Con la ayuda del entonces presidente de Estados
Unidos, Abraham Lincoln, una de las comunidades católicas afroamericanas en el
área de Washington D.C. comenzó la fundación de su propia parroquia durante el
apogeo de la Guerra Civil, en el siglo XIX.
El párroco de la histórica parroquia afroamericana Holy Comforter-St.
Cyprian, Mons. Charles Pope, en Washington D.C., dijo a CNA –agencia en inglés
del grupo ACI– que los prejuicios raciales han jugado un papel importante en la
historia católica de la región.
El sacerdote agregó que los feligreses blancos imponían la segregación
racial, obligando a los católicos afroamericanos a sentarse en la parte trasera
de la iglesia o en el coro, y esperar a recibir la Eucaristía hasta que los
católicos blancos lo hubieran hecho.
Los católicos afroamericanos, recordó, “tenían
muchas razones para abandonar la fe católica al ser tratados así, pero no lo
hicieron. Se quedaron, trabajaron, construyeron su propia iglesia”.
“Es una historia notable de resiliencia”, dijo Mons. Pope.
COMIENZOS DE UNA
PARROQUIA CATÓLICA AFROAMERICANA
A mediados del siglo XIX, a los católicos afroamericanos no se les
permitía participar en el culto en el santuario principal de la iglesia de St.
Matthew, en el centro de Washington D.C. Probablemente fueron relegados al
sótano de la iglesia para el culto, y mientras que los niños afroamericanos
tenían una escuela dominical separada, no se les permitió asistir a la escuela
diurna de la parroquia.
Para 1864, la comunidad católica afroamericana se cansó de la
marginación que sufría en St. Matthew y decidió construir su propia iglesia.
Según el historiador Morris MacGregor, quien escribió un libro en 1999
titulado “El surgimiento de una comunidad católica
negra: St. Augustine en Washington” (“The Emergence of a Black Catholic
Community: St. Augustine’s in Washington”), un grupo de hombres y
mujeres afroamericanos libres acudieron al pastor de St. Matthew, el P. Charles
White, a preguntarle qué se podría hacer.
Aparentemente, el P. White apoyaba la idea de construir una nueva
iglesia para la comunidad católica afroamericana, aunque inicialmente no
imaginó que se convertiría en una parroquia separada. Convocó un comité que
incluía al superintendente de las escuelas dominicales de la parroquia, así
como a dos feligreses negros, uno de los cuales se llamaba Gabriel Coakley.
Gabriel Coakley era un hombre de negocios de Washington D.C. que, según
su nieta, era ebanista. Algunas fuentes dicen que su esposa, Mary, era
costurera en la Casa Blanca.
El P. White acordó realizar el pago inicial para un lote sobre el cual
construir la iglesia utilizando dinero de St. Matthew, pero sugirió que se
necesitaría recaudar fondos para continuar la construcción de la iglesia.
Así que al comité a cargo del proyecto se le ocurrió celebrar un picnic
masivo de recaudación de fondos el 4 de julio en el césped de la Casa Blanca.
EL APOYO DE ABRAHAM
LINCOLN
A pesar del apogeo de la Guerra Civil, conocer personalmente al
Presidente fue más fácil de lo que sería en la actualidad. Coakley simplemente
hizo una cita para conocer a Lincoln y fue recibido en la Casa Blanca el 27 de
junio de 1864.
Aunque no era católico, Lincoln apoyaba la idea de que los católicos
afroamericanos de Washington D.C. construyeran su propio lugar para el culto.
Aceptó de inmediato y le dijo a Coakley que fuera a la oficina del general
Benjamin French para informar que había dado permiso para el evento.
French era un conocido masón, por lo que Coakley temía que no esté
dispuesto a conceder permiso para un evento organizado por católicos
afroamericanos.
Sin embargo, los registros muestran que el general French emitió un
permiso para el uso del césped de la Casa Blanca el 30 de junio de 1864.
El evento fue un éxito. Se estima que asistieron 1.500 feligreses de al
menos seis parroquias del área de Washington D.C., y el picnic recaudó más de
mil dólares, una suma muy grande en ese momento.
Con los fondos en la mano, el trabajo comenzó en la capilla y la escuela
De Porres, que se inauguró en 1866 en Fifteenth Street.
El historiador MacGregor dice que la capilla tardó un tiempo en atraer
una congregación, porque a pesar del trato duro en sus parroquias, muchos
católicos afroamericanos no querían dejar sus comunidades.
Sin embargo, debido a que los católicos afroamericanos en varias
parroquias alrededor de Washington D.C. siguieron siendo víctimas de
discriminación, y con el apoyo de un sacerdote italiano, el P. Félix Barotti,
una parroquia católica afroamericana finalmente se hizo realidad.
La iglesia de St. Augustine, que reemplazó a la capilla de De Porres en
1876, se estableció en el sitio que actualmente es la sede del Washington Post.
El nombre de la parroquia se tomó por San Agustín, obispo y doctor de la
Iglesia nacido en Tagaste y fallecido en Hipona, ambas ciudades ubicadas en el
actual territorio de Argelia, en África.
Fue la primera parroquia católica afroamericana en la ciudad y fue un
gran éxito. La parroquia organizó el primer Congreso Nacional Católico Negro en
1889, y los feligreses organizaron manifestaciones y participaron en la Marcha
de 1963 en Washington.
En 1961, la parroquia de St. Augustine se unió con la cercana Iglesia de
St. Paul, con fieles principalmente blancos, que había experimentado una
disminución en la feligresía. La nueva parroquia fue llabada St. Paul and
Augustine hasta 1982, cuando el nombre volvió a ser St. Augustine.
La parroquia también tiene una escuela que ha estado operando por más de
150 años.
Traducido y adaptado por Harumi
Suzuki. Publicado originalmente en CNA.
Redacción ACI
Prensa
No hay comentarios:
Publicar un comentario