jueves, 1 de octubre de 2009

IR AL CONFESIONARIO


De las sesenta glosas que llevo escritas y publicadas desde que me metí en este trabajo de blogger
He visto con asombro, que las visitas de lectores, a varias glosas en las que me he referido al tema del sacramento de la penitencia, se han disparado, llegando una de estas a septuplicar la media normal de visitas del conjunto de todas. ¿Qué quiere decir esto?
Veamos.
Lo primero de todo, es que esta estadística pone de manifiesto, que indudable este tema es de interés para los lectores. ¿Y ello porque? Si contestamos a esta pregunta desde el punto de vista puramente humano, veremos que este sacramento es el que más nos incomoda y sobre todo nos humilla. Nadie protesta cuando lo bautizan, aunque ridículamente se halla creado un movimiento de apostasía y pedido a los tribunales civiles que obligue a la Iglesia a borrarles de sus libros bautismales. Lo que no saben estas pobres gentes, es que les guste o no, estén inscritos o no, el bautismo imprime carácter.

Tampoco a nadie le molesta y siempre hablamos dentro del conjunto de personas creyentes, que tratamos de vivir en gracia de Dios, que acudamos a la iglesia para casarnos, para confirmarnos, para la eucaristía, para la primera comunión, ni para que nos impartan una absolución de carácter general, o inclusive al final que se nos administre la extremaunción, porque nada de ello nos incomoda y sobre todo no nos humilla. Pero ¡ah! confesarse es harina de otro costal.

La capacidad de perdonar le corresponde a Dios, que es el ofendido, el pecado es la contravención de la ley de Dios y es a Él, al que ofendemos. Ya en época de Jesús, los fariseos se escandalizaban cada vez que el Señor después de realizar una curación o en otras ocasiones, dijo: Y le dijo a ella: Tus pecados quedan perdonados. Los comensales empezaron a decirse para sí: "¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?. (Lc 7,48-49). Y esta capacidad de perdonar, que como ocurre en la vida humana solo le corresponde al ofendido, en este caso, solo le corresponde a Dios, y ella, esta capacidad de perdonar, le ha sido transferida a la Iglesia.

La institución por Nuestro Señor de este sacramento en la Iglesia, comienza y se describe en el Evangelio de San Juan, cuando el Señor en una de sus apariciones le dijo a sus discípulos: “La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. (Jn 20,22-23). Hay que destacar aquí que Nuestro Señor, pudo haber escogido otro momento a través de su vida pública con anterioridad a su Resurrección, para la institución de este sacramento, pero no fue así, por lo que de una forma misteriosa este sacramento lo dejó vinculado al triunfo suyo sobre la muerte, desde el momento en que lo instituyó tras su resurrección. Por lo que podemos considerar, que este sacramento, también es un triunfo de resurrección del alma que estaba muerta por sus pecados, y que también resucita a la vida de la gracia.

Inicialmente se propagó la práctica de limitar el acceso frecuente a este sacramento, para evitar abusos, pero San Juan Crisóstomo no veía con buenos ojos esta restricción y otorgaba sin descanso el perdón de los pecados a los fieles que le llegaban arrepentidos. Estas restricciones en la administración de este sacramento fue aumentando en el siglo III y fruto de estos excesos, fue la herejía de Montano, que manifestaba la idea de no perdonar los pecados, para que los demás no pecasen más, a esta herejía lamentablemente se adhirió Tertuliano.

Estas restricciones y el rigor en el acceso a este sacramento, dio origen a la creación de la llamada Orden de penitentes, constituida por las personas que estaban en régimen penitencial, y a las que le habían sido perdonados sus pecados pero habían de cumplir la penitencia. Los penitentes, mantenía un tiempo largo de renuncia al mundo, semejante al de los monjes más austeros. Según la región, los penitentes llevaban un hábito especial o la cabeza rapada. El tiempo penitencial equivalía a un estado de excomunión, el penitente no podía comulgar. Al término de este periodo, el penitente era reconciliado con la Iglesia, lo cual es el signo de la reconciliación con Dios. En toda esta época inicial, solo cabía ejercitar la reconciliación del pecador una sola vez en su vida.

Más tarde, aparecieron los manuales de pecados o manuales penitenciales, algunos de los cuales fueron redactados por Padres de la Iglesia como San Agustín. Los manuales penitenciales establecían la penitencia según el pecado cometido y fueron muy importantes para evitar el "abaratamiento del perdón" y el relajamiento del compromiso cristiano. Avanzando históricamente en Irlanda se fue abriendo paso una forma de reconciliación, con la fórmula de una penitencia privada con un sacerdote. La forma actual de este sacramento, parte del Concilio de Trento, en el se da la confesión, por parte del penitente, y la absolución, por parte del sacerdote que preside el Sacramento y representa a Nuestro Señor. A este respecto se cuenta la anécdota de la reina Isabel la católica, que dada su autoridad humana con antiguos confesores tenía la costumbre de recibir el sacramento sentada. Cuando por primera vez la confesó el que luego sería Cardenal Cisneros, la obligo a que se confesara de rodillas, pues él representaba en ese momento a Cristo. La reina lo comprendió y humildemente se arrodilló.

En el confesionario el culpable que confiesa jamás es condenado, sino sólo absuelto. Pues quien se confiesa no se encuentra con un simple hombre, sino con Jesús, el cual, presente en su ministro, y nos cura como hizo en su tiempo con el leproso del Evangelio (Mc 1,40-42).

A todos nos cuesta confesarnos, me decía un amigo que para él había dos cosas muy duras en la Iglesia católica, una la aceptar del misterio de la transustanciación en la Eucaristía, porque es ir abiertamente contra nuestra razón y contra nuestros sentidos humanos y apoyarse solo en la fe, y la otra era la de confesarse. Excusas nunca nos faltan y como ocasiones frecuentes de confesarse raramente se presentan, vamos demorando y demorando el acercarnos a un confesionario.

