otras veces finge los síntomas de una enfermedad, en general psíquica, para confundir sobre la realidad de su presencia y hacer creer que se trata de un mal natural; en ocasiones el paciente tiene sueños o visiones en los que tiene la ilusión de que el Señor, la Virgen o algún santo le ha liberado, y de este modo evita asistir a la cita con el exorcista, acaso haciéndole saber que ya está libre del demonio. hechizos comiendo o bebiendo algo maléfico. Es fácil advertir por el característico dolor de estómago que ya hemos descrito, o por el hecho de que estas personas eructan de un modo particular o estallan en una especie de sollozo o estertor, sobre todo en relación con acciones religiosas: cuando acuden a la iglesia, cuando rezan y sobre todo mientras son exorcizadas. En estos casos el organismo, para liberarse, debe expeler lo que contiene de maléfico. El aceite exorcizado ayuda mucho a desprender y liberar el cuerpo de estas impurezas.

Los sacramentales indicados, además de la ayuda específica de cada uno, sirven también para alejar, al menos en parte, los distintos engaños del maligno. En este campo los engaños están a la orden del día y hay que rezar mucho para obtener la gracia del discernimiento. Señalo lo siguiente entre los casos más frecuentes: hay quien considera que tiene visiones u oye voces interiores; hay quien se abandona a un falso misticismo o quien se hace pasar por «vidente». A menudo en estos casos, cuando no se trata de enfermedades psíquicas, existe el engaño del demonio.

Cierro este capítulo con un hecho relativo al agua bendita. El padre Candido estaba exorcizando a un endemoniado. El sacristán se acercó con el recipiente del agua y el hisopo. Inmediatamente el demonio se dirigió a él: «¡Con ese agua lávate el hocico Sólo entonces el sacristán recordó que había llenado el recipiente en el grifo, pero se había olvidado de hacer bendecir el agua.

El nuevo Ritual de Bendiciones, obligatorio desde el 11 de abril de1993, ha cambiado las fórmulas, pero no ha disminuido sus efectos, aunque ya no se evocan explícitamente.

Publicado por Wilson

EL BUSCADOR



Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.

Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

-“No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?”.
El anciano sonrió y dijo:

-“Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?… ¿Una semana, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido".

TERESA DEL NIÑO JESÚS - SANTA - 01 DE OCTUBRE



Sencillez y perfección en las cosas pequeñas.

Virgen y Doctora de la Iglesia.
Martirologio Romano: Memoria de santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, que entró aún muy joven en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, llegando a ser maestra de santidad en Cristo por su inocencia y simplicidad. Enseñó el camino de la perfección cristiana por medio de la infancia espiritual, demostrando una mística solicitud en bien de las almas y del incremento de la Iglesia, y terminó su vida a los veinticinco años de edad, el día treinta de septiembre (1897).

La Iglesia le dedica este día para que la conozcamos y tratemos de imitar sus virtudes de delicadeza y perfección en las cosas pequeñas.

Hay dos santas con el mismo nombre: Santa Teresita del Niño Jesús o de Lisieux y Santa Teresa de Ávila (15 de Octubre). Ambas fueron monjas carmelitas, nos dejaron una autobiografía y son santas doctoras de la Iglesia.

María Francisca Teresa (Santa Teresita del Niño Jesús o de Lisieux) nació el 2 de Enero de 1873 en Francia. Hija de un relojero y una costurera de Alençon. Tuvo una infancia feliz y ordinaria, llena de buenos ejemplos. Teresita era viva e impresionable, pero no particularmente devota.

En 1877, cuando Teresita tenía cuatro años, murió su madre. Su padre vendió su relojería y se fue a vivir a Lisieux donde sus hijas estarían bajo el ciudado de su tía, la Sra. Guerin, que era una mujer excelente. Santa Teresita era la preferida de su padre. Sus hermanas eran María, Paulina y Celina. La que dirigía la casa era María y Paulina que era la mayor se encargaba de la educación religiosa de sus hermanas. Les leía mucho en el invierno.

Cuando Teresita tenía 9 años, Paulina ingresó al convento de las carmelitas. Desde entonces, Teresita se sintió inclinada a seguirla por ese camino. Era una niña afable y sensible y la religión ocupaba una parte muy importante de su vida.

