Las
crisis de la vida, nos llevan a momentos cruciales, a puntos de cambio en el
curso de algo.
Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora
guardo tu palabra. Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus
estatutos. David.
Después
que las crisis han estrujado bastante a las personas, Dios interviene para
consolar y enseñar.
Veamos
esto como: Una oportunidad para crecer en su relación con Dios, como individuo,
y en las relaciones interpersonales.
“Pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda
atrás, y extendiéndome a lo que está delante”. Filipenses
3:13. No perdamos la esperanza.
Al
enfrentarnos a una crisis, notamos que se muchas veces se convierte en una
tragedia constante en vez de ser una experiencia que produzca crecimiento y
madurez a pesar del dolor y el sufrimiento.
Dependiendo
de nuestra actitud podremos descubrir que tomando la actitud correcta,
encontraremos nuevos caminos para enfrentarnos correctamente a las próximas y
de la misma forma ayudar a otros.
Muchos
en medio de las crisis de la vida, se desesperan, se enojan, culpan a otros y
aún al mismo Dios, y con esa actitud, terminan en un suicidio sin entender que
todos los seres humanos experimentamos situaciones similares.
En
medio de las crisis de la vida necesitamos entender el problema que nos llevó a
esta situación y correr a Dios para buscar Su auxilio. El nos entiende y sabe
cómo guiarnos para encontrar la salida para que maduremos y sirvamos mejor a
los demás.
Clama a mí y yo te
responderé, dice Dios y esta es una manera maravillosa para saber cómo
enfrentarnos a las crisis de la vida.
Dios te bendiga,
Tu hermana y amiga,
Alva Vargas de Contreras.
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