viernes, 12 de febrero de 2010

BUENOS CATÓLICOS QUE DEJAN HUELLA HASTA EN LOS AMBIENTES MÁS ADVERSOS


Con el fin de animar a todos a hacer el bien que se pueda en el ambiente en el que se vive y trabaja, aunque éste sea difícil, y a la vez a contribuir a alejar - si se puede - la tentación de desánimo, pesimismo, negatividad o acritud, que a alguno le puede venir ante las dificultades por las que atravesamos los creyentes en el mundo actual, presento este hermoso testimonio que tomo de la Agencia Fides, en el que se ve cómo hasta en un lugar tan poco favorable a la religión como es la China comunista y atea, los buenos católicos dejan huella. Creo sinceramente - aunque me puedo equivocar, claro está - que no se deja huella por lamentarse, amargarse o deprimirse, sino por rechazar dichas actitudes y, simplemente, vivir nuestra vocación, que es la del amor.

En la página web vaticana de Propaganda Fide, que recomiendo vivamente, leemos que un campesino católico ha sido elegido por los más importantes medios de comunicación nacionales chinos y por los votos expresados por internet en el elenco de los 10 personajes del 2009, mientras que, de modo completamente distinto pero también ejemplarísimo, un estudiante universitario católico, muerto para salvar a un niño, ha sido indicado por las autoridades provinciales y municipales como modelo moral de valentía y entrega: son dos testimonios recientes y elocuentes de cómo hoy los católicos chinos son apreciados y reconocidos por la sociedad y por los medios de comunicación chinos en general.

Miremos el ejemplo del primero, que me parece impresionante: Wang Ping An (parece ser que Ping An significa paz, pero no deja de ser una coincidencia), campesino católico de 71 años y de condición modesta, desde hace más de 23 años se dedica a cuidar ancianos, niños abandonados, enfermos, abandonados, discapacitados, acogiendo cientos de personas en su casa. Ha acompañado 63 ancianos al final de su vida terrena, ocupándose de todo, incluso de su funeral. En el 2000 construyó una casa con 50 habitaciones sencillas, haciéndose dar un préstamo, para dar una casa a todos aquellos que no la tenían. Durante una peregrinación a Roma, en el 2007, que un benefactor le ofreció, participó a la audiencia general del Santo Padre: para él fue el más grande premio, la realización del sueño de su vida.

Ahora, después de la selección entre miles de personas, ha sido elegido como candidato entre los 10 personajes del 2009 que han conmovido toda China, desde la Comisión compuesta por los representantes de los más importantes medios de comunicación chinos como CCTV (China Central Television), Agencia Xin Hua y People Daily, y por los votos populares expresados online. La premiación se llevará a cabo para el Año nuevo chino y será transmitida en directa por la CCTV en la tarde. Pero él, en su simplicidad de campesino, ha repetido: Jesús nos ha enseñado cada vez que habéis hecho esto a uno de mis hermanos más pequeños, lo habéis hecho a mí.

Por su parte el joven universitario católico Juan Huang Chuan Ding, de 21 años, de la parroquia de Nan Guan en la diócesis de Bao Ji (provincia de Shaan Xi), murió el 27 de enero salvando un niño de 5 años que cayó en las aguas del río congelado. A su funeral, celebrado el 3 de febrero, participaron más de 3 mil fieles, incluidos los compañeros de universidad, las autoridades provinciales y municipales, quienes lo han recordado con conmoción. Ejemplo para todos los ciudadanos de Bao Ji”, “universitario heroico, valiente, de gran perfil moral”, “el mejor universitario son los títulos con los que las Autoridades lo han indicado oficialmente como modelo.

Si una buena parte del tiempo que pasamos criticando las cosas que van mal (sin negar el valor de la crítica) lo dedicásemos a hacer todo el bien que podamos, quizás algunas cosas irían mejor en el mundo.
Alberto Arroyo Mejía

SEXO EN LA IGLESIA


La masturbación, las relaciones sexuales en el noviazgo, la pornografía, los anticonceptivos y la homosexualidad son las causas por las que muchos, que incluso se consideran católicos, o se alejan de la Iglesia, o no quieren acercarse a ella, o la atacan directamente. ¿Qué está fallando?

Ocurre con personas católicas (y no sólo las católicas de boquilla) que consideran desfasada la moral sexual de la Iglesia; con los jóvenes que salen de colegios religiosos (incluso de los mejores); en la vida de los movimientos más pujantes; en las parroquias más evangelizadoras y en las familias más santas. Para qué hablar de aquellos lugares en los que se contemporiza y se descafeína el Evangelio. Aún recuerdo el día en que una joven de muy buen ver me hizo, hace unos años, una proposición tan deshonesta como sugerente. Ambos estábamos solteros por entonces. Y ella era católica.

Este alejamiento de muchos es, sobre todo, culpa de la Iglesia. Culpa nuestra. Culpa mía. Por tres causas:

1) Nos falta formación. Creo que no desbarro si digo que el 90% de los católicos no sabemos dar razones de peso, reales y convincentes, a un adolescente de por qué no es bueno que se masturbe.

O a unos jóvenes novios enamoradísimos de por qué se hacen daño si mantienen relaciones sexuales. O a un casado que le mira el escote a su secretaria. O a una casada que se arregla para que la mire con deseo su compañero de oficina. O a un gay que mantiene sexo anal con otro gay. No conocemos los argumentos para defender nuestros planteamientos, y a ellos le sobran razones para defender los suyos. Paradoja: los nuestros, siendo posibles, mejores y más plenificantes, se ven doblegados por eslóganes y autojustificaciones que no conducen a la felicidad.

2) Comunicamos de pena. Como no tenemos formación, y en esto incluyo a no pocos sacerdotes y religiosos/as, no sabemos formar, ni informar, ni transformar la visión de los fieles sobre la sexualidad. O lo que es peor: sustituimos la Doctrina de la Iglesia por la Doctrina de Mí Mismo, y deformamos la conciencia de los fieles diciendo que no pasa nada por hacer esto o lo otro, que es lo normal. Nos hemos pasado años diciendo que si te masturbas te salen granos, o te quedas ciego, o no creces, o no pasa nada; que si pierdes la virginidad antes del matrimonio vas al infierno, o es lo normal; o que si eres adúltero tu mujer te pilla seguro… y en eso todos estamos de acuerdo. Pero como lo demás es una idiotez (lo del infierno es posible, pero con otros agravantes), nos han tomado por el pito del sereno. Y con razón. Tenemos una doctrina bimilenaria enraizada en el corazón del hombre, y la hemos sustituido por supercherías analfabetas y axiomas huecos.

3) Nos falta testimonio. No hablo de personas que viven del casquetede una noche con cuantas más parejas mejor, porque esos suelen darse cuenta tarde o temprano de lo vacíos que se quedan. Hablo de parejas enamoradas, que quizá incluso van a misa, y que jamás han encontrado a otros católicos que les hablen con claridad, desde el amor y desde la experiencia de vida, sobre el valor de la castidad (en el noviazgo, el matrimonio o la soltería), de la pureza, de la entrega sacrificada, del autocontrol, del amor que no sólo ama sino que ama bien… Qué curioso: quienes nunca han vivido un noviazgo cristiano critican la castidad de oídas, y quienes lo hemos disfrutado inmensamente, nos callamos por pudor nuestro conocimiento contrastado.