Cuando Teresita tenía catorce años, su hermana María se fue al convento de las carmelitas igual que Paulina. La Navidad de ese año, tuvo la experiencia que ella llamó su conversión. Dice ella que apenas a una hora de nacido el Niño Jesús, inundó la oscuridad de su alma con ríos de luz. Decía que Dios se había hecho débil y pequeño por amor a ella para hacerla fuerte y valiente.

Al año siguiente, Teresita le pidió permiso a su padre para entrar al convento de las carmelitas y él dijo que sí. Las monjas del convento y el obispo de Bayeux opinaron que era muy joven y que debía esperar.

Algunos meses más tarde fueron a Roma en una peregrinación por el jubileo sacerdotal del Papa León XIII. Al arrodillarse frente al Papa para recibir su bendición, rompió el silencio y le pidió si podía entrar en el convento a los quince años. El Papa quedó impresionado por su aspecto y modales y le dijo que si era la voluntad de Dios así sería.

Teresita rezó mucho en todos los santuarios de la peregrinación y con el apoyo del Papa, logró entrar en el Carmelo en Abril de 1888. Al entrar al convento, la maestra de novicias dijo: Desde su entrada en la orden, su porte tenía una dignidad poco común de su edad, que sorprendió a todas las religiosas. Profesó como religiosa el 8 de Septiembre de 1890. Su deseo era llegar a la cumbre del monte del amor.

Teresita cumplió con las reglas y deberes de los carmelitas. Oraba con un inmenso fervor por los sacerdotes y los misioneros. Debido a esto, fue nombrada después de su muerte, con el título de patrona de las misiones, aunque nunca había salido de su convento.

Se sometió a todas las austeridades de la orden, menos al ayuno, ya que era delicada de salud y sus superiores se lo impidieron. Entre las penitencias corporales, la más dura para ella era el frío del invierno en el convento. Pero ella decía Quería Jesús concederme el martirio del corazón o el martirio de la carne; preferiría que me concediera ambos. Y un día pudo exclamar He llegado a un punto en el que me es imposible sufrir, porque todo sufrimiento es dulce.

En 1893, a los veinte años, la hermana Teresa fue nombrada asistente de la maestra de novicias. Prácticamente ella era la maestra de novicias, aunque no tuviera el título. Con respecto a esta labor, decía ella que hacer el bien sin la ayuda de Dios era tan imposible como hacer que el sol brille a media noche.

Su padre enfermó perdiendo el uso de la razón a causa de dos ataques de parálisis. Celina, su hermana, se encargó de cuidarlo. Fueron unos año difíciles para las hijas. Al morir el padre, Celina ingresó al convento con sus hermanas.

En este mismo año, Teresita se enfermó de tuberculosis. Quería ir a una misión en Indochina pero su salud no se lo permitió. Sufrió mucho los últimos 18 meses de su vida. Fue un período de sufrimiento corporal y de pruebas espirituales. En junio de 1897 fue trasladada a la enfermería del convento de la que no volvió a salir. A partir de agosto ya no podía recibir la Comunión debido a su enfermedad y murió el 30 de Septiembre de ese año. Fue beatificada en 1923 y canonizada en 1925. Se le presenta como una monja carmelita con un crucifijo y rosas en los brazos. Ella decía que después de su muerte derramaría una lluvia de rosas.

El culto a esta santa comenzó a crecer con rapidez. Los milagros hechos gracias a su intercesión atrajeron a atención de los cristianos del mundo entero.

Escribió el libro Historia de un alma que es una autobiografía. Escribe frases preciosas como éstas en ese libro: “Para mí, orar consiste en elevar el corazón, en levantar los ojos al cielo, en manifestar mi gratitud y mi amor lo mismo en el gozo que en la prueba”; “Te ruego que poses tus divinos ojos sobre un gran número de almas pequeñas”. Teresita se contaba a sí misma entre las almas pequeñas, decía Yo soy un alma minúscula, que sólo puede ofrecer pequeñeces a nuestro Señor”.

¿Qué nos enseña Santa Teresita?
Nos enseña un camino para llegar a Dios: la sencillez de alma. Hacer por amor a Dios nuestras labores de todos los días. Tener detalles de amor con los que nos rodean. Esta es la grandeza de Santa Teresita. Decía: Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra. El secreto es reconocer nuestra pequeñez ante Dios, nuestro Padre. Tener una actitud de niño al amar a Dios, es decir, amarlo con simplicidad, con confianza absoluta, con humildad sirviendo a los demás. Esto es a lo que ella llama su caminito. Es el camino de la infancia espiritual, un camino de confianza y entrega absoluta a Dios.

Nos enseña a servir a los demás con amor y perfección viendo en ellos a Jesús. Toda su vida fue de servicio a los demás. Ser mejores cada día con los demás en los detalles de todos los días.

Nos enseña a tener paciencia ante las dificultades de la vida. Su enfermedad requirió de mucha paciencia y aceptación. Sólo estando cerca de Dios el sufrimiento se hace dulce.

Nos enseña a tener sentido del humor ante lo inevitable. Dicen que durante la meditación en el convento, una de las hermanas agitaba su rosario y esto irritaba a Santa Teresita. Decidió entonces en lugar de tratar de no oír nada, escuchar este ruido como si fuera una música preciosa. En nuestras vidas hay situaciones o acciones de los demás que nos molestan y que no podemos evitar. Debemos aprender a reírnos de éstas, a disfrutarlas por que nos dan la oportunidad de ofrecer algo a Dios.

Nos enseña que podemos vivir nuestro cielo en la tierra haciendo el bien a los que nos rodean. Actuar con bondad siempre, buscando lo mejor para los demás. Esta es una manera de alcanzar el cielo.

Nos enseña a ser sencillos como niños para llegar a Dios. Orar con confianza, con simplicidad. Sentirnos pequeños ante Dios nuestro Padre.

Oración.
Virgen María y Santa Teresita, ayúdenme a tener más amor a Dios para servir mejor a los que me rodean. Amén.

Autor: Ángel Amo

PARA MEDITAR LAS PALABRAS DEL SALVE REGINA



Te saludamos con sonrisas, flores, y canciones. Oh María, la mujer más digna del amor.

Meditemos esta oración para disfrutar más el Rosario.

Dios te salve.
Te saludamos con sonrisas, flores, y canciones Oh María, la mujer más digna del amor. Desde niño me enseñaron esta oración mis padres queriendo que yo te amara y venerara como ellos lo hacían. Y desde entonces sigo rezando y cantando esta bella plegaria todos los sábados y a la hora del rosario cotidiano. Dios te salve, maravilla de mujer y de Madre, lirio hermoso de los valles y praderas. Pensando en Ti me vuelvo poeta me dan ganas de cantar. Mis versos son para Ti, mis canciones te las canto a Ti.

Reina y Madre de misericordia.
Lo que más necesitamos es misericordia, porque somos infinitamente miserables. Tu amor inmenso hacia tus hijos se convierte en océano de bondad, de misericordia, y de piedad. Te agradecemos tu amor, tu virtud excelsa, veneramos tu grandeza incomparable pero sobre todo agradecemos la misericordia de tu rostro y de tu corazón. Tienes ojos y corazón hechos de bondad.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia
Vida nuestra. Nos animas a vivir, Haces feliz nuestra vida, Nos otorgas calidad de vida, porque contigo vale la pena vivir. No vamos solos por la vida. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? Tú lo dijiste. Y cumples las promesas.

Dulzura.
Suavidad, serenidad, paz. Contigo estamos al abrigo de tormentas y huracanes. Tu corazón es refugio montañero, es brisa de primavera, es cantar de pajarillos, es cristalina fuente, dulzura de la vida, de mi vida.

Y esperanza nuestra.
Todo lo espero de Dios por medio de Ti, porque Dios te ama muchísimo y Tú me amas muchísimo. Contigo no cabe la desesperanza y la tristeza. En las orillas de tu manso río crecen los pastos y las flores en toda estación. Tú eres una eterna primavera, rosal florido, perfumado, digno de contemplarse. De Ti lo espero todo y más de lo que esperan todos los niños de sus mamás. Espero que me lleves al cielo. Espero que me hagas feliz. Espero contemplarte en el cielo en un éxtasis de amor. Eres hermosísima paloma blanca que vuelas en mi jardín. Alegras mis días y mis noches. Me haces sonreír y mirar hacia delante con ilusión y entusiasmo. La vida sin Ti no tendría sabor ni sentido. Pero contigo sí quiero vivir. Quiero contemplarte en el lirio del campo, en la rosa perfumada, en el blanco clavel, en todas las flores de las praderas, en las estrellas de la noche.

