domingo, 10 de octubre de 2021

VISIÓN DE HUACHO

El territorio huachano es muy singular, aunque es una cuenca como cualquier otra del mundo.

Nuestro río Huaura da un sabor especial al ser huachano, o huaurino, lo que quieras. De hecho en los años de 1950 se decía que la sopa huachana sólo era sabrosa en punto, si era con esta agua de Huacho que viene del Huaura entregándonos su gota bendita. Si la preparabas en Lima no era lo mismo.

También se creyó, en los años de 1960, que las gaseosas Huaura tenían ese especial sabor de calidad, por el agua del río. En efecto, el tío Manuel Bisso tenía su pozo de agua a cien metros de la orilla del río y del puente de Pecadores, de al pie de la roca sagrada de la aparición de la Santa Madre en el apu de Chacaca.

Si bien tenemos varios climas y microclimas en toda la cuenca, el de la ciudad de Huacho es el mejor, nunca pierde calidez, aun en invierno, es por el desierto que nos acompaña al pie de las perpetuas lagunas salinas de nuestra costa.

Subiendo la cuenca te encuentras con el clima cálido y frío de la región Quechua, entre campos pródigos de cultivo está Sayán, la tierra del sol eterno, ahí él nunca deja de brillar. Y más arriba están mis raíces maternas, zona de paltos, melocotones y chirimoyas. Por ahí, en los últimos años, se ha instalado una gran hidroeléctrica que aprovecha parte de la energía potencial del río Huaura, integrada al Sistema eléctrico interconectado nacional.

Después llegas donde brota agua cálida y curativa por las venas de las rocas, Churín. Subiendo, Raura, donde de las entrañas del suelo extraen mineral no ferroso y polimetálicos (zinc, plomo, cobre,…) desde hace más de 50 años. Y más arriba están los riscos y los apus nevados, sobre los 5,000 msnm, que día a día se desguazan y permiten el agua que bebemos y que riega las cementeras en toda la provincia de Huaura, desde Végueta hasta Santa Rosa. Magnífico suceso diario, a pesar de que por el calentamiento global los glaciares hayan perdido gran parte de su roca de hielo; es la situación más preocupante de la humanidad en la actualidad.

En la misma cordillera de Raura, al otro lado, bajando, está la cueva de Lauricocha a 3,900 msnm, donde se han encontrado los restos humanos más antiguos del Perú; de 10,000 años de antigüedad, eso ya es Huánuco.

En Carquín, el ancestral sitio del demonio Kurkiin, el río Huaura vierte sus aguas servidas en mil usos y por miles de gentes a la mar. Pero debajo de esas aguas profundas e iluminadas hay bosques habitados por miles de especies de criaturas, los frutos de la mar y los peces que Dios los multiplica en esta mar de Huacho.

Hace cinco mil años, los pobladores de Bandurria, ya consumían: chanque, caracoles, mariscos, choros, anchoveta, lorna, jurel, cojinova, entre otros, al igual que las y los huachanos de este siglo XXI de la modernidad. Eso es bendición de Dios.

El mar del Perú es rico en fitoplacton, y con las algas, esas rojas que nadie usa, fotosintetizan, convierten la luz del sol en su alimento y en ese proceso eliminan dióxido de carbono y liberan oxígeno a la superficie de las aguas; aunque de manera más lenta que las plantas terrestres, son productores del aire que respiramos.

Las arterias del río Huaura permiten que en la bahía de Huacho existan manantiales de agua dulce y clara, y en otros sitios, hacia Végueta, humedales al pie de la mar en donde crece el junco milenario, son refugio de aves silvestres. El río Huaura irriga La Campiña desde años inmemoriales, la modernidad ha logrado dos grandes zonas agrícolas captando las aguas del Huaura, de su margen derecha, San Felipe, al norte, y de su margen izquierda, Santa Rosa; hoy día son áreas muy pródigas en ganadería para la producción lechera nacional.

Hacia al sur de la ciudad de Huacho está Punta Salinas, un terreno que se extiende hacia el océano y que más allá sigue bajo las aguas, para luego aparecer en un conjunto de más de siete islas, islas guaneras que han producido y aún lo hacen de manera permanente.

Punta Salinas es área natural protegida, forma parte del Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, establecido como Reserva Nacional a fines del 2009, para conservar muestras representativas de la diversidad biológica de estos ecosistemas marino-costeros, asegurando la continuidad del ciclo biológico de las especies que ahí habitan. Sobre una de estas islas se levantó una huaca, sin duda para invocar a los dioses de la mar y el universo, pues de por sí es un mirador excepcional del océano Pacífico.

