El Papa Francisco reveló en una entrevista que rezó para que el Señor
detenga la pandemia del coronavirus COVID19 y animó a no desperdiciar estos
días a quienes durante este periodo deben permanecer en casa para evitar los
contagios.
Así lo indicó el Santo Padre en una entrevista concedida al diario
italiano La Repubblica y publicada este 18 de marzo, en la que recordó
también la visita que
realizó el domingo pasado a la Basílica de Santa María Mayor y a la iglesia de
San Marcello para rezar por la pandemia del coronavirus
COVID19.
“En estos días difíciles podemos volver a descubrir aquellos pequeños
gestos concretos de proximidad hacia las personas más cercanas a nosotros, una
caricia a nuestros abuelos, un beso a nuestros hijos, a las personas que
amamos. Son gestos importantes, decisivos.
Si sabemos vivir así estos días no se
desperdiciarán”, afirmó.
A continuación, una síntesis de la entrevista del
Papa Francisco a este diario italiano:
Santo Padre, ¿qué pidió cuando fue a
rezar a las dos iglesias romanas?
“Le pedí al Señor que detuviera la epidemia: Señor,
detenla con tu mano. Recé por esto”.
¿Cómo podemos vivir estos días para que
no se desperdicien?
“Debemos redescubrir lo concreto de las pequeñas
cosas, de los pequeños cuidados que hay que tener hacia nuestros allegados, la
familia, los amigos. Comprender que en las pequeñas cosas está nuestro tesoro.
Hay gestos mínimos, que a veces se pierden en el anonimato de la vida
cotidiana, gestos de ternura, de afecto, de compasión que, sin embargo, son
decisivos, importantes. Por ejemplo, un plato caliente, una caricia, un abrazo,
una llamada telefónica... Son gestos familiares de atención a los detalles de
cada día que hacen que la vida tenga sentido y que haya comunión y comunicación
entre nosotros”.
¿No solemos vivir así?
¿No solemos vivir así?
“A veces sólo vivimos una comunicación virtual
entre nosotros. En cambio, deberíamos descubrir una nueva cercanía. Una
relación concreta hecha de cuidados y paciencia. Muy a menudo las familias, en
casa, comen juntas en un gran silencio, pero no es para escucharse mejor unos a
otros, sino más bien porque los padres ven la televisión mientras comen, y sus
hijos están concentrados en sus teléfonos móviles. Parecen unos monjes aislados
unos de otros. Así no hay comunicación; en cambio, escucharnos es importante
porque entendemos los problemas de cada uno, sus necesidades, esfuerzos,
deseos. Hay un lenguaje hecho de gestos concretos que debe ser salvaguardado.
En mi opinión, el dolor de estos días debe abrirnos a lo concreto”.
Hay mucha gente que ha perdido a sus seres queridos, mientras muchos otros están luchando al frente para salvar otras vidas. ¿Qué quiere decirles?
Hay mucha gente que ha perdido a sus seres queridos, mientras muchos otros están luchando al frente para salvar otras vidas. ¿Qué quiere decirles?
“Agradezco a los que se dedican de esta manera a
los demás. Son un ejemplo de esta sensibilidad hacia lo concreto. Y pido que
todos estén cerca de aquellos que han perdido a sus seres queridos y traten de
estar cerca de ellos de todas las maneras posibles. El consuelo debe ser ahora
el compromiso de todos”.
¿Cómo puede vivir con esperanza frente a
estos días alguien que no cree?
“Todos somos hijos de Dios y estamos bajo su
mirada. Incluso aquellos que aún no han encontrado a Dios, aquellos que no
tienen el don de la fe, pueden encontrar ahí su camino, en las cosas buenas en
las que creen: pueden encontrar la fuerza en el amor a sus hijos, a su familia,
a sus hermanos y hermanas. Uno puede decir: ‘No puedo rezar porque no soy
creyente’. Pero al mismo tiempo, sin embargo, puede creer en el amor de la
gente que le rodea y encontrar allí la esperanza”.
Redacción ACI Prensa
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