miércoles, 12 de diciembre de 2007

EL SILENCIO DE DIOS


Una antigua leyenda noruega nos habla de un hombre llamado Haakon, que cuidaba una ermita. A ella acudía la gente a orar con mucha devoción.

En esta ermita había una cruz muy antigua. Muchos acudían ahí para pedirle a Cristo algún milagro. Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor. Le impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodilló ante la cruz y dijo:
§ "Señor, quiero padecer por Ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en la Cruz"
Y se quedo fijo con la mirada puesta en la imagen, como esperando la respuesta. El Señor abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras:
§ "Hermano mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición"
§ "¿Cuál Señor? - preguntó con acento suplicante Haakon - ¿Es una condición difícil? ¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor!"
§ "Escucha. Suceda lo que suceda, y veas lo que veas, has de guardarte en silencio siempre"
§ Haakon contesto: Te lo prometo, Señor!"
Y se efectuó el cambio.
Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño, colgado con los clavos en la Cruz. El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada, pero un día, llegó un rico, después de haber orado, dejó allí olvidada su cartera. Haakon lo vio y calló.

Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después y se apropió de la cartera del rico.

Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje. Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla, pensó que el muchacho se la había apropiado. El rico se volvió al joven y le dijo iracundo:
§ Dame la bolsa que me has robado!"
§ El joven sorprendido replicó: No he robado ninguna bolsa!"
§ "No mientas, devuélvemela enseguida!"
§ Le repito que no he cogido ninguna bolsa!"
El rico arremetió furioso contra él. Sonó entonces una voz fuerte:
§ Detente!"

El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. Haakon, que no pudo permanecer en silencio, gritó, defendió al joven, increpó al rico por la falsa acusación. Éste quedó anonadado y salió de la ermita. El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje.

Cuando la ermita quedó a solas, Cristo se dirigió al monje y le dijo:
"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio"
"¿Señor, como iba a permitir esa injusticia?"
Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño se quedó ante la cruz. El Señor siguió hablando:
"Tu no sabías que al rico le convenía perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero. En cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para él resultaría fatal. Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida. Tú no sabías nada. Yo sí sé. Por eso callo"
Y el Señor nuevamente guardo silencio.
Muchas veces nos preguntamos por qué razón Dios no nos contesta, por qué razón Dios se queda callado. Muchos de nosotros quisiéramos que Él nos respondiera lo que deseamos oír, pero Dios no es así. Dios nos responde aún con el silencio. Él sabe lo que está haciendo.

REGALOS DE NAVIDAD

Todos los años – con su colaboración – hacemos felices a más de 1,500 menores de los cerros de Ventanilla - a una hora de Lima – que no les llega nada. Gracias a la colaboración de personas que todavía creen en Dios, nos hacen llegar regalos para niños/as, y nosotros los repartimos el mismo 25 de diciembre.

Si deseas colaborar con algún regalo, puedes traerlo a Jr. Santander # 283 – Dpto. 203. Casi nunca recibimos dinero, pero si no tienes tiempo para comprar algún regalo, nuestro grupo lo hará por ti. La cuenta es: 194 15380957 0 19 Banco de Crédito, a nombre de José Miguel Pajares Clausen. Repito: preferimos que nos envíes regalos y nos acompañes. Esto lo venimos haciendo hace cinco años, y no se imaginan las caritas felices de los niños/as… es algo indescriptible.

Si deseas acompañarnos, también puedes hacerlo comunicándote conmigo al celular (Claro) 9718-6681 o al celular de la sub-coordinadora (Ana Ticona - Claro) 9704-4417; nosotros te diremos la hora y de donde saldremos…. nos encantaría que nos acompañes.

domingo, 9 de diciembre de 2007

EL PESO DE LA CRUZ


Esta era una vez un hombre que quería seguir a Jesús y alcanzar a través de este servicio el Reino de los Cielos.

En un sueño profundo, aquel hombre quiso entrevistarse con Nuestro Señor, y le indicaron el camino del bosque. A poco andar encontró a Jesús y le expuso sus intenciones. Nuestro Señor le miró con inmensa ternura, luego desprendió del suelo un árbol joven pero alto le dijo:
§ "Recorre el camino de tu vida con esta cruz al hombro y así alcanzarás el Reino de los Cielos"

El hombre inició su camino con gran entusiasmo y lleno de buenas intenciones, pero rápidamente cayó en cuenta que la carga era demasiado pesada y le obligaba a un paso lento y en algunos momentos doloroso.

En una de las oportunidades en que se dispuso a descansar se le apareció el mismísimo demonio, que le regaló un hacha, ofreciéndosela convincentemente sin condiciones. Él la aceptó, pensando que cargarla no constituía un mayor esfuerzo y considerándola una herramienta de mucha utilidad en su cada vez más difícil camino.

Pasó el tiempo y el hombre mantenía su propósito, aunque nublado por el cansancio y angustiado por la lentitud de su marcha. Entonces se le volvió a aparecer el demonio bajo otra apariencia, y aparentando buena disposición de ayuda le convenció para usar el hacha para recortar un poco las ramas. ¡Qué distinta se sentía la carga, qué sensación tan agradable experimentó el hombre al reducirla!

Al pasar algún tiempo, volvió a sufrir el peso agobiante de su cruz y pensó que si recortara otro poco la carga no cambiaría en nada su gran misión y más aún, con ello apresuraría su llegada al encuentro con Jesús; así que volvió a usar el hacha.

De allí en adelante continuaron los recortes, hasta que el árbol se transformó en una hermosa cruz preciosamente tallada que colgaba de su cuello y causaba la admiración de todos. La cruz no tardó en convertirse en una moda, luego vino la fama y el reconocimiento, y adicionalmente un caminar de gacela hasta el Reino de los Cielos.

Alcanzado el final del camino, el hombre muere. En medio del esplendor celestial, distingue un hermoso castillo, desde una de cuyas torres Jesús en Gloria y Majestad se dispone a recibirlo.
El hombre dice: "Señor, he esperado mucho tiempo este momento. Señálame la entrada".
Jesús le responde: "Hijo, para entrar al Reino deberás llegar hasta donde estoy, y para lograr eso, debes cruzar el puente usando el árbol que te entregué cuando iniciaste el camino hacia Mi".

El hombre lleno de vergüenza reconoció haberlo destruido y lloró amargamente su error. Despertó entonces de su profundo sueño, y agradecido con el Señor, regresó al bosque aquel para tomar su cruz y llevarla entera al Reino de los Cielos.

EL DÍA QUE JESÚS GUARDÓ SILENCIO



Aún no llego a comprender cómo ocurrió, si fue real o un sueño.

Sólo recuerdo que ya era tarde y estaba en mi sofá preferido con un buen libro en la mano. El cansancio me fue venciendo y empecé a cabecear... En algún lugar entre la semi-inconsciencia y los sueños, me encontré en aquel inmenso salón, no tenía nada en especial salvo una pared llena de tarjeteros, como los que tienen las grandes bibliotecas. Los ficheros iban del suelo al techo y parecían interminables en ambas direcciones. Tenían diferentes rótulos.

Al acercarme, me llamó la atención un cajón titulado: "Muchachas que me han gustado" Lo abrí descuidadamente y empecé a pasar las fichas. Tuve que detenerme por la impresión, había reconocido el nombre de cada una de ellas: ¡se trataba de las chicas que a mí me habían gustado!

Sin que nadie me lo dijera, empecé a sospechar dónde me encontraba. Este inmenso salón, con sus interminables ficheros, era un crudo catálogo de toda mi existencia. Estaban escritas las acciones de cada momento de mi vida, pequeños y grandes detalles, momentos que mi memoria había ya olvidado.

Un sentimiento de expectación y curiosidad, acompañado de intriga, empezó a recorrerme mientras abría los ficheros al azar para explorar su contenido. Algunos me trajeron alegría y momentos dulces; otros, por el contrario, un sentimiento de vergüenza y culpa tan intensos que tuve que volverme para ver si alguien me observaba. El archivo "Amigos" estaba al lado de "Amigos que traicioné" y "Amigos que abandoné cuando más me necesitaban".