Ante esto, hemos de propiciar, lo primero, un encuentro personal con Cristo. Sin moñeces descafeinadas. Sólo se puede aceptar la moral de la Iglesia si se conoce y se ama a Quien es su fundamento, su Cabeza, su Aliento. Cristo da sentido a toda tu vida, también a tu sexualidad. Pero no sólo hemos de quedarnos en el Evangelio. También hemos de hablar con claridad sobre el sexo. Por este orden: Cristo-moral de la Iglesia.

La entrega total, después del compromiso totalfue el silogismo que me hizo entender el valor de la castidad en el noviazgo. Y lo entendí mientras iba de camino a misa, rezando el Rosario, y preguntándome por qué había declinado hacía unas horas esa proposición tan deshonesta como sugerente de la que he hablado antes. Algo me decía que no podía hacerlo, no sólo que no debía. Cristo me lo enseñó por medio de su Madre, y de la Iglesia. En el colegio religioso al que fui me enseñaron muchas cosas, pero nada sobre la sexualidad de un católico. Fue en Cursillos de Cristiandad donde encontré el testimonio de noviazgos santos y donde escuché, por primera vez, hablar de castidad matrimonial a un casado. ¿Y si no hubiera hecho Cursillos? No lo quiero ni pensar. Porque, entre otras muchas cosas, me habría sido robado el valor de la continencia en la soltería y, sobre todo, el conocimiento del amor entregado, puro, limpio, posible, plenificante, leal, fiel, sacrificado, trascendente, felicísimo e inigualable que se vive en un noviazgo cristiano. ¿Acaso tenemos los cristianos el derecho de negarle la felicidad plena a quienes viven en el desconocimiento, sólo por contemporizar o por no formarnos?
José Antonio Méndez

LA VIRGEN CONOCE A SAN JOSÉ, QUE ES UN CAMELLO; TIENE UN HIJO QUE SE HACE GAY


EXPOSICIÓN BLASFEMA EN LA UNIVERSIDAD DE GRANADA

La Universidad de Granada patrocina una exposición titulada «Circus Christi» en la que el fotógrafo Fernando Bayona recrea una versión blasfema y sexualizada del Nuevo Testamento en el que la Virgen es prostituta, san José un camello, Cristo un joven que se inicia en el sexo con María Magdalena, «pero no le gusta y se hace gay».

La Universidad de Granada ha subvencionado una exposición blasfema en la que el fotógrafo Fernando Bayona realiza una reinterpretación del Nuevo Testamento en la que «he querido dar más protagonismo a la mujer, destacarla en un primer plano, como figura central, frente a su papel secundario en el Nuevo Testamento», según ha asegurado el propio artista al diario El Ideal de Granada.

Según la visión del artista que recoge el diario granadino, la Virgen se transforma en una prostituta situada en la carretera de Jaén. «Conoce a san José, que es un camello, un don nadie» y tiene un hijo al que presenta en el templo, en un prostíbulo. Crece y se inicia en el sexo con María Magdalena, pero la experiencia no le convence y «se hace gay».

En la exposición, formada por 14 fotografías de gran tamaño, se pueden ver algunas escenas del Nuevo Testamento, en la versión surgida de la mente del artista, que pretende hacerlas corresponder con las estaciones del Via Crucis, aunque no se ha tomado muchas molestias en ser riguroso en esto. Como explica el escritor y crítico de arte Fernando Castro Florez en el catálogo de la exposición, «Fernando Bayona no duda en transitar por las regiones de lo obsceno al convertir a Jesús y María Magdalena en una pareja follando (sic) en un colchón sobre unos palets dentro de una estancia surreal en la que una gallina disecada está colocada sobre un microondas y la pequeña nevera abierta está llena hasta los topes de latas de Coca Cola».

Las escenas de «Circus Christi»
«"Circus Christi" comienza con una descarnada anunciación: unas mujeres en ropa interior a las que se acerca un sujeto con el torso desnudo que intenta, con cierta timidez, introducir un billete en las bragas de la central "virgen.

El nacimiento, continúa Castro, «es un estricto parto sobre una mecedora en una habitación desordenada y la Presentación en el Templo una teatral puesta en escena de las chicas de un burdel (sin faltar una manifiestamente embarazada) con un tipo sometido a las estrictas reglas del sadomasoquismo mientras una Madame sostiene a un niño en sus brazos».

La descripción de Castro en el catálogo no deja lugar a dudas: «Los deseo homosexuales van tomando cada vez más importancia, desde la Santa Cena en la que una mujer está tumbada sobre la mesa precaria en un espacio abandonado y lleno de graffitis, con brindis y alcohol derramándose por el suelo, hasta el Beso de Judas, con una felación en un túnel marginal».

La crucifixión, continúa Castro, «parece más bien un atropello, con el cuerpo yaciendo en el suelo, iluminado por los focos del automóvil, con un escenario escatológico que nos hace pensar que la esperanza religiosa sólo surge desde un imaginario homeless».
Nicolás de Cárdenas

NO DEJARSE ENVENENAR POR EL RENCOR


Pronto empezará la Cuaresma y sería bueno irnos "lavando" de palabras vacías, prejuicios, falsedades y de toda suciedad de la que estemos cubiertos.

El Papa Benedicto XVI nos llama a la purificación, para no dejar que el alma quede envenenada por el rencor. A la necesidad de la purificación interior, como condición para vivir la comunión con Dios y con los hermanos: A esto exhorta el Jueves Santo, a no dejar que el rencor hacia los demás se vuelva veneno del alma. Nos exhorta a purificar continuamente nuestra memoria, perdonándonos de corazón los unos a los otros, lavándonos los pies los unos a los otros, para poder dirigirnos todos juntos hacia el banquete de Dios.

Día tras día estamos como recubiertos de suciedad multiforme, de palabras vacías, de prejuicios, de sabiduría reducida y alterada; una multiplicidad de falsedades se filtra continuamente en nuestro ser más íntimo.

Todo esto ofusca y contamina nuestra alma, nos amenaza con la incapacidad ante la verdad o el bien. Si acogemos las palabras de Jesús con el corazón atento, éstas se revelan cómo verdadera limpieza, y purificación del alma.

Caridad y purificación son dos palabras que Jesucristo logró sintetizar con el gesto del lavatorio de los pies a sus discípulos.

Si acogemos las palabras de Jesús con el corazón atento, se convierten en auténticos lavatorios, purificaciones del alma, del hombre interior. A esto nos invita el Evangelio del lavatorio de los pies: a dejarnos siempre de nuevo lavar por esta agua pura, a ser capaces de la comunión con Dios y con los hermanos.

Pero del costado de Jesús, tras el golpe de la lanza del soldado, no sólo salió agua, sino también sangre. Jesús no sólo habló, no sólo nos dejó palabras. Se entrega a sí mismo. Nos lava con la potencia sagrada de su sangre, es decir, con su entrega "hasta el final", hasta la Cruz.

Su palabra es algo más que simplemente hablar; es carne y sangre "por la vida del mundo". En los santos sacramentos, el Señor se arrodilla nuevamente ante nuestros pies y nos purifica. Pidámosle que seamos cada vez más penetrados por el baño sagrado de su amor y de este modo quedemos verdaderamente purificados.