Por otro lado todos tenemos la tendencia a minimizar nuestras faltas, sean estas de la naturaleza que sean: Pensamientos, ofensas, palabras, mentiras, deudas, engaños, sexo, odio, rencor…etc. Las analizamos para ver su dimensión, y nos refugiamos en la falta de intencionalidad por nuestra parte, o en el tamaño de la falta, o en el tiempo que ha pasado, como si este tuviese la virtud de lavar la falta, pero estas excusas y argumentos que mentalmente nos creamos nosotros mismos, nunca acaban de tranquilizarnos. Y luego tenemos también, las excusas para no ir al confesionario, como: ¿De qué vale vaciar el saco de los pecados, si luego voy a volver a llenarlo?

Pero todo está en relación a los tragos de pasar la vergüenza: ¡A mis años, tenerme que acusar de esto!, como si los pecados según su clase solo fueran propios de una determinada edad y el terrible trago de la humillarse y de rodillas soltar el trapo. No hay virtud más perversa que el orgullo cuya antítesis da lugar a la virtud más excelsa de todas que es la humildad, la cual solo se adquiere por medio de la humillación. ¿Qué pensará de mí el confesor? Lo cual, nos fuerza a confesarnos con el padre Topete, que será el primero desconocido con el que topamos.

Me comentaba una vez un confesor, que a sus ojos, lo que más admiraba y le engrandecía a un hombre, era aquel que después de muchos años tenía el valor de acudir al confesionario. Todo el que se confiesa, es digno de admiración, por su valor en vencer todas las trabas mentales que el demonio nos pone a todos. Y ese valor tendrá su recompensa futura y la actual de sentir después de la confesión, la sensación de bienestar que uno siente al haberse quitado un peso de encima. El haber liquidado con el banco la hipoteca que tanto nos ha había estado agobiando durante años. La paz y tranquilidad que se siente, después de haber pasado por una operación a vida o muerte o haber salido del acecho de un tumor maligno, y el médico le dice a uno: Amigo está Ud. ya sano como una manzana y fuerte como un toro.

Y todo ello, es el fruto que percibimos de la tremenda misericordia divina, que se desborda en amor sobre todos nosotros, porque Dios repudia el pecado pero ama al pecador contrito de sus pecados, y está con los brazos abiertos esperando que le solicitemos su perdón.

Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios le bendiga.
Juan del Carmelo

SOLUCIONES INTELIGENTES


Ideas positivas o negativas, estados emocionales favorables o desfavorables, argumentos alentadores o depresivos.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que, por lo general, el problema de la mayoría de las personas no es que carezcan de recursos. Su principal dificultad suele ser que carecen del necesario control sobre los recursos personales que ya poseen.

Acudamos a una comparación. El director de una película, o de un reportaje televisivo, puede obtener efectos muy distintos de una misma realidad que está filmando. El ángulo y el movimiento de la cámara, el tipo de música de fondo y su volumen, el color y la calidad de la imagen, etc., pueden crear en el espectador impresiones enormemente diferentes. Hay todo un conjunto de detalles que influye mucho en los sentimientos que una misma realidad puede generar en quien la vive o la presencia.

Algo parecido sucede con el mundo interior de cualquier persona. Dependiendo de cómo se utiliza la cámara con que observamos lo que nos sucede, o la música con la que acompañamos esa mirada, o los diálogos que establecemos en nuestro interior, una misma situación objetiva puede generar en nosotros efectos subjetivos muy diversos. Puede ponernos en pantalla ideas positivas o negativas, estados emocionales favorables o desfavorables, argumentos alentadores o depresivos.

Usar la inteligencia.
Aunque quizá sea simplificar un poco, puede decirse que cabe vivir de dos maneras. O bien se deja que la mente siga su curso al son de lo que espontáneamente surja ante lo que nos sucede, o bien se opta por dirigir conscientemente nuestra actividad mental. Esos dos estilos corresponden, por decirlo de modo sencillo, a dos niveles de uso de la inteligencia: la inteligencia simple y la inteligencia guiada inteligentemente. Lo verdaderamente inteligente - pido disculpas por la redundancia - es lo segundo: implantar en nuestro interior los estilos intelectuales y emocionales que consideremos mejores (o más adecuados a nuestra situación).

Controlar los sentimientos.
Todos tenemos experiencia de cómo el simple hecho de dar vueltas a un pensamiento negativo (ya sea de envidia, rencor, victimismo, crítica exacerbada, tristeza, etc.), acentúa y amplifica nuestras percepciones negativas sobre la realidad en cuestión. Si se sigue así un poco de tiempo, ese diálogo interior nos acaba llevando, por su propia dinámica, a una situación en la que probablemente el asunto quede fuera de toda proporción sensata. ¿A qué se debe? Sin duda, en gran parte a la fuerza de nuestras imágenes mentales. Y esas imágenes mentales no estaban al principio, las hemos aportado nosotros. Nos hemos ido haciendo una película en la que la imagen, la música y los diálogos nos han conducido a un estado emocional muy negativo, muy poco real y que nos puede perjudicar mucho. ¿Cuál es la solución? Llegar a ser el director de esa película, no un simple espectador.

Tomar el mando.
¿Te has visto alguna vez atormentado por un diálogo interior incesante, por una de esas situaciones en las que la mente gira a gran velocidad y parece casi imposible de parar? Muchas veces nuestra mente dialoga consigo mismo de modo interminable, sopesando pros y contras de una decisión intrascendente, buscando un nuevo argumento para darnos la razón en una antigua discusión sin importancia, o acumulando agravios sobre determinada persona a la que deberíamos tratar con afecto y comprensión.

Haz un esfuerzo por hacerte con el mando de esa voz, de esa música y de esas imágenes. No dejes que se te llene la cabeza de ideas recurrentes sobre tus grandes cualidades advertidas o inadvertidas por todos, ni sobre tus grandes limitaciones igualmente advertidas o inadvertidas por todos, ni sobre los grandes defectos o cualidades de los demás, lo que te han hecho o dicho o dejado de decir.

¿Te hablas a ti mismo constantemente con un tono de voz quejoso, o triste, o amargo? Prueba a hacerlo con un tono más cordial, alegre y positivo. Piensa también si te hablas con un tono de voz crispado o estimulante. Piensa si te tratas con el afecto y la comprensión, y también la exigencia, con que debes tratar a cualquier amigo al que aprecias de verdad y quieres ayudar a mejorar.

Confiar en Dios.
Es la solución más inteligente para eso que te agobia. Lo que está en tus manos, hazlo. Lo que se sale de tu control, déjaselo a Dios. Él, que es tu Padre Todopoderoso y digno de confianza, sabrá qué hacer.
Autor: Alfonso Aguiló

LA SABIDURÍA EN EL OTOÑO


§ No es viejo aquel que pierde su cabello o su última muela, sino su última esperanza.
§ No es viejo, el que lleva en su corazón el amor siempre ardiente.
§ No es viejo el que mantiene su fe en sí mismo, el que vive sanamente alegre, convencido de que para el corazón puro no hay edad.
§ El cuerpo envejece, pero no la actividad creadora del espíritu.
§ Para el profano la ancianidad es invierno; para el sabio es la estación de la cosecha. El crepúsculo de la vida trae consigo su propia lámpara. Hay una primavera que no vuelve jamás y otra que es eterna; la primera es la juventud del cuerpo, la segunda es la juventud del alma.
§ Cuando una noble vida ha preparado la vejez, no es la decadencia lo que ésta recuerda: son los primeros destellos de la inmortalidad. Es estupendo ver un viejo que asume la segunda parte de su vida con tanto coraje e ilusión como la primera.
§ Para ello tendrá que empezar por aceptar que el sol del atardecer es tan importante como el del amanecer y el mediodía, aunque su calor sea muy distinto.
§ El sol no se avergüenza de ponerse, no siente nostalgia de su brillo matutino, no piensa que las horas del día lo están echando del cielo.
§ No se experimenta menos luminoso ni hermoso por comprobar que el ocaso se aproxima, no cree que su resolana sobre los edificios sea menos importante o necesaria.
§ Cada hora tiene su gozo.
§ El sol lo sabe y cumple hora a hora su tarea.
§ ¡Ah... si todos los ancianos entendieran que su sonrisa sobre los hombres puede ser tan hermosa y fecunda como ese último rayo de sol antes de ponerse!

Sabias palabras que debemos poner en práctica, no olvidarnos de que somos importantes en el lugar en donde nos toque estar, dando y recibiendo afecto.

Todas las etapas de la vida tienen su encanto y hay que saberlas aceptar y vivir.

RESTOS DEL PALACIO DEL REY DAVID


Un arqueólogo judío dice haberlos encontrado en el este de Jerusalén. Varios colegas le restan importancia, ante el debate político y científico que se abre.

Se abre una nueva polémica sobre si Jerusalén fue o no la capital del reino judío como indica la Biblia. Eilat Mazar, un arqueólogo israelí, asegura que descubrió rastros de lo que fuera el palacio del Rey David.

El tema tiene, al parecer, tiene más connotaciones políticas que científicas: ¿El reino de David tuvo o no cierta magnitud histórica? ¿Los judíos tienen allí sus orígenes o es un mito para justificar la ocupación?

Hani Nur el-Din, profesor de arqueología en la Universidad Al Quds, dice que, como él, sus colegas palestinos consideran a la arqueología bíblica como un esfuerzo de los israelíes para calzar la evidencia histórica en un contexto bíblico. Hay una especie de ficción acerca del siglo X antes de Cristo.

Pero a Mazar lo cuestionan también los arqueólogos israelíes. Ellos no creen que haya encontrado el palacio. La edificación, o lo que encontró de ella, podía ser también la Fortaleza de Sión que David conquistó a los jebusitas que gobernaban Jerusalén, o bien otra construcción.

El palacio, según un análisis realizado a las cerámicas encontradas dentro del lugar, sería del siglo X y IX AC.
Fuente: D. Clarín, InfoBAE. Redacción: ACPress.net

Si es o no es el Palacio de David, lo que no se puede negar porque la misma arqueología lo confirma es que El Rey David existió y su reinado no puede ser objetado, como tampoco puede ser objetado que el Señor Jesús al tomar forma humana escogió venir de la descendencia de David. El reinado de David tuvo fin, pero la misma Biblia dice que el Reinado de Nuestro Señor no tendrá fin jamás. Rindamos nuestra vida al Rey de Reyes y Señor de Señores y vivamos para él.

Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Yahvé de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. I Sam 17:45

Y entendió David que el Señor le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel. 2 Sam 5:12

Y edificó allí David un altar a Yahvé, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Yahvé oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel. 2 Sam 24:25

IGLESIAS CERRADAS, UNA HERIDA EN EL CUERPO DE CRISTO


El combate de la oración, según el cardenal Schönborn

ARS, jueves, 1 octubre 2009 (ZENIT.org)

Es una grave herida en el Cuerpo de Cristo que las iglesias tengan las puertas cerradas, observó el cardenal Christoph Schönborn, op, arzobispo de Viena, que dio este miércoles su tercera meditación sobre el tema Oración y combate espiritual, en el retiro sacerdotal internacional en Ars, en el marco del Año Sacerdotal.

El combate por excelencia, afirmó, es el combate de la oración, pero el combate de la oración es también la cuestión del lugar de la oración.

El cura de Ars, instruyendo a sus parroquianos, exclamaba mirando al tabernáculo: “¡El está ahí, está ahí!”. Esta es para nosotros, subrayó el predicador, una invitación constante a aprovecharnos de ello.

Sin embargo, reconoció, en Austria, mantenemos una lucha constante para conservar nuestras iglesias abiertas, accesibles a los fieles y a los otros que buscan, pues es una grave herida en el Cuerpo de Cristo que las iglesias tengan las puertas cerradas.

Haced todo lo posible, y lo imposible - recomendó el cardenal Schönborn -, para permitir a los fieles y a las personas que buscan a Dios - y que Dios espera - tener acceso a Jesús en la Eucaristía: ¡no cerréis las puertas de vuestras iglesias, por favor!”.