Los títulos iban de lo mundano a lo ridículo. "Libros que he leído", "Mentiras que he dicho", "Consuelo que he dado", "Chistes que conté", otros títulos eran: "Asuntos por los que he peleado con mis hermanos", "Cosas hechas cuando estaba molesto", "Murmuraciones cuando mamá me reprendía de niño", "Videos que he visto"... No dejaba de sorprenderme de los títulos.

En algunos ficheros había muchas más tarjetas de las que esperaba y otras veces menos de lo que yo pensaba. Estaba atónito del volumen de información de mi vida que había acumulado. ¿Sería posible que hubiera tenido el tiempo de escribir cada una de esas millones de tarjetas? Pero cada tarjeta confirmaba la verdad. Cada una escrita con mi letra, cada una llevaba mi firma.

Cuando vi el archivo "Canciones que he escuchado" quedé atónito al descubrir que tenía más de tres cuadras de profundidad y, ni aun así, vi su fin. Me sentí avergonzado, no por la calidad de la música, sino por la gran cantidad de tiempo que demostraba haber perdido.

Cuando llegué al archivo: "Pensamientos lujuriosos" un escalofrío recorrió mi cuerpo. Solo abrí el cajón unos centímetros. Me avergonzaría conocer su tamaño. Saqué una ficha al azar y me conmoví por su contenido. Me sentí asqueado al constatar que "ese" momento, escondido en la oscuridad, había quedado registrado... No necesitaba ver más...

Un instinto animal afloró en mí. Un pensamiento dominaba mi mente: Nadie debe de ver estas tarjetas jamás. Nadie debe entrar jamás a este salón... ¡Tengo que destruirlo! En un frenesí insano arranqué un cajón, tenía que vaciar y quemar su contenido. Pero descubrí que no podía siquiera desglosar una sola del cajón. Me desesperé y trate de tirar con más fuerza, sólo para descubrir que eran más duras que el acero cuando intentaba arrancarlas.
Vencido y completamente indefenso, devolví el cajón a su lugar. Apoyando mi cabeza al interminable archivo, testigo invencible de mis miserias, y empecé a llorar.

En eso, el título de un cajón pareció aliviar en algo mi situación: "Personas a las que les he compartido el Evangelio". La manija brillaba, al abrirlo encontré menos de 10 tarjetas. Las lágrimas volvieron a brotar de mis ojos. Lloraba tan profundo que no podía respirar. Caí de rodillas al suelo llorando amargamente de vergüenza.

Un nuevo pensamiento cruzaba mi mente: nadie deberá entrar a este salón, necesito encontrar la llave y cerrarlo para siempre. Y mientras me limpiaba las lágrimas, lo vi. ¡Oh no!, ¡por favor no!, ¡Él no!, ¡cualquiera menos Jesús! Impotente vi como Jesús abría los cajones y leía cada una de mis fichas. No soportaría ver su reacción.

En ese momento no deseaba encontrarme con su mirada. Intuitivamente Jesús se acercó a los peores archivos.
§ “¿Por qué tiene que leerlos todos?” – le dije.

Con tristeza en sus ojos, buscó mi mirada y yo bajé la cabeza de vergüenza, me llevé las manos al rostro y empecé a llorar de nuevo. Él se acercó, puso sus manos en mis hombros. Pudo haber dicho muchas cosas. Pero Él no dijo ni una sola palabra. Allí estaba junto a mí, en silencio. Era el día en que Jesús guardó silencio... y lloró conmigo.

Volvió a los archivadores y, desde un lado del salón, empezó a abrirlos, uno por uno, y en cada tarjeta firmaba Su nombre sobre el mío.
§ “¡No! - le grité corriendo hacia Él - lo único que atiné a decir fue sólo ¡no!, ¡no!, ¡no!” - cuando le arrebaté la ficha de su mano.

Su nombre no tenía por que estar en esas fichas. No eran sus culpas, ¡eran las mías! Pero allí estaban, escritas en un rojo vivo. Su nombre cubrió el mío, escrito con su propia sangre.

