Con motivo de la pandemia de coronavirus las Misas
de muchas diócesis del mundo han sido suspendidas para evitar el contagio de
este virus y por eso se anima a participar en la Eucaristía a través de la
radio, la televisión o internet.
Por eso el sacerdote de la Archidiócesis de Toledo
(España), el P. Miguel Garrigós, propuso para ACI Prensa 8 puntos para vivir la
celebración eucarística de manera remota pero con el debido recogimiento y
preparación.
1.- Prepara tu corazón un tiempo
antes de conectarte a la celebración de la Misa retransmitida por televisión,
radio o internet. Sería bueno que leyeras con antelación las lecturas de la
Palabra de Dios que se van a proclamar. Valora el inmenso don que es el
Sacramento de la Eucaristía, dando gracias al Señor porque te permite unirte
espiritualmente.
2.- Si vais a seguir la retransmisión
en familia es muy buena ocasión para dar a los hijos una catequesis sobre cada
una de las partes de la Misa. Hazlo en voz baja, para que ellos perciban
que están viviendo algo sagrado.
3.- Cuando empiece la celebración,
intenta desconectarte de todo lo demás: deja a un lado los chats del móvil, no
estés haciendo otras tareas que te distraigan. Únete profundamente, con
recogimiento, al sacerdote que preside, pidiendo perdón por las faltas que
hayas cometido.
4.- Puede ayudarte a mantener viva la
atención que tengas las posturas que adoptarías si estuvieras en la Iglesia.
Esto ayudará particularmente a los más pequeños de la casa.
5.- En el momento del Ofertorio, pon
sobre el altar todo lo que estás viviendo, tus sufrimientos y tus esperanzas,
renovando tu ofrenda al Señor.
6.- Vive con especial fervor el
momento de la consagración, si es posible, poniéndote de rodillas para adorar
este gran Misterio del Amor que vuelve a hacerse realmente presente cada vez
que el sacerdote consagra el pan y el vino, que se transforman en el Cuerpo y
la Sangre de Jesucristo. Cierra los ojos para descubrir cómo se unen el Cielo y
la Tierra, todos los ángeles y los santos se postran para adorar al Señor del
Universo que se hace pequeñito por Amor a nosotros.
7.- En el momento del Padrenuestro,
acuérdate de todos tus hermanos, hijos del mismo Padre Celestial, que
repartidos por toda la tierra alaban a su Señor.
8.- Llegados al momento de la
Comunión, ponte rodillas y haz una comunión espiritual, avivando el deseo
inmenso de recibir a Jesucristo en tu alma. Recita alguna de las oraciones que
la piedad cristiana ha elaborado con fervor para este momento. Si participan
los niños, les puede ayudar mucho rezar las oraciones que el Ángel enseñó a los
Pastorcitos de Fátima. Prueba a que las recen como pidió el Ángel a esos
pequeños: postrados de rodillas, con la frente en
el suelo. Contempla con los ojos de tu corazón a Jesús que te ama con locura.
Preséntale en este momento todas tus intenciones y necesidades. Dale gracias
por tanta Misericordia. Dile con cariño cómo te gustaría poder recibirle en la
Eucaristía.
9.- Al concluir la Misa, agradece al
Señor que a través de los medios de comunicación hayas podido participar en el
Santo Sacrificio del Altar.
Redacción ACI Prensa
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