Tenemos necesidad del "lavatorio de los pies", el lavatorio de los pecados de cada día, y por este motivo necesitamos confesar los pecados.

Tenemos que reconocer que también en nuestra nueva identidad de bautizados pecamos. Tenemos necesidad de la confesión tal y como ha tomado forma en el sacramento de la reconciliación. En él, el Señor nos lava siempre de nuevo los pies sucios y nosotros podemos sentarnos a la mesa con Él.
Autor: SS Benedicto XVI

SI NO FUERA PECADO, ¿LO HARÍA?


Vale la pena quitarse de la cabeza esa insinuación que no viene de Dios, sino del propio egoísmo.

Una buena tentación es aquella que repite una y otra vez: si me sigues, si cedes sólo por esta vez, si dejas el rigorismo, si te permites este pecadillo, ganarás mucho y perderás muy poco. Ganar mucho dinero con una trampilla, o lograr un rato de diversión pecaminosa después de una semana de tensiones en el trabajo o en la familia, o conseguir un buen contrato a base de calumniar a un amigo, o...

A veces evitamos ese pecado sólo porque la conciencia nos pone ante nuestros ojos esa frase decisiva: No lo hagas, es pecado.

, ya sé que es pecado, respondemos. Pero, si no fuera pecado, ¿lo haría?

Formular esta pregunta es señal, seguramente, de que no comprendemos la maldad que hay detrás de esa tentación. La vemos tan apetecible, tan fácil, tan a la mano, tan buena”, que... Pero es pecado, nos dijeron en la catequesis, leímos en un libro, nos recordó un amigo sacerdote...

Hemos de comprender que algo es pecado no sólo porque un día Dios dijo: Esto está mal: no lo hagas. En realidad, si algo está mal (y Dios, porque nos ama, nos lo recuerda) es porque con esa acción ofendemos a Dios, dañamos al prójimo y nos degradamos a nosotros mismos. O, como decía santo Tomás de Aquino (siglo XIII), ofendemos a Dios sólo cuando actuamos contra nuestro propio bien (“Summa Contra Gentiles”, III, cap. 122).

El pecado no es, por lo tanto, como algunas normas de tráfico. Cuando busco un lugar para dejar el coche y veo la señal prohibido aparcar, es posible que me enfade, que no esté de acuerdo con el alcalde o con la policía. Dejar el coche ahí, en ese lugar concreto, quizá no molesta a nadie. Sé que está prohibido, pero si no estuviese prohibido, allí aparcaría... Incluso con la total certeza de que no causaría daño a nadie.

En otras ocasiones, en cambio, la misma señal de tráfico vale no sólo porque la pusieron allí, sino porque descubro que es justo, es bueno, no aparcar en ese lugar. Incluso habrá momentos en los que llegaré a una calle donde me gustaría aparcar, donde no hay señal alguna (¡está permitido aparcar allí!), pero no aparcaría porque me doy cuenta de lo mucho que perjudicaría a otras personas si lo hiciera.

El pecado es parecido al segundo ejemplo. No depende de la imaginación de Dios o de algún capricho del catequista o del sacerdote. Si la Iglesia nos enseña que el robo es pecado, o el adulterio, o la calumnia, o el masturbarse, o el aborto, es porque en cada uno de esos actos perdemos algo de nuestra vocación al bien, al amor, a la justicia.

No es correcto, por lo tanto, pensar: si esto no fuera pecado, lo haría. Porque si algo es malo, lo es siempre. Porque, además, mi condición de hombre y de cristiano me recuerdan que no vivo para seguir mis caprichos y buscar maneras para que las normas no me impidan realizar lo que me gustaría hacer ahora, sino que vivo para amar y hacer el bien, a todos y en todo. Por eso no quiero saltarme aquellos mandamientos que me apartan del mal para invitarme a hacer el bien.

Nos será más fácil superar la tentación del si esto no fuera pecado...” cuando profundicemos y conozcamos mejor el porqué de los mandamientos, el sentido de cada norma ética, el bien que ganamos cuando queremos ser honestos. Los mandamientos no son imposiciones arbitrarias, sino señales que nos indican dónde está el bien y el mal, qué nos ayuda a vivir en amistad con Dios y con nuestros hermanos, y qué actos hieren esa amistad.

Por ejemplo, si no robo, aunque tenga que esperar más años para comprarme un coche nuevo, viviré con la conciencia más tranquila y en mayor paz con quienes viven a mi lado. Porque habré respetado el derecho de otro a un dinero que es suyo, que merece tener, que no puedo apropiarme sin dañarle y sin herir mi conciencia.

Lo mismo vale para los demás casos: el mal de cada acto pecaminoso es tan grave que destruye riquezas de la propia vida y de la vida de los demás, y por lo mismo es muy bueno no ceder nunca a la voz insidiosa de una tentación que me presenta como fácil y posible algo malo.

Pensemos, además, en positivo: cuando digo no a un pecado, entonces mi corazón está (al menos, debería estar) más dispuesto a hacer más cosas buenas, a vivir más a fondo mi condición de soltero o de casado, de padre o de hijo, de estudiante o de trabajador, de amigo o de ciudadano honrado.

Por eso, vale la pena quitarse de la cabeza esa insinuación que no viene de Dios, sino del propio egoísmo: Si no fuera pecado...” Habría que sustituirla por esta otra: Porque sé que es pecado, centraré mi mirada en el mucho bien que puedo llevar a cabo por otros caminos santos y buenos.

De este modo, creceremos cada día en nuestra condición cristiana, viviremos como hijos que están a gusto en casa, con su Padre de los cielos, con tantos hermanos que también quieren ser justos y difundir amor para con todos. Aunque ahora tengamos que luchar enérgicamente contra una tentación fácil, aunque tal vez pensemos que estamos perdiendo una ocasión única.

Es muchísimo lo que gano si conservo mi espíritu abierto para amar, para estar muy cerca de ese Dios que tanto ha sufrido por hacer más bueno mi corazón cristiano...
Autor: P. Fernando Pascual

jueves, 11 de febrero de 2010

LAS IMPUREZAS DE ALGUNOS SACERDOTES Y LA SANTIDAD DE LA INMENSA MAYORÍA DE ELLOS


Un amigo que trabaja en Alemania me envía la portada del semanario más difundido y vendido por aquellas tierras de Goethe, nada menos que el Der Spiegel. A raíz de presuntos tocamientos y demás dislates sexuales a algunos alumnos en un colegio de los jesuitas situado en Berlín.

La portada ya la pueden ver. Demoledora. El monigote que fotografían no está revestido de jesuita precisamente. Eso hubiera sido poco. Había que aprovechar muy bien la circunstancia, la noticia, el escándalo. Porque hay que sacar rédito económico lo primero y luego sacudirle a la Iglesia Católica por activa y por pasiva. El modelo de portada nos presenta los aparejos cárdenos de un supuesto cardenal tipo pájaro espino, con su cruz pectoral, y rodeado de sospecha y sombras. La mano siniestra del monigote sostiene la Biblia o un libro de piedad. La diestra tiene muy mala baba. No se ocupa en bendecir o en ayudar a la otra a sostener el libro. No, la diestra se dedica a masajearse las partes pudendas. El mensaje nada subliminal está claro. Se quiere transmitir una muy injusta generalización, y la denuncia de una hipocresía vaticana. Denigrar lo católico sale gratis. El titular juega con eso: Die Scheinheiligen. Es decir: Los santos en apariencia. Y lo remata el subtítulo, para incitar al morbo y al consumo de la revista (que a la postre es lo que más interesa): Die Katholische Kirche und der Sex (“La Iglesia Católica y el sexo”).