“¡No lo comprendo - insistió el arzobispo de Viena --, esto no es soportable! Mucha gente no va ya a misa, es demasiado complicado para ellos, no saben más, esto se les ha hecho extraño, pero se constata una cosa: vienen a la iglesia si está abierta, para encender una vela,, o la abuela viene con sus nietos, no van a misa pero vienen a encender una vela ante la Virgen que les acogerá. ¡Dejemos nuestras iglesias abiertas!”.

Y añade: “¡No es malo que el sacerdote sea sorprendido en flagrante delito de oración ante el tabernáculo!”.

El cardenal austríaco confió a sus hermanos sacerdotes del mundo entero este recuerdo de infancia: En Vorarlberg, por la tarde, había una luz en la iglesia: era el señor cura que rezaba allí. Esto quedó grabado en mi memoria. Y concluyó: El combate de la oración es verdaderamente el combate de nuestra vida.

¡GRACIAS, POR HABER DICHO QUE SÍ!


Meditaciones del Rosario.
Primer Misterio de Gozo. La Anunciación del Ángel a la Virgen.

Eres la misma que habías renunciado a ser madre: del Mesías y de otros posibles hijos, porque Dios te pidió ser virgen. Pero Él hizo que pudieras seguir siendo virgen y que al mismo tiempo fueras madre de Cristo y madre de todos los hombres. Dios es un ladrón muy singular. Algunos roban y no devuelven. Son la mayoría. Algún ladrón, arrepentido, devuelve lo que ha robado o parte de lo que ha robado. Pero Dios devuelve lo que robó multiplicado al ciento por uno. En ese sentido yo quisiera que Dios me robara todo para aumentarlo al cien por cien.

¡Gracias, por haber dicho que sí!

Un día llamaron a la puerta de una casita de Nazareth. La niña abrió la puerta y escuchó al mensajero que le pedía de parte de Dios: Se solicita una madre para el redentor de los hombres. ¿Aceptas ser su madre...?

Todos los hombres de todos los tiempos, encadenados, infelices, destinados al castigo eterno, rodeaban la casita de Nazareth. Gritaban angustiosamente a la niña inocente y asustada: Di que sí, dilo pronto, y estaremos salvados... La respuesta fue tan sencilla como firme: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Hoy todos los hombres decimos a aquella mujer: ¡Gracias, madre, por haber dicho que sí.

Yo me uno a ese coro de voces que le dan las gracias. Santa María de Guadalupe es el nombre de aquella maravillosa Niña que nos fue quitando las cadenas de las manos y las cadenas del cuello; la que nos ha abierto a cada uno las puertas de la gloria, hasta el punto de ser invocada como Puerta del cielo. Hay que decirle con el corazón: ¡Gracias, Madre, por haber dicho que sí.

El de María.
María es un alma de aceptación: Pasó por el susto, la sorpresa y la alegría del llamado como tú. Dijo sí con unas palabras hermosas que eran su fórmula de consagración: He aquí la esclava del Señor...” En esas palabras había entrega total, confianza plena, amor muy hondo... ¿cómo tú?

Alma que alimentaba el amor y vivía del amor en su vida.
Una lámpara en que reponía el aceite, una hoguera en que renovaba la leña para alimentar la llama. El aceite era la oración rica, jugosa, apasionante... ¿cómo tú? Y el sacrificio por amor la leña de la hoguera. Todas las cosas que hacía llevaban un sello: Amor a Dios. Todo era razón y motivo para amar: una escoba, un puchero, un cántaro. ¿Para ti también?

Vivía de amor; era su respiración, su vida, su sentido. Sin el amor a Dios, a su hijo, a san José, a las almas, su vida no era nada... ¿cómo tú?

Y María era feliz en medio del dolor, del trabajo, de la sencillez de su vida. ¿Cómo tú?

Alma que de su consagración hizo su vida, su por qué, su alegría.
Demostró que una vida entregada a Dios por amor es una vida hermosísima, muy valiosa, muy rica, digna de imitarse. Tú eres uno de esos imitadores, imitadoras...

Tienes que seguir demostrándote a ti y al mundo que tu vida dedicada a Dios y a los hombres es muy hermosa, valiosísima, riquísima, digna de vivirse e imitarse.
Autor: P Mariano de Blas LC

EXISTENTES


ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VIDA QUE NOS ES DADA

ECLESALIA, 01/10/09.-
1. En arjé, en el principio de este universo en que vivimos fue el big bang, hace 13´600 millones de años. En un punto infinitesimal mucho más pequeño que la punta de un alfiler, en un instante de tiempo infinitesimal inimaginable, explosionó toda la energía contenida en miles de millones de estrellas y todos los astros conocidos y en los rayos gamma, neutrinos y todas las partículas que pueblan, han poblado y poblarán este universo.

-Todos estamos formados de la misma energía primordial, de las mismas partículas elementales, de la misma materia.
-Y vio dios que era bueno.
-Y el universo cantó agradecido.

2. El principio del planeta Tierra, hace 4´500 millones de años, fue de restos de una estrella que explotó antes, llamada Tiamat, y es un planeta pequeño, girando alrededor de una estrella amarilla mediana llamada Sol, en uno de los brazos de una galaxia de regular tamaño llamada Vía láctea, entre los cientos de miles de galaxias conocidas en el Universo presente.

-Todos en la tierra procedemos del polvo de estrellas apagadas y habitamos un único planeta.
-Y vio dios que era bueno.
-Y el planeta tierra cantó agradecido.