Tomó la ficha de mi mano, me miró con una sonrisa triste y siguió firmando las tarjetas. No entiendo cómo lo hizo tan rápido. Al siguiente instante lo vi cerrar el último archivo y venir a mi lado. Me miró con ternura a los ojos y me dijo:
§ Todo esta Consumado, está terminado, yo he cargado con tu vergüenza y culpa

En eso salimos juntos del Salón... Salón que aún permanece abierto.... Porque todavía faltan más tarjetas que escribir... Aún no sé si fue un sueño, una visión, o una realidad... Pero, de lo que sí estoy convencido, es que la próxima vez que Jesús vuelva a ese salón, encontrará más fichas de que alegrarse, menos tiempo perdido y menos fichas vanas y vergonzosas.

HUELLAS EN LA ARENA



Una noche tuve un sueño. Soñé que estaba caminando por la playa con el Señor y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.

Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor. Cuando la última escena pasó delante de nosotros, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena, y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.

Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor:
"Señor, Tú me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tú me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba".

Entonces, Él, clavando en mi su mirada infinita me contestó:
"Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos".

LA LECCIÓN DEL FUEGO


Un hombre, que regularmente asistía a las reuniones de un determinado grupo, sin ningún aviso dejó de participar en sus actividades.

Después de algunas semanas, el líder de aquel grupo decidió visitarlo. Era una noche muy fría. El líder encontró al hombre en casa, solo, sentado delante de la chimenea, donde ardía un fuego brillante y acogedor.
Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida al líder, lo condujo a una silla grande cerca de la chimenea y se quedó quieto, esperando.
Se hizo un grave silencio. Los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que ardían.

Al cabo de algunos minutos, el líder examinó las brasas que se formaron y cuidadosamente seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, empujándola hacia un lado. Volvió entonces a sentarse, permaneciendo silencioso e inmóvil.
El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado y quieto.
Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó, hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y su fuego se apagó de una vez. En poco tiempo, lo que antes era una fiesta de calor y luz, ahora no pasaba de ser un negro, frío y muerto pedazo de carbón recubierto de una espesa capa de ceniza grisácea.
Ninguna palabra había sido dicha desde el protocolar saludo inicial entre los dos amigos.
El líder, antes de prepararse para salir, manipuló nuevamente el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en el medio del fuego. Casi inmediatamente se volvió a encender, alimentado por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno de él.
Cuando el líder alcanzó la puerta para partir, su anfitrión le dijo:
Gracias por su visita y por el bellísimo sermón. Regresaré al grupo. ¡Que Dios te bendiga!”

miércoles, 5 de diciembre de 2007

“LO IMPOSIBLE”



¿QUÉ ES LO IMPOSIBLE? CON DIOS NADA ES IMPOSIBLE (Lucas 1:37)

Lo imposible es un impostor creado por el padre de las mentiras…el demonio.
Tiene por objeto encerrar en prisión. Lo imposible es un insulto a la inteligencia, una amenaza a tus conocimientos, a tu alma. Lo imposible se opone a la verdad, a todo lo que es sano y correcto. En la palabra imposible, en una conclusión en apariencia tan normal e inocente, se oculta un veneno mortal.

Lo imposible es el azote de la humanidad…
… atrapa, ata, esclaviza. No hay libertad para los que aceptan lo imposible. No hay luz, vida ni liberación para ellos. Lo imposible es un remolino por el que se hunden sin parar los que caen en él.

El imposible” es la religión traicionera de los ignorantes…
El imposible es la doctrina de los que ponen los ojos en lo visible en vez de en lo invisible.

Imposible es algo más que una palabra…
…se trata de una actitud, de un estado de ánimo. Si no se corta de raíz, si se fomenta o cultiva, se vuelve parte de uno y llega un momento en que ya no hay remedio. Puede ejercer una fascinación peligrosa, ya que no cuesta nada ceder a ella; no hay que hacer nada ni superar nada, ya que se trata de algo imposible. Tal actitud no conduce a la victoria, sino a la derrota. Los que la dejan arraigar no tardan en descubrir que, si pueden ser vencidos en un aspecto, lo serán también en otro, y luego en otro, y así sucesivamente.

El imposible es un círculo vicioso. Es el método de los fracasados…
Se desarrolla bien en el corazón de los que no son conscientes de sus peligros. Desbarata las nobles aspiraciones, derriba las metas elevadas y deshace los sueños. Imposible es el ladrón nocturno que te roba el valor y te fulmina el ánimo mientras se burla y carcajea al verte titubear y ceder a sus errados caminos. En resumidas cuentas, el imposible les vuelve inútiles, y convierte a su presa en el hazmerreír de los traviesos espíritus malignos que difunden sus males.

Lo imposible es para los que desisten…
Lo imposible contamina mentes, rompe corazones y arruina cuerpos. Lo imposible es causa de mala salud. Promueve la enfermedad y hace que las dolencias se agraven. Lo imposible es la vía de los cobardes, la excusa de los derrotados. NO SE PUEDE” “NO HAY MANERA” “IMPOSIBLE, son expresiones que denotan la fe de los muertos en vida, la filosofía de los necios, cantinela de los mentecatos.

El poder que erradica lo imposible es la FE… Jesús le dijo: Porque tienen poca fe. Yo les digo que si tuvieran fe como un granito de mostaza, le dirían a este cerro quítate de ahí y ponte más allá, y el cerro obedecería: nada les sería imposible (Mateo 17: 20) ¡Lánzate y prueba que no hay nada imposible para quien se apoya en el poder de Dios! Amplía tu fe a mayores extremos. Da saltos mayores de fe cada día, haciendo frente a toda imposibilidad que se te ponga por delante. Demuestra que no hay nada imposible para los hijos de Dios, si es conforme a Su voluntad y creen firmemente en Sus promesas. Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen a la puerta y les abrirán. Porque el que pide recibe; el que busca halla, y al que llama a una puerta le abren (Mateo 7: 7-8)

Si tomamos la mano de Dios, Él nos ayudará a vencer lo imposible…
A través de la historia, los grandes hijos de Dios han confrontado situaciones imposibles y han salido vencedores, por eso aún son recordados. El camino hacia la victoria fue largo y difícil pero ellos continuaron, un paso a la vez, y triunfaron sobre lo imposible porque no se dieron por vencidos.

¡DIOS CONVIERTE LO IMPOSIBLE EN POSIBLE!

Sigue poniéndole a prueba. Sigue ejercitando tu fe. Empieza hoy con todo lo surja en tu vida cotidiana. Continúa ampliando más tu fe cada día, y no te vuelvas atrás. Otro le dijo: Te seguiré, Señor, pero permíteme que me despida de los míosJesús entonces le contestó: “Todo aquel que pone la mano en el arado y mira para atrás, no sirve para el Reino de Dios (Lucas 9: 51-52)

¡DESAFÍA LO IMPOSIBLE!

Y mirándolos Jesús les dijo: Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible (Mateo 19:26) Jesús les dijo:Si pueden creer, al que cree todo le es posible (Marcos 9:23)

ENVEJECER…


Envejecer es el único medio de vivir mucho tiempo.
La edad madura es aquella en la cual se es todavía joven, pero con mucho más esfuerzo.
De mis disparates de juventud, lo que me da más pena, no es el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos.
Envejecer es pasar de la pasión a la compasión.
Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentas durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.
A los veinte años reina la voluntad, a los treinta el espíritu, a los cuarenta el juicio.
El que no es bello a los veinte, ni fuerte a los treinta, ni rico a los cuarenta, ni sabio a los cincuenta, nunca será ni bello, ni fuerte, ni rico, ni sabio.
Es verdad que cuando se pasa de los sesenta son muy pocas las cosas que nos parecen disparates.
Los jóvenes piensan que los viejos son tontos; los viejos saben que los jóvenes lo son.
La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.
Nada va más de prisa que los años.
Cuando era joven decía: “Ya verás cuando tenga cincuenta años” Tengo cincuenta y no he visto nada.
En los ojos del joven arde la llama, en los ojos del viejo brilla la luz.
La iniciativa de la juventud vale tanto como la experiencia de los viejos.
Siempre hay un niño en todos los hombres.
A cada edad le cae bien una conducta diferente.
Los jóvenes van en grupo, los adultos en parejas, los viejos van solos.
Feliz el que fue joven en su juventud y feliz el que fue sabio en su vejez.
Todos deseamos llegar a viejos y todos negamos que hayamos llegado.
Esto de los años yo no lo entiendo, que aunque es bueno cumplirlos, no lo es tenerlos.
Llegar a ser viejos es una gracia de Dios… para bien de los jóvenes.

lunes, 3 de diciembre de 2007

“EL PAQUETE” – 24 DE NOVIEMBRE 2007


Un homenaje a mi yerno Martín y a mi hija Marcela

El 24 de noviembre de este año, mi hija se casó por religioso… yo fui el padrino. La ceremonia estuvo muy bonita. Se realizó en Chaclacayo, en un pueblito muy bonito a las afueras de Lima, como yéndose a la sierra central del Perú, con una pequeña pero hermosa iglesia.

