Solemos escuchar que «el amor es ciego». Pero, ¿qué significa? En un mundo en el que cada vez estamos menos dispuestos a sacrificarnos por el otro, en el que evitar las complicaciones y sufrimiento, se van convirtiendo en la fórmula para vivir tranquilo y el concepto de felicidad se reduce a una mera búsqueda de bienestar personal. Es bastante inspirador y alentador encontrarnos con un video como el que nos presenta Jubilee Project, «Blind devotion»
Vemos un matrimonio joven,
feliz. Con una conexión y un amor que podría decirse perfecto. Es ese tipo de
matrimonio con el que hoy en día los jóvenes sueñan y las propagandas venden:
sin complicaciones, divertido, enamorado, romántico.
¡Y qué gran
bendición tener un matrimonio así! Sin embargo, en la realidad, las cosas pueden cambiar. Como matrimonio, ¿estamos preparados para enfrentar estos cambios?
EL MATRIMONIO ES UNA VOCACIÓN MARAVILLOSA
El
sacramento hace que dos personas nos volvamos como si fuéramos una sola
carne. Y es justo esta unión tan
profunda la que hace que el matrimonio crezca y se fortalezca. Pero esta unión
no se da por arte de magia. Implica una amistad y una complicidad muy grande.
Requiere grandes dosis de
entrega y generosidad. Son estas dosis de entrega y generosidad las que vemos
en el video. Ella, sin que sea una obligación, atiende a su esposo con
devoción, y él está pendiente y valora cada detalle. No son simplemente una
pareja que la pasa bien, es una pareja que en los pequeños detalles cotidianos
va conociéndose, descubriendo el misterio que es cada uno. A través de estas
experiencias, va profundizando y fortaleciendo su amor.
Cuando
la crisis llega, es justo esta unión la que permite seguir amando, permaneciendo juntos. Como
lo dice la promesa que hicimos el día de nuestra alianza matrimonial: «… y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la
prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad,
y así amarte y respetarte todos los días de mi vida».
UNA HISTORIA EXTRAORDINARIAMENTE COMÚN
Tuve la coincidencia y fortuna
de conocer a un hombre, el Dr. Paccini, quién, con más de 85 años, me compartió
una hermosa historia. Su esposa, Doña Julia, falleció dos meses antes de
nuestro encuentro. Él pasó más de 20 años de matrimonio cuidando a su esposa
enferma. Los últimos 10 años, ella estuvo postrada en una cama, casi sin poder
moverse ni hablar.
Le pregunté si en algún
momento quiso «tirar la toalla» y
abandonarlo todo, abandonarla a ella. La respuesta me dejó una lección muy
grande, más fuerte que cualquier libro sobre el matrimonio que haya leído. Él
respondió: «Usted no sabe cómo hemos sido».
Esta frase resume la historia
que empezó a contarme. Una historia que no estaba llena de aventuras
extraordinarias ni de pasión desenfrenada. Por el contrario, me contó la vida
de un matrimonio común y corriente. En el que ambos trabajaban y cuidaban al
mismo tiempo a sus 6 hijos. Describía las jornadas de su esposa, que empezaban
a las 5:30 de la mañana para preparar el almuerzo y dejar la casa limpia,
mientras él apuraba a los chicos y preparaba el jugo del desayuno. Las tardes
de tareas y las noches de conversaciones.
Ellos eran muy unidos. El ingrediente,
según el Dr. Paccini era la comprensión, el ponerse en el lugar del otro, ver
que el fin común era la familia y su centro era Dios. Ellos eran verdaderamente
una sola carne.
Cuando ella casi no podía ni
moverse, él nunca dejó de hablarle como siempre lo hacía. Decía que ella en
silencio le contestaba. Afirmaba que entrar al cuarto a verla siempre era una
alegría y que Dios fue muy generoso al permitirle cuidarla tantos años. Llegó a
conocer el ritmo de su respiración y las variaciones de la temperatura de su
cuerpo que le indicaban cosas que otros no podían ver, ni siquiera los demás
médicos.
EL AMOR ES CIEGO… ¡PERO
FELIZ!
La
felicidad no es un simple estado de bienestar. La felicidad está relacionada al
amor y el amor tiene que ver con la entrega y servicio al otro. Si solo
concebimos la felicidad como un simple estado de bienestar, jamás podremos
vernos realizados ni encontraremos la capacidad de enfrentar la adversidad.
Solo cuando estamos dispuestos
a darlo todo a cambio de nada es cuándo más nos acercamos a ser felices, a
poder vivir una vida y un amor pleno. El matrimonio no se trata de
uno mismo, de cuán feliz el otro me pueda hacer, sino de cuánto yo estoy
dispuesto entregarme en todas las condiciones que la vida me depare.
Ver este video reflejado en la
historia real de un matrimonio de más de 50 años, nos deja una enseñanza muy
profunda y nos invita a reflexionar sobre los conceptos de amor, de felicidad,
de entrega y sobre el verdadero sentido del matrimonio.
EL AMOR HACE QUE EL HOMBRE SE REALICE MEDIANTE LA
ENTREGA SINCERA DE SÍ MISMO. AMAR SIGNIFICA DAR Y RECIBIR LO QUE NO SE PUEDE
COMPRAR NI VENDER, SINO SOLO REGALAR LIBRE Y RECÍPROCAMENTE.
Escrito por: Silvana Ramos
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