MARÍA INGRESÓ EN EL MONASTERIO DE IESU COMMUNIO DE GODELLA EL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2019
La joven madrileña de 24 años
pertenece al instituto Iesu Communio
Hay
todavía jóvenes que deciden dejar todo e ingresar en un convento para entregar
su vida a Dios hasta el final de sus días. Una de ellas es María Ribes,
una joven madrileña que ingresó en Iesu Communio en su monasterio de Godella (Valencia). Ya lleva
más de un año como postulante pero, ¿qué llevó a una joven enferma
con toda la vida por delante a responder a esta vocación religiosa?
María
explicó justo antes de entrar en este nuevo instituto religioso que atrae a numerosas
jóvenes cómo había
sentido la llamada, los miedos que experimentó y su sí final a Dios.
Tras
acabar la carrera de Enfermería, esta joven se trasladó a Pamplona para
proseguir su formación en la Universidad de Navarra, pero fue
entonces cuando Dios entró en escena y le hizo cambiar el uniforme de enfermera por el hábito vaquero de
monja de Iesu Communio.
Antes de
ingresar María explicó a Arguments
todo este proceso vocacional justo antes de ingresar en el monasterio.
Este es su testimonio:
«CORRÍA
SIN NINGUNA META»
Hacía mil
cosas. Me dio por estudiar y empecé a sacar muy buenas notas; quedaba con mis
amigas y hacía cantidad de deporte. Me dio por correr. Corría diez kilómetros
todos los días. Pero corría sin ninguna meta. Era
como si llenara mi día de cosas, pero al final me faltaba lo más importante,
estaba vacía.
«FUI
A UNA PASCUA A IESU COMMUNIO Y LO CAMBIÓ TODO»
Tenía una
amiga del colegio que había entrado allí de monja y fui con otras amigas a
vivir la Semana Santa con ellas. Esa Pascua en Iesu Communio lo
cambió todo. Al ver a las hermanas vi una plenitud que yo anhelaba.
Reconocí que eso era lo que yo estaba buscando. Pero pensé: para mí no, yo voy a terminar enfermería, seré enfermera
y ya está. Pero ahí empezó poco a poco de fondo a resonar en mi cabeza.
Una amiga
al volver me dijo que pensaba que le iba a decir que entraba en Iesu Communio.
Por dentro pensé: ¡Me encantaría! ¡Pero es imposible, eso no
está a mi alcance…!
«YO
IBA COLOCÁNDOME LAS PIEZAS; LOS LÍMITES ME LOS PONÍA YO MISMA»
Terminé
la carrera y empecé a hacer mi vida. ¿Me ayudaba ir
a medios de formación del Opus Dei? ¡Pues allí que iba! ¿Me ayudaba tener dirección
espiritual? ¡Pues la tenía! ¿Me ayudaba ir a rezar a una Adoración? ¡Pues iba a
rezar…! Seguía haciendo mil cosas y muchas cosas buenas,
buenísimas, pero con eso de fondo… Y gracias a Dios, ¡eso
no se acalla!
El Señor,
que nos ama con locura, nos crea para algo y pone ese deseo en nuestro corazón
para que lo sigamos adelante. Poco a poco, sin
saber muy bien por qué, me empecé a acercar más a Iesu Communio y fui reconociendo ese deseo que llevaba dentro y
anhelaba tanto.
LA
JMJ DE PANAMÁ FUE UN GRAN IMPULSO
María
Ribes con un grupo de amigas el día de su entrada en Godella.
Yo ya
tenía dentro la inquietud de que el Señor me quería para sí, de que me decía: ¡sígueme; te quiero para mí! Esto me llenaba de alegría,
pero a la vez me daba un miedo horrible. Además yo pensaba: ¿pero ahora en Pamplona?; ¿en diciembre?; ¿pero si
no estoy en casa? Y me tranquilizaba pensando que el Papa en la JMJ de
Panamá nos diría algo que me sacara de dudas.
Y aunque
no pasó nada extraordinario, nos dijo una cosa que a mí se me quedó grabada: «Él te primerea2. Después escuché su testimonio de
vocación donde lo cuenta también: «Él nos piensa
primero«. Dios nos crea y tiene un deseo en su corazón también para nuestra vida,
para todos. Y ahí está nuestra plenitud, nuestra felicidad. Y
cuando lo encuentras, lo reconoces, te llenas de paz y de felicidad.
También
el Papa recordó allí: «Dios te quiere tanto que ha
muerto en la Cruz por ti«. Y eso derrumbó todos mis esquemas. Al volver,
me decidí a decirle Sí. Llamé a las hermanas, pedí
hacer la experiencia; me dijeron que adelante.
«TENGO
MIEDO DE NO SABER CORRESPONDERLE»
Tengo
miedo porque veo mi debilidad… pero también
tengo muy presente que si Dios pilota ¿qué miedo voy a tener?
Cuando vives cara a Dios, descansas. En esa Pascua se me abrió un horizonte
increíble. Descubrí que puedo vivir, no limitarme a sobrevivir ocupando todo mi
tiempo para que pase sin darme cuenta.
A veces
pienso por qué no fue antes, por qué no me lo hizo ver antes… ¡Gracias a Dios no ha sido después! Cuando Dios
quiere, que es también cuándo estás preparada. Antes me hubiera dado algo…
«HE
TENIDO UN MONTÓN DE DUDAS…»
He dudado
un montón, pero lo he superado compartiéndolo, hablándolo en la dirección
espiritual y con personas que me quieren y me conocen bien. Dios no juega con
la gente, pero el miedo a equivocarte está ahí. Al fin y al cabo ¡es cómo tirarte sin paracaídas! Pero si te lanzas, ves
que Dios va siempre delante…
«MIS
AMIGOS HAN REACCIONADO MUY BIEN ANTE MI DECISIÓN»
Algunos de los que no tienen fe lo ven como un desperdicio, pero como me
ven feliz, lo respetan. Están desconcertados. Yo tengo
una felicidad que antes no tenía; y eso está ahí y ellos lo ven.
Para mi
familia conocer a la comunidad ha sido un descanso y algo fundamental. Es
verdad que también humanamente cuesta, y a medida que se va acercando la fecha,
un poco más; pero también lo entienden y ven detrás a Dios (bueno, ¡detrás y delante!).
«LA
VIDA CONTEMPLATIVA ES EL PULMÓN DE LA IGLESIA»
Cada uno
en su lugar, donde Dios le quiere, donde quiere tener esa historia de amor con
cada uno… Es bonito pensar que tenemos a alguien rezando
por nosotros, mandándonos esa sangre oxigenada para que
podamos hacer mucho bien. Y a mí Dios me quiere mandando ese oxígeno a toda la
sangre, a toda la Iglesia.
Yo me retiro a un monasterio de vida contemplativa para
rezar por todos, por la Iglesia, por el mundo entero.
La
Iglesia es Madre y hay tantos caminos y tantas alternativas, para tantos que
somos, para llegar al Cielo, que se trata de que cada uno busque hasta
encontrar el suyo.
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