El mensaje que se quiere dar es: los católicos mucho hablar de pecado y de virtudes y de santidad, y resulta que son los mayores fariseos del planeta. Y ese mensaje tan nocivo como falso cala en muchos papanatas, más o menos ilustrados, de conciencia revenida y unos prejuicios hacia lo católico llenos de tópicos y lecturas mal digeridas. Sin olvidar el odio, que existe. Y sin olvidar a Satanás, que también existe y se encarga de jugar sus mentiras a infinidad de bandas. Pero olvidan lo fundamental: ningún católico se pone como ejemplo de nada. Y si hay alguno que lo hace es que no se ha enterado o es un necio. El único modelo es Cristo. Y la lucha por la santidad es individual, por supuesto que con la ayuda de la gracia. Todo esto no quiere decir que yo me dedique a disculpar presuntos delitos o actos vergonzantes. Pero me carcajeo de todos esos que van soltando moralinas por el ancho mundo y por los medios de comunicación en particular, de todos esos laicistas memos y antiiglesiacatólica que se atreven a enjuiciar y a hurgar en situaciones tan dolorosas. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. ¿Les suena? Pero todos estos no. Estos tiran las piedras que hagan falta y les da absolutamente igual todo lo demás. Según ellos ya nadie cree en el pecado ni en la madre que lo parió. Son los actuales sumos sacerdotes de la paganía progresista y ladina. Y se rasgan las vestiduras con aspavientos que ríanse ustedes de Caifás. Esos jesuitas de los que se habla habrán actuado mal, muy mal, y llorarán sus culpas y cumplirán su penitencia, y tendrán que desagraviar, no tengo la menor duda; pero fíjense ustedes en el cinismo de los que manipulan la noticia. Me parece escuchar el eco de aquel: “¡Crucifícale, crucifícale!”.

Todos caemos. Todos. Las tentaciones son muchas. Y especialmente los sacerdotes y religiosos están muy solos. Y los católicos no rezamos suficientemente por ellos. Y son muchísimos los sacerdotes que son otros Cristos, que son fieles, que sacrifican por entero su vida por los demás pasando desapercibidos. Todos esos no suelen salir en los periódicos, no son noticia. Y son el 99% del clero de la Iglesia Católica. Reconozco que hoy no es fácil mantener el tipo y guardar el corazón. Porque vivimos en medio de un conglomerado de pornografía (y no es la peor la de índole sexual) que nos va embruteciendo el alma, si no andamos sobre aviso. Y lo peor es que nos relajamos en la lucha y dejamos de rezar y de contar con Dios. Y cedemos en lo que al principio son pequeños detalles, cosas sin importancia, para acabar cebándonos en vicios, pecados mortales, blasfemias o sacrilegios. Así comienza la decadencia, la amargura de tantas personas, la tristeza de una sociedad asilvestrada. Todos caemos. Todos. Y a no ser que tengamos totalmente desolada la conciencia, sabemos lo que está bien y lo que está mal. Y Dios perdona siempre, si nuestro dolor es sincero y nos confesamos contritos. Nadie está libre de pecado. Así que menos lobos caperucita y más delicadeza con las personas, y una mayor integridad profesional a la hora de afrontar las noticias que afecten a la Iglesia Católica. Que no todas son malas. ¿O sólo interesan las que la denigran y escupen sobre ella?
Guillermo Urbizo

ACTUACIONES DEMONÍACAS


Lo primero que tenemos que decir aquí, es que el demonio existe y no es ninguna figura literaria, ni creación alguna, de la mente humana.

En este tema de la existencia del demonio, está muy de moda negar que él exista y atribuir su actuación a un genérico concepto o una indeterminada idea del mal, como contraposición a la idea del bien. No cabe duda, de que aquí el demonio, un ser tremendamente más inteligente que todos nosotros, le tiene ganada la batalla de su no existencia, a todo el que niega que él exista. Al demonio no le conviene en absoluto aparecer o manifestarse, ni quiere tener protagonismo alguno, él necesita del anonimato para poder actuar eficazmente. Nada le alegraría tanto al demonio como leer el anuncio de su muerte en los periódicos y desgraciadamente hay muchos dispuestos a dar la noticia. De aquí nuestra ceguera en no ver una clara actuación demoníaca en mucho de los acontecimientos que nos rodean.

De la misma forma que disponemos de un ángel custodio, y nos reporta muchos beneficios el tener consciencia de que siempre está a nuestro lado; también es un completo pecado de inconsciencia, negar la existencia del demonio y no ver sus actuaciones demoníacas. Él está aquí, siempre a nuestro lado, nunca se aparta de nosotros, está constantemente maquinando de qué forma nos puede apartar de Dios. Escribe San Pedro en la segunda de sus dos epístolas: Sed sobrios y vigilad, que vuestro enemigo el diablo, como león rugiente, anda rondando y busca a quien devorar, resistidles firmes en la fe. (2Pdr 5,8).

Recuerdo que el conocido periodista italiano Vittorio Messori, en un libro entrevista que le hizo al cardenal Ratzinger, entonces prefecto del Santo oficio, hoy en día Benedicto XVI, le preguntó: es dogma la existencia del demonio. Más o menos el cardenal le respondió: La Iglesia no lo ha declarado nunca dogma, porque su existencia es de una evidencia y rotundidad que nunca lo ha creído necesario. En los evangelios hay evidencias que no dejan lugar a dudas en las manifestaciones de nuestro Señor, pero quizás haya que plantearse este problema. El demonio, odia a Dios y al hombre, nunca se da por vencido, y ataca siempre y en todo lugar, incluso en los momentos, en que el alma arde encendida en el amor a Dios. Su odio furibundo al hombre es como consecuencia de ser este parte o miembro del Cuerpo místico de Cristo. Él quiere derrotar a Cristo, sometiendo al hombre.

Los grandes éxitos del demonio, en nuestra época, han sido: Primeramente que no se hable de él, o que se niegue su existencia, o en todo caso, que su existencia quede reducida a una vaga idea acerca de las llamadas fuerzas del mal, en segundo lugar también ha conseguido que se ponga en entredicho la existencia del infierno. La existencia del demonio, no admite ningún género de duda. Nuestro Señor reiteradamente se refiere a él, al que suele denominarlo el maligno, y por si quedase alguna duda, simplemente hemos de considerar que Él mismo, fue tentado por el demonio (Mt 4,1-11). En referencia al carácter eterno del castigo del demonio, y de las almas de los hombres condenados, el papa Virgilio promulgó contra Orígenes el siguiente canon dogmático: Si alguno dice o siente que el castigo del demonio o de los hombres impíos es temporal y que en algún momento tendrá fin, o que se dará la integración de los demonios o de los hombres impíos sea anatema”. El infierno amén de tener una existencia eterna, al igual que el cielo, nunca se acabará y se encuentra estructurado jerárquicamente. Las penas de los condenados no son todas iguales. El P. Gabriele Amorth, exorcista de la diócesis de Roma, y gran especialista en el tema escribe: El Apocalipsis nos dice que los demonios fueron precipitados sobre la tierra: su condena definitiva aún no se ha producido, si bien la selección efectuada en su momento que distinguió a los ángeles de los demonios, es irreversible. Los demonios, todavía conservan por tanto, un poder permitido por Dios, aunque 'por poco tiempo”’. Por eso apostrofan a Jesús: “¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo? (Mt 8,29)”.

Cuando un demonio sale de una persona, y es arrojado al infierno, para él es como una muerte definitiva, por eso se opone tanto como puede a su definitiva condena. En todo caso este demonio, y todos ellos, deberán pagar por los sufrimientos que causan a las personas con un aumento de sus penas eterna. Continua el P. Amorth diciendo: Porque también los demonios están vinculados entre sí por una estrechísima jerarquía y conservan el grado que tenían cuando eran ángeles: principados, tronos, dominios Es una jerarquía de esclavitud, no de amor como existe entre los ángeles, cuyo jefe es Miguel. Dios, habría podido lanzar a los ángeles rebeldes a la prisión del infierno para siempre, después que pecaron, como lo hará al final de los tiempos. Pero prefirió dejarles una cierta libertad de acción, para emplearlos en su servicio: utiliza su poder y su malicia para ejercitar la virtud de los hombres.

San Agustín escribía: “¿Hay algo más perverso que el demonio? Y, sin embargo, ¡cuántos beneficios has sacado de su perversidad! No habría sido derramada para la redención nuestra, la sangre del Salvador, si no hubiere existido la malicia del traidor. Y estos seres capitaneados por su jefe Lucifer, no dejan de actuar a nuestro alrededor. En la medida que el alma de una persona se va acercando al Señor, va aumentando su nivel de vida espiritual, y con mayor claridad comienza a ver, no solo la huella de Dios en los acontecimientos humanos, sino también la mano del demonio; las actuaciones demoníacas. Porque no olvidemos que con el permiso de Dios, es el maligno el que está detrás de todas estas disparatadas actuaciones políticas actuales, en los temas de la bioética, la clonación de seres humanos, el aborto, los anticonceptivos, la píldora del día después, la eutanasia, la enseñanza de orientación atea, que se encubre bajo el eufemismo de laica, y tantas otras cosas que le pido a Dios que perdone a los autores de todas esta tropelías, por no decir delitos, porque no sabe lo que hacen y a nosotros por encontrarlas normales y tolerarlas, sin salir a la calle a dar la cara.
Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.
Juan del Carmelo

DEMONIOS Y DEMONIOS


Sin duda alguna los demonios son ellos muchos más de uno, pues la rebelión que determinó la caída de estos, no fue exclusiva de Lucifer, sino de todos los que le acompañaron en la rebelión.

En los Evangelios podemos leer, en el pasaje de los dos endemoniados en Gerasa, la conversación del Señor: Pues Él le decía: Sal, espíritu inmundo, de ese hombre.., le preguntó: ¿Cual es tu nombre? El dijo: Legión es mi nombre, porque somos muchos. Y le suplicaba insistentemente que no le echase fuera de aquella región. (Mc 5,8-10). Pero cuando se habla en los Evangelios y en general, siempre se hace referencia al demonio, como si solo se tratase de uno solo. Lo que ocurre es que tanto los ángeles, como los demonios, están jerarquizados y mientras en los primeros lo que existe es una jerarquía de amor, en los segundo la jerarquía es de odio. Y resulta que lucifer, satanás o como se le quiera denominar es el jefe de los demonios.

En la tercera glosa con la que inicié este blog, titulada Actuaciones demoníacas, allá por el mes de mayo del pasado año, empezaba poniendo énfasis en el interés que el demonio o los demonios, tienen en pasar desapercibido, en que no se hable de él y en que se llegue a la conclusión de que el infierno no existe. En uno de los párrafos de esta glosa decía: “Los grandes éxitos del demonio, en nuestra época, han sido: Primeramente que no se hable de él, o que se niegue su existencia, o en todo caso, que su existencia quede reducida a una vaga idea acerca de las llamadas fuerzas del mal”, en segundo lugar también ha conseguido que se ponga en entredicho la existencia del infierno. La existencia del demonio, no admite ningún género de duda. Nuestro Señor reiteradamente se refiere a él, al que suele denominarlo el maligno, y por si quedase alguna duda, simplemente hemos de considerar que Él mismo, fue tentado por el demonio (Mt 4,1-11).

Para ser el demonio una criatura que quiere ser inexistente, es curioso que a lo largo de la historia, se le hayan adjudicado tantos nombres. Sin querer ser exhaustivos que yo recuerde se le ha denominado con los siguientes vocablos: ángel caído, ángel del mal, anticristo, apolión, arimán, asmodeo, belcebú, belial o beliel, demonche, demonio, demontre, diablo, leviatán, lucifer, luzbel, maligno, mamón, mefisto, Mefistófeles, padre de la mentira, príncipe del mal, príncipe del mundo, satán, satanás, sumo mal. Y en el Apocalipsis, se le identifica con varios apelativos: Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. (Ap 12,9)

Existe una indudable relación entre algunos de sus nombres y sus propias actuaciones. Se le llama dragón porque echa fuego por la boca, y sabemos que echar fuego por la boca, nosotros se lo atribuimos a la persona que por sus expresiones, su enojo, su ira y sus insultos o sus críticas despiadadas, trata de hundir a otro. También se le llama serpiente ya que este animal se enrosca y es venenoso, lo mismo que la persona complicada, que se enrosca, que no hace las cosas fáciles, que nos puede salir por cualquier lado, que dice una cosa y hace otra, que no son claras sus intenciones, o que es difícil de tratar. Por otro lado, también la serpiente es venenosa y hay personas que parece que tiene veneno en su lengua. Se le llama también diablo del griego diábolos”, que significa una mente doble y perversa; y el nombre de seductor se le aplica, porque trata de seducirnos, apareciendo como Ángel de luz, y presentando el mal como bien y viceversa, para confundirnos y hacernos caer.

Fue el Señor el que lo denominópadre de la mentira, cuando dijo: Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira (Jn 8,44). Y este padre de la gran mentira, tiene su propia teología moral, que como no podía ser de otra forma, está basada en el sofisma y en la mentira, en la gran mentira que es el mismo. Thomas Merton se ha ocupado de este tema y de sus ideas sobre él, sacamos estos párrafos:

Primero: El demonio tiene todo un sistema teológico y filosófico que explicará a quien quiera escucharle, que las cosas creadas son malas, que los seres humanos son malos, que Dios creó el mal y que quiere directamente que los hombres sufran el mal. Según el demonio, Dios se alegra del sufrimiento de los hombres y, de hecho, todo el universo está lleno de miseria, porque Dios lo ha querido y planeado de este modo”. “Quienes escuchan este tipo de cosas, las asimilan y disfrutan de ellas, se forman una noción de la vida espiritual, que es una especie de sinopsis del mal.

Segundo: La teología moral del demonio empieza con el siguiente principio: El placer es pecado. A continuación lo expresa de esta manera: Todo pecado es placer. Más tarde indica que el placer es prácticamente inevitable y que hay en nosotros una tendencia natural a hacer cosas que nos agradan, de ello deduce que todas nuestras tendencias naturales son malas y que nuestra naturaleza es mala en sí. Y nos lleva a la conclusión de que absolutamente nadie puede evitar el pecado, puesto que el placer es inevitable.

Tercero: Por último como era de esperar, la teología moral del demonio concede una importancia de todo punto insólita al… demonio. De hecho muy pronto se descubre que el demonio ocupa el centro mismo de todo el sistema, que está detrás de todo, que mueve a todas las personas en el mundo, excepto a nosotros, que trata incluso de controlarnos y que tiene todas las posibilidades de hacerlo, porque como se comprueba ahora, que su poder es igual al de Dios. En una palabra, la teología del demonio, es pura y simplemente, que el demonio es dios.

El demonio está movido por su intenso odio al ser humano, para tratar de dañar en el al Señor. Es falso pensar: si le dejo en paz, también él me dejará en paz, jamás nos dejará en paz ni se dará por vencido. El demonio goza de un determinado poder, hasta el límite que Dios le permite, porque podemos estar seguros de que jamás seremos tentados de una forma superior a nuestra fuerzas de resistencia. Dios permite la existencia del demonio, a fin de que sus tentaciones vencidas sean los méritos que nos lleven a la vida eterna. Tengamos siempre presente que si no lo resistimos, el puede jugar con nosotros como los niños con las canicas, y sin embargo, su poder no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero simple criatura; no puede impedir la edificación del reino de Dios, escribe Sanz Bermejo. Por otro lado, nosotros contamos con un potente aliado, tan criatura espiritual como él, que es nuestro ángel de la guarda.

En su actuación, lo primero que estimula el demonio es la imaginación, e introduce el desasosiego por medio de representaciones que halagan el amor propio. El encuentra un poderoso aliado en la propensión a soñar que todos tenemos, aunque él no puede penetrar directamente en la inteligencia y en la voluntad. Estas facultades le son inaccesibles. En ellas solamente Dios penetra. Los ángeles tanto los buenos como los caídos o rebeldes, tienen libre acceso a la imaginación, a la memoria y a la sensibilidad del hombre, pero no pueden llevar más allá su dominio, nos dice Georges Huber.

Santa Teresa de Jesús escribía: Terribles son los ardides y mañas del demonio para que las almas no se conozcan ni entiendan sus caminos. No hay encerramiento tan encerrado adonde él no pueda entrar, ni desierto tan apartado a donde deje de ir. Por muy sagrado que sea un lugar, por ejemplo una capilla con el Santísimo expuesto, él puede estar ahí. Por nuestros pecados anteriores, el demonio conoce nuestros puntos flacos, los fallos y fisuras de nuestra naturaleza caída, unas veces curada y otras con las heridas todavía abiertas. Con nosotros sabe por dónde atacar en cada momento; con el Señor, en la tierra, actuaba a ciegas. Solo podía improvisar.

Entre sus técnicas de ataque, alguna veces nos sugiere el deseo de acometer grades empresas de tremendo esfuerzos espirituales, que prevé no cumpliremos, y esto para apartarnos de continuar otras más modestas, pero que llevaríamos hasta el fin; no le importa que se tomen muchas resoluciones con tal de que ninguna se cumpla. Continua diciendo San Francisco de Sales: A veces se deja lo bueno para buscar lo mejor y sucede que dejando lo uno, no se encuentra lo otro; más aprovecha el hallazgo de un pequeño tesoro, que la codicia de otro grande que hay que buscar.

Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.
Juan del Carmelo

CONSTRUYEN UNA CAPILLA PARA EXORCISMOS EN QUERÉTARO ANTE AUMENTO DE POSESIONES


POR ORDEN DEL OBISPO, JUNTO A LA CATEDRAL

El obispo de Querétaro, monseñor Mario de Gasperín, en México, acaba de consagrar una capilla que será utilizada principalmente para la celebración de exorcismos y que está dedicada a las Benditas Ánimas del Purgatorio. México es uno de los países más volcados desde hace años en el ministerio de la expulsión de demonios.

A un costado de la catedral de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, en Querétaro (México), y tras ocho meses de trabajos, se ha erigido y ha sido consagrada la primera capilla que será usada casi en exclusiva a la práctica de exorcismos. El pasado día 6 de febrero, el propio obispo de la diócesis, monseñor Mario de Gasperín, consagró el templo dedicado a las Benditas Ánimas del Purgatorio.

Según informa el diario Zócalo de México, la nueva capilla ha sido sufragada con fondos de la propia diócesis de Querétaro y con aportaciones de los fieles. Si bien este espacio estará destinado de forma específica para la práctica de exorcismos, también «tendrá la función de ser un oratorio personas para sacerdotes o para personas que estén en retiro espiritual», según describe el rector de la basílica catedral, el padre Rogelio Cano.

Querétaro, marcada por los exorcismos.
No es casual que haya sido en Querétaro. No en vano, en 2004 el prelado ya se vio en la necesidad de crear un Ministerio del Exorcismo en su diócesis como consecuencia del «crecimiento de los fenómenos relacionados con las personas víctimas de maleficios, posesiones, obsesiones y opresiones», según explicaron sus portavoces. Y las cifras que reportaba entonces el obispado eran para alarmarse: más de 400 casos de posesión diabólica entre 1999 y 2004.

Ese mismo año de 2004, el cardenal Norberto Rivera, inauguraba el I Encuentro Nacional de Exorcistas y Auxiliares de Liberación, al que acudieron unos 500 participantes, de entre los cuales destacaba como ponente el padre Gabriel Amorth, fundador de la Asociación Internacional de Exorcistas.

En la actualidad, en México se realizan hasta cinco exorcismos diarios y todas las diócesis tienen sacerdotes destinados a este ministerio. En Querétaro son cuatro.

Primero, al psiquiatra.
El vicario general de la diócesis de Querétaro, el padre Salvador Espinosa, ha asegurado que lo primero ante la noticia de una posible posesión es enviar a la persona al psiquiatra «y cuando se dan cuenta de que las conductas ya no son de su área empezamos a tratarlos».

El aumento de prácticas se debe, según Espinosa, a dos causas. «La primera, que existe un número de personas que acuden con brujos, curanderos o personas que dicen tener poderes especiales. La segunda, la pérdida de valores y de fe». A este respecto, el padre Rogelio Cano añade que el demonio de la lujuria «está extendido por todas partes, es el que más problemas de conducta nos ha causado».