3. En este planeta minúsculo dentro del universo apareció el milagro de la vida hace 3´800 millones de años: fue un alga unicelular procariota - sin núcleo - capaz de reproducirse a sí misma y generar oxigeno y enviarlo a la atmósfera y, gracias a ello, que la vida se multiplicara después. Y el reinado de esta minúscula alga, el milagro de esta vida simple y generadora de oxígeno, duró 1´700 millones de años, hasta que, para asegurar la reproducción en condiciones más adversas, pareció la vida unicelular eucariota, - con núcleo -, hace 2´100 millones de años. Y luego apareció la maravillosa vida pluricelular, con células especializadas para mantener y reproducir esa vida cada vez más compleja en condiciones cada vez más variadas, y se formó el mundo de los seres vivos aquí, en el planeta Tierra. Un milagro más en la escala del universo conocido por las condiciones ambientales que requiere para su sobrevivencia.

-La vida celular es fuente de toda la vida que se extiende por toda la tierra.
-Y vio dios que era bueno.
-Y la vida unicelular y pluricelular cantaron agradecidas.

4. Hace tan sólo 65 millones de años hubo un cambio climático importantísimo en el planeta Tierra, tal vez debido a una catástrofe planetaria por la llegada de un gran meteorito, que acabó con los grandes bosques y vegetación que le poblaba. Y también cambió la fauna que se alimentaba de ellos, representada en los diplodocus y otros grandes animales de su época. Y llegó la hora de los mamíferos que tomaron la iniciativa de poblar la tierra. Y de ellos surgieron los primates, antepasados de los homínidos.

-Gaia, la madre tierra planetaria, organizada para asegurar su sobrevivencia, modificó la primacía de sus pobladores.
-Y vio dios que era bueno.
-Y los mamíferos y los primates cantaron agradecidos.

5. Hace 7 millones de años aparecen unos mamíferos Hominoideos, y hace 3 millones de años los Australopithecus, y hace tan sólo 1 millón 800 mil años el mamífero del género Homo: Homo erectus y Homo habilis. Y así siguió el proceso evolutivo humano hasta nuestros días.

-Los seres humanos compartían con los otros seres los bienes que se encontraban en la tierra.
-Y vio dios que era bueno.
-Y los antepasados de los humanos actuales cantaron agradecidos.

6. Hace 100 mil años, una de las clases de Homo, el Homo sapiens, habitante de África, sale de ese continente para poblar el resto del planeta. Pero, a la vez, acaba con las diferentes clases de Homo existentes, como los neardenthales en Europa y los diferentes Homo pobladores de Asia, y se impone como especie única hace apenas 35 mil años. El Homo sapiens ha comenzado a ser también Homo demens (Hombre demente, como demonio destructor), de manera que le podemos llamar, a partir de ese momento Homo sapiens/demens.

-Y el homo sapiens/demens fue poblando toda la tierra.

(Es probable que poco después de esta fecha, hace unos 30 mil años, este Homo inicie el poblamiento del continente Abia Yala o Indoamérica en el que habitamos, aunque los primeros poblamientos confirmados en el Continente son de hace 14 mil años en Monte Verde, Chile).

No sabemos si todavía vio Dios que era bueno o no, aunque aceptó como experiencia de libertad esa experiencia cainita - Caín matando a Abel, tal como aparece en los primeros capítulos de la Biblia -. Lo que sí confirmamos con esta experiencia de imposición humana aniquiladora de una especie humana sobre otras, es que la apoptosis y la necrosis forman parte del proceso de evolución en cuanto especie. O, dicho de otra manera, se cumplen las leyes de la evolución biológica presentadas por Darwin. Por eso, a pesar de todo, seguimos cantando Gracias a la vida, pues, entre otras cosas, si no, no estaríamos nosotros aquí.

7. Hace unos 40 años, apenas nada en la caminata de la evolución cósmica, biológica y humana, a finales del siglo XX de la Era cristiana, a partir de la década de 1960 en adelante, el Homo sapiens/demens destruye la vida del planeta Tierra a un ritmo superior a todo lo antes existente. Miles y miles de especies vegetales y animales, que han tardado millones de años en aparecer y mantenerse en la existencia, son aniquiladas estas últimas décadas por este Homo sapiens/demens que somos nosotros, los actuales habitantes del planeta Tierra. El afán de lucro, la ganancia económica por la ganancia económica del sistema capitalista dominante, convierte al planeta Tierra en mero instrumento de negocio capitalista, prevaleciendo la razón instrumental sobre cualquier otra. El cambio climático es una de sus consecuencias.

Es de esperar que Gaia, la Madre Tierra como un todo planetario, reaccione también ahora y haga desaparecer a esta especie depredadora y aniquiladora que la destruye y maltrata y coloque en su lugar preeminente a otras especies que respeten nuevas formas de vida, a no ser que los humanos actuales reaccionemos antes. Al fin, 100´000 años, que es la edad de esta especie Homo sapiens/demens que somos nosotros, son pocos años en la escala biológica, y puede desaparecer y ser sustituida por otras especies más respetuosos y cuidadoras del entorno biológico. Lo sucedido hace 65 millones de años con los diplodocus y otros enormes animales que dominaban sobre la Tierra, cuando fueron sustituidos por los mamíferos, es un muy buen ejemplo de ello.

Por todo esto, ¿Podemos cantar todavía Gracias a la vida que me ha dado tanto”? Ustedes, ¿qué dicen?

NO: porque la destrucción de los bosques, de los casquetes polares, de numerosos ríos y lagos, de gran cantidad de especies valiosas… no lo permite.
: porque todavía existen Homos, hombres y mujeres, que mantienen la defensa de la vida como principio de su actuar, y se organizan y crean instituciones para conseguirlo, y denuncian y aclaran a los demás lo que sucede y sus consecuencias, y trabajan y luchan por cambiar este sistema económico mundial depredador al máximo en beneficio de unos pocos nada más.
Ángel Arnaiz Quintana

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

UNA ROSA DE AMISTAD


Era en Estados Unidos durante la segunda guerra mundial, y era un botón de rosa lleno de vida, pugnando por abrirse y llegar al máximo de su belleza. La familia Ninomiya, familia japonesa, derramó lágrimas de gratitud.

Conrad Holster, vecino de la familia en las cercanías de San Francisco, California, la había cultivado para darles la bienvenida. Y no sólo había cultivado esa rosa, sino que había cuidado del vivero de los Ninomiya durante los cuatro años que habían pasado en el campo de concentración.