Pero algo que me dejó perplejo fueron las palabras de mi yerno en el protocolo social. Ya me había dejado perplejo en el matrimonio civil, cuando a la pregunta de la representante del alcalde sobreacepta a Marcela como esposa sin ser coaccionado, etc., él respondió:Me siento muy nervioso”. La representante tuvo que hacerle nuevamente la pregunta a cual respondió .

Lo único que yo deseaba era que respondierasin titubear en el matrimonio religioso, y así fue, respondió sin titubear.

Hasta ahí todo estaba perfecto… pero le tocó hablar después del saludo de rigor de muchas personas que asistieron al matrimonio, unas por el acontecimiento religioso, y otras por el social… total, lo importante es que ellos invitaron a todas las personas que los querían, y todas fueron.

Lo que Martín dijo fue más o menos así:
§ “Les quiero contar una anécdota. Me acerqué a un lugar donde alquilan los servicios para la recepción después del matrimonio: mesas, sillas, toldo, comida, bebidas, etc. Como se acostumbra, pedí a la señorita un descuento. Le dije que necesitaba un presupuesto por un “paquete”, pues me iba a casar tres veces”.

Todos nos quedamos mirando, y dentro de mí sentía que mis tripas se retorcían, mi corazón palpitaba a 100 por hora… ¿se imaginan cómo se sentiría mi hija?... y continuó.

§ Me voy a casar con ella este sábado… con ella dentro de 25 años… y con ella dentro de 50 años
Luego le dijo que la amaba desde que la conoció, y que deseaba pasar hasta el fin de sus días con ella, etc. etc. Luego de mi pre-infarto inicial respiré tranquilo y los felicité. Todo salió muy bonito. Ojala mi nieta venga pronto.

En mis 61 años de vida, después de haber sido padrino de matrimonio por cuarta vez, nunca había escuchado algo tan emotivo y lindo. Sé que con la gracia de Dios, él podrá cumplir lo que dijo… para Gloría de Dios, y para que la señorita del alquiler se gane su comisión por el paquete de tres.

sábado, 1 de diciembre de 2007

EL LADRILLAZO


Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto Jaguar S Type 2003, sin ningún tipo de precaución.

De repente, sintió un estruendoso golpe en la puerta, se detuvo y al bajarse vio que un ladrillo le había estropeado la pintura, carrocería y vidrio de la puerta de su lujoso auto.

Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo, dio un brusco giro de 180º, y regresó a toda velocidad al lugar donde vio salir el ladrillo que acababa de desgraciar lo hermoso que lucía su exótico auto.

Salió del auto de un brinco, y agarró por los brazos a un chiquillo, y empujándolo hacia el auto estacionado le gritó:
- “¿Qué rayos fue eso? ¿Quién eres tú? ¿Qué crees que haces con mi auto?”
Enfurecido, casi botando humo, continuó gritándole:
- “¡Es un auto nuevo. Y ese ladrillo que lanzaste va a costarte muy caro! ¿Por qué hiciste eso?”
-Por favor, señor, por favor. ¡Lo siento mucho! No sé que hacer – suplicó el chiquillo – le lancé el ladrillo porque nadie se detenía… es mi hermano – le dijo – se descarriló su silla de ruedas y se cayó al suelo… y no puedo levantarlo – sollozando el chiquillo le preguntó al ejecutivo - ¿Puede usted por favor, ayudarme a sentarlo en su silla? Está golpeado, y pesa mucho para mi solito… soy muy pequeño”.

Visiblemente impactado por sus palabras del chiquillo, el ejecutivo tragó grueso el taco que se le formó en su garganta. Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo, lo sentó nuevamente en la silla, y sacó un pañuelo de seda para limpiar un poco las cortaduras y el sucio de sobre las heridas del hermano de aquel chiquillo tan especial.

Luego de verificar que se encontraba bien, miró al chiquillo, y éste le dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de describir nadie.

- “¡Dios lo bendiga, señor… y muchas gracias– le dijo.

El hombre vio como se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano, hasta llegar a su humilde casita.

El ejecutivo aún no ha reparado la puerta de su auto, manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo, para recordarle el no ir por la vida distraído y tan de prisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención.

Dios normalmente nos susurra en el alma y en el corazón, pero hay veces que tiene que lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención.

TÚ ESCOGES: ESCUCHAR UN SUSURRO… O EL LADRILLAZO.

SI ME VES…



Si me ves cansado fuera del sendero, ya casi sin fuerzan para hacer camino; si me ves sintiendo que la vida es dura, porque ya no puedo, porque ya no sigo; ven a recordarme cómo es un comienzo, ven a desafiarme con tu desafío.

Muéveme en el alma, vuélveme al impulso, llévame a mí mismo. Yo sabré entonces encender mi lámpara en el tiempo oscuro, entre el viento frío. Volveré a ser fuego desde brasas quietas, que alumbre y reviva mi andar peregrino.

Vuelve a susurrarme aquella consigna del primer paso para un principio. Muéstrame la garra que se necesita para levantarse desde lo caído.

Si me ves cansado fuera del sendero, sin ver más espacios que el de los abismos, trae a mi memoria que también hay puentes, que también hay alas que no hemos visto. Que vamos armados de fe y de bravura, que seremos siempre lo que hemos querido. Que somos guerreros de la vida plena, y Dios nos guía hacia nuestro sitio, que un primer paso, y que un nuevo empeño nos lleva a la forma de no ser vencidos. Que el árbol se dobla, se agita, estremece, deshoja y retoña, pero queda erguido. Que el único trecho que da el adelante es aquel que cubre nuestro pie extendido.

Si me ves cansado fuera del camino, solitario y triste, quebrado, herido, siéntate a mi lado, tómame las manos, entra por mis ojos hasta mi escondrijo y dime: “¡SÍ SE PUEDE!” e insiste “¡SÍ SE PUEDE!”, hasta que yo entienda que puedo lo mismo.

Que tu voz despierte, desde tu certeza, al que de cansancio se quedó dormido. Y, talvez, si quieres, préstame tus brazos, para incorporarme, nuevo y decidido. Que la unión es triunfo cuando hombro con hombro vamos, y así, “¡SE PUEDE!”, con el mismo brío.

Si me ves cansado fuera del sendero, lleva mi mirada hasta tu camino. Hazme ver las huellas, que allá están marcadas, de un paso tras otro por donde has venido y vendrá contigo una madrugada, la voz insistente para un nuevo inicio. Que abriré otro rumbo porque si he creído, que siempre se puede… “¡SE PUEDE MI AMIGO!”

LOS AMIGOS SON AQUELLOS QUE TE LEVANTAN CUANDO LOS DEMÁS NI SIQUIERA SABEN QUE TE HAS CAÍDO

FLAQUEZAS HUMANAS


DEFICIENTE es aquel que no consigue modificar su vida aceptando las imposiciones de otras personas de la sociedad en que vive, sin tener conciencia de que él es dueño de su destino.

LOCO es quien no procura ser feliz con lo que posee.

CIEGO es aquel que no ve su próximo morir de frío, de hambre, de miseria. Y sólo tiene ojos para sus míseros problemas y pequeños dolores.

SORDO es aquel que no tiene tiempo de oír un desahogo de un amigo, o un llamado del hermano. Pues está siempre apresado por su trabajo y no quiere gastar su tiempo y dinero en cosas vanas”.

MUDO es aquel que no consigue decir lo que siente y se esconde detrás de la máscara de la hipocresía.

PARALÍTICO es quien no consigue caminar en dirección de aquellos que necesitan de su ayuda.

DIABÉTICO es quien no consigue ser dulce.

ENANO es quien no sabe dejar al amor crecer.

Y, finalmente, la peor de las deficiencias es ser MISERABLE, pues MISERABLES son todos aquellos que no consiguen hablar con Dios.

LA AMISTAD ES UN AMOR QUE NUNCA MUERE”.