Dios te salve.
Te saludamos, te cantamos, te llevamos mañanitas, Oh dulce madre. Dios te salve.
A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva.

Fuimos hijos de Eva para desgracia nuestra. Pero somos hijos tuyos para completa felicidad. Si triste y dura fue la herencia de nuestra madre Eva, inmensamente rica es la herencia que nos viene de Ti. El destierro se dulcifica porque Tú nos acompañas cada día. Así nuestro desierto florece y se vuelve llevadero. ¡Qué dura sería la vida sin tu dulce compañía! ¡Qué cardos, qué espinas no produciría! Pero entre los cardos y espinas tu mano amorosa ha plantado muy bellas rosas.

A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Siempre nos quedas Tú. En medio de los peligros eres refugio, pararrayos contra la justa ira de Dios. En medio de las lágrimas, eres consuelo. Tus hijos pueden sufrir, por ser ley todos, pero nunca desesperan. Saben mirar a través de las lágrimas tu rostro materno que les llena de esperanza.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra
El nombre de abogada significa defensora. Tú nos defiendes del maligno, del que atacó a nuestra madre Eva en el Paraíso, y la hirió pasándonos la herida. Tú nos libras de peligros y tentaciones que nos pudieran hacer perecer. Contigo llevamos la frente alta por la vida, hasta el destino final que es el cielo. Desde allí intercede ante tu Hijo por cada uno de tus hijos, por mí también.

Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos.
Sí, tus ojos... Yo quiero asomarme a tus ojos, contemplarlos, porque sólo de mirarlos me curo de mis tristezas, su alegría se me contagia, su pureza infinita se me participa. Tus ojos, Madre Virgen, son océano de gracia y de pureza. Por eso necesito mirarlos, contemplarlos, para que la bienaventuranza de los puros de corazón me toque a mí también. Nos miras con amor y misericordia. Necesitamos de ambas realidades a morir. porque somos débiles y miserables en abundancia. Misericordia es lo que suplicamos. Suplicamos a la misericordiosa Virgen. Suplicamos a la más amorosa Madre. A través de tus ojos aspiramos esa misericordia y ese amor. Es lo mejor que nos puedes regalar. Eres misericordia y eres amor, dos realidades que heredaste de Dios, para regalarlas a tus hijos.

Y, después e este destierro
Destierro, porque la patria no está aquí. Porque la tierra, que es en sí hermosa, se nos vuelve inhóspita y agraz, al pensar en el cielo. Destierro, porque aquí te tenemos y tenemos a Dios, pero todavía no es del todo y para siempre. Podemos perderte, podemos perder a Dios, ¡Oh terrible posibilidad! En el cielo Tú serás nuestra y nosotros tuyos del todo y por toda la eternidad. ¡Qué inmensa beatitud!

Muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
Lo más grande que Tú tienes es Jesús. Muéstranoslo, queremos verlo, conocerlo, amarlo entrañablemente. Desde que fuiste Madre de Jesús, nunca podrás separarte de Él, es tu hijo. Pero lo mismo que a Él, nos has engendrado a cada uno de nosotros. Somos por eso sus hermanos y tus hijos. Ser hijo no siempre es bien valorado por éste pero ser madre es muy bien conocido por ella. Yo no conozco bien lo que significa ser tu hijo, pero Tú sí sabes lo que significa ser mi madre. Jesús es el hermano mayor y especial. Debemos asemejarnos a Él. Danos la gracia de conocerlo como Tú lo conoces: Un Dios amor que nos quiere hasta la muerte de cruz, que nos dio a su Madre, a Ti, para cada uno. Déjanos ver su rostro, déjanos conocer su corazón, concédenos amarlo con todas nuestras fuerzas.

Oh clemente, Oh piadosa, Oh dulce Virgen María.
Clemente, piadosa y dulce: la trilogía de la misericordia encarnada en Ti. Permítenos beber en tu fuente el agua dulce de tu piedad. Estamos tan necesitados de clemencia, dulzura y piedad. Pero tu fuente rebosa de esa agua pura. Virgen María dulce: Eres el rosal sin espinas, belleza de rosas perfumadas: corremos al olor de tus perfumes. Virgen María clemente: De Dios lo aprendiste, Oh Madre del hijo pródigo. Si algo sabes hacer con excelencia, es el arte de la misericordia con tus hijos pecadores. Necesitamos tanto tu capacidad de compasión, porque somos pecadores maltratados por Satanás. Virgen María piadosa: Te compadeces del pecador, de sus heridas purulentas, no queriendo ver su culpa. Respondes con piedad y misericordia a la negra ingratitud, como tu Hijo. Misericordia del Hijo, misericordia de su Madre. Gracias por ser dechados de piedad para nosotros, que, si algo necesitamos, es misericordia y piedad.

Autor: P. Mariano de Blas LC

MENSAJE DEL CIELO A NUESTRO GRUPO - VIERNES 30 DE SEPTIEMBRE 2011



Los cuatro Ángeles del Grupo se presentan... alabanzas a Dios...
Hermano Jose: bienvenidos Ángeles del grupo, alabados sean, benditos sean Ángeles del grupo, alabados sean Ángeles de Dios, benditos sean Ángeles que nos cuidan.

Rosa del Corazón del Santísimo: alabado sea el Señor el único Dios verdadero Dios, Dios misericordioso con su inmenso amor Dios nos mando a cuidarlos, alabado sean... estamos aquí por ustedes, cierren sus ojos... entren en oración desde el fondo de su corazón, Dios los escucha, Él está aquí con ustedes... los ama... este es el regalo para ustedes, más fuerza a sus Ángeles custodios... este lugar esta lleno de luz, se abrió el cielo... está lleno de Ángeles.

Arcángel San Miguel: Buenas noches grupo de Dios, buenas noches Grupo "Si Señor", me conocen como Miguel el Arcángel soy guerrero de Dios, ya corrieron los males de este lugar, ustedes oran, y yo los ayudo (la oración del Arcángel San Miguel) gracias por orar, gracias a todos ustedes, (se levanta el instrumento Miguel) le Dio la bienvenida al Padre... para servirte Mi Señor...

Dios Padre: Buenas Noches Grupo, es el Padre quien les esta hablando... mi amor está con ustedes... a veces ustedes se preguntan por los Ángeles del grupo y a veces no saben o no tienen las respuestas correctas... podríamos llamarles que son sus guardaespaldas, pero son mas que ello... si Ana, son sus protectores pero solamente solamente si ustedes les piden ayuda ellos vienen... hay personas que por las misiones que tienen en este mundo no tienen solo un ángel guardián, tienen dos, tres y en el caso del grupo hasta el momento cuatro... así será..

El Padre al hno. José: Tus Ángeles están contentos... los haces trabajar mucho no los hagas rabiar... de vez en cuando no saben que hacer pero me gusta así.

Hermano Jose: Señor te pido por Humberto, él está en el hospital... glorifícate en él... aquí está su esposa...

Se dirigió a Victoria: Con mucho amor, ora, pero ora con alegría, ora como si ya te lo hubiera concedido... no te quiero triste... él te necesita contenta, no te necesita triste, no te alejes de Mi...

Mis queridos Ángeles saben que tienen que trabajar mucho: Rosa, Ciriciel, Irictiel, Aractiel (ángeles del grupo) tienen toda mi confianza...

Levantó a tres instrumentos: les Dijo a Rosa que los Bendiga, a Ciriciel que los bendiga, a Irictiel que los bendiga...

El Señor esta compartiendo el pan y el vino con algunos hermanos del grupo.

Rosa esta bendiciendo el altar y a todos con agua bendita y dice: ojala realmente podamos ser como niños... (habían tres niños en la reunión)

Irictiel está bendiciendo con la señal de la Cruz en la frente...

Dirigiéndose el Padre a un hermano: mucha oración... más todavía...

Al Hermano Jose: le esta dando mas discernimiento...

El Padre llama a los Ángeles: Rosa, Ciricel, Irictiel a su lado y dice: Aractiel está en espíritu. Ellos van a seguir trabajando por ustedes, cuando estén en peligro, cuando se sientan solos, se sientan triste, pueden invocar a sus Ángeles de la Guarda no solo a su Guardián personal sino también a los Ángeles del Grupo que ellos van a ir presurosos a atenderlos... a auxiliarlos... pero recuerden quién está primero, quién esta segundo, quién esta tercero, y Tres al mismo tiempo en uno, ellos, nosotros, somos los primeros y somos los últimos... el que tenga oído que escuche.

Hermano Jose: la Bendición de Dios...

Grupo Católico de Oración por los Enfermos “Sí Señor

José Miguel Pajares Clausen