La familia japonesa había comprado tierras cerca de San Francisco. Junto con su vecino, Conrad Holster, un norteamericano, habían cultivado rosas. Cuando estalló la guerra, los japoneses fueron internados en campos de concentración. Conrad, el vecino, cuidó como propio el vivero de ellos.

Lo que hizo de esa rosa todo un símbolo es que floreció en el tiempo en que el Japón había bombardeado a Pearl Harbor, puerto de la ciudad de Honolulu, y la familia Ninomiya era una de muchas familias japonesas bajo sospecha, lamentablemente odiadas por los norteamericanos. Pero este vecino vio más allá de su raza, su cultura y su religión.

«La amistad - dijo alguien metafóricamente - es la rosa con que se enriquece nuestro pobre barro humano». Y es que la amistad verdadera, cuando es pura y profunda, supera todas las diferencias que nos separan.

El proverbista Salomón expresó algo muy interesante acerca de la amistad: «En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia» (Proverbios 17:17).

Si la amistad que decimos tener distingue entre uno y otro - entre un norteamericano y un japonés, entre un rico y un pobre, entre un letrado y un analfabeto, entre un católico y un protestante -, entonces no es amistad. El que ama sólo a los que están de su lado no tiene más que amor por conveniencia.

Jesucristo dijo: «Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen» (Mateo 5:43‑44). Si Cristo exige amor aun hacia el enemigo, ¡cuanto más hacia el que está separado de nosotros sólo por alguna diferencia de opinión!

Si nos falta amor - amor entre esposo y esposa, entre padre e hijo, entre un pueblo y otro, entre una religión y otra -, es porque no tenemos en nosotros el amor puro de Dios. No suframos más con odio. Cristo quiere cambiarnos con su amor.
Por: El Hermano Pablo

APALEADO POR SU PADRE, ABANDONADO POR SU MADRE, MALTRATADO EN EL ORFANATO... NO ODIA


TIM GUÉNARD, AUTOR DE «MÁS FUERTE QUE EL ODIO»

Cuando tenía tres años su madre le abandonó atado a un poste de electricidad. A los cinco años su padre le dio una paliza que le retuvo en un hospital hasta los siete años. El resto de su infancia la pasó de una casa de acogida a otra, hasta que, ya en la adolescencia y tras varias estancias en la cárcel para menores, vivió la ley de la calle para subsistir.

Con esa vida, lo único que animaba Tim Guénard a seguir era el deseo de matar a su padre. Pero el «Big Boss» - como llama a Dios - y el encuentro con personas clave hicieron que su camino diese un giro de 180 grados hacia el perdón y el amor.

Tim Guénard fue un niño rechazado y maltratado por las personas que más le importaban: sus padres. Como su familia no quiso hacerse cargo de él, entró en un orfanato a los siete años donde tampoco nadie lo quiso adoptar. Sufrió el maltrato y el desprecio de las personas encargadas de su cuidado y acabó en un hospital psiquiátrico por un error administrativo. De allí fue a parar a un reformatorio, donde aprendió a pelear y a odiar al mundo entero… Sólo las ganas de matar a su padre le mantuvieron en pie, convertido ya en todo un delincuente de 12 años.

El círculo vicioso siguió su curso con más huidas, maltratos físicos, vivencias en la calle, una violación y las mafias de la prostitución. Pero a los 16 años, una jueza - «la señora jueza» - fue la primera persona que realmente se ocupó de él; le consiguió un trabajo como aprendiz de escultor de gárgolas y, con esta profesión, Tim comenzó a ser alguien.

Tras cumplir la mayoría de edad, el encuentro con otras personas clave le llevaron por un camino de renovación, de perdón y superación de aquella dramática espiral que asoló toda su vida.

Apoyado en el «Big Boss», Tim es hoy un hombre de casi 50 años, que vive en el sudeste de Francia, cerca de Lourdes, y que está felizmente casado con Martine, con quien tiene cuatro hijos. Un hombre que acoge en su propia casa a personas con problemas, a las que orienta y da ánimos para que encuentren nuevos motivos para vivir, ofreciéndoles un techo y una mano amiga. Un hombre que no olvida la promesa que se hizo en su ­adolescencia: acoger a otros con las mismas necesidades que él sufrió.

Pero la misión de Tim no sólo se desarrolla en Francia, el culmen de su renovación interior fue escribir un libro autobiográfico (Más fuerte que el odio. Gedisa, 2003), donde desgrana con sencillez y sinceridad la historia de su vida. A partir de entonces, acude a donde le llaman para narrar su experiencia, demostrándole al mundo que «el hombre es libre de alterar su destino».

-Cuando piensa en su infancia, ¿cuál es su peor recuerdo?”
El peor es haber estado tres años en la cama de un hospital por culpa de los golpes que me dio mi padre. Cuando bebía, no sabía lo que hacía y me pegaba sin darse cuenta. Lo que más me dolió es que durante ese tiempo de convalecencia, nunca tuve una visita.

-Un día en el hospital, vio que a su compañero de habitación se le cayó el envoltorio de uno de los regalos que recibió. Usted cogió ese papel y lo escondió. Cuenta en su libro que, a pesar de su situación, este simple papel le ayudó a salir adelante...”
Sí, eso fue lo que me ayudó. El papel tenía el dibujo de un tren con vagones llenos de juguetes y un oso de peluche que movía su brazo. Lo escondí en los baños del final del pasillo y todos los días me arrastraba hasta allá (no podía andar) para ver mi papel a escondidas; me daba la impresión de que el osito me decía «¡Hola Tim y que me daba las buenas noches al final del día. Para mí era la única visita (esto demuestra que lo que desechan los demás puede ser importante para otros). Ese papel me dio un poco de calor y suscitó en mí el deseo de volver a caminar. Gracias a ese esfuerzo para ver mi papel de regalo, aprendí a andar nuevamente.

