El territorio huachano es muy singular, aunque es una cuenca como cualquier otra del mundo.
Nuestro
río Huaura da un sabor especial al ser huachano, o huaurino, lo que quieras. De
hecho en los años de 1950 se decía que la sopa huachana sólo era sabrosa en
punto, si era con esta agua de Huacho que viene del Huaura entregándonos su
gota bendita. Si la preparabas en Lima no era lo mismo.
También
se creyó, en los años de 1960, que las gaseosas Huaura tenían ese especial
sabor de calidad, por el agua del río. En efecto, el tío Manuel Bisso tenía su pozo de agua a cien metros
de la orilla del río y del puente de Pecadores, de al pie de la roca sagrada de
la aparición de la Santa Madre en el apu de Chacaca.
Si bien
tenemos varios climas y microclimas en toda la cuenca, el de la ciudad de
Huacho es el mejor, nunca pierde calidez, aun en invierno, es por el desierto
que nos acompaña al pie de las perpetuas lagunas salinas de nuestra costa.
Subiendo
la cuenca te encuentras con el clima cálido y frío de la región Quechua, entre
campos pródigos de cultivo está Sayán, la tierra del sol eterno, ahí él nunca
deja de brillar. Y más arriba están mis raíces maternas, zona de paltos,
melocotones y chirimoyas. Por ahí, en los últimos años, se ha instalado una
gran hidroeléctrica que aprovecha parte de la energía potencial del río Huaura,
integrada al Sistema eléctrico interconectado nacional.
Después
llegas donde brota agua cálida y curativa por las venas de las rocas, Churín. Subiendo, Raura,
donde de las entrañas del suelo extraen mineral no ferroso y polimetálicos
(zinc, plomo, cobre,…) desde hace más de 50 años. Y más arriba están los riscos
y los apus nevados, sobre los 5,000 msnm, que día a día se desguazan y permiten
el agua que bebemos y que riega las cementeras en toda la provincia de Huaura, desde Végueta
hasta Santa Rosa. Magnífico suceso diario, a
pesar de que por el calentamiento global los glaciares hayan perdido gran parte
de su roca de hielo; es la situación más preocupante de la humanidad en la
actualidad.
En la
misma cordillera de Raura, al otro lado,
bajando, está la cueva de Lauricocha a 3,900
msnm, donde se han encontrado los restos humanos más antiguos del Perú; de
10,000 años de antigüedad, eso ya es Huánuco.
En Carquín, el ancestral sitio del demonio Kurkiin, el río Huaura
vierte sus aguas servidas en mil usos y por miles de gentes a la mar. Pero
debajo de esas aguas profundas e iluminadas hay bosques habitados por miles de
especies de criaturas, los frutos de la mar y los peces que Dios los multiplica
en esta mar de Huacho.
Hace
cinco mil años, los pobladores de Bandurria,
ya consumían: chanque, caracoles, mariscos, choros,
anchoveta, lorna, jurel, cojinova, entre otros, al igual que las y los
huachanos de este siglo XXI de la modernidad. Eso es bendición de Dios.
El mar
del Perú es rico en fitoplacton, y con las
algas, esas rojas que nadie usa, fotosintetizan, convierten la luz del sol en
su alimento y en ese proceso eliminan dióxido de carbono y liberan oxígeno a la
superficie de las aguas; aunque de manera más lenta que las plantas terrestres,
son productores del aire que respiramos.
Las
arterias del río Huaura permiten que en la
bahía de Huacho existan manantiales de agua dulce y clara, y en otros sitios,
hacia Végueta, humedales al pie de la mar en
donde crece el junco milenario, son refugio de aves silvestres. El río Huaura irriga La
Campiña desde años inmemoriales, la modernidad ha logrado dos grandes
zonas agrícolas captando las aguas del Huaura,
de su margen derecha, San Felipe, al norte,
y de su margen izquierda, Santa Rosa; hoy
día son áreas muy pródigas en ganadería para la producción lechera nacional.
Hacia al
sur de la ciudad de Huacho está Punta Salinas, un terreno que se extiende hacia el
océano y que más allá sigue bajo las aguas, para luego aparecer en un conjunto
de más de siete islas, islas guaneras que han producido y aún lo hacen de
manera permanente.
Punta Salinas es área natural protegida, forma
parte del Sistema de Islas, Islotes y Puntas
Guaneras, establecido como Reserva Nacional a
fines del 2009, para conservar muestras representativas de la diversidad
biológica de estos ecosistemas marino-costeros, asegurando la continuidad del
ciclo biológico de las especies que ahí habitan. Sobre una de estas islas se
levantó una huaca, sin duda para invocar a los dioses de la mar y el universo,
pues de por sí es un mirador excepcional del océano Pacífico.
A partir
de Punta Salinas, mirando a Lima, está la
zona de las lagunas salinas perpetuas de Huacho,
una historia de fracaso para los huachanos. Son lagunas en donde el agua se
cristaliza en sal por la formación especial de ese suelo bendito y excepcional.
Huacho es un sitio ancestral por Las Salinas. Cuando llegaron los españoles, los
huachanos oriundos les negaron apropiarse de Las Salinas. Los huachanos
trabajadores de la sal mantuvieron su dominio y circuito de distribución
ancestral por trueque con el Ande y la Amazonía por varias décadas.
En la
república, el Estado peruano ya era el dueño. El tren de huacho embarcaba cien
vagones, todos de sal, diarios, al puerto, en los años de 1920. La sal es
materia prima para obtener cloro y se usa para derretir el hielo en las grandes
ciudades del mundo que se cubren de nieve.
El
antiguo malecón, orgullo huachano del recuerdo, fue posible porque don Benjamín Roca, el alcalde, logró un tributo por el
terreno que ocupaba la concesionaria. Existe un corpus legal que no favorece,
que no obliga a pagar canon a la extracción de sal con el argumento de que es
un mineral renovable. Son más de 180 hectáreas de lagunas cristalizadoras de
sal. En Huacho se produce y se envasa sal de mar
yodada.
Dicen que
frente a Las Salinas hay un foso muy
profundo bajo las aguas. Y yo vi una vez, hace 40 años,
en una noche oscura, aparecer una nave extraterrestre en su horizonte. Así
fue, porque fuimos contactados previamente para ello a través de mensajes
telepáticos a una medium. Simplemente para decirnos: Aquí
estamos para cuando nos necesiten, ya conocen el camino de estudio, de
abstinencias y rigores para abrir esta ventana.
Nuestro
mar es frío por la corriente que nos viene de Chile, hace que el aire al
circular sobre el agua se enfríe y quede atrapado por el aire más cálido de los
estratos altos, eso provoca la neblina de nuestros suelos altos y que verdezcan
intensamente en invierno. Son nuestras lomas, las de Lachay.
Los
vestigios más antiguos del ser huachano están ahí. Hay cuevas con arte rupestre
y signos grabados en piedras, fue zona de cazadores recolectores, también
existen evidencias de haber sido poblado estacionalmente por todos los
horizontes culturales que se dieron sobre estas tierras, a través de miles de
años, hasta los Inca. Las lomas son colinas y cerros verdecidos entre cien y
mil metros sobre el nivel del mar. Estos cerros neblinosos sólo suceden desde
más abajo de la línea ecuatorial en Perú hasta el norte de Chile. Hay 67 lomas
en la costa peruana.
La Reserva Nacional de Lachay se creó
como área natural protegida en junio de 1977, hace 40 años. Sin embargo
nuestras lomas han sido reforestadas y protegidas desde 1928 cuando el Estado
evaluó que había perdido su cobertura vegetal y su fauna disminuida, tanto por
la extracción de árboles como material de construcción, la cacería y el sobrepastoreo.
En 1942 se reforestaron 400 hectáreas.
Detrás de
las Lomas de Lachay es el área de Sayán y por ahí discurre el río Chico, importante tributario del Huaura.
Vecina a Lachay está la curva o la Pampa de doña
María, el sitio trágico y encantado, donde novias o novios han fallecido en
accidente de automóvil, dejando viudas y viudos antes del matrimonio a varios.
Luego viene la Comunidad Indígena de Huacho, hoy comunidad campesina, herederos
de los últimos huachanos legítimos que ocupaban estacionalmente la zona lomera.
Las lomas son un conjunto de 6 tipos que
por su verdor, aunque estacional, de 20 semanas aproximadamente, permiten la
vida de 96 especies de aves silvestres, entre ellas un pajarito muy singular y
endémico: el canastero de los cactus (Pseudasthenes cactorum) cuyo hábitat son
las lomas de cactus. Se encuentran 13 mamíferos, entre ellos: el zorro costeño
(Lycalopex sechurae), vizcacha peruana (Lagidium viscacia), gato del pajonal
(Oncifelis colocolo), ratón orejón (Phillotis limatus). Hay 11 especies de
caracoles terrestres.
En las Lomas de Lachay se conserva como en un vivero
natural no menos de 200 especies vegetales, como: el
huarango (Acasia macracantha), la fruta mitu o papaya andina (Carica cadicans),
el tabaco nativo (Nicotiana paniculata) y también la madre de todas las papas:
la papa silvestre (Solanum spp.).
¡Me
siento bien servido por ser huachano!
Por Alejandro Smith Bisso
Alejandro Smith Bisso
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