A partir de Punta Salinas, mirando a Lima, está la zona de las lagunas salinas perpetuas de Huacho, una historia de fracaso para los huachanos. Son lagunas en donde el agua se cristaliza en sal por la formación especial de ese suelo bendito y excepcional.

Huacho es un sitio ancestral por Las Salinas. Cuando llegaron los españoles, los huachanos oriundos les negaron apropiarse de Las Salinas. Los huachanos trabajadores de la sal mantuvieron su dominio y circuito de distribución ancestral por trueque con el Ande y la Amazonía por varias décadas.

En la república, el Estado peruano ya era el dueño. El tren de huacho embarcaba cien vagones, todos de sal, diarios, al puerto, en los años de 1920. La sal es materia prima para obtener cloro y se usa para derretir el hielo en las grandes ciudades del mundo que se cubren de nieve.

El antiguo malecón, orgullo huachano del recuerdo, fue posible porque don Benjamín Roca, el alcalde, logró un tributo por el terreno que ocupaba la concesionaria. Existe un corpus legal que no favorece, que no obliga a pagar canon a la extracción de sal con el argumento de que es un mineral renovable. Son más de 180 hectáreas de lagunas cristalizadoras de sal. En Huacho se produce y se envasa sal de mar yodada.

Dicen que frente a Las Salinas hay un foso muy profundo bajo las aguas. Y yo vi una vez, hace 40 años, en una noche oscura, aparecer una nave extraterrestre en su horizonte. Así fue, porque fuimos contactados previamente para ello a través de mensajes telepáticos a una medium. Simplemente para decirnos: Aquí estamos para cuando nos necesiten, ya conocen el camino de estudio, de abstinencias y rigores para abrir esta ventana.

Nuestro mar es frío por la corriente que nos viene de Chile, hace que el aire al circular sobre el agua se enfríe y quede atrapado por el aire más cálido de los estratos altos, eso provoca la neblina de nuestros suelos altos y que verdezcan intensamente en invierno. Son nuestras lomas, las de Lachay.

Los vestigios más antiguos del ser huachano están ahí. Hay cuevas con arte rupestre y signos grabados en piedras, fue zona de cazadores recolectores, también existen evidencias de haber sido poblado estacionalmente por todos los horizontes culturales que se dieron sobre estas tierras, a través de miles de años, hasta los Inca. Las lomas son colinas y cerros verdecidos entre cien y mil metros sobre el nivel del mar. Estos cerros neblinosos sólo suceden desde más abajo de la línea ecuatorial en Perú hasta el norte de Chile. Hay 67 lomas en la costa peruana.

La Reserva Nacional de Lachay se creó como área natural protegida en junio de 1977, hace 40 años. Sin embargo nuestras lomas han sido reforestadas y protegidas desde 1928 cuando el Estado evaluó que había perdido su cobertura vegetal y su fauna disminuida, tanto por la extracción de árboles como material de construcción, la cacería y el sobrepastoreo. En 1942 se reforestaron 400 hectáreas.

Detrás de las Lomas de Lachay es el área de Sayán y por ahí discurre el río Chico, importante tributario del Huaura. Vecina a Lachay está la curva o la Pampa de doña María, el sitio trágico y encantado, donde novias o novios han fallecido en accidente de automóvil, dejando viudas y viudos antes del matrimonio a varios. Luego viene la Comunidad Indígena de Huacho, hoy comunidad campesina, herederos de los últimos huachanos legítimos que ocupaban estacionalmente la zona lomera.

Las lomas son un conjunto de 6 tipos que por su verdor, aunque estacional, de 20 semanas aproximadamente, permiten la vida de 96 especies de aves silvestres, entre ellas un pajarito muy singular y endémico: el canastero de los cactus (Pseudasthenes cactorum) cuyo hábitat son las lomas de cactus. Se encuentran 13 mamíferos, entre ellos: el zorro costeño (Lycalopex sechurae), vizcacha peruana (Lagidium viscacia), gato del pajonal (Oncifelis colocolo), ratón orejón (Phillotis limatus). Hay 11 especies de caracoles terrestres.

En las Lomas de Lachay se conserva como en un vivero natural no menos de 200 especies vegetales, como: el huarango (Acasia macracantha), la fruta mitu o papaya andina (Carica cadicans), el tabaco nativo (Nicotiana paniculata) y también la madre de todas las papas: la papa silvestre (Solanum spp.).

¡Me siento bien servido por ser huachano!

Por Alejandro Smith Bisso

Alejandro Smith Bisso

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