El P. Hugo Valdemar, canónigo penitenciario de la
Arquidiócesis Primada de México, hizo un llamado al gobierno del país para que
combata la epidemia de la pornografía.
En un artículo publicado por el diario mexicano ContraRéplica, con el
título “Consumo de pornografía, una epidemia”, el
P. Valdemar lamentó que “estamos en una sociedad
que de forma paulatina pero constante ha venido cambiando el concepto del bien
y del mal, es una sociedad donde todo es válido, sobre todo si es placentero,
poniendo como único límite no hacer daño a un tercero”.
“En una
moral relativista, el consumo de pornografía se ve como una más de las
libertades individuales, y pese a que su consumo se ha tornado masivo
por la facilidad que proporcionan las nuevas tecnologías, sobre todo los
teléfonos celulares, y que su consumo inicia incluso en los niños de 11 años,
es un tema que apenas y se toca, que permanece como un verdadero tabú”.
El sacerdote advirtió que en un estudio realizado por un portal
pornográfico en 2015 se encontró que México ocupa el décimo lugar de
consumo.
El P. Valdemar subrayó que “cada vez son más
los sociólogos, psicólogos y neurólogos que afirman que la pornografía tiene
efectos psicológicos negativos y genera graves secuelas personales, morales y
familiares; y esto no sólo para los que la consumen sino para el conjunto de la
sociedad”.
Entre los daños causados por la pornografía en las personas, el
sacerdote señaló que esta “crea una idea
distorsionada y fantasiosa de la sexualidad, cosifica a las personas
borrando de ellas su dignidad y respeto, vaciándolas de su afectividad
y convirtiéndolas en cosas, en meros objetos de placer, genera violencia contra
la mujer, distorsiona y daña gravemente la vida sexual de las parejas y lo más
grave, provoca adicción al punto que la pornografía empieza ya a considerarse
como una droga dura”.
El sacerdote mexicano aseguró que “nuestra sociedad no puede permanecer
impasible ante el embate corruptor de los mercantes de la pornografía,
no solo está en riesgo la salud psicológica y espiritual de nuestros jóvenes,
sino también las mismas familias y la sociedad entera”.
“El
gobierno de México debe empezar a tomar en serio esta nueva epidemia y
actuar en consecuencia a fin de proteger a las futuras generaciones de una
adicción que además de inmoral es destructiva”, señaló.
Redacción ACI
Prensa
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