Entre ellos muchos niños y mujeres embarazadas
La Conferencia
Episcopal de Nigeria ha instado al gobierno a intensificar sus esfuerzos para
dar caza a los atacantes de la iglesia de San Francisco Javier en el estado de
Ondo. Las víctimas mortales del ataque terrorista han aumentado al fallecer
algunos de los heridos más graves.
(Agencias/InfoCatólica) Aunque todavía no hay una
cifra oficial definitiva, se estima que hay alrededor de 100 muertos, incluidos
muchos niños y mujeres embarazadas. El gobernador del estado de Ondo,
Arakunrin Oluwarotimi Akeredolu, calificó el incidente del domingo como «una gran masacre» y un «ataque
vil y satánico». El presidente Muhammad Buhari condenó el ataque
del domingo como «repugnante».
Los obispos advirtieron al
gobierno que si no consigue acabar con los responsables de la
matanza se acelerará la caída del país en la anarquía.
«Ningún lugar
parece ser de nuevo seguro en nuestro país; ni siquiera el recinto sagrado de
una Iglesia», afirmó el presidente de la Conferencia Episcopal Nigeriana, y
añadió:
«Condenamos
enérgicamente el derramamiento de sangre inocente en la Casa de Dios. Los
criminales responsables de un acto tan sacrílego y bárbaro demuestran su falta
de sentido de lo sagrado y del temor de Dios. Si el gobierno no actúa con
decisión acerca de una cuestión tan grave, se corre el riesgo de acelerar la
caída del país en la anarquía».
Los obispos sostienen que los
gobernantes deben asumir la responsabilidad principal de garantizar la vida y
los bienes de los ciudadanos: «¡El mundo nos está
mirando! Y también Dios nos observa».
El padre misionero Giulio
Albanese descarta que se trate de una guerra religiosa e identifica a los fulanis como autores: «son
pastores nómadas que siempre han estado en conflicto por la tierra con la
población asentada, buscando constantemente en todo el país un
territorio que ocupar». Atacar una iglesia, refiere el sacerdote, es «un
mensaje político». Una venganza por las medidas del gobernador que ha
emitido varias «restricciones» contra ellos.
«Dicen que el
presidente es del mismo grupo étnico, pero eso no es lo importante. La
cuestión es que la policía, el ejército y las fuerzas del orden son incapaces
de detenerlos», advierte el cardenal John Olorunfemi Onaiyekan, que
también señala: «el Islam no está en guerra con nosotros». En la actualidad, «prevalece una sensación de inseguridad entre la
población. Dolor y rabia. La gente se siente impotente frente a estos
criminales, sin
ninguna forma ni nadie que nos defienda».
POCOS MEDIOS PARA
ATENDER A LOS HERIDOS
El hospital
donde están siendo atendidos los heridos contaba con solo cuatro médicos. El
gobierno envió otros tres, pero aun así la situación es muy complicada dada la
gravedad de muchos de los heridos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario