"Mi marido John y yo estuvimos casados durante 46 años.
Cada
día de San Valentín me mandaba las flores más bonitas y una nota con cinco
sencillas palabras: Mi amor por ti crece.
Cuatro hijos, 46 ramos y una vida de amor
fue su legado para mí cuando falleció hace dos años.
En mi primer día de San Valentín sin él,
diez meses después de perderlo me quedé sorprendida al recibir un enorme ramo
enviado por John. Enfadada y con el corazón roto llamé a la floristería para
decirles que había un error.
- No señora, no
hay ningún error, me respondió la florista. Antes
de que falleciera, su marido lo dejó preparado para muchos años y nos pidió que
le garantizásemos que usted recibiría flores cada día de San Valentín.
Con el corazón encogido, colgué el teléfono
y leí la nota del ramo. Decía: Mi amor por ti es
eterno".
Texto: Sue Johnston
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