-“¿Qué se necesita para superar una situación como la que describe?”
Siempre es necesaria la motivación. Yo soñaba que habían metido a mi papá en una lavadora y que llegaba todo nuevo. ¡Tenía tantas ganas de un beso!, o de una mirada, un gesto; pero tristemente nunca llegó... Un día ya no tuve ganas de eso, tuve ganas de vivir para matarlo; y el odio me dio fuerza.

-Sin embargo, insiste en que el odio y la violencia no son genéticos, ¿cómo romper ese círculo vicioso?”
Si una persona no sale de su entorno, no se da cuenta de cómo es en realidad y, por desgracia, reproduce esas actitudes inconscientemente. Cuando ves a personas que quieren y son queridas eso te ayuda a no reproducir malas conductas. Para los que no tienen cariño, ver a gente con amor es como mirar ese escaparate donde no se puede comprar. Sin embargo, puedes decir: «pues yo algún día viviré de otro modo». Yo no he reproducido la violencia simplemente porque encontré a gente que me hizo desear cosas más positivas.

-“¿Qué le permitió olvidar y perdonar?”
Ha sido un camino imprevisto en el que encontré a gente que dice en voz alta lo que tú piensas en bajito. Esos que van unos pasos por delante de ti, que han tenido una vida difícil y que ahora tienen una vida muy bella. Me preguntaba por qué y pensaba que yo también tendría una vida así en el futuro. Esa gente te da ambiciones, incluso sin que tú lo sepas. Por eso la mejor manera de ir en contra del destino es ir al encuentro de los demás; porque te dan ilusiones y te enseñan que la vida tiene otro paisaje.

-Usted acoge en su familia a jóvenes con problemas, ¿qué les ofrece a diferencia del DASS (el servicio del Estado para niños abandonados)?”
Es muy importante que esos jóvenes vean que la vida no es una fantasía, que hay otro modo de existir, que cuando uno comete un error puede pedir perdón e intentar no volver a hacerlo. Para que ellos se convenzan, lo tienen que ver en la práctica. Nosotros acogemos a los jóvenes y delante de ellos vivimos como una familia normal, por eso no es difícil para ellos imitarnos. Si fuéramos gente «perfecta» sería difícil imitarnos, pero justamente los roces que tenemos en la familia nos dan la oportunidad de crecer. Por eso, los jóvenes piensan: ¿y si yo también fuera capaz de mejorar?

-“¿Qué les diría a los jóvenes para animarlos a mirar más alto?”
A los que tienen la suerte de tener una familia, les diría que es importante respetarla, honrarla y aceptarla; que ni aquellas personas a las que más queremos son perfectas. Muchas veces pregunto a la gente: «¿Les has dicho a tus padres o a tus hijos que los quieres. Y la gente me dice: «Ya lo saben». Para criticar y decir lo malo, la gente no pone medida; sin embargo, cuando toca decir «te quiero» o «estoy orgulloso de ti» muchos se callan. Se anima a los futbolistas o a los ciclistas, pero es necesario que nos animemos entre nosotros. No es necesario ser un famoso para que alguien te anime. Y cuando los jóvenes ven eso, se producen cambios extraordinarios.

-“¿Qué influencia ha tenido su esposa sobre usted?”
Mi mujer viene de un entorno completamente distinto, en el que no había problemas ni confusiones. Ella es diferente: es sencilla y vive sin complicaciones mentales. Conocía cosas que yo desconocía, tenía valores que me atraían... a veces los extremos se atraen. Y, ante todo, tuvo una mirada bella sobre mí porque si algunas veces soy guay, otras soy muy tonto. Cuando hablábamos yo le decía: «Confía en ­mí y ya verás. Cambiaré». Algunas cosas las cambiaba fácilmente pero en otras tenía que ponerme tres o cuatro veces. Ella ha tenido la paciencia y la delicadeza de creer en mí, incluso cuando yo dudaba de mí mismo.

-“¿Y sus hijos?”
Los hijos son un regalo hermoso. Hay espejos para mirarse, peinarse y vestirse, pero el espejo para cambiar tu vida está en aquellos que más quieres. Porque uno solo no puede verse a sí mismo. No es suficiente con decirte que vas a cambiar. Los niños exigen que no te des a medias. Ser adulto es fácil, pero para ser una gran persona, se necesita a los niños. Mis hijos me decían que no hubieran querido tener otro papá y eso me hacía sentir muy orgulloso. Me decían: «Papá, has cambiado mucho, eso está muy bien, ya no te peleas». Yo les digo a mis hijos: «Si papá hace algo bien, decírselo; y si hace algo mal, también». Mi reto es mejorar cada día.

-Ha tenido momentos duros pero también luces en la oscuridad: encuentros hermosos como, por ejemplo, con la Madre Teresa de Calcuta en Roma...”
Pues yo no lo hice a propósito, no sabía ni quién era. Para mí era una anciana. Eso es otro ejemplo de lo que ha pasado en mi vida: tener encuentros que si los hubiera buscado nunca los habría vivido. Para mí son caricias del «Big Boss»; la vida no sólo te trata mal, eso únicamente pasa en las malas películas. En la vida real, cuando se escucha a la gente que se ha levantado después de vivir situaciones difíciles, uno se da cuenta de que nadie se levanta solo. Yo mismo he tenido personas en mi camino: el indigente que me enseñó a leer, papá Gaby (su padre adoptivo de los servicios sociales del Estado), la buena jueza y el padre Thomas. Todos son como regalos. El regalo más bonito en la vida son las personas que uno ha querido y quiere; y se necesita la vida entera para conocerlas.

-Cuando expone su testimonio de vida, ¿cree que ayuda a las personas que tienen problemas?”
Yo nunca pido dar ninguna charla pero hay gente que me invita. Recibo muchos correos de personas que han cambiado su vida porque se dicen: «Si Tim lo ha conseguido, yo también puedo». Mucha gente afirma que mi testimonio le ha dado sentido a su vida. Algunos han dejado de beber o de ser violentos y vienen a darme las gracias. Pero yo no he hecho nada. Por ejemplo, la gente lee mi libro y piensa: «Tim no es mejor que yo, así que igual yo también puedo cambiar». Por desgracia, se necesita tiempo para que los demás se den cuenta de las cosas, por eso la gente no tiene que desesperarse a la hora de hacer el bien. El campesino, cuando siembra, no va al día siguiente a su campo a echarle la bronca a la tierra y a pedirle que se dé prisa en dar frutos. El amor que se da en este mundo es similar: no es para gente que tiene prisa.

