Cierto día andaba de
vago por YouTube y econtré este video del canal Numberphile acerca de los
números antiprimos. Como saben, los números primos son aquellos que solo se
pueden dividir por sí mismos y por 1 (2, 3, 5, 7, 11, 13 etc.), pero los
matemáticos también han estudiado los llamados números “antiprimos” o altamente
compuestos, es decir, números que pueden ser divididos por muchos otros números.
El número 12 es el ejemplo común de esta categoría, pues se divide en 1, 2, 3,
4 y 6, y por eso se usa en las ventas por docena, para medir las horas y meses,
etc. Resulta que en la antigüedad el número 5040 era famoso por ser
extremadamente compuesto: podía ser dividido entre 60 factores.
A estas alturas habrá quien se
pregunte qué hace un post sobre curiosidades matemáticas en un blog de
infocatólica. Déjenme agregar un dato: Platón consideraba que 5040 era
el número ideal para fundar una ciudad, porque
permitía dividir a los ciudadanos en grupos de 59 formas diferentes, según
fuera necesario para combatir, trabajar la tierra, votar, etc.
¿Ya les estalló la
cabeza? ¿No?
Ok, un dato más:
Mateo 14, 15-21.
Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y
apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. Y
saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los
que de ellos estaban enfermos. Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos,
diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud,
para que vayan por las aldeas y compren de comer.
Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.
Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
Él les dijo: Traédmelos acá.
Entonces mandó a la gente
recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y
levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los
discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y
recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.
Y LOS QUE COMIERON FUERON COMO CINCO MIL HOMBRES,
SIN CONTAR LAS MUJERES Y LOS NIÑOS.
La
multiplicación de los panes es uno de los pocos episodios de la vida de Jesús que
aparece en los cuatro evangelios (Marcos 6, 30; Lucas 9,10; Juan 6,1) junto con la última cena, la pasión
y la resurrección. Ha sido objeto de incontables comentarios, y en estos
tiempos aciagos incluso hay que defender su veracidad contra quienes dudan de
que Dios pueda hacer milagros (no me pregunten por qué un creyente tendría
problemas con eso).
Todo eso ya lo saben
los lectores de Infocatólica, pero hay varios detalles que le dan una riqueza
sorprendente al relato:
§ 5.000 hombres, y
san Mateo agrega “sin contar mujeres y niños", que comieron del pan.
§ Recostados en la
hierba
§ Divididos en
grupos de 50 y 100, precisan Marcos y Lucas
Es sabido que la cultura
hebrea no es adepta a las elucubraciones aritméticas en sí. Si la Biblia menciona un número es muy probable que sea por su contenido
simbólico, más que por su precisión. Cuando
los cuatro evangelios se preocupan de registrar que había 5000 hombres sentados
en el grupos en la hierba, no debemos pensar que los apóstoles se dispersaron
en medio de la multitud contando a los que estaban ahí. En cambio, debemos
pensar qué nos quieren decir con esa cifra.
Y una posible respuesta se
encuentra en los números anti primos que menciona el video de Numberphile: en la antigüedad se pensaba que 5040 era el número ideal de
ciudadanos (varones libres,
excluyendo mujeres y niños) para fundar una
ciudad (Platón, Las Leyes,
Libro V).
Sean, pues, los ciudadanos,
entre quienes habrá de hacerse el repartimiento de tierras y que combatirán por
la defensa de la parte que les toque en suerte, cinco mil cuarenta;[…] Con
respecto al número cinco mil cuarenta no tiene más que cincuenta y nueve
divisores; pero entre ellos hay diez que son correlativos comenzando por la
unidad, lo cual es sumamente conveniente, ya en la guerra, ya en la paz, con
relación a las diversas especies de convenciones y sociedades de interés, a las
contribuciones y a las distribuciones.
Al hablar de 5000 varones que
reciben el alimento sobrenatural, es claro que no estamos solo ante una gran
multitud. Lo que se nos muestra es que al reunirnos para recibir el
alimento del cielo ya no somos solo un grupo de seguidores, sino que nos
convertimos en una ciudad, la
ciudad de Dios, que se prepara para avanzar en paz y abundancia. Siglos más
tarde, san Agustín usó esa misma imagen para referirse a la Iglesia
Otro detalle: Mateo habla de
una multitud y de la gente, pero solo después de que Jesús los alimenta
menciona que “los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres
y los niños". Es decir, solo una vez que comieron fueron reconocidos como un solo
pueblo.
Otro detalle: San Lucas, que se ha propuesto
consignar en orden lo ocurrido (Lucas 1,3) relata la confesión de Pedro inmediatamente
después de la multiplicación de los panes. En la versión más extensa de la
confesión de Pedro que nos dejó San Mateo, también hay muchos detalles que
apuntan a la Iglesia como la fundación de una nueva ciudad.
Yo me sorprendí al encontrar
este vínculo entre los 5000 hombres presentes en la multiplicación de los panes
y la ciudad perfecta ¿Lo habían escuchado antes?
Pato Acevedo
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