Reforma del Rito.
En 1999, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos presentó el nuevo rito de Exorcismos que, según el entonces prefecto, el cardenal Jorge Medina Estévez, no constituía un cambio sustancial respecto al aprobado en 1614 ya que «entre el rito anterior y el nuevo hay una gran continuidad; no existe un cambio radical. El Lenguaje es más sobrio; hay menos adjetivos, pero la expresión de la fe en el poder de Dios para expulsar el demonio es la misma en ambos casos».
Nicolás de Cárdenas/ReL

Nota: Sobre la Reforma del Rito, lo que dice el cardenal Jorge Medina, es completamente opuesto a lo que manifiesta en sus reportajes el p. Gabriel Amorth que puedes ver en este mismo blog. JMPC

LAS RECIENTES APARICIONES MARIANAS EN EL CAIRO CUENTAN CON EL RESPALDO DEL OBISPO COPTO


20.000 PERSONAS VIERON EL FENÓMENO

Unas 20.000 personas asistieron el pasado mes de diciembre a una supuesta aparición de la Virgen María en El Cairo, junto a la iglesia copta-ortodoxa de Santa María y San Miguel. Anba Theodosius, el obispo copto del lugar, ya se ha manifestado a favor de reconocer el hecho como auténtico y de interpretarla como una consolación en tiempos de persecución.

La religión predominante en Egipto es la musulmana. Los cristianos son apenas el 10% de la población. No hace muchas semanas algunos valientes medios de comunicación tuvieron la audacia de revelar la persecución que en esa tierra padecen no pocos de esos cristianos (quema de iglesias, vejaciones y violaciones a los derechos humanos, especialmente al de libertad religiosa, etc.).

Pero han recibido un «bálsamo espiritual» pues, según parece, la Virgen María se les apareció. No la vieron uno o dos sino 20.000 personas, cristianos y musulmanes, y además la grabaron y subieron el video a YouTube (al respecto, la revista francesa Famille Chrétienne publicó un artículo en su número del 30 de enero de 2010).

Una mujer coronada.
¿Cómo empezó todo? Hacia el 10 de diciembre de 2009, un musulmán propietario de un café cercano a la iglesia copta-ortodoxa de Santa María y San Miguel, en El Cairo, ve una extraña luz sobre la iglesia. Eran las 8:30 p.m. Pasan los días y se va corriendo la voz. Hassan, el propietario del café, se da cuenta que no ha sido el único.

No pasa mucho tiempo cuando, una noche, la gente se percata del fenómeno, se empieza a congregar en gran número y son testigos de la aparición: una silueta luminosa de mujer con cinturón azul rey y una corona sobre la cabeza se posa sobre la iglesia. Y el hecho se repitió varias veces más durante ese mes de diciembre. Anba Theodosius, obispo copto-ortodoxo del lugar, no dudó en calificar el hecho de aparición mariana.

«Estas apariciones nos permiten sentir que la Virgen María está a nuestro lado», refiere Abbouna Ioustos Kamel, sacerdote copto-ortodoxo de la parroquia El Warrak, al sur de El Cairo. Es este mismo clérigo quien refiere a la revista Famille Chrétienne que la supuesta aparición mariana es una consolación en tiempos de persecución.

De hecho, durante las apariciones, según revela Abbouna Ioustos Kamel, los policías quisieron dispersar a la población, les prohibieron tomar fotos o videos, e incluso arrestaron a algunos, por temor a las conversiones.

La última aparición mariana aprobada oficialmente por la Iglesia fue la de Nuestra Señora de Laus, en la diócesis de Gap, Francia, el 4 de mayo de 2008. Las apariciones se remontan a finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII cuando la Santísima Virgen se apareció a Benedicta Rencurel, una pastorcita analfabeta, huérfana de padre desde los 7 años. Desde las apariciones de Lourdes (1862), es la primera aparición mariana oficialmente reconocida. El Santuario de Laus atrae a más de cien mil peregrinos anualmente.

Este reportaje del programa Tercer Milenio presentado por el «Iker Jiménez» mexicano, Jaime Maussán, ofrece datos interesantes sobre otras apariciones marianas en Egipto.
Jorge Enrique Mujica/ReL

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES - HISTORIA


El 11 de febrero de 1858, en la villa francesa de Lourdes, a orilla del río Gave, Nuestra Madre, Santa María manifestó de manera directa y cercana su profundo amor hacia nosotros, apareciéndose ante una niña de 14 años, llamada Bernadette (Bernardita) Soubirous.

La historia de la aparición empieza cuando Bernardita, quien nació el 7 de enero de 1844, salió, junto a dos amigas, en búsqueda de leña en la Roca de Masabielle. Para ello, tenía que atravesar un pequeño río, pero como Bernardita sufría de asma, no podía meter los pies en agua fría, y las aguas de aquel riachuelo estaban muy heladas. Por eso ella se quedó a un lado del río, mientras las dos compañeras iban a buscar la leña.

Fue en ese momento, que Bernardita experimenta el encuentro con Nuestra Madre, experiencia que sellaría toda su vida, sentí como un fuerte viento que me obligó a levantar la cabeza. Volví a mirar y vi que las ramas de espinas que rodeaban la gruta de la roca de Masabielle se estaban moviendo. En ese momento apareció en la gruta una bellísima Señora, tan hermosa, que cuando se le ha visto una vez, uno querría morirse con tal de lograr volverla a ver.

Ella venía toda vestida de blanco, con un cinturón azul, un rosario entre sus dedos y una rosa dorada en cada pie. Me saludó inclinando la cabeza. Yo, creyendo que estaba soñando, me restregué los ojos; pero levantando la vista vi de nuevo a la hermosa Señora que me sonreía y me hacía señas de que me acercara. Pero yo no me atrevía. No es que tuviera miedo, porque cuando uno tiene miedo huye, y yo me hubiera quedado allí mirándola toda la vida. Entonces se me ocurrió rezar y saqué el rosario. Me arrodillé. Vi que la Señora se santiguaba al mismo tiempo que yo lo hacía. Mientras iba pasando las cuentas de la camándula Ella escuchaba las Avemarías sin decir nada, pero pasando también por sus manos las cuentas del rosario. Y cuando yo decía el Gloria al Padre, Ella lo decía también, inclinando un poco la cabeza. Terminando el rosario, me sonrió otra vez y retrocediendo hacia las sombras de la gruta, desapareció.

A los pocos días, la Virgen vuelve a aparecer ante Bernardita en la misma gruta. Sin embargo, al enterarse su madre se disgustó mucho creyendo que su hija estaba inventando cuentos - aunque la verdad es que Bernardita no decía mentiras -, al mismo tiempo algunos pensaban que se trataba de un alma del purgatorio, y a Bernardita le fue prohibido volver a la roca y a la gruta de Masabielle.

A pesar de la prohibición, muchos amigos de Bernardita le pedía que vuelva a la gruta; ante ello, su mamá le dijo que consultara con su padre. El señor Soubiruos, después de pensar y dudar, le permitió volver el 18 de febrero.

Esta vez, Bernardita fue acompañada por varias personas, que con rosarios y agua bendita esperaban aclarar y confirmar lo narrado. Al llegar todos los presentes comenzaron a rezar el rosario; es en ese momento que Nuestra Madre se aparece por tercera vez. Bernardita narra así esta aparición: Cuando estábamos rezando el tercer misterio, la misma Señora vestida de blanco se hizo presente como la vez anterior. Yo exclamé: ‘Ahí está. Pero los demás no la veían. Entonces una vecina me acercó el agua bendita y yo lancé unas gotas de dicha agua hacia la visión. La Señora se sonrió e hizo la señal de la cruz. Yo le dije: ‘Si vienes de parte de Dios, acércate. Ella dio un paso hacia delante.

Luego, la Virgen le dijo a Bernadette: Ven aquí durante quince días seguidos. La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro.

Luego de este intenso momento que cubrió a todos los presentes, la noticia de las apariciones se corrió por toda el pueblo, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, aunque otros se burlaban.

Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858 hubo 18 apariciones. Éstas se caracterizaron por la sobriedad de las palabras de la Virgen, y por la aparición de una fuente de agua que brotó inesperadamente junto al lugar de las apariciones y que desde entonces es un lugar de referencia de innumerables milagros constatados por hombres de ciencia.

Mensaje de Su Santidad Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo. (21 Enero 2008):
[…] No se puede contemplar a María sin ser atraídos por Cristo y no se puede mirar a Cristo sin advertir de inmediato la presencia de María. Existe un vínculo inseparable entre la Madre y el Hijo generado en su seno por obra del Espíritu Santo, y este vínculo lo advertimos, de modo misterioso, en el Sacramento de la Eucaristía […]

Este mes de Febrero, nos vamos a Lourdes, al pie de los Pirineos, a la gruta de Massabielle, donde ocurrió la primera aparición de la Bienaventurada Virgen María a Bernardita Soubirous; la niña de catorce años a quien confía el mensaje de esperanza y de luz para la humanidad enferma y que sufre en el espíritu y en el cuerpo.

Las 18 apariciones entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858 se caracterizaron por la sobriedad de las palabras de la Virgen quien vino a agradecer el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado cuatro años antes por Pío IX... y como en todas ellas nos pide nuestra colaboración activa: Oración, penitencia, conversión, confianza en Dios, y que seamos humildes y llevemos gozosos nuestra cruz.

Unos 6 millones de peregrinos de 150 países van a Lourdes cada año, entre ellos 650.000 enfermos son ungidos...

¡Es la Madre, la Inmaculada Concepción, haciendo cariños a sus hijos!, para llevarlos a la iglesia de su Hijo Jesús... y son los hijos, nosotros, que nos dejamos querer y mimar por la Madre.

Al respecto Juan Pablo II escribió: "Lourdes (...) es lugar y a la vez símbolo de esperanza y de gracia en el signo de la aceptación y de la oferta del sufrimiento salvífico".

Hoy como en Lourdes, las manos siempre juntas, con el santo Rosario: en ferviente oración, redescubramos esta oración de paz”, “esta oración por la paz.
Jesús te ama.

CANCIÓN
La Reina del cielo, la Madre de Dios, en Lourdes, benigna, su trono fijó. Ave, Ave, Ave María...
Un largo rosario que el cielo labró sostiene en sus manos más puras que el sol. Ave, Ave, Ave María...
Aquí los enfermos encuentran vigor; aquí luz y vida halla el pecador. Ave, Ave, Ave María...
«Haced penitencia y ardiente oración por los pecadores que ofenden a Dios». Ave, Ave, Ave María...

EN LA FRENTE... UNA CRUZ DE CENIZA BENDECIDA


Pero los que están en la fila de la ceniza... ¡ni una mirada, ni un saludo, ni una reverencia a Dios que está escondido en el Sagrario!

El próximo miércoles 17 iniciaremos la Cuaresma, tiempo penitencial para los católicos y vemos como infinidad de personas, quizá algunas que hace mucho tiempo no han acudido a la Iglesia, se forman en largas filas para que les marquen la frente con una cruz de ceniza bendecida.

Llegan, se forman en la fila, reciben la ceniza y se van... Personas buenas, almas cándidas quizá, que siguen una tradición que tienen carácter de ritual al que pudiera caber, en su entendimiento, algo mágico y que por nada del mundo dejarían pasar esta fecha sin llevar en su frente la huella de la ceniza.

Cosa buena es que esta tradición del Miércoles de Ceniza esté tan arraigada en el corazón de los fieles católicos.

Quizá todos los que estén en la fila sepan qué es lo que significa y que de ninguna manera es, ni obligación ni Sacramento.

Quizá todos vayan meditando - ya que de eso se trata - sobre el punto filosofal de que polvo somos y en polvo nos convertiremos.

Quizá todos deseemos empezar la Cuaresma con un acto de humildad y pidiendo perdón por nuestros pecados.

Tal vez, y esto esta muy bien, pero hay "algo" que no está bien.

Veamos: hemos entrado al Templo, estamos en la Iglesia, en la casa de Dios y no parecería posible entrar en esa casa y no saludar al Dueño, al Señor, al Dios Supremo Hacedor de todas las cosas, al Rey de Reyes, el Altísimo Señor, el Omnipotente que está en infinita humildad en el Sagrario en Cuerpo y Alma. Tan auténtico como cuando caminaba por las orillas del Jordán, tan real como cuando se sentó en el borde del pozo para pedirle agua a la samaritana, el mismo Dios, el mismo Cristo.

La puerta del Sagrario está cerrada, una luz roja parpadeante nos anuncia que está ahí el Señor, Dios nuestro.

Las personas están en la fila de la Ceniza... ¡ni una mirada, ni un saludo, ni una reverencia al Dios que está escondido en el Misterio de amor que es la Eucaristía!
¿Cómo es esto posible? ¿Será más importante llevar en la frente un signo de humildad que caer primero de rodillas ante el Sagrario y aunque no lo veamos con los ojos de la carne, decirle con los del alma: "Creo en Ti, Señor, y te amo", o simplemente con las palabras de Santo Tomás: "Señor mío y Dios mío"?

Y ya que estamos en este tema diremos que ocurre lo mismo cuando algunas personas entran en la Iglesia y se van derechitas al Santo de su devoción. Se arrodillan, le piden quién sabe que cosa y se van. Tal vez no haya culpa, es falta de formación y de que no nos hayan dicho una y mil veces, hasta que nos cale, que al que tenemos que reverenciar y adorar es al Dios vivo que está presente con su Cuerpo, su Alma y su Divinidad en el Sagrario. Los grandes santos son intercesores de las gracias que pedimos ante Dios.

Tal vez también sea que creer en esto, es más difícil que creer en el poder del Santo. El culto a los Santos, - como nos dice en sus homilías Mons. George Chevort - no es obligatorio, sino facultativo. Pedirle a los Santos es como una etapa, como un escalón, no un término.

El objetivo de nuestra religión es la Santísima Trinidad que tiene derecho a nuestra adoración y de la cual proceden todos los bienes que necesitamos y el Mediador indispensable es Jesucristo, Hijo de Dios y hombre.

Glorifiquemos a Dios en sus Santos. Ahora bien, la primera de todos los Santos: no fuera de, sino en primer rango y un rango a parte, es la Bienaventurada Virgen María. La primera y aparte porque no solo es obra de Dios, sino que es la obra maestra de Dios. Es la Madre de Dios porque Ella difundió en el mundo la luz Eterna, Jesucristo Nuestro Señor.

¡Cuánta preparación y cuánta información sobre nuestra Fe nos hace falta para vivir y obrar como verdaderos cristianos!. Vivamos nuestra religión con orden y profundidad. Que seamos el ejemplo viviente para los que nos ven, que formándonos y estudiando podremos cumplir con los grandes misterios de nuestra religión tal y como nos lo enseña nuestra Santa Madre la Iglesia Católica y que imitando a los Santos entremos en esta Cuaresma con espíritu de oración y sacrificio.
Autor: Ma Esther De Ariño