Seis pinceladas de Tim Guénard
§ Su oración favorita: Pedir al «Big Boss» que me ponga en el camino de los que sufren.
§ La cualidad que admira más en su mujer: Su paciencia.
§ Un proyecto de libro: Publicaré uno dentro de poco y va a sorprender, pero en el buen sentido...
§ La persona que más admira: Las personas discapacitadas.
§ Su primer pensamiento cuando se despierta por la mañana: pido al «Big Boss» que me acompañe en mis pobrezas.
§ Un libro favorito: Martin Gray, Au nom de tous les miens (En nombre de todos los míos).
Sophie Grimaldi dEsdrá/Misión
Entrevista publicada en el número 5 de la Revista Misión

miércoles, 30 de septiembre de 2009

MES DEL SANTO ROSARIO - OCTUBRE


¿Sabes que está en tus manos salvar a alguien este mes y que a su vez alguien te salve a ti?

Te estarás preguntado cómo. Te lo voy a decir: Reza el Santo Rosario este mes por las Almas del Purgatorio. Con el rezo del Santo Rosario salvas Almas del Purgatorio las que a su vez en el Cielo, orarán por ti.

¿Recuerdas cuántos familiares y amigos ya partieron antes que tú? Esos serán los primeros en irse al Cielo por tus oraciones, serán los primeros que pedirán a Dios por ti.

Las Almas del Purgatorio, por sí mismas no pueden hacer nada para apresurar su entrada a la Gloria de Dios… dependen de nuestras oraciones. Un Rosario por las Almas del Purgatorio es un Pasaporte para muchas almas, nuestra Madre del Cielo lo ha prometido. Todos pasan por el Purgatorio, nadie se salva de purificar su alma, ni la Madre Teresa o el santo más santo.

Haz algo bueno este mes, aunque no sepas rezarlo ni sepas los Misterios, sólo di un Padre Nuestro, 10 Avemarías y un Gloria. Dices tu intención y vuelves a empezar. Eso lo repites 5 veces. Dios tomará en cuenta tu buena intención. Ya, cuando tengas tiempo consíguete un folleto con los Misterios y la forma completa de rezarlo…. las almas te lo agradecerán con creces.

Con tu rezo también muchas almas terrenas se convertirán…. hay alguien que siempre se gana alguito.
Bendiciones por casa.
José Miguel Pajares Clausen

Nota: Si deseas, me lo solicitas, y te envío por tu correo como se reza el Santo Rosario… ya no hay excusas. En el perfil del blog está mi correo personal.

SEMILLA DE HACE 2000 AÑOS


Científicos israelíes hicieron germinar una semilla de 2000 años de la palmera descrita en la Biblia.

Los investigadores quieren averiguar qué es lo que resultaba tan excepcional acerca de la palmera original de Judea, muy alabada en la Biblia y el Corán por su sombra, alimento, belleza y cualidades medicinales, pero más tarde destruida por las cruzadas.

A las ocho semanas, la persistente semilla se mantenía fuerte, a pesar de que la mayoría de los granos antiguos producen plantas que mueren rápidamente.

La doctora Sarah Sallon, que dirige un proyecto sobre plantas medicinales del Oriente Medio, subraya que la palmera en la antigüedad simbolizaba el árbol de la vida. Pero la doctora Elaine Solowey, que hizo germinar la semilla y la está haciendo crecer en cuarentena, dice que la mayoría de las semillas antiguas mueren rápidamente porque han utilizado la mayoría de sus nutrientes en permanecer vivas.

Hasta el momento de redactar esta noticia, la planta produjo siete hojas.
Fuente: NYT. Redacción: ACPress.net

Una semilla de hace 2000 años puede revivir. Una semilla de fe y esperanza no importa cuando se sembró también puede revivir. Nuestra confianza en Dios necesita ser cada día alimentada.

Si como padres sembramos semillas de fe y esperanza en nuestros hijos, un día esa semilla germinará. Recuerda, este día, tus hijos son tierra fértil y las semillas de fe y esperanza que un día sembraste, germinará.

Sigue sembrando esas semillas y aún cuando uno de tus hijos te haga llorar hoy, mira con fe y esperanza y cree que un día esa semilla en él o ella germinará.

He aquí, don del Señor son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no serán avergonzados cuando hablen con sus enemigos en la puerta. Sal 127:3-5

PRENDAS INTIMAS INTELIGENTES


¿Qué son las prendas íntimas inteligentes?

Se trata de los sostenes y panty creados por investigadores holandeses para controlar los latidos del corazón y la presión sanguínea, de manera que puedan llamar a los servicios de emergencia al detectar cualquier anomalía.

Las prendas están confeccionadas de una tela que contiene electrodos y que utiliza hilos del material para enviar información a un pequeño microprocesador, el cual envía la información al servicio de emergencias.

En la parte más íntima de nuestro ser, que es el espíritu, Dios ha colocado en aquellos que se han rendido a Él y lo aman, mucho más que un microprocesador, es una persona, y es el Espíritu de Dios quien mora en cada creyente y él determina cuando las motivaciones de nuestro corazón están erradas y nos guía, nos enseña, nos reprende y nos orienta.

¿Tienes ya ese controlador interno dentro de ti? Eres obediente a su dirección y orientación. No estas solo, el Espíritu está dentro de ti.

En cuanto a ustedes, la unción que de Él recibieron permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica - no es falsa - y les enseña todas las cosas. Permanezcan en Él, tal y como Él les enseñó. I Juan 2:27

El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. Juan 14:17

